El niño maldito

Sumario: El ascenso de un posible reemplazo de Lord Voldemort amenaza con arruinar las tranquilas vidas de las familias Potter y Malfoy al rodear de sombras a la nueva generación, traer recuerdos borrosos del pasado…y una visión terrible de lo que podría ser su futuro.

Género: ¿Aventura? Yo diría que es un desmadre mágico con slash.

Claves: súper mega lento slow burn con trama desmadrosa y larga. Drarry, Scorbus, parejas secundarias.

Disclaimer: Si HP fuese mío, esto sería canon. Ya que no lo es, saben lo que significa.


La reunión padre e hijo

Ron aguardó durante unos segundos en el pasillo del Departamento de Misterios a que la imagen cambiase cuando le diesen acceso a la sala que quería. No tenía ganas de ser atrapado por una criatura extraña o acabar flotando en una habitación vacía durante media hora antes de que algún Inefable fuese por él.

Las puertas en la pared contraria se contrajeron unas sobre otras hasta que sólo quedó disponible la que él necesitaba. Se abrió y Ron la atravesó. Enseguida se cerró detrás de él.

La oficina era pequeña, desordenada por el montón de papeles y libros y tenía una ventanita redonda al fondo con un paisaje mágico de algún desierto extraño de cielos púrpuras.

Smith se había bajado la capucha del uniforme de Inefable y examinaba un trozo de pergamino a contraluz frente a una lámpara roja. Sentado en la silla frente al escritorio, estaba Harry, observándolo con el ceño fruncido.

Ron caminó hacia él y lo saludó con un apretón en el hombro. Luego se sentó a un lado, en la única silla que no tenía más libros encima.

—Le dije a Hermione que te avisase que no era necesario venir…

—Sí, pero también dijiste que me mantendrías pendiente del caso —replicó Harry, muy serio. Sus lentes mágicos debían estar en funcionamiento, porque no paraba de entrecerrar los ojos—. Y no quería que Hermione nos gritase otra vez eso de "¡no soy una lechuza!".

Ron ahogó la risa y Smith les dedicó una mirada extrañada, acompañada de una ceja apenas alzada. Después siguió revisado el papel, sólo que frente a una luz verde.

En la Academia tuvieron otro pequeño "problema" y Hermione les había advertido que si pretendían usarla de lechuza por tercera vez, sólo los encerraría en un cuarto hasta que hubiesen arreglado sus diferencias.

Y Hermione molesta era un buen incentivo para no discutir entre ellos.

—¿Ya saben algo? —La puerta volvió a abrirse cuando ingresó Hermione, cargada con algunos archivos de su propio Departamento de Ley Mágica.

Smith la miró y continuó con su trabajo, ahora bajo una luz dorada.

—¿Alguien más quiere venir a invadir mi oficina? —murmuró en tono aburrido—. ¿El resto de la Orden del Fénix tal vez? ¿Necesitamos hechizos de agrandamiento?

—Ron y Harry no sabrían usar esos instrumentos —le recordó Hermione con suavidad, sentándose en el reposabrazos del asiento ocupado por su esposo, ya que le hizo un gesto a este para que no se parase.

Apelar a la vanidad siempre era útil. Smith resopló, se inclinó hacia adelante y puso el pergamino frente a ellos.

Harry se aseguró de que podía tomarlo y lo examinó por su cuenta a través de los lentes, frunciendo más el ceño.

—Está muy bien equipado con hechizos antidetección y una sarta de cosas de ocultamiento, pero son más bien- —Smith gesticuló con una mano— para desviar la atención y tenerlos investigando esto. Como ahora. En realidad no hay nada oculto allí, es sólo un papel con una letra, todos son iguales.

—Pero sí sirve para ocultar su ubicación —alegó Hermione.

El Inefable sacudió la cabeza.

