Amor para dar

Los días habían pasado desde la semana de cumpleaños Shoukotástica, incluso después del concurso en el cual Hitohito participó y ganó. Por petición de Makoto, el chico ordinario había empezado a entrenar al lado del rubio musculoso.

[El pobrecito apenas y podía mantenerse en pie]

Con sudor corriendo por todo su cuerpo, adolorido, y tendido en el piso, Tadano se arrepentía profundamente el no haber hecho nada de ejercicio durante el tiempo pasado, apenas y podía cargar una barra de 10 kilos de cada lado, pero, se sentía más motivado, en especial al ver que Makoto lograba cargar con una gran cantidad de peso... no pensaba quedarse atrás...

Esto... ¿Cómo puedes cargar con ese peso en cada brazo? -preguntó Hitohito anonadado, entre jadeos constantes-

Mucho entrenamiento -respondió secamente Makoto, queriendo decir más-

Eso lo sé... ¿Puedo descansar? -pidió-

Ya terminamos.

Eso es bueno -entre jadeos- ¿Cómo es que lograste ese resultado? -cuestionó con incredulidad Hitohito-

Mucho tiempo libre.

Cierto, faltaste la mitad del año, imagino que en ese tiempo te pusiste en forma -dedujo con rapidez-

Así es sucio debilucho -contestó una nueva voz en la habitación-

Hermana -respondió Makoto con notoria sorpresa-

Cállate Makoto, es hora de que entrene a este flacucho raquítico -contestó la hermana del mencionado, acercándose al chico ordinario-

¿Qué harás? -preguntó este con notorio miedo, atemorizado por el aura de la chica-

Empezaremos entrenando técnicas de combate, eres tan sencillo que cualquier niñato barrería contigo el suelo -respondiendo con rapidez-

Pero...

Te callas y obedeces... empezaremos entrenando boxeo. Si te pongo un arte marcial terminarás partiéndote el cuello -agarrándolo del cuello- andando -sacándolo de la habitación con brusquedad-

Suerte -siendo lo único que pudo decir Makoto-




Capítulo 4: Pétalos bajo la nieve




El tiempo corre con fluidez, y con ello los días. Poco más de tres días habían pasado desde que empezó Enero, y con ello un nuevo año lleno de dichas para cada estudiante de Itan. Acordándose ver una vez más, múltiples amigos organizaban salidas para convivir y saber qué es lo que habían hecho a lo largo de las vacaciones, claro, antes de que acabaran, y esto era apreciable en varios puntos de la zona.

"Me alegra que tus padres te hayan conseguido el bolso"

"Sí, de hecho, también conseguí algo para ustedes y para mi sacro santa Diosa"

"Gracias Ren-chan"

Era una de tantas conversaciones que los alumnos de Itan tenían con sus amistades. No hacia falta saber que Najimi estaba de un lado a otro conviviendo, olvidándose de los deberes que, como siempre, dejaría hasta el final... no era algo por lo que debía sorprenderse...

A todo esto, había un trío que destacaba de entre toda la multitud, y eso era, por la simple razón de que, se habían encontrado de casualidad. No habían planeado nada juntos, ni siquiera se habían hablado debido al tiempo que le habían dedicado a sus respectivas familias.

Ya acabé parte de mis deberes, y Hitomi dijo que traería algunas amigas al departamento, que bueno que mis padres salieron, no sé que hubiera pasado si me quedaba -pensando en las posibles alternativas que le podrían pasar-

El día está bastante soleado… creo que debería de ir a ver a unos amigos... pero... ¿Quién estaría disponible? -sacando su celular para abrir la lista de contactos, tratando de adivinar o recordar lo que harían-

Shouko dijo que estaría en casa de su abuela... si Najimi no me ha ido a molestar quiere decir que está con uno de sus tantos amigos... Himiko y Nakanaka... si bien somos amigos no es que sea tan cercano a ellas como para estar en su casa a solas... -divagó en su mente-

Katai me dijo que esta semana la pasaría con su familia, y es por eso que me dejó preparada una rutina para que la hiciese solo... Naruse y Kometani... no sé si puedan salir... creo que solo me dedicaré a pasear... Onemine debe de estar pasando tiempo con su familia y Kaede... -perdido en sus pensamientos-

¿Qué pasó Hitohito-kuuun?

