Capitulo 5: El avance
Pin abrió desmesuradamente los ojos, Ayane tenía sus labios pegados a los suyos y forcejeaba con su lengua intentando abrir la boca del pelirrojo que de inicio no había sabido cómo reaccionar. La castaña quería explorar terrenos desconocidos y estaba dispuesta a hacerlo a la fuerza.
Pin cerró los ojos y abrió poco a poco sus labios, tomó la mano de Ayane que apresaba su camiseta. Había sido un beso robado pero estaba dispuesto a disfrutarlo. Con su otra mano rodeo el cuello de la chica atrayéndola más hacia él mismo.
Comenzó a besarla con fuerza y, le daba pena admitirlo, con deseo. El beso aumentó rápidamente de intensidad y Pin comenzó a excitarse, recorrió la mesa que dividía el espacio entre el y la chica, se oyó el sonido de unas latas de cerveza al caer, no le importó, jaló a la joven hacía el y ella se dejó llevar, lo abrazó del cuello y se colocó encima de él mientras lo seguía besando. Sus caderas chocaron de pronto y Pin volvió a sorprenderse. Era demasiado pronto, demasiado rápido y aún así la castaña parecía disfrutarlo, parecía dispuesta a dar el siguiente paso. Pin se contenía pero estaba a punto de perder el control.
-Yo…quiero seguir…- le susurró al oído la joven antes de caer en su cuello.
Pin creyó que Ayane iba comenzar a besarle el cuello y se preocupó porque quedara un moretón, no sabría cómo explicarlo a sus estudiantes, sin embargo pasados unos segundos notó que Ayane no se movía en absoluto. Acarició su pelo con cautela y pudo escuchar una especie de ronroneo. Tomo de los hombros a la castaña para verla de frente y sintió el peso muerto de la castaña. Ayane Yano se había quedado dormida en su hombro.
Pin recuperó poco a poco la compostura, ese beso, las caricias, todo había sido demasiado, estaba exitado.
-Estoy en peligro- se dijo a sí mismo, mientras con delicadeza quitaba de encima a Yano y la cargaba fácilmente.- Será mejor que duermas en tu cama Ayane- susurró como si la joven pudiera escucharlo entre sueños.
La acomodó con el mayor cuidado y la cubrió con su edredón.
Recogió un poco el departamento, limpió la cerveza que se había caído al piso y recogió las latas. Recorrió la mesa en donde habían estado bebiendo y desdobló el futón que minutos antes había obligado a Ayane a sacar. Lo acomodó cerca de la cama de la chica, quería escuchar su respiración, quería poder ver su rostro sereno, quería estar cerca. Antes de acostarse se acercó a ella con cuidado y la besó en la frente, después con su dedo pulgar recorrió el marco de sus labios, su parte favorita del rostro de la joven…
-Estoy en grave peligro- se repitió, apago las luces y se acostó. El sueño se apoderó de él rápidamente.
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2 horas antes de ese beso, Pin no hubiera podido ni imaginarlo.
Tenía tiempo que no hablaba con Ayane, intentaba mandarle mensajes pero las palabras no le salían. Recordaba el llanto de la castaña y eso lo hacía sentir muy culpable. No encontraba el momento justo pero después de casi dos semanas se había visto obligado a armarse de valor, todo gracias a la novia de Ryu.
Había tenido unos días libres de su trabajo y los había gastado en regresar a su pueblo natal para reunirse con su familia y de paso ver viejos conocidos, entre ellos al padre de Ryu. Chizuru, que trabajaba ayudando en el restaurante, le había dado una misión por cumplir, se trataba de una caja que supuestamente contenía documentos de Ayane.
-Entrégasela personalmente- le dijo al pelirrojo -es algo importante y delicado, un asunto familiar- le indicó
-De acuerdo, lo haré- había respondido Pin despidiéndose de Chizu y del padre del Ryu. Se había tomado un tiempo para ir a cenar, saludarlos y escuchar las novedades. Le emocionaba mucho saber cómo le iba a Ryu en el beisbol universitario. Ryu ya no era jugador, al graduarse 2 años atrás había conseguido un puesto de asistente del entrenador en un equipo regional, era un trabajo que lo obligaba a viajar mucho, por lo que cuando estaba en temporada su relación con Chizu seguía siendo a larga distancia.
Aún con todo ese trabajo, de vez en cuando Ryu se contactaba con Pin y le ofrecía pases para juegos de las ligas menores, en alguno de esos juegos se había reunido también con Shota y Toru. Eran pequeñas pero felices coincidencias las que le permitían seguir en contacto con las personas más importantes para él.
