ESTA HISTORIA NO ES MÍA Y LOS PERSONAJES SON DE S. MEYER.

Capítulo 16

Bella

El agua me rodea, y trato de combatirla. Espero. Él vendrá, pienso una y otra vez. Mi mente busca quién es él, y un rostro aparece ante mis ojos. Edward. Él va a venir, siempre viene. Lo sé en el fondo, sin lugar a duda.

—Grillo, bebé. Despierta.

Mis ojos se abren con el sonido de la voz de Edward, y de repente estoy mirando sus brillantes ojos verdes. Se inclina sobre mí con una mirada de dolor en su hermoso rostro. La lámpara de la mesa auxiliar llena la habitación con una luz suave y el alivio me inunda cuando me doy cuenta de que estoy a salvo en la cama. Él está aquí, cuidándome, y ya nada puede lastimarme. Se siente tan bien tener esa seguridad, no sé si llorar o reír.

—Lo siento mucho, grillo —la angustia es clara en su rostro—. Odio que tengas pesadillas por esto. Sé cuánto odias las tormentas.

Me estiro, acariciando su rostro. Algo dentro de mí también necesita consolarlo.

Siempre me hace olvidar todo lo demás cuando está tan cerca de mí.

—Era solo un sueño —digo—. He tenido peores —admito. Probablemente se enterará de eso si seguimos compartiendo cama y, en este punto, parece ser el caso.

Cierra los ojos mientras se apoya en mi palma.

—El punto de tomarte era asegurarme que nunca volvías a tener pesadillas. Puede que haya sido algo egoísta, pero quiero ser el que se lleve todas tus nubes.

Tengo que reprimir las lágrimas ante sus dulces palabras. Nadie realmente se ha preocupado tanto por mí. No como él lo hace. Me aferré tanto a la ira por la idea de que me secuestrara y que nadie supiera que había desaparecido. Olvidé ver lo que tenía enfrente: este hombre del que no sé nada, pero estoy empezando a sentir que podría ser mi mundo, si lo dejo. Está tratando de asegurarse de ser mi mundo. Mi mente rebota a todas las pequeñas cosas que ha hecho por mí, y luego me pregunto si tal vez me está convirtiendo en el centro de su mundo.

—Bésame —las palabras salen de mis labios antes de darme cuenta de que las estoy diciendo. Todo lo que sé es que quiero quitarnos el dolor, a los dos, y sé que cuando su boca está sobre mí, todo lo que siento es placer.

Dejo de intentar entender y mis intentos de categorizar y analizar todo. Puedo estar aquí en este momento y no preocuparme por el mañana. He pasado mi vida planeando por adelantado y persiguiendo los sueños de otras personas, y mira a dónde me llevó. Aquí mismo, ahora mismo, sé que quiero a Edward.

No necesita más estímulo. Pero capto una sonrisa tirando de sus labios antes que su boca caiga sobre la mía. Deslizo mi mano en su cabello, apretándolo más fuerte, y me pierdo en él. Nada más importa ahora, pero su beso no es suficiente. Es increíble, y nunca quiero que se detenga, pero también quiero estar más cerca, sentirme más conectada con él.

Porque la verdad es que nadie más me conoce como él. Si bien debería asustarme cómo sabe todas estas cosas, simplemente no me importa. Solo sé que quiero sentir más de esta conexión.

Nuestro beso se profundiza mientras su boca hace el amor con la mía. Gruñe, y el sonido reverbera a través de mí y hace que mis pezones se endurezcan. Me siento mojada entre mis muslos, y comienzo a menearme.

—Más —digo, sacando mi boca de la suya. Mis manos vagan por su cuerpo, y me gustaría que no tuviera una camiseta puesta. Dejo escapar un pequeño jadeo cuando una punzada de dolor me atraviesa el costado. Trato de ignorarlo, no quiero parar, pero

Edward no se pierde nada.

—Grillo, tienes que parar —dice, pero parece que no quiere que lo haga. Agarra mis manos suavemente y las sujeta sobre mi cabeza mientras deja caer besos por todo mi rostro—. Tu cuerpo está dolorido de anoche. No voy a dejar que te hagas daño.

Frustrada, quiero decirle algo inteligente, pero cuando lo miro a los ojos, le doy un pequeño asentimiento. Tiene razón, y sé que solo está haciendo esto para protegerme.

—Cuidaré de ti —se sienta, y mis ojos vagan sobre su gran cuerpo.

