El niño maldito
Sumario: El ascenso de un posible reemplazo de Lord Voldemort amenaza con arruinar las tranquilas vidas de las familias Potter y Malfoy al rodear de sombras a la nueva generación, traer recuerdos borrosos del pasado…y una visión terrible de lo que podría ser su futuro.
Género: ¿Aventura? Yo diría que es un desmadre mágico con slash.
Claves: súper mega lento slow burn con trama desmadrosa y larga. Drarry, Scorbus, parejas secundarias.
Disclaimer: Si HP fuese mío, esto sería canon. Ya que no lo es, saben lo que significa.
Lazos familiares
Lily entró a su despacho un tranquilo viernes a comienzos de noviembre. Harry la recibió con una sonrisa y le preguntó si quería un poco de chocolate; tenía algo de sobra porque acababa de ver una clase con boggarts y había guardado varias barras para los chicos.
Ella aceptó el chocolate, pero enseguida puso una pila de libros y pergaminos sobre su mesa.
Y esa expresión le advirtió a Harry que estaba en algún tipo de problema.
—Papá —dijo, muy seria—, necesitamos hablar.
Sin pensarlo, Harry tomó asiento en la silla al otro lado del escritorio, luciendo de la misma manera en que lo haría si McGonagall en persona acabase de entrar al salón para regañarlo y él fuese de nuevo un adolescente.
—Claro —susurró, asintiendo—. ¿Sobre qué, linda?
Lily sacó su tablet mágica y deslizó los dedos sobre la pantalla. Luego se la ofreció.
De forma vaga, Harry se preguntó si fue ella la que organizó esas diapositivas. Eran más de veinte.
—Tenemos que hablar sobre cisheteronormatividad.
Harry parpadeó.
—¿Sis…?
—Cisheteronormatividad —repitió Lily, lo bastante lento para que él pudiese captarlo—. Bien, ahora…tengo dos presentaciones, mira.
Ella se estiró sobre la mesa y movió la pantalla frente a Harry, indicándole dos tipos de diapositivas diferentes.
—Tengo la presentación para padres cisheteros y la presentación si no eres hetero, porque realmente no debería asumir eso- ¿entonces cuál usamos?
—¿Ah? —balbuceó Harry.
Lily resopló.
—Que si eres heterosexual, papá, porque si lo eres, es más probable que estés en la burbuja cishetero, pero si no lo eres, podrías estar un poco más abierto a oír de esto. Ya sabes, estadísticamente hablando. Aunque cuando estaba investigando, me di cuenta de que hay una gran ola de transfobia dentro de la comunidad de-
Harry la detuvo mediante gestos. Necesitaba que fuese más lento.
La profesora fantasma había aparecido un poco por detrás de Lily y adoptaba una expresión tan confundida como la que se imaginaba que debía tener él.
—Lil, ¿por qué no vas al punto directamente? —propuso, intentando mantener la calma.
Lily arrugó el entrecejo.
—Pues eso intento, pero no me has contestado mi pregunta.
¿Por qué su hija quería saber esto, entre todas las personas?
Harry respiró profundo y se movió los lentes para masajear sus párpados.
Piensa, Harry, se dijo, piensa. No había tenido mucho tiempo para plantearse estas cosas con la guerra, la post-guerra, los Aurores, los niños.
Una imagen de cuarto año volvió a su mente. Cho y Cedric.
Todavía no estaba seguro de a quién celaba.
Harry exhaló y se acomodó los lentes.
—Supongo que…¿no lo soy?
Lily no pareció sorprendida. Asintió, colocó en la tablet la presentación que le "correspondía" y empezó a marearlo con una plática demasiado técnica que le trajo el recuerdo de la vez que Hermione le dio "la charla".
Tenía doce años por entonces. Hogwarts no daba clases del tema (lo que luego entendió que era un terrible error), en la primaria muggle no se habló mucho de eso y sus tíos jamás le permitieron hacer preguntas. Claro que cuando Hermione mencionó si sabía algo, su yo de doce años adoptó una expresión confundida y ella decidió que alguien necesitaba informarle antes de que cometiese una tontería de la que pudiese arrepentirse.