-Que te vaya bien Pin- se despidió Chizu
-Igual, salúdame a Ryu cuando vuelva- Sonrió Pin y recibió una señal de like de parte de Chizu
De regreso a Tokio, Pin estuvo evadiendo la entrega de los documentos dos días, al tercer día la curiosidad pudo más con él y echó un vistazo a la caja para darse cuenta que se trataba de documentos legales de la familia de Ayane, entendió entonces la gravedad de la situación y decidió que el viernes intentaría reunirse con ella ya que tenía medio día libre.
Pasaron los días y el viernes Pin llamó al celular de la castaña una y otra vez sin obtener respuesta. Se culpó un poco por no intentar contactarla antes y después comenzó a preocuparse…
-¿Le habrá pasado algo?- Pensó y su corazón dio un brinco - O, acaso… ¿No querrá contestarme?- meditó con tristeza
Si Ayane ya nunca más quería verlo, ¿qué haría él?, se preguntaba…
Quería decirle a Ayane que la apreciaba y que su intención nunca había sido lastimarla, que realmente la confesión del pasado le había generado cierta alegría pero que ya podían olvidarlo y continuar como amigos. Eso era lo que el suponía debía salir de su boca, aunque sus intenciones no se acercaran realmente a eso, había empezado a generar dobles intenciones por la castaña, la veía ya no como una niña si no como una mujer a la que podría en algún momento "cortejar", sus dobles intenciones eran totalmente platónicas, le pesaba admitirlo pero había intentado imaginarse besando a Ayane, tocando sus labios, tomando su cintura… en cuanto terminaba de imaginar eso su mente hacía corto circuito y no podía ver más allá.
La diferencia de edad, la confesión del pasado, que Ayane hubiera sido su alumna… todo eso eran paredes que su imaginación aún no podía derribar. Aún así, estaba seguro de algo: extrañaba hablar con Ayane, mandarle mensajes y verla en persona.
Quería verla, quería verla, quería verla.
Deseo….deseo….deseo….
Ya no podía negarlo. Sus sentimientos por Ayane no eran del todo inocentes…
Decidido, marcó nuevamente. Una primera vez….una segunda vez….una tercera vez… Sonó un segundo….2 segundos…3 segundos….parecía que Ayane, no quería o no podía contestarle, cuando Pin estaba a punto de rendirse, escuchó una voz, pero no la que estaba esperando.
-Moshi, moshi, habla al celular de Yano Ayane.
-¿Ehh?, bueno, buenas tardes, soy Arai Kazuichi, buscaba hablar con Ayane, con…Yano, por favor
-Ahhh es usted Arai-kun, soy Kazagawa, nos conocimos el día del bar…
-Ahh claró, te recuerdo- mintió Pin, sabía que se trataba de una de las compañeras de Ayane, pero no recordaba de cuál.
-Verá Yano-chin está en una reunión muy importante, me pidió que contestará su celular porque al parecer tiene un asunto familiar pendiente-
-Ya veo, de hecho una conocida en común me encargo entregarle un paquete y creo que tiene relación con ese asunto familiar. Es algo así como urgente… ¿crees que hoy salgan tarde de la oficina?- preguntó- podría pasar rápido después de las 6:30 pm.
-Mmmm, en realidad… creo que será mejor que se lo lleve a su departamento- contestó la chica con sinceridad- Ayane tiene una cena de negocios y seguro terminará después de las 11.
-Ohhh, entiendo,…tienes razón, será mejor que se lo pase a dejar para no interferir con su trabajo- contestó Pin- Muchas gracias Kazagawa
-Si, de nada, de todas maneras le avisaré que marcó.
-Claro, cuento contigo- Pin colgó
Pensaba ver a Ayane en un lugar público para que la tensión fuera menor, pero dado que su plan había fallado decidió tomarlo con un poco de calma y planeo todos sus movimientos: tomar un baño, cenar, cambiarse y después ir a casa de Ayane. Su coche estaba en el taller así que tendría que hacer todo el tramo en tren.
Calculó su tiempo para poder tomar el último tren de regreso, sería un encuentro rápido pero Pin esperaba poder hablar aunque sea unos minutos y de ser posible, solucionar las cosas. Antes de salir tomo la caja destinada para Ayane, no estaba pesada, esperaba cumplir con lo que Chizuru le pidió sin problemas.