—No está intentando esconder su ubicación; si quisiera hacerlo, no tendría que haber dejado su esencia mágica por todo el papel bajo encantamientos más sencillos. Tomó diez minutos descifrarlos con instrumentos y más de tres horas los demás…

—Si sabes usar encantamientos que a un Inefable con instrumentos le va a tomar tres horas descifrar —mencionó Harry—, no serías tan tonto como para usar los de diez minutos con algo que quieres esconder.

—Tal vez no puede usarlos siempre o no para todo —razonó Hermione, fijándose en el Inefable—. Esos encantamientos requieren mucha energía, concentración y tiempo.

Smith asintió.

—Claro, lo pensé, pero después de descifrar todo lo que podía, hice unas revisiones extras…y en verdad no existe un rastro que seguir, fuera de la esencia mágica.

Los miembros del trío de oro intercambiaron miradas.

—¿A qué te refieres? —le preguntó Ron.

Smith se reclinó en el respaldar de su asiento y exhaló.

—Una gran concentración de magia podría desviar los hechizos de rastreo. Por ejemplo, nadie puede rastrearte aquí, en el Departamento de Misterios —Abarcó la oficina con un gesto—, ni en lugares como, no sé, Stonehenge.

—¿Entonces eso significa que se pasa todo el día en un espacio con tanta magia? —Hermione frunció el ceño y sostuvo el papel cuando Harry se lo pasó. Era la última "carta" que llegó.

—Bueno, es una posibilidad —aceptó Smith, moviendo la cabeza en un gesto que no era afirmativo ni negativo—, aunque seguro sería desgastante en cierto punto. Lo importante es que cuando di con esto, seguí comprobando hechizos y me fijé en algo sobre las esencias mágicas que necesitan ver.

El Inefable agitó la varita y una hilera de luz brotó del pecho de cada uno. La suya era de un brillante tono dorado. La de Harry verde oscuro, la de Ron de un rojo anaranjado y la de Hermione de un suave tono crema.

—Digamos que esto es una…representación gráfica de su esencia mágica. Y esta —Smith tocó el papel con la punta de la varita. De este salió una hilera de luz que también era roja anaranjada— la de la persona que puso tantos hechizos en este papel.

Hermione le pasó el papel a Ron y este lo colocó a un lado de su pecho, de manera que ambos "hilos de magia" se alineaban.

Eran casi idénticos.

—¿Qué significa? —indagó Hermione, mirando a su esposo con una expresión complicada—. Porque no creo que todos tengamos un color diferente…

—No, más de una persona puede compartir un color, por supuesto —Smith volvió a mover la varita y las dos "hileras", la de Ron y el papel, se extendieron y ensancharon, permitiendo ver unos patrones de líneas más claras dentro de la "esencia" misma—, el patrón dice más. Era esto lo que necesitaba comprobar.

Ron estaba boquiabierto comparando los patrones. A simple vista, eran el mismo, pero al agrandar la hilera, se notaba que la suya era más roja y la otra un poco más naranja.

—Así que…—Harry lo instó a continuar con un gesto—. Alguien tiene una magia muy similar a la de Ron, ¿es eso?

—Quiere decir que es un Weasley —aclaró Smith—. Este es un patrón "normal" —Movió la varita y ambos patrones sufrieron de un leve cambio. Luego lo hizo de nuevo y volvieron a ser idénticos— y este el patrón de marca. El familiar. Tu patrón normal es una mezcla del de tus padres y tu propio tipo de esencia, el familiar sí o sí es heredado de uno de los padres. Podría ser de cualquiera de los dos, pero este en particular-

Smith sacó de un cajón un boceto con el mismo patrón que veían en ambas esencias y lo puso sobre el escritorio.

—Es el patrón Weasley dominante. Es decir, la mayor parte de los Weasley de la generación de Ron debe haberlo heredado. Luego para la siguiente generación, aproximadamente la mitad debe haberlo heredado, si tomamos en cuenta los patrones nuevos añadidos como opciones de la madre o el padre.

Debajo del boceto, había un "Arthur Weasley" y su firma. Smith también les mostró uno con el nombre de Percy que llevaba el mismo patrón.