Harry pensó que fue la plática más extraña que tendría en su vida, pero estaba equivocado.
Alrededor de media hora más tarde, Lily carraspeaba y recuperaba su tablet.
—Te traje material extra en los libros y pergaminos —le avisó, apuntándolos—. ¿Tienes alguna pregunta, papá? Si no sé la respuesta, lo podemos investigar juntos.
Harry tenía tantas preguntas que ni siquiera sabía por dónde empezar. Su cabeza daba vueltas y se arrepentía de haberse quejado de tener que aprenderse las leyes del mundo mágico. Al menos allí sólo tenía que memorizar todo y repetirlo, esto era otro nivel de información.
—¿Qué te parece si…me dejas asimilar todo primero? —Harry se pasó las manos por la cara—. Las personas adultas aprendemos poco a poco, ¿sabes? Será difícil que recuerde todo lo que-
—Ya te mandé las diapositivas y el material extra en digital a tu tablet —alegó Lily—. ¿Quieres que te arme un cuestionario para comprobar qué aprendiste…?
—No, no, no- —Harry negó y exhaló frente a la expresión mortificada de su hija—. No, cariño, no hace falta, sólo…deja que yo asimile todo y vea si tengo preguntas. Por mi cuenta. Gracias.
Lily asintió tras unos segundos y guardó la tablet.
—Eso también funciona, supongo.
Harry le mostró una sonrisita y extendió el brazo para acariciar su cabeza.
—¿Hay algo de lo que quieras hablar, Lil?
—Pensé que ya había hablado bastante —dijo Lily, riéndose.
—Me refiero a si hay alguna razón por la que querías hablarme de todo esto…
—Ah —Lily lo sopesó—, bueno, quería que estuvieses preparado. Creo que es una charla que debería darse a todas las personas, ¿tú no piensas que es importante?
—Claro que sí, gracias por hablarme de eso —Harry tiró de su mejilla con suavidad, sacándole una sonrisita.
—Y no creo que sea hetero.
Lo soltó con tanta naturalidad que Harry boqueó por unos segundos.
—Oh- digo- —Se aclaró la garganta— eso- ahm-
—Todavía no lo sé —siguió Lily en tono divertido—, leí que algunas personas lo saben desde siempre, pero a veces también puede tardar- creo que por ahora está bien con decir "no sé y no creo que lo sea" y no estar asumiendo algo ni presionándome- y luego Teddy-
—¿Hablaste de esto con Teddy? —Harry arqueó las cejas.
Lily asintió sin darle importancia y continuó hablando.
—Teddy lo entiende muy bien porque no es cis ni hetero ni alo y lo que me dijo fue que no me apurara y que ya notaría todo a medida que el tiempo pasara- y también dijo que podía pensar que era algo y luego descubrir que en realidad era otra cosa y que eso es bastante normal y…
Harry quizás debería escribirle a su ahijado para preguntar en qué momento hablaba de algo así con Lily. Y por qué Lily no lo hablaba con él.
Bien, era él quien estaba confundido entre los dos, era obvio por qué no lo buscó primero. No la podía culpar por eso.
—¿Y tú? —Lily se inclinó hacia adelante, flexionando ambos brazos en el borde del escritorio.
Parecía encantada por tener esa conversación con él y Harry estaba feliz de que se sintiese tan a gusto.
—¿Yo qué?
—¿Usas alguna etiqueta o no te gustan, papá? Teddy dijo que está bien si no te gustan. En la red mágica también lo dicen. No tiene nada de malo.
A veces Harry se preguntaba si Hermione realizó un hechizo sobre Lily antes de que naciera y le dio el doble o triple de su inteligencia, porque en ese momento, casi aparentaba tener la misma madurez que él y Harry seguía bastante desorientado con respecto a todo.
—Ahm…nunca lo he pensado a fondo —aclaró, pasándose una mano por el cabello.
