El niño maldito

Sumario: El ascenso de un posible reemplazo de Lord Voldemort amenaza con arruinar las tranquilas vidas de las familias Potter y Malfoy al rodear de sombras a la nueva generación, traer recuerdos borrosos del pasado…y una visión terrible de lo que podría ser su futuro.

Género: ¿Aventura? Yo diría que es un desmadre mágico con slash.

Claves: súper mega lento slow burn con trama desmadrosa y larga. Drarry, Scorbus, parejas secundarias.

Disclaimer: Si HP fuese mío, esto sería canon. Ya que no lo es, saben lo que significa.


Este capítulo tiene descripciones de acoso y ataques de ansiedad (con autolesiones)


El mayor de los Potter

—¡Lindo vestido, Potter!

Albus apretó el paso y mantuvo una de sus manos sobre un costado de Adhara, que se enroscaba en sus hombros. No iba a permitir que saltase sobre toda persona que lo molestase ese día, por mucho que quisiera darles un buen susto.

Necesitaba aprender a lidiar con esto.

—¿Es que no me oíste, Potter?

Albus se detuvo, tomó una profunda bocanada de aire y se giró.

—Sí, oí que mi vestido te parece lindo. ¿Te lo presto para que lo uses mañana? ¿O por qué otra razón me estás siguiendo?

El rostro del chico se deformó enseguida por el desagrado. Adhara le siseó desde el hombro de Albus y debió pensarlo mejor, porque le dijo que se fuese a la mierda y se alejó.

Albus se quedó allí unos segundos, con el corazón latiéndole fuera de control y las manos temblorosas.

De pronto, soltó una risita y medio enterró el rostro en las escamas de la serpiente, que frotó la cabeza contra su cabello.

Se preparó mentalmente para otro "round" cuando oyó pasos acercarse, pero sólo era Rose, que había corrido hacia él, cargada de libros.

—Lo siento, te dejé solo más de lo que planeaba- ¿pasó algo? —añadió con cierta curiosidad por la manera en que Albus contenía la risa y restregaba su mejilla contra la cabeza de Adhara.

Albus sólo sacudió la cabeza y dejó escapar el aire que contenía.

—Un insecto nos molestaba, ¿verdad? —Y se dirigió a la serpiente, que respondió con un siseo y un movimiento de cabeza.

Continuó caminando con Rose y se aseguró de mantener la cabeza en alto, en especial para evitar que el gorrito se resbalase hacia abajo.

Nadie le iba a arruinar ese día.

Albus se paseó con Rose, la acompañó un rato en su "campaña", ayudó tomando algunas fotografías y puso su expresión más inocente cuando Selwyn lo observaba con el ceño fruncido desde el pasillo del exterior del patio.

—Me odia, ¿verdad?

Rose tarareó una respuesta mientras revisaba las fotos que tomó.

—Odia a todo el mundo, incluso a sí misma. Sobre todo a sí misma.

—¿Cómo estás tan segura? —le preguntó Albus, arqueando las cejas.

—La oí decir algo homofóbico —explicó ella, arrugado el entrecejo—. Siento mucha lástima por alguien a quien le ha gustado una persona de su mismo género y cree que está tan "mal" que siente que debe apoyar la homofobia. ¿No te da lástima también? Se insulta a sí misma.

—Igual es desagradable.

—Puede ser desagradable, y aun así, dar mucha lástima —alegó Rose, regresándole la tablet—. ¿Nos tomas algunas fotos más? Nesi y Lily vienen en camino y tenemos unos nuevos carteles que le encantarán a Rita. ¿Supiste que le prohibieron venir por su forma de vestir? Selwyn dijo que su ropa era demasiado "provocadora" para entrar a un colegio. Si se lo recuerdo, se va a poner furiosa y es seguro que volverá a escribir de nosotras…

Altair se aseguró de buscar a Albus en cuanto terminaron allí.

El Aquelarre no quería que estuviese deambulando por el castillo sin compañía ese día. Altair dejaba que sujetase su brazo, y cuando oía que le decían algo sobre su ropa o su persona, tiraba al suelo una semilla de su cinturón. El "incidente" más reciente fue con una chica que murmuraba que lo de Albus era un "desperdicio" y una "lástima", como si ponerse un vestido le hubiese quitado algo.

