Capítulo 12
Espejó
By:Rossardlay
Rose ya no supo más de ella, pues se dejó llevar por la pasión, que sentía por George, cuando ya hacían desnudos, en el piso el pelinegro con su maestría tocó cada parte de Rose haciéndola de él, sus cuerpos se movían como las olas Del Mar, se deseaban mutuamente ninguno de los dos se pudieron controlarse. El pelinegro tuvo que callar los gemidos de Rose para que no los escucharan, esa mujer lo volvía loco de solo pensar en hacerla suya, y por fin había sucedido lo que más había deseado, se sentía el hombre más feliz sobre la tierra, pues nunca pensó que pasaría ni en sus más locos sueños, cuando terminaron bañados en sudor, pero el pelinegro ni se acordó de cuidar a esa bella mujer.
— Cuando Rose por fin despertó de su ensoñación, y solo dijo George no nos cuidamos por Dios, que voy hacer si trae consecuencias,oh Dios mío qué he hecho,en que clase de mujer me convertido, se agarraba el rostro con sus manos pues sus sentimientos estaban a flor de piel.
— George la abrazaba y la reconfortaba y hablaba no temas mi amor yo te amo mas que a mi vida por favor no te arrepientas de lo sucedido .
— Cuando Rose hablaba y le decía es que pues acabo de descubrir que Vincent es estéril.
— El pelinegro de inmediato reaccionó y le dijo pídele el divorcio yo me casare contigo.
— Pero George cómo puedes pedir eso. — Rose lociento pero no quiero que después de haber sido mía, quisiera que estuvieras con él íntimamente, no lo entiendes Rose acaso podrás hacerlo.
— En ese momento Rose agacho su cabeza y empezó a llorar oh, George que hecho aunque no ame a Vincent no creo que mereciera esto, pero tienes razón hablaré con él te lo prometo, yo tampoco quisiera estar con él no podría.
— Ya mi amor calmate, vamos a enfrentar esto los dos por que el amor que sentimos los dos es mutuo y eso nos hará más fuerte, alzaba la barbilla de Rose con suma delicadeza con sus manos alzándola para que lo viera a los ojos,y decirle te amo y gracias por este hermosa entrega volviendo atrapar los labios de Rose y dejándose llevar por la pasión de nuevo.
— Mientras en la biblioteca de la mansión Ardlay, los Rubios terminaban los pendientes, cuando el rubio le dijo anda vamos a pasar el resto del día con nuestro hijo. Quiero dedicarle el tiempo que perdí, creo que no será suficiente pues no reemplazará el tiempo de atrás pero quisiera pasar el mayor tiempo que pueda con él, quiero que siempre sepa que para mí siempre será mi prioridad.
— La rubia en ese momento se levantó y le dijo yo quería decirte, bueno quería agradecerte todo lo que estás haciendo con nuestro hijo, pues él se ve tan feliz siempre preguntaba por ti y no sabía qué decirle pues yo no sabía nada de ti.
— Cuando el rubio se acercó a ella le dijo Candy agarrando su mano, con suma delicadeza y temiendo que lo rechazara pues no dejaba que se acercara a ella desde que la había vuelto a mirar, quiero pedirte de nuevo perdón por mis acciones por ser tan ciego pero en verdad estoy muy arrepentido de mi, de cómo actué me dejé llevar por el momento y los celos, perdóname por favor yo en verdad te sigo amando como la primera vez, haciendo que la rubia empezará a temblar y agarró la barbilla de ella para que lo volteara a ver a sus ojos azules como el amanecer, y decirle quiero que me mires a los ojos Candy esos ojos que desde la primera vez que te miré me hechizaron desde el primer momento y jamás he podido olvidarte. Haciendo que la rubia se dejará llevar por lo que le decía no pudo más y simplemente lo abrazó como antes lo hacía lo cual el Rubio sintió que desfallecía sentir el cuerpo menudo de ella era lo que más había deseado de nuevo.
—¡ Preciosa ! Esbozo el rubio con lágrimas en sus ojos, como había soñado con este momento, te Amo mas que mi propia vida y dios sabe que no miento, espero poder sanar tu corazón poco a poco. Pues me he dado cuenta que te dañe demasiado, pero también me dañe a mi mismo pero quiero que sepas que nunca más dudare de ti, por que se que tu eres una verdadera dama ahora me reprocho a mi mismo de cómo actúe en aquel momento te doy mi palabra, jamás escúchame bien jamás volveré a dudar deti te amo . Cuando sus rostros se fueron acercando poco a poco, sus labios ya estaban más cercas de lo que podían imaginar, cuando Candy cerró sus bellas esmeraldas invitándole a probarlos de nuevo.
— Albert no pudo contenerse, y la beso lo había estado deseando desde que la volvió a mirar, se dio cuenta que por más que hubiese querido olvidarla y odiarla nunca pasaría eso, pues en cuanto la volvió a mirar supo que estaba perdido la amaba profundamente ella era la única mujer, que podría mover sus sentimientos en un segundo. El beso se torno muy apasionado la rubia ya lo tenía rodeado de su cuello, cuando él la agarró de su pequeña cintura para pegarla más a su cuerpo, empezó acariciar su espalda de arriba hacia abajo haciendo que los dos entraran en un fuego inmenso, que se devoraban los dos cuando de repente la rubia despertó de su ensoñación y empezó hablar con voz agitada, por Dios que estamos haciendo esto no puede seguir, por favor tenemos que parar. Cuando el rubio con todos los sentimientos a flor de piel solo paró y puso su frente pegada a la de la rubia y también con voz agitada le decía, perdóname mi amor no quiero asustarte ni mucho menos, pero esque te extraño tanto como no tienes idea te amo demaciado pero respetaré tu decisión, solo le dio un pequeño beso en los labios, y le dijo anda vamos con nuestro hijo y así lo hicieron.
— La nana pony se encontraba con el pequeño cuidándolo mientras que sus padres trabajaban, cuando tocaron la puerta eran los rubios y le dieron las gracias para que fuera a descansar, ellos le habían dicho que habían contratado a una niñera para que cuidara del pequeño Bert, pero aun así ella dijo que ella estaría al pendiente de él.
— El pequeño Bert se sentía feliz de ver como sus padres estaban ahí con él, como una verdadera familia pasaron tiempo en el lago, bajo la sombra del árbol. Albert había ordenado que les prepararan comida para comer ahí, y disfrutar del atardecer, los rubios jugaron con el pequeño, así que cuando regresaron a la mansión ya el pequeño estaba agotado pero el muy listo había pedido de nuevo que durmieran los rubios junto a él.
—En el corporativo, Neil preguntaba por la rubia cuando en ese momento George llegaba y le decía y tú para qué quieres saber de ella, si sabes que es prohibida para ti.
— ¡Cuando Neil contestó con coraje y voz alta! Ella no quiere nada con mi tío William mirando retadoramente a George.
— Pues para tu información ella se ha mudado a la mansión, que te quiere decir eso. Dejando a un Neil con la boca abierta.
Continuará . . .
