Harry Potter le pertenece a
J. K. ROWLING.
Hola, espero que les guste el capitulo, por favor voten y comenten que les parecio.
ahora voy yo_ dijo Minerva, tomando el libro.
La huida de Snape_ leyó.
al fin_ dijo Lee_ ya era hora de que lo echaran de la escuela_ eso obtuvo varios murmullos de aprobación mientras Severus se preparaba para lo que fuera a salir en el capitulo.
En cuanto Alecto se tocó la Marca Tenebrosa con el dedo, a Harry le ardió ferozmente la cicatriz, perdió de vista la estrellada habitación y se encontró a los pies de un acantilado, sobre unas rocas contra las que batía el mar.
la muy imbécil primero debería haber asegurado a prisionero y luego llamar a Voldemort_ dijo Moody.
su estupidez es nuestra ventaja_ dijo Tonks_ así que no te quejes.
Lo invadía una sensación de triunfo: «¡Tienen al chico!»
no, no lo tienen_ dijo Neville_ solo lo han encontrado.
En ese momento oyó un fuerte estallido y se halló de nuevo en la sala; desorientado, levantó la varita, pero la bruja que tenía enfrente ya estaba cayendo hacia delante; la mujer dio tan fuerte contra el suelo que el cristal de las librerías tintineó. —Nunca le había lanzado un hechizo aturdidor a nadie, salvo en las clases del Ejército de Dumbledore —comentó Luna con leve interés—. Ha hecho más ruido del que suponía.
eso hizo que todos miraran a Luna, antes de estallar en carcajadas.
si la hubieras matado, que habrías dicho_ preguntó Theo_ si se suponía que debía caer así.
claro que no_ dijo Luna_ estaría observando el color de la maldición, nunca he hecho una_ explicó.
Y no sólo ruido, pues el techo había empezado a temblar. Detrás de la puerta que llevaba a los dormitorios se oyeron pasos y gente que corría: el hechizo de Luna había despertado a los alumnos de Ravenclaw que dormían en el piso de arriba.
ups_ dijo Luna.
es lo mejor_ dijo Flitwick_ si ya saben quien esta viniendo, mejor que estén despiertos por cualquier cosa.
—¿Dónde estás, Luna? ¡Tengo que meterme debajo de la capa! Por fin Harry le vio los pies; corrió a su lado y la chica lo tapó con la capa invisible en el preciso instante en que se abría la puerta y un torrente de miembros de Ravenclaw, todos en pijama, irrumpía en la sala común. Cuando vieron a Alecto tendida en el suelo, inconsciente, gritaron sorprendidos.
no una mala sorpresa espero_ dijo Harry.
para nada_ dijeron todos los Ravenclaw.
Poco a poco la rodearon, como si se encontraran ante una bestia que podía despertar y atacarlos.
es básicamente lo mismo_ dijo Blaise.
Entonces un valiente alumno de primer año se le acercó con decisión y le dio un empujoncito en la espalda con la punta del pie.
bien pensando_ dijo Siriu_ no sabemos que gérmenes puede transmitirles_ añadió.
—¡Creo que está muerta! —anunció con entusiasmo.
awww_ arrullaron varios.
crecen tan rápido_ dijo Terry secándose una lagrima falsa.
—¡Fíjate, están contentos! —susurró Luna, sonriente, mientras los chicos cerraban el corro alrededor de Alecto. —Sí, qué bien… Harry cerró los ojos e, impulsado por los latidos de la cicatriz, se sumergió otra vez en la mente de Voldemort. Andaba por el túnel que conducía a la primera cueva, porque había decidido asegurarse de que el guardapelo seguía en su sitio antes de ir a Hogwarts. Aunque no tardaría en descubrir que…
ya casi sabe que la quedan pocos horrocruxes_ dijo Albus.
y solo tenemos unos minutos hasta que llegue a Hogwarts_ dijo Minerva, muy nerviosa.
Se oyeron unos golpes en la puerta de la sala, y los chicos que estaban dentro se quedaron paralizados. La débil y armoniosa voz que salía de la aldaba en forma de águila preguntó: «¿Adónde van a parar los objetos perdidos?» —¡Y yo qué sé! ¡Cállate! —gruñó una tosca voz que Harry atribuyó al hermano de Alecto, Amycus—.
pues si no sabes te quedas afuera_ dijo Padma_ además esta muy fácil, van al todo.
también conocido como el no ser_ dijo Luna.
alguien más se perdió_ preguntó Dennis, varios levantaron la mano.
¡Alecto! Alecto, ¿estás ahí? ¿Lo tienes ya? ¡Abre la puerta!
Alecto se encuentra algo indispuesta en este momento_ dijo Viktor_ por favor vuelva luego_ añadió.
Los alumnos, aterrados, susurraron entre ellos. De pronto, sin previo aviso, sonaron unos golpes estruendosos, como si alguien estuviera disparando a la puerta con una pistola. —¡Alecto! Si viene y no tenemos a Potter… ¿Quieres acabar como los Malfoy? ¡Contéstame! —bramó Amycus aporreando la puerta, que seguía sin abrirse.
tal vez debería intentar contestar el acertijo_ dijo Millicent.
ya perdió su oportunidad_ explicó Cho_ ahora va a tener que esperar a que alguien mas vaya_ añadió.
Los de Ravenclaw retrocedieron, y algunos —los más asustados— subieron por la escalera y regresaron a la cama. Entonces, mientras Harry se preguntaba si no sería mejor abrir la puerta y aturdir a Amycus antes de que a éste se le ocurriera hacer algo, oyó otra voz que le resultó muy familiar. —¿Le importaría decirme qué hace, profesor Carrow? —¡Intento entrar… por esta… condenada puerta! —gritó Amycus—.
si no lo dice, no lo notamos_ dijo Anthony poniendo los ojos en blanco.
¡Vaya a buscar a Flitwick! ¡Que la abra ahora mismo! —Pero ¿no está su hermana ahí dentro? —preguntó la profesora McGonagall—.
profesora_ dieron varios emocionados.
por lo menos sabré de la situación_ pensó Minerva.
Hace un rato el profesor Flitwick la ha dejado entrar, ante su insistencia, ¿no? ¿Por qué no le abre ella? Así no tendría que despertar usted a todo el castillo. —¡No me contesta, escoba con patas! ¡Ábrala usted! ¡Maldita sea! ¡Ábrala ahora mismo!
oiga_ dijeron los leones.
esa no es manera de hablarle a la profesora_ dio Neville frunciendo el ceño.
no vale la pena_ dijo Minerva tranquilizadoramente.
—Como quiera —repuso la profesora McGonagall con una frialdad espeluznante. Se oyó un débil golpe de la aldaba, y la armoniosa voz volvió a preguntar: —¿Adónde van a parar los objetos perdidos? —Al no ser, es decir, al todo —contestó la profesora.
lo que decíamos_ dijo Luna.
nadie lo dudo_ dijo Theo con una sonrisa.