El profesor Longbottom estuvo toda la tarde ocupado intentando sacar a los estudiantes de las raíces que brotaban en un instante de esas semillas. Y también muy impresionado, aunque no podía decir esto en voz alta sin meterse en problemas.

—¿No te van a castigar por andar haciendo eso? —Albus echó un vistazo hacia atrás y Adhara le siseó en un tono que lo hizo pensar que, si pudiesen comunicarse, le diría "no vale la pena preocuparse por esa gente".

—Primero tendrían que saber que soy yo quien lo hace —replicó Altair en tono tranquilo—. Las semillas son pequeñas, y además, ¿no se supone que soy muy débil? ¿A quién se le ocurriría que puedo hacer algo que al profesor Longbottom le costaría tanto?

Bueno, era más sutil que Rose caminando por ahí con su bate, eso sí. McGonagall incluso le pidió que no fuese a atacar a alguien con una expresión de lo más resignada. Rose se limitaba a sonreír y asegurar que iba a practicar, lo que era una obvia mentira.

Hizo sus tareas con Scorpius y Altair en la biblioteca, ignorando con una habilidad que merecía un premio a las chicas que susurraban a unos metros en otra mesa. Eran todas del colegio francés. Después una chica de Durmstrang les frunció el ceño y les preguntó si es que Albus les gustaba o por qué razón lo miraban tanto.

Al pasarle por un lado, le revolvió el cabello a Albus con fuerza suficiente para tirarle abajo el gorrito y le susurró algo. Luego siguió hacia otro pasillo.

—¿La conoces? —preguntó Scorpius con una expresión divertida.

Albus sacudió la cabeza e intentó acomodar su gorrito. Scorpius se estiró sobre la mesa para hacerlo en su lugar.

—¿Qué te dijo? —indagó Altair.

—Que estaba siendo valiente —Albus se rio al recordar lo otro y agregó:— y que era envidia porque me quedaba mejor que a ellas y querían estas botas.

—Supongo que siempre puedes encontrar personas que te quieran molestar y a otras que se pongan de tu lado, incluso sin conocerte —comentó Scorpius, más feliz que Albus por lo que ella le dijo.

El profesor Malfoy mandó a llamar a los chicos, a ambos, por lo que Albus se quedó en la biblioteca después de asegurarle a Scorpius que sí, claro que estaría bien por su cuenta. Altair le dejó dos semillas y lo hizo prometer que no se las tiraría a la cabeza.

—¿Por qué no? —preguntó Albus, sopesando las semillas.

—No debe ser agradable que te crezcan raíces dentro de la garganta —Fue la respuesta de Altair—. Quiero que se callen, no que te expulsen.

Albus terminó sus tareas en compañía de Adhara, recogió sus cosas y abandonó la biblioteca, todavía con su orgullo intacto. Casi se le escapó un "¿ahora qué quieres?" cuando escuchó al mismo chico de la mañana llamándolo.

Era de sexto, así que le llevaba dos años, pero parecía mucho mayor por su tamaño. Albus se aferró a su libro y a las semillas que tenía en una mano, mientras lo veía acercarse.

No a la cabeza, se dijo. No a la cabeza.

Ni siquiera prestó atención a lo que le decía, aunque sí al tono desagradable en que lo hacía. Antes de que pudiese acercársele demasiado, una bludger atravesó el espacio entre ambos y el chico retrocedió, sorprendido por casi haber sido golpeado.

—¡Potter! —gruñó al girar el rostro—. ¿Acaso eso era para mí?

—No, para nada —James contestó con calma, cruzándose de brazos—, es que tu cabezota se atravesó.

El chico se rio.

—¿Qué? ¿Tú también vas a ponerte a usar vestiditos ahora? No sería una sorpresa, si ya te la pasas todo el tiempo con ese mari-

Albus no se dio cuenta de que James utilizó magia, ya que no vio ningún movimiento, pero la bludger voló de regreso, golpeó la parte de atrás de la cabeza del chico y volvió a su mano.

—Tu cabeza estaba en el camino otra vez —murmuró James, negando—, lástima.

El chico, que había tropezado y caído en el suelo, se tocó la parte de atrás de la cabeza con una expresión de horror.

—¡Me podrías haber partido la cabeza, idiota!

James se encogió de hombros y puso la pelota bajo su brazo.

—A lo mejor se te acomodaba, ¿no?

