Amor para dar

Nuevo día a la vista, para muchas chicas niponas, un día tan esperado para demostrar el amor o cariño que sentían hacia sus respectivos amigos, en especial, aquellas que buscaban con fé ciega una oportunidad de ser correspondidas por el chico que les gusta.

[El amor es una magia...]

Entre todas las chicas que ansiaban este día, una destacaba de entre todas, no solamente por el entusiasmo que la noche anterior le había puesto a sus chocolates, también era el hecho de que, por alguna razón se arreglaba más de lo que siempre hacía. No siempre cepillaba su largo cabello verdoso con su peine de gatos, el cual le dejaba el cabello más sedoso, o se colocaba más perfume de lo normal, encima, ni siquiera calentaba agua caliente para ducharse, le bastaba con un rápido regaderazo de agua tibia para quedar lista y aseada para su día a día. Las acciones poco usuales de la peliverde, sumada al aura de felicidad que irradiaba, enternecía el corazón de sus padres, este día parecía ser importante para ella, a lo cual, le habían dado palabras de apoyo, incluso le habían hecho un desayuno bastante cargado para que su hija rindiese todo el día.

[Una simple fantasía...]

Con los ánimos al mil, el apoyo de sus padres y con dos bolsitas de chocolates listas para ser entregadas, Otori Kaede salía de su casa en dirección al instituto Itan, ¿Su objetivo? Darle chocolates a Onemine Nene y Tadano Hitohito, sus dos mejores amigos. Sin embargo, algo muy dentro de ella la tenía confundida, ellos dos son sus mejores amigos, ¿No...? Solo eso...

¿O acaso su confuso corazón pedía discretamente que fuera algo más con ellos...?




Capítulo 6: Sentimientos… ¿Confusos?




Un día lleno de buenas vibras, eufórica alegría, endulzantes sentimientos de amor y amistad, y por encima de todo, las esperanzas llenas de vida eran lo que recorría desde los cimientos a Itan, y todos esos sentimientos y mares de emociones eran fácilmente percibidas por el chico ordinario con la capacidad de leer el ambiente

[Ver corazoncitos flotando no creo que sea algo ordinario]

Ese día, a pesar de que muchos chicos se hacían ilusiones, Hitohito decidió no esperar algo de nadie, desde secundaria, después de su época de Chuunibyou había cambiado drásticamente, decidido a no esperar algo de alguien. Si alguien nacía regalarle chocolates, era por el mérito que hizo para ganarse eso, si no, tampoco iba a enojarse o decepcionarse, era decisión de los demás darle o no, y con ello en mente, se adentró a Itan con la espera de que, al menos, fuera un día lo más normal posible.

[Mierda... si se siente feo...]

Del otro lado del instituto, Kaede iba irradiando su ya característica aura de felicidad, buscaba con paciencia a Onemine para ser la primera que recibiera sus chocolates, el mero hecho de ver la cara de felicidad de su amiga era algo que la alegraba por completo, y, discreto para el resto, la hacía sonrojarse tenuemente. Y no solo era ella, Hitohito, el nombre de su mejor amigo, la segunda razón por la cual tenía un sonrojo.

Entre caminata y caminata se permitía divagar en su mente, sin importar las tenues miradas que los demás le daban. ¿Desde cuándo cambió la imagen que tenía sobre sus dos mejores amigos? Pasando de verlos como eso, sus mejores amigos, a querer pasar todo su tiempo con ellos. ¿Era normal? No sabía decirlo, ¿Cómo fue que cambió su perspectiva? Entre salida y salida había empezado a cambiar, desde el día del helado que salió con Hitohito, pasando por una caminata en el parque acompañada por Nene, hasta llegar a la noche en que los tres se habían desvelado platicando, tantas cosas en poco tiempo, tantos recuerdos que, lentamente empezaba a cambiar esa perspectiva que tenía. Antes de seguir pensando, alguien la había detenido, sacándola de sus pensamientos, lentamente volteó a ver, solo para sonreír con mayor felicidad.

