Notas de la Autora: Holis! Les dejo por aquí otro capitulito que espero sea de su agrado!
Y muchas gracias a esas hermosas personitas que se toman algo de tiempo en dejarme sus comentarios, se los agradezco de corazón porque ya saben que eso me anima a seguirles actualizando lo más pronto posible, así que gracias a Malena, Lidjl, CIELO-BL, giulianacontesso, SofDrarry y Murtilla. Ya saben que siempre respondo sus mensajes con el mismo entusiasmo con el que ustedes me los dejan, y una disculpa para quienes no puedo contestarlos, pero si no tienen usuario en la pagina y lo dejan como anonimo, no es posible contestarles u.u
En fin, esperando este capitulo pese a lo cortito sea de su agrado! Saludos!
Disclaimer: Ya saben que nada de este mundo me pertenece, todo es de la queridísima J.K. Rowling, yo solo lo manipulo para mi entretenimiento :D
Capítulo 11: Investigación
- Listo – le aviso Harry saliendo desde detrás de los biombos ya con el uniforme puesto.
- Muy bien, entonces vamos – convino Draco, y ambos se dirigieron a la salida, donde terminaron topándose con Hermione.
- ¡Harry, ¿Ya puedes moverte?! – le preguntó asombrada.
- Es obvio que ya puede Granger, si no, seguiría en la cama – le respondió con dureza Draco – Aunque es algo que de igual forma sabrías, si pasaras un poco más de tiempo al pendiente de quien dices que es tu amigo –
- ¡Pues estoy aquí, Malfoy! – le respondió Hermione con molestia.
- ¿Eso significa que ya terminaste de hacer todo lo que tenías pendiente y por fin te puedes dignar a saber de Harry?, ¿O significa que solo has venido como todos los días a confirmar que Harry sigue igual para marcharte a seguir haciendo tus cosas? – ironizo Draco, mirándola con unos ojos tan fríos como el tono con el que le estaba hablado.
- ¡Lo haces sonar como si Harry no me interesara! – protesto Hermione ofendida.
- ¡Ey, tranquilos! – les pidió Harry, acercándose a ambos al ver que Draco abría la boca, seguramente con la intensión de continuar con aquel intercambio de palabras nada gratas - ¿Qué está pasando?, ¿Por qué están peleando de pronto? –
- No es de pronto, Harry. Simplemente no considero que valga la pena perder el tiempo con alguien que sólo finge que se preocupa por otros – comentó Draco cruzándose de brazos.
- ¡Tú no sabes nada de mi cómo para andar hablando, Malfoy! – le recrimino Hermione con los puños apretados a causa de la molestia.
- Es verdad, no sé nada de ti, ni siquiera te dignas a decirnos las cosas que haces, o a integrarnos en tu día a día. Esto sencillamente no es una amistad y quizás nunca lo fue. Más bien creo que eres una oportunista – en aquel momento, el sonido de una bofetada fue todo lo que se escuchó en el pasillo.
Harry no supo cómo reaccionar. Observaba atónito a la castaña, que con los ojos inundados en lágrimas, acababa de abofetear a Draco, y Draco mismo la miraba como si una segunda cabeza acabara de salirle.
- ¡Eres un idiota, Draco Malfoy! – le grito la chica antes de marcharse, y Harry aún tardo unos segundos más en poder reaccionar.
- Regresemos con Madame Pomfrey para que te de algo para ese golpe – comentó.
- Estoy bien – mascullo Draco, sobándose la mejilla con molestia por haber sido golpeado.
- Se te está formando una marca – observó Harry.
- Esa gata loca… - mascullo Draco indignado.
- Sabes que no estuvo bien que le hablaras de esa forma – comentó Harry, mirando el pasillo por el que la chica acababa de marcharse.
- ¿Ahora vas a defenderla? – se quejó Draco indignado.
- No, pero creo que llamarla oportunista fue ir demasiado lejos – le respondió encogiéndose de hombros – Anda, vamos a que Madame Pomfrey te revise la mejilla, no querrás andar caminando con esa marca en el rostro, ¿No? – y sin querer discutir al respecto, simplemente regreso a la Enfermería, lo que hizo que Draco gruñera fastidiado antes de seguirlo.
Si Madame Pomfrey noto el silencio tenso entre ambos chicos, no comento nada al respecto, se limitó a curar la mejilla del rubio sin ni siquiera preguntar cómo fue que se la causo en primer lugar, y luego los dejo marcharse mientras los observaba pensativa.
- ¿Has considerado que quizás ella ya no quiera estar igual de comprometida con la causa como antes?, quizás sus intereses cambiaron y hay otras cosas que le parecen más importantes – no pudo evitar comentar Draco luego de algunos minutos de caminar en silencio, sin poder quitarse ese tema de la cabeza.
- Si, lo he considerado – respondió Harry vagamente.
- ¿Y aun así sigues hablándole como si nada?, ¿Sigues considerándola para cosas en las que quizás no esté dispuesta a ayudarte cuando lo necesites? – le cuestiono Draco deteniéndose y mirándole con incredulidad, lo que hizo que Harry apartara la mirada ligeramente incómodo, deteniéndose también.
