Amor para dar

[La prestigiosa preparatoria Itan, un lugar donde los alumnos son... ¿Cómo decirlo...? ¿Especiales? En parte si lo son, pero ese no es el punto, vemos un nuevo día alzarse por el horizonte, y en este instituto, era concretamente el último día de clases... al fin podré descansar :'D]

Antes de que empezaran las vacaciones de invierno. Lo último que les quedaba era recibir la lista de calificaciones para irse a sus casas, varios alumnos se encontraban tensos, pues esto definiría el desenlace de sus vacaciones. Si bien les iba el estudio extra no sería tan complicado, y eso esperaban, no querían pasar la mayoría de sus vacaciones encerrados, leyendo una y otra vez lo mismo para mejorar sus calificaciones. En medio de todo el ruido, un azabache estaba sentado con preocupación. Quería mejorar sus calificaciones, no solo con entregar tareas en tiempo y forma, quería también apoyarse en sus exámenes, sin embargo, no se sentía seguro de, al menos, tener un mísero punto más que el parcial anterior.

A todo esto, había una persona que notó la preocupación en el azabache, solo lo vio salir momentáneamente, por lo que, cerciorándose de que la observase, desapareció misteriosamente, apareciendo repentinamente detrás del azabache, a lo cual, solo habló para saludarlo.

"Hooolaaa Hitohito"

¡Kaede! -gritó el azabache totalmente sorprendido-

¿Qué pasó? -cuestionó la peliverde, con su habitual tono relajado-

Lo siento, no te esperaba... por cierto, ¿Qué haces aquí? ¿No deberías estar con Nene? -cuestionó con intriga, viéndola fijamente-

Te vi preocupado por aaalgo, ¿Qué es lo que tieeenes? -pidió saber la chica, con algo de preocupación-

Nada, no te preocupes -respondió secamente, tratando de no sonar grosero-

No sé qué tengas, pero sé que te pueeede ayudaaar -añadió, regalándole una sonrisa-

¿Qué? -cuestionó-

De un momento a otro, el azabache sintió como dos brazos lo rodeaban, sonrojándose al sentir como la chica acercaba su cuerpo con el suyo, no acostumbraba a tal nivel de contacto, y quería replicar, pero no pudo hacerlo, la tenue y tranquilizante voz de Otori estaba susurrándole unas palabras que lo tranquilizaban.

"Un abrazo siempre hace feliiices a todos, y tú necesiiitas un gran abrazo para estar feliiiz"

¿Qué debía hacer? Solo debía quedarse tranquilo y recibir esa muestra de afecto de aquella chica que tenía una inocencia única. Solo se quedó a esperar a que ella deshiciese el abrazo para hablar, pues no tenía ganas de interrumpir aquel momento que lo había tranquilizado.

[Hitohito sentía una cálida sensación recorriendo su cuerpo]

¿Cómo te sieeentes? -cuestionó Otori, manteniendo el abrazo-

Ya mejor, gracias Kaede -agradeció Tadano, deshaciendo el abrazo y sintiéndose ya mejor-

No me agradezcaaas, me gusta ver feliz a todos -confesó con un aura bastante brillante-

A pesar de todo ella es demasiado inocente, pero tiene un aura de completa armonía -pensó, mientras analizaba el ambiente formado por el momento- en verdad gracias Kaede -una vez más agradeció-

Kaede-chan -una nueva voz se escuchó en el lugar-

Sigo sin entender cómo es que apareces de repente, creo que eres especial -preguntó con algo de felicidad, sonriendo tenuemente-

Gracias -sonriéndo una vez más-

Vamos a ver a Nene antes de que vuelvas a desaparecer -sentenció, mientras volvía a su salón de clases-

Vaaale -con felicidad asintió-

Capítulo 2: Premio de medio tiempo

Conseguir y rectificar los resultados del parcial era, por lo menos, estresante, y algunos alumnos solo se maldecían por lo bajo que habían salido, en el caso de los amigos de Komi y Tadano, no había tanto problema, pues habían sobrevivido a este, logrando así ganarse su merecido tiempo de descanso, ¿Cómo celebrarían esto? Una salida grupal al Arcade ubicado en la plaza comercial, un lugar que destacaba por la gran variedad de juegos que tenía, incluso teniendo una pista de bolos, unas cajas de bateo y espacios para juegos que requieran precisamente esto. Con ello en mente, Najimi, siendo la sociable que es, había reunido a varios estudiantes en poco tiempo, para aumentar la diversión... y ya de paso no pagar tanto dinero...

