Las vecinas
Nami y Vivi Nefertari acababan de mudarse no hacía ni una semana a la Wholecake Drive, consiguiendo una hermosa casa de dos pisos en aquel apacible barrio, la cual, para suerte de ambas tenía un patio amplio con una pequeña piscina, el cual no dudaron en convertir en corral y un lago artificial para los patitos que Vivi tenía de mascota.
Había sido un trabajo bastante duro remodelar aquella casa, sin embargo, gracias al cielo sus amigos, Usopp, Luffy y Yamato habían decidido ir corriendo a ayudarles con la decoración y las reparaciones de aquella casa. Finalmente, ese julio once a las nueve de la noche habían dado por concluidas las últimas reparaciones y la instalación de un televisor de 82 pulgadas a la pared de la sala (cortesía del padre de Vivi, quien le había dado aquel enorme armatoste de televisión como regalo de bodas a ella y Nami). Ahora lo único que quedaba era ponerse a disfrutar de la deliciosa comida japonesa a domicilio y jugar en la Nintendo Swich que muy convenientemente les había prestado Yamato.
- ¡Noooo! ¿Por qué cada que me toca en random pierdo? – Chilló Vivi decepcionada de que su esposa la derrotara por segunda vez en el Smash Bros.
- Eso te pasa por acostumbrarte a jugar solo con Kirby. – Contestó Nami, quien salvo por Yamato, era quien más victorias tenía en el juego.
- ¡Bueno, basta de chillar! ¡Es hora de hacerte morder el polvo Nami! – Gritó Yamato, lista para acabar con la contrincante nocturna más intensa de esa noche.
- En tus sueños Yamao… - Contestó Nami.
Vivi por su parte, hastiada de tantas derrotas de videojuegos, fue con Luffy y Usopp quienes ya le habían dado un bajón tremendo a los onigiris, takoyakis y sushis que habían pedido. Ella agarró con sus palillos un pedazo de sushi el cual parecía tener algo de camarón y pepino, sintiéndose en la gloria cuando aquel manjar toco su boca. Sin embargo, aquella sensación festiva fue interrumpida cuando escucharon un fuerte disparo desde la casa de los vecinos. Un sombrío silencio se apoderó de la sala, siendo interrumpido por los patos de Vivi, quienes asustados habían empezado a chillar en el patio.
- ¡Dios mío! ¡Alguien le esta disparando a mis patos! – Gritó Vivi, quien corrió hacia el patio para asegurarse que nadie atentara contra sus patos.
- ¡No te preocupes Vivi, yo te acompaño! – Dijo Luffy corriendo con ella al patio.
- ¡No, Vivi no salgas! – Trató de advertir Nami, pero ni su esposa ni Luffy hicieron caso.
- ¡Ahhh! ¡Es un tiroteo! ¡Hay que tirarnos pecho a tierra! – Gritó Usopp tirando a Nami y a Yamato al piso en un vago intento por protegerlas de lo que pudiera ser la próxima bala.
Mientras tanto Vivi y Luffy llegaron al corral, donde encontraron a todos los patitos, asustados, pero aún protegidos en dentro del corral, chillando y alborotándose por el posible ataque. Vivi suspiró aliviada, después de contar a todos los patitos nuevamente y ver que ninguno había sido atacado por algún cazador furtivo. Pasaron varios minutos y no hubo rastro de otro disparo, por lo que los demás salieron de la casa al patio a ver a Vivi y Luffy.
Vivi fue abrazada por Nami, quien seguía horrorizada por el incidente y bastante preocupada.
- Vivi, disculpa por no quedarme contigo y dejarte sola. Tenía miedo de que mis patos, mis patitos… - pero antes de que Vivi siguiera Nami le dio un beso.
- Esta bien. Tus patitos son algo importante, tu también fuiste muy valiente y trataste de protegerlos. – Contestó Nami abrazando a Vivi para tranquilizarla.
- Todos mis patitos están bien. – Dijo Vivi entre lágrimas.
- Eso no responde porque hubo un disparo súbito en la casa de los vecinos. – Dijo Usopp arrastrándose aún pecho tierra, bastante preocupado.
- Quizá solo son aficionados a las armas. – Sugirió Nami.