Viajan hasta su obscena erección. Tengo que apretar mis muslos para intentar controlar la lujuria a través de mi cuerpo. Nunca en mi vida me había sentido tan excitada alrededor de un hombre antes. Tengo esta necesidad cruda dentro de mí y me está presionando. Consumiéndome

Sus dedos callosos exploran mi cuerpo mientras masajea los músculos que ni siquiera había notado estaban adoloridos. Lo veo trabajar con ternura sobre mí, y pequeños gemidos se escapan de mis labios. Cada vez que uno sale de mi boca, Edward se congela en sus acciones por un momento. Su control está siendo probado, pero solo puedo concentrarme en la necesidad entre mis piernas.

Lamo mis labios mientras lo veo trabajar mis muslos. Los separo para él, y no pide permiso, sé que no lo hará. Todo lo que tengo que hacer es decirle que se detenga, y sé que lo hará. También creo que en el fondo sabe que no voy a hacerlo. Al igual que sabe todo sobre mí. Estoy empezando a pensar que podría conocerme mejor que yo misma.

Tal vez debería probarlo, para ver si realmente se detendría, pero una vez más estoy perdida ante la idea de que tome lo que quiere. Algo sobre eso me hace separar mis muslos aún más para él. La camiseta que me colocó sube por las piernas. Dándole una vista completa de mi mitad inferior desnuda. Mis mejillas se calientan cuando siento lo húmeda que estoy, y su aliento silba. El sonido me hace sentir sexy y deseada. Nunca había pensado en mí misma de esa manera. Que pueda crear una reacción así de un hombre como Edward es empoderante, lo cual es una locura porque técnicamente soy su cautiva. Aunque en este momento no estoy segura de poder llamarme así.

No quiero estar en ningún otro lugar que no sea su cama, así que supongo que eso me convierte en dispuesta. La anticipación de lo que está a punto de hacerme se desliza sobre cada terminación nerviosa de mi cuerpo. Tiene su boca sobre mí allí abajo, y sé de lo que es capaz. Mi cuerpo ya está rogando por lo que tuve antes, rogándole descaradamente por otra ronda. La respiración de Edward es tan pesada como la mía. Se lame los labios y juro que quiere esto más que yo, lo que es una locura. Pero en este momento, él podría concederme mi libertad y yo diría que no.

—Edward —gimo su nombre, levantando las caderas y tratando de acercarme más a su boca. Su lengua. Sus ojos se acercan a los míos.

—He esperado a que gimas mi nombre durante tanto tiempo. Todavía es difícil de creer que es real. Que estés aquí y debajo de mí, extendiendo tus piernas y pidiéndome que coma tu dulzura.

—Edward —Solo puedo gemir otra vez, ya que todos mis pensamientos están centrados en él. Sus palabras derriten más el hielo que he tratado de formar alrededor de mi corazón, y todo eso es por su tierno cuidado. Es el mismo hielo que intenté reconstruir cuando escapé de él, pero no funcionó. Cada momento que estoy a su lado, más se derrite. En este momento, está a punto de romperse.

—Lo sé —se inclina y jadeo cuando toma una larga lamida—. Siempre sé lo que necesitas —dice contra mi clítoris antes de dar otra larga lamida.

Mis dedos se hunden en la almohada donde yace mi cabeza. Quiero el orgasmo tanto, pero no quiero que termine demasiado pronto. No creo que pueda luchar contra él, ya estoy tan cerca del borde.

—Ahora dame lo que necesito —sus ojos encuentra los míos. Chupa mi clítoris, y siento que la punta de su lengua se mueve hacia adelante y hacia atrás. Sé lo que está buscando, quiere mi placer, y no creo que sea capaz de negárselo.

Mi cuerpo comienza a arquearse en la cama, pero agarra mis caderas y me mantiene en el lugar. Me impide moverme y sé que se está asegurando que no vuelva a lastimarme. Muestra más cuidado por mí que yo misma. Más cuidado que nadie. Otro de esos pensamientos flota por mi mente y estoy empezando a pensar que mi cerebro ya no está luchando contra mi corazón y mi cuerpo. El placer se eleva dentro de mí y me hace gritar su nombre una y otra vez. Se desliza a través de mí, y hago lo que me ordena, preguntándome si él tiene más control sobre mi cuerpo que yo. Sigo todas las órdenes de su cuerpo sin cuestionarlo. Estoy empezando a pensar que realmente me posee. Más de lo que nunca pensé posible.


¿Nos leemos mañana? Depende de sus comentarios:)