Al día siguiente Albert llegó tarde pues desayunó en su casa ya que no le agradaba la comida del seminario.
-¡W.A.A! ¡otra vez llegó tarde y no cumplió con su hora de plegarias! queda usted castigado, ¡durante la hora del desayuno hará oración y meditará sobre su comportamiento!
-Cómo usted diga profesor- dijo haciendo una mueca
- ¿Y hoy que te pasó?-le preguntó Joseph MacArthur mofándose de él.
-Desayuné en mi casa por eso se me hizo tarde, la verdad es que la avena de ayer no me gustó.
-¿Cómo te atreves a decir eso? La avena hecha con las hermosas manos de mi Karely, es la más rica que haya probado en mi vida.
-¡Por favor! A ti todo lo que cocine esa chica te parecerá delicioso, pero la verdad estaba horrible, así que hoy se levantó temprano mi tía y me hizo un suculento desayuno, pero se me fue el tiempo platicándole sobre las clases.
- ¿Así que por eso no vino temprano W.A.A?- le reclamó el maestro pues había escuchado todo.
-Eh yo…
-¡No sólo hará oración durante el desayuno sino después de clases irá a la Biblioteca! Hablaremos muy seriamente con usted.
A la hora del desayuno en el seminario todos los jóvenes se reunieron en el comedor, Karely notó la ausencia de Albert por lo que le preguntó a Joseph MacArthur por él.
-Llegó tarde y está castigado en la capilla.
-¡Pobre! ¡El maestro es muy severo con él!
Albert estaba hincado en la capilla.
-Aquí vamos de nuevo Señor, te confieso que sólo estoy aquí para averiguar sobre Candy, te pido paciencia para soportar a ese viejito, porque en una de esas la pierdo y soy capaz de darle sus cocotazos ya me anda provocando demasiado, Padre mío ¿Qué hará Candy en estos momentos? Quisiera estar a su lado- Albert cayó en un sueño profundo y visualizó a Candy parada cerca de una ventana contemplado el paisaje que la rodeaba, el vio como ella se acariciaba la barriga, él se acercó y se puso atrás de ella besándola en el cuello, tocó su vientre…
-¡Candy! ¿Estás embarazada?
-Si, es nuestro bebé
-Oh Dios mío ¡Candy no puedo creer que seré padre!
-Ya falta poco para que nazca
Se iban a dar un beso cuando Karely interrumpió su sueño.
-¡William! ¡Despierte!
Albert se levantó y la miró enfadado por haber interrumpido ese beso.
-Señorita Alexander ¿Por qué interrumpe mis oraciones?
-Joseph me platicó que lo castigaron y no le permitieron pasar al comedor, así que le he traído pan de Elote, para que tenga algo en su estómago.
-Se lo agradezco señorita, pero sus motivos tuvo mi profesor para castigarme, por favor no vuelva interrumpirme en mi comunión con Dios.
-Disculpe
-Ahora por favor retírese
-¿No comerá el pan? yo misma lo preparé
-Déselo a Joseph, estoy seguro que él sabrá apreciarlo.
-Entendido- Karely pensó que lo decía para que Joseph se lo diera después.
Karely salió de la capilla con una sonrisa y su padre se dio cuenta por lo que entró para ver quien estaba ahí, se preocupó al ver que era Albert.
Albert otra vez había cerró los ojos- Señor nos interrumpieron, te doy gracias por el hermoso sueño y porque me permitiste ver a mi hermosa esposa…
-¡Karely! ¿Qué viniste hacer en la capilla?
-Yo este umm…
-Lo hablaremos en la casa.
-Si papá
Los maestros del seminario se reunieron para una junta.
-El nuevo Alumno Andrew, dudamos mucho que tenga vocación para ministro, ¡es muy colérico y mundano!
-El apóstol Pedro era colérico, lo mismo el apóstol Pablo y fueron vasijas útiles para el Señor- contestó Archibald Alexander
-En realidad ¿piensa que William Andrew va a cambiar?
-Lo único que sé, es que él está dispuesto a irse con el ejército, nosotros cumpliremos con lo que nos pidieron los oficiales, y con eso estamos salvando a uno de nuestros jóvenes.
-¡Está bien! Sólo por eso lo toleraremos en el seminario.
-De todas maneras, hablaré con él.
Al terminar las clases Joseph le entregó el pan de Elote a Albert.
¡Por favor! ¿me quieres intoxicar? Le dije a tu novia que te lo diera a ti, ¿No que a ti te gusta todo lo que cocina?
-Gracias William.
Albert fue a la Biblioteca para cumplir con su castigo, Archibald Alexander y su profesor llegaron para platicar con él.