No esperaba escuchar una voz, de hecho, no esperaba que alguien le respondiese en su momento de reflexión, por lo que, naturalmente, hizo lo que cualquier persona normal podría hacer... gritar...

"¡¡¡AAAAAHHHH!!!"

¿Qué pasó? -preguntó con total inocencia una nueva voz-

Kaede... ¿De dónde apareciste? -preguntó con algo de nerviosismo el azabache, después de recuperarse parcialmente-

¿A qué te refieeeres? -cuestionó la ya mencionada-

Digo... ¿Qué haces aquí? Se supone que estarías pasando el tiempo con tu familia -preguntó-

Mis padres me dijeeeron que querían que saliera a caminaaar. Estarán ocupaaados con aaalgo -respondió tranquilamente-

Me suena a que quieren pasar tiempo a solas -suspirando- me alegra encontrarte aquí.

Igual a mí -sonriendo con notoria felicidad, a la espera de una simple pregunta-

¿Te gustaría hacer algo? -dándole cuerda a la peliverde-

¡SIII! -respondió con rapidez, alegría y euforia-

Sujetándolo de la mano con algo de fuerza, Kaede arrastraría a Hitohito a múltiples lugares, no había otros amigos en el momento, por lo que, quería pasar, aunque fuese ese día, con uno de sus más grandes amigos.

Kaede no mentía, en realidad sus padres le habían pedido que saliera un rato en lo que ellos pasaban tiempo a solas, algo que ella desconocía. Sin saber que hacer, la chica peliverde empezó a contactar a sus amigos en un intento de matar el tiempo, sin embargo, se desilusionó cuando empezó a escuchar las respuestas a su propuesta de salida.

"Lo siento... n-n-no e-e-estoy en ca-ca-ca-casa"

"Tengo que ayudar a mis padres con mis hermanos, lo siento"

"Un evento de invierno azota a mis compañeros de gremio, debo velar por su protección apoyándolos en el combate"

Cada respuesta era una negativa a la propuesta dada por la peliverde, algo que la deprimía, en especial al saber que Nene no estaría con ella. Sabía que tenía responsabilidades, pero no quitaba el hecho de querer pasar tiempo con ella, y, para rematar, no tenía planes, lo único que quería era no sentirse sola, con ello en mente, decidió ir a un pequeño parque, con la esperanza de que algún tipo de milagro pasase, pues, la sensación de soledad nunca fue de su agrado, era algo que detestaba sentir. Sin darse cuenta, un extraña flor se dejo ver, algo que llamó la atención de Otori, quien se acercó por mera curiosidad.

Lentamente se acercaba hacia aquella flor, la cual, por alguna razón, se le hacía conocida, poco a poco acortaba la distancia, hasta que reconoció una tenue voz.

"...debe de estar pasando tiempo con su familia y Kaede..."

Esa voz la reconocería donde fuese, y sin perder tiempo, decidió acercarse con la esperanza de no ser rechazada en su propuesta de salida, y era aun más obvio que, al aceptar Hitohito, Otori llevaría a múltiples lugares a su amigo... aunque fuesen ellos dos, ella estaba realmente feliz...

Sin perder tiempo, el primer lugar al que Kaede llevó a su amigo fue a una heladería con temática de gatos, un gusto que compartía con Shouko eran, precisamente, los gatos, algo que Tadano sabía con exactitud, por lo que sabría complacer a su querida amiga en este día. No tardaron tanto en llegar al lugar, y mucho menos en pedir su orden, al menos por parte de la peliverde. El azabache pensaba en algo ligero, un par de conos de helado para sentarse a platicar un rato, algo muy común para su pensar, nunca esperó que la peliverde saliese con una gran copa de helado cubierta de chocolate y, dada la casualidad... con aspecto de gato...

No... ¿No crees que es mucho helado? -cuestionó Hitohito con algo de nerviosismos, sin negarse a comer el helado-

¿En seriooo? No lo sé, es lo que regulaaarmente pido cuando vengo aquí -confesó mientras seguía comiendo-

Se ve que te gustan mucho los gatos -notando mucho ese gusto, al igual que una de sus amigas-

Sí, son tan esponjooosos, suavecitooos y abrazaaables, a Shouko Komi también le guuustan, también a ti -respondiendo con felicidad-

¿Por qué lo dices? -cuestionó-

Por el gatito que tieeenes -señalando el colgante de gato-

Fue un regalo que me dio Shouko, aunque si me gustan los gatos.

