Parejas destinadas
Las parejas destinadas tenían una característica inusual.
El color de sus ojos cambiaba a la tonalidad de ojos de la persona que se ama. Un efecto que biológicamente no debería suceder, pero sucedía para denotar a los Soulmates del resto.
Cuando Izuku fue obligado a casarse con Todoroki Shoto, supo que él jamás pasaría por ese efecto.
—Me voy, no me esperes despierto. — le dijo, antes de atravesar la puerta vistiendo uno de sus mejores atuendos, perfumado y con el cabello arreglado.
Izuku suspiró cansado, sin mover un músculo de la cama en donde llevaba horas recostado viendo la TV.
Si bien sabía que su matrimonio arreglado no era precisamente un nidito de amor porque Shoto tampoco lo amaba, decir que aceptaba abiertamente en qué esté le fuera infiel, sería mentir.
Llevaba días sin dormir por debanarse los sesos pensando «¿Qué demonios había hecho mal para merecer esto?» un matrimonio sin amor, un futuro sin felicidad.
Recordaba el matrimonio de su madre con su padrastro. Eran el modelo a seguir de lo que él deseaba para el resto de su vida, su enamoramiento destinado, encontrar a la persona que lo complementara , le hiciera feliz, y viceversa.
Pero no.
Ahora estaba ahí, por una jugarreta del destino donde creyó que enamorarse de alguien que no fuera su Soulmate duraría lo suficiente para tener una vida feliz. ¡Que equivocado que estaba!
Después de un rato de darle zapping por enésima vez al televisor se levantó a darse una ducha, una vez termino, se vistió con ropa decente, arreglo un poco su cabello, como si las bolsas negras bajo sus ojos no arruinaron el buen aspecto que siempre le dijeron que tenía y se decidió a salir de aquel departamento.
Él no tenía un amante, pero podía llevarse a su mismo a comer fuera con el dinero de su 'querido esposo'.
Comer Katsudon en un local cercano en compañía de algo de Sake o Soju haría de su noche algo más pasable.
Cuando iba a medio camino al local que solía frecuentar, un enorme y llamativo letrero llamó su atención. Era un local nuevo de Ramen extra-picante.
Él no era de cosas picantes, pero sería bueno probar algo nuevo para variar así que se cambió su camino y se adentró en el lugar.
—¡LLEGÓ EL PRIMER CLIENTE, KATSUKI! — una mujer rubia del otro lado de la barra gritó, Izuku no pudo evitar dar un respingo.
Al parecer sería el primer cliente de la noche.
—¡Pero no grites! — un chico rubio, con la misma apariencia que la mujer, solo en versión masculina apareció.
Izuku se quedó mirando fijamente hasta que los ojos granate del chico se posaron sobre los suyos.
Y algo parecido a una taquicardia atacó su corazón.
—Bienvenido a Ground Zero, ¿Qué desea ordenar? — preguntó, pero Izuku no respondió.
Se había quedado absorto, observando como la exótica tonalidad granate en aquellos ojos que pasaron de mirarle indiferente a con asombro, era absorbida por el verde agua que poseía en los suyos.
Katsuki por su parte estaba en shock.
¡Había encontrado a su Soulmate!
¡Él, a quien siempre le dijeron que no lo haría por ese carácter de mierda que se cargaba!
Ambos se quedaron estáticos, su madre les arrojó un poco de agua a cada uno pero ninguno reaccionó pues lo que sus ojos tenían en frente era la puerta hacia la felicidad que creyeron negada...
O tal vez a la perdición que ninguno de los dos podía prever en ese momento.
Miya
Angel y Demonio
—Te encontré...
—20 segundos no son s-suficientes...
La gruesa y seductora voz de un demonio rubio se colaba por los oídos de un inocente y temeroso ángel. Izuku, había aceptado jugar al escondite con Katsuki, creyendo genuinamente que el demonio sería justo a las reglas del juego.
—Sin protestas, has perdido.— Exclamó el demonio apoyando su mano derecha al muro. —El juego ha terminado Deku~.— Ésta vez apegó su cara, pecho y cuerpo a la figura más baja.
—Eso es jugar sucio...— Reclamó Izuku en un intento por despejar su mente.