- Ella realmente no ha dicho nada, todo son especulaciones nuestras – no pudo evitar comentar.
- ¡Pero su actitud habla por sí misma Harry! – observó Draco mirándole inconforme, cruzándose incluso de brazos con molestia – ¡Apenas y habla con nosotros!, ¡Se la pasa ocupada en quien sabe que, nos guarda secretos, y cuando estuviste en la Enfermería, apenas y se apareció por ahí!, ¡No podemos confiar en alguien así!, ¡Tú mejor que nadie deberías ser consciente de eso!, ¡Un cambio de actitud en las personas que te rodean, puede significar no sólo que esa persona ya no está igual de comprometida con la causa, sino que inclusive puede ser la advertencia de que planea traicionarte! –
Harry se removió incomodo ante aquellas palabras, apartando la mirada al suelo.
- Lo sé… - respondió apenas.
- ¡¿Y entonces?! – le siguió cuestionando Draco, mirándole confuso y frustrado – ¡Si has notado que su actitud ha cambiado, que ya no está igual de comprometida, ¿No deberías dejarla al margen de lo que hacemos?! –
Harry suspiro pesadamente, y dirigió sus pasos hasta una de las ventanas que daba a la explanada del colegio, recargándose en el marco mientras perdía su mirada en el Bosque Prohibido que se extendía a lo lejos, tan tranquilo y hermoso, como peligroso y oscuro...
- Créeme que he pensado mucho sobre eso, Draco – murmuró, y Draco noto un aire de tristeza en Harry que no había visto hasta ahora, y que le hizo sentir bastante incomodo de haber provocado – He pensado sobre los aliados, sobre los enemigos, sobre los espías y sobre los traidores… Nos espera un futuro bastante oscuro… Y me gustaría decirte que tengo la respuesta correcta sobre cómo debería proceder, pero no es así… Tampoco sé si algo así como una respuesta correcta existe, quizás no. Tratamos con la voluntad humana, y los humanos somos muy caprichosos, lo que hoy está mal, quizás mañana lo veamos como algo bueno, o quizás nos pase algo terrible que nos haga pensar que aquello que censurábamos, ahora está bien hacerlo… Me asusta pensar que quieren que lidere a personas que piensan de mil modos distintos, personas que sé que pueden traicionarme en algún momento, y que debo saber cómo actuar si llega a suceder, pero, ¿Qué pasa si no sé cómo actuar?, ¿Qué pasa si no reacciono a tiempo?, ¿Eso podría costar vidas humanas?, ¿Un error de mi parte al juzgar a una persona podría causar la muerte de alguien?, pensar en eso me aterra… -
Ahora fue Draco quien se removió incómodo.
- Quizás no debí hablar tan a la ligera sobre este tema… - comentó.
- Esta bien, a final de cuentas, es normal que pensemos en eso dado todo lo que sabemos, simplemente creo que hasta ahora no lo habíamos mencionado – expresó Harry sonriendo con tristeza mientras continuaba mirando el Bosque – Sé que debo aprender a manejar esto, y que mientras más practique, mejor sabré cómo reaccionar cuando llegue el momento, a final de cuentas, la traición es una práctica inevitable en una guerra… Es sólo que aún me cuesta algo de trabajo pensar que alguno de ustedes pudiera llegar a traicionarme… -
- Yo jamás voy a traicionarte, Harry – le aseguro Draco, lo que hizo sonreír suavemente a Harry.
- Eso dices ahora, Draco, pero en una guerra pueden pasar cosas que te hagan cambiar de parecer – comentó, y se volvió para enfrentar aquellos grises ojos, recargándose en la pared mientras le miraba con una triste sonrisa – Y está bien, son cosas que pasan –
- ¡No, eso no pasara! – le aseguró Draco testarudo.
- ¿Por qué no pasaría, Draco? – le cuestiono Harry – Sé porque no me traicionarían Sirius y Remus: Ellos me aman, me han criado como a un hijo. También sé porque no me traicionarían Dumbledore, McGonagall y Snape: Ellos ya han pasado por una guerra y quieren detener esta o acabarla lo más pronto posible, por eso sé que no van a traicionarme, además, Snape era el mejor amigo de mi madre, y siente que tiene una deuda con ella por no haberla podido salvar. También recuerdo lo que me dijiste del porque me seguirías: Crees que es lo mejor, que seremos el bando ganador, pero ¿Qué pasaría si tu padre decide no unirse a nosotros y en cambio te pidiera unirte a Voldemort?, ¿Qué pasaría si vamos perdiendo la guerra, y tu padre consigue que los perdonen a ti y a tu madre si tú te vuelves un Mortífago?, o peor aún, ¿No lo considerarías si la vida de tu padre dependiera de ello? –
Draco apretó ligeramente los labios al escuchar aquellas preguntas, porque sabía que algo como eso podría hacerlo flaquear. Pese a lo desilusionado que le hacía sentir la postura de su padre, no podía negar que lo amaba, y que, como su madre, muy en lo profundo de su corazón guardaba la esperanza de que él cambiara de opinión y se uniera a ellos.