—Oh —Lily asintió—, bueno. Podríamos pensarlo de ahora en adelante, ¿no? Digo, podrías darte cuenta de que estás cómodo con una etiqueta y no lo sabías y Teddy también dijo algo sobre que te daban un sentido de identidad o algo así- si te gustaban usarlas pues. Igual como podrías notar que no te gustan, quizás…
—No sé si sea necesaria —Harry se encogió de hombros—, no me he preocupado por ponerle nombre a esas cosas. Pero tú puedes decirme —Se apresuró a agregar para no desanimarla—, eh, cuando tengas una idea o entiendas cómo te gustaría, uhm, me refiero a cómo te…¿sientes cómoda?
Lily sonrió, radiante. Harry supuso que fue una buena respuesta.
Después de otro rato informativo que mareó a Harry, Lily se levantó para rodear la mesa. Lo abrazó y le besó la mejilla.
Él se quedó muy quieto, sintiéndose orgulloso de que estuviese tan contenta por hablarle.
—Eres bueno y estoy feliz de que seas bueno. Muchas personas reaccionan mal —Lily bajó la voz y lo apretó más—, no sé qué habríamos hecho si reaccionabas mal, papá…
Harry también la estrechó.
—Yo no reaccionaría mal por algo así. Sólo podría pasar que no lo entienda —Se permitió soltar una risita—, pero tú cuéntame igual. Si es importante para ti y no lo entiendo, seguro puedo aprender, ¿verdad? Puedes hacer más guías y diapositivas para mí, ¿no?
Lily asintió y se talló los ojos al apartarse de él. Antes de salir corriendo, le gritó un "¡te quiero!" que puso una sonrisa enorme en el rostro de Harry.
Sí, creía que acababa de tener uno de esos momentos de "buen padre".
Ahora se merecía un par de tragos de whisky de fuego, mientras organizaba su cabeza sobrecargada de información.
La profesora fantasma reapareció a unos metros, se aseguró de que Lily ya no estaba allí y se "sentó" sobre una de las mesas. Había oído gran parte de la charla, pero por algún sentido de la decencia que todavía conservaba, se marchó cuando se percató de que se estaba volviendo más personal.
—Estoy feliz de que haya personas tan jóvenes con acceso a ese tipo de información —le dijo con una sonrisita en su rostro espectral—, es fascinante. Que sepan esto puede cambiar las cosas para mucha gente después. A Eileen le habría encantado esta época.
El pecho de Harry se apretó un poco, ya que tenía un asunto pendiente con este tema, pero al menos de momento, su cabeza no daba para mucho más.
—Sí, ha sido...educativo.
En verdad le dolía la cabeza cuando fue por el whisky de fuego.
—0—
Al entrar a la cocina, fue recibido por un grupo de elfos entusiastas que le llenaron los brazos de snacks antes de que hubiese terminado de preguntarles si podían darle algo.
—Miren al héroe siendo consentido. Hay que alabar al niño-que-vivió-vivió-vivió-siguió-viviendo-y-Merlín-llévatelo-ya…
Harry dejó escapar una carcajada al oír el arrastre de las palabras de Draco, que estaba en un mueble junto a la chimenea con una bandeja de dulces que aún tenían la temática de Halloween, a pesar de que el gran día ya pasó. Supuso que le gustaban más que los normales.
—Te estás quedando sin ideas —mencionó Harry, burlón. Caminó hacia él con su pila de snacks y se tiró en una silla a su lado, que un elfo apareció para él. Se lo agradeció—, eso no lo inventaste tú. Estoy seguro de habérselo leído una vez a Skeeter.
—¿Y de dónde crees que lo sacó? —Draco jugó con una varita de regaliz entre sus dientes y le guiñó.
Harry rodó los ojos.
—¿De qué te escondes?
Draco bufó.
—No me escondo.
—Ajá —Harry asintió— y Voldemort vestía de rosa.
Eso le sacó una débil risa. Harry estuvo feliz con el resultado. Le ofreció uno de sus snacks de papitas y Draco le dio a cambio un par de dulces de caramelo con forma de calaveras gritonas.
—Uno de los profesores de Durmstrang estaba coqueteando conmigo —Draco sacudió la cabeza con una sonrisa cansada— y supongo que tengo mucho tiempo sin salir con un hombre. O no era mi tipo, no sé. Tal vez ya no disfruto de la atención tanto como antes.