—Muy bien expresado —replicó la aldaba con forma de águila, y la puerta se abrió. Los pocos alumnos que se habían quedado en la sala común corrieron hacia la escalera al entrar Amycus blandiendo la varita. El mortífago, encorvado como su hermana, de tez pálida y cerúlea y ojos muy pequeños, vio enseguida a Alecto, despatarrada e inmóvil en el suelo. El hombre dio un grito en el que se mezclaban la cólera y el miedo. —¿Qué han hecho esos mocosos? ¡Les voy a hacer la maldición cruciatus a todos hasta que confiesen quién ha sido! ¿Qué va a decir el Señor Tenebroso? —chilló, plantado junto a su hermana y golpeándose la frente con un puño—.
lo mismo que todos_ dijo Bill_ que son unos incompetentes que se dejan llevar por la emoción.
lo dirá con un par de crucius, pero transmitirá el mensaje_ dijo Charlie sin darle importancia, varios se permitieron sonreír ante eso.
¡No lo hemos cogido! ¡Y esos desgraciados han matado a mi hermana! —Sólo está aturdida —le informó la profesora McGonagall con impaciencia, después de agacharse para examinar a Alecto—. Se recuperará.
lamentablemente_ dijo Ginny.
es que tuve que usar una maldición que conocía_ dijo Luna.
hiciste lo que pudiste_ la consoló Theo.
—¡No se recuperará! —bramó Amycus—. ¡Nunca se recuperará de lo que le hará el Señor Tenebroso! ¡Lo ha llamado, he notado cómo me ardía la Marca, y él cree que tenemos a Potter! —¿A Potter? —dijo la profesora McGonagall, sorprendida—. ¿Cómo que cree que tienen a Potter? —¡Nos advirtió que quizá ese chico intentaría entrar en la torre de Ravenclaw, y nos ordenó llamarlo si lo atrapábamos! —¿Por qué querría Harry Potter entrar aquí? ¡Potter pertenece a mi casa! Bajo la incredulidad y la ira contenidas, Harry detectó una pizca de orgullo en la voz de la profesora, y sintió una oleada de cariño hacia Minerva McGonagall.
Potter..._ murmuró Minerva con cariño_ sabes que siempre he estado orgullosa de tenerte en mi casa_ añadió.
no siempre_ dijo Harry.
siempre_ dijo Minerva_ aun cuando me das ganas de estrangularte_ aseguró.
me va a hacer sonrojar_ dijo Harry.
—¡Sólo dijo que quizá intentaría entrar aquí! —repitió Carrow—. ¡Y no sé por qué! La profesora se levantó y recorrió la habitación con la mirada, pasando dos veces por el sitio donde se hallaban Harry y Luna.
sabrá que están ahí_ preguntó Ernie.
no se puede descartar_ dijo Minerva.
—Bien pensado… podemos culpar a los chicos —dijo Amycus, y su cara de cerdo adoptó un gesto de astucia—.
sobre mi cadáver_ dijeron los profesores.
Sí, eso es. Le diremos que los alumnos le tendieron una emboscada —miró el estrellado techo, hacia los dormitorios— y la obligaron a tocarse la Marca, y por eso él recibió una falsa alarma…Que los castigue a ellos. Un par de chicos más o menos… ¿qué importa? —
maldito cobarde_ dijeron las águilas.
como si eso fuera a hacer una diferencia_ dijo Kingsley_ Voldemort se pondría furioso si le cotara esa historia, de cualquier manera serian castigados.
Importa porque marca la diferencia entre la verdad y la mentira, entre el valor y la cobardía —afirmó la profesora McGonagall, que había palidecido—. Una diferencia, en resumen, que usted y su hermana son incapaces de apreciar.
si, mejor no te molestes en explicarles_ dijo Remus_ solo perderás tu tiempo.
lo único que me importa es que no va a entregar a esos niños a Voldemort mientras yo este en la escuela_ dijo Minerva, con aterradora calma.
Pero voy a dejarle clara una cosa: usted no va a culpar de su ineptitud a los alumnos de Hogwarts, porque yo no pienso permitirlo. —
efectivamente_ dijo Minerva.
¿Cómo dice? Amycus se aproximó a la profesora McGonagall hasta situarse muy cerca de ella, tanto que sus rostros quedaron a escasos centímetros de distancia. A pesar de todo, ella no retrocedió,
por supuesto que no_ dijo Minerva con un bufido_ voy a asumir que no estas tratando de ofenderme Potter.
no me atrevería_ dijo Harry.
sino que miró al mortífago como si fuera algo asqueroso que hubiera encontrado pegado en el asiento del inodoro.
nunca he encontrado algo tan asqueroso_ dijo Minerva negando con la cabeza.
—No se trata de que usted lo permita o no, Minerva McGonagall. Usted ya no pinta nada aquí. Ahora somos nosotros los que mandamos, y si no me respalda pagará las consecuencias.
si no te respalda, terminaras muerto_ dijo Sirius_ así que realmente no hay que preocuparse.
dudo que se de cuenta de eso_ dijo Minerva.
—Y le escupió en la cara.
eso hizo que las expresiones de todos los leones se ensombrecieran, casi podía tocarse la magia que salía de ellos.
Jóvenes por favor_ dijo Albus, cuando todo lo que estaba en el lado de Gryffindor empezó a temblar, pero no lo escucharon.
no lo vale_ dijo Minerva conmovida_ al final obtendrá lo que se merece_ añadió, relajando a sus alumnos lo suficiente para poder seguir la lectura.
Entonces Harry se quitó la capa, levantó la varita y gritó: —¡Hasta aquí podíamos llegar!
eso fue lo que te llevo a limite_ preguntó Minerva.
nadie le falta el respeto de esa manera_ dijo Harry sombríamente.
Amycus se dio la vuelta y Harry gritó: —¡Crucio! El mortífago se elevó del suelo, se debatió en el aire como si se ahogara, retorciéndose y chillando de dolor, y por fin, con gran estrépito de cristales rotos, se estrelló contra una librería y cayó inconsciente al suelo hecho una bola.
eso hizo que todos miraran a Harry con la boca abierta, pero nadie estaba mas sorprendido que el propio Harry que no dejaba de mirar sus manos incrédulo de lo que habia hecho.
se lo gano_ dijo Harry levantando la visa.
no se que decir..._ dijo Minerva_ eso fue...muy Gryffindor de tu parte.
ya era hora de que alguien le enseñara una lección_ dijo Sirius superando la sorpresa.
así se hace, Harry_ exclamaron los leones, siendo seguidos rápidamente por las otras casas, Harry sonrió agradecido de que no lo juzgaran.
so la maldición cruciatus..._ se ahogo Umbridge_ y todos lo celebran.
silencio_ espetó el ministro.
—Ahora entiendo lo que quería decir Bellatrix —exclamó Harry, que notaba latir la sangre en las sienes—: ¡Tienes que sentirla!
eso es todo lo que vas a decir_ preguntó Remus.
si_ dijo Harry_ a no ser que quieran un discurso, no tengo nada preparado, pero..._ todos negaron algo divertidos.
—¡Potter! —susurró la profesora McGonagall llevándose las manos al pecho—. ¡Estás aquí, Potter! ¿Cómo es posible? —Trató de serenarse—. ¡Esto ha sido una locura, Potter!
no se entero que asalte Gringotts_ preguntó Harry_ Terry cuéntale la historia.
con mucho gusto, jefe_ dijo Terry levantándose_ era una mañana sombría y Harry Potter no podía dormir...
señor Boot, conocemos la historia_ dijo Flitwick divertido.
no, que siga_ dijo Lee, todos asintieron, mientras Terry volvía a sentarse.
