Por fin llegó el día de la consagración de la propiedad donde habían hecho la capilla y la elevación a congregación, los ministros provenientes de Escocia usaron sus trajes de gala escoces y tocaban con las gaitas el himno de Charles Wesley Divino amor, Candy entonaba el himno, Albert estaba con la boca abierta escuchándola.
-Tiene una voz angelical, y pensar que con la misma dirá mi nombre cuando la esté amando, oh se me caerá la Iglesia encima por estos malos pensamientos-pensaba Albert.
Los ministros estaban encantados con Candy la querían para nuera, hicieron la ceremonia de consagración. Pasaron al frente al ministro Harry Ellis y a su familia él dio unas palabras de agradecimiento:
-Hermanos estoy agradecido con Dios primeramente por permitirme vivir este momento tan especial, le agradezco también por mi esposa y por mi hija estoy muy orgulloso de ella ya que siempre ha tenido una conducta irreprochable y estoy seguro que seguirá así, esta capilla no la hice yo sino la obra es de Dios a Él sea la Gloria por siempre.
Albert pensó: Oh suegro no debió de decir eso sobre Candy, pronto le daremos muchos dolores de cabeza.
Todos los presentes aplaudieron, luego de eso repartieron platillos, Candy se sentó en la mesa de honor donde estaban los ministros con sus hijos.
Albert se dio cuenta que todos querían quedar bien con Candy y se molestó: ¡tengo que actuar rápidamente o el ministro Ellis es capaz de casar a Candice con algunos de estos hombres!
Terminó el convivio y Candy trató de cruzar algunas palabras con Albert.
-Ya quiero que sea el día Candy, le pedí a mi tía que le diga a tu papá que mañana te toque el turno de cuidarla.
-Estaré pendiente de eso, Albert
-¡Por favor no andes de coqueta con los hijos de los ministros! ¡No le sonrías a ninguno!
-No mi amor ¿Cómo crees?
-¡Candy! solicitamos tu presencia en la mesa, despídete del Señor Andrew-dijo el Harry Ellis.
Albert se molestó porque con eso lo estaba corriendo su suegro.
-¡Me voy Candy! date cuenta de las groserías que me hace tu papá.
-¡Perdónalo por favor!-suplicó Candy
-Está bien, sólo porque tú me lo pides, te espero mañana en mi casa, deseo besarte hasta quedarme sin aliento.
-Yo igual a ti, nos vemos amor.
El ministro Ellis se levantó de la mesa para despedirse de la Señora Elroy.
-¿Cómo sigue hermana Elroy?
-Muy mal, entre William y Archie me sostienen, no quise perderme el evento, Dios me dio fuerzas para poder venir, quisiera pedirle que mañana sea Candy la que vaya a mi casa a cuidarme.
-Oh Señora Elroy, los ministros se quedaran una semana más en Londres, le atenderán otras hermanas de la Iglesia, Candy es la anfitriona, si mira a la mesa verá que todos están encantados con ella.
Albert con la mirada le indicó a la señora Elroy que insistiera.
-Ella es la única que me da los medicamentos como corresponden, a las otras se les olvida los horarios.
El ministro se rascó la cabeza y comentó: Paty la esposa de Stear, es más cuidadosa que Candy, ella es la siguiente en el rol.
La señora Elroy suspiró derrotada y ya no insistió.
Cuando llegaron a su casa los Andrew, Albert arrojó un florero contra la pared del coraje que hizo.
-¡El ministro Ellis siempre llevándome la contraria!
-¿William es en serio que te casaras con Candice? Estoy muy contenta, no podrás encontrar otra mejor que ella.
-Así es tía, es por eso que debes ayudarme, tú misma has visto que el ministro me evade, no me da oportunidad para acercarme a ella, es por eso que mi amigo nos casará.
-Yo todavía pienso que no es correcto, déjame pedirle al ministro Harry la mano de Candy para ti.
-¡Tía por favor! No te metas en esto.
-¡Está bien William! no me meteré pero si llegas a herir a esa muchacha no te lo perdonaré.
Pasó la semana, Candy no pudo ir a la casa de los Andrew por atender a los ministros y a sus hijos, un día antes de despedirlos le preguntaron en la cena.
-Candice, después de conocer varios muchachos ¿Por quién se inclina su corazón? Preguntó el papá de Tom.
-Mi corazón ya tenía dueño antes que llegaran ustedes-contestó Candy
Los ministros se miraron entre ellos, Harry Ellis casi la fulmina con la mirada, ella entonces comentó: Pertenece a mi Padre celestial, por el momento quiero seguir sirviendo en la congregación, no deseo casarme todavía.
-Candy ya se le está pasando el tiempo-dijo Eddie Steven
-¿Le parezco vieja, Ministro Eddie?
-¡Claro que no! Sólo que las muchachas se casan desde los 15 años.
-Así es, pero yo quiero estar unos años más con mis padres.
Se despidieron de los ministros los cuales partieron a Escocia.
Por fin le tocó el turno a Candy para cuidar de la señora Elroy, al llegar a la casa de los Andrew, Albert la esperaba ansioso el mismo le abrió la puerta, la recibió besándola ardientemente.
-Aparté una habitación en el mismo hotel donde pasó su noche de bodas Alistair, vamos para allá.
-Albert, yo vine a cuidar a tu tía, aparte de eso no veo aquí al ministro.
-Claro, en seguida iré por él mi amor, no te impacientes.
Albert fue por Daniel su empleado del Club.
-Dime conseguiste el traje de ministro
-Si lo conseguí,
-Entonces ve por él ya que todo está dispuesto para que hoy sea mía Candice White Ellis.
Hola chicas le agradezco su apoyo con mis Fics, estoy estrenando uno que se llama mi amor siempre ha sido tuyo.
Saludos a loca de amor (ya pronto subo olvidé como amar, tenme paciencia) Stormaw, Chidamami, Patty Castillo, Maravilla 121, Gelmi, Saiya Bra, Esther Cuba, Susana Rojas, Carolina Macias, Glanda, Romis-Ardley, Pathya, Liovana, Anmocer 1708, Yuleni, Paulayjoaqui, Gina Riquelme, Tania Lizbeth