- Aún si eso pasara, buscaría la forma de no traicionarte – quiso hacerle saber.
- Y yo quiero creer en eso, Draco – le aseguró Harry sonriéndole pese a la tristeza que Draco podía ver brillar en sus verdes ojos – Yo elijo creer en ti, creer en Sirius, en Remus, incluso en Snape, en McGonagall, en Dumbledore y en Hermione… Se nota que aún no estoy preparado para ser un líder de nada – agregó con cierta pena, mirando el suelo con tal amargura, que Draco no pudo contenerse; Rompió la distancia entre ellos de apenas dos pasos, y sin dudarlo, lo envolvió entre sus brazos con fuerza.
- Eso está bien, porque aún no eres el líder de nada – le aseguro al oído, algo fácil dado los centímetros extra que le sacaba – Aun eres un niño de 13 años; Un niño que no debería de andar pensando en esas cosas, es más, ninguno de los dos debería, porque somos niños, deberíamos estar disfrutando de la vida, jugar Quidditch, molestar a los Gryffindor, meternos en problemas con los Profesores, eso deberíamos de estar haciendo –
Harry escuchó con asombró sus palabras, tomado por sorpresa en aquel abrazo, pero lo sintió tan reconfortante en ese momento, que no dudo en devolverlo. Tan reconfortado se sentía, que no se dio cuenta de que el aroma a menta que despedía el rubio, le ayudo a sentirse más reconfortado aún.
- Prometo que más adelante pensare seriamente en eso – murmuró de todos modos, y sintió como Draco negaba con la cabeza.
- No necesitas prometerlo, yo sé que lo harás – le aseguró, y aquello hizo sonreír a Harry.
- ¡¿Dónde estaban?! – les cuestiono con impaciencia Sirius cuando entraron a la oficina de Dumbledore - ¡Tardaron demasiado en llegar! –
- Lo siento, veníamos platicando y se nos fue el tiempo – se disculpó Harry mientras se dirigían a los dos asientos que había desocupados. No pudo evitar notar que eran dos, cuando siempre habían sido tres, y eso le hizo sentir incómodo al recordar la platicaba que acababa de tener con el rubio. Era algo que aunque no le gustara, debía prestarle atención.
- Pues vaya que se les fue el tiempo – mascullo Snape inconforme.
- Bueno, bueno, pero ya están aquí y eso es lo importante – intervino Dumbledore con tranquilidad – Mejor hablemos del motivo por el que estamos reunidos, que es ese sueño que te dejo en la Enfermería por una semana – y miró a Harry atentamente - ¿Puedes hablarnos de él?, algo me dice, con lo que ha estado sucediendo, que por más que lo intentemos no podremos proyectar tu sueño ni meternos a tu mente para verlo –
- No, supongo que no – coincidió Harry, y aspiro aire profundamente antes de continuar – Al inicio estaba sobre una roca rodeada de agua, y a mi lado había una vasija que brillaba con un líquido verdoso. Ahí escuche de nuevo aquella voz. Me dijo que ayudara a su amo, y cuando le pregunte donde estaba, me dijo que en el agua; Le pregunte si ahí vivía y me dijo que ahí era donde estaba prisionero. Me acerque al agua para ver si podía ver algo y… - no fue capaz de continuar. Los recuerdos volvieron a su mente tan vívidamente, como el momento en el que había pasado, haciéndolo estremecer con fuerza. Desde que había despertado, no había pensado en absoluto en lo que había visto en aquella cueva.
- ¿Harry? – le preguntó Remus que estaba a su izquierda, y cuando puso su mano en el brazo del más joven, este se sobresaltó, mirándolo por unos segundos con terror, como si no estuviera viendo a Remus sino a aquellos cadáveres. Después parpadeo, y se dio cuenta del lugar en el que estaba, por lo que sacudió la cabeza como si esperar de esa forma ahuyentar aquellos recuerdos.
- ¿Estas bien? – le preguntó Sirius, que se había parado y se había acercado preocupado. Incluso se puso de cuclillas frente a él para poder ver mejor su rostro – Estas algo pálido –
- Estoy bien, no te preocupes – le aseguró sonriéndole, sintiéndose algo apenado de hacer preocupar a aquellos dos hombres que tanto le amaban.
- Si no te sientes bien para continuar, podemos dejarlo para después – le aseguro el pelinegro – No necesitamos hablar de esto en este preciso momento –
- No, puedo continuar – le aseguró Harry negando con la cabeza – Es sólo… En verdad no creo que haya sido un sueño. Yo estuve ahí de alguna forma en que no puedo explicarlo, y sé que lo que vi fue real, que pasó en algún lugar, no sólo en mis sueños – y miró a Sirius fijamente, porque se refería sobre todo a la presencia de Regulus en aquel lugar.
- Cachorro, yo tampoco creo que eso que tengas sean simples sueños. Los sueños no te lastiman así – le aclaró Sirius mirándole con tristeza.