—Tenemos estos datos de todos los que entran al Ministerio —les contó en un tono que rozaba lo aburrido—, es de las cosas que conseguimos al quitarles las varitas en la entrada. Les puedo mostrar los demás, los estuve revisando cuando noté esto- si no recuerdo mal, me parece que fueron uno de los gemelos y tu hermana los únicos que no tenían el patrón de Arthur.

Ron exhaló y desvaneció ambas marcas de magia con su varita.

—¿Puedes saber quiénes son todas las personas que han entrado al Ministerio y tienen este patrón?

—Podría ser incluso alguien emparentado a Arthur directamente —añadió Hermione, que debió pensar que era una buena idea—. Después de todo, eran sangrepuras, Arthur podría incluso tener un patrón como el de los Malfoy o los Black.

Smith tocó un papel con la varita y le pidió los patrones familiares similares a ese. De pronto, el papel se convirtió en un tejón que sostuvo el papel enrollado dentro de su boca y se lanzó dentro del cajón del escritorio.

—¿No es más fácil…? —Ron se inclinó sobre el escritorio para decirle que sólo los sacase, hasta que miró dentro del cajón y descubrió que tenía varios pisos, escaleras y archiveros de metros ahí dentro. Volvió a sentarse—. Olvídalo. Un tejón. Gran idea.

Smith estrechó los ojos en su dirección, pero siguió hablando.

—No puedo asegurar que tengamos todos los datos de cada Weasley, pero al menos les dará una idea de quiénes tienen ese patrón.

Ron asintió y se recargó en el respaldar de su silla. Tenía una vaga idea y no era nada buena, por lo que prefería no decir nada hasta haberlo comprobado.

—Bueno, sobre el lugar…—Hermione recogió todos los papeles y los alineó frente a ellos—. Nor, Y, r y una M en la última carta con un color diferente a los otros dos.

Los cuatro se inclinaron hacia los papeles, mientras el tejón mágico se encargaba de la búsqueda de los patrones.

—¿North? —ofreció Hermione, ceñuda—. Hay muchos lugares que comienzan con un "North", pero pocas palabras comunes que se puedan usar como una pista…

—Tiene una Y, así que podría referirse a North York, ¿no? —agregó Harry, después de hacer un repaso mental de los mapas que memorizó cuando quería patrullar con los demás novatos—. Hay mucha magia allí, es donde se abrió la calle esa- la que se parece al Callejón Diagón. También hay comunidades semimágicas por allí cerca.

—North York M —Ron cerró los ojos y comenzó a masajear su sien—. ¿Qué pasa con North York M…?

—¿Ya está? —Smith se movió hacia un lado al percibir algo que ellos no notaron y recogió al tejón de papel. Lo puso sobre el escritorio y este le entregó a Hermione un pergamino enrollado con los nombres de cada persona con ese patrón familiar que entró al Ministerio en los últimos veinte años.

—Eso fue rápido —lo felicitó Hermione con una sonrisita, al tiempo que desenvolvía el papel.

Harry se inclinó junto a ella para echar un vistazo también.

—Realmente son muchos…

—Patrón dominante, se los dije —señaló Smith, encogiéndose de hombros—; si fuese un patrón menos dominante, tendrían menos opciones también.

—Bien, hay que hacer una copia de esto y luego podremos…

Ron abrió los ojos y frunció el ceño al recordar algo. Se acercó a su esposa y echó un vistazo al pergamino.

Sí, ahí estaba.

Mierda.

—Creo que sé quién es.

Harry y Hermione le dirigieron miradas sorprendidas. Smith incluso elevó las cejas.

—Pero no te vayas a molestar —le pidió a su esposa.

Sí, ya debía saber que decirle eso no haría que no se enojase.

—0—

Cuando Ron se Apareció, tuvo que caminar un poco para dar los primeros pasos en una extensión de césped lleno de flores que tenían un precioso tono de púrpura. Le encantaba ir allí cuando era niño. El parque era el único lugar al que podían llevarlos a todos a jugar sin temor a exponerse, ya que tenía una tarde exclusiva para magos y la entrada era gratis.