Onemine-chaaan -exclamo Otori alegrándose por completo-

Kaede, te estaba buscando -respondiendo el saludo rápidamente-

Iguaaal yo, toma, estos son para ti -sacando de su mochila una bolsita con dulces-

¿Para mí? -cuestionó la castaña con notoria felicidad-

Sí, gracias por ser especial para mí, te quiero mucho -abrazando a su amiga-

Yo también te quiero Kaede, toma, no creas que me olvidé de ti -deshaciendo el abrazo para entregarle una cajita de chocolates-

Graaacias. Ya espero llegar a mi casita y comerlos -guardando sus dulces con sumo cuidado-

Eso es bueno, por cierto, quería pedirte algo -comentó Onemine, queriendo platicar en un lugar más privado-

Espeeera, debo de darle mis chocolates a Hitohito, no puede pasar este día sin recibir sus duuulces -sacando otra bolsita de dulces-

De eso quería hablar, él... -fue rápidamente interrumpida por Otori-

¿No vendraaa? Bueno, me hubiera gustado dárselooos... ya sé, iremos ambas a su casa y le daremos chocolates -exclamó llena de alegría-

Kaede, por favor espera, es de eso de lo que quiero hablar -respondió rápidamente agarrándola de su mano para evitar que desapareciera-

¿Qué pasó? -ladeando su cabeza con completa curiosidad-

Verás...

Mientras tanto, una azabache y un rubio caminaban a la escuela con diferentes pensamientos, aunque, siendo sinceros, tenían algo en común.

Bien Shouko, este es el día que tanto has esperado -inhala y exhala- Nene le pedí ayuda para hacer esto y aceptó, no debo decepcionarla -sosteniendo con fuerza su maleta- Es simple, llego, le entrego mis chocolates a Hitohito y me voy, debo de repasar una vez más lo que le diré. Lo bueno fue que Onemine-chan me recomendó escribirlo para irlo repasando, y como último recurso darle el papelito -entrando a Itan- Este día será el momento en que le hagas ver a Hitohito que lo quieres mucho, y si hay suerte... poder ser más que su amiga -sonrojada por lo último pensado-

Bien Makoto, tus libros lo han dicho, tu hermana te lo dijo y debes de escucharla, este día es especial -dándose leves cachetadas a modo de autoanimarse- A pesar de que sea raro, no esta mal visto darle un chocolate a Hitohito, debe ser especial -sosteniendo una bolsa decorada con cuidado- No me maté viendo dos días de videos en Internet sobre hacer chocolate, decorarlos y envolverlos -tratando de dar una sonrisa, asustando a todo aquel que lo viese- Este regalo será un paso importante no solo para la amistad que tienes con Hitohito Makoto -dándose ánimos una vez más- Este es un paso que mi mentora de comunicación aprobaría -caminando lentamente- Sé que debo hacerlo, aunque tengo miedo, debo de darle esto a Hitohito. No puedo fallar.

¿Por qué no? -exclamó Kaede con los ánimos por los suelos-

Shouko me pidió que no le diéramos chocolates a Hitohito para que ella le diera los suyos -comentó Nene, esperanzada a que lo entendiera de una-

¿Y si no se los da? Hitohito se sentirá triiiste y no quiero verlo así -volvió a exclamar, aumentando más el tono de tristeza de su voz-

Lo sé, tampoco me gustaría, pero hay que apoyar a nuestra amiga, ella quiere que sus chocolates causen un gran impacto en Hitohito, quiere hacerle ver sus sentimientos -añadió Onemine, realmente triste por no darle algo a su amigo-

Pero no es justooo, quiero darle sus chocolates. No podemos hacerle eeesto a Hitohito. Es nuestro amiiigo y lo lastimaríamos -confesó con tristeza-

Solo, por favor, esta vez no le des nada, ¿Sí? Mañana se lo recompensaremos. Es más, lo podemos hacer en el día blanco, así que no se sentirá mal -pidió, tratando de convencer a Kaede de seguir con el plan-

Lo desilusionaríamos, puede que él esté esperaaando nuestros chocolates -añadió, tratando de no hacer lo pedido-

Por favor Kaede, hazlo por Shouko -rogó, tratando de ayudar a Shouko a declararse-