Sin esperar su respuesta, se aproximó a Albus, le rodeó los hombros con su brazo libre y lo jaló al alejarse de ahí, dejando atrás al chico que lloriqueaba por el golpe.

—…de todas formas, es más del tipo llorón que te intenta intimidar hasta que respondes, ya luego le entra el miedo y te deja en paz. Lorcan está convencido de que es gay o al menos bi y anda en una fase de conflictos existenciales que se arregla madurando…o con otra bludger…creo que le haría bien recibir otra bludger…

Albus salió del aturdimiento cuando cruzaron en la esquina y se sacudió para que lo soltase. Se alejó un paso, ceñudo, y James se detuvo a su lado.

—¿Es amigo tuyo?

—No, Albus —La respuesta de James fue casi cansada.

—Es un Gryffindor.

—Sí, ¡sorpresa! Hay idiotas en Gryffindor y no todos somos amigos, ¡wow! El descubrimiento del siglo, Al.

Albus se volvió a sacudir cuando intentó rodearlo de nuevo y se cruzó de brazos.

—¿Qué haces aquí a esta hora?

—Acordamos no dejarte solo hoy, ¿recuerdas? —James elevó las cejas—. Es la primera vez y no teníamos idea de cómo sería la reacción en-

—Ah, ¿y se supone que eres un guardián o algo así? —Albus gesticuló hacia él.

—¿Lo dices por lo que acaba de pasar?

—Pues claro que lo digo por eso, tonto.

James arrugó el entrecejo.

—Te estaba ayudando. No creo que sea más que un idiota inofensivo, pero-

—¿Y cuándo te pedí ayuda?

La respuesta se demoró unos segundos más en llegar.

—¿Disculpa? Al, déjame ver si entendí- ¿estás molesto porque te acabo de ayudar?

Albus emitió un sonidito frustrado e ignoró a Adhara, que siseó e intentó tocarle la cara para llamar su atención.

—No necesitaba tu ayuda —aclaró Albus, más firme—, nunca la he necesitado y nunca te ha interesado ayudarme tampoco, entonces no hagas como-

—¿Cómo que nunca me he interesado en ayudarte?

—¡Primer año, James! —Albus apartó a Adhara con cuidado cuando esta volvió a sisear—. ¿Se te olvidó? Porque a mí no se me olvida que desde que entramos al colegio, a Scorpius y a mí siempre nos han intentado molestar.

—¿Eso qué tiene que ver con esto?

—¡Nunca hiciste nada! ¿Para qué hacerlo ahora? Mejor ni te metas.

James resopló y sacudió la cabeza. Sujetó la bludger con ambas manos y se la arrojó.

Albus cruzó los brazos frente a sí para cubrirse, aunque no fue necesario. La pelota se detuvo a unos centímetros de rozar su piel.

—Ya está encantada para ayudarte si te molestan —le dijo James, tan serio como pocas veces lo veía—, pero claro, eso suponiendo que quieras usar algo de un idiota que nunca se ha preocupado por ti, según tú.

Después se giró y caminó de regreso por donde venían, dando zancadas.

Albus se quedó allí, con la bludger flotando al frente, por un instante. Adhara frotó la cabeza contra su mejilla y esto lo hizo reaccionar.

Sujetó la pelota y notó algo extraño en ella. En uno de sus lados, tenía escrito un "lucky ball" con caligrafía muy torpe y una tinta que ya se desteñía.

Al girarla un poco más, encontró un par de manitos que debían ser de Lily cuando tenía siete años. La época en que James entró a Hogwarts. Quiso hacerle un regalo para que no los "olvidase" en el colegio.

Bajo estas, se encontraban las manos de un Albus de nueve años que también esperaba que su hermano mayor no lo olvidase.

Por el resto del estado del balón, parecía que siempre lo estaba usando y había tenido que coser con magia una parte del material que lo recubría, teniendo el máximo cuidado de no dañar lo que ellos le hicieron.

Tal vez se sintió un poco idiota. Sólo un poco.

Necesitaba una charla con Severus. Y una poción para pensar con claridad.

—0—

Rose se paró junto al chico tendido en el pasto y lo tocó con la punta del pie.

—¿Sigues vivo?

James contestó con un vago sonido afirmativo. Usaba uno de sus antebrazos para cubrirse los ojos y en su mano apretaba un dije extraño con un símbolo y una pluma colorida que colgaba de un costado.