Una vez todos se habían reunido, empezaron la caminata a la plaza. En el camino algunas personas se les sumaban, entre ellas un narcisista y un comentarista que lo acompañaba a todos lados, respondiendo al nombre de Naruse Shisuto y Kometani Chuusaku, respectivamente, empezaron a acercarse al peculiar grupo cercano al azabache ordinario y a la Diosa "muda" que todos admiran... ¿Qué es lo que podría resultar de esto...?

Una vez llegaron al Arcade, empezaron a pagar por bebidas y botanas, alistándose para jugar cualquier cosa que se pusiera en medio, el intento fue en vano, pues, antes de siquiera comprar fichas de juego, un anuncio motivó a todos.


"GRAN CONCURSO DE ARCADE MASTER"

"¿SERÁS CAPAZ DE ENFRENTARTE A CUALQUIER RETO QUE ESTE HUMILDE LUGAR TE PUEDE OFRECER?"

"¿LOGRARÁS GANARTE EL GRAN PREMIO DE $200,000 RYOS?"

"Inscripción: $1,500 ryos"


El premio era solo dinero, una fuerte cantidad de dinero que podría usarse para varias cosas, entre ellas comprar mangas, videojuegos, ropa y accesorios, comida, y una larga lista de cosas que los estudiantes de Itan querían, así como lo querían varios jóvenes alrededor. El concurso en sí constaba de obtener boletos, cumpliendo los retos que cada juego ofrecía. ¿Cómo se elegiría el reto a cumplir? Con una ruleta que al azar otorgaba cada reto. A mayor cantidad de boletos mayor sería la puntuación en una tabla de posiciones, la cual registraba el avance de todos. Uno podía tener tres oportunidades gratis en cualquier juego, esto gracias a una tarjeta para el evento, en caso de querer repetir algún reto fallido se usarían los mismos boletos para pagar por un intento extra. Reglas sencillas que cualquiera podría cumplir, cinco horas para lograr la misión, y un preciso instante en que todo empezó, pero no todos podrían ganar... ¿Quién sería el vencedor...?




Nakanaka Omoharu.

Vista por todos, quienes la miraban con extrañeza, la megalómana azabache gritaba a diestra y siniestra todo lo que hacía, asesinar orcos a base de una ballesta era algo que intrigaba a muchos, en especial por el parecido a juegos de zombies, sin embargo, para Nakanaka era algo glorioso. Un reto que para ella se podía definir en una palabra... regalado...

"JAJAJAJA, el poder obscuro de mi arco no es rival para sus patéticos intentos de ataque, envolveré una vez más mi preciada arma en el fuego sagrado del fénix, y la potenciaré con la bendición de las sacras valquirias del Valhala, Seré imparable y ganaré ese premio para mejorar mis habilidades otorgadas por el dragón obscuro, y así, podré cumplir con la misión que he llevado a cabo a lo largo de mis reencarnaciones. ¡POR LA DIOSA KOMILIA!"


Agari Himiko.

Lo que le había provocado algo de miedo es que había fallado una que otra prueba en el tiempo en que estaban jugando, pero, para la fortuna de ella, le había tocado algo que podría cumplir, una que otra persona se detenía a escuchar lo que decía, pues la seriedad que le estaba poniendo al juego era digna de alguien como ella, en especial, lo detallado que era a la hora de explicar su proceso, y cualquiera que quisiera intentar la receta de cocina que el juego ofrecía podía escribir el proceso que llevaba... bendita sea la chica experta en comida...

"Los cupcakes de café están en posición, y el relleno de crema irlandesa está en su punto exacto. La carne de res marinada se está cocinando al vacío, lo que me da tiempo de rellenar los cupcakes y glasearlos, decorándolos con los trozos de fresas y la hoja de menta. ¿Cómo es posible que me perdiera de este juego la mayor parte de mi vida? ¡ESTO ME AYUDARÁ A PROBAR MIS RECETAS QUE NO HE HECHO!"


Yamai Ren.

Cualquier juego en el que se viera su participación era superado, puede que algunos a duras penas o con facilidad, lo que intrigaba de la chica, y hasta cierto punto asustaba, era las extrañas caras que hacía, lo que provocaba que varias personas se alejaran de ella. En la mente de la castaña con tendencias yanderes, cada juego en el que competía era una manera de rendirle tributo a su Diosa menguante, una Diosa que, en su mente, la adulaba por cada trabajo bien hecho, o la alentaba a mejorar en caso de que la puntuación no fuera la suficiente... ¿Extraño? Demasiado como para preocuparse por su salud mental...