Podemos darle las tres nuestros chocolates. Dijisteee que ambos tenían chispa. ¿Por qué no debemos daaarle nada a Hitohito? Eso lo lastimaría muuucho y rompería sus ilusiones. Hablemos con Shouko, ella lo entenderá -respondió, casi al borde de las lágrimas-

Kaede... solo esta vez, por favor -volvió a pedir, tratando de hacer lo que creía correcto-

Yo... no quiero hacerle eso a Hitohito -confesó con pesar, apachurrando los chocolates en un intento de reconfortarse-

Por favor, solo esta única vez -una última vez pidió-

Yo... yooo... está bien -aceptó, a pesar del desagrado que le causaba-

Gracias. Te prometo que se lo recompensaremos. Mañana que haya clases estaremos con él todo el día -comentó Onemine, tratando de consolar a su amiga-

Si tú lo diiices -exclamó no tan convencida-

Vente, vamos a clases, Mañana si quieres compartiremos chocolates con Hitohito -tratando de animar a Otori-

Está bien -respondió decaída, tratando de no verse mal-

[Esto no saldrá para nada bien]

Las clases, como de costumbre, empezaban con completa normalidad, al menos eso era lo que querían hacer ver. Todo el mundo se hacía ilusiones, tres chicos destacaban en eso.

"Chiarai, toma... No te hagas ideas, es solo un chocolate obligatorio"

"No te muevas... lo auténtico está tocando tu espalda Sonoda... n-no, no lo hagas"

"Tengo un poco de pastel frito... ¿Quieres un poco Shinobino?"

[Ese trío necesita desesperadamente afecto femenino]

Entrando al salón, Shouko solo se sentó en su asiento, al igual que Nene y Kaede, las tres ignoraron el saludo que Tadano les había dado, de hecho, casi todo el mundo lo ignoraba, solo una persona se acercó a hablarle

"Toma, un chocolate de amigos"

Katai, el único que se había percatado de Hitohito, y quien, aprovechando la situación, decidió darle algo a su amigo.

"Gracias, toma, no me olvidé de ti tampoco. Por cierto, ¿Podrías pasarle a dejar sus chocolates a Naruse y Kometani? No puedo ir a verlos, debo de quedarme a hacer trabajo de presidente"

"No hay problema"

"Gracias"

Sin más que hablar, Makoto se retiró, justo a tiempo para que las clases empezaran con normalidad, de hecho, el día transcurría con normalidad, para todos, era un día más, y para una chica, cada momento era para darle algo a sus amigos... todos menos uno...

Shouko se había acercado a darle unos cuantos chocolates a Sonoda, Chiarai, Shinobino y Himiko, quien parecía estar extasiada por el detalle.

Hitohito actuaba normal…

...

Shouko le daba chocolates a Ren, mientras que la mencionada decía cosas de estar dentro de su diosa, saboreando su dulce regalo y demás fantasías.

Hitohito no le daba importancia…

La clase de deportes había terminado, y Shouko le regaló chocolates a Nene y Kaede, formando un aura de felicidad entre las tres.

Hitohito seguía riendo…

Komi le había dado chocolates a Katai y Nakanaka, discretamente para que no se avergonzaran por la posible atención que recibirían.

Hitohito seguía sonriendo…

La última clase había empezado, y Shouko ya no parecía tener más chocolates por entregar.

Hitohito no se veía afectado…

Ante la mirada de pocas personas, Hitohito actuaba con completa normalidad, como si el día no existiese, como si fuera un día cualquiera, no mostraba ningún rastro de ilusión, de esperanza, de esperar algo en el momento preciso. Para las pocas personas que se habían dignado a verlo, Hitohito parecía bastante tranquilo, ningún rastro de incomodidad o molestia.

[Se fuerte]

Sin embargo, a Hitohito le dolía. Por más que se dijera que no debía esperar chocolates, que era normal no recibir, incluso, llegar al punto de decir que estaba faltándole el respeto a sus amigas al esperar un chocolate de ellas cuando no estaban obligadas a darle algo si es que no querían, seguía doliendo no recibir ni siquiera un saludo. Ver como Onemine y Otori pasaban de largo con él, como Komi apenas y lo volteaba a ver, como Najimi incluso le hacía burla. A pesar de todo, seguía siendo humano, esperaba que fuera diferente este año, que no fuera lo mismo de siempre.

