El niño maldito
Sumario: El ascenso de un posible reemplazo de Lord Voldemort amenaza con arruinar las tranquilas vidas de las familias Potter y Malfoy al rodear de sombras a la nueva generación, traer recuerdos borrosos del pasado…y una visión terrible de lo que podría ser su futuro.
Género: ¿Aventura? Yo diría que es un desmadre mágico con slash.
Claves: súper mega lento slow burn con trama desmadrosa y larga. Drarry, Scorbus, parejas secundarias.
Disclaimer: Si HP fuese mío, esto sería canon. Ya que no lo es, saben lo que significa.
La base de Helga Hufflepuff
James lo codeó, recibió un codazo de respuesta en las costillas, alguien lo empujó y luego una cabeza se movió de pronto y golpeó su nariz.
—¡Auch!
—¿A quién golpeé? —preguntó Lily, vacilante—. Lo siento…
—¡Fue a mí! —gruñó James.
—Ah —Fue lo único que dijo su hermanita—, no importa entonces.
—¿De verdad vamos por el túnel correcto?
A la pregunta de Scorpius le siguió un siseo de Adhara. Cuando una gran serpiente mágica sonaba así de insegura era porque los chicos a los que acompañaba estaban muy cerca de meterse en problemas.
—Que sí —se quejó James, por cuarta vez—, confíen un poco más en mí. Memoricé casi todo en el Mapa del Merodeador…
—Incluso si tu cabeza te diera para tanto, que no estamos seguros —dijo Albus, en voz baja—, papá podría estar viendo el Mapa en este momento y hacerse una idea de a dónde…
—¡Que no! —replicó James, empezando a irritarse—. Tú confía. Será la base perfecta. El centro fue agregado durante la reconstrucción del castillo y no sale en el Mapa del Merodeador original…
—¿A dónde vamos? —preguntó Altair. Era la tercera ocasión en que lo oían.
—¡Vamos a crear la sede de operaciones del Aquelarre! —le explicó Nesrine, desde algún punto por delante de ellos, ya que formaban una línea torcida a medida que se arrastraban en el estrecho túnel de tierra.
—El segundo intento —agregó Albus, de mala gana.
En su primer intento, Sirius los encontró cuando recién ingresaban a la Casa de los Gritos. James soltó una maldición en voz alta y los hizo regresar, mientras el mago se reía de ellos por "pretender que conocían mejor los alrededores de Hogwarts que él". Ahora James se lo había tomado como un reto personal a su espíritu de Merodeador del nuevo milenio.
Los demás sólo iban detrás de él porque no tenían una idea mejor. La Sala de Menesteres sería muy obvio y Harry los encontraría en cualquier parte dentro de las áreas que aparecían en el Mapa del Merodeador.
No era que quisieran esconderse en realidad. No creían que hubiese nada que ocultar. Sólo que como todos los chicos después de cierta edad, la perspectiva que James les presentaba de un espacio libre de adultos, un lugar que fuese suyo, sonaba emocionante.
Además, Lily iba a chillar si no buscaban una sede para su "organización", ya que decía que cada gran organización mágica debía tener una. Su fuente eran los libros de historia y los libros no mentían, según ella.
—¿Cuánto falta…?
—¡Un poco más!
—¡Nos vamos a tardar mil años en llegar cada vez que queramos ir! —protestó Albus, que era el que más quejas tenía.
—Llevamos al menos diez minutos arrastrándonos —indicó Rose, muy seria—, esto es poco práctico, James…
—No realmente —opinó el Severus Snape que colgaba de su relicario. Lo llevaba abierto para que pudiese observar el lugar al que James los llevaría y ayudarlos a decidir si era apto, ya que su impresión de la Casa de los Gritos fue que cedería en cuanto diesen un par de pasos en la sala—. En el año de la guerra, los estudiantes usaron un cuadro para pasar cosas y personas desde la Sala de Menesteres a Hogsmeade. Lo que se necesita es tener en claro la ubicación y dos cuadros idénticos conectados por magia…
—Una conexión así es muy sencilla —mencionó Lily, entusiasmada—. Puedes hacerlo, Al.
—¿Y por qué debería hacerlo yo si es tan sencilla?
—Porque es sencilla para ti que estás en tercero —replicó su hermanita, en tono de obviedad—, no para mí, que soy una estudiante de primero.