—Lo es, lo admito.— Sonrió Katsuki pegando su nariz al cabello verdoso. —Pero no para éste demonio..
Izuku sintió su cuerpo hormiguear en el instante en el que la respiración lenta de Katsuki dió con su oído, terminó por abrazarse a si mismo o bueno eso intentó.
—Sigo pensando que es jugar sucio..— Continuó Izuku.
En esos instantes su cerebro y razón ya no trabajaban, no sabía que decir o como contraatacar. Katsuki mantuvo su sonrisa y sus ojos fijos en la oreja ya roja del pecoso.
—Para lo que importa, has perdido, he ganado y ya no hay escapatoria cariño.
Izuku tembló, aún no quería terminar entregándose al demonio. Aún había miedo en él.
—Por favor, Kacchan...
—He sido muy paciente angelito.
No sé dijo más, Izuku mordió su labio inferior cuando Katsuki mordió el lóbulo de su oreja.
—Vas a disfrutar lo prometo.— Afirmó Katsuki moviendo su cola mostrando su desesperación.
—¿Y si no lo hago?.— Dudó Izuku.
—Bueno, me encargaré personalmente de encontrar la posición que más te guste.
Si antes Izuku estaba siendo cegado ahora ya lo estaba, las ideas que le daban las palabras de Katsuki le removían el cuerpo entero.
—Oh Deku, deja de pensarlo tanto.
Izuku no respondió.
—Para que pensarlo cuando podemos hacerlo...
Katsuki en un ágil movimiento tomó a Izuku, lo acorraló contra el muro y levantó entre sus manos.
—Kacchan... Por favor..
—Shh... Solo segúrate de tener una respuesta concreta para cuando terminemos con ésto.
—Hoy aprenderás de los placeres de la vida…
—Espero valga la pena aprenderlos.
—Oh angelito, pronto solo rogarás por saber más. Me encargaré de ser un buen maestro.
Katsuki pasó su mano por el rostro sonrojado de Izuku, lo miró y buscó grabar en su mente cada facción del pequeño ángel.
Izuku, bajo el cuerpo de Katsuki, había olvidado quién era, olvidó el bien y el mal. Dejó que el demonio de ojos rubí lo guiara por aquel nuevo camino.
—Miras mucho...— Susurró Izuku, un tanto sofocado ante la profunda mirada del rubio.
—Tú desesperas mucho.
Izuku se removió bajo el cuerpo ajeno, acomodó sus brazos sobre su cabeza e intentó esconder la lujuria que despertaba en su cuerpo.
—Sigues muy nervioso.
—Tu culpa…
Katsuki no tomó importancia y se enfocó en lo que realmente lo era. Bajó hacia el cuello de Izuku y respiró un dulce aroma a menta y pureza.
—Es asquerosamente encantador…— Susurró para luego plantar un beso en el cuello ajeno.
Izuku quiso responder, mas no lo hizo. Un ruido obsceno salió de sus labios reemplazando las palabras.
—Deku…
Susurró Katsuki repartiendo besos en el mismo lugar
—K-kacchan…
—No desesperes, pareces lombriz.
Izuku mordió el interior de su mejilla, impaciente. No quería que el miedo arruinara el momento.
—Deku.
Amenazó Katsuki dejando una marca en el cuello del chico.
—P-por favor…
—No me obligues a azotarte.
De una u otra forma la idea de ser azotado por las manos de Katsuki solo hicieron incrementar la desesperación de Izuku, quien no tardó en removerse aún más.
—Si es lo que quieres tienes que pedirlo.— Exclamó Katsuki divertido.
—Kacchan por todos los cielos… por favor…
—¿Qué? ¿Haz dicho algo? No escuché.
—¡Rayos Kacchan, hazlo de una vez por todas!
—Bien, bien.
Con eso Katsuki cambio la posición, Izuku acostado boca abajo en sus piernas, tal y como vino al mundo. El con una perfecta vista de cada parte del cuerpo del ángel.
Y el primer azote llegó, Izuku se retorció y gimoteó de dolor y placer.
Un segundo, un tercero y un cuarto se escucharon en el silencio de la habitación, acompañados de la voz aguda de Izuku.
