Camino a Feoh, 4E 215/4/20.
"¿Por qué no confías en que Astrid hará un buen trabajo?" Me pregunto Alicia. Estamos volviendo a Feoh luego de haber pasado algunas semanas en Ken, Astrid no volvería con nosotras, ya que ella dirigiría la investigación mágica del portal, y claro compartí mi preocupación sobre esa decisión.
"Es solo… Es solo que ella bueno, ya sabes cómo es Astrid" Dije demasiado avergonzada de admitir lo que quiero de verdad decir.
Astrid es mi hermana mayor, nunca tuvimos una relación muy profunda, luego de la muerte de nuestros padres, me crie junto a Alicia en Feoh mientras Astrid gobernaba Ur.
Aun así, no quiero hablar mal de ella, aunque lo que diga sería verdad "Es cierto que Astrid puede ser algo juguetona, pero creo que no traerá ningún problema el general Jo'athra parece ser un hombre que aceptaría la ligereza de Astrid en cuanto a comportamiento" Dijo Alicia una sonrisa es su hermoso rostro.
"Cierto… no debería preocuparme" Si tan solo Alicia supiera.
Antes de partir Astrid había hecho preguntas a Claudia y Alicia sobre los generales provenientes de Tamriel, estuve a su lado y las preguntas de Astrid se dirigieron mucho hacia la apariencia de ambos hombres más que a cualquier otra cosa.
Conociéndola eso significa una sola y única cosa, puede que la noticia de que ella se acostó con uno de ellos o ambos lleguen pronto desde el campamento frente al portal.
Con suerte eso no traería problemas a ninguno de los bandos. Amenos que Astrid se encapriche, no es algo común, pero las veces que pasa las cosas no suelen terminar bien, por lo menos para el chico, porque así mismo como Astrid se encapricha con alguien, puede perder el interés de un día a otro dejando al pobre hombre con el corazón dolido sintiéndose usado por ella lo cual es verdad.
Ese comportamiento es lo que me hace muchas veces sentirme avergonzada de llamarla hermana mayor.
"¿Cómo está yendo la capacitación del ejército de Ur?" Cuestiono Alicia sacándome de mis pensamientos.
Ella se encuentra delante de mí en el carruaje, sus piernas cruzas una sobre la otra, trague saliva, e intente evitar mirar sus hermosas y definidas piernas a plena vista.
"Aún tenemos trabajo, tuvimos muchos voluntarios, pero a los primeros meses de entrenamiento hicieron que la mayoría abandonara" Explique, es verdad que hubiéremos podido obligarlos a quedarse… Debería haber dado la orden, pero no tengo el corazón para eso.
Alicia frunció el ceño, pero sin enojo evidente en su rostro "Deberían tener más voluntad, esto es con el objetivo de proteger sus vidas y hogares" Dijo ella, estoy de acuerdo con lo que dice.
"La gente de Ur no están acostumbrados al combate, no podemos pedirle mucho" Intente excusar a los súbditos de mi reino.
Ur lleva ya unos tres siglos dependiendo de las fuerzas militares de Feoh mientras que Feoh depende de la producción de alimentos de Ur, una relación simbiótica que se creó luego de que el antiguo rey mago fuera derrotado por Celestine y ella decretara que Ur no tenía derecho a levantar un ejército aparte de guardias para proteger la capital y los pueblos.
Solo fue hace algunos meses que la alta reina revoco esa ley y todo eso debido al catastrófico evento que fue la batalla del monte Harsbray.
"Pero deberías, ellos…" Dijo Alicia, mi expresión decaída fue lo único que impidió que ella siguiera hablando de ese tema.
Algunas veces agradezco mi apariencia infantil y adorable, aunque ya he cumplido 18 años, sigo gozando de una apariencia que me acerca de los 14 y siempre he sido descrita como hermosa y delicada como una rosa.
Soy consciente de eso y lo uso a mi favor, tal vez no de forma tan seguida como debería, pero es una buena forma para detener cualquier discusión, hago ojitos triste y generalmente cualquier persona sabe que debe dejar de hablar.
Lastimosamente, eso también tuvo como resultado hacer que Alicia dejara de hablar teniendo una expresión avergonzada en su rostro, sé cómo ella se siente, triste por haberse dejado llevar y haberme hecho entristecer, aunque ella no es consciente que mi tristeza es actuada.
Aprecio que no se me lleve la contraria, pero no aprecio hacer sentir culpable a la gente, mucho menos a Alicia "Intentaré ser más severa" Dije dándole una pequeña sonrisa.