—¿Draco Malfoy sin disfrutar de la atención? —Harry arqueó las cejas, aunque no podía dejar de darle vueltas a sus palabras.
Draco se encogió de hombros con falsa resignación y siguió comiendo sus varitas de regaliz. A Harry le tomó unos segundos animarse a preguntar al respecto, ya que no parecía que fuese a maldecirlo si lo hacía.
—Así que…¿no has pensado en volver a salir con hombres?
Él lo observó por un momento en silencio. Luego sonrió y se inclinó hacia adelante.
—¿Por qué? ¿Te ofrecerás como candidato? —Después se reclinó en el respaldar del asiento y se rio con ganas, de esa forma libre y genuina que rara vez le había visto—. No hagas esa cara, Potty, sólo bromeo.
—Ah —Harry ignoró el ardor en su rostro, asintió y se tardó otro par de segundos en seguir—. ¿Salías con chicos cuando estabas en Hogwarts?
Él no recordaba haber visto a Draco caminando por ahí de la mano de un chico. Y estaba seguro de que no se le habría olvidado.
—Bueno, entre cuarto y quinto lo intenté, claro. En sexto no hubo mucho tiempo, ni interés de mi parte —Draco mordió con un poco más de fuerza su dulce, pero siguió hablando en tono suave—. Pude volver a pensar en eso unos meses después de ser librado de los cargos- cuando sabía que mis padres y yo salimos con vida, y de pronto me dije: "bueno, Draco, ¿hay algo que quieras hacer?". Así acabé saliendo con un chico muggle durante unos meses, él sí que era un buen chico.
—¿Que tú saliste con quién?
A Harry casi se le resbalaron sus snacks. Draco volvió a encogerse de hombros.
—Era difícil mantener lo de la magia en secreto cuando no tuve ningún contacto con ellos antes, pero…tampoco sabía quién era, ni lo que hice, ni- nada. Fue liberador, ¿entiendes? Era todo lo que necesitaba en ese momento, sólo decirme que…yo era más que lo que había sucedido, que eso no tenía que- que ser el centro de mi vida. Que podía aspirar a algo mejor que lo que conocía.
—Suena…
Sonaba bien. Muy bien.
Por la época de la que hablaba, Harry debió estar todavía asistiendo a eventos relacionados a la guerra y teniendo pesadillas.
—A veces huir es bueno —Fue lo que dijo Draco—, te ayuda a ver las cosas en perspectiva y decir "esto no es lo que quiero y no puedo seguir así cuando vuelva".
Harry asintió, despacio.
—Yo sólo salí con Ginny —Carraspeó cuando se sintió un poco avergonzado al decirlo—. Es decir- bueno, sí, eso. Una cita desastrosa en quinto, Ginny- luego vino la guerra- y Ginny de nuevo.
Nunca se planteó algo diferente, supuso. Sonaba natural terminar su relación por la guerra y retomarla en cuanto estuvieron a salvo. Era lo lógico.
Era lo que todos esperaban.
—Ella también fue buena —aseguró, tras unos segundos de silencio—. Hay que ser paciente para aguantar que todas las noches tu novio se despierte gritando y temblando, a punto de hechizarte, durante meses...años, sin siquiera reconocerte por un rato.
Draco estiró la pierna y rozó su pie contra la pierna de Harry.
—Eso no fue tu culpa. Cualquiera habría estado así después de todo lo que pasó. Te mataron, Harry —Draco meneó la cabeza—, no puedes salir de eso como si nada.
—Sí, supongo.
Draco continuó rozando su pie contra él, y de alguna manera, Harry agradeció el torpe intento de consuelo. Luego se volvió a echar hacia adelante y le cambió más dulces por sus papitas.
—¿Y tú?
—¿Yo qué? —Harry salió de su ensimismamiento y tuvo que levitar algunas papitas que casi se le cayeron.
—¿De qué estás huyendo? Y no lo niegues —advirtió Draco, señalándolo con un dedo acusador.
Harry soltó un bufido de risa.