- ¿Entonces? – le preguntó Harry mirándole confundido - ¿Por qué no puedes creer que Regulus esté ahí, si crees que el sueño es real? –
- ¿Regulus? – repitió Snape, mirando a Harry con completa atención - ¿Regulus Black? –
Sirius se removió incómodo y se puso en pie, aunque no dejo de mirar a su ahijado.
- Creo que hay una posibilidad muy alta de que sea como dices, Harry, y eso es lo que más me preocupa – le aclaró, y al ver la cara de confusión del menor, continuo – Si bien puede que no sea él y sólo estén usando su identidad para atraerte, también puede que lo sea, y que esté tratando de atraerte para que lo liberes y lastimarte, o peor aún, llevarte con su amo para congraciarse con él, y si eso llegara a pasar, no podría perdonárselo nunca, porque lo más importante para mí eres tú –
Harry le miró. Ahora comprendía mejor. Sirius no sólo estaba preocupado por su seguridad, también le preocupaba que realmente aquel fuera su hermano, y que estuviera haciendo eso sólo para lastimarle, porque entonces eso les enfrentaría, y muy seguramente en lo más profundo de si, Sirius todavía guardaba la silenciosa y secreta esperanza de que su hermano menor no hubiera sido malo, de que como muchos decían, había sido obligado a servir a Voldemort…
- ¿Por qué no dejamos que Harry siga contándonos sobre el sueño que tuvo? – interrumpió suavemente Dumbledore – Creo que tiene cosas muy interesantes que contar –
- Sí, creo que será lo mejor – convino Sirius, y asintiendo con la cabeza, él y Remus volvieron a acomodarse en sus asientos.
Remus suavemente tomó una de las manos de Sirius, entrelazando sus dedos en una muda señal de apoyo que Sirius contesto con una suave sonrisa al castaño.
- ¿Crees que puedes continuar, Harry? – le preguntó Dumbledore pese a todo al menor.
- Si señor – respondió Harry asintiendo con la cabeza, y aspirando aire, continuo – En el agua había cadáveres que flotaban contra la superficie... –
- ¡¿Cadáveres?! – no pudo evitar interrumpirle McGonagall, mirándole entre asombrada y alarmada, con el ceño tan pronunciadamente fruncido, que Harry no estaba seguro de si le creía o no.
- Eran Inferis – interrumpió Snape, lo que hizo que todos le miraran.
- ¿Inferis? – repitió Harry confundido.
- ¿Qué son los Inferi? – quiso saber Draco, sobre todo, al ver los rostros tan serios y ensombrecidos de los adultos cuando Snape lo menciono.
- Son cadáveres de personas que han sido poseídos mediante magia oscura, para seguir las órdenes de algún mago Oscuro – les explicó Remus.
- ¿Cadáveres animados mediante magia Oscura? – murmuró Draco haciendo una mueca de asco de tan solo imaginárselo.
- Así es – confirmó Remus asintiendo con la cabeza – Pero hace mucho que no se ven… –
- Desde la primera guerra… - confirmó Sirius antes de mirar a Snape – ¿Y tú como sabes qué es eso lo que vio Harry en su sueño? – quiso saber.
- Porque cuando entre en la mente de Harry para intentar despertarlo, lo encontré sumergido en una especie de lago, y al tratar de sacarlo, varios Inferi me lo quisieron evitar –
- ¡¿Qué rayos hacían esos seres en la mente de Harry?! – cuestiono Sirius mirando a Dumbledore.
- Aún es muy pronto para saberlo, Sirius. ¿Qué tal si permitimos que Harry continúe? – le sugirió el mayor, y miró a Harry que asintió con la cabeza.
- Cuando los vi me asuste, pero al querer alejarme, mi pie resbalo por la roca y toco el agua. Entonces el agua comenzó a agitarse, y esos cadáveres comenzaron a salir… - murmuró, sintiendo un desagradable escalofrió solo de recordarlo – Intentaban sujetarme, y cuando lo lograron, comenzaron a llevarme al agua. Eran muy fuertes, y por más que lo intentaba, no podía zafarme de ellos. Cuando estaban por sumergirme en el agua le pregunte a esa voz que quien era su amo, y fue cuando me dijo que su amo era Regulus Black –
- ¿Te dijo porque Regulus Black está ahí prisionero? – le preguntó Dumbledore.
- No – le respondió Harry – No hubo tiempo. Apenas me alcanzo a decir el nombre de su amo antes de que los Inferi me hundieran en el agua, y en el pasado nunca había comentado nada, se limitaba a pedir ayudar. Esta es la vez que más respuestas me ha dado esa voz –
- ¿Tú que piensas, Sirius? – le preguntó Dumbledore al Gryffindor.
- No estoy seguro – comentó Sirius con algo de renuencia – Ya lo comente antes. Podría haber una posibilidad de que se trate de Regulus, pero no quisiera arriesgar a Harry por esto –
- Propiamente, Harry ya está siendo puesto en peligro a causa de esos sueños – observó con acritud Snape – Y cada vez se van volviendo más peligrosos –
- Entonces démosle pociones de Sueño Sin Sueños, de esa forma no soñará – sugirió Sirius un poco frustrado porque sabía que eso era verdad.