—Y ya tienes experiencia con cuadros mágicos por el del profesor Snape —añadió Nesrine, poniéndose del lado de su amiga en un instante.
Albus se quejó durante otro par de minutos, pero no hubo ninguna respuesta ni cambiaron de opinión sobre la tarea que le "asignaron". Luego dejó el tema de lado cuando por fin divisaron un punto de luz al final del túnel.
—Allí debe ser —James se detuvo frente a un entramado de raíces y comenzó a batallar con ellas.
Lily lo empujó, sacó su varita e hizo una pausa al notar algo extraño. Llamó a Nesrine y a su prima. Rose se abrió un espacio entre las dos niñas, creando una nueva ronda de codazos, empujones y otro cabezazo que volvió a golpear la nariz de James.
—¡Esta vez fue a propósito, Lily! —le reclamó él. Las tres lo ignoraron.
—Es lazo del diablo —les dijo Rose a los demás, tras encender un lumos y comprobar que, de algún modo, continuaban dentro del límite mágico de Hogwarts. Eso significaba que ningún agente del Ministerio se acercaría para averiguar por qué un grupo de menores de edad utilizaba magia fuera de sus clases.
—Ajá —Albus asintió en medio de la oscuridad—. ¿Y…?
El Severus en el retrato emitió ese sonidito que asociaba al momento en que se hastiaba cuando los dos Gryffindor del grupo, Rose y James, se metieron entre las raíces. Primero ella, después él, porque por supuesto que no se podía quedar así.
—¡El lazo del diablo odia la luz! —advirtió Rose, desde algún punto dentro de las raíces que se la tragaron—. Y sólo entren y relájense para salir del otro la-
—¡Rose, esto no va a salir bien! —gritó James.
—¡Relájate!
—¡Me está asfixiando!
—¡Que te relajes!
Lily y Albus se observaron entre las semi penumbras.
—Deberíamos ayudarlo —dijo Lily.
Albus lo sopesó durante un instante. Luego empujó a su hermana menor hacia las raíces.
—Esa no es mi tarea, a mí me toca lo de los cuadros.
Lily ahogó un grito. Alcanzó a extender un brazo y atrapar la mano de Nesrine, a la que jaló con ella cuando la planta también se la tragó.
—¡Al! —Scorpius lo reprendió con un tono incrédulo e hizo ademán de meterse entre las raíces.
Altair puso un brazo frente a él para frenarlo.
¡Al fin alguien razonable! Albus empezaba a creer que había exceso de gryffindorisidad en su círculo.
Entonces Altair se lanzó adelante y fue tragado por las raíces también.
—No les va a pasar nada —les aseguró Severus en el aturdido silencio que se instauró después de eso.
Tras unos segundos, las raíces cedieron y se desenredaron lentamente. Altair tocaba una de las más grandes de la manera en que Albus habría acariciado la cabeza de un perro.
Scorpius boqueó durante unos segundos.
—Ellas también son energía —Fue lo que le dijo Altair, en voz baja. Dejó que la raíz lo abrazara hasta casi desvanecerlo entre sus tallos, y tan pronto como esta se alejó, se encontraron un sendero lo bastante amplio para caminar, rodeado del lazo del diablo.
Lily y Nesrine se sujetaban la una a la otra en uno de los extremos, alertas. Rose las había rodeado con sus brazos para llevarlas con ella cuando saliese. James fue escupido por la pared contraria de raíces y golpeó el suelo.
—Para la próxima —James se irguió, sacudiéndose la ropa—, ¡habla con la maldita planta antes de que me trague!
—Pensé que lo estabas disfrutando y que era parte de un juego de Gryffindor —alegó Altair, con un tono tan tranquilo que sonaba a que él en serio lo creía.
—¡¿Quién jugaría con algo así?! —Rose frunció el ceño y no soltó a las dos niñas hasta estar segura de que el lazo del diablo no volvería a alterarse por su presencia.
La respuesta de Altair fue inmediata e igual de calmada.
—Albus dice que los Gryff-
Albus puso la mano sobre la boca de Altair y le hizo un gesto a Scorpius para que caminase por el túnel.
—Regla número siete: las conversaciones que se tienen en la Sala Común de Slytherin no se repiten frente a miembros de otras Casas. Ninguna —Y lo completó con un "¡shh!".