Eso es muy bonitooo -agarrando una cucharada de helado- esto esta muy delicioso -saboreando su helado con disfrute-

¿De que pediste el helado? -notando solamente dos sabores de este-

Chocolate, vainilla, fresa, avellana, nuez, menta, galleta, dulce de leche, más chocolate -divagando en la inmensa cantidad de sabores que pidió-

¿Tantos? -cuestionó genuinamente anonadado-

Sí, me gusta mucho las cosas duuulces -confesó felizmente-

¿No te puede causar algún problema eso?

Según el doctor de la familia nooo, puedo soportar mucha azúcar. Dijo algo de hipooogluceemialgooo que tengooo -divagando en sus pensamientos-

Imagino que es algún tipo de situación médica en la cual el cuerpo produce demasiada insulina para soportar las cantidades de azúcar que come. Mientras la mantengan en constante chequeo no debería de pasar algo grave -divagó en su mente, analizando lo dicho por la peliverde- Por cierto, ¿Qué te gustaría hacer?

¿Puedes acompañarme? -pidió con algo de vergüenza, sin dejar de comer el helado-

Claro, solo acabemos el helado para irnos -agarrando un poco más-

Ya está hechooo -demostrando que, en efecto, ya no había helado-

Eso fue rápido -pensó- en fin, ¿Nos vamos?

¡SÍ! -exclamó, mientras abrazaba a su amigo-

Con ánimos, Kaede platicaba con Hitohito de cualquier cosa que pasase en su vida, el rostro de felicidad marcado en su cara era inigualable, irradiando una completa aura de felicidad, algo que Tadano notaba fácilmente y, que también le alegraba, nunca creyó que su amiga tuviese una facilidad única para ocultarse en espacios pequeños, y la mayoría de cosas que hacía parecían ser bastante surrealistas, sin embargo, no quitaba que fueran interesantes. Tan inmersos estaban ambos que no habían notado el hecho de estar en un pequeño parque, donde Kaede, aprovechando que había comprado algunas cosas, quería sentarse debajo de un árbol para comer y descansar un poco.

Mira... este lugar es muuuy bonito -exclamó una vez más Otori-

Es bastante agradable, pero me sorprende el cambio brusco de temperatura -comentó Tadano, mirando que ahora, el cielo se encontraba cubierto de nubes-

¿Por qué lo dices? -cuestionó con extrañeza-

Hace rato cuando comimos el helado hacía bastante sol, ahorita está algo nublado.

No te preoooocupes, compré Chocolate caliente -extendiendo un vaso de chocolate-

Vaya que si te gustan las cosas dulces -confesó levemente sorprendido-

Siii... me alegra que estés conmigo Hitohito -se sinceró Kaede, recargándose en un árbol-

¿Por qué lo dices? -mientras la observaba con curiosidad-

Todos mis amigos estaban ocupados, incluso Onemine-chaaan, y mis padres me dijeeeron que querían que estuviera un rato afuera... pero no me gusta estar solita... me alegra mucho que aceptaras salir conmiiigo, eres muy especial -confesó con sinceridad-

Pe... pero... ¿Peró que dices? Solo soy un chico ordinario -respondió con algo de nervios-

No me importaaa... eres muy especial para mí, y eso ya te hace especial -confesó una vez más, acortando la distancia-

Pero...

No debes ser alguieeen importante para ser especial... lo eres para mí, eres mi amigo, y estas para mí, eso me aleeegra mucho, y eso te hace muuuy especial -abrazándolo con todo el cariño posible-

Gracias.

Jejeje, me haces cosquillas -empezando a reírse por el tenue cosquilleo-

¿En serio? -cuestionó con extrañeza, dado que apenas correspondía el abrazo-

Sí... no, no toques mi pierniiita -empezando a retorcerse para zafarse-

Mis manos están aquí -extendiéndolas-

Entooonces... me están llamando -sacando su teléfono sin alcanzar a contestar- ¿Qué? Me colgó.

¿Algo importante? -pidió saber-

No lo sé, parece ser que me llamó One... -siendo interrumpida por una nueva voz-

Kaede-chan.