- ¿En verdad no quieres intentar rescatarlo? – no pudo evitar preguntarle Harry – Es tu hermano menor –
- No si eso puede ponerte en un peligro mayor – le respondió Sirius con firmeza, y aunque Harry agradecía notar que el mayor no dudaba si se trataba de su seguridad, también pensaba que ese no era el camino correcto.
- ¿Y tú pequeño cerebro no se ha puesto a pensar que quizás la solución más eficaz y rápida sea resolver todo esto del sueño en lugar de impedirle soñar embotándolo de pociones? – le preguntó Snape sarcástico.
- ¡¿Y cómo planeas resolverlo, Quejicus?! – le preguntó Sirius alzándose y mirándolo desafiante - ¡Porque seguro eres tan inteligente que ya sabes cómo hacerlo, ¿Verdad?! – le preguntó irónico.
- ¡Seguimos necesitando comprender ese sueño para poder resolverlo, cabeza de Trol! – le espetó Snape parándose también.
- ¡Pues no vas a seguir removiendo cosas que no puedes controlar! – le advirtió Sirius - ¡Esto que le paso bien pudo deberse a que justo ese día estuvieron tratando de acceder a ese sueño! –
- ¡Era algo que no teníamos considerado que pudiera pasar, ahora lo sabemos y podemos estar al pendiente de Harry! – opinó Snape irritado.
- ¡Pues no planeo poner en más peligro a Harry, le daremos las pociones y ya! – decidió Sirius - ¡Tampoco seguiremos con esas sesiones para poder ver el sueño! –
- ¡Sirius, ya habíamos hablado sobre eso! – saltó Harry al escuchar aquello, mirándolo asombrado e inconforme de la decisión que estaba tomando.
- Sirius, siéntate – le pidió Remus, sabiendo que las cosas se estaban saliendo de control, pero el pelinegro no le hizo caso alguno.
- ¡Si, y fue antes de que pasara esto!, ¡No voy a poner tu vida en más peligro! – le respondió a Harry con decisión.
- No cabe duda de que eres un idiota – mascullo Snape.
- ¡¿Qué dijiste?! – saltó Sirius.
- Señores por favor – trato de advertirles McGonagall.
- Sirius, por favor – le pidió de nuevo Remus al pelinegro.
- ¡Ya me escuchaste! – le respondió Snape - ¡Para ser un León resultaste muy cobarde, y ni qué decir del cerebro que obviamente no tienes! –
Sirius ni siquiera se contuvo y se lanzó sobre Snape, haciendo que ambos rodaran por el suelo tirando y pateando las sillas que estaban cercas de ellos.
- ¡Por Merlín santo!, ¡¿Qué clase de comportamiento es este?! – protesto Minerva molesta, parándose mientras les miraba con desapruebo.
Harry y Draco también se levantaron de sus asientos, pero Remus los tomó por los hombros para evitar que se acercaran, incluso los hizo un poco más hacía atrás para evitar que salieran lastimados por alguna causa.
Fue Dumbledore quien hizo algo. Alzo su varita, apunto a ambos, y quedaron petrificados, Sirius sobre Snape, jalándole de la túnica y el cabello, mientras Snape sujetaba la solapaba de la camisa de Sirius y su cabello.
- Voy a quitar el conjuro, pero si vuelven a pelear, los sacare de esta reunión sin importar lo que digan – les advirtió de manera tranquila pero firme, y haciendo otro movimiento con la varita, el hechizo termino.
Incomodo, Sirius se apresuró a pararse, sacudiendo sus ropas sin mirar a nadie, mientras que Snape se levantaba con cara de querer asesinar al primero que se atreviera a dirigirle la palabra.
- Muy bien, por favor, todos regresen a sus asientos – les invitó Dumbledore al ver que ninguno de los dos hombres decía nada, y con un gesto de la varita, volvió a acomodar las sillas para que todos pudieran sentarse.
- ¿Entonces que pasara ahora? – quiso saber Harry ante el silencio que siguió - ¿Me la viviré tomando pociones para no soñar? –
- Ese parece el brillante plan de alguien – mascullo por lo bajo Snape, pero lo suficientemente alto para que todos lo escucharan, y Sirius se removió listo para pararse, sin embargo, Remus le sujeto con firmeza del brazo impidiéndoselo.
- Severus – le advirtió Dumbledore, dirigiéndole también una mirada de advertencia a Sirius antes de mirar a Harry – Sé que quizás no te agrade la idea, pero por el momento será la forma en que procederemos. Es obvio que esos sueños que estas teniendo no son sueños simples, o puede que ni siquiera sean sueños –
- ¿Pero entonces que son? – cuestiono Sirius.