—Ah —Altair asintió—, de acuerdo. No lo repito —Hizo una pausa—. ¿Pero eso incluye si uno de los magos adultos necesita saber algo que podría ayudar a Scorpius?
Albus emitió aquel sonidito frustrado que hacía el Severus de su retrato, sin darse cuenta.
Por sus extrañas circunstancias y la presión del resto de los estudiantes y el personal docente, McGonagall accedió a poner el Sombrero Seleccionador sobre la cabeza de Altair, sólo para decir que no pretendía meter a las mazmorras a un estudiante de otra Casa. Los adultos pensaron que fue arrojado a Slytherin enseguida por su conexión con Scorpius y la que posiblemente también tuviese con Astoria.
Ese día asistió a clases con ellos llevando su propio uniforme con franjas verdes, y para irritación de Albus, fue puesto en el cuarto que antes les pertenecía sólo a Scorpius, Adhara y él.
Ya que no era una situación que pudiese arreglar por su cuenta sin causarle algún problema a los Malfoy, Albus lo afrontó como un buen Slytherin.
Sin pelear.
Usándolo a su favor.
Altair había escuchado con atención cada palabra que le decía sobre convivencia en el colegio y parecía aprender bastante rápido. Esta no sería una excepción.
—Si puede dañar a Scorpius o es de vida o muerte, puedes decirlo —aceptó Albus, quedándose un poco rezagado con respecto a los demás, ya que estaban a mitad de su "lección de comportamiento"—, pero lo que se dice entre Slytherin, se debe quedar entre Slytherin. Cuando regresemos al colegio, armaremos una lista de qué puedes decirle a otros y qué no debes repetir nunca cuando lo escuches en las mazmorras.
Altair lo consideró con cuidado.
—¿Como las bromas sobre la cantidad de bludgers que le han dado en la cabeza al Buscador de Gryffindor y que por eso actúa así?
Lily dejó escapar un bufido de risa. James, que iba adelante, se giró.
—¡Oye! ¡Yo soy el Buscador de Gryffindor!
—Justo por eso son las bromas —susurró Albus.
Resultó que el pasadizo del lazo del diablo conducía al interior de una cueva. Pero era diferente de cualquiera que los chicos hubiesen visto en su vida, ya que sus paredes, suelo y techo no eran de ningún tipo de roca.
Altair tanteó la superficie de una de las paredes.
—Es…¿madera?
La "cueva" era la base de un árbol gigantesco que alguna vez cubrió todo Hogwarts con su sombra. El "túnel" por el que pasaron fue el interior de una raíz hueca que salía al Bosque Prohibido.
James sonrió y caminó hacia el centro, donde una construcción extraña en madera estaba cubierta por una tela a punto de deshacerse debido al tiempo. La retiró y los colores amarillos y negros quedaron a la vista.
—¡Merlín! —Lily sujetó el brazo de Nesrine y la sacudió—. ¡Es aquí! ¡Es aquí!
—¡Existe! —Nesrine también la sostuvo a ella y las dos se pusieron a saltar—. ¡La base de Helga Hufflepuff sí existe!
—¿La- qué? —Scorpius no paró de ver de una a la otra, aturdido.
—La base de Helga Hufflepuff es uno de los mitos menos conocidos de Hogwarts —le explicó Nesrine, hablando tan rápido que no le quedaba tiempo para inhalar—. Aparece en la biblioteca privada de Rowena, pero no hay nada de su ubicación-
—La Cámara de los Secretos de Salazar Slytherin, la biblioteca secreta de Rowena Ravenclaw —Lily los enumeró con sus dedos—, la base de Helga Hufflepuff y la armería de Godric Gryffindor. Esos son los lugares secretos que los Fundadores dejaron atrás, todos fueron documentados por Rowena, pero ella no tenía idea de dónde estaban porque los hicieron por separado-
—Así que se pensó que eran mitos —continuó Nesrine—, excepto por su biblioteca, no se supo nada de los demás hasta la primera vez que se abrió la Cámara de los Secretos.
—Fue el "lugar secreto" que atrajo más atención por…bueno, tener un basilisco gigante de miles de años —Lily se encogió de hombros—, pero desde ese momento, muchos Raven han buscado por todo el colegio los otros dos lugares secretos.