—Bueno…Lily fue a mi oficina y me dijo que teníamos que hablar.
—Oh, no —Draco empezó a negar de inmediato con una expresión de lástima.
Harry le dio una patada sin fuerza.
—El tema se llamaba "cisheteronormatividad" —Harry se sintió orgulloso de no trabarse con la palabra— y creo que mi cabeza explotó. ¿Sabías que existe algo llamado trigénero?
—Ah, eso —Draco asintió—, sí, claro, es como tener tres géneros en uno. El nombre lo dice, Potty.
La expresión incrédula de Harry debió mejorar su día enormemente, porque Draco volvió a soltar una de esas risas genuinas y libres.
—Hace unos meses, Scorpius me regaló un libro sobre esas cosas. Me dijo "estoy aprendiendo de esto y me gustaría mucho que también lo leyeras, padre, por favor" y bueno…oye, cuando tu hijo de trece años te dice que leas algo porque es un tema importante que todos deberían conocer, deberías al menos ver de qué habla, ¿no?
—¿Y tú sí lo entendiste? —Harry bajó la voz, como si pensase que Lily saldría en cualquier momento de entre los utensilios para retomar su charla, ya que él seguía muy confundido y no "podía" dejarlo con sus dudas.
Draco asintió con la expresión de un conocedor. Se notaba que disfrutaba de restregárselo en la cara.
—Creo que tengo una base decente de información, ¿por qué? —Una sonrisita de autosuficiencia se dibujó en su rostro—. ¿Necesitas que te ilumine con mis bastos conocimientos?
Harry emitió un vago sonido frustrado.
—No me quejaría si me dices algo que evite que Lily crea que no puedo entender nada sin dos horas de explicaciones…
Draco fingió pensarlo. El costado de su pie volvió a pasearse por un lado de la pierna de Harry. Por su expresión, debía ser inconsciente.
—Bueno, si me lo pides bien, te podría prestar el libro que Scorpius me dio a mí y así Lily pensará que entendiste todo de su charla.
—¿Qué es "pedírtelo bien"? —Harry entrecerró los ojos en su dirección con una clara desconfianza.
Podría jurar que estaba frente a una versión mejorada del Draco adolescente que tanto le molestaba.
Sólo que no se sentía fastidiado.
—Significa que me digas "oh, Draco Malfoy, el mejor mago que conozco…"
—No eres el-
—"… el mago más increíble, capaz, inteligente con que he tenido la suerte de tratar, si fuese posible que olvidaras todas mis indiscreciones…"
—¿Tienes cincuenta años? ¿Quién dice "indiscreciones"?
Draco lo mandó a callar con un gesto y continuó recitando lo que supuestamente esperaba de él.
—"…incluyendo esa fatídica decisión de no haber tomado tu mano en primer año, que por supuesto que fue un lapsus temporal de estupidez, hasta la indiscreción de la semana pasada cuando me tomé tu jugo durante el almuerzo…"
—¡Estaba de mi lado de la mesa! —replicó Harry, ahogando un sonido frustrado, igual que hizo entonces—. Y te di el mío, que ni siquiera había empezado.
—"…y te suplico que…"
Harry le lanzó una patada sin fuerza.
—¡No te voy a suplicar! —Y se echó a reír.
Draco le devolvió la patada, también sin fuerza alguna.
—¿Y por qué no lo harías? Sería un gran uso de tu cara de crup desamparado, para variar.
—¿Qué…? Yo no tengo cara de crup desamparado, Malfoy.
Otra parada. Draco se la regresó de nuevo. Empezaron a pelearse igual que dos adolescentes, riéndose y dejando escapar sonidos de falso fastidio, hasta que tras un rato, acabaron con sus sillas más cerca y las piernas medio entrelazadas en el espacio entre ambos.
No era desagradable.
Nada desagradable.
Harry apoyó el codo en uno de los reposabrazos de su asiento, la mejilla sobre su palma, y no se percató de que le estaba sonriendo. Draco intentó dar un último "ataque", que causó que ambos se sacudiesen, y luego el agarre de sus piernas se hizo un poco más fuerte. Él soltó un ruido fingido de resignación.