También llevó a sus hijos allí.

Se lo encontró tendido en el suelo en medio del césped, con un brazo flexionado bajo la cabeza a manera de almohada, los ojos cerrados y una sonrisita.

—¿Viniste solo?

Ron se cruzó de brazos y se pasó unos segundos frunciéndole el ceño.

Le creía a Harry cuando dijo que reconoció a Hugo mayor de lo que era en ese momento, claro que sí. No sería lo más raro que vieron. Pero no significaba que hubiese podido hacerse una idea de cómo luciría.

En verdad se parecía a él.

A su niño.

Ron no podía actuar como si estuviese frente a un gran criminal si tenía esa cara.

Y eso era preocupante.

—"Tienes que responder cuando te hablan, Hugo Weasley" —Hugo imitó una voz más aguda y se sentó, riéndose—. ¿No te suena igual a alguien que conoces?

Supuso que se refería a Hermione. Ya que no le contestó, el joven mago apoyó las palmas en el suelo un poco por detrás de él y se dedicó a verlo con una sonrisita.

—¿Qué? ¿Necesitas invitación para sentarte? —Cabeceó hacia un lado—. Anda, anda…

Tras considerarlo durante un momento, Ron se sentó a su lado.

Hugo apuntó hacia adelante.

—La última vez que me trajiste, Rose acababa de dejar el país por los estudios- y era esta hora del día. Lo recuerdo —Se tocó la sien y sonrió de nuevo—. Un gran truco ese. Qué bueno que me lo enseñaste.

Ron nunca se había planteado enseñarles algo de oclumancia de ese tipo a sus hijos. En tal caso, quizás empezaría por Rose.

—¿Cómo es que estás aquí, Hugo? Suponiendo que seas Hugo.

—Eso me ofende, papá —Hugo frunció el ceño—, pensé que dejar mi esencia mágica te lo confirmaría y nos podríamos ahorrar la parte de la desconfianza de Auror e ir directo a lo importante-

—Tienes- ¿qué? ¿Diez años más que el Hugo que yo conozco?

—Un poco más que eso, pero qué importa —Hugo le tendió su mano—. Hugo Weasley, un placer.

Ron estrechó su mano de mala gana sólo para seguirle la corriente. Eso solía funcionar con los criminales con los que trataba.

—¿Cómo hiciste para viajar en el tiempo hasta aquí?

Hugo sacudió su muñeca. Llevaba un brazalete grueso con un pequeño reloj de arena. Ron notó que era idéntico a la gargantilla que usaba, pero no pudo hacerle preguntas antes de que él comenzase a hablar.

—Hagamos esto rápido, en realidad no tengo permiso de decírtelo, ¿sabes? Y tampoco tengo todo el día.

—¿Trabajas para la "Señora Oscura"?

Hugo se rio y negó.

—Más bien, soy un socio de quien se conoce como, digamos, el "niño maldito". Señor Oscuro, si quieres, así sonará más familiar para ti —Le restó importancia con un gesto—. La verdad es que Albus me pidió venir, como un favor especial, después de que tuviésemos que deshacernos de Lily para que parase de causarnos problemas.

Con la última parte, todo rastro de diversión desapareció de su rostro. Hugo mantuvo la mirada fija al frente y su entrecejo se arrugó un poco.

—¿Que ustedes qué?

—Ella no entendía —Hugo sacudió la cabeza—, ni Rose, ni James…fue demasiado. Pudo haber terminado bien para nosotros, pero fue demasiado. El precio que pagamos fue muy alto.

Luego lo observó de reojo.

—Entonces Albus habló con él y lo convenció de dejarme venir para salvar a todos los que pudiese. Incluyéndote. Pero no es la primera vez que pasa y ahora estoy un poco confundido.

Ron frunció el ceño.

—Creo que no estoy entendiendo.