—¿Qué es eso? —Rose se sentó a su lado con cuidado y puso el bate de Golpeadora sobre su regazo.

James se removió un poco, notó lo que estaba viendo y soltó un débil "ah". Extendió el dije para que ella pudiese verlo. La pluma era azul y arriba tenía unas piedras que rodeaban un tallado en madera diminuto.

—Lorcan me lo trajo de un viaje que hizo su familia a África cuando teníamos como, no sé, siete años. Se enlaza al suyo —James hizo una pausa y lo guardó en su bolsillo—. Se supone que es por si me meto en problemas.

—¿Y estás…?

Rose no terminó su pregunta, porque cuando James estaba guardando el dije, notó algo que no pudo ver antes debido al ángulo en que estuvo su mano.

—¿Por qué tienes los nudillos rotos?

—Me peleé con alguien —James se sentó—, ¿por qué más va a ser?

Ella empezó a fruncir el ceño.

—¿Con quién?

—¿Qué importa? —James emitió un sonido irritado y se fijó en un punto al otro lado de la laguna con una expresión aún más molesta.

A Rose lo sorprendió ver que le enseñaba el dedo medio a alguien. Al fijarse mejor, distinguió a un grupo de cuatro chicas sentadas en la otra punta de la laguna. Dos tenían cámaras.

—¿Quiénes son?

—Las que les toman fotos a los jugadores de Quidditch —masculló James, sin despegar los ojos de ellas.

—¿Hay un grupo que se la pasa haciendo eso? —Rose también comenzó a dirigirles una mirada extrañada—. ¿No te fastidia?

—Lo odio.

Ya que ella lo observó de reojo, James suspiró y siguió hablando.

—Este año decidieron que yo era "más guapo". Al menos parece que ya dejaron en paz a los demás. A Smith lo tenían muy incómodo desde la segunda vez que lo siguieron a las duchas, entonces supongo que…

—Espera, espera, espera —Rose lo detuvo con gestos—. ¿Que hicieron qué? ¿Cómo que lo siguieron a las duchas?

—Pues…lo siguieron, eso —James se pasó una mano por el cabello y bufó—. Smith ayudó a recoger todo en el campo después de un juego, el lugar estaba casi vacío cuando fue a bañarse y cambiarse. Escuchó la puerta abrirse y cerrarse detrás de él y risitas de las chicas, pero no las vio. Creo que es peor que cuando me las encontré de frente- digo, al menos yo sabía dónde estaban, es más creepy no-

—¡¿A ti también te siguieron?! —Rose se horrorizó y apretó el bate que tenía sobre el regazo.

—No es algo que-

—No, no, dime cómo fue eso —insistió ella, más molesta—. ¿Qué les pasa? No me digas que fueron a…tomarte fotos allí dentro.

James se encogió de hombros.

—Ya me había dado cuenta de que estaban detrás de mí, sólo entré y las esperé frente a la puerta y me encontré de frente con las dos que me seguían.

—¿Y…?

—Les pregunté si alguna era un chico o si se equivocaron de baño y ya, salieron solas, no fue-

—Si dices que no fue nada, te golpeo con este bate —Rose balanceó su bate en el aire. La mano le temblaba—. Eso se llama acoso, James. Y es horrible. ¿Les has dicho que paren?

—Muchas veces. Lorcan y Arvel también. Hay chicos en los cuatro equipos que se los han dicho.

—¿Le has dicho a un profesor?

—¿Para qué, Rose? —James giró el rostro hacia ella, arqueando las cejas.

—¡Para que hagan algo!

Él soltó una risa sin humor y sacudió la cabeza.

—Rosie, si un grupo de chicos le tomase fotos a una chica cada vez que la ven por ahí y la siguen al baño, darían asco y lo mínimo que se merecerían es un golpe. Eso es acoso. Si pasa al revés…—James negó—. "Oh, qué suerte tienes, le gustas a las chicas", te callas y te aguantas. A lo mucho lo que dirán si se enteran es que cómo te vas a preocupar por eso, son chicas, ¿qué daño te pueden hacer unas chicas?

—Ser una chica no te da derecho a acosar a alguien sin consecuencias, James —Rose negó y lo consideró mejor—. Bueno, si no quieres hablar con un profesor- y mira que no creo que McGonagall te diga algo así, pero si en serio no quieres- ¿qué tal Marian? La Prefecta- es de tu año, ¿no? Ella siempre nos dice que le avisemos si alguien nos-

—¿Alguna vez has oído que se lo diga a un chico?