- Lo dudo. No creo que los Charlotte tenga armas en su casa y menos que las use. – Argumentó Yamato seriamente.
- ¿Por qué crees eso? – Inquirió Nami.
- La señora Charlotte es la ex novia de mi padre. Incluso solía dormir en su casa algunas Navidades y días festivos. – Contestó Yamato.
- ¿Qué? ¿Cómo una mujer tan encantadora como ella pudo haber acabado con un viejo borracho como Kaido? – Preguntó Luffy confundido.
Luffy solo conocía a la señora Linlin porque ella solía presentarse a muchos eventos deportivos y caridad de la ciudad, e incluso ella misma les regalaba su pastel de carne especial para la noche de recaudación de fondos de los bomberos. Y el como miembro del departamento de bomberos y gourmet aficionado, amaba ese delicioso pastel de carne.
- Ni puta idea. Eso pasó cuando tenía seis años y lo único que recuerdo era que esa señora siempre me dejaba comer los dulces y chucherías que ella hacía. Lo que si se es que seguramente en la casa de los Charlotte ha de haber un lío horrible. – Dijo Yamato.
- ¿Y has tratado de contactarla? – Preguntó Nami.
- No tengo su teléfono. No creo que pueda hacerlo al menos que toque la puerta…
- ¡Eso no! ¡Podría ser peligroso! – Gritó Usopp.
- ¡Ya sabemos eso! – Dijeron todos en unísono.
- Creo que podría asomarme desde la ventana del piso de arriba y ver que pasa. – Dijo Vivi.
- ¡Podría ser peligroso! – Insistió Usopp.
- Yo iré con Vivi, además la ventana tiene cristales especiales que no dejan ver hacia adentro tan fácil. – Comento Nami, volviendo a entrar a la casa, subiendo al piso de arriba.
Usopp se mordió el labio y las acompaño junto a los demás. Raudamente Vivi llegó a la ventana y trató de ver si había algo inusual en la casa de la vecina. Sin embargo, ella solo encontró la misma vista al patio de los Charlotte como siempre. Los demás también observaron, incluyendo a Yamato, quien se sorprendió que pese al paso de más de 20 años aquel patio siguiera igual. El equipo observó otro par de minutos sin que nada cambiase.
- Creo que lo mejor sería avisar a la policía. – Sugirió Usopp.
- Si, creo que haré eso. – Contestó Vivi sin despejar los ojos de la ventana, muy nerviosa por el giró tan dramático que había tenido su día de remodelación y noche de juegos.
- Si quieres yo hablo. – Sugirió Nami.
- Esta bien yo te acompaño. – Dijo Vivi alejándose de la ventana.
Luffy también las acompaño al piso de abajo, en parte para ayudarlas y en gran medida para seguir comiendo sushi y takoyakis, sin embargo, antes de que los tres llegaran al primer piso un horroroso grito de Usopp los puso en alerta. Vivi subió rápidamente tropezando con Usopp quien trataba de bajar a toda prisa y obviamente estaba siendo presa de un ataque de pánico.
Mientras que Nami procedió a adentrarse al cuarto principal donde estaba la ventana encontrando a Yamato con una expresión muerta y la mirada pegada al patio de Linlin. Fue al ver lo que veía Yamato que Nami entendió la gravedad del asunto.
- La ex novia de mi papá… la señora Charlotte… - Yamato quiso hablar, pero su miedo le dificultaba pronunciar bien las palabras.
Nami entendía perfectamente porque: En el patio de los Charlotte, Nami pudo ver a la matriarca de la familia, cubierta de sangre de pies a cabeza, con una motosierra y lo que parecía ser el cadáver de un hombre, cuyo cráneo estaba completamente despedazado. La mirada de esa mujer no era de odio ni placer, siendo una como una mueca desorbitada de depravación y salvajismo extremo.
Definitivamente, si salían con vida de eso Yamato, Usopp e incluso ella iban a necesitar muchas sesiones de terapia para sacar esa grotesca imagen de su mente.
XXXXX
Muahahah, cada vez más cerca del final de esta historia de terror. ¿Quién será el desgraciado que cargaba Linlin?
¡Descúbranlo en el próximo capítulo!
Como siempre, saludos especiales a Monnies y gracias por leerme, espero pronto tener la siguiente parte.