Hugo movió una mano en el aire y una línea de magia pura se dibujó frente a ellos. Ron se alarmó, miró alrededor para comprobar que no había muggles cerca y los ocultó a ambos con un hechizo. El más joven sólo creó otra línea paralela a eso.

—Esta es la línea de la que se supone que yo vengo —Hugo apuntó a la primera—, una línea en la que Scorpius fue el niño maldito y la Cofradía reemplazó al Ministerio de Magia. Y esta sería la línea que tú conoces —Luego señaló a la segunda—, en la que todavía no han llegado a ese punto del tiempo. En la que no sabes si sucederá alguna vez.

Después Hugo formó una tercera línea, sólo que no era horizontal, sino vertical, pasando por encima de las otras dos.

—Y allí…en algún punto, en alguna parte, está la primera vez que intentaron evitar esto. Eso me ha causado una gran confusión.

Ron contempló las líneas en silencio.

—¿Las visiones del futuro…?

—No existían en mi línea —explicó Hugo, negando—, no supimos lo que sería…no supimos nada hasta que fue demasiado tarde y sólo nos quedó lidiar con todo. Pero ustedes saben demasiado.

—¿Podría Quién-Tú-Sabes haber actuado diferente en tu línea de tiempo que en la nuestra?

Hugo volvió a sacudir la cabeza.

—No, no es eso. Me ha costado resolverlo —Se tocó la sien de nuevo, antes de desvanecer las tres líneas—, pero luego me he dado cuenta de que Astoria ya no existe en nuestra línea de tiempo. No murió, pero ya no existe. Y como toda la energía va a algún lugar…

Realizó un gesto vago que completaba sus palabras, de acuerdo a él.

—Así que…—recapituló Ron, despacio— Astoria vivió todo esto sin ningún tipo de aviso, y cuando desapareció, ella…¿decidió dejarle señales a la Astoria del pasado para que estuviese más preparada?

—Podría ser muy complicado —admitió Hugo—, tendría que haber interactuado con el Tom Riddle que luego la Astoria de este tiempo iba a conocer…y haberlo hecho de tal manera que no dejase un rastro de su intervención —Hizo una pausa en la que arrugó el entrecejo—. Claro, es una de mis teorías solamente, pretendía explicar por qué había tanta diferencia.

—¿Hay más teorías?

Hugo asintió, ceñudo.

—Pero son demasiado complicadas. Y no son el tema central de esta conversación —agregó, retomando el punto con una sonrisita—. Ya conociste el proyecto Neverland, ¿verdad?

—Sí.

—¿No te parece un increíble trabajo de preparación? —Hugo infló el pecho—. ¿No me merezco un aplauso?

Ron boqueó por unos instantes.

—¿Fuiste…?

—¿Por qué estás sorprendido? —Hugo se echó a reír—. Hice lo que tú querías: niños mágicos cuidados por personas mágicas para que nadie tenga que pasar por lo mismo que Harry o Liva. Lo hice con tus instrucciones y tus métodos, con tu propia investigación.

Ron sintió que un peso helado se instalaba en su estómago.

—¿Mi investigación?

Hugo se tocó la sien y le guiñó.

—En el 2022, propusiste frente al Ministerio de Magia la creación de un programa para cuidar de los niños mágicos que sólo tenían parientes muggles y así evitar que hubiese de nuevo niños fuera de las listas de los colegios de magia o en situaciones de violencia. Dijiste, lo cito —Hugo cerró los ojos, carraspeó y continuó:—, "en mis años de experiencia en la sección de mentes criminales, he concluido que un porcentaje mayoritario de los criminales mantuvieron estas actitudes violentas o antisociales debido a que las tenían normalizadas y naturalizadas desde la infancia, infancias casi siempre duras y de condiciones deplorables que difícilmente podrían haber formado a un adulto que…"

—Es la investigación que comenzó con el caso de Liva —La voz de Ron apenas fue un murmullo.

Hugo asintió, aunque no abrió los ojos. Debía estar rebuscando en su memoria.