Astrid es oficialmente la reina de Ur, pero quien en realidad recae la tarea de gobernar es sobre mí, debido a que Astrid prefiere centrarse en la magia, lo cual no es tan malo, después de todo la única estrategia política que Astrid conoce es la de acostarse con la otra persona… Lo que más me duele es que eso siempre le funciona.
Alicia asintió ante mis palabras dándome una pequeña sonrisa, ame ver su rostro pasar de culpa a felicidad ante una simple oración de mi parte.
"Sabes, me impresiono mucho el campamento de la Legión del general Jo'athra" Pronuncio Alicia, cambiando de tema, pues el anterior ya fue zanjado.
"¿En que concretamente?" Cuestione.
"La disciplina. Todas las tiendas de acampar de los soldados habían sido dispuestas en orden, cada una alejada de la otra en la misma distancia suficiente para dejar a los soldados salir en urgencia y maniobrar sin chocar con nadie. Todos tenían sus armaduras pulidas y armas afiladas, todos marchaban rectos por el campamento, algunos entrenando, otros ocupándose de su equipamiento" Alicia miro al exterior del carruaje con una expresión reflexiva.
"Vaya… Sí que parecen disciplinados" Fue lo único que pude decir, no soy la mejor cuando se trata de hablar de ejércitos.
"También eran muy… muy variado, mujeres, hombres, varias edades e incluso razas, me esperaba a ver razas diferentes, pero me impresiono ver un ejército donde humanos trabajan junto a… Creo que los llamaron Argonianos, lucen como hombres lagartos" Explico ella.
Los hombres lagartos de nuestro mundo no son precisamente creaturas que vayan a trabajar junto a humanos, como todos los monstruos solo ven a los humanos como carne para comer cuando son hombres y como agujeros que violar cuando son mujeres, pensar en algo similar a un monstruo comportándose diferente es algo difícil de imaginar.
"El caso es que esa legión imperial fue una muestra perfecta de lo que consideraríamos un ejército ejemplar… Incluso Claudia admitió estar impresionada"
"Es bueno entonces que no sean nuestros enemigos, un ejército tan disciplinado puede ser bastante aterrador, sobre todo si son guiados por buenos generales" Soy consciente de que lo que vengo de decir es una obviedad, pero no sé qué más decir.
"Tienes razón en eso, siendo sincera contigo Prim, no me gustaría enfrentar un ejército así… No en el estado actual de Eostia"
Siendo sincera aquí, cualquier enemigo que no sean monstruos dispersos sería uno que temería enfrentar en el estado actual que esta Eostia, aún no nos recuperamos de la batalla que se llevó a mis padres y al padre de Alicia.
"Agradezcamos a la Diosa que la gente de Tamriel vino con propuestas de paz" Alicia asintió a mis palabras.
Campamento de los caballeros del Alba, a 347 Kilómetros al norte de la capital de Ken, 4E 215/4/20.
Observe al general Jo'athra entrar viendo por primera vez al hombre, puedo decir que no estoy decepcionada.
Él es alto, 198 cm, con un cuerpo atlético de hombros anchos, su piel oscura recuerda a la de los elfos oscuros y sus ojos ambarinos más similares a los de un león que los de un humano me miran con lujuriosa curiosidad.
Él comenzó a acercarse a mí sus largas Dreadlocks moviéndose a cada paso que da y llenándome de anticipación, él luce joven entre los 20 y 30 años, aunque según lo dicho por Claudia es casi tan viejo como la misma Celestine, no me importa mucho eso, luce lo suficientemente bien como para que ignore su edad.
"General, ¿no se siente un poco obstruido por toda esa ropa?" Le pregunte con un tono pícaro.
El hombre viste bien, con una cómoda armadura que sigue el diseño del ejército imperial que pude ver atreves del portal, aunque los encajes dorados y la armadura de mayor calidad demuestra su rango.
"Mmmm tiene razón, además sería una lástima mojar mi ropa mientras… Le ayudo con su espalda" Pronuncio él comenzando a quitarse la armadura.
Existen pocas cosas que me gusten más que un hombre que sabe que lo estoy seduciendo y prefiere seguirme el juego antes que alejarse, es como una competencia sobre cuál pondrá caliente al otro primero, es tan divertido como el mismo sexo que viene después.
La armadura imperial se vio fácil de quitar, siendo solo correas que remover y encajes que separar, aun así, admito que luce bastante buena en cuanto a protección.
Pero solo me fijé en eso porque cuando las pesadas piezas de armadura desaparecieron, el general se quedó solo con un pantalón de cuero y una túnica roja, la túnica fue quitada y me dio vista a ese glorioso cuerpo esculpido por la Diosa.