Cerró la puerta de su departamento y emprendió la marcha…
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Ayane subió las escaleras de su edificio totalmente fatigada, había terminado su cena de negocios y tardo 40 minutos en llegar a casa.
Los tacones la estaban matando.
Su sorpresa no pudo ser mayor al ver en su entrada a un hombre en cuclillas, esperándola, tenía unas cuantas latas de cerveza a su lado, la mayoría ya vacías. De lejos no podía notar realmente de quién se trataba, pero lo supuso de inmediato.
-¿Pin, qué haces aquí?- preguntó molesta
-¿Quién es Pin?- escuchó como respuesta. El hombre se levantó y rebaso por una cabeza la estatura de Ayane, la castaña por fin lo reconoció.
-Dai…
-Ehhh, Ayane, quiero hablar contigo- finalizó el hombre.
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Cuando Pin ya estaba acercándose al departamento de Ayane escuchó ruido de latas y cómo la mano de alguien golpeaba una puerta. Su instinto le indicó que debía correr. Fue como si un presentimiento le dijera al oído que Ayane estaba en peligro.
Subió los escalones restantes de dos en dos y tal como su sexto sentido le había avisado, encontró a Ayane discutiendo con un joven de pelo negro.
El joven tenía un aspecto deplorable.
-¡Ya te dije que lo siento!, ¿qué más quieres de mi Aya?, ¿qué más necesitas?, haré cualquier cosa - gritó el hombre mientras volvía a golpear la puerta de Ayane con la mano
-Dai, no podemos… despertarás a mis vecinos- la castaña se veía ligeramente asustada
-Déjame entrar Aya, lo solucionaremos en la cama, como en los viejos tiempos- le decía el hombre mientras se acercaba a acariciarle la mejilla- te extraño…
-No te dejaré pasar, estas ebrio- sentenció Ayane, tomando valor -Dai, vete a casa- finalizó
Ayane tenía su bolso contra su pecho a manera de protección, parecía que la riña había durado más de unos cuantos minutos y la pareja seguía discutiendo sin decidir quién tenía la razón.
Pin vió el drama a lo lejos y optó por interrumpir de una forma más casual, se acercó a los viejos amantes en silencio.
-¿Todo bien Ayane?, ¿quién es?- dijo con calma pero su voz salió más ronca de lo normal.
-¡Pin!, ¿qué haces aquí?- la joven mostraba verdadera sorpresa.
-Yoshida me encargo entregarte esto- dijo con sinceridad señalando la caja que llevaba
-¡¿Quién es este hombre?!- gritó de nuevo Dai al sentirse ignorado- Me engañas con él no es así, por eso debes disculparme, los dos somos iguales.
-Oye, deberías irte, estas ebrio- ahora el que hablaba era Pin- es obvio que hoy no podrán solucionar nada- dijo y actuando con total naturalidad aparto a Dai con fuerza y abrazó a Ayane.
La joven se sonrojó.
-¿Qué haces Pin?, basta- masculló
-Tranquila, todo va a estar bien, ya estoy en casa Ayane- le susurró Pin al oído, después le quito su bolso y sacó la llave del departamento de Ayane, lo abrió y empujó a la chica al recibidor…
-Ayane, por favor- insistió Dai intentando saltar a Pin, quien se había convertido en un escudo protector para la chica - ¡Baka!, quítate imbécil, esto no tiene nada que ver contigo.
-Por supuesto que tiene que ver, Ayane es muy especial para mí- al decir esto sus ojos se iluminaron en furia…
-¿Ehhh?, ¿quién es él Ayane?, ¿qué pasa aquí?, lo amas…. Es eso…. Te dejo dos meses y encuentras a otro como reemplazo….- gritó el pelinegro
Ayane es muy especial para mí
Esa frase resonaba en la cabeza de Ayane que aún seguía un poco en shock y no sabía dar una respuesta clara.
Muy especial para mí
-Dai…- dijo la castaña apartando a Pin un momento…-Ya terminó, lo nuestro… ya terminó- y comenzó a llorar.
-Pero Aya, te amo… solo fue un error… no significó nada… un error solamente…
-Déjame recordar solo los buenos momentos, Dai, te amé con todo mi corazón, así que por favor, déjame solo recordar los buenos momentos- dijo Ayane entre llanto.
El pelinegro se sorprendió. Todo ese dolor le estaba causando a Ayane, a su Ayane… todo ese llanto. Dai nunca antes la había hecho llorar, con el, Ayane siempre sonreía, una y otra vez, sonreía. Pero, qué era ese llanto… ¿qué le había hecho a Ayane para que estuviera llorando así?