—Diferenciaste de forma clara y muy buena, por cierto, el comportamiento psicópata, sociópata y el producido por los traumas acumulados, dando a entender que no podíamos hacer nada por la gente que era mala desde siempre, pero que la mayoría fueron personas que jamás se rescataron cuando debieron ser ayudadas. Y crear un ambiente seguro para los niños mágicos, según tus informes, reduciría el 80% del crimen en el mundo mágico y al menos el 10% del crimen en el mundo muggle que es llevado a cabo por los magos.

—Sí…eso puse. Esas fueron las conclusiones al menos.

—Presentaste el caso de Liva como prueba —siguió Hugo, más suave— desde el principio. Con su permiso, claro. Una niña mágica encerrada en un sótano por padres muggles religiosos que la consideraban un "demonio"…oye, eso pone sensible a cualquiera con corazón. Su nombre se perdió en el sistema por culpa de los Mortífagos y la negligencia del Ministerio, que todavía no debe haber arreglado el sistema en este tiempo, ¿no?

Ron no pudo evitar apretar la mandíbula al recordarlo. Sacudió la cabeza.

—Se los he dicho varias veces. Un compañero lo ha revisado, pero no puede reparar todo solo y ellos sólo-

Se calló antes de decir demasiado. Antes de que pudiese ver la rabia que le daba que al Ministerio no le importase que podían haber montones de niños con magia en situaciones que ellos desconocían completamente por unos supremacistas que destruyeron sus archivos y unos incompetentes que preferían fingir que todo era perfecto.

—Lo que dijiste fue que si Liva hubiese podido recibir la visita de alguien del mundo mágico que viese sus condiciones, habría ido a Hogwarts y podrían haber buscado una solución a su problema. En cambio…aguantó hasta el día en que no pudo y estalló. Matando a doce personas.

—Eran adultos todos —Ron se pasó una mano por el rostro, su garganta cerrándose por la misma frustración que tuvo al enterarse—. Sus padres, los vecinos que siempre la escuchaban gritar y nunca hicieron nada. Incluso cuando cuatro casas se vinieron abajo…los niños de los vecinos se asustaron, claro, pero estaban ilesos, mientras que los adultos…

Fue una vista escalofriante. En especial después de enterarse de quién lo provocó.

—Pero su hermana estaba muy cerca —Ron exhaló—. Había intentado ayudarla y la lastimaron…y el estallido de magia le afectó de una manera extraña…le impidió recuperarse.

Y el Ministerio sólo la sacó a rastras llorando y temblando, listos para meterla en Azkaban.

Ellos deberían haber sabido desde un principio que el Ministerio no servía. Deberían haberlo sabido desde Umbridge. Desde lo que le hizo a Harry, a todos.

Hugo puso una mano en su hombro, haciéndolo dar un salto.

Ron se aferró a la varita oculta bajo su manga, pero no la sacó, porque en verdad no tenía una sensación de peligro, sólo de alerta.

—"Si el Ministerio no quiere servir y proteger a las personas, entonces nosotros no seguiremos al Ministerio" —Hugo le mostró una sonrisita—. Lo dijiste tú, papá. 2023. Rechazaron tu programa. Les pareció que era demasiado complicado, irrealista, que el sistema estaba bien y que tú defendías a criminales violentos.

A Ron se le cortó la respiración por un segundo.

Llevaba años trabajando en esos informes. Apenas tenía un borrador de todas las medidas que quería presentarle al Ministerio.

¿Qué clase de sistema rechazaba un proyecto que buscaba proteger a los niños de ser lastimados?

No creía haber experimentado esa rabia que hacía hervir la sangre con tanta fuerza desde la guerra.

—Estabas muy molesto y con razón —Hugo le dio una palmadita en el brazo—, y cuando quise saber, me contaste todo- las medidas, los informes, las investigaciones, los casos- lo traje todo cuando Albus me pidió venir- pensé en hacerlo por mi cuenta, pero me encontré con que en esta línea de tiempo tenían más información y pude trabajar con la Cofradía para tener el proyecto Neverland años antes de que tú presentaras la propuesta.