"¡SÍ! ¡MÁS! Lo sé Diosa Komi, todo esto lo hago por usted. Ganaré ese premio por usted. No sabe en las cosas que podemos hacer, tantas posibilidades que están al alcance de mis manos. Todo sea con el honor de hacerla sentir cómoda y deseada. ¡NO SE PREOCUPE! ¡USTED TENDRÁ ASEGURADO UN GRAAATO MOMENTO!"


Inaka Nonoko.

¿Cómo puede uno adaptarse a cosas que no había visto sin sufrir en el intento? Esa pregunta era lo que aterraba a la chica de campo de negro cabello, ¿Cómo debía actuar ella para encajar en el lugar? No tenía ni la menor idea, pero si estaba consiente de algo es que ese dinero podría tenerlo para cualquier cosa que requiera una chica de ciudad, algo que estaba dispuesta a cumplir. Después de tratar de ganar en algunos juegos, cosa que no pudo conseguir, finalmente le tocaba algo que de verdad amaba. ¿Pescar? Para ser exactos, pescar patos, algo relajante, y algo que la tranquilizaba, permitiéndole pensar las cosas con más detalle... todo para adaptarse a la vida en la ciudad...

"De verdad extrañaba pesar. Puede que no sea la misma experiencia, pero es relajante, y sobre todo, estoy pescando patitos... ¿Por qué quiero ser una chica de ciudad? ¿Por qué deseo encajar en esta sociedad? ¿Es que acaso quiero ser notada por Komi-san? ¿Por qué? Debería de ser quien soy sin importar que, se ve que nuestra Diosa Komi es amable con todos, en especial cuando Tadano está presente... hablando de él, ¿Qué estará haciendo? A pesar de ser alguien normal, sigue siendo alguien de ciudad, un chico de ciudad que comprende a todos y es servicial... ah, ¿Por qué pescar me hace reflexionar?"


Yadano Makeru.

Como competidora compulsiva que no admite la derrota por muy mínima que sea, la pelirosada agarraba a golpes una pera de boxeo, tratando de superar un récord ya dado por el mismo juego. Cada golpe que daba tenía encima una clara intención de superación, siendo cegado por el cómico rostro que tenía. Nadie quería acercarse a la chica, ni siquiera el encargado, al decirle que ya no debía de gastar sus boletos.

"Vamos, vamos, ¡VAMOS! DEBO DE GANARLE A SHOUKO KOMI SI QUIERO SER LA MEJOR. UNO, DOS, UNO, DOS"


Otori Kaede.

Una sola pregunta, ¿Qué era lo que hacía? nadie lo sabía a ciencia cierta. En especial cuando se quedaba quieta, observando a la nada. Eran esos momentos en que se volvía impredecible a la hora de adivinar su próximo movimiento, pues, como tal, podría moverse, hablar o solo quedarse parada sin hacer nada aparentemente. En esos momentos Kaede pensaba en lo que había pasado en estos días. No tanto por el tiempo compartido con Onemine o sus repentinas desapariciones, si no por el tiempo extra que pasaba con el chico ordinario. Algo que la hacía pensar.

"Maripooosa... ¿Dónde está?... Mira, Hitohito está jugando también. ¿Debería ir con él? Podría animarlo el mirar una fogata o eso lo deprimiría más. ¿Y si le pregunto a Onemine-chaaan? ¿Qué estará haciendo? Iré a ver cómo están, puede que los anime y así estén felices. Shouko Komi también está jugando, y mira, está jugando un juego de gatitos. Son tan lindos. Debería de ir y hacer lo mismo... mira, una ardilla... ven ardillita..."


Komi Shouko.

La azabache silenciosa, la admiración de todos, estaba realmente feliz. Por alguna razón que desconocía le habían tocado juegos que, de verdad le encantaban. Había cumplido uno que otro reto al lado de sus amigos, en especial con Hitohito. El reto que estaba cumpliendo era realmente sencillo y, que llenaba su corazón de felicidad. Darle de comer a gatitos. Con sus ya clásicas orejitas de gato, la azabache se movía con elegante entusiasmo, atrayendo la mirada de todos, quienes, embobados, solo veían a la hermosa Shouko moverse. Por única ocasión, a ella no parecía importarle las miradas de los demás, solo quería seguir jugando.