He visto guerreros antes, muchos muy impresionantes, tanto mercenarios como caballeros, algunos pasaron por mi cama incluso, pero la musculatura del general está a otro nivel.
Cada uno de esos músculos pareció ser cincelado sobre la piedra más perfecta por las manos de un escultor sin igual, firmes, prominentes y estéticos, no los músculos grandes y venosos de guerreros acostumbrados a cargar grandes pesos.
O los músculos ligeros de hombres más acostumbrados a la velocidad y agilidad, si no una perfecta fusión de ambos, un equilibrio que pocas veces puedo ver y mucho menos en tal grado de perfección.
Eso acompañado de los tatuajes que representan el rostro de un león en la clavícula y hombros del general casi me hace babear.
"¿Acaso viene de ver algo que le gusta, su majestad?" Pregunto él con una media sonrisa en su rostro y un tono sarcástico.
Él sabe lo que tiene y sabe cómo usarlo el maldito.
"Admito que, sí" Dije, intentando no quedarme atrás, me levanté de la bañera revelando la parte superior de mi cuerpo, dejando solo mi cuerpo de la cintura para abajo ser cubierta por la bañera.
Yo también soy consciente de lo hermosa y sexy que soy, contrario a mi hermanita y prima, fui bendecida con grandes pechos que igualan los de Celestine, y si bien no hago ejercicio, sigo una estricta dieta que me mantiene delgada y con poca grasa en el cuerpo más de la necesaria.
Ver al general perder la compostura por un instante y dejar sus ojos fijos en mis enormes pechos me hizo sonreír victoriosa "¿Viene de ver algo que le gusta, general?" Pregunte imitando su tono.
El hombre pareció salir de su estupor y me dedico una sonrisa de complicidad "De hecho sí, una hermosa vista de hecho" Pronuncio acercándose a mí.
Él se agachó para estar a mi nivel, su rostro está a pocos centímetros del mío y puedo sentir su respiración sobre mi rostro, deja salir un suave olor que me recordó el de las fresas, inusual olor de aliento de hecho, pero que me gusta mucho.
"Pero creía que quería que la ayudara con su espalda" Cuando dijo eso pude sentir la yema de uno de sus dedos, tocar mi espalda justo en la cintura, él comenzó a subir poco a poco recorriendo mi columna vertebral, dándome escalofríos a cada vértebra que toca.
Puedo sentir su yema tanto como la punta de su garra, rozar mi piel sin hacer ningún rasguño, me hubiera podido parar a cuestionarme como puedo sentir tan claramente la yema de su dedo, pero a su vez no ser cortada por su garra. Pero en este momento solo sentí una abrumadora sensación escalar desde mi entrepierna hasta el resto de mi cuerpo.
Por un instante pensaba que me había venido solo por su tacto, pero mis piernas no se sintieron débiles como suele acostumbrar luego de que tengo un orgasmo, así que no fue el caso.
"¿Qué pasa su majestad, acaso le a comida la lengua el león?" El río dejando escapar un gruñido al final de su risa, el gruñido fue bastante bestial para provenir de un humano, pero dios como me excitó escucharlo.
"N-no, solo me tomo por desprevenida general, además temía que me hierra con sus garras" Dije tomando una de sus manos.
Es grande y para mi sorpresa desprovista de imperfecciones como cicatrices o callos, al final de cada dedo pose una larga garra más digna de un animal que de un hombre, cada una de ellas luce lo suficientemente larga y afilada como para desgarrar la piel y provocar heridas graves.
"Puede estar tranquila, soy muy bueno con mis garras, lo suficiente para provocar más placer que dolor con ellas" Dijo en un susurro cercano a mi oreja.
Mi corazón está latiendo con demasiada fuerza, siento todo mi cuerpo caliente, lo estoy dejando tomar demasiado terreno, debo devolverle el golpe, pero ¿cómo?
Como si la mismísima Diosa me hubiera escuchado, observe la cola del general moverse de un lado a otro detrás de él, la cola luce como la de un león, lo cual visto, lo visto es normal, adelante mi mano hacia ella aprovechando que el general se encuentra muy cerca de mí y sostuve el miembro animal con un agarre suave.
El general no pareció reaccionar a mi acto, pero cambio, cuando comencé acariciar la cola con mi pulgar, fui sorprendida por un suave ronroneo proveniente del hombre cerca de mí.
Escuchar a un hombre más grande y corpulento que muchos ronronear fue… Extraño y por un segundo me hizo perder el enfoque del momento.