—Creí que Astoria-

—Oh, a ella siempre le han importado los niños —Hugo asintió sin dudar—, sí, es buena en ese sentido. Pero le faltaban herramientas. Con lo que yo sabía, ella sólo tuvo que acercarse al programa de infancias mágicas del Ministerio para recoger unos datos extras y organizar a la Cofradía para lo que queríamos. Trabajo en equipo, supongo.

Ron asintió, lento. Tenía mucho por asimilar.

—¿Para esto me querías aquí?

—Sí —Hugo le respondió en tono suave—, quería que supieras que tus medidas sí se están implementando, aunque no sean del Ministerio. La Cofradía incluso trabajará pronto en un nuevo sistema de reconocimiento de magia para los niños que no aparecen en sus registros. Está funcionando, incluso algunos chicos que estaban en tus informes- consiguieron entrar al proyecto y no les pasó todo lo que tú registraste, encontraron seguridad, no son criminales- no son malos. Alguien pudo estar ahí para ellos. Algo tan simple podría haber evitado que existiese Voldemort.

—Gracias.

A Ron no se le ocurrió nada para decirle. No era el método que él planeó. Quería hacerlo legalmente, quería hacerlo con la comunidad mágica.

Pero lo importante era que estuviesen seguros al final.

—Estoy muerto en tu línea de tiempo, ¿verdad? —Ron dejó escapar una risa sin humor—. No dejas de mirarme como lo hacía Hugo cuando regresaba de un viaje por trabajo.

Tras un momento, Hugo asintió.

—Como no te prestaron atención, tomaste los casos por tu cuenta e intentaste ayudar a los niños en esas situaciones. Hubo una- —Carraspeó— se había convertido en un obscurus. Cuando se destruyó a sí misma, estabas justo ahí- intentando convencerla de que no era un monstruo y que no había nada malo en ella.

Ron tomó una profunda bocanada de aire. No tenía nada de fascinante enterarse de tu propia muerte.

—Ya no tienes que arriesgarte así, eso era lo que quería decirte —aclaró Hugo, poniéndose de pie de un salto—. La Cofradía quiere un mejor mundo mágico, papá, y un mejor mundo muggle. Han hecho cosas buenas y yo sé dónde dieron malos pasos. Espero ser suficiente para empujarlos en la otra dirección cuando haga falta. Y realmente, realmente, espero poder salvarlos a todos.

—¿Dónde están los chicos? —Ron hizo la pregunta cuando notó que estaba por Aparecerse—. Los del proyecto Neverland, ¿dónde…?

—A salvo. Tienen condiciones tan buenas como las que vieron en la casa hogar que les dejamos, los mayores ayudan a mantener y organizar al resto.

Hugo le ofreció una mano.

—¿Quieres verlos, papá?

Ron observó la palma extendida frente a él, sus sentidos de Auror en máximo estado de alerta y el resto de su mente diciéndole que era un idiota si desconfiaba de su hijo.

—Ellos saben de ti —siguió Hugo, sonriendo—, no tu nombre- pero saben que hay una persona que se preocupó por ellos y gracias a la que pudimos armar todo tan rápido. Toda la Cofradía lo sabe también.

—Intentaron desvelar el mundo mágico —recordó Ron en voz baja—, son criminales por eso, Hugo, incluso si no son violentos.

—Es necesario para salvar a los muggles también —insistió Hugo, agitando su mano—, anda, papá. Sólo míralos. Es tu proyecto. ¿No quieres ver si lo estoy haciendo bien?

Ron masculló algo de mal humor y él comenzó a reírse.

—Liva también suele pasar por allí, si tanto miedo te damos. Los dos pensamos que eres el mago más increíble y valiente del mundo.

—Eso es manipulación, Hugo.

—No cuenta como manipulación si lo digo en serio, estoy seguro.

—Sí cuenta —respondió Ron, sujetando su mano.

Luego se Aparecieron.