- Aún es muy pronto para saberlo, podrían ser mil cosas, o inclusive ninguna – le respondió el anciano – Podría tratarse de algún tipo de proyección, o quizás de algún tipo de vinculación que les permita conectarse a él, porque el hecho de que los Inferi se materializaran en su mente para impedir que Severus lo sacara del agua nos habla de una vinculación en dos sentidos, tanto Harry puede estar ahí como ellos en la mente de Harry. Lo que en todo caso me preocuparía, es que de alguna forma ellos puedan llegar hasta donde Harry esta cuando duerme. Sin duda debemos seguir investigando, pero por ahora, Harry – y miró atentamente al joven frente a él - Me temo que tendrás que estar tomando pociones para no soñar, y suspenderemos las reuniones de los miércoles –
Harry no estaba del todo conforme, pero no creyó prudente seguir presionando en ese justo momento. Había que saber cuándo parar, y considero que ese sería el momento justo. Suspiro pesadamente, asintiendo con desgana con la cabeza.
- ¿Algo más que tengas que decirnos sobre el sueño? – le preguntó amable Dumbledore.
- No señor, eso fue todo lo que paso – respondió Harry, y ahora fue Dumbledore quien asintió con la cabeza.
- Muy bien, entonces cuando resolvamos una forma más segura de proceder con respecto a tu sueño, te lo haremos saber – le informó.
- Supongo que ceder en cuanto a lo referente a Regulus es parte del plan en este momento, ¿Cierto? – quiso confirmar Draco, luego de que se encontraran lo suficientemente lejos de la oficina del Director.
- Cierto – confirmó Harry asintiendo con la cabeza – Hay que saber el punto exacto en el cual dejar de presionar para dejarlos tranquilos. Si no hubiera presionado ni un poco durante esta reunión, Sirius sabría que algo anda mal, sobre todo porque anteriormente le hice saber mi postura sobre querer ayudar a Regulus, pero si presiono de más… -
- De igual forma te tendrán vigilado, porque sabrán que pese a lo que ellos te digan, tú planeas hacer algo por tu cuenta – termino Draco – Es una buena línea de acción, y luego de la reunión de hoy, sabemos algunas cosas más –
- Si, como que esas cosas que vi en mis sueños son Inferis – observó Harry con una mueca de asco.
- Y que ahora es un poco más seguro que tus sueños no sean sueños, sino otra cosa, aunque aún no sabes qué – agregó Draco.
- Así es – convino Harry – Sin olvidar el hecho de que Snape se mostró interesado cuando escuchó sobre Regulus –
- ¿Crees que hayan sido amigos? – no pudo evitar cuestionar Draco.
- No estoy seguro. Por lo que sé, Regulus sería más chico que Snape, aunque, ¿De qué otra forma Regulus se hubiera animado a confesarle a otro Mortífago que sus padres le habían obligado a unirse a Voldemort? – cuestiono Harry pensativo.
- No me imagino a Snape como un amigo comprensivo – comentó Draco pensativo, lo que hizo reír a Harry divertido.
- Ni yo, pero creo que eso es porque lo vemos más como una figura de autoridad – opinó.
- ¿Y en qué Casa estaba Regulus?, ¿Slytherin? – quiso saber Draco.
- Por deducción lógica podría decirte que sí, ya que hasta donde sé, todos los Black han sido de esta Casa menos mi padrino – le explicó Harry – Pero la verdad es que no lo sé con seguridad, Sirius siempre se ha negado a hablar de su familia, y como sé que es algo que le incomoda, no suelo preguntar. De hecho, la vez que me conto sobre Regulus, era una de las pocas y contadas veces que me ha dicho algo sobre su familia –
- Supongo que no le debe haber sido agradable ser el único Gryffindor en una familia de orgullosos sangre pura Slytherin – comentó Draco.
- No, supongo que no – coincidió Harry – Así que por ahora tenemos algunas respuestas, pero nos faltan otras, por ejemplo, aún nos hace falta saber más sobre Regulus, así que necesitamos encontrar los momentos claves para preguntar por el –
- Aunque con lo molesto que esta Snape con la decisión de Sirius, quizás podamos tener alguna oportunidad de que nos cuente algo – aventuro Draco.
- Lo mismo estaba pensando – afirmó Harry sonriendo animado – Creo que ahora, como esta, es un poco más factible que si de vez en vez dejamos caer ciertos comentarios sobre Regulus, se enganche y responsa –
- Esperemos. ¿Y sobre el sueño que no es sueño? – quiso saber Draco.
- Por ahora dejemos que sean los adultos quienes se encarguen de intentar solucionarlo, ya que no sabemos demasiado sobre eso y algo me dice que eso les mantendrá bastante ocupados – comentó Harry.
- ¡Harry! – chillo Ginny emocionada en cuanto vio a Harry entrar al Gran comedor, y sin dudarlo se levantó de su mesa para correr hasta donde el moreno estaba, abrazándole, algo que hizo fruncir el ceño a Draco - ¡Me alegra saber que por fin has salido de la enfermería! –
- Gracias Ginny – le respondió Harry sonriéndole ligeramente, algo apenado porque sabía que muchos les miraban – Espero no haberte preocupado demasiado –
- Claro que nos preocupaste – le aseguró la voz de Colin mientras el chico se acercaba sonriéndole – Fue una semana. Lo bueno es que ya estas fuera –
- Si, ya me siento bien – convino Harry, esperando que esa conversación se terminara, porque cada vez atraían la atención de más estudiantes.