—¿Cómo encontraste esto? —Rose se dirigió a su primo James con algo cercano a la admiración.
Sonriendo, James movió el tapete de Hufflepuff. Abajo, sobre el mueble de madera, alguien talló un mensaje.
"Teddy Lupin estuvo aquí"
—¿Les encanta este lugar…o les encanta este lugar? —James lo abarcó con un gesto y se echó a reír.
—Es muy mágico —señaló Altair, que no paraba de juguetear con unas raíces que brotaban en el espacio entre la pared y el suelo—, es un lugar lleno de mucha energía buena y agradable. Este tipo de seres —Hablaba como si las plantas fuesen otras personas, apuntándolas— sólo crecerían en un sitio muy, muy bueno.
—Parece que tiene una buena estructura —añadió Severus, mientras Albus alzaba su retrato para que observase el lugar—, ha aguantado por mucho tiempo y está reforzada con la magia de Helga. Aunque se hable poco de ella, se sabe que era excelente con el tipo de magia que resiste, sus hechizos eran imposibles de revertir.
—Y el lazo del diablo será una buena protección —siguió Rose, pensativa—. Habría que conseguir una iluminación para este lugar que no las moleste, pero imagino que podríamos llevarnos bien con las raíces…en especial si Altair repite lo que hizo antes.
—¿Eso? —Altair paró de jugar con una raíz que se le enroscaba en el dedo—. Sólo las saludé y les pregunté si podíamos pasar —Hizo una pausa en la que arrugó el entrecejo—. Ustedes fueron muy maleducados al lanzarse sobre ellas de repente, eso las asustó, y ni siquiera les pidieron permiso.
Los demás intercambiaron miradas con diferentes grados de incredulidad. Scorpius se rio, negó y contempló el nuevo espacio.
—Hay otros túneles de raíces por allá que habrá que revisar y deberíamos empezar a traer algunas cosas…
—Yo haré la lista de lo que necesitamos para que esta sea una verdadera base mágica —Al instante, Lily ya tenía fuera la tableta mágica y comenzaba a teclear.
—¡Puffs! —Nesrine vio por encima del hombro de su magia y soltó una risita—. Me encanta la idea de tener asientos como puffs…
—Hay que salvar al mundo cómodamente —explicó Lily, muy seria.
James dirigió la "expedición" a través de los otros túneles. No podían desbloquearlos todos y muchos tenían más plantas que se abrieron al paso de Altair. Una incluso lo "lamió" con sus hojas, mientras él se reía.
Rose fue la segunda al mando (o la líder verdadera, en opinión de Albus), quien llevaba la varita, el libro de hechizos y una brújula para tener una idea de cómo regresar a su punto de partida. Scorpius trabajaba en una versión improvisada de un mapa para ellos y Albus se dividía entre hablar con el Severus del retrato y contactar a Hugo a través de su propia tablet; su pequeño primo fue el único del Aquelarre que tenía una sesión de su club esa tarde y les pidió que lo mantuviesen informado.
Cuando se hizo tarde, Rose les dio la señal de regresar y se reunieron en la sala "central" de la base de Helga. Las niñas ya tenían su lista terminada también.
James movió el tapete de Hufflepuff, se agachó y utilizó un hechizo para colocar su nombre bajo el de Teddy. Después le hizo un gesto a Lily para que se acercara y ella agregó el suyo, emocionada.
Rose fue la tercera y jaló a Scorpius para que se colocara de cuarto. Entre los dos tiraron de Albus y Altair para que fuesen el quinto y sexto. Nesrine puso su nombre y se aseguró de dejarle espacio a Hugo para cuando fuese a ver la base.
James ayudó a Lily a subir para que pusiera un "Aquelarre" encima de la "lista".
—Bueno, podemos decir que Teddy es un miembro honorario por habernos dado la base sin saberlo —decidió ella, bastante solemne. Ninguno se opuso.
—0—
Mientras tanto, en el Bosque Prohibido, Harry observaba fijamente a la cambiaformas que su hijo consideraba una "amiga". Sirius casi la había señalado con un puchero y un "¡ella es la que quería llevarse a Jamie!" cuando los encontraron. Draco estaba más concentrado en revisar las lesiones del grupo y comprobar que lo que les dejó funcionaba.
