Albert tomó una piedra y se la tiró en medio de los ojos con todas sus fuerzas logrando que él animal se tambaleara un poco, Albert tomó otra más grande y se la aventó a la cabra en la cabeza esta cayó al suelo herida, el macho emitió un balido la cabra se puso de pie con dificultad, Albert vio un palo y lo tomó para golpear al macho, iba a perseguirlos pero Joseph se quejó.
—William ¡Ayúdame que me muero! ¡Me clavó los cuernos y se me está escapando la vida!
Albert trató de auxiliar a Joseph le puso su pañuelo donde vio que la sangre brotaba, iba pasando un hombre en una carreta y ayudó a Albert a subirlo y los llevó con el médico.
Mientras a la orilla del pantano Zulema estaba tirada en él piso de fango tenía una herida profunda en la cabeza.
—Ya sabía que moriría cuando el viniera aquí, no debí enfrentarlo, Lewis ¡Ayúdame! No quiero ir todavía con nuestro amo, ¡No quiero ir al tormento eterno! ¡Aquí están los demonios! ¡Han venido por mí alma! ¡Todavía puedo arrepentirme de todas mis malas acciones! ¡Reconozco que Jesús! ¡Reconozco que…
Lewis la interrumpió diciendo:
—¿Tú crees que dejaré que tu alma se salve? ¡No Zulema! Ya Belial te quiere con él, es la promesa que le hice, que te enviaría antes de que te arrepintieras y aceptarás a Jesús, vio tus vacilaciones, tu resistencia para seguir sirviéndole, por eso me dio los poderes para transformarme también para que de una vez te mande con él ahora tus poderes me los cedió a mí— Lewis le enterró un puñal en el corazón a Zulema.
Zulema se vio en el hades, en el inframundo, las llamas la quemaban la llevaron encadenada ante el diablo a quien le sirvió, en los últimos instantes de su vida Lewis no la dejó declarar que reconocía que Jesucristo es el hijo de Dios, en vida tuvo tiempo de arrepentirse muchas veces cuando espiaba a los Ellis, cuando el ministro Harry leía en voz alta la palabra de Dios escrita en la Biblia pero su corazón se endurecía, su mente se cerraba se tapaba los oídos para no escuchar, ya no había retorno, su alma sería atormentada perpetuamente 48 donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga; digo de ellos refiriéndome a los condenados aquellos que no fueron elegidos para salvación desde antes de la fundación del mundo.
Lewis con una antorcha incendió el cuerpo de Zulema, después de esto cayó al suelo, él también estaba herido pero no de muerte.
Mientras en la casa de los Ellis…
—¿Pero que se cree Andrew? ¿Qué lo voy a estar esperando hasta la hora que se le pegue la gana de venir? ¡Ya son las 11 de la noche! De una vez cerraré la casa, ya decía yo que está actuando solamente— exclamó Harry Ellis con molestia.
—¿De verdad crees que William se perdería una noche con Candy? no lo creo, de seguro tuvieron algún contratiempo ¡Algo malo les pasó! ya ves las desgracias suceden en un ratito—trataba de justificar Helen a su yerno.
—De todas maneras ya es muy tarde.
A Candy le había vencido el sueño tuvo muchas emociones durante el día, su cuerpo seguía frágil, ella soñó con una mujer, no podía reconocerla…
—Candice ten cuidado con Lewis, lo han dotado de más maldad que a mí.
—¿Quién eres?
Candy vio cómo la mujer se incendiaba pudo reconocerla era Zulema quien se consumia por las llamas, ella se despertó repentinamente, Helen que entró a su cuarto para arropar a su nieto, vio que a Candy le faltaba el aliento, estaba sudando.
—¿Qué tienes Candy?
—Soñé con Zulema, me advertía sobre Lewis, creo que está muerta.
—Ya no quiero seguir aquí Candy, me tienes que ayudar a convencer a tu padre para que nos vayamos a otro sitio, dile a William que te lleve con su familia, tú y mi nieto deben ponerse a salvo.
Helen estaba en la cama con su esposo el ministro…
—Tonterías Helen, sólo fue una pesadilla de Candy, recuerda que a Jonás lo mandaron a predicar a Nínive donde estaban los hombres más crueles y sanguinarios, él en lugar de obedecer a Dios huyó a otro lado y ya sabemos lo que le pasó se lo tragó un gran pez por desobedecer y después de todas maneras tuvo que ir a predicarles, a mí me mandaron a evangelizar a esta gente y no huiré. No me estorbes para hacer mi trabajo, donde abunda la maldad su gracia sobreabunda.
–Está bien, como tú quieras pero a nuestra hija no la arrastraremos con nosotros, te mandaron a ti y como soy tu esposa debo estar donde tú habites pero Candy ahora está casada y tiene que irse con su esposo.
—Mujer, no seas necia, con Andrew no será feliz.
Albert pasó la noche cuidando a Joseph en el consultorio del doctor, cuando lo llevaron le desinfectaron la herida y lo suturaron Lewis no tocó ningún órgano vital.
Al día siguiente Albert fue a la oficina postal para comunicar al seminario la condición de Joseph y que tendrían que quedarse unos días más hasta que estuviera en condiciones para viajar.
Luego de eso fue a casa de sus suegros, el entró sin permiso y los encontró desayunando.
—Buenos días, Candy, mi amor luces hermosa.
Candy se alegró al verle, Harry Ellis hizo una mueca.
—Siéntate William, ahora te sirvo el desayuno, te estuvimos esperando anoche—le dijo su suegra.
—Ya no pude venir cuando íbamos camino a la posada nos salieron al encuentro dos cabras e hirieron a Joseph, lo dejé encargado con el doctor aunque no dañaron ningún órgano vital pero está combatiendo la infección producido por los cuernos del animal.
—¿Y a ti no te pasó nada? no te hirieron ninguna mano o la pierna que se yo—Preguntó el ministro con sarcasmo.
—Pude esquivar al macho a tiempo, tenía unos cuernos enormes y me pareció ver llamas en sus ojos, para mí que no eran normales, pero yo como soy fuerte audaz y valiente no tuve miedo y me les enfrenté, tomé con mis poderosos y fuertes brazos una enorme roca y se las tiré en la cabeza haciéndolos añicos.
—Te vas a ir al infierno por decir tantas mentiras—Le advirtió su suegro.
—Está bien no fue una roca fueron dos piedras de buen tamaño.
Candy y Helen sonrieron al presenciar la discusión entre suegro y yerno.
Hola chicas lindo inicio de semana.
Saludos a Venezolana López, Loreley Ardlay , Ever blue, AdoradaAndrew, KECS, elbroche, Maravilla121, Gina Riquelme, Sayuri 1707, Lucy, Luz Nelly y a todas mis demás lectoras, agradezco sigan este fic, uno de los que más disfruto escribir. Bendiciones.