Colin alzo la cámara con toda la intensión de tomarle una foto a Harry, pero Draco se la bajo para que no pudiera hacerla.
- Viene de la Enfermería, enano, no lo acoses – le advirtió – De hecho, ambos deberían de dejarle en paz – añadió mirando con molestia a la pelirroja – Debe de hacer sus tres comidas y estar tranquilo, y ustedes no están ayudando con nada de eso, sólo están obstruyendo su llegada a la mesa de Slytherin para que pueda comer –
Si bien Ginny fulmino a Draco con la mirada, sabía que Harry recién venía saliendo de la Enfermería, y que en ese aspecto el rubio tenía razón pese a que no le gustará pensar que le daría la razón a una Serpiente: Harry aún debía reponerse y estar tranquilo.
- Bueno, te dejaremos para que vayas a comer – le dijo a Harry mientras se separaba por fin de él sin dejar de sonreírle – En verdad me alegra que estés fuera y que te veas bien. Vamos Colin – agregó, y sin permitir que el castaño se quedara, le jalo consigo del lazo de su cámara para remolcarlo de nuevo a la mesa de Gryffindor.
- ¡Me alegró de verte bien, Harry! – exclamó Colin alzando lo suficiente la voz para que el moreno pudiera escucharlo mientras era remolcado por Ginny hacía la mesa de los Leones.
Harry solo sonrió ante aquello y se encamino a la mesa de Slytherin. No miró hacía las otras mesas, pues no quería ver la cantidad de ojos que podía sentir que le seguían en su camino.
Agradeció cuando llego a la mesa de Slytherin, y sobre todo, que los Slytherin fueran mucho más mesurados en su comportamiento que los Gryffindor.
- Que alegría verte por fin – comentó Blaise.
- ¿Ya te sientes mejor? – le preguntó Pansy.
- Si, me siento bien – confirmó Harry asintiendo con la cabeza.
No hubo más preguntas ni cuestionamientos, le dejaron hacer su comida en tranquilidad, y pese a que podrían tener dudas y preguntas, no lo exteriorizaron. Parte de ser un buen Slytherin, consistía en leer las situaciones, y saber cuándo era el momento adecuado para hacer ciertas preguntas o reaccionar de una cierta forma.
- ¿Has encontrado algo? – le preguntó Draco.
Estaban en la biblioteca. Habían descansado el fin de semana para que Harry terminara de reponerse, y a partir del lunes comenzaron con sus investigaciones a medida que las clases y deberes se lo permitían, aunque no se los permitían demasiado.
- Nada – respondió Harry suspirando. Se quitó los lentes y los dejo sobre el libro mientras con los ojos cerrados se masajeaba el puente de la nariz.
Draco no dijo nada, se limitó a verlo sin poder evitar sonreír suavemente. Sin los lentes, el rostro de Harry se veía mucho más fino, además, esperaba que abriera los ojos, porque sin los lentes, esos verdes ojos brillaban mucho más y eran más notorios.
Cuando Harry por fin abrió los ojos, Draco agradeció que éste no pudiera verle, porque sabía que sin temor a equivocarse, en aquellos momentos debería tener una cara de completo idiota.
- Draco, ¿Escuchante lo que dije? – la voz de Harry le llego de pronto con claridad, mientras le veía que se ponía los lentes. Se obligó a parpadear varias veces mientras sacudía ligeramente la cabeza para despejarse, sabiendo que había estado demasiado absorto.
- Lo siento… ¿Qué me decías? – le preguntó, no queriendo hablar de la razón por la que no le había prestado atención. Simplemente no habría sabido que responderle.
Harry le observó unos segundos, como si calibrara si preguntarle o no, pero al final decidió dejarlo pasar.
- Te preguntaba que si tú ya has encontrado algo – le repitió.
- Bueno, encontré por fin algo sobre los Inferi, pero no hay demasiada información sobre ellos – le respondió, y dándole la vuelta al libro que tenía delante de sí, lo deslizo sobre la mesa hacía Harry – Dice lo mismo que nos contó Remus, sólo que aparte viene que la única debilidad que tienen es la luz o el calor, pero no parece que eso los derrote, sino más bien se entiende que eso los hace retroceder, alejarse de ti, pero no los derrota en sí –
- Ya veo… - murmuró Harry mientras su mirada se detenía en la ilustración de aquel Inferius. Sintió un escalofrío que le recorrió al recordar a aquellos Inferi pequeños; Él sabía que pertenecían a niños, y era una imagen grotesca que a veces le costaba trabajo sacarse de la cabeza por las noches. Sabía que si no soñaba con ellos se debía únicamente a las pociones que Snape le estaba dando para no soñar, y en cierta forma agradecía eso.
- ¿Estas bien? – le preguntó Draco al ver aquel rictus en su rostro.