"Un gato, dos gatos, cuatro gatos. Esto es muy divertido, aunque me molesta no poder hablar. Pero sé que, si le comento a Hitohito, él me acompañará y podremos divertirnos todos juntos... no, no debo de depender de él... ¡YA SÉ! Lo invitaré yo misma. Tendré que practicar mucho para hacer eso... no hay problema... ¡GENIAL! He pasado al siguiente nivel, más gatitos que alimentar"


Onemine Nene.

Como hermana mayor, la castaña cuidaría de los demás como de costumbre, sin embargo, decidió tomarse el día y aprovechar de la diversión del momento, en especial, porque casi todos estaban perdidos en sus propios problemas. Mientras veía que reto cumplir en la ruleta, observaba todo a su alrededor. No tenía la misma capacidad de leer el ambiente que su amigo azabache, pero no era necesario, después de todo, era sencillo ver que hacían los demás... sus amigos eran verdaderamente notorios...

"Shouko Komi está jugando un juego de gatitos, Nakanaka sigue asesinando... ¿Orcos? Agari ya se fue del juego de cocina... ¿Por qué Ren está haciendo caras raras...? Para qué me preocupo, mejor seguiré coon lo mío... ahora que me acuerdo, ¿Qué estará haciendo Hitohito y Kaede? Dijo algo de ver una fogata con él... ¿Planea alguna especie de salida de campo? Sería entretenido ver que es lo que tiene en mente, deja le pregun... mierda, ¿Dónde está Kaede?"


Osana Najimi.

Una... y otra... y otra vez... no era tan desconocido el hecho de que a la peligrisácea le encantaba apostar, y si ya le gustaba eso, le ENCANTABA ganar las recompensas que esto llevaba. Lo que sí, era que no aceptaría perder algo si ella se lo proponía. Antaño, en un festival, Tadano había hecho mención de eso en sus pensamientos al ver como perdía por quinceava vez en un juego, perdiendo en el proceso todo su dinero, y no era para menos, si se observaba a detalle, la Najimi ya solo tenía un boleto de los tantos que había ganado, ¿La razón? El resto de boletos se habían ido en conseguir intentos para superar un simple juego que seguía sin pasar.

"No puede ser... es el intento número 34 que llevo... y no puedo pasar el maldito nivel... y encima la puta máquina se burla de mí... ¡NI MADRES! Esa maldita chatarra se arrepentirá. No dejaré que ese maldito se burle de mí"


Naruse Shishuto.

Para un narcisista como lo era Naruse, jugar un juego de danza era algo que lo hacía estremecer. No del miedo o nerviosismo, si no de la eufórica sensación de sentirse libre, posar a su gusto, para deslumbrar a las afortunadas personas que posaban sus ojos en el Adonis que era el peliazul... o al menos eso creía él. Todo el que lo veía pasar lo veía con muecas de extrañeza o de incredulidad, algunos niños incluso se reían de él, pero a Naruse le daba igual. En su mundo era el último vaso de agua en medio de un caluroso desierto... si él era feliz nadie lo detendría...

"Nadie puede compararse a mi maestría, solo escúchalos, alabando mi glorioso ser. Naruse, Nause, solo de escuchar sus ovaciones un cálido sentimiento despierta dentro de mi ser, me motiva a seguir deslumbrándolos con mi glorificada belleza... eso es, te has superado esta vez Naruse..."


Kometani Chuusaku.

Como tal, ¿Qué era lo que hacía Kometani? Observar el flujo del tiempo, que poco a poco nos conduce a un mismo destino. No, no eran simples pensamientos de cualquier persona, como tal Kometani no tenía nada mejor que hacer que ver a sus amigos participar en múltiples cosas, dejando de lado a Naruse durante un buen rato, solo quería relajarse y disfrutar de la vista, para él, era una agradable forma de replantearse las cosas y, de paso profundizar en los pensamientos más escondidos de su compleja manera de ser.

{Sí, aunque no lo creas, me gusta relajarme viendo a los demás, a veces me da ideas para molestar a Naruse, por cierto, ¿Dónde estarán Makoto y Hitohito?}


Katai Makoto.