En efecto, quien la había llamado era Onemine. Vistiendo con un atuendo invernal para no morirse por el frío o contraer alguna enfermedad, la castaña había logrado tener tiempo para convivir con su amiga, ya a sabiendas que detestaba estar sola, por mera casualidad la había encontrado cerca de un gran árbol, creyendo que, a lo mejor, tenía algún peluche o gato que había encontrado en la calle, lo que explicaba, según ella, el encontrarla abrazando algo.

Vaya casualidad era lo que al trío le había ocurrido, Hitohito no esperaba encontrarse con Otori, Kaede no esperaba encontrarse con Onemine y Nene no esperaba ver a Tadano al lado de su amiga... una sorpresa un tanto peculiar...

¡¿HITOHITO?! -exclamó Onemine con asombro-

Hola Nene -saludó el mencionado con algo de nervios-

¿Qué haces aquí? -pidió saber-

Lo encontré en el camiiino y me acompaño a la helaaadería -añadió Kaede con una gran sonrisa marcada en el rostro-

¿Con este frío? -cuestionó la castaña-

Hacía muuucho calooor -añadió-

Entonces ya tiene rato que se encontraron -dedujo con rapidez-

Así es, creí que estabas ocupada con tus hermanos -respondió el azabache, recordando lo que dijo Kaede-

Mi abuela llegó de visita y quiso pasar tiempo con ellos. Me hubiese quedado, pero no me siento muy cómoda -respondió con algo de incomodidad-

Entiendo. ¿Quieres un poco de chocolate? -ofreció-

Me haría muy bien, ¿Puedo agarrar un poco de tus galletas? -señalando un paquete que la peliverde sostenía-

Siii -regalándole unas-

¿Qué es lo que estaban haciendo?

Kaede quería sentarse un rato a descansar -explicó brevemente-

Pero yaaa que estás aquí vaaamos a otro lugar -incorporándose rápidamente-

¿A dónde quieres ir? -pidió saber Onemine con interés-

Vamos al centro comerciaaal, hay una exhibición de pelucheees por toda la plaaaza.

¿No te gustaría ir a otro lado?

No, vaaamos -empezando a caminar rápidamente, seguido de la castaña-

Espérenme chicas -pidió Hitohito empezando a seguirlas-

Una corta caminata en la cual Otori le contaba a Onemine todo lo poco que había hecho con Tadano, mientras que este simplemente veía la interacción de las dos chicas con mera curiosidad, de momento a otro, parecía ya no importar en medio de la conversación, o de la salida que se había creado, por lo cual, planeaba separarse de la dupla de amigas para tomar su propio rumbo, alegre de que, al menos, alguien le hiciese compañía en este día.

No llegó a más de dos pasos cuando sintió un fuerte abrazo que le impedía irse, ¿La razón? Kaede lo había detenido de irse... no quería que su amigo se fuera todavía...

¿A dónde vas? -pidió saber Kaede con cierto dolor-

Ya me iba, creo que te gustaría pasar más tiempo con Nene -confesó con sinceridad, haciéndose una idea-

No es cierto, quiero que también estés conmigo -pidió-

Pero.

Por favor no te vaaayas -pidió una vez más, esta vez notando más el sutil tono de tristeza en su petición-

¿Eso es lo que quieres? -pidió una confirmación-

Sí, me gusta que estemos los tres juntooos -exclamó recuperando su alegría-

Esta bien -acariciando su cabeza- por cierto, ¿Dónde está Onemine? -pidió saber-

Le pedí que se adelantaaara, primero debo evitar que te vaaayas de nuestro lado -respondió-

Eso... eso esta... bien -con algo de nerviosismo al sentir como Kaede lo abrazaba con más fuerza-

¡GENIAAAL! Hay que ir a veeer muchos peluches esponjooosos -exclamó Kaede llena de felicidad-

Estás muy animada -sonriendo-

Sí, me gusta estar con ustedes dooos -abrazando a su amigo una vez más--

Qué bueno que ya llegaron -saludó la ya antes mencionada-

Hola de nuevo -respondieron ambos el saludo-

Kaede-chan, mira, peluches de gatitos -señalando una tienda cualquiera, sin percatarse de que había señalado-