—Calma, calma angelito. Ésto apenas inicia.
- Dani Cast
Estaré avisando para cuándo suba en wattpad la parte sin censura.
Vampiro
Lo fría que era su piel en comparación a la suya resultaba un hecho aterrador.
Sin embargo, ya no había vuelta atrás.
Izuku había tomado una decisión que si bien terminaría pesandole el día de mañana, de momento, era lo que tenía que hacer si quería salvar a su madre.
—Vamos, no luzcas asustado, cariño. Te haré sentir muy bien. — dijo el hombre que le pagaría por un servicio exclusivo. — Así que solo relájate, disfruta y... procura no perder la conciencia. — añadió, sonriéndole de medio lado, mostrándole esos blancos y relucientes colmillos que, en algún momento durante la sesión de sexo, se hincarían sobre la piel desprotegida de su cuello.
Solo perdería un poco de sangre, ¿verdad? La suficiente para alimentar a este hombre de más de mil años, pero sin tener qué perder la vida durante la primer noche.
Izuku paso saliva con dificultad, mostrando total sumisión a Bakugo Katsuki, quién hizo y deshizo con su cuerpo esa noche, hasta que casi entrando el amanecer, bebió la sangre suficiente para dejarlo mareado y somnoliento.
Aunque no solo debido a ello, el sexo también había sido brutal.
Pero sobrevivió.
Era el primero que lo hacía aún después de tener años de no beber sangre fresca.
Así que sin más, Katsuki accedió a darle cualquier cosa de su fortuna con tal de poder tenerlo cada vez que quisiera sin saber que terminaría enamorándose de ese mortal de sangre exquisita, y que terminaría perdiendo porque como en él, el tiempo no se detendría en aquella existencia humana.
Diferencia de edad
—Quiero verlo. — Katsuki no estaba de humor, su aroma lo delataba, sin embargo Shindo se interpuso en la puerta, como su de un muro alzándose entre Izuku y él se tratase.
—Deja a mi hermanito en paz, Bakugo. No quiero verte rondando cerca de él de nuevo.
—Deja que eso lo decida él.
—Mientras siga siendo menor de edad quien decida por él seré yo. Si tanto quieres a Izuku como tú Omega espera por él, sino vete a la mierda, jodido Alfa de pacotilla.
Katsuki gruño ante el insulto pero tal vez Shindo tenía razón.
Izuku apenas tenía 17, él 24.
Siete años de diferencia talvez no era mucho si no le prestaba demasiada atención, pero desde que lo conoció en aquel supermercado, había quedado prendado del Omega, y el Omega de él. Eran destinados después de todo pero Shindo; el hermano mayor de Izuku y tutor legal ante la falta de sus padres le estaba poniendo demasiadas trabas a su unión cuando ya le había explicado que no haría nada que no estuviera acorde a la edad de Izuku.
Su Alfa lo necesitaba cerca, el Omega lo necesitaba cerca. Solo quería poder disfrutar de su compañía, conocerse más, como primer paso pero el hermano mayor que tenía su edad, no iba a permitirselo.
No confiaba en él.
Si él estuviera en una situación así con Gogó, haría lo mismo pero solo era un pensamiento superficial porque no se encontraba de ese lado.
—Solo quiero llevarlo a comer, Shindo.
—No me interesa. Si de verdad es tu destinado sabrás esperar por él, ¿no? — dijo, y sin esperar respuesta le cerró la puerta en el rostro.
Al momento, su móvil sonó con la llegada de un nuevo mensaje. Era de Izuku.
«Ven más tarde, Shindo tiene el turno de noche. Prepararé Ramen para cenar (•ᴗ•)» leyó.
Katsuki sonrió pero pensando en las palabras de Shindo...
«Guardalo para dentro de ocho meses. Esperaré pacientemente a que tengas la mayoría de edad y entonces podremos comerlo junto con tu hermano.» escribió, antes de dar media vuelta y regresar a casa.
Quería hacer las cosas bien.
Izuku lo valía después de todo.
••Primera vez••
Katsuki se dejó caer sobre él cuando llegaron juntos al clímax, aún sujetaba sus dos manos contra las sábanas, que tenían impregnado su seductor perfume. Izuku podía escuchar la respiración agitada de Katsuki, y más placentero aún, podía sentir el cálido aliento de su novio estamparse contra su cuello.