—Eres imposible, Potter.
—Si yo soy imposible, ¿tú qué eres?
—Un encanto —Draco incluso se echó el cabello hacia atrás con una mano, elevando la barbilla y adoptando su mejor expresión pretenciosa, sonrisa ladeada y guiño incluidos.
Harry paró de sonreír cuando su pecho se llenó con una sensación rara que lo tomó por sorpresa.
Eso se parecía a…
—¿Qué? —Draco ladeó un poco la cabeza y lo observó con atención.
Él negó y dejó escapar una risita.
—¿Quieres más papitas? —Empezó a sacudir una delante de él.
—¿Por qué no?
Draco se encogió de hombros y se inclinó hacia adelante tanto como sus piernas entrelazadas se lo permitían. Sujetó la muñeca de Harry para que se estirase un poco más y tomó el snack directamente de sus dedos.
Bien, el estómago de Harry acababa de hacer un movimiento preocupante y no creía que pudiese convencerse de que era hambre. Ya estaba un poco grandecito para negarse a sí mismo algo obvio.
Harry recogió otra papita y se la volvió a tender. De nuevo, Draco la recogió de sus dedos.
—¿Sabías que en algunas culturas de la antigüedad era común alimentar a las personas de un estatus más alto que el tuyo?
Claro que Draco Malfoy tenía que buscar una forma de burlarse por lo que estaba haciendo. Harry rodó los ojos y le metió otra papita a la boca, ganándose un manotazo.
—Y tenías que arruinarlo.
—Eres la persona menos delicada que he conocido en mi vida —masculló Draco—, ¡y compartí techo con psicópatas!
Harry se enderezó en su asiento y unió las puntas de sus propios dedos, intentando imitar la expresión severa que a veces ponía Draco.
—Tal vez sea Lord Potter, futuro Señor Oscuro, y tú no lo sepas.
A Draco se le escapó un bufido de risa.
—Uy, sí, qué miedo.
—Puedo ser muy…intimidante.
—Seguro —Draco asintió, riéndose—, y si me haces algo, le digo a Lily. Hasta ahí llega tu intimidación. Los magos oscuros no duran mucho si son regañados por su hija de doce años.
—Lily puede ser aterradora.
—Sí.
La simpleza y honestidad en la respuesta hizo que Harry volviese a sonreír.
Él era bastante consciente de que no separaron sus piernas mientras seguían hablando. Se preguntaba si Draco también lo notó.
—0—
El cartel de Rose ese día era un "¡no puede llamarse 'uniforme' si son diferentes!". Lily llegó un poco tarde, pero recogió su propio cartel y se puso a dar vueltas con su prima.
Nesrine había arrastrado a Albus con ella a la banca más cercana para pedirle ayuda con un nuevo cartel. No estaba segura de cómo era el hechizo de secado rápido y era muy frecuente usarlo en el curso de Albus, quien lo hizo en su lugar y después la tuvo colgada del cuello, agradeciéndole.
—¿No te quieres unir, Domi? —Rose puso su propio cartel sobre uno de sus hombros y se dirigió a su prima, que las observaba desde unos metros.
Dominique arrugó el entrecejo.
—Cariño, a mí me gusta usar falda.
Rose resopló y pasó a apoyar la vara de su cartel en el suelo.
—Domi, yo no quiero que tú dejes de usar falda si te gusta. Quiero que no obliguen a alguien a quien no le gusta a usarla. Tú te puedes pasar todos los días usando falda si quieres, hasta los días en ropa casual; es tu ropa.
Dominique pareció considerarlo.
—Si menos chicas la usan, sería como algo muy exclusivo. Me sentiría de la élite —Jugó con su cabello, adoptando una sonrisa engreída.
Rose se rio.
—Ese no es mi punto, pero supongo que tus razones para apoyarlo son…¿igual de válidas?
—Apoyo es apoyo —Dominique agitó una mano hacia ella, restándole importancia. Luego se dio la vuelta y Rose le gritó que a dónde iba—. ¡A hablar con las chicas de Beauxbatons, Rosie! Es obvio que tú no has llegado a ellas como lo has hecho con las de Durmstrang y Koldovstoretz.