-Yo, Aya… yo… de verdad lo siento…. Lo siento tanto…- dijo cabizbajo antes de salir de darse por vencido -Cuando.. cuando este bien. Permíteme hablar contigo de nuevo- y Dai se fue caminando rapidamente.
Pin seguía escuchando a Ayane llorar como nunca antes, dejo de ser el escudo protector para voltear y abrazar a su ahora exalumna. Ayane respondió el abrazo mientras seguía llorando sin control. Sus lágrimas comenzaron a mojar la camiseta del pelirrojo. Pin sintió una descarga eléctrica que le recorría todo el cuerpo. No podía, ni quería separarse de Ayane.
-Yo… yo… yo de verdad lo amaba- decía entre llanto- Para mí Dai, fue muy importante…
-Lo sé, lo sé- Pin acariciaba el pelo de la chica para tranquilizarla.
20 minutos después, sentó a Ayane en el piso de su departamento dejando que se acostará en su mesita de té. Rebuscó por el lugar pero no pudo encontrar nada para beber, ni comer.
-Saldré a comprar café, té y algo para puedas comer un poco- le comentó
-Quiero beber- finalizó la chica -Compra alcohol, todo el que puedas y bebe conmigo- le dijo
Pin fingió no escucharla y salió del departamento. Camino 10 minutos y encontró un konbini.
Para su sorpresa Dai estaba sentado fuera, con otra cerveza a su lado.
-¿Tú otra vez?- se quejó borracho
-Solo para que lo sepas, de verdad creo que hoy no podrás arreglar nada- musitó Pin
-¿Crees que no lo sé- continuó Dai- La cagué, y entre más pronto lo acepte mejor- Suspiró- Tu no lo entiendes… era demasiada presión…yo… yo nunca había sentido lo que sentía por Ayane… no lo podía controlar, es magnética… y cuando dejamos de vernos por nuestros trabajos…supongo que una parte de mí quería hacerla sufrir por dejarme... ¿porqué su trabajo le importaba más que yo?, ¿porqué no simplemente aceptó mi propuesta de vivir juntos y quedarse en casa?- Dai estaba dando explicaciones al azar que Pin no entendía más que por el contexto.
Al final de lo que pudo darse cuenta fue de la simpleza de mente de Dai…. ¿Qué Ayane se quedara como "ama de casa"?
-Creo que te enamoraste solo de una parte de Ayane- dijo mientras abria la puerta de la tienda de conveniencia- esa mujer… deberías saber que si pudiera comerse el mundo lo haría y no hay nada que pueda detenerla- finalizó Pin
-Lo sé, lo sé…-Dai comenzó a llorar de nuevo mientras se cubría el rostro con las manos
-Por cierto. Ella no te engañó, solo soy un conocido de su pueblo natal- dijo Pin y entro a comprar los encargos de la castaña.
Cuando salió del konbini Dai estaba abordando un taxi, se alegró de saber que al menos el chico llegaría con bien a casa. Tampoco esperaba que le pasara algo ni nada, después de todo él no lo conocía directamente..
Caminó de regreso al departamento de la castaña llevando consigo botanas, un par de onigiris, pan, huevos, agua, café, té y cerveza, decidió llevar solo 6 latas, quería evitar que Ayane se pusiera ebria solo para mitigar el dolor. 6 latas serían suficientes para ambos. Regresó un poco más lento para darle tiempo a Ayane de despejarse, no quería resultar molesto. Miró su reloj. 11:45 pm, no alcanzaría el tren de regreso.
Decidió unilateralmente que se quedaría con Ayane, le haría algo para comer y le pediría prestado un futón, si Ayane no tenía, con una cobija bastaría. Incluso estaba dispuesto a dormir sentado. Lo único que quería era poder verla segura esa noche. No era necesario dormir.
Entró al departamento y lo invadió un olor a alcohol fino. Ayane estaba bebiendo sola de una botella de sake que se veía de muy buena calidad.
-¿Ayane?, no deberías beber sin comer algo antes.
-Está bien, todo ya está bien…- decía la joven mientras se levantaba y le arrebataba la bolsa con cervezas. Se tomo la primera sin siquiera detenerse a respirar.
Pin saco las botanas y abrió algunas para que al menos la joven pudiera picar.
-Come algo- ordenó
Ayane tomó unas cuantas papas fritas y se las metió a la boca.
-Ayane, no traje auto, ¿puedo quedarme a dormir aquí?, no te causaré molestias- preguntó
-Haz lo que quieras- obtuvo como respuesta
-¿Tienes un futón?