¿Entrar sin permiso al Bosque Prohibido? Harry también lo hizo.
¿Hacerse amigo de una criatura en ese mismo bosque? Si contaban a Firenze o al medio hermano de Hagrid, sí, Harry también hizo eso.
¿Hacerse amigo de la criatura del bosque que estaba del lado del mago oscuro? Eso sí era cruzar la línea.
Este punto era el que inquietaba a Harry más que los anteriores. El Bosque Prohibido podía ser muy extraño y su hijo era un Potter, por supuesto que no podía esperar enviarlo a Hogwarts y que él no se metiese allí.
Bel lo observaba con la misma atención desde que Harry la llamó para que hablasen. Eso fue hace casi cinco minutos.
Draco terminó de revisar las lesiones de los cambiaformas y aplicar las pociones que los ayudarían. Les dejó más dosis y regresó junto a Harry. Sirius se encontraba a unos pasos, convertido en un gran perro negro que quería saltar sobre las criaturas y morderlas hasta que admitiesen que quisieron hacerle daño a James y así podrían llevarlas con los de Control y Regulación de Criaturas Mágicas.
Sólo que ella en verdad no pretendía hacerle nada a James.
Harry se pasó las manos por el cabello y lo desordenó más. Miró a Draco, en busca de auxilio.
—Un miembro de la Cofradía los trajo al límite del bosque y les dijo que era más seguro que estar en algún lugar cerca de los muggles. También les dio los recuerdos que ella le pasó a James. Es lo único que he podido sacar de esto —E imitó los gestos que la cambiaformas realizaba.
Draco se sentó a un lado de Harry, obligándolo a moverse hacia la orilla, ya que estaba sobre la base de un tronco caído. Quedaron un poco apretados y representaban una imagen muy extraña con el perro a punto de gruñir a un lado.
—Los cambiaformas no tienen fama de malignos, mentirosos, ni siquiera tienen poderes propios fuera de los cambios- y en la mayoría de las historias que involucran niños, son más bien del tipo de criatura que juega con ellos…
—Pero James…—Harry casi habló en tono quejumbroso, preocupado por su hijo.
Draco puso una mano en su muñeca para detenerlo y le dio un leve apretón.
Fue sorprendentemente tranquilizador.
Si puedo hacer algo por ellos, lo haré, Harry recordó lo que él le dijo. Y creía que era cierto. Que lo haría en esa ocasión también.
—No creo que trabajen para la Cofradía, Harry —le dijo Draco, en tono suave.
Sirius regresó a su forma humana, todavía conteniendo un sonido similar a un gruñido.
—¿Entonces qué? ¿Por qué tienen una conexión con ellos?
—Creo que fueron protegidos por la Cofradía —argumentó Draco, dedicándole a Sirius una mirada de "no vengas a interrumpir, pulgoso"—, igual que los niños que fueron llevados a lo que ahora es el hogar Lily Potter Evans. Entregarle los recuerdos a James pudo ser su forma de pagarles a quienes sienten que los ayudaron.
—¿Qué? —Harry se alarmó y se fijó en la cambiaformas frente a él, que se había encogido un poco—. Eso…claro. Sí, eso encajaría con que los hayan dejado en un bosque mágico dentro de las barreras del colegio para alejar muggles, pero…
—Nadie le haría daño a unos cambiaformas —razonó Sirius, cruzado de brazos desde su posición en el suelo—, son seres inofensivos…cuando no sacan a chicos de sus camas a mitad de la noche y los hacen internarse solos en un bosque que tiene "prohibido" en el nombre —añadió con más dureza, haciendo que Bel se encogiese un poco más.
—Pero esas heridas que tenían no se hicieron solas —aclaró Draco, más serio— y tampoco fueron hechas con magia.
—¿No? —Harry volvió a girarse hacia él—. Pensé que eran un tipo de contaminación…
—Sí, pero no la contaminación que imaginamos. No fue creada por un hechizo, fue algo más- algo que no tenía que ver con la magia y que les afectó aún más por eso. Un cambiaformas aguanta una maldición o dos y se recupera bien, pero eso fue extraño para su cuerpo y por eso se "contaminó".
Harry dejó escapar un débil "ah" y se fijó de nuevo en la cambiaformas.