Tenía razón en ese punto. Varios días hubo chicas de los otros dos colegios paseándose por el patio central con los carteles de Rose. También las veía hablar entre clases. No era lo mismo con las de Beauxbatons.
—Bueno, sí, apoyo es apoyo, supongo —Rose se encogió de hombros y se giró—. Las francesas podrían oír mucho más a Dominique por ser parte Veela. Han sido un poco…
—Engreídas insoportables —Lily rodó los ojos.
—Son chicas diferentes —Nesrine sacudió la cabeza—, seguro hay unas muy buenas también.
—¿Me necesitas para algo más? —le preguntó Albus a Nesrine.
Acababa de ver a la bruja amargada (como Rose llamó a Selwyn desde que esta hizo que sus padres fuesen al colegio para hablar con ella como representante de la Asociación de Padres) parada en el pasillo, mirando hacia donde estaban, y a Scorpius intentando pasarle por un lado y abrirse paso sin ser maleducado. Altair, en cambio, se puso junto a ella, dejó que viese a Adhara y siguió caminando cuando la bruja se apartó por la serpiente.
—Estamos bien así —le aseguró Nesrine, dándole otro abrazo rápido.
Rose echó un rápido vistazo a los dos chicos que se acercaban, ignorando a la bruja amargada con naturalidad, y luego miró a Albus con las cejas arqueadas.
—¿Ahora van combinados?
Ese día, Albus usaba una versión modificada del uniforme de Durmstrang. El abrigo rojo tenía su encanto.
Scorpius también llevaba ese uniforme. Al igual que los anteriores, Nesrine lo midió y su madre se los envió desde Hogsmeade. La única diferencia era que Scorpius sí se puso el gorro y Albus no.
Altair sólo se apropió de una capa oscura que debía pertenecer al profesor Malfoy.
Albus se encogió de hombros, un poco a la defensiva.
—A veces los mejores amigos combinan su ropa.
Rose asintió con una expresión solemne que no era muy creíble. Se notaba que quería reírse.
—Sí, claro, eso se me escapó…
Lily lo veía con una expresión más extraña y Nesrine simplemente corrió hacia Scorpius, saltó sobre él y comenzó a contarle que ahora la "campaña" tenía un "enlace" con las chicas francesas.
—Eso es genial, ¿no? Creo que entre Veelas se escuchan un poco más…
—¿A dónde van? —curioseó Lily, pasando la mirada sobre los tres, uno por uno.
—Curso avanzado de venenos en Koldovstoretz —contestó Altair en tono distraído. Adhara no paraba de frotar la cabeza contra su mejilla, ya que estaba envuelta en sus hombros.
—¡Padre nos consiguió cupo a los tres! Se supone que es para estudiantes de quinto en adelante —les dijo Scorpius con una gran sonrisa—. Será increíble. Incluso tienen uno de los manuscritos de Rasputín sobre venenos, antídotos e inmunidad.
—Mala persona, bueno con los venenos —Altair se encogió de hombros—, es una combinación muy común.
En cuanto Rose animó a sus compañeras de campaña a continuar con la protesta otro rato (molestando en especial a Selwyn), los tres tomaron el portal hacia Koldovstoretz. La nieve fue la que los recibió primero, ya que incluso si el portal daba a su patio, las barreras del colegio eran de una ventisca permanente y se demoraba en reconocerlos.
Scorpius se puso frente a Albus y le ayudó a acomodarse la gruesa capa que usaba. Albus le sonrió y se aseguró de que la suya estuviese bien cerrada también.
Altair miró a uno, al otro, y fingió una arcada.
—¿Qué? —Scorpius apretó los labios mientras su rostro se sonrojaba.
—Creo que algo de lo que comimos me empalagó —Fue lo único que dijo Altair, adelantándose con la serpiente todavía sobre los hombros.
Albus estaba muy ocupado frunciéndole el ceño a su espalda para notar que Scorpius extendía el brazo en su dirección, hasta que sintió que entrelazaba sus dedos.