-Arriba, en el closet
Pin abrió el closet y observó la ropa de Ayane toda desorganizada, de reojo pudo ver el cajón de su ropa interior entreabierto y se sonrojó.
-Me encontré a Dai en el konbini, se fue en taxi a su casa, estará bien- dijo solo por decir algo
La castaña no respondió nada y bebió más…
Pin sacó el futón y lo dejó cerca para cuando lo necesitara, se sentó junto a Ayane y abrió una cerveza.
-Estarás bien- le dijo- sé que duele, pero es temporal- lo dijo más para el mismo que para la joven, después de todo el tenía más tiempo de haber terminado con Saori.
-¿Porqué estás aquí?- preguntó Ayane mientras se tomaba su 5 shot de sake y abría su tercera cerveza de la noche
-Mmmm, te lo dije ¿no?, Yoshida me encargó entregarte ese paquete- comentó señalando la caja que se encontraba en el recibidor.
-Pero, ¿porqué estás aquí?- volvió a preguntar Ayane
-¿Disculpa?- Pin la miró sin entender
-Apareces en mi vida después de 6 años….hip…la revuelves como un tornado….dices cosas como que somos ami…hip… pero después le dices a Dai que soy especial, que soy muy especial para tí
Pin recordó las palabras que había mencionado minutos atrás, se había delatado.
-Me haces acompañarte a una cita… a beber… me tomas del brazo con amabilidad… me abrazas y acaricias mi cabello….¿que soy yo para ti, Pin?, tu juguete, la niña tonta que se te declaró en preparatoria y a la cual quieres torturar, tu caso de éxito, tu exalumna… no somos amigos… no lo somos….- Ayane comenzaba a verse muy exaltada, con su mano comenzó a aplastar su lata de cerveza- No me tratas como tratarías a una amiga y sin embargo quieres que sea tu amiga… te odio… te odio…- Ayane ocultó su rostro en la mesa mientras la golpeaba con su puño. Estaba tan enojada
-Yo, Ayane…. Lo siento…yo….no, no te veo como mi exalumna ahora…- confesó Pin
Ayane abrió los ojos con sorpresa.
-¡¿Entonces cómo me vez?!- preguntó gritando
-Yo… yo… bueno, verte me trae recuerdos de casa, me trae paz… somos cercanos… no eres mi amiga, pero eres especial…. Ya no eres mi exalumna, eres una mujer…. Yo… no se como podría explicarlo…
-Imbécil- dijo Ayane antes de levantarse, tomar a Pin de la camisa y robarle un beso. El mejor beso….
Al día siguiente Ayane se despertó bastante confundida, veía borroso, su departamento giraba, le dolía la cabeza, tenía la lengua seca y el estómago revuelto.
-No debí beber tanto- dijo mientras sobaba ligeramente su abdomen que se mostraba un poco inflamado.
Se levantó de su cama para dirigirse a la pequeña cocina de su apartamento, al dar un paso sintió algo suave debajo de su pie, como un peluche pero sin pelo. Ignoró la sensación y se puso de pie.
-Arggg- escuchó
-¿Será mi estómago?¿Tendré que ir al baño?- pensó la castaña
Coloco su otro pie sobre el "piso" y sintió como todo se movía debajo de ella, cayó de bruces sobre cierto pelirrojo. Se sonrojó de inmediato al ver la cercanía.
-¡Argggg! ¿Qué diablos te pasa?, estoy aquí abajo.- exclamó el pelirrojo tomándola de los hombros para levantarla, la castaña no pudo evitar ruborizarse
-Ehhh, ¿qué haces aquí?, ¿dónde estoy?, ¿está es mi casa o no?- exclamó la castaña ya sentada en el piso junto a Pin, dudando de lo que había pasado la noche anterior…
-Mmm, ¿Aún estas borracha?- preguntó Pin mientras masajeaba sus hombros y cien.
-No creo…- respondió con sinceridad Ayane
-Intenta recordar, ayer pasaron muchas cosas…
Ayane miró a su alrededor y se cercioro de que estaba en su departamento, pudo ver la bolsa de basura con latas y bolsas de botanas sin abrir en su mesa de noche. Su departamento era de solo una habitación con todas las áreas mezcladas excepto por la cocina y el baño. Intentó recordar con calma y el flash de su discusión con Dai tomó protagonismo en su mente…
-Yo… discutí con Dai- dijo llevando las manos a su rostro
-Mmmm- el pelirrojo la miraba intentando no dar pistas de su ansiedad
-Dai se fue…. Yo entré… quería beber y saqué la botella de sake que me regalaron en mi compañía… y después
-¿Y después?- preguntó con impaciencia el pelirrojo
-Pero, yo no entiendo… hay una cosa que no entiendo…
-Si, dime. ¿Qué cosa?
