—Señorita Brown sabe guardar secretos

—Al parecer profesor, eso no parece ser necesario ya que según el director no tengo la capacidad de almacenar información...

Hermione salió del pensadora, recogió la hebra plateada y la guardo en un botella de vidrio que puso junto a otros frascos de recuerdos, en una caja de madera que había dejado Lavender Brown. Se dirigió hacia la ventana del despacho de la dirección, desde allí miro los terrenos aún devastados de Hogwarts. Entre los recuerdos que Lavender había dejado y los que tenía de Neville y Harry, había suficientes pruebas para limpiar el nombre de Snape...

Lavender caminaba por la orilla del bosque prohibido, nuca se alejaba de la seguridad del castillo, pero necesitaba pensar. Llevaba unas semana viéndose casi a diario con el profesor Snape. Con Snape, se corrigió a sí misma, era un hombre complejo, había tratado con varios chicos, algunos varios años mayores y otros menores, pero nunca con un hombre, aunque algunas veces podía ser tan inseguro como cualquier muchacho de su edad.

Ella había estado estudiando con Dean Thomas, en los terrenos cerca al lago y el pro-Snape no le había dado detención ese día para verse con ella, el había tratado de alejarla, pero maldita sea si no era una Leona de Griffindors lo suficientemente obstinada; había vuelto a entrar a su sala privada y lo había esperado... cuando volvió a su sala común apenas empezando a clarear el día, ya tenía detención con Snape por estar fuera a deshoras.

Lavender se adentró un poco más en el bosque, sintió más que escuchar , la vibración de la magia, se acercó con cautela y pudo ver a Hermione, había encantado algunos troncos para que le dispararan lo que pudo ver eran astillas, mientras que las desintegraba con echizos a la vez que se protegía con un escudo. Al dar un paso una rama crujió y Hermione le disparo un hechizo que no tuvo tiempo de identificar

—Protego— grito Lavender.

Hermione se agachó y esquivo una ráfaga de astillas, antes decir

—Finito— apuntando hacia los troncos.

—lo siento, no quería distraerte— dijo Lavender acercándose a Hermione que se encontraba todavía en el suelo y ofreciéndole la mano.

—esta bien, es bueno estar alerta y no sólo de lo que tengo al frente, buen escudo por cierto— le dijo Hermione al tomar la mano ofrecida.

—podía ver cómo te movías, pero no había sonido a parte de un zumbido.

—ah si, es un hechizo que encontró Harry en un libro, por cierto, como has estado, ¿estas bien con él? —no era necesario especificar a quien se refería, ambas sabían de quién hablaban.

Lavender tomó aire mirando hacia el cielo y lo soltó lentamente —es complicado, él es complicado, aunque no puedo negar que he aprendido mucho con él— un sonrojo coloreo su rostro.

—debe ser fantástico poder acceder al conocimiento que él tiene en todos los temas verdad— dijo Hermione mirando a Lavender con una sonrisa.

—si lo es— respondió mientras suspiraba.

—Lavander podría pedirte un favor— Hermione se dirigió hacia su bolso sin esperar la respuesta de la rubia, sacó unas notas de su agenda y se la pasó a Lavender —estos son los títulos de algunos libros de defensa y pociones, no están en la biblioteca y tal vez ¿podrías revisar si él los tiene, y no se tal vez, él te los preste y tú a mí?...

—Hermione, Hermione! Mione!!

—Qué pasa Harry— Hermione salió del pensadero y se encontró con los preocupados ojos verdes de su amigo.

—lo siento Mione, no me escuchabas y hace rato que te llamo y...

—estaba en el recuerdo Harry, sabes cómo es, no es como si pudiera oírte

—Si, si, está bien, mira, tengo los recuerdos de Neville, dijo que estaría en el invernadero si quieres hablar con él— sacó dos frascos con una sustancia plateada arremolinándose en ellos.

—gracias Harry.

Lavender revisaba los libros en una de las estanterías en la sala de Snape, mientras los comparaba con la lista que le había dado Hermione

—Que tiene ahí Señorita Brown— le dijo Snape, tomándola por sorpresa y abrazándola por detrás

—Oh esto... Busco unos libros para investigar— le dijo mientras trataba de esconder la lista que que Hermione le había dado

—ya veo— dijo Snape tomando la lista y revisándola con mirada crítica —ha cambiado bastante la letra, Lava...

—es de Granger— se apresuró a decir Lavender —ella me la dio para estudiar.

Snape tomó el pergamino y recorrió con ella su sala sacando libros de sus estantes, y depositándolos en una pila sobre su escritorio, luego entinto una pluma y tacho en la lista —estos dos no tiene mayor relevancia— dijo devolviéndole el pergamino a Lavender —le daré unos más apropiados para sus necesidades... Espero los devuelvan lo antes posible— Snape tomó uno de los libros, escribió algo en el, pasó su varita para secar la tinta y lo mezclo con los demás antes de entregárselos a Lavender Brown...

Hermione se dirigió a su habitación en el castillo después de salir del pensadero, encontró su bolso de cuentas y empezó a buscar los libros, aquellos que Snape le dio a Lavender y que no tuvo la oportunidad de devolver, ahora no estaba tan Segura que estuvieran destinados a ser devueltos...

"Hechizos Oscuros, Maldiciones y Contramaldiciones" Fleur lo había usado para curarla después de ser rescatados de la Mansión Malfoy al igual que el siguiente

"Pociones curativas, Venenos y Antídotos" varias de las pociones que llevaba con ella fueron creadas a partir de ese libro, también le sirvió para tratar a Harry después de ser atacado por la serpiente Naguini cuando huyeron del valle de Godri.

"Magia Antigua, Magia de Sangre, Runas y Hechizos Protectores que pueden salvar su vida y la de su familia" todas las protecciones que había usado para camuflarse, para esconderse de los carroñeros y de los mortifagos provenían de ese libro...

Lavender nunca le dijo que Snape había visto la lista, cuando le pregunto por los otros libros, solo le dijo que no los había encontrado y que estos le habían parecido interesantes, no le pregunto más y se había ido a leer a un salón vacío cerca del baño de Mirtle, donde esperaba no ser encontrada tan rápido por Harry o Ron.

Tomó el último Libro " Las Artes Oscuras, los Verdaderos Orígenes de la Magia" en la contra portada en el nombre del autor solo había tres iníciales S.T.S. Lo había leído muchas veces en las noches en vela mientras hacía guardia a la luz del fuego. En la siguiente hoja escrito en tinta y ahora sabia, por la pluma de Snape, Hermione releyó el escrito "Toda moneda tiene dos caras, no juzgue a un libro por su portada" había repasado la frase muchas veces, pensaba entonces que se refería al libro, ahora sabia que se refería al hombre que lo había escrito.

Hermione vacío otro frasco en el pensadero y se sumergió en el recuerdo

—Es que ese cretino no es capaz de razonar que esta poniendo a todos en riesgo en especial a los más pequeños que dice proteger— Snape paseaba de un extremo a otro de su despacho mientras despotricaba, llevaba puesto un pantalón negro y una camisa blanca desabotonada en las mangas y el cuello, (Hermione no lo había visto antes tan informal, tan... humano, tan hombre).

Lavender lo miraba recostada en el suelo, junto al fuego mientras chupaba una colombina y pretendía leer las lecciones del del día

—Severus Snape

—¡Qué!

—los pequeños están bien—dijo bajando la voz

—!Porque usted los saco antes de que los Carrou los encontrarán!— respondió Snape

—y usted profesor los distrajo el tiempo suficiente para que pudiera hacerlo— suspiro, se puso de pie y camino hacia él, solo tenía puesta una camisa (evidentemente de Snape) que le llegaba a medio muslo y parcialmente abotonada dejando ver bastante de los generosos pechos de Lavender ( oh! Cuanto la envidio Hermione cuando empezaba a crecer y los chicos se desvivían por impresionar a la Lavender, mientras que a ella el idiota de Ronald le preguntó si era una chica)

—Que lleva puesto— le dijo el director, mirándola de arriba a abajo, deteniendo su mirada en sus piernas bien torneadas.

—A esto— dijo Lavender pasando su mano por todo su cuerpo hasta su su piernas descubiertas y subiéndola luego arrastrando un poco la camisa para luego dejarla caer —creo, su camisa director, mi ropa, ya ve...— continuó hablando, acercándose a Snape —cuando saque a los niños por el túnel que me mostró, había telarañas y quien sabe qué más, así que al llegar aquí, me di un baño y le entregue la ropa a los elfos domésticos para lavarla y como no tenía más que ponerme... puso la cara más inocente que pudo y para cuando termino de hablar, ya tenía los brazos enredados en el cuello de Snape y este la sostenía por la cintura.

Sin pensarlo mucho Snape bajo el rostro y atrapo los labios pintados de dulce de Lavender con los suyos en beso demandante, Snape bajo las manos de la cintura de la rubia hasta alcanzar sus nalgas alzándola luego, Lavender enredo sus piernas en la cintura de Snape y este camino hasta presionarla contra la pared y todo sin soltar sus bocas.

Hermione continuó viendo el apasionado intercambio, hasta que se obligó a salir del recuerdo, lo último que pudo ver y oír fue como el pantalón de Snape caía al suelo y el gemido de Lavender cuando era penetrada por él.

Dio unos pasos hacia atrás y se dejó caer en la primera silla que encontró, se sentía acalorada y el inminente verano no tenía nada que ver —oh! Lavender— le dijo a la nada — no sé si podré presentar este recuerdo— (si bien demostraba la protección de Snape hacia los estudiantes, Laverder también era una estudiante) —Nox— susurro Hermione apagando la luz del despacho y se dirijo a su habitación. Esa noche y las siguientes, en sus sueños era ella quien esperaba a Snape junto a la chimenea leyendo sobre las artes oscuras y era a ella a quien besaba apoyándola en una estantería llena de libros...

Lavender entró al despacho del director; busco a Snape, no estaba en su escritorio, pudo verlo mezclado entre las sombras en su sillón junto a la chimenea apagada

—pronto terminará todo— susurro desde la oscuridad

Lavender se arrodilló junto a él, se veía pálido, más delgado, con profundas sombras bajo sus oscuros ojos. —sobre el escritorio hay un sobre— continuó hablando Snape sin mirarla —la pluma en el es un translador, tome a su Madre y hermana...

—mi hermana, ella es— la rubia trato de hablar,

—no importa que sea Squid, igual servirá— dijo viéndola a los ojos —hable con su tía, es medímaga, no se irá— volvió a desviar su mirada —también hay documentos para las tres, la pluma las llevara a una cabaña, allí encontrarán suministros para unos días, dinero muggle y los pasajes de un crucero que parte en tres días, quédense en la cabaña hasta que se el momento, la pluma volverá a activarse unas horas antes del viaje, las llevara a un piso cerca del puerto, desde allí podrán llegar al barco con facilidad— Severus se quedó en silencio mirando a la nada.

—¿Paso algo?— pregunto la rubia

—Fueron capturados— Lavender palideció visiblemente, él voltio a mirarla y acaricio su mejilla —lograron escapar— Lava suspiro y puso su frente en el brazo de Snape —están escondidos en algún lugar de Shell Coltage, Granger esta herida y sin ella... Snape suspiró y recargo la cabeza en su sillón cerrando los ojos —su amiga es fuerte, valiente e inteligente pero sus idiotas amigos dependen totalmente de ella— dijo el director aún con los ojos cerrados.

Lavender se levantó, se dirigió al escritorio, tomó el sobre y reviso el contenido, tomó pergamino y pluma y escribió una nota que adosó al contenido, después de sacar unos papeles y dejarlos sobre el escritorio. Fue a la ventana y la abrió —Claus— llamó la rubia y poco después un cuervo se paró en el marco de la ventana —llévalo a mi Madre— le dijo Lavender ofreciéndole el sobre, el cuervo lo tomo y alzó el vuelo al amparo de la noche.

Lavander dejo la ventana abierta, por donde se colaba frío viento del final de invierno y camino hasta Snape, sentándose en su regazo y apoyando la cabeza en su pecho —me quedaré hasta el final, pase lo que pase.

— grifindor tonta— dijo Severus mientras la abrazaba aprentandola más contra si, aún con los ojos cerrados.

Cuando Hermione salio del recuerdo sus ojos estaban húmedos sin estar segura del porque, por la desesperanza de Mago, por la terquedad de su amiga o porque quería ser ella quien abrazara al hombre.