Él no estaba en mejores condiciones, cada fibra de su cuerpo temblaba mientras intentaba recuperar el aliento.
Habían tenido su primera vez en la habitación de Katsuki, se entregaron el uno al otro de una forma torpe e inexperta, pero agradable y placentera para ambos. Katsuki lo enamoró una vez más, había tenido tanto cuidado al prepararlo, lo llenó de besos hasta que el dolor quedó atrás y pronto ya no hubo excusas para detenerse, irremediablemente se fundieron en el otro.
Katsuki pareció recuperarse, se movió sobre él para dejar besos suaves en su cuello, el descarado llevó una mano a su pecho y bajó dejando suaves caricias sobre la piel perlada en sudor.
En ese momento algo en Izuku hizo click, todas las clases sobre biología volvieron a su mente en un instante, un escalofrío de terror lo recorrió, entonces empujó a su novio muy lejos de él. Por la fuerza de Izuku, Katsuki rodó sobre la cama y aterrizó en el suelo.
—¡¿Qué carajos te pasa, nerd?! —gritó cuando consiguió levantarse.
—¡Somos muy jóvenes para tener un bebé! —renegó el pecoso, envolviéndose con las mantas.
—Izuku… —murmuró Katsuki, sintiendo una vena saltarse en su sien— Traigo puesto un condón… ¡Y somos hombres, carajo!
—Pero-
—¡Nada de peros, nerd!, ¡no estamos en los raros fanfics que lees en línea!
—Pero podría pasar… —murmuró cada vez menos convencido.
—Tú pequeño…
Katsuki se lanzó sobre él y le arrancó las mantas de un tirón, mientras Izuku se retorcía y gritaba. Una segunda ronda sería su castigo por ser un nerd tan despistado.
•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•
La imagen es de un Doujin de Bb-ume se llama "Kacchan y Deku y las flores del olivo dulce"
IzuOcha/BakuDeku "HASTA QUE TE ENCONTRÉ"
Katsuki tuvo que acostumbrarse a observar las muestras de cariño que se daban Deku y Cara redonda, una de las más cursis era cuando ella le cantaba, al inicio solo recibía sonrojos por parte de Izuku y lentamente se aprendió la canción para cantarla juntos, era su canción.
Lo que lo ponía de malas no era en si su noviazgo, el afecto o la canción pero mirarlos juntos era el recuerdo de su cobardía.
Antes de que el par de tortolitos fueran novios,ya estaban a nada de entrar a una relación cuando Katsuki por miedo retrocedió y Ochako confesó sus sentimientos a Izuku los cuales no rechazo para no lastimarla, la quería demasiado era su mejor amiga, pensó que con el tiempo se aburriría de él y lo dejaría, sin embargo ella nunca renunció y se dedicó a enamorarlo robándose cada milímetro de su corazón. Se hicieron confidentes, amantes e Izuku siempre le agradeció porque ella nunca se dio por vencida hasta enamorarlo por completo.
Pero en ocasiones la vida no es justa, Ochako falleció en un accidente automovilístico cuando iban en un viaje escolar. Obviamente Izuku quedó destrozado e incrédulo de que el amor de su vida hubiera partido, había tanto por vivir, había tanto por hacer y el deseo de tener una familia se fue por un abismo.
Katsuki nunca lo dejó, fue su mano derecha, su hombro donde lloró hasta que él fue recuperado por las sesiones de terapia.
A pesar de todo en la actualidad Izuku tiene sentimientos bien arraigados dentro de su corazón, donde extraña a su bella Ochako y tardes como a esta donde el sentimiento de vacío, hacen que la necesidad llore a través de una letra.
Que no me enamórate
Hasta volver a tí
Dije que no caeré
A menos que me caiga en ti
Me perdí en la oscuridad
Pero ahí estabas tu
Estabas tú...
Katsuki observa como una lágrima traicionera a una escapa de Izuku, a pesar de que tiene una sonrisa en sus labios.
Pero él se limita solo a eso, observar.