—Le ha escupido en la cara, profesora —se justificó Harry.
me parece justificación mas que suficiente_ asintió Charlie.
—Potter, yo… Ha sido un gesto muy galante por tu parte,
mi pequeño caballero_ arrullo Sirius.
Sirius_ se quejó Harry sobre las risas de todos.
pero ¿no te das cuenta de…? —Sí, lo sé —replicó Harry. Curiosamente, el pánico de ella lo tranquilizaba—. Pero Voldemort está en camino, profesora McGonagall. —Ah, ¿ya podemos llamarlo por su nombre? —preguntó Luna con interés al mismo tiempo que se quitaba la capa invisible.
si, Luna, ya_ dijo Ginny con una risita.
ya esta en camino_ dijo Harry encogiéndose de hombros_ no es como que vaya a llegar mas rápido porque escuche su nombre.
La aparición de una segunda forajida abrumó a la profesora McGonagall,
ahora somos los forajidos de Dumbledore_ preguntó Fred.
siempre lo hemos sido_ dijo Harry.
Voldemort esta llegando y ellos no dejan de bromear_ murmuró Molly.
creo que es precisamente por eso, que no dejan de hacerlo_ dijo Arthur.
que se tambaleó y se derrumbó en una butaca, agarrándose con ambas manos el cuello de la vieja bata de tela escocesa. —Me parece que ya no importa cómo lo llamemos —respondió Harry—. Él sabe dónde estoy.
entonces puedo llamarlo Tommy_ preguntó George.
no veo porque no_ dijo Harry.
Desde un recóndito recoveco del cerebro, esa parte que se conectaba con la inflamada cicatriz, Harry vio a Voldemort surcando el oscuro lago en la fantasmagórica barca verde… Estaba a punto de llegar a la isla donde se encontraba la vasija de piedra…
nos da tiempo para proteger la escuela_ dijo Minerva.
pero podremos protegerla_ preguntó Sybill.
lo haremos lo suficiente para que Potter haga lo que tenga que hacer_ dijo Minerva.
—Tienes que irte enseguida —susurró la profesora McGonagall—. ¡Rápido, Potter! —No puedo. Tengo que hacer una cosa. ¿Usted sabe dónde está la diadema de Ravenclaw, profesora? —¿La diadema de Ravenclaw? Claro que no. ¿No lleva siglos perdida? —
eso dicen_ dijo Susan.
no se quien podrá ayudarnos_ dijo Harry_ ya sabemos como es la diadema, pero hasta que la encontremos.
creo que tengo una idea_ dijo Luna, pensativa.
Se incorporó un poco y añadió—: Has cometido una locura, Potter, has cometido una locura entrando en el castillo…
no necesito saber la historia Boot_ dijo Minerva, levantando una mano.
—Tenía que hacerlo. Profesora, aquí hay una cosa escondida y tengo que encontrarla, y podría ser la diadema. Si pudiera hablar con el profesor Flitwick…
me temo que yo tampoco podre ayudarte_ dijo Flitwick, Harry asintió, pero estaba mas concentrado en que cosa quiso decir Luna.
Se oyeron unos tintineos de cristales: Amycus estaba volviendo en sí. Antes de que Harry o Luna pudieran actuar, la profesora McGonagall se puso en pie, apuntó con la varita al adormilado mortífago y exclamó: —¡Imperio! Obediente, Amycus se levantó, se acercó a su hermana, le cogió la varita, arrastró los pies hasta la profesora y le entregó su varita y la de Alecto; luego se tumbó en el suelo al lado de ésta. McGonagall volvió a agitar la varita, y un trozo de reluciente cuerda plateada apareció de la nada y envolvió a los Carrow, atándolos fuertemente. —Potter —dijo Minerva McGonagall, olvidándose de los Carrow—, si es verdad que El-que-nodebe-ser-nombrado sabe dónde estás…
tienen que detenerlo mientras yo busco la diadema_ dijo Harry_ pueden_ preguntó.
por supuesto_ dijo Minerva_ podemos darte unos minutos después de que llegue a Hogwarts, pero solo eso
tendrá que ser suficiente_ dijo Harry.
Antes de que ella terminara la frase, una ira semejante a un dolor físico sacudió a Harry produciéndole un intenso dolor en la cicatriz, y por unos instantes miró rápidamente el fondo de una vasija cuya poción se había vuelto transparente, y vio que no había ningún guardapelo escondido bajo la superficie… —
ya sabe que solo le quedan Nagini y la diadema_ dijo Draco_ va a querer matarte cuanto antes.
nada nuevo_ dijo Harry_ mientras destruyamos los horrocruxes antes, realmente no importa lo que quiera.
¿Estás bien, Potter? —dijo una voz. Harry volvió a la sala común y se agarró al hombro de Luna para no caerse. —Se agota el tiempo; Voldemort está cada vez más cerca. Profesora, estoy cumpliendo órdenes de Dumbledore.
eso será suficiente para que Minerva te deje ir_ dijo Remus.
si hay ordenes y Voldemort esta llegando, entonces no ha tiempo que perder_ dijo Minerva.
Debo encontrar lo que él me pidió que buscara, pero mientras registro el castillo tenemos que sacar a todos los alumnos de aquí. Voldemort me quiere a mí, aunque no le importará matar a algunos más, ahora que… —«ahora que sabe que estoy destruyendo los Horrocruxes», pensó, pero no lo dijo en voz alta.
hay que sacar a los mas pequeños_ dijo Hanna_ de sexto para abajo.
quinto_ dijo Collin que en ese momento estaría en sexto.
sexto_ dijeron todos, ganándose una mueca del chico.
—¿Que estás cumpliendo órdenes de Dumbledore? —repitió McGonagall, asombrada. Entonces se irguió cuan alta era y añadió—: Protegeremos el colegio de El-que-no-debe-ser-nombrado mientras tú buscas ese… objeto. —¿Podremos hacerlo? —Creo que sí —repuso ella, cortante—. Los profesores somos buenos magos y brujas, por si no te habías dado cuenta.
claro que si, pero estamos hablando de ya saben quien_ dijo Harry.
no podremos acabar con él, peor podemos ganar un poco de tiempo_ dijo Flitwick_ tu dedícate a buscar esa cosa.
Conseguiremos detenerlo un rato si nos empleamos con ganas. Habrá que hacer algo con el profesor Snape, desde luego… —Déjeme a mí… —
he estado esperando esto todo el libro_ dijo Minerva luciendo emocionada.
no me sorprende_ dijo Severus secamente.
no te la des de ofendido, que no te queda Severus_ dijo Minerva, Severus rodo los ojos, mientras Narcissa le daba una discreta sonrisa, que no paso desapercibida por el querido primo, que frunció el ceño.