Rose boqueó durante unos segundos, mientras su mente trabajaba a toda velocidad.

—Hay ciertas personas- creo que más que nada chicas, al menos entre las que conozco sí son ellas, no sé las demás —le aclaró James— que piensan que esas cosas- sólo les pasan a ellas. O que sólo importa si le pasa a una mujer. A un chico no porque, bueno, ¿qué tan seguido escuchas a un chico quejarse de algo así?

—No sabía lo de Smith y nunca lo oí quejarse —replicó Rose—, ni a ti, pero no porque alguien no diga algo significa que a nadie en ese grupo le pasa. Incluso si sólo le pasase a un chico, eso sigue estando mal.

James sonrió y le revolvió el cabello, tomándola por sorpresa. Con esa expresión suave, le hacía pensar en su tío Harry. Tenían la misma sonrisa.

—Ojalá fuese así en serio, Rosie. Pero no lo entiendes. Es algo que todos los chicos sabemos: en muchos casos es el chico al que dan ganas de golpear —James exhaló— y cuando es él el que tiene el problema y no el que lo causa…¿qué importa? Muchas veces incluso dicen que nos lo merecemos, que es algo que nos hemos "ganado" por el comportamiento de los otros chicos que sí son imbéciles y…

—Pues yo no estoy de acuerdo —Rose se puso de pie, el bate en su mano— y no sé quiénes te dijeron eso, pero me parece que es una mierda y que no deberías hacerle caso. Y voy a hablar con ellas, tú te vas a quedar aquí, y si se te acercan otra vez, me vas a decir, ¿entendido?

Ella no se quedó a esperar una respuesta. Rodeó la laguna dando zancadas y luciendo muy intimidante con su bate, que por supuesto, no tenía pensado usar, pero siempre era bueno llevarlo si quería ser escuchada.

James las observó desde el otro extremo. Rose negaba y les explicaba algo, ellas se miraban entre sí, luego hacia donde estaba él y comenzaban a hablar entre ellas. Al cabo de unos minutos, Rose regresó tan erguida y enojada como cuando se fue.

—Les pregunté si a ellas les gustaría que alguien les tomase fotografías sin permiso y las siguiese al baño —le informó, severa—. Espero que se den cuenta de que está mal y lo dejen, pero en serio, avísame —Lo apuntó con el bate—. Cuéntame estas cosas también, no sólo de Quidditch, James, idiota.

—Es que-

—¿A ti te gustaría que no te dijese si eso me pasase a mí con un grupo de chicos?

James se enderezó, ceñudo.

—Pues claro que no, debes decirme si te pasa, habría que hacer algo-

—¡Es lo mismo! —Rose lo "golpeó" en la cabeza con el bate, de forma tan leve que apenas fue un roce.

—Tú ya estás ocupada con la P. E. D. D. O. y tu campaña nueva de las chicas-

—¡¿Y eso qué?! —Rose volvió a "atacarlo" sin fuerza—. Preocuparme por las chicas no me vuelve ciega a todo lo demás, James. Si ignoro cuando algo así te pasa por ser un chico, ¿qué me diferencia de los que ignoran esto cuando le pasa a una chica? Me molesta que le pase a una, me molesta que te pase a ti- ¡a quien sea! A nadie debería pasarle, punto.

Antes de que pudiese "atacar" de nuevo, alguien le quitó el bate. Lorcan, detrás de ella, tenía la cara roja y jadeaba. Debía haber corrido.

—¿Qué haces con esto? —Le devolvió el bate y se agachó frente a James enseguida—. Jim, estaba en el patio de Koldovstoretz, no podía salir de una vez con los-

Lorcan bajó la vista y frunció el ceño.

—James Sirius Potter.

James miró a su prima.

—Ahora necesito ayuda. Otra vez.

—¿Qué es esto? —Lorcan sujetó la muñeca de James y la alzó.

—Se peleó con alguien —Rose lo "acusó".

—James no se pelea con los puños desde hace años, Rose —Lorcan ni siquiera la vio. Estaba ocupando dándole una mirada severa a su mejor amigo—, usa su lucky ball encantada. Esto no fue con una persona.

Cuando James no dijo nada, Lorcan se levantó y lo jaló con él.