-Buenas tardes William
-Buenas tardes señores
-Ayer que íbamos en nuestro carruaje lo vimos fumando, estamos dudado si realmente usted tiene vocación para ser ministro.
-Que yo sepa mientras estamos en la carne siempre luchamos contra nuestros deseos, Dios es el que obra en cada uno de nosotros, Él es quien nos cambia, El hace su perfecta voluntad en nuestra vida, somos el barro y Él es el alfarero, a mí me falta mucho lo sé, pero estoy en la mejor disposición para cambiar, deseo ser adecuado para… por ejemplo si miro al maestro aquí presente, no fuma no toma pero ¿Qué me dice de la gula? Lo veo bien barrigón.
-¡Por favor señor Andrew! ¡No estamos aquí para juzgar al más anciano de los profesores!-lo reprendió el rector.
-Bueno, es sólo un ejemplo.
-También quiero saber si usted tiene pareja.
-Si, estoy casado
-Señor William, hemos visto que algunas jóvenes de la cocina comentan que usted les agrada.
-Sólo tengo dos días aquí, yo no vine a buscar pareja al seminario.
-Le pediremos que se deje la barba, la mayoría de los que estamos casados la llevamos, así como está ahora se ve muy joven y las muchachas piensan que está disponible, la barba nos hace ver más maduros, también use un anillo en su dedo donde diga el nombre de su esposa.
Albert los miró y accedió.
Llegó el día en que Candy tenía que dar a luz, Helen estaba muy preocupada, Zulema se presentó para "ayudarla".
-No es necesario, mi esposo ya fue por el doctor.
-El doctor salió del pueblo para atender a uno de sus pacientes, yo soy la que asisto a las parturientas cuando él está ausente.
-¡No le pondrá a mi hija ni una mano encima! ¡No confío en usted! ¡Le pido que se retire de mi casa!
-Puedo salvar a su hija, estoy escuchando los gritos, quizás el bebé no sobreviva, pero puedo salvar a Candice, traje unos brebajes para aliviar su dolor.
-¡Ya le dije que se vaya!
Zulema se fue enfurecida y Helen fue atender a Candy.
-Lo haremos solas Candy.
-Mamá, siento que me voy a morir
-Tienes que vivir para cuidar de tu pequeño, ahora esfuérzate y se valiente.
Harry llegó sin el doctor, le pasó a Helen todo lo que le pidió para atender a su hija.
-Tía quisiera que oremos-les propuso Albert a su familia.
- ¿En serio? Tú nunca pides oración William, creo que esas clases están surtiendo efecto en ti.
-Me ha entrado angustia por Candy, siento que corre peligro, no lo puedo explicar…
Los Andrew se arrodillaron y se tomaron de las manos para interceder por Candy.
Zulema se había quedado cerca de la casa del ministro y escuchó que el bebé lloró.
-¡Ya nació! No pude impedirlo.
El ministro vio a su nieto, esperó a que todo estuviera bien con Candy y se retiró a su recámara.
-¡No puedo querer a ese bebé! ¡Es el producto del engaño hacia mi hija!
Conforme fueron pasando los días Harry sólo observaba al pequeño de lejos, se negaba a abrazarlo.
En una ocasión pasó por la recámara de Candy y vio que estaba llorando, él se acercó pues vio que no había nadie alrededor.
-¡Dios mío pero cuanto ha crecido este hombrecito en pocos días! Candy, Helen vengan a atender a este pequeño que está llorando
El niño gritaba más y más.
-¿Pero que hacen estas mujeres que no vienen a ver lo que tiene?
-¡Cárgalo por favor! No queremos que se nos queme lo que estamos preparando en la cocina-gritó Helen
-¡Yo no voy a cargar a este…! -Lo miró y se inclinó- A este muchachito rubiecito y regordete, a ver chiquillo dígame ´¿Por qué llora ah? ¡Tienes buenos pulmones! Ah sí estás empapado, ya, ya ahorita te quito los pañales- Harry lo llevó a la cama le quitó los pañales - ¡Pero que grande! Ja,ja,ja no cabe duda que eres un Ellis.
Saludos a Sandra Casillas, Rocío CR, Elvira H.C, Alexy Fanalbert, chidamami, Nathy Eli, Boribonbon, Maravilla121, sayuri1707, Stormaw, Gina Riquelme, K.e.c.s., Anmocer1708, Rixa Eve, Azukrita, RORE, Pinwy Love. Natu, Susana Rojas, jesby, Yuleni.
Y a todas mis demás lectoras anónimas, espero que estén bien y que Dios les cuide.
Tengo un nuevo fic llamado Te amo, luego te odio luego te amo, es el que quedará por doble identidad.