… y si Hogwarts se dispone a sufrir un estado de sitio, con el Señor Tenebroso ante sus puertas, sería muy aconsejable sacar de aquí a cuanta más gente inocente podamos. Pero ahora la Red Flu está vigilada y nadie puede desaparecerse en los terrenos del colegio… —Hay una manera —saltó Harry, y le explicó la existencia del pasadizo que conducía al pub Cabeza de Puerco. —Es que estamos hablando de cientos de alumnos, Potter… —Ya lo sé, profesora, pero si Voldemort y los mortífagos se concentran en Hogwarts y sus jardines, no creo que les importe mucho que haya gente desapareciéndose desde el Cabeza de Puerco.
pues si_ dijo Moody_ es mas puede considerar que habrá menos estorbos_ añadió.
esperemos que Aberforth este listo para recibir a tantos alumnos_ dijo Poppy.
lo estará_ dijo Albus_ estoy seguro que mi hermano esta pendiente de lo que pueda pasar en Hogwarts.
—Tienes razón —concedió la profesora. Y a continuación apuntó con la varita a los Carrow, y una red de plata descendió sobre ellos, los envolvió y los levantó; de este modo ambos mortífagos quedaron suspendidos bajo el techo azul y dorado, como dos grandes y repugnantes criaturas marinas—.
tengo que aprender ese hechizo_ dijeron varios.
será una novedad que presten atención en clase_ dijo Minerva con sequedad.
siempre prestamos atención_ dijeron los gemelos, todos asintieron, mirándola como si estuviera loca por sugerir que se distraían.
¡Vamos, tenemos que alertar a los jefes de las otras casas! Será mejor que volváis a poneros la capa. Minerva McGonagall abrió la puerta de la sala y levantó la varita, de cuyo extremo salieron tres gatos plateados luciendo un círculo alrededor de cada ojo, como si llevaran gafas.
tres patronus al mismo tiempo_ preguntó Padma_ eso es posible.
lo es_ asintió Albus_ pero es un poco mas difícil.
eso seria muy útil de aprender_ dijo Harry.
Los patronus echaron a correr ágilmente hacia la escalera de caracol, inundándola de luz plateada, y la profesora, Harry y Luna descendieron a toda prisa. Recorrieron un pasillo tras otro y, uno a uno, los patronus fueron separándose de ellos; la bata de tela escocesa de la profesora susurraba al rozar el suelo, mientras Harry y Luna la seguían bajo la capa invisible. Cuando hubieron bajado dos pisos más, otros pasos se unieron a los de ellos. Harry fue quien los oyó primero y se llevó una mano al monedero que le colgaba del cuello para coger el mapa del merodeador, pero, antes de que lo sacara, McGonagall también se percató de que tenían compañía. Se detuvo y levantó la varita, dispuesta a atacar. —¿Quién anda ahí? —preguntó. —Soy yo —respondió alguien en voz baja. De detrás de una armadura salió Severus Snape.
ahora la fiesta esta completa_ dijo Katie, mientras todos se inclinaban ansiosos por el enfrentamiento entre Minerva y el no tan querido nuevo director.
espero que estés listo_ murmuró Minerva.
realmente crees que podrás vencerme_ susurró Severus.
solo hay que ver como se llama el capitulo_ dijo Minerva, que no habia mentido cuando dijo que habia estado esperando este momento.
Al verlo, Harry sintió brotar el odio en su interior. La magnitud de los crímenes de Snape le había hecho olvidar los detalles de su aspecto físico:
todos voltearon a ver a Harry, confundidos.
tampoco lo entiendo_ dijo Harry.
el negro cabello, que caía como dos cortinas enmarcando el delgado rostro, y aquellos ojos negros, de mirada fría y apagada.
esa túnica que hacia fru fru_ dijeron los leones con expresiones soñadoras, Severus los miro como si quisiera expulsarlos a todos y probablemente eso quería.
No iba en pijama, sino con la capa negra que solía usar, y también él sostenía en alto la varita, preparado para atacar. —¿Dónde están los Carrow? —preguntó Snape con temple. —Supongo que donde tú les hayas ordenado ir, Severus —respondió McGonagall.
muy bien, profesora, disimule_ dijo Justin_ él no tiene que enterarse que ato a dos profesores_ fingió susurrar.
Snape se acercó más a ella y le echó una ojeada alrededor, como si supiera que Harry estaba escondido por allí. El chico levantó también su varita, listo para entrar en acción. —Tenía entendido que Alecto había atrapado a un intruso —dijo Snape.
y seguro salió ansioso para atraparme_ dijo Harry.
aunque se tomo el tiempo para vestirse_ dijo Parvati_ Merlín no quiera que lo vean en pijama.
—¿Ah, sí? —se extrañó la profesora—. ¿Y qué te ha hecho pensar tal cosa? Snape flexionó un poco el brazo izquierdo, donde tenía grabada con fuego la Marca Tenebrosa. —¡Ah, claro! Olvidaba que los mortífagos tenéis vuestros propios medios para comunicaros. Snape fingió no haberla oído.
que descortés_ dijo Lavender.
siempre lo ha sido_ dijo Seamus.
todavía soy su profesor_ dijo Severus dándoles una mirada de muerte.
deja a los niños en paz, Severus_ dijo Minerva_ solo están jugando.
Seguía escudriñando el entorno de la profesora, y poco a poco iba acercándose más, como si no lo hiciera intencionadamente.
debo saber que estas por ahí_ dijo Severus.
no estas ayudando a tu caso_ dijo Narcissa.
—No sabía que esta noche te tocaba vigilar los pasillos, Minerva. —¿Tienes algún inconveniente? —Me pregunto qué te habrá hecho levantarte de la cama a estas horas. —Me pareció oír ruidos. —¿En serio? Pues yo no he oído nada. La miró a los ojos. —¿Has visto a Harry Potter, Minerva? Porque si lo has visto, te ordeno que…
que tu me ordenas a mi_ preguntó Minerva irguiéndose lo mas que podía en su asiento, de forma amenazante.
soy el director_ se justificó Severus.
La profesora actuó mucho más deprisa de lo que Harry habría imaginado: su varita hendió el aire
creo que no le gusta que le ordenen_ dijo Susan.
ni yo tuve tanto valor_ dijo Albus, agitando la cabeza, ganándose una mirada irritada del profesor.
y por una fracción de segundo Harry creyó que Snape se derrumbaría, pero la rapidez del encantamiento escudo del profesor fue tal que McGonagall perdió el equilibrio.
eh_ se quejaron todos.
se supone que debo dejar que el hechizo me de_ preguntó Severus.
seria bueno_ dijeron tres de las cuatro casas.
Entonces ella apuntó hacia una antorcha de la pared, y ésta se desprendió de su soporte. Harry estaba a punto de arrojarle una maldición a Snape, pero tuvo que tirar de Luna para que no la alcanzaran las llamas. El fuego formó un aro que ocupó todo el pasillo y voló como un lazo en dirección a Snape…
eso profesora_ dijo Collin, mas que emocionado.
esto es mejor de lo que esperaba_ dijo Dennis inclinándose los mas posible en su sitio.
El lazo de fuego se convirtió en una gran serpiente negra que McGonagall redujo a humo; el humo volvió a cambiar de forma y, en pocos segundos, se solidificó y se transformó en un enjambre de dagas. Snape se protegió colocándose detrás de la armadura y las dagas se clavaron en el peto con gran estrépito.
asustado, Severus_ preguntó Flitwick con exagerada dulzura.
claro que no_ dijo Severus poniendo los ojos en blanco.