A él también le duele, le duele verlo así pero sabe que todo es un proceso y tarde o temprano se acostumbrara a ese dolor, no lo superará pero podrá acostumbrarse a vivir sin el, a vivir sin ella.
Izuku desde la adolescencia se dio cuenta de su bisexualidad y Katsuki su homosexualidad. Sin poder detener tales sentimientos, esos impulsos que trató de enterrar en su pecho fue hacia él, lo agarró del cuello de su camisa y estampa sus labios con los ajenos. Siente como le robó un suspiro por medio de este beso.
El rubio dentro de su pecho no dejaba de sentirse feliz, pero a la vez completamente una mierda, se sentía mal porque creía que estaba aprovechándose de la situación y de la sensibilidad del pecoso, Pues apenas había pasado un año del fallecimiento de su mejor amiga, de su novia y del amor de su vida.
Izuku volvió a sentir ese sentimiento de ser completamente amado, ese cariño y calidez que le ponían los pelos de punta por el contacto de un beso.
Toda culpabilidad entre ambos se fue cuando, cuando se separaron y vieron que lagrimas corrieron por sus mejillas.
Izuku sabía que Katsuki nunca dejo de amarlo, ni sabía si él hacía lo correcto por aceptar ese contacto de piel frente a la tumba de su amada en ese primer año de su partida. Solo sabía que estar entre los brazos del rubio siempre se ha sentido protegido y esperaba no perderlo como paso la desgracia con Ochako.
Mario Bros (BakuDeku)
—¿Qué? ¿Enserio creíste que me casaría contigo? —pregunta una incrédula Ochako al ver la cara de Katsuki.
—Ehhhh, pues sí —responde algo dudoso Katsuki, su tono delataba que la rebelión de la princesa no estaba planeada.
—¡Yo jamás me casaría con un monstruo! —dice enojada y decidida Ochako.
Ochako vio cómo la cara de Katsuki se contorsiona en una mueca. La castaña se prepara para activar el potenciador de hielo cuando nota como el cenizo se ríe a carcajadas.
—¿Qué? —pregunta incrédula, es no era la respuesta que esperaba.
—¿En serio creíste que quería casarme contigo? Qué ilusa y soberbia Princesa Ochako, a mí no me interesas en lo más mínimo, esto sólo fue para atraer al plomero que venía contigo. Y al parecer funcionó —sonríe al ver cómo llegaba el peliverde con su acompañante.
—¡Suelta a la prin —Izuku se detiene a la mitad de la oración al ver la escena enfrente de él —...cesa ¿Qué está pasando?
—Ahí está el hombre con el que me voy a casar —Katsuki se acerca y le besa la mano a Izuku sólo por cortesía.
—¿Q-Qué? —pregunta un sorprendido y sonrojado Izuku —e-eso no va a pasar, eres un conquistador.
—Ah, pero por ti puedo dejar de serlo —se acerca hasta quedar cara a cara con el peliverde —sólo pídelo y haré lo que sea por ti.
Izuku seguía sonrojado y ahora aún más por la cercanía entre él y el cenizo, pero no cedería ante sus encantos.
—No nos conocemos, eso es importante.
—Tenemos el resto de nuestras vidas para conocernos —parecía que para cada réplica de Izuku había una respuesta.
—No soy de tu mundo.
—Vas a tener que buscar una excusa mejor, Deku —sonríe cada vez más divertido el cenizo.
Izuku piensa sus opciones, si bien el hombre frente a él era un tirano también era demasiado insistente. Además, era muy bien parecido. Tal vez podría darle una oportunidad.
—Acepto, pero en el primer momento que vuelvas a intentar conquistar o hagas algo dudoso haré que te encierren.
—Je, tienes carácter. Me gusta. Muy bien, pecas, trato hecho.
La princesa así como todos los invitados de la boda tenían una expresión de sorpresa, este giro de los acontecimientos había sido imprevisto para todos menos para el mago de Katsuki, él sabía desde el principio los planes de su amo.
Y así Katsuki e Izuku se casaron en una de las bodas más grandes vistas en todos los reinos. Quién diría que el cenizo podía ser todo un romántico cuando se lo proponía.
Y vivieron felices para siempre.