—A la enfermería.

—No es-

—Enfermería —siseó Lorcan, ceñudo—, ¿o prefieres que le cuente a tu padre?

James se dejó llevar con una actitud sorprendentemente dócil. Rose echó un vistazo hacia atrás, notó que una de las chicas le tomaba una foto a James y Lorcan, le frunció el ceño y los siguió después de verla esconderse.

Tuvo que apretar el paso para ponerse junto a Lorcan. Los acompañó a la enfermería, más que nada porque la actitud de Lorcan comenzaba a preocuparla y hacerle pensar que aquello no era una tonta herida en la mano.

Una vez allí, la enfermera recibió a James con una sonrisa y un tono suave, lo hizo sentarse y le aplicó un encantamiento que cerraba la herida, mientras le hablaba. Rose escuchó parte de la plática.

—…este año escolar no te había visto por aquí, ya me estaba diciendo "al fin ese niño va a dejar de confundir mi enfermería con su dormitorio"…

—Es que estas camas son muy cómodas…

—¿Y esto cómo te lo hiciste?

—Uhm, lo de siempre.

—Tienes que dejar de pelearte con todos, chico…

Rose permaneció junto a Lorcan, que tecleaba algo en su tablet y no paraba de fruncir el ceño. En cuanto la enfermera dijo que estaba bien y regresó a su oficina en la parte de atrás, se quedaron a solas y Lorcan apenas le dio un vistazo a James.

—¿Viernes en la tarde o lunes en la mañana?

James ahogó un sonido frustrado.

—¿Cuándo puedes acompañarme?

—Viernes.

—Viernes —aceptó James de mala gana.

—Vamos el viernes —Lorcan tecleó otro poco— y volvemos a quedar en cero días sin lesiones.

—No es jus-

La mirada que le dio Lorcan lo hizo cerrar la boca. James apretó los labios y se dedicó a pasar el pulgar sobre sus nudillos recién curados.

Rose tenía un muy, muy mal presentimiento.

—¿A dónde van? —susurró. Esto pareció recordarles su existencia.

—¿Le puedo decir? —Lorcan le preguntó a James. Luego cambió la cuestión:—. ¿Estás listo para que le diga?

Lorcan observó a James por un momento. No le dijo nada, sólo movió la cabeza en un gesto extraño que no era negativo ni afirmativo.

Después Lorcan le indicó a ella que saliesen de la enfermería. Los dos caminaron hasta el pasillo y cerraron la puerta detrás de ellos.

Apenas estuvieron allí, Lorcan suspiró y se frotó el rostro. Recargó su espalda en la pared contraria a la entrada de la enfermería y cerró los ojos. Lucía como si necesitase prepararse para hablar de esto.

—Tú…todavía no entrabas a Hogwarts, pero hubo una vez en que James acabó en la enfermería…debieron avisar en su casa.

—¿Cuál de todas las veces que acabó allí por el Quidditch o sus travesuras? —Rose arqueó las cejas.

Lorcan negó y se fijó en la puerta.

—No fue ese tipo de lesión, fue- él…se quemó. Con la caldera en el centro del cuarto.

Rose frunció el ceño e hizo un repaso mental de la distribución que conocía de los cuartos de la Torre. Los de los chicos debían ser iguales a los suyos.

—Pero…la caldera tiene hechizos protectores de roces accidentales, sólo la tocas si tú…

Si quieres hacerlo.

—Exacto —Lorcan asintió—. En ese momento, sólo…pues lo hizo ver como un accidente, ¿sabes? Pero yo no le creía y le insistí hasta que me dijo que fue…bueno, no podemos decir planeado, pero…sólo no fue un accidente. Y me suplicó que no le dijera a nadie.

—Esa es una terrible idea-

—Sí, pero no sabía qué hacer, hasta que…—Lorcan carraspeó—. En tercero- con la entrada de Albus, James se peleaba con otros chicos todo el tiempo para que dejaran de molestarlo, pero Albus tampoco lo quería ver y estaban las optativas y sólo-

Lorcan gesticuló hacia la puerta de la enfermería, supuso que hacia James adentro.

—Tuvimos un examen difícil. Cuando salimos, me di cuenta de que estaba…de que sangraba —Lorcan tocó su propia mano y dibujó un círculo con el índice en su dorso, bajo el pulgar—. Estaba- no se sentía bien y se…arrancó un pedazo de la piel a mordidas mientras usaba la otra mano para escribir.