A pesar de la apariencia ruda que deja ver su rostro, Katai en realidad estaba divirtiéndose al lado de sus amigos, lo que hacía como tal era por dos motivos, enorgullecer a su mentora en comunicación y, alegrar a Hitohito, su primer amigo de Itan. ¿Cuál era el juego que debía pasar? Sencillo, batear pelotas de béisbol, algo que lo alegraba y era el centro de atención de una pelirroja debido a la sencillez con la que golpeaba cada pelota, ¿Podía mejorar sus Home Runs? Sí, pero ahora, Katai solo quería seguir con su reto.

"Eres grande Makoto, has logrado salir con amigos, y encima, hay un concurso en el momento, no podía ser mejor la ocasión, pero debo de expresarme más, no puedo depender toda la vida de lo que los demás interpreten de mí, podría pedirle consejos a mi mentora de comunicación, pero... ¿Y si se decepciona de mí? No, debo de enfrentar esos miedos, por cierto, ¿Dónde estará Tadano-kun? Hace tiempo que no lo veo y el concurso ya está por acabar..."


Tadano Hitohito.

Para el chico promedio, ir jugando de poco en poco ya le resultaba algo sencillo, en especial en los retos en que, ver su entorno era la respuesta. Debía de aceptar que, si forzaba sus habilidades, podía llegar a leer a las personas a la perfección, ya ni siquiera se esforzaba en ganar boletos para ir subiendo de clasificación, solo quedaba un minuto del total que habían dado y, sorpresivamente, no se encontraba ni tan abajo ni tan arriba, exactamente había terminado en medio, para sorpresa de casi todos. A pesar de eso, en realidad no le sorprendía que Shouko fuera la ganadora, se esmeraba en realizar cada reto, y era obvio que terminaría llevándose el premio mayor, por lo que solo fue a festejar su logro.

Felicidades -festejó tenuemente Tadano, viendo a su amiga-

G-g-g-g-g-g-gra-gra-gra-gra-cias -tartamudeó Komi, presa de los nervios que sentía al ser el centro de atención-

Perdí... perdí todos mis boletos -se lamentó Najimi, entrando a la conversación-

¿Cómo no los ibas a perder si literalmente solo te enfocaste en tratar de ganar algo que no tenía salvación? -cuestionó Kometani metiéndose a la plática-

Pero esa máquina se burlaba, no podía dejar así las cosas -respondió la Najimi, con una tenue aura de tristeza-

La próxima vez... podrás volver a intentarlo -respondió Agari, con algo de nervios-

Creo que... sí -respondió ya derrotada, sin poder hacer algo más-

Por cierto, ¿Ya le dieron el premio a mi Diosa menguante? -pidió saber Yamai apareciendo detrás de Agari, asustándola por completo-

Desde que rato, de hecho, quiere ir a su casa a guardarlo -respondió Tadano, leyendo las intenciones de Komi-

¡YO LA ACOMPAÑO! -gritó la iglesia de Komi, empezando a separarla de Tadano para que este no pasara tiempo con ella-

El poder del dragón obscuro la protegerá, como su compañera es mi deber ir con ella -exclamó Nakanaka con un tenue aire de superioridad-

Vamos allá -exclamó Najimi, encaminándose a la casa de Shouko-

Rápidamente los amigos de Shouko la rodearon para acompañarla, elogiándola en el proceso y dejando atrás a Tadano, quien, antes de irse, lo habían detenido, ¿La razón? Había ganado un simple premio al haber terminado en medio de todos, un cupón para tres helados gratis, otorgado por el dueño de la zona de entretenimiento. ¿Qué haría con eso? Era obvio que lo gastaría, sin embargo, se sentía mal, ¿Con quién podría compartirlo si sus amigos ya se habían ido? En realidad, pedir tres helados y sentarse a comerlos solo no era algo que tuviera en mente, y en realidad no quería ser la burla de todos.

[Eso se siente feo :'c]

Por lo que, solo se retiró del Arcade para irse a su casa, antes de siquiera dar un paso, una tenue voz le hizo voltear.