Nomu Bakugou x Izuku
Era un secreto de ellos dos, cuando secuestraron a Katsuki en el campamento de entrenamiento, tardaron casi medio año en recuperarlo, el tiempo suficiente para que lo dañaran mentalmente e internamente, pues no importa que tanto se mire como Kaachan, ya no es el mismo, era la máxima creación de la liga de villanos el mejor de todos, el nomu BaKa.
Unas mangueras no se pudieron quitar se su cuerpo, es parte de la circulación era lo único distinto que se mira a simple vista.
Izuku se dió cuenta de una transformación, en un momento desesperado cuando el pecoso estaba en riesgo a fallecer por el ataque enemigo, Katsuki se lanzó y protegió con su cuerpo, al impactar con el duro asfalto.
Midoriya reaccionó y se endereza de inmediato para observar como el rubio se hizo más alto y robusto, en sus mangueras se observa la sangre completamente alterada, respiración pesada, su piel se oscureció junto a sus ojos el único color es el rojo rubí de su pupila y pelo rubio. Tiene un vapor que salía de las comisuras de sus labios.
Estaba furioso, lo notaba por las pequeñas chispas que sus palmas muestra. ¿Quién no estaria a la defensiva si estaba por perder a su omega destinado?
Observa con furia como desaparece el tipo que lanzo a su amor por el precipicio cuando estaba inconsciente.
— ¿Kaachan? — Lo nombra confundido.
Pero ese es un alivio para el rubio que no había notado que estaba despierto, a pesar de que está sentado sobre él. Acaricia su mejilla, Izuku cierra sus ojos, ese aroma es de Katsuki, sin duda es Katsuki.
—De...ku. — Deletrea con dificultad
Izuku aún no acepta a Bakugo como su alfa destinado, pues sufrió años de maltratos por el rubio cuando esté se enteró de estar vinculados, no quería estar con un omega recesivo y quirkless.
Cuando ingresaron a la UA, heredó el OFA y con ello Izuku se convirtió en omega dominante. Poco a poco el alfa mostró interés, el pecoso piensa que es por su aroma fuerte y eso lo confunde pero además de eso debería estar loco de aceptar ser pareja del alfa que lo maltrato psicológicamente por años.
Aún así, no puede evitar sentirse aliviado que Katsuki está bien, a pesar de recibir tal golpe.
— ¿Qué te hicieron?
—Oo..meg..a... mío. — Vuelve a "hablar" mientras lo atrae a su cuerpo, asegurando que mezclar ambos olores.
—¿Estás bien? ¿Te hiciste daño? — Katsuki frota su mejilla con la del pecoso incluida una especie de ronroneo, pero suena más fuerte — Me alegra que no te lastimaras. — Las voces de sus amigos se hacen presentes, los están buscando, Izuku sabía que el estado del alfa asustaría al resto y puede que no lo dejen ser un héroe por ese vista. — Kaachan, quiero a Kaachan ¿Puedes regresar?
A los segundos, la piel de Katsuki se contrae poco a poco emitiendo más vapores hasta que se mira el color y tamaño real. Izuku sonrió aliviado, cosa que motivo al alfa para jalarlo de la cintura y besarlo, sorprendió al Omega que se limitó a quidarse quieto, así que el beso duro poco.
—Izuku, no estamos marcados y aún así no podemos sobrevivir sin nosotros ¡Déjame cortejarte, maldita sea! Se que hice muchas estupideces, pero te quiero conmigo.
—¿Que eres ahora? — Pregunta curioso.
—¿No es evidente? Un Nomu, pero uno que no podrán controlar porque soy completamente tuyo, tu eres mi control, solo te obedecere a tí.
El Omega rompe el abrazo.
—Por el momento, quiero enfocarme en lo que te hicieron y después veamos que pasa sobre tus sentimientos.
Sería mentira si no dijera que está un poco decepcionado, pero lo entiende, gran parte es su culpa.
Se aproxima para abrazarlo con fuerza, dónde está vez Izuku no rechazo, y la gran señal que le importaba, fue que le escondió todos ese gran secreto que nunca dijo, que él, es un Nomu.
Sí, tenía esperanza.
De las amistades peligroso
Izuku se estremece cuando el frío metal del