[Hitohito mentía para no volver a pasar por lo mismo que pasó en secundaria]

Sin pensarlo, y manteniendo la fachada incluso para su amistad de la infancia, Tadano había salido del salón con la intención de ir al baño. Apenas llegar, solo cerró la puerta, se miró al espejo, y dejó que unas cuantas lágrimas cayeran

"Ni siquiera me respondieron el saludo, ni siquiera Shouko me saludó... ¿Por qué duele mucho?"

"Eso te hace patético..."

Esa voz la podía reconocer, la chica que lo enderezó en su camino, aquella que le hizo ver la realidad de las cosas, de sus actos, Kawai Rami, la chica que lo hizo ser lo que era actualmente.

"Tu actitud... es demasiado vergonzosa... tonta... patética..."

"Tiene razón... debo de ser un maldito idiota si pienso de esa manera, si estoy esperando a que ellas me den algo a cambio de mi amistad... solo suspira. Ya es la última clase. Recoges tus cosas, los papeles que te tengas que llevar, te despides bien de ellas y te encierras en tu cuarto... mañana será otro día normal... no te dejes llevar Hitohito... no vuelvas a cometer ese error... no pierdas su amistad"

A pesar de los múltiples rastros que indicaba que había llorado un poco, el azabache se limpió la cara lo mejor que pudo, y simplemente salió volviendo a su salón en silencio. Casi nadie notó el momento en que entró, ni siquiera la maestra, ni siquiera Shouko, ni siquiera Nene. Insignificante para todos, pero para él, era la señal de que nunca debió de hacerse ilusiones. Solo pudo apretar su puño, para calmar las lágrimas que amenazaban salir, solo alguien notó eso, era la misma expresión que su padre hacía cuando se enojaba, cuando se molestaba, cuando se desilusionaba, cuando se resignaba y tenía que callar.

[Por favor haz algo]

¿Por qué se callaba? ¿Por qué se resignaba? ¿Por qué no podía ir a alegrarlo? Esas eran las preguntas que recorrían la mente de Kaede, quien veía a Hitohito con dolor, ¿Por qué no podía darle un chocolate? Eso lo haría sentirse mejor. Shouko no le había dado nada, ni siquiera le dirigía la palabra.

"No importa lo que Nene digaaa, Hitohito tendrá chocolates este día"

Sin que nadie se diera cuanta, había hurgado la mochila de su amiga, buscando más chocolates, entre cuaderno y cuaderno visualizó una bolsa de dulces sin nombre. Supuso que esa bolsa era la que le daría a Hitohito, así que sin miedo la robó.

Debía de darle también los chocolates de Onemine. En la mente de la chica, no quería fragmentar la amistad que los tres tenían. Un simple error y los recuerdos podrían perderse entre el enojo, la discordia, el desagrado. No permitiría eso, iba a hacer el mejor regalo para dárselo a Hitohito, sin importar si Shouko le daba chocolates o no. Su amigo la necesitaba, y ella no dejaría que se hundiese en su tristeza.

[A la mierda]

Las clases terminaron, la tarde caía lentamente, y cada chico se retiraba de Itan. Algunos felices, otros con nervios, uno que otro desilusionado, pero con un buen ánimo para seguir. Pocas personas se iban quedando para realizar lo poco de trabajo que tenían que hacer. En la puerta de un salón, Shouko veía a Hitohito terminar su trabajo como presidente de la clase.

[Dale los malditos chocolates, no lo hagas sufrir más]

No había podido darle sus dulces, no pudo presencialmente, no pudo hacerlo mientras sostenía su cuaderno, ni siquiera sirvió la nota, no pudo dejarla en el lugar de su amor platónico. Nunca pudo intentar darle el regalo, por más que quisiera, los nervios, el miedo de ser rechazada, el temor de arruinar la primera amistad que tenía era demasiado, al punto que por el mismo miedo no le pudo dirigir la palabra.