—¡Minerva! —exclamó una voz temblorosa. Harry, aún protegiendo a Luna de los hechizos, vio a los profesores Flitwick y Sprout, en pijama, corriendo por el pasillo hacia ellos.
vamos profesores_ dijeron las casas de ambos.
estas acabado, Severus_ dijeron ambos profesores_ será mejor que te rindas_ añadió Flitwick.
El corpulento profesor Slughorn iba detrás, rezagado y jadeante. —¡No! —gritó Flitwick alzando la varita mágica—. ¡En Hogwarts no volverás a matar! El hechizo de Flitwick dio también en la armadura, que cobró vida. Snape forcejeó para librarse de los brazos que intentaban aplastarlo, y les arrojó la armadura a sus agresores. Harry y Luna tuvieron que lanzarse a un lado para esquivarla, y la armadura se estrelló contra la pared y se hizo añicos.
ahora, ahora, profesor, no hay porque dañar la propiedad de Hogwarts_ regañó Fred.
déjalo, Freddy, luego podemos cobrarle todo lo que rompió_ dijo Hermione.
en ese caso, siga_ dijo Fred.
al próximo que hable..._ la murmuración de Severus se detuvo cuando vio que Minerva lo miraba.
Cuando Harry volvió a mirar, vio a Snape corriendo, y a McGonagall, Flitwick y Sprout persiguiéndolo sin parar de gritar.
soy el único que siente satisfacción en este momento_ preguntó George.
por supuesto que no_ dijo Angelina con una sonrisa, todos le dieron la razón.
Snape se coló por la puerta de un aula y, momentos después, Harry oyó a McGonagall gritar: —¡Cobarde! ¡Cobarde!
cobarde_ le gritaron varios, disfrutando este momento enormemente.
no es un cobarde_ dijo Narcissa_ solo no es un idiota como para enfrentarse a todos los profesores juntos.
—¿Qué ha pasado? ¿Qué ha pasado? —preguntó Luna. Harry la ayudó a ponerse en pie y, arrastrando la capa invisible, echaron a correr por el pasillo. Entraron en el aula, donde encontraron a los profesores McGonagall, Flitwick y Sprout de pie junto a una ventana rota. —Ha saltado —les dijo la profesora. —¿Está muerto? —Harry corrió hacia la ventana,
Severus rechino los dientes cuando todos parecían esperar que la respuesta fuera si.
ya falta poco_ repitió una y otra vez en su cabeza.
ignorando las exclamaciones de asombro de Flitwick y Sprout ante su repentina aparición. —No, no lo está —dijo McGonagall con amargura—. A diferencia de Dumbledore, él llevaba su varita… Y por lo visto ha aprendido algunos trucos nuevos de su amo.
ya que_ dijo Ron_ tarde o temprano tendrá que regresar a Hogwarts.
y lo estaremos esperando_ dijo Flitwick.
Harry sintió un estremecimiento al distinguir, a lo lejos, una gran figura que parecía un murciélago volando por el oscuro cielo hacia el muro de los jardines.
todos jadearon ante eso.
bueno, para nosotros siempre fue el murciélago de las mazmorras_ dijo Cho_ no debería sorprendernos que vuele.
ese es un muy buen punto_ dijo Michael.
Entonces oyeron pasos y unos fuertes resoplidos. Slughorn, vestido con un pijama de seda verde esmeralda, acababa de alcanzarlos. —¡Harry! —exclamó, jadeando y masajeándose el enorme pecho—. Hijo mío… qué sorpresa…Minerva, explícame, por favor… Severus… ¿Qué ha sucedido? —Nuestro director se ha tomado unas breves vacaciones —explicó McGonagall
se lo merece_ dijo Alicia_ ha trabajado tanto ese año.
si luego de la lectura vez a tres cuartas partes del alumnado castigados, no me preguntes porque_ le dijo Severus a Albus.
señalando el agujero que Snape había dejado en la ventana.—¡Profesora! —llamó Harry mientras se llevaba ambas manos a la frente. Se deslizaba por el lago lleno de inferi… La fantasmagórica barca verde alcanzó la orilla, y Voldemort saltó de la barca, sediento de sangre—. ¡Tenemos que fortificar el colegio, profesora! ¡Llegará en cualquier momento! —Está bien, está bien. El-que-no-debe-ser-nombrado está a punto de llegar —explicó a los otros profesores. Sprout y Flitwick dieron gritos de asombro; Slughorn emitió un débil gemido—. Potter tiene que realizar una misión en el castillo para cumplir las órdenes de Dumbledore; por tanto, hemos de proteger el colegio con todos los medios de que dispongamos mientras Potter hace su trabajo.
los profesores están junto, Snape ya se fue_ dijo Molly_ podrán empezar a centrarse únicamente en la protección del colegio y los alumnos.
espero que sea tiempo suficiente_ dijo Minerva, preocupada por sus alumnos, lo que mas le importaba era que pudieran sacarlos a todos del colegio.
—Supongo que eres consciente de que nada que hagamos impedirá indefinidamente que Quien-túsabes entre en el colegio, ¿no? —comentó Flitwick con voz aguda.
si, Filius soy consciente de eso_ dijo Minerva.
—Pero podemos retrasarlo —observó la profesora Sprout. —Gracias, Pomona —dijo McGonagall, y las dos brujas se lanzaron una mirada de complicidad—. Propongo que establezcamos una protección básica alrededor del castillo, y luego reunamos a nuestros alumnos y nos encontremos todos en el Gran Comedor.
buen ola_ dijo Andrómeda_ pero háganlo ya_ se empezó a desesperar, la llegada de Voldemort estaba demasiado cerca.
Habrá que evacuar a la mayoría, aunque si alguno de los que son mayores de edad quiere quedarse y luchar a nuestro lado, creo que deberíamos permitírselo.
pues a mi nadie me saca del castillo_ dijo Ginny, Luna y Collin asintieron.
Ginny_ regañó su madre_ harás lo que se te diga_ Ginny se limito a mirar el libro.
—Estoy de acuerdo —dijo Sprout, que ya se dirigía hacia la puerta—. Me reuniré con vosotros en el Gran Comedor dentro de veinte minutos, con los alumnos de mi casa. Echó a correr y se perdió de vista, pero los demás alcanzaron a oírla murmurar: —Tentacula, lazo del diablo y vainas de snargaluff… Sí, ya me gustará ver cómo combaten eso los mortífagos…
la profesora se sonrojo cuando todos la miraron.
y se supone que los Hufflepuff son mansos_ dijo Blaise.
eso es porque todos confunden nuestra tranquilidad con dulzura o sumisión_ dijo Tonks_ pero olvidan que nuestro símbolo es el tejón, alguna vez han oído de uno que no sea peligroso_ preguntó, todos negaron.
exacto_ dijeron los tejones_ si queremos podemos ser muy peligroso_ añadieron, la jefa de esa casa asintió.