-¿Qué haces en mi departamento?- la castaña volteó a ver a Pin con desconfianza y se cubrió el pecho con los brazos. Intentaba tapar sus senos de lo que ella pensaba era una situación de acoso….
-No…¡No es lo que tú piensas!- Gritó Pin al darse cuenta de cómo se veía la situación… El, sólo, en un departamento con una mujer que no recordaba la noche anterior.-Dormí en el piso Ayane…
-Mmmmm, pero…¿Qué haces aquí?-
-¿De verdad no lo recuerdas?- Pin se masajeo el puente de la nariz decepcionado… el beso… aquel beso que hizo que su mundo se pusiera de cabeza… ni siquiera existía en la memoria de Ayane
-No recuerdo nada después de mi segundo vaso de sake- musitó Ayane con sinceridad.
-Vale, vale. Te lo explicaré todo…- Pin se levantó del piso y fue a la cocina mientras estiraba sus brazos -Pero tendrá que ser mientras desayunemos, muero de hambre.
Era sábado y Pin no tenía clases extracurriculares ese día, Ayane solo trabajaba de lunes a viernes porque lo que también tenía el día libre. Al saber esto Pin comenzó a sacar todo lo necesario para preparar un desayuno casero. Después de todo la noche anterior no solo había comprado botanas si no también un poco de comida.
Después de 15 minutos y mientras Ayane se lavaba la cara y se vestía con ropa deportiva. Pin sirvió en la mesa dos platos bien servidos con huevos, pan tostado, salchichas, los onigiris y catsup
-Itadakimasu- Ayane se sentó y agradeció la comida, no espero a qué él pelirrojo comenzará a comer cuando volvió a preguntar - ¿Y bien? ¿Qué paso ayer?
-Glup- el pelirrojo se atragantó un poco - Verás, yo solo venía a darte un paquete.- Dijo señalando la esquina en dónde había dejado la caja- Fue culpa de Chizuru
-¿De Chizu?, ella que tiene que ver en esto….
Y así Pin continuó la narración de su versión de los hechos, le explicó que no había tenido tiempo de dejarle esa caja antes pero que Chizu le hizo prometer que se la entregaría en persona porque se trataban de documentos muy importantes. Le explicó que el no había querido intervenir en su discusión con Dai y que todo el asunto fue más bien circunstancial.
Le comentó que ella lo había mandado al konbini por alcohol y botanas y que al tardarse más de la cuenta él había perdido el tren. Omitió la parte en dónde él le pedía quedarse y le preguntaba por el futón.
-Cuando regresé al departamento ya habías comenzado a beber, no se cuántas te tomaste antes de que yo volviera- sentenció
-Ya veo- susurró Ayane mientras masticaba un pan tostado a pesar del dolor de estómago que le indicaba que no era buen momento para comer
-Al final mientras bebíamos... bueno… te quedaste dormida- dijo Pin sin saber como continuar- Te levanté y te puse en la cama y yo dormí en el suelo-
-Que caballeroso- gruñó Ayane con su típica expresión perspicaz que había tenido desde que Pin la conocía- Espero no hayas intentado aprovecharte de mí- dijo mientras una chispa iluminaba sus ojos-
-¡¿Qué?!, ¡Claro que no!. Por quien me tomas, no soy esa clase de hombre- y Pin sintió como le clavaban una daga en el corazón
No quería admitirlo pero una parte de él pensaba que en la mañana, la escena del beso iba a continuar. O de menos se iba a repetir. Finalizó su desayuno lo más rápido que pudo. Ya que había explicado la situación quería salir de ahí lo más pronto posible.
Media hora después de desayunar la incomodidad triunfo entre ellos dos y Pin salió corriendo del departamento de Ayane..
La castaña le agradeció por cuidarla y entró de nuevo, se sentó en su sala con su cabeza sobre sus rodillas y comenzó a suspirar.
-Ese fue… el mejor beso… del mundo- finalizó
Ayane lo recordaba todo.
Nota del autor: Al final no lo he podido actualizar tan seguido, pero bueno, ya quedó un nuevo cap de esta historia que ha sido muy divertida de escribir. Espero lo disfruten.