La expresión horrorizada de Rose tuvo que haber hablado por ella, porque Lorcan le dirigió una mirada de "ni se te ocurra armar un escándalo".

—Volvió a suplicar que no le dijera a nadie —siguió Lorcan, despacio— y no le conté a su familia, pero…estaba asustado y él no se detuvo como dijo que lo haría y sabía que no era- no era él mismo cuando hacía algo así, era- —Negó.

—¿Quiénes lo saben entonces? —preguntó Rose, que ahora no despegaba los ojos de la puerta.

¿Cómo no se dio cuenta? ¿Habría visto algo en él sin darle importancia?

Estaba segura de que sí. Lesiones de Quidditch. Casi todos en la familia las tenían gran parte del tiempo; un moretón aquí, un raspón allá, tal vez te faltaba un trozo de piel por una caída más dura y no le pediste a alguien que te curase con magia, porque se acostumbraban. Igual que con los callos.

Lo debió ver como algo normal.

—Ahora tú. Yo, Lys, Arvel —enumeró Lorcan—, Teddy y su psicomago.

Rose dio un brinco y volvió a fijarse en el Ravenclaw.

—¿Ve a un psicomago?

Lorcan asintió.

—Empezó el año pasado. Le contamos…bueno, yo le conté a Teddy con el permiso de James. Necesitábamos que un adulto firmase los papeles para verlo, está aquí, en Hogsmeade- —Cabeceó en dirección a donde debía pensar que quedaba el pueblo mágico—. Teddy lo paga con dinero de la bóveda de los Potter y McGonagall nos deja salir cuando tiene una cita, James no quiere que lo vean los demás.

—¿Ella sabe?

—No- bueno, algo debe haber notado, pero Teddy le dio unas notas firmadas y le dijo que tenía permiso de sus padres también y- no sé, lo habló con ella y piensa que hacemos algo por la familia y eso, creo, no nos dice nada.

—Merlín —Rose también se apoyó en la pared tras ella—. Lorcan, yo de verdad no- nunca- no se me habría pasado por la cabeza que James…digo…es James. Es…

Ella sacudió la cabeza y se pasó las manos por el cabello, sin tener idea de cómo terminar esa frase.

—Entonces lo de los nudillos…

—El psicomago dijo…que cualquier cosa que implique dañarte de forma intencional es autolesión.

—¿Qué dijo el psicomago de por qué lo hace?

—Crisis, en resumen —Lorcan se encogió de hombros—, ansiedad, eso. Lastimarse, darse una palmadita, "estoy bien" y todo va perfecto por un tiempo…luego puff. Nos preocupamos cada vez que pasa largo rato en silencio sin moverse, porque por fuera todo parece normal, pero…dentro —Se tocó la sien— es un desastre.

—¿Qué tiene que hacer? ¿Qué hacen ustedes? ¿Hay algo en que…que pueda ayudar?

—Evitar que un día se lance de cabeza de la escoba, supongo —Lorcan se aclaró la garganta de nuevo cuando la voz le falló—. Él…estuvo bien en el verano, digo- se mordió las uñas y se arrancó unos pedacitos de- ya sabes, los trocitos estos que crecen alrededor de la uña, pero a comparación…pensé que estaba mejor. El psicomago lo puso a hacer ciertas cosas que odiaba al principio pero…un día le dije "pongamos música y yo lo hago contigo" y ya no se queja. Ayuda. Generalmente.

Lorcan emitió un sonidito frustrado.

—No sé qué pudo haber causado la de hoy. Realmente estaba…hubo progreso. No había pasado tanto tiempo sin hacerse algo desde que comenzó.

—¿No tuvo ninguna crisis por meses y de pronto esto?

—No, no- las crisis aún llegan a veces —Lorcan negó— cuando se abruma y eso, pero…no al punto de hacerse eso. No sé, Rosie, este año es difícil. Mucho estrés, muchas cosas. A veces es como…si todo el mundo mágico estuviese poniendo presión sobre él a su manera, viendo en qué punto se rompe, cuándo deja de ser un perfecto Potter que hace todo lo que se espera que haga.

Rose estaba tan ensimismada y con la cabeza llena de datos por procesar que saltó cuando oyó la puerta de la enfermería.