—Yo puedo actuar desde aquí —intervino Flitwick, y apuntó con la varita a través de la ventana rota, aunque apenas veía por ella, y se puso a murmurar conjuros muy complejos. Harry oyó un extraño susurro, como si Flitwick hubiera desatado la fuerza del viento en los jardines del castillo. —Profesor —dijo acercándose al bajito profesor de Encantamientos—, perdone que lo interrumpa, pero esto es importante. ¿Tiene idea de dónde está la diadema de Ravenclaw? —… Protego horribilis…
eso suena peligroso_ dijo Oliver.
lo es_ dijo Flitwick_ ya veremos como pasan los mortifagos.
¿Has dicho la diadema de Ravenclaw? —se asombró Flitwick—. El conocimiento nunca está de más, Potter, pero no creo que eso sirva de mucho en la actual situación. —Sólo le preguntaba si… ¿Sabe usted dónde está? ¿La ha visto alguna vez? —¿Si la he visto? ¡Nadie que viva todavía la ha visto! ¡Esa diadema se perdió hace mucho tiempo, muchacho! Harry sintió una terrible mezcla de pánico y decepción. Entonces ¿qué podría ser el otro Horrocrux? —
pero si te acaba de dar la respuesta, Harry_ dijo Luna.
como_ preguntó Harry.
sabes que, no hay porque arruinar la sorpresa_ dijo Luna_ sigamos_ Harry la miro raro, pero asintió.
¡Nos encontraremos contigo y tus alumnos de Ravenclaw en el Gran Comedor, Filius! —acordó McGonagall, y les indicó a Harry y Luna que la siguieran. Cuando ya estaban en la puerta, Slughorn arrancó a hablar. —¡Caramba! —dijo resoplando, pálido y sudoroso, al tiempo que su bigote de morsa oscilaba—. ¡Menudo jaleo! No estoy seguro de que todo esto sea prudente, Minerva. Sabes que hallará la manera de entrar, y quienes hayan intentado impedírselo correrán un grave peligro… —
y quienes no lo hagan serán cobardes que no se como mantendrán la cabeza en alto después de no defender el que ha sido el segundo hogar de todos_ dijo Neville.
muy bien dicho_ dijo el ED.
A ti y a los miembros de Slytherin también os espero en el Gran Comedor dentro de veinte minutos —lo interrumpió McGonagall—. Si quieres marcharte con tus alumnos, no te lo impediremos. Pero si alguno de vosotros intenta sabotear nuestra resistencia, o alzarse en armas contra nosotros dentro del castillo, entonces, Horace, te retaré a muerte. —
Minie_ dijo Sirius sorprendido.
mantengo mis palabras_ dijo Minerva_ el que se quiera ir, que lo haga, pero si va a luchar contra nosotros, se las vera conmigo_ añadió con firmeza, el tiempo de las sutilezas habia terminado.
¡Minerva! —exclamó Slughorn, perplejo. —Ha llegado la hora de que la casa de Slytherin decida a quién quiere ser leal —añadió la profesora —.
eso_ dijeron todos.
Hogwarts o irse, lo que decidan esta bien_ dijo Harry_ pero si eligen a Voldemort..._ todos asintieron.
Ve y despierta a tus alumnos, Horace. Harry no se quedó para ver cómo farfullaba Slughorn, sino que Luna y él corrieron tras la profesora, que se había colocado en medio del pasillo con la varita alzada. —Piertotum…
voy a hacerlo_ dijo Minera_ después de todos estos años, por fin lo hare_ parecía tan emocionada que nadie pudo evitar sonreír.
¡Cielos, Filch! ¡Ahora no! El anciano conserje acababa de llegar, renqueando y gritando: —¡Hay alumnos fuera de los dormitorios! ¡Hay alumnos por los pasillos! —¡Es donde tienen que estar, imbécil! —le espetó McGonagall—.
eso le pasa por interrumpirla cuando va a lanzar ese hechizo_ dijo Albus, agitando la cabeza.
no fue por eso_ dijo Minerva_ no habia tiempo que perder_ añadió.
¡Haga algo positivo! ¡Busque a Peeves! —¿A Pe… Peeves? —tartamudeó Filch, como si jamás hubiera oído ese nombre. —
a Peeves_ preguntaron varios.
Peeves podrá tener muchos defectos_ dijo Albus_ pero Hogwarts es su hogar, lo defenderá cuantas veces tenga que hacer_ aseguró.
¡Sí, a Peeves, idiota, a Peeves! ¿No lleva usted un cuarto de siglo despotricando contra él? ¡Vaya a buscarlo ahora mismo! Era evidente que Filch creía que la profesora había perdido el juicio, pero se marchó cojeando y murmurando por lo bajo.
mientras llame a Peeves que diga lo que quiera_ dijo Minerva_ estoy segura que él les hará pasar un buen rato a nuestros invitados.
—Y ahora… ¡Piertotum locomotor! —gritó Minerva McGonagall. Y a lo largo de todo el pasillo, las estatuas y armaduras saltaron de sus pedestales. Y a juzgar por el estruendo proveniente de los pisos superiores e inferiores, Harry comprendió que las que se hallaban distribuidas por todo el castillo habían hecho lo mismo.
genial_ dijeron todos.
piertotum locomotor_ repitieron una y otra vez, los alumnos.
ni se les ocurra lanzarlo_ advirtió Minerva, lo ultimo que necesitaba es que las estatuas empezaran a cobrar vida entre clases.
—¡Hogwarts está amenazado! —les advirtió la profesora—. ¡Cubrid las lindes, protegednos, cumplid con vuestro deber para con el colegio! Traqueteando y gritando, la horda de estatuas animadas de diferentes tamaños, entre las que también había animales, pasó en estampida junto a Harry; las ruidosas armaduras enarbolaban espadas y cadenas de las que pendían bolas de hierro con pinchos. —Y ahora, Potter —indicó McGonagall—, será mejor que la señorita Lovegood y tú vayáis a buscar a vuestros amigos y los conduzcáis al Gran Comedor. Yo iré a despertar a los otros miembros de Gryffindor. Se separaron al final del siguiente tramo de escalera. Harry y Luna regresaron corriendo a la entrada oculta de la Sala de los Menesteres. Por el camino se cruzaron con nutridos grupos de alumnos (la mayoría con una capa de viaje encima del pijama), que profesores y prefectos acompañaban al Gran Comedor.
me parece bien_ dijo Amelia_ suenan listos para salir de la escuela en cuanto se de la orden_ Minerva asintió.
no todos_ pensó Collin, el de ninguna manera se alistaría para salir_ mas te vale que no te demores para irte_ le dijo a su hermano.
no puedo quedarme_ preguntó Dennis_ nadie se dará cuenta_ Collin negó luciendo muy serio.
—¡Ése era Potter! —¡Harry Potter! —¡Era él, te lo juro! ¡Acabo de verlo! Pero Harry no les prestaba atención y ambos no se detuvieron hasta la entrada de la Sala de los Menesteres. Él se apoyó contra la pared encantada, que se abrió para dejarlos entrar, y descendieron a toda prisa la empinada escalera. —¿Qué es esto…? —exclamó Harry. La sala estaba mucho más abarrotada que antes y, al verla, el chico se llevó tal susto que tropezó y bajó varios peldaños resbalando. Kingsley y Lupin lo miraban desde abajo,
debió ser una gran sorpresa verlos_ dijo Harry.
no creíste que te dejaríamos toda la acción para ti, verdad_ preguntó Remus.
lo que no entiendo es como supieron_ dijo Harry.
y también Oliver Wood, Katie Bell, Angelina Johnson y Alicia Spinnet,
el equipo de Gryffindor reunido otra vez_ dijo Angelina con una sonrisa.
ojala fueran mejores circunstancias_ dijo Oliver.