¡GENIAAAL! -desapareciendo rápidamente-

¿Por qué le dijiste eso? -cuestionó con extrañeza-

¿Por qué planeabas irte Tadano? -contraatacó con algo de enojo-

Yo... bueno... parecía que Otori se sentía más cómoda contigo, por lo que... -confesó con algo de miedo por ver a su amiga de esa manera-

¿Planeabas irte para no incomodarnos? -cuestionó, recibiendo un asentimiento como respuesta- A veces… bueno… es algo que suele hacer inconscientemente, la alegría de encontrarse con un amigo la hace olvidarse momentáneamente de la compañía anterior. Eso no quiere decir que te haga de lado por alguien más, a ella realmente le gusta tu compañía, el que te llevase a la heladería lo deja en claro -relajando su postura y su carácter-

¿Por qué lo dices? -cuestionó ya sin sentir la presión de antes-

A pesar de todo no suele abrirse con facilidad a la hora de mostrar sus gustos, de hecho, prefiere que los demás planeen antes de opinar -confesó con algo de pesar-

No lo sabía -confesó con algo de pena-

Es algo que aprendes con el tiempo -sonriéndole-

ONEMINE-CHAAAN -gritó Otori apareciendo al lado de la mencionada-

¿Qué pasó Kaede? -preguntó tratando de no parecer asustada-

Mira, una gatita café con ojiiitos rasgados, es idéntica a ti -sacando un peluche de una bolsa-

Eso es muy bonito -agarrando este-

Y un gatito negrito rodeado de muuuchas flores, es igualiiito a Tadano-kuuun -sacó otro peluche para inmediatamente entregárselo-

Es cierto, incluso con las pequeñas flores -confesó levemente asombrado-

Toma, me alegra que lo hayas encontrado -tratando de devolvérselo-

¿Por qué me lo devueeelves? Si ese es para ti -confesó con una gran sonrisa-

No puedo paga... espera, ¿Qué dijiste? -anonadada-

Ese es tuuuyo, acabo de pagaaarlos -respondió rápidamente-

¿Qué dices? -exclamaron ambos-

SÍ, ese es tuyo. Y el negrito es de Hitohito, yo también me compre uno parecido a mí -respondió con total alegría-

Sacando de la bolsa un gatito verde con ojos cerrados y, extrañamente, un peinado parecido al de la peliverde, Kaede presumía con orgullo su compra. Tanto Onemine como Tadano no tardaron en extrañarse de lo increíblemente parecidos que tenían con los gatos de peluche, hasta que notaron que, terminaron varados en una tienda donde podías personalizar peluches a tu antojo. No se habían dado cuenta que su pequeña plática había tardado más de la cuenta, e incluso, parecía que Kaede ya los había pedido por adelantado.

A pesar de todo, no se sentían cómodos aceptando el peluche por creer que se estaban aprovechando de la inocencia y amabilidad de su amiga, por lo cual, una última vez intentaron negarse, no para hacerla sentir mal. Su respuesta los dejó bastante pensativos.

"No impooorta, a mí me gusta veeerlos felices, y me gusta más compartiiir mi felicidad"

Un aura tan pura, llena de completa felicidad, un aura irradiada por Kaede, quien parecía no importarle el hecho de gastar dinero, siempre y cuando pudiese ver feliz a sus amigos. Ninguno de los dos entendía el porqué ellos, de todos los amigos con los que contaba la peliverde, ellos eran los únicos con los que parecía estar plenamente a gusto.

Tratando de encontrarle respuesta, voltearon a ver a su amiga, quien estaba genuinamente feliz de tener a su gatito de peluche con ella, jugando con el peluche y hablándole, como si fuese un gato de verdad. No iban a pensarlo dos veces, el simple hecho de ver feliz a Kaede era algo que los alegraba por completo, queriendo proteger esa sonrisa de cualquier amenaza posible.

"¿Crees que debemos dejarlo pasar?"

"Sí, después de todo, ella nos lo regaló, y algo así no se devuelve"

Sonriéndose mutuamente, ambos se acercaron a Kaede para platicar y seguir con su improvisada salida, pasando por múltiples lugares, a petición de la anteriormente mencionada.

"Pececitos" Era la respuesta de Kaede al entrar a un acuario.

"¿Crees que pueda escalar esto?" Preguntó Onemine viendo la gran pared la cual iba a escalar junto a sus amigos.