James se paró bajo el umbral y se apoyó en un lado de este. Tenía un chupetín en la boca.

Se veía igual que siempre.

—¿Te dio otra? —Lorcan sonrió al verlo asentir y codeó a Rose—. Cada vez que vienen, le dan una, como a un niño de primero.

—Es porque soy encantador —James se encogió de hombros. Su mano le temblaba un poco al sostener el dulce.

—¿Qué tienes que hacer hoy? ¿Qué te falta?

Rose se percató de que Lorcan intentaba que se centrase. No creía que decirle que ella sabía fuese a ser de ayuda.

James lo sopesó durante unos segundos, jugando con el dulce en su boca.

—Tengo una lección privada con McGonagall. Tengo que ver a Bel, está de visita. Ayudar en la biblioteca. El profesor Longbottom me pidió ayuda para trasplantar unas cosas. Reunión de Prefectos, organizar a los chicos de regreso después de la cena, me toca patrulla. Tengo que…revisar el mapa de Astronomía, hacer la conclusión del ensayo de historia, la propuesta para las jugadas del próximo partido, hay un problema con el club de música y el profesor encargado me pidió hablar con los chicos porque son Gryff, debo revisar el equipo de Quidditch para preparar la lista de lo que necesitamos para que el profesor lo consiga antes de que quedemos mal con los otros colegios, luego- Lily está molesta porque no he terminado los muebles del Aquelarre, me ofrecí como Prefecto para ayudar con los eventos en Rusia y Bulgaria, así que debo preparar algo que me pidieron, Sirius me preguntó si podía-

Rose lo detuvo con un gesto. James se quedó boquiabierto.

—Yo me ocupo de los muebles.

Él negó.

—Lily estará más molesta y me dirá que soy un irresponsable si-

—No se va a enterar —aseguró Rose, más seria. No creía que nadie en su estado pudiese hacer tanto en un día y fuese a encontrarse mejor después.

James asintió de mala gana.

—Ven aquí —Lorcan le ofreció su brazo y le rodeó los hombros en cuanto caminó hacia él—. Todo lo que no sea completamente necesario puede esperar a mañana, ¿sí? Vamos a comer algo- ¿comiste en la tarde?

James arrugó el entrecejo y se negó a mirarlo.

—Sí.

—Ajá y yo soy hetero —Lorcan le dio un leve golpe en el hombro—. ¿Qué estabas haciendo?

—Uhm…me…me quería asegurar de que no le fuesen a hacer algo a Al por vestirse así. Igual fue inútil —añadió con un tono más quebradizo—, sí llegaron a molestarlo, no hice nada sobre…

A Rose se le apretó el pecho al oírlo. Caminó junto a ellos y procuró mantener las preguntas al mínimo, por lo que Lorcan se encargó de él y ella fue escuchando su plática.

—¿Quieres que te cargue?

—Al y Lily todavía deben estar por ahí…y si papá nos ve, luego pensará que tengo un esguince en el tobillo o algo…

—¿Qué quieres comer? Iremos directo a la cocina…

Se separaron en la entrada al Gran Comedor. Rose observó las velas flotantes y las mesas que empezaban a acomodarse para cuando fuese hora de la cena. Ellos continuaron hacia la cocina. La voz de Lorcan y los sonidos vagos de respuesta de James pronto se perdieron en el pasillo.


¡Hoooola! Empezamos el año un poco tarde por aquí porque todo es un desmadre, tuve mucho trabajo y ando en reposo post-operatorio además

Recuerdo que cuando estaba escribiendo esto, pensaba en cuáles serían los problemas de los Potter. Es obvio que Albus no se adapta a lo que representan, pero le di una lectura rápida a esa cosa del mal conocida como El legado maldito y se me hizo muy curioso lo "perfectamente Potter" que era James. Si Albus tenía tanta presión encima, James, siendo el mayor y el que estuvo en Hogwarts solo primero, seguramente tuvo la misma presión. La forma en que lidiaron con eso hubiese sido interesante de leer

Aparte acababa de ver una de las escenas de Myrtle acosando a Harry, y con el cariño que le tengo a la Myrtle fanon, qué asco la jk usando el acoso como comedia porque es de una chica a un chico. Pero como no espero nada de la doña pues…

Espero que el trabajo me deje actualizar a un ritmo decente, besitos de serpiente para ustedes /corazón, corazón