"Su majestad, ¿No creo que esa sea la cola que quiere tocar?" Pronuncio el de forma burlesca.
"Yo… Suponía que sería como las Halfling" Dije, las Halfling tienen cola y es una zona erógena para ellas, si le jalas su cola o la acaricias ellas gemirán y se mojarán, también es parecido para los hombres bestia, sus partes animales son bastante erógenas.
"Soy un Khajiita su majestad, no un Halfling, acariciar mi cola es como acariciar mi cabeza, me hace sentir contento por el tacto, pero no excitado" Me respondió él aún con voz burlesca, eso despertó mi curiosidad.
"¿Cuándo cualquiera lo toca?" Cuestione.
"No, solo con personas que no tengo problema con que me toquen" Respondió él, apartándose un poco de mí, manteniendo su sonrisa ladina en su rostro.
"Yo… Mierda perdí el enfoque" Dije dejándome caer en la bañera, definitivamente había arruinado el momento con eso.
La reacción del general solo fue dejar escapar una risa antes de volver hacia donde había dejado su armadura y túnica, no parece decepcionado por cortar todo en este punto.
"¿No estás decepcionado? Arruiné un poco las cosas aquí" Dije con curiosidad.
"¿Por qué lo estaría? Fue divertido ese juego de calentar al otro, además no vine aquí esperando obtener sexo, si lo obtengo bien y sino, pues bien también, ya que no esperaba tenerlo de todas formas" Dijo el mientras se pone la túnica, volviendo a un tono de voz más natural.
"Bueno, yo definitivamente estoy frustrada, si esperaba obtener algo de sexo aquí" Dije pasando algo de agua por mi rostro, el agua perfumada con aceite de lavanda me hizo relajarme un poco.
"Tal vez para otro momento, quizás es mejor así, me deje llevar por el deseo momentáneo, creo que nuestros mundos no se conocen lo suficiente para que podamos intimar de esta forma" Dijo lo último en tono de broma, suficientemente gracioso para hacerme suspirar por la nariz.
"Si… Supongo, entonces ¿Cuál es su zona erógena?"
Él me miro durante algunos segundos antes de sonreír "Descubrir eso es parte del juego" Dijo.
Termino de ponerse su armadura y salió de la tienda dejándome sola, deje escapar un pesado suspiro antes de salir de la bañera.
Y yo que pensaba ser la primera persona en tener sexo con alguien de otro mundo… Sería una forma curiosa de marcar la historia, pero sin duda sería algo que nadie puede esperar superar.
Admito que me deje llevar. Salí de la tienda de campaña de la reina recibiendo algunas miradas divertidas de las soldados femeninas, un buen indicador de que la reina Astrid está acostumbrada a ser tan… Promiscua.
Años poniéndome y quitándome armaduras y complejos ropajes de mago me permitieron ponerme la armadura con velocidad y eficiencia, luciendo como si nunca me la hubiera quitado, lo cual significa que no tengo ningún indicio físico de lo que estuve a punto de hacer con Astrid.
Y aun así, la sonrisa de las soldados deja suponer que ellas saben lo que paso.
De verdad estoy perdiendo el toque. Mira que dejarme seducir tan fácilmente luego de años jugando a eso en la corte imperial, tal vez es porque llevo más de un año ocupado estudiando el portal, no teniendo ningún tipo de liberación sexual, tal vez es por el estrés que me genera toda esta situación y que solo se acumula sin parar.
También puede ser el hecho de que desde que llegaron las soldados no paro de ver mujeres sexis, hermosas y vestidas con ropajes que no dejan absolutamente nada a la imaginación. O tal vez es todo eso junto.
En fin, lo hecho, hecho esta y lastimosamente viajar al pasado, crea más problemas de los que resuelve, así que solo me toca esperar que todo esto no me caiga encima más tarde.
"D-disculpe, ¿es usted el general Jo'athra?" Escuche una voz masculina preguntarme.
Dirigí mi mirada hacia la fuente de aquella voz para encontrarme con un hombre que destaca en un campamento compuesto en su mayoría de militares y magos.
Este hombre luce como un imperial que se encontraría cerca de sus 50 años, tal vez 60 por su pelo gris. Es de piel clara y pálida, pero no un pálido natural, sino un pálido enfermizo, su pelo gris es lo suficientemente largo como para llegarle a la nuca, pero lo tiene peinado hacia atrás y lleva una boina marrón sobre su cabeza.