Si eran enemigos, debían sacarlos de ahí.
Pero si eran algún tipo de refugiados…
No se sentía capaz de hacerlo.
Bel le regresó la mirada y comenzó a gesticular para hablarle. Harry deseó haber llevado a Adhara; tal vez entre criaturas mágicas extrañas se hubiesen entendido mejor y luego él podría oír el resumen a través del pársel.
Por la expresión de los tres magos adultos, no estaban seguros de qué quería decirles la cambiaformas. Bel rodó los ojos. Lo consideró un momento, antes de pararse, recoger una rama y trazar unas líneas en el suelo.
Primero lucía como una varita. Alargado y delgado. Después le agregó unos trazos en la parte de abajo que lo hicieron vacilar. Una especie de soporte, un objeto para poner la mano y sostener…
Harry sintió un peso frío instalarse en su estómago.
—Espera- espera- —le pidió, agitando las manos. Le quitó a Draco la tablet mágica que llevaba en el morral con sus pociones, ignorando su respectivo quejido, y tecleó algo tan rápido como la estúpida pantalla se lo permitía. Luego se lo enseñó—. ¿Esto? ¿Estás intentando dibujar esto?
Bel se inclinó hacia adelante y su reacción fue inmediata. Se apartó cubriéndose con los brazos, como si quisiera protegerse de lo que Harry le enseñó. Le llevó un segundo entender que sólo se trataba de una imagen, una réplica que no hacía nada, que ni siquiera estaba ahí, pero el temblor de su cuerpo no se detuvo tan rápido.
—¿Qué es eso? —Draco sujetó el otro lado de la tablet y se inclinó hacia él para echar un vistazo—. Se ve como…
Sirius se había puesto de pie y veía la tablet por encima de los dos. Lo oyó soltar una maldición.
—Es un arma muggle.
—Es un arma de cacería —explicó Harry, en un susurro—, los muggles las usan para- ya sabes, matar animales.
Draco arrugó el entrecejo y vio a la asustada cambiaformas.
—Pero los cambiaformas no viven cerca de los muggles.
—Eso es lo preocupante —opinó Sirius, de mala gana, ahora que todo apuntaba a que no se trataba de una criatura malvada de la que pudiese alejar a James.
—Pero explicaría por qué los ayudaron —alegó Harry, bloqueando la pantalla de la tablet. La metió de nuevo en el bolso que llevaba Draco, quien le soltó un "de nada, eh"—. No sé exactamente qué pretende Astoria con todo esto, pero Ron dice que la Cofradía está "limpiando" las calles estos días, y además lo de los niños…
—No puedo imaginar a Astoria como una persona cruel —mencionó Draco, en voz más baja, casi para que fuese sólo Harry quien lo oyese—; si estaba planeando algo y se topó con unas criaturas heridas por armas muggles, es completamente lógico pensar que ella los enviaría a un lugar que pensó que sería seguro. Pero la primera opción tendría que haber sido alguien de Control y Regulación de Criaturas Mágicas o al menos de uno de los centros de emergencia del Ministerio…
No el bosque de un colegio, donde serían encontradas por un adolescente, entendió Harry.
A menos que ese fuese el punto.
—Astoria debe saber más cosas de ese extraño futuro de lo que creemos —musitó— y eso es muy peligroso.
Si cambiaba demasiadas cosas, ¿mejoraría o empeoraría?
¿Cómo sabía qué cambiar?
¿Y cómo sabrían ellos si las intervenciones de Astoria no serían al final lo que provocó el resultado que vieron?
A Harry le dolía la cabeza sólo de pensarlo. Negó y decidió que no podía adelantarse a ella. No todavía.
Tenía que centrarse en lo que estaba a su alcance y las visiones del futuro no estaban incluidas.
Se echó hacia adelante, captando de nuevo la atención de Bel.
—Hablaré con McGonagall- es la directora del colegio. Tendrán refugio, pero deben ser buenos. No hagas que James venga al bosque de noche, puedes acercarte al colegio y verlo en el patio si quieres.
Prefería que estuviesen a la vista en caso de cualquier accidente. En el patio, alguno de los profesores, los estudiantes o incluso Hagrid podrían enterarse si resultaba que los cambiaformas estaban con la Cofradía e intentaban algo. Además, ya había hablado con Hagrid de poner ciertas protecciones que podrían serles útiles para prevenir esto, siempre que pudiese mantener a sus chicos dentro de los límites de Hogwarts.