Su estómago volvió a reaccionar con esas burbujas y Albus le mostró una sonrisita.
—¿Qué crees que haga un especialista en venenos?
—¿Curar a la gente envenenada? Papá me contó que una vez el tío Ron…
Hablaron durante el resto del trayecto.
—0—
La clase fue fascinante, lo que causó que se alargase más de lo que debería. Cuando el profesor sacó el manuscrito de Rasputín para que lo viesen (y para presumirlo un poco a los de los otros colegios), ninguno quería salir de esa aula.
Regresaron a Hogwarts después de la cena con sólo un poco de una bebida libre de alcohol que les calentó el estómago como alimento y un recetario de venenos y antídotos. Altair veía a Adhara como si estuviese considerando comenzar a extraerle el veneno a diario para tener reservas. Scorpius quería saber por qué.
—Es mejor tener reservas de veneno de serpiente y no necesitarlo que necesitarlo y no tenerlo —le contestó Altair, muy serio.
Albus pensó que era una lógica retorcida, pero aceptable.
Ya que el comedor estaba vacío y faltaba poco para el toque de queda, Scorpius decidió colarse en la cocina, tomar algo, encogerlo y comer en el dormitorio. Ya que Altair no quería entrar a la cocina con una serpiente de tres metros y asustar a los pobres elfos, se quedó en el pasillo del comedor. Albus lo acompañaba, porque Scorpius les aseguró que no tardaría.
Luego de discutir qué tipo de veneno sería el de Adhara, cayeron en un tranquilo y agradable silencio que le permitió escuchar los pasos que se aproximaban.
Albus arrugó el entrecejo al reconocer a cierto Gryffindor idiota que pensó que no se le acercaría después de que James le lanzase una bludger, pero ahí estaba.
Cada día se convencía más de que la terquedad era necesaria para ser un Gryffindor.
—Potter —El chico le mostró una sonrisita burlona.
—No es muy inteligente molestar a alguien cuando hay una serpiente siseándote al lado —señaló Altair con calma, apuntando a Adhara, que se enderezó sobre sus hombros para sisearle al chico en un claro tono de advertencia.
—¿Quién está molestando a quién? Yo sólo quiero hablar con Potter…—El idiota extendió el brazo y sujetó la muñeca de Albus, que se sacudió y deslizó la varita fuera de su manga.
—Suéltame o-
No hizo falta que terminase su amenaza, porque una bludger salida de la nada voló hacia el chico y lo golpeó en el estómago, sacándole el aire. Mientras se quejaba, liberó a Albus y la bludger se lanzó sobre él de nuevo.
No era usual ver a un Gryffindor de sexto año huir de una bola mágica que lo perseguía para golpearlo.
—Qué…curioso —susurró Altair. Tenía su mano libre en el compartimiento de su cinturón en que guardaba las semillas y era obvio que le hubiese arrojado una al chico de tener la oportunidad.
Cuando no quedaba ni rastro del estudiante, la bludger regresó con Albus y levitó frente a su cara. Jamás había visto a una bludger tan tranquila.
Albus entendió lo que quería y le ofreció las manos. La pelota cayó entre estas y ahí permaneció, quieta y en paz. Dormida.
El mensaje de "lucky ball" era claro en uno de sus costados.
Estaba seguro de que la abandonó en alguna parte de su cuarto en las mazmorras después de que James se la hubiese dado. ¿Cómo salió?
—Debe tener un buen encantamiento para dar contigo —mencionó Altair, imaginando lo que le preocupaba—, quizás para cuando alguien con malas intenciones te esté incomodando…
Albus apretó un poco la pelota, sin darse cuenta. Scorpius regresaba en ese momento con la comida y decidió mantener la bludger bajo su brazo, como siempre veía que hacía James.
Tenía que admitir que fue divertido ver que el otro huía de la lucky ball. Después de comer se lo contaría a Severus; él también lo encontraría gracioso.
Y tal vez le dijese a James que sus hechizos no eran tan malos. Tenía cierto talento para cosas que molestaban o atacaban a otros, eso nadie podía negarlo.