Bill y Fleur, y los señores Weasley. —¿Qué ha pasado, Harry? —preguntó Lupin recibiéndolo al pie de la escalera. —Voldemort está en camino, y aquí están fortificando el colegio. Snape ha huido. Pero…¿qué hacéis vosotros aquí? ¿Cómo lo habéis sabido? —Enviamos mensajes a los restantes componentes del Ejército de Dumbledore —explicó Fred—. No habría estado bien privarlos del espectáculo, Harry.
tu siempre tan generoso_ dijo Hermione, besando su mejilla.
ya me conoces_ dijo Fred haciendo como que se sonrojaba.
Y el Ejército de Dumbledore lo comunicó a la Orden del Fénix, y la reacción ha sido imparable. —¿Por dónde empezamos, Harry? —preguntó George—. ¿Qué está pasando? —Están evacuando a los alumnos más jóvenes, y van a reunirse todos en el Gran Comedor para organizarse. ¡Vamos a presentar batalla! Hubo un gran clamor y todo el mundo se precipitó hacia el pie de la escalera. Harry tuvo que pegarse a la pared para dejarlos pasar.
no necesitamos mas explicación_ dijo Katie_ solo comedor y luchar es suficiente para ponernos en marcha.
Era una mezcla de miembros de la Orden del Fénix, del Ejército de Dumbledore y del antiguo equipo de quidditch de Harry,
que también pertenecen al ED_ dijo Alicia_ claro menos Oliver, porque es el viejo_ el equipo asintió, mientras Oliver rodaba los ojos.
soy un miembro no oficial del ejercito_ informó Oliver.
eso se puede_ preguntaron Fleur y Viktor, Harry asintió_ entonces también somos miembros_ dijo Fleur.
todos varita en mano, dirigiéndose hacia la parte central del castillo. —Vamos, Luna —dijo Dean al pasar, y le tendió la mano; ella se la cogió y subieron juntos por la escalera.
aww_ dijeron varios.
creo que se formó una nueva pareja_ dijo Seamus.
se formo un vinculo especial_ dijo Dean_ no lo ensucien con esas ideas_ Luna asintió con una sonrisa.
El tropel de gente fue reduciéndose, y en la Sala de los Menesteres sólo quedó un pequeño grupo. Harry se acercó a ellos. La señora Weasley estaba forcejeando con Ginny, rodeadas por Lupin, Fred, George, Bill y Fleur.
que Voldemort ni Voldemort_ dijo Charlie_ esa es la verdadera pelea_ los Weasley asintieron.
es hora de que vayas a casa Ginny_ dijo Molly.
toda mi familia esta ahí_ dijo Ginny_ no los voy a dejar.
Ginny..._ dijo su padre_ no lo pongas dificil.
no lo estoy haciendo_ dijo Ginny_ pero como pretenden que no este con mis hermanos en un momento como este, mi lugar esta ahí con todos ustedes, pase lo que pase.
—¡Eres menor de edad! —le gritaba la señora Weasley a su hija—. ¡No lo permitiré! ¡Los chicos sí, pero tú tienes que irte a casa! —¡No quiero! Ginny logró soltarse de su madre, que la tenía sujeta por un brazo, y la sacudida que dio le agitó la melena. —¡Soy del Ejército de Dumbledore y…!
díselo Gin_ dijo Collin, sin poder contenerse.
tu tampoco vas a luchas Collin_ advirtió Harry.
por supuesto que no_ mintió Collin, Harry entrecerró los ojos, pero lo dejo pasar, por el momento.
—¡Una panda de adolescentes! —
eso hizo que todos los del ED miraran a Molly entre ofendido e indignados.
una pada de niños ue ha hecho la resistencia mientras ustedes se escondían_ dijo Neville, si hay algo que no iba a permitir es que minimizaran a su ejercito.
una panda de niños que parece representar la mayor parte de los que lucharemos_ dijo Luna.
tiene, razón_ dijo Molly_ no quise insultarlos, solo trato de que Ginny se vaya_ se disculpó.
¡Una panda de adolescentes que se dispone a plantarle cara a Quien-tú-sabes, cosa que hasta ahora nadie se ha atrevido a hacer! —intervino Fred.
exactamente_ dijo Augusta.
serán apenas mayores de edad, Molly_ dijo Sirius_ pero su niñez se fue hace mucho.
—¡Sólo tiene dieciséis años! —gritó la señora Weasley—. ¡Todavía es una niña! ¿Cómo se os ha ocurrido traerla con vosotros? —Fred y George parecían un poco arrepentidos de lo que habían hecho.
ella supo todo al mismo tiempo que nosotros_ dijo George_ no teníamos tiempo para discutir_ añadió.
—Mamá tiene razón, Ginny —intervino Bill con ternura—. No puedes participar en esta lucha. Todos los menores de edad tendrán que marcharse. Es justo que así sea. —¡No puedo irme! —gritó Ginny, anegada en lágrimas de rabia—. ¡Toda mi familia está aquí, no soporto quedarme esperando en casa, sola, sin enterarme de lo que pasa…! Su mirada se cruzó con la de Harry por primera vez. Ginny lo miró suplicante, pero él negó con la cabeza, y ella se dio la vuelta, disgustada.
Ginny miro a Harry como si la hubieran traicionado, antes de desviar la mirada hacia el libro.
Ginny..._ empezó Harry.
no hablo con hipócritas_ dijo Ginny_ eres el elegido y el jefe del ED, haz arriesgado tu vida una y otra vez siendo mucho menor que yo y no puedes decir una palabra solo una palabra de apoyo.
lo siento_ dijo Harry.
—Vale —dijo con la vista clavada en la entrada del túnel que conducía al pub—. Está bien, me despediré de vosotros ahora y…
mmmm..._ dijo Molly, con una mirada sospechosa.
estoy haciendo lo que quieres, deberías ser feliz_ dijo Ginny.
entiende lo difícil que debe ser esto para tu madre_ dijo Blaise en su oído, Ginny suspiro y le dio una sonrisa resignada a su madre, después de todo, no valía la pena pelear tanto tiempo antes.
En ese momento se oyeron pasos y luego un fuerte golpazo: alguien más acababa de salir por el túnel, pero había perdido el equilibrio y se había caído. El recién llegado se levantó agarrándose a la primera butaca que encontró, miró alrededor a través de unas torcidas gafas de montura de concha y farfulló: —¿Llego tarde? ¿Ha empezado ya? Acabo de enterarme y… y… Percy se quedó callado.
Percy_ dijeron todos los Weasley sonriendo.
sabia que irías_ dijo Alicia aplaudiendo.
me alegra llegar a tiempo_ dijo Percy.
por fin_ dijo Molly con los ojos llenos de lagrimas_ la familia esta unida otra vez.