Bel asintió y le mostró el gesto que Harry había entendido que era un "gracias".
Comprendía por qué James se encariñó con ellos. Y lamentaba de cierta manera que uno de los chicos hubiese sacado su vena Gryffindor.
—¿Podrías darnos algunos recuerdos sobre el arma para saber qué pasó?
Entonces lo sorprendió que ella negase. Tocó su sien y simuló "extraer" algo, que lanzó lejos, en la dirección en que estaba Hogsmeade.
—¿La Cofradía se llevó tu recuerdo? —probó Draco, vacilante. Ella asintió—. ¿Todo?
El siguiente gesto de Bel fue un "más o menos", por lo que se imaginaron que debieron dejarle lo suficiente para saber qué sucedió, mas no para mostrarlo a otro mago.
Eso era extraño. Como todo lo que les pasaba últimamente.
Harry supuso que era el precio a pagar por los últimos veinte años de "paz".
—Puede que McGonagall quiera hacerles algunos exámenes —agregó Harry, pensando que le gustaría que revisaran mejor sus heridas, en busca de señales que Draco no podía notar por su falta de conocimiento en armamento muggle, y sus mentes, por si existía la posibilidad de que la Cofradía tomase el control de ellos de pronto o algo así. Prefería prevenir.
Bel asintió. Después de otro intercambio de indicaciones y comprobar las provisiones del pequeño grupo, abandonaron el bosque.
Sirius se transformó en un perro de inmediato y echó a correr para llevarle las noticias cuanto antes a McGonagall.
Harry examinó el entorno con el medidor de magia de sus lentes, miró el reflector de enemigos que no mostraba nada cercano y exhaló.
—Necesitamos seguridad extra en el límite entre el bosque y el patio. Los centauros ya son criaturas conocidas y jamás han dañado a los chicos, pero ellos…
—Ya estoy pensando en eso —aclaró Draco, deteniéndose cuando uno de los perros de Hagrid corrió hacia él y olisqueó su pierna. Era el "pequeño Harry".
Draco le dirigió una mirada pensativa que hizo que Harry temiese por la integridad del cachorro.
—NI se te ocurra hacerles algo, Malfoy. Hagrid va a llorar si les pasa algo, lo que sea.
—Los perros han sido usados durante siglos como guardianes —Fue la única respuesta que recibió de su parte.
Harry regresó al animalito a casa de Hagrid, temiendo que Draco pudiese echarle una poción encima y convertirlo en una nueva versión del cerbero sólo para estar seguro de que ninguna criatura del bosque se acercaría a su hijo.
Ni siquiera su experiencia con todo tipo de magos podía prepararlo para los planes de Draco Malfoy cuando entraba en ese estado.
—0—
Una bruja se encontraba instalada en un amplio sillón acolchado, de piernas cruzadas. Contemplaba una proyección mágica.
En esa imagen, un mago se detenía junto a un viejo tapete ya destruido. En otro momento, sus colores debieron verse de un brillante amarillo y un profundo negro. La orilla dejaba entrever un mensaje entrecortado de "T_y _p_ _vo _q_í", bajo el que había una lista encabezada por James Potter y el título de "La Orden del Fénix. Enero, 2026".
—Supongo que ya no debemos preocuparnos por esto, ¿verdad, Hugo?
—No, mi Señora —El mago que acababa de ponerse de rodillas junto a la silla sacudió la cabeza—. Ni la lista de James Potter y Sirius Black…ni la muerte de James deberían pasar ahora.
Astoria suspiró y recostó la cabeza en el respaldar de su asiento.
—¿Hay alguien más a quien podamos salvar?
—Rose debería estar a salvo dentro del Aquelarre —musitó Hugo, revisando su lista mental de "bajas" del futuro—, pero todavía me preocupa un poco Lily, aunque no debe ser hasta el siguiente año escolar cuando ellas se le acerquen…
—Nos preocuparemos por eso cuando llegue el momento entonces —Fue la respuesta de Astoria, seguido de un gesto con que le pedía que la dejase a solas por un rato. El mago se levantó y abandonó la habitación de la misma forma silenciosa en que entró.