"¿Qué les parece descansar aquí lo que queda del día?" Preguntó Hitohito, señalando un árbol de Sakura ubicado en la azotea del centro comercial.

Sin dudar, ambas chicas aceptaron, y para la fortuna de los tres, había bancas libres para sentarse, una de ellas exactamente debajo del árbol.

Me gustó estar con usteeedes -exclamó Kaede, dejándose caer en una banquita-

Nos alegra oír eso Kaede-chan, gracias por este día -respondió Hitohito, sentándose al lado de su amiga-

La vista es muy hermosa -añadió Nene, posicionándose detrás de ambos-

Acordándome, ¿Por qué no te quedaste en tu casa Nene? No lo tomes a mal por favor -pidió saber-

Mi abuela y yo tenemos ciertos roces, y la verdad no quería quedarme, no quiero pelear con ella -sin querer decir más-

Se ve que es una relación complicada.

Ni que lo digas -suspira- lo bueno es que me la pasé muy bien con ustedes –sonriendo tenuemente-

Me gusta escuchaaar eso -añadió con leve dulzura-

Por cierto, ¿Para qué compraste esa base de cámara? Hasta donde sé solo tu padre tiene una -cuestionó Onemine a su amiga-

Me la prestó para tomar muchaaas fotos, no la había ocupado antes, pero quiero atesorar este día -respondió alegremente-

¿Quieres que nos tomemos una foto? -preguntó Tadano, a sabiendas que parecía querer eso-

¡SIII!

No te preocupes por eso -respondieron ambos, preparando todo para cumplir la petición-

Una corta plática que había terminado con los tres montando el soporte para la cámara, mientras Kaede se encargaba de configurarla con lo poco que sabía, no tardaron tanto como esperaban, un minuto, y los tres ya estaban sentados, abrazando los gatos que había comprado Kaede. El sonido de un click confirmaba que la foto había sido tomada con éxito, a lo cual simplemente se pararon para observar la foto... no podían negar que había salido muy bien...

Tadano a la izquierda y Onemine a la derecha, dejando en medio a una alegre Otori que abrazaba tanto a su gato de peluche como a sus dos amigos, irradiando su aura de pureza y felicidad. Solo bastaron cinco segundos para que un flash apareciese en instantes, dejando como resultado una impresionante fotografía en la cual, se podían apreciar al trío de amigos conviviendo amenamente, y, de fondo, pétalos de Sakura cayendo bajo al igual que pequeños copos de nieve, lo que le daba, en algún sentido, mas emoción al momento enmarcado.

¿Está nevando? -cuestionó Onemine con asombro-

Este día ha estado bastante caótico en cuestión al clima -confesó Tadano, con el mismo tono de voz que la castaña-

Ni que lo digas, aunque es temprano todavía.

Iré a imprimiiir esta fotooo -desapareciendo de repente-

Kaede espera -bajando las escaleras con rapidez, no queriendo perderla-

Tranquila, desde aquí podemos ver a donde va -señaló Hitohito, ya habiendo alcanzado a su amiga-

A pesar de todo sigue preocupándome mucho lo que le pase -confesó, empezando a caminar-

Es alguien muy inocente.

Sí, este día ha sido muy especial para ella, a pesar de que trataste de irte -con molestia-

Ya te dije que lo sentía -se disculpó una vez más, sin darse cuenta que ya habían salido de la plaza-

No te preocupes, pero la próxima espera un momento antes de actuar -bajando la velocidad para darle tiempo a Kaede a que apareciese-

Lo siento.

Tranquilo, lo bueno es que te quedaste, por cierto, gracias -inclinándose-

¿Por? -cuestionó extrañado-

Estar a su lado, nunca le ha gustado sentirse sola, por eso siempre esta apegada a alguien en la escuela, muy a pesar de que desaparece nunca me ha gustado verla decaída por no tener compañía -confesó con algo de tristeza-

No lo sabía.