- A veces aún los veo, ¿Sabes? - murmuró, y contra su voluntad, cerró los ojos – Cuando cierro los ojos, y sobre todo cuando estoy a punto de dormirme, no puedo evitar recordar sus caras de cuencas vacías, sus cuerpos huesudos y húmedos, pero con una sorprendente fuerza pese a sus putrefactos cuerpos… - sacudió la cabeza, como si de ese modo pudiera ahuyentar los pensamientos desagradables, y entonces abrió los ojos.
- No me habías contado eso – observó Draco mirándole preocupado, notando que el brillo en los verdes ojos se había apagado considerablemente.
- A veces creo que mientras menos hable de eso será más fácil dejar de pensar en ellos y seguir con mis cosas como si jamás los hubiera visto – le explicó Harry sonriendo con desgana – Pero supongo que no funciona así, y sobre todo cuando llega la noche, no puedo evitar que inunden mis pensamientos… Hay veces que inclusive me siento como si siguiera siendo ese niño pequeño que le temía a los seres que pudieran esconderse en la oscuridad –
Pese a todo, Draco no pudo evitar sonreír suavemente al imaginarse a un pequeño Harry asustado.
- No es gracioso, Draco – le reprocho Harry, interpretando aquella sonrisa como una burla, lo que hizo que Draco la borrara de inmediato.
- No me estoy burlando – le aseguro de inmediato, pero como no supo cómo explicarle el motivo de su sonrisa, se apresuró a seguir hablando sobre el tema de los Inferi – Realmente creo que es normal que te sientas así, y no tiene nada que ver con un miedo infantil. Cuando eres niño, le temes a la oscuridad no por la oscuridad en sí, sino por lo que puede esconderse en ella, esas cosas que no puedes ver y para las que no puedes estar preparado. Y siendo niños con una gran imaginación, cualquier cosa puede esconderse en la oscuridad. Cuando crecer aprendes a controlar ese miedo porque entiendes que en la oscuridad no se encuentra nada que pueda dañarte, que todo es producto de tu imaginación, y en todo caso, ahora cuentas con herramientas con las que puedes protegerte, pero ese no es tu caso, Harry. Tú ya has visto a esas criaturas, sabes que existen, las has enfrentado y te han lastimado; Sabes lo repugnantes que son, lo peligrosas, y no has podido hacer nada contra ellas cuando las enfrentaste, así que es muy normal que les tengas miedo, sobre todo, porque las has visto en un entorno donde todavía no sabes cómo manejarte: Dentro de tus sueños –
Harry le miró durante algunos segundos con asombro antes de hablar.
- No te imagino de niño pensando de esa forma – comentó, y aquello hizo que Draco se riera ligeramente.
- No, por supuesto que no. De niño me asustaba la oscuridad y solía llamar a mi madre o dormir con luces prendidas o mientras alguna Elfina me cuidaba – le contó Draco – Conforme crecí, mi madre me acompañaba a los lugares que me daban miedo, para enseñarme que no había nada a lo cual temer, y mi padre solía decirme que todo lo que me asustaba estaba en mi mente –
- Ahora que lo recuerdo, Sirius solía asustarme con cientos de historias de criaturas aterradoras – le compartió Harry sonriendo divertido – Cuando no podía dormir en la noche lloraba, y cuando Remus llegaba, le contaba lo que Sirius me había dicho, así que Remus lo regañaba, le advertía que al día siguiente no iba a haber postre para él, y que tampoco dormiría a su lado, quedándose esa noche a hacerme compañía mientras me contaba muchas historias, o si tenía miedo de alguna criatura en específico y no podía sacármelo de la mente, me hablaba sobre ella, quitándome cualquier idea fantasiosa que no fuera real, y me contaba cómo podría vencerla si me llegaba a topar con ella –
- Típico del Profesor Lupin – opinó Draco divertido, lo que hizo a Harry reír ligeramente, cuidando de no alzar la voz para no llamar la atención de Madame Pince.
- Bueno, un pendiente concluido – comentó, y suspiro entonces suavemente mientras miraba el anuario que había estado revisando – Pero seguimos sin saber gran cosa de Regulus –
- Es porque no sabemos su edad. Eso nos ayudaría a saber en qué anuario buscar exactamente – opinó Draco.
- Y no podemos ir a preguntarle a Snape o McGonagall sin atraer su atención – agregó Harry.
- Así es – convino Draco, mirando pensativo el anuario, antes de mirar a Harry - ¿Y si le preguntas a Salazar?, si en verdad estuvo en Slytherin, quizás él sepa algo –
- No lo sé… No estoy seguro de qué tanto se puede confiar en que Salazar no le dirá nada a Dumbledore – comentó Harry inseguro.
- Podría pasar, si… – concedió Draco - ¿Y si le pregunto a mi madre?, no creo que ella vaya a contarle a Sirius, además, puedo preguntarle de la forma más casual posible –
- Eso suena bien – convino Harry animado - ¿Tienes pergamino y tinta para hacer la carta ya? –
Draco asintió con la cabeza mientras buscaba el pergamino y la tinta para comenzar a escribir.