"Hitohitooo"

¿Kaede? -cuestionó Tadano sin creer que su amiga siguiese en el lugar-

Hooola -saludó la mencionada con su ya conocida sonrisa-

¿Qué haces aquí? Creí que te habías ido con Shouko -confesó con intriga-

Me perdí buscaaando una ardilla, y cuando me di cuenta, tooodos se habían ido ya -mientras ladeaba la cabeza a modo de juego-

Cierto, fueron a dejar a Shouko -suspira- no sería buena idea que te deje aquí -confesó-

¿Pooor? -pidió saber con curiosidad-

Se está haciendo tarde y no quiero que te pase algo. ¿Quieres que te acompañe a casa? -preguntó con amabilidad, no queriendo dejar sola a su amiga-

¿Qué traes ahí? -ignorando la pregunta hecha-

Ah, esto -mostrando los cupones- al parecer gané algo en el Arcade, un cupón para recibir tres helados gratis -esto emocionó a la peliverde, quien se acercó al azabache-

Eso suena bien... ¿Podrías regalarme uno? -pidió con un aura de felicidad, esperanzada a comer un helado y platicar con su amigo-

En realidad... -viendo la cara de esperanza que llevaba Otori- no tenía a nadie con quién compartirlos, ¿Quieres acompañarme? -preguntó con una cálida sonrisa que alegró más a Kaede-

¡SIII! -exclamó con felicidad-

Finalmente te encuentro Kaede -una nueva voz se escuchó, siendo proveniente de una jadeante castaña-

Hola Nene -saludó Tadano con amabilidad-

Onemine-chaaan, Hitohito y yo iremos a comer helado -informó con felicidad, dando un pequeño salto de alegría-

¿Por eso te quedaste? -cuestionó Onemine con intriga-

No, pero, no quiero dejaaarlo solito -respondió Otori, abrazando a su amigo-

Gracias por ello, por cierto Nene, ¿Por qué regresaste? -preguntó, tratando de no tartamudear por la cercanía con Otori-

Creí que Kaede-chan venía con nosotros, y al no verla me preocupé de que le pasara algo -confesó apenada la castaña-

Yo estoy bieeen -respondió la peliverde, emanando una radiante aura de felicidad-

Ya lo sé, me alegra eso -contestó Nene, mientras le acariciaba la cabeza-

¿Quieres acompañarnos por un helado? -preguntó Tadano con amabilidad-

¿No sería grosero de mi parte? -cuestionó-

No, en realidad, tengo para invitarte, y sería agradable platicar con ambas -respondió, poniéndose rojo al recordar lo último dicho-

Bueno... si lo dices así... acepto... -dando su respuesta con un ligero rubor por las palabras dichas-

Geniaaal. Vamos Onemine-chaaan, Hitohitooo -exclamó Kaede mientras empezaba a caminar hacia la heladería-

¡Espéranos Kaede-chan! -exclamaron ambos chicos mientras la perseguían-

Había un tiempo para dedicarlo a convivir, para que tres amigos fortalecieran esos lazos, y eso era lo que observaba un señor trajeado a lo lejos. Administraba la zona de entretenimiento y, entre ello, administraba el Arcade en el cual la clase 1-1 había pasado su tiempo, seguía pensando en una simple pregunta.

"¿Por qué le dio esos cupones al chico?"

Una simple pregunta, ¿Por qué? Había tantas opciones para entregárselos a los demás, pero, ese chico promedio tenía algo que lo hizo pensar, un aura de amabilidad que, lo cautivó, y sin pensarlo, le dio los cupones, mintiéndole acerca de que era un premio por haber quedado en medio de todos, un golpe de fortuna que él mismo había planeado, y... siendo sincero, no se arrepentía. Podía ver la felicidad irradiar en las dos chicas que lo acompañaban, un peculiar trío formado por dos chicos completamente normales y un caos andante encarnado en una peliverde. Sonriendo por última vez, el hombre decidió retirarse, dejando que los chicos siguiesen disfrutando con su velada... unas últimas palabras habían sido lanzadas al aire, con la esperanza de que alguien más escuchara...

"Aprovecha lo que te acabo de dar chico... presiento que ese premio de doble tiempo cambiará drásticamente el rumbo de tu historia... suerte"




EXTRA




Como buen amigo que es, Hitohito había acompañado a Nene y Kaede hasta la puerta de sus respectivas casas, quedando impresionado por la mansión en la que residía la peliverde, una vez ambas chicas se alistaron para descansar, un vago recuerdo pasó por sus mentes. Sus vacaciones ya habían empezado, no solo para convivir con sus respectivas familias, ahora, tenían una unión más cercana con un azabache que había sido amable con ellas, una pequeña sensación de tranquilidad llegó a su mente, no planeaban salir tan seguido, siendo sinceros, pero... podían contar con Hitohito para salir a cualquier lugar... solamente... ellos tres...


"Hitohito... ya quiero volver a verte"