Era evidente que no esperaba encontrarse a casi toda su familia allí reunida. Hubo un largo silencio de perplejidad, que, en un claro intento de reducir la tensión, Fleur interrumpió preguntándole a Lupin: —Bueno, ¿cómo está el pequeño Teddy? Lupin la miró parpadeando, atónito.
tienes que prestar mas atención, Remus_ regañó Sirius.
lo siento_ preguntó Remus.
Los miembros de la familia Weasley cruzaban miradas en silencio, un silencio compacto como el hielo.
tal vez no me vana perdonar_ murmuró Percy.
claro que si_ dijo Alicia.
—¡Ah! ¡Muy bien, gracias! —respondió Lupin en voz demasiado alta—. Sí, Tonks está con él, en casa de su madre.
como que estoy en casa_ dijo Tonks sorprendida.
tienes que quedarte con Teddy_ dijo Remus, Tonks frunció el ceño, pero dejo que la lectura siguiera, mientras Andrómeda y Ted parecían aliviados.
Percy y los restantes Weasley seguían mirándose unos a otros, petrificados. —¡Aquí tengo una fotografía! —exclamó Lupin. Y tras sacarla del bolsillo de la chaqueta se la enseñó a Fleur y Harry; en ella, un diminuto bebé con un mechón de pelo azul turquesa intenso miraba a la cámara agitando unos puños regordetes.
aww_ dijeron las chicas queriendo verlo.
debe ser hermoso_ dijo Harry.
y como querías, fuiste el primero en verlo_ dijo Hermione, Harry sonrió.
—¡Me comporté como un imbécil! —gritó Percy, tan fuerte que a Lupin casi se le cayó la fotografía de las manos—.
nah, ideas tuyas_ dijeron los gemelos.
no, así fue_ dijo Percy.
para nada_ dijo Bill, haciendo un ademan con la mano.
estoy seguro que lo hice_ dijo Percy.
¡Me comporté como un idiota, como un pedante, como un…! —Como un pelota del ministerio, como un desagradecido y como un tarado ansioso de poder —sentenció Fred. —
terminaste_ preguntó Percy, levantando una ceja hacia su hermano.
aun tengo algunos caracteres_ dijo Fred.
después me mandas la lista_ dijo Percy.
¡Tienes razón! —aceptó Percy. —Bueno, no está del todo mal —dijo Fred tendiéndole la mano a su hermano.
podría mejorar, pero te lo pasaremos esta vez_ dijo George.
gracias_ dijo Percy secamente, pero no pudo contener su sonrisa.
La señora Weasley rompió a llorar. Apartó a Fred de un empujón,
y también te quiero, madre_ dijo Fred con sarcasmo.
oh Freddy, ha pasado tanto tiempo desde que lo abrace_ dijo Molly, Fred le sonrió.
se abalanzó sobre Percy y le dio un fuerte abrazo, mientras él le daba palmaditas en la espalda mirando a su padre. —Perdóname, papá —dijo Percy. El señor Weasley parpadeó varias veces, y entonces también fue a abrazar a su hijo. —¿Qué fue lo que te hizo entrar en razón, Perce? —preguntó George. —Llevaba tiempo pensándolo —repuso Percy mientras, levantándose un poco las gafas, se enjugaba las lágrimas con una punta de su capa de viaje
oh no llores Perce_ dijo Bill_ no te vamos a golpear.
delante de mama_ dijo Ron.
niños_ regañó Molly.
me gustaría verte intentarlo, hermanito_ dijo Percy.
—. Pero tenía que encontrar una forma de salir del ministerio, y no era fácil porque ahora encarcelan a los traidores. Conseguí ponerme en contacto con Aberforth y hace sólo diez minutos me dijo que en Hogwarts se estaba preparando la batalla, así que…aquí me tenéis. —Así me gusta. Nuestros prefectos tienen que guiarnos en momentos difíciles —dijo George imitando el tono pomposo de Percy—.
por supuesto_ dijo Alicia_ como sabremos que hacer sin nuestros prefectos.
no se preocupa señorita Spinnet_ dijo Percy_ le diré exactamente que hacer.
tengo la sensación de que ya no hablamos de la guerra_ dijo Angelina, Katie asintió, haciendo sonrojar a Alicia mientras Percy se encogía de hombros con una sonrisa.
Y ahora subamos a pelear, o nos quitarán a los mejores mortífagos.
no podemos permitir eso_ dijeron los del ED.
ahora me entienden_ dijo Augusta, que todavía no superaba que le enviaran a Dawlish.
—Entonces, ahora somos cuñados, ¿no? —dijo Percy estrechándole la mano a Fleur mientras corrían hacia la escalera con Bill, Fred y George.
no lo digas tan fuerte que me la vas a espantar_ dijo Bill, haciendo reír a Percy.
no te preocupes, estas atrapado conmigo_ dijo Fleur.
—¡Ginny! —gritó la señora Weasley. Ginny, aprovechando la escena de la reconciliación, había intentado colarse también por la escalera.
ya decía yo, que estaba demasiado tranquila_ dijo Molly.
lo intente_ suspiró Ginny.
—A ver qué te parece mi propuesta, Molly —dijo Lupin—: opino que Ginny debería quedarse aquí. Así, al menos estará cerca de la acción y sabrá qué sucede, pero no se meterá en medio de la batalla. —Yo… —Me parece buena idea —decidió el señor Weasley—. Quédate en esta habitación, Ginny. ¿Me has entendido? A Ginny no le gustó mucho la idea, pero al ver la inusual severidad de la mirada de su padre, asintió con la cabeza.
ya que_ dijo Ginny, con un poco de suerte lograba unirse a la batalla en algún momento.
es un buen tarto_ concedió Molly_ cualquier truco y te iras directo a casa_ advirtió.
si mama_ dijo Ginny.
Los señores Weasley y Lupin se dirigieron a la escalera. —¿Dónde está Ron? —preguntó Harry—. ¿Y Hermione? —Deben de haber subido ya al Gran Comedor —respondió el señor Weasley mirando hacia atrás. —Yo no los he visto pasar —se extrañó Harry. —Han dicho algo de unos lavabos —intervino Ginny—. Poco después de marcharte tú. —¿Lavabos?
no creo que sea el momento para que se vayan a los lavabos_ dijo Draco.
debemos tener una buena razón_ dijo Hermione rodando los ojos, a pesar de su sonrojo.
Harry cruzó la sala a grandes zancadas y abrió una puerta que daba a un cuarto de baño. Estaba vacío. —¿Seguro que han dicho lava…?
que podrían hacer en los lavabos_ preguntó Harry.
no lo sé_ dijo Ron_ pero debe ser importante.
Pero entonces notó una terrible punzada en la cicatriz y la Sala de los Menesteres desapareció. Miraba a través de las altas verjas de hierro forjado, flanqueadas por pilares coronados con sendos cerdos alados, y observaba el castillo que, con todas las luces encendidas, se alzaba al fondo de los oscuros jardines. Llevaba a Nagini colgada sobre los hombros, y estaba poseído por esa fría y cruel determinación que lo invadía antes de matar.
es el final del capitulo_ dijo Minerva cerrando el libro.
bueno...seguimos, verdad_ preguntó Harry, varios asintieron, pero otros negaron.
como se llama el próximo capítulo_ preguntó Augusta.
la batallad de Hogwarts_ dijo Minerva, revisando, instalando una pesada tensión en la sala.