Con el tiempo lo vas descubriendo, además, también me agradó pasar tiempo contigo, no sabía que sabías escalar -sonriendo con complicidad-

Gracias... supongo -respondió con nerviosismo, no sabiendo que más agregar a la plática-

No te pongas nervioso -viendo como su amigo se sonrojaba tenuemente, presa de los nervios-

Miiiren -apareció Kaede una vez más, sosteniendo tres marcos con fotos-

¿Tan rápido? -cuestionó Onemine no creyendo la rapidez con la que había hecho todo-

Sí, incluso ya decoré el mío -señalando el marco con estampitas-

Es muy bonito -elogió Tadano, agarrando su marco-

Graaacias, Tadano-kuuun, ¿Cuánto tiempo estará tu abuelitaaa? -preguntó, refiriéndose a Onemine-

Solo hoy y mañana, después de eso iré unos tres días a su casa, y de ahí los días que queden los usaré para acabar la tarea pendiente, no entendí algo -respondió pensativamente-

Cierto, la tarea -recordó con tenue preocupación Hitohito-

¿No la has empezado? -cuestionaron ambas-

Ni siquiera recordaba que habían dejado trabajos pendientes, supongo que me quedaré a hacerla, ya no quiero volver a pasar por lo de las vacaciones pasadas -confesó, recordando lo pesado que fue trabajar con Najimi-

Ahora que lo dices, podría llevarme mis cuadernos y hacerla durante mi estadía en casa de mi abuela... así tendría disponible uno que otro día para salir con ustedes.

GENIIIAL -exclamó Kaede completamente feliz-

¿Tu ya la hiciste? -pidieron saber ambos-

Sí, en la semana de cumpleaños Shoukotástica -sonriendo -

Es increíble que tuviese el tiempo de acabarla en solo una semana -suspirando- es bueno saber eso, por eso tienes mucho tiempo libre.

Sí, y he estado aprendieeendo a usar una cámaraaa -confesó alegremente, sacando esta misma-

Por ello compraste la base.

Sí, quiero ser fotógraaafaaa para tomar muchas fotos de animalitooos -confesó con alegría y regocijo, dando un tenue saltito-

Eso me alegra, dijiste que querías ser parecida a tu madre de joven, ¿No? -preguntó Onemine con curiosidad-

Siii, tomaba muchas foootos -respondió con un aura de felicidad-

Es bueno que sigas tus sueños Kaede -elogió el chico ordinario-

Gracias Hitohito... mireeen, llegamos a casa de Onemine-chaaan -señalando esta misma-

Aquí nos separamos, creo -con algo de preocupación-

No te preocupes, llevaré a Kaede a su casa -respondió Hitohito, aliviando las preocupaciones de Nene-

Gracias por eso, en verdad -agradeció, dejando soltar un suspiro que no sabía estaba guardando-

No lo hagas, cuídate Nene -empezando a retirarse-

Igualmente Hitohito, Kaede-chan -recibiendo un abrazo de la mencionada-

Te quierooo

No hagas esperar a Hito -pidió, mientras se despedía de su amiga-

Nos vemos -desapareciendo momentáneamente para colocarse al lado del azabache-

Mientras entraba a su casa, Onemine no dejaba de ver como Otori y Tadano platicaban amenamente, al menos por parte de Kaede, quien tenía marcado una gran sonrisa genuina, una clara señal de felicidad, y eso, siempre enternecía su corazón. Sin preocuparse por ellos dos, y dejando que conviviesen sin preocupaciones, entró a su casa, por hoy, nada malograría el maravilloso día que había tenido, ni siquiera la visita de su abuela... había valido la pena estar con Kaede y Hitohito, bajo la fina capa de nieve, combinada con los pocos pétalos de Sakura que reposaba en su ropa... podía decir que este día había valido la pena...




Extra




Perdiéndose momentáneamente en la amplia mansión, Kaede solo iba saltando de alegría, jugando con el gatito de peluche que, parecía sostener el marco de la foto que se había tomado con sus amigos. No había tardado tanto en llegar a su cuarto y prepararse para dormir. No sin antes darse un buen baño y terminar por asearse, cada momento era solo para relajarse, y recordar con mucho cariño el día que había pasado. No importaba mucho el hecho de que había pasado poco tiempo, para Kaede, el pasar tiempo con sus dos mejores amigos era algo que siempre la alegraría, y eso quedaba en claro al momento de acomodar el marco de la foto. Colocarla en su mesita de noche, de modo que, al despertar, fuera lo primero que viese, seguido de un gatito muy parecido a ella, solo eso le bastaba para sonreír amenamente, y dejarse llevar por el sueño, lista para descansar...

"Ya quiero volver a veeerlos... Hitohito... Nene... los quiero muchooo..."