Cerca de la azabache, Nene esperaba pacientemente a que Shouko actuase. No mentía, y no se lo diría a su amiga, pero estaba harta. Entendía el hecho de que, por su trastorno de comunicación, sumado a que Hitohito era su primer amigo y los sentimientos que guardaba, eran un verdadero impedimento para que le diera chocolates, pero, por dios, había tenido oportunidades.

"Mierda, solo dale los putos chocolates"

En todo el día ignoró a su amigo, junto a Kaede. Temía que Tadano leyese sus pensamientos y dedujera rápidamente lo que pasaba. Hizo mal, y no lo negaba, pero ya era el colmo. ¿Cómo era posible que Shouko tuviera la valentía de darle algo a los demás, y no a su primer amigo, estuvieron solos en varias ocasiones, joder, ¡INCLUSO ESTAN SOLOS AHORITA MISMO! Tan sencillo era que Shouko le diera una nota y los dulces, incluso se ofreció a hacerlo en su lugar, pero no quería, Komi no hacía nada, y eso le pesaba.

"Lastimé a Hitohito por nada, ¿Qué clase de hermana hace eso?"

Tratando de enmendar su error, Onemine colocó su mochila en el suelo, con la intención de darle los chocolates que había preparado para él, al menos, quería que eso compensara el día de Hitohito, tarde se dio cuenta que no había ningún chocolate, no había nada en su mochila, donde se suponía los había guardado ayer, no estaban.

[Esto va de mal en peor]

A pesar de lo pedido por Komi, ella había guardado la parte de Tadano, creyendo ciegamente de que las cosas cambiaría. Y ahora, no tenía nada, no tenía algo que darle a su amigo, y la culpa empezaba a carcomerla.

"¿Quieres que te acompañe a casa Shouko?"

Podía escuchar los ruidos del salón, la corta plática que Hitohito entablaba, solo rezaba porque su amiga diera los chocolates, solo era eso, todo eso y ya.

"Entiendo, cuídate, nos vemos mañana"

Escondiéndose rápidamente, Nene solo observaba como Hitohito salía del salón con algunos documentos en mano. No se le ocurría ninguna idea para hablarle, ni siquiera para que Shouko le hablara. Mientras el azabache bajaba las escaleras y se alistaba, la castaña había encarado a su amiga... debían de hablar...

¿Por qué no le diste nada? -pidió saber Onemine con rapidez-

~Tuve miedo~

Solo dáselos, te dije que si no podías te ayudaba y se los daba -reclamó, empezando a molestarse-

~Lo siento, no tuve el valor de darle algo~

¿Y por qué a los demás sí? -cuestionó-

~No lo sé~

Demonios, ¿Por qué no le diste a los demás algo lejos de Hitohito? ¿Sabes lo doloroso que debió ser para él ver como le dabas a los demás algo y te olvidabas de él? -comentó, realmente dolida por haberle hecho a su amigo-

~No pensé en ello, solo quería darle algo a los demás~

Solo era darle un dulce, una carta sirve, mandar a alguien sirve, dejarlo en su casillero sirve, Komi, por un demonio, Kaede casi llora por no darle algo a Hitohito, tuve que convencerla de que no le diera nada hoy para que destacara tu regalo, y me dices que no le entregarás algo -realmente molesta por haber ignorado a su amigo-

~Perdón, no puedo hacerlo~

Déjame dárselos, Hitohito no se ha ido y puedo darle tus chocolates a tu nombre. Puede que el esté ilusionado por recibir algo tuyo -pidió Onemine una vez más-

Yo-yo-yo-yo-yo -soltando pequeñas lágrimas-

Por favor Shouko, déjame darle tus chocolates, quiero ayudarte, pero si no le das nada, puede que no tengas algo con él -pidió, extendiendo su mano para recibir el regalo de Shouko-

Sin más que perder, Shouko empezó a bolsear su mochila, a la espera de tener en perfecto estado los chocolates que, con tanto amor, había hecho, solo para darse cuenta que, el regalo, era una bolsa con chocolate aplastado

[Oh no]

La decepción, el miedo y la desesperación se apoderaron de Shouko, quien, desesperadamente, trató de alcanzar al chico de sus sueños, en un arranque de nervios, con tal de darle algo. No avanzó más de dos salones cundo se tropezó, terminando por tirar sus chocolates por una ventana, y a la vez, observar como sus dulces terminaban cayendo en la basura... al igual que sus intentos...

Onemine, intentando arreglar la situación, quiso consolar a su amiga, a la espera de calmarla y actuar rápidamente, sin embargo, la azabache terminaría llorando levemente, presa de no haber tenido el valor de actuar. Solo salió de Itan, con dirección a su casa. ¿Qué quedaba? ¿Comprar algo? Eso solo sería lástima, y no quería que su amor platónico pensara eso de ella. Solo quería llegar a su casa y desahogarse, al menos, por el momento. Nene en un intento de tranquilizarla salió detrás de ella, esperanzado a que hubiese una solución. No paso más de una cuadra cuando perdió de vista a su amiga... nada salió como debía de salir...

"Hola madre... Hola Hitomi..."

Hitohito había entrado a su casa.

"Lo olvidé, Hitomi se quedará esta noche con unas amigas... mi madre y mi padre salieron a cenar y no volverán hasta mañana... mierda... tal parece que todos tienen planes..."

"Es patético"

"No puedo sacarme las palabras de Kawai de la mente... solo quiero dormir... los chocolates de Makoto estuvieron deliciosos, tal vez solo coma eso y no más..."

Metiéndose a bañar, arreglando su mochila para el día siguiente, terminar la poca tarea que tenía pendiente. Hitohito solo hacía lo cotidiano de su vida, tratando de sacarse todo lo que pasó en el día. ¿Por qué lo ignoraban? ¿Por qué no lo veían? ¿Es que acaso siempre fue patético?

"No, ellas no deben darte algo solamente por ser tus amigas, están en su completa libertad de darte algo o no... no vuelvas a lo que fuiste antes... no esperes nada a cambio Hitohito..."

Lentamente lágrimas caían de sus ojos. Por más que intentara convencerse le dolía saber que, nadie mas que Makoto le había dado algo, no solamente era por Nene y Kaede, no llevaba mucho tiempo hablando con ellas, pero... ¿y Shouko? ¿Por qué lo ignoró? ¿Por qué no le respondió nada? ¿Acaso no era nada para él? ¿Acaso era incorrecto enamorarse de ella?

"Te ves patético, mírate, debe ser vergonzoso creer que te darán algo por ayudar a alguien"

"Por favor cállate Kawai"

"Admítelo, nunca debiste creer que si quiera eran amigos. Ella superará su problema y se irá con alguien más, alguien más interesante, más atractivo, alguien que no sea un patético Chuunibyou"

"No quiero seguir con ello"

"Recuérdalo Hitohito, solo eres alguien completamente ordinario, no esperes más de lo que realmente mereces. No eres nadie para estar con esa tal Shouko"

"Lo sé..."

Como cada noche que escuchaba la voz de su antiguo enamoramiento, Hitohito solo se acurrucaba en su cama, y empezaba a llorar. Nunca quiso ser patético, solo trataba de ser el héroe de alguien que necesitaba ayuda, ¿Por qué la voz de quien lo rechazo seguía en su mente? Atormentándolo, criticándolo, recordándole que solo es alguien ordinario, que ni siquiera debe de hacerse ilusiones.

[Kawai le había hecho ver la realidad a Hitohito, dejándole múltiples inseguridades]

Tal vez tenía algo de razón, no debía de hacerse ilusiones, era una grosería hacer eso, solo debía de seguir adelante. Dormiría por hoy, y seguiría adelante sin importar que, simplemente se tapó con sus cobijas, en un intento de sentir seguridad. No pasó más de dos minutos cuando escuchó un timbre tocando a su puerta. Creyendo que Hitomi se le había olvidado algo, se apresuró a abrir limpiándose su rostro para que nadie viera las lágrimas que había soltado.

"Hitomi, ¿Qué se te olvi...?"

Mientras abría la puerta, hablaba, esperando que fuera rápido, frenó cualquier intento de habla al recibir un abrazo, y sentir como alguien le dejaba algo en sus manos, ¿La razón? Otori Kaede había llegado a abrazar a Hitohito, dejándole lo que tanto esperaba el chico ordinario... chocolates...

"Perdón por no darte algo aaantes, los hermanitos de Nene se comieron los chocolaaates que tenía para ti, y los míos se derritieeeron. Perdón si te hiciiimos creer que no merecías chocolaaates. Onemine estaba moleeesta y no quería deciiir algo fuera de lugaaar, y no sabíamos que haceeer"

Sin darle tiempo a hablar, Kaede le dio un beso rápido en su mejilla, quedándose rápidamente para ver un tenue sonrojo en el rostro de Hitohito. Satisfecha con ello, desapareció, sin siquiera darle a tiempo de reaccionar.

[Hizo corto]

Sin saber que hacer, Hitohito solo cerró la puerta, anonadado por los hechos ocurridos, sin saber que hacer, solo quedaba la opción de sentarse en su cama, y abrir la cajita que Kaede le dio. Como siempre, era obvio que el decorado de esta era bastante detallado, dos bolsitas bien decoradas, con el nombre de Nene y Kaede en cada una, y por encima de todo, una cartita, una cartita que abrió y empezó a leer.

"Hitohito, sé que esperabas algo de nosotras en este día, no me tienes que mentir a mí, y lo lamento. Nunca me ha gustado hacer sentir mal a alguien, y eso fue lo que hice contigo, disculpa si te hicimos creer que no debías de recibir algo en este día. Los chocolates que te damos los hicimos con esfuerzo y mucho amor. Eres demasiado importante para nosotras dos, no eres nadie ordinario, nunca te menosprecies. Eres muy especial, y te mereces muchas cosas buenas. Te quiero mucho, Nene te quiere mucho, y quiero que sigamos así toda la vida, nosotros tres juntos, viviendo muchas aventuras :D "

Una nota que lo había dejado pensando, una y otra vez, por varios minutos, hasta que decidió abrir las bolsitas de chocolates. Ambas estaban bien cuidadas, el nombre de cada una de las chicas en una tarjetita muy decorada, estampitas de corazón y gatitos rodeando cada una, y lo mejor, chocolates bastante fríos, como si fueran una reserva en caso de que algo malo le pasara a los primeros dulces

[Le hacía ver que realmente habían querido darle algo]

Ni siquiera los había probado, pero los dejó de lado para poder soltar algunas lágrimas. Levemente agarró un chocolate y lo probó, lentamente lo mordía, lentamente lo tragaba, y lentamente volvía a agarrar otro chocolate, esta vez de la segunda bolsa, para realizar el mismo procedimiento.

Mientras los segundos pasaban, y las lágrimas fluían libremente, algo dentro del azabache cambiaba, cualquier sentimiento de amor hacia Shouko había muerto en ese momento, ante el detalle que Kaede y Nene le habían dado, en su mente, solo se concentraba en los chocolates que había probado.

No importaba si ya estaba llorando realmente, si su ropa de dormir terminaba mojada producto de las lágrimas, ese detalle era lo más hermoso que le habían dado en su corta vida, sin contar el regalo de Katai. En su corazón, nuevos sentimientos se formaban hacia dos chicas que no lo habían olvidado, que no se habían olvidado de su existencia. Entre su llanto, una radiante sonrisa iluminaba su rostro, señal de que, era realmente feliz.

"Estos chocolates están realmente deliciosos"




Extra




En medio de su cuarto, Onemine descansaba, mirando su techo, llorando levemente. Una hermana mayor no lastima a los demás, y ella lastimó a su mejor amigo, peor, había obligado a Kaede, su mejor amiga, a algo que no quería hacer, casi llora por hacer eso, la lastimó.

Lo único que le quedó, fue acomodarse para dormir, y abrazar el gatito que Kaede le regaló, por más que lo intentara, no podía odiar a Shouko, para la desgracia de ambas ella aceptó, tanto por ella misma como por Kaede. Solo quería dormir, que un nuevo día empezara para corregir lo que había hecho mal.

"Lo prometo... mañana voy a corregir mis errores... me disculparé con ambos..."