Lo que más destaca de este hombre por lo menos para mí es la presencia sobre sus ojos de lentes óvalos que no estarían fuera de lugar en alguien de mi anterior mundo, además de un pequeño bigote que me recuerda a cierto infame alemán… O a Charlie Chaplin, teniendo en cuenta que este hombre pose un rostro que si bien luce cansado y enfermo deja salir una gran amabilidad.
Los lentes no son algo inexistente en Tamriel, raros, cierto, pero no inexistentes y su diseño es más cercano al de los típicos lentes antiguos que al de los que lleva este hombre delante de mí.
Fuera de los lentes no tiene nada más que recuerde modernidad, su ropa compuesta por una túnica verde y pantalones color pastel acompañado de altas botas negras es bastante normal para los estándares medievales en los cuales nos encontramos.
Aunque la calidad de su vestimenta denota cierta riqueza, ya que incluso en este mundo la ropa puede ser un buen indicador de riqueza.
"Lo soy, ¿con quién tengo el honor?" Pregunte con amabilidad, el hombre parece bastante nervioso ahora mismo, posiblemente mi altura y corpulencia tiene algo que ver, él apenas debe medir 177 y debajo de su túnica parece delgadamente enfermizo… Todo parece indicar que sufre de alguna enfermedad.
"Me llamo Klaus Curtis, Profesor en la prestigiosa academia Corazón de Laurendeau, estoy aquí para dirigir las investigaciones no mágicas del portal" Pronuncio el hombre con un poco más de confianza que cuando me hizo la pregunta.
El adelanto su mano con vacilación hacia mí, la tomé de inmediato aceptando el saludo, es gracioso como a pesar de ser mundos diferentes, dar la mano es considerado un saludo tanto en mi anterior mundo, en Nirn y en este.
"Cierto, la general Claudia me hablo de usted, es un placer conocerlo al fin Profesor Klaus" Dije con una genuina sonrisa en mi rostro, Claudia había dicho que como yo su marida ama perderse en largas conversaciones académicas, y los dioses saben que necesito eso para relajarme un poco y no terminar sucumbiendo a más intentos de seducción.
"Espero que mi esposa solo haya tenido cosas buenas que decir sobre mí" Pronuncio el hombre en forma de broma, parece que toda la vacilación inusual había desaparecido.
"Me dijo que ama perderse en largas conversaciones académicas" Dije soltando su mano, el saludo duro, lo socialmente aceptable para no ser descortés ni incómodo.
"¿Es todo lo que dijo sobre mí?"
"Siendo sincero con usted, es todo lo que me interesa" Dije sin muchos tapujos "Como académico, yo mismo me he encontrado algo… Bloqueado en cuanto a conversaciones, los científicos que estudiaron el portal de mi lado siempre me vieron como un jefe, cuando se crea tal barrera es imposible meterse de lleno en emocionantes conversaciones"
"Puedo comprender eso, muchos de los académicos que vinieron aquí conmigo son antiguos alumnos. Los aprecio, pero incluso ya graduados me siguen viendo como su profesor, lo cual hace que no suelan confrontar mis ideas, lo cual a su vez hace esas conversaciones menos emocionantes" Al escuchar lo pude impedirme sentir como si este hombre estuviera conectado conmigo a un nivel emocional.
Solo pude asentir en compresión "Ese problema no debería existir entre usted y yo Profesor Curtis, ambos somos académicos, estamos a un pie de igualdad" Declare.
"Escuchar esas palabras me hace feliz general Jo'athra, de hecho, leí su trabajo sobre el portal, no pude impedirme maravillarme ante el profundo estudio que realizo y ante conceptos que mencionados que no conozco ni he visto en ningún lado en Eostia, por ejemplo, los Átomos, es algo que se teoriza, pero nunca se ha experimentado mucho con ellos" Pronuncio Klaus sonando cada vez más como yo mismo cuando comienzo a perderme en la conversación.
"O sí, hicimos un gran avance en el territorio de la química en Tamriel, y estudiando el portal descubrimos que tiene una estructura atómica fuerte, pero para nada natural lo cual deja suponer que quien sea que haya creado el portal tiene la capacidad de manipular la materia a un nivel atómico para darle tal estructura, la manipulación de la materia no es algo desconocido en Tamriel, pero siempre se hace mediante magia y se puede sentir la magia en los objetos alterados, en cambio, en el portal no se siente nada, como si fuera naturalmente así lo cual nuevamente visto su estructura es poco probable" Tampoco me quede atrás en cuanto a mi propio tono de voz.
Y de esa forma ambos nos perdimos por completo en una larga conversación sobre la estructura atómica del portal que conecta nuestros mundos, para absoluto y completo fastidio de cualquiera que pasara cerca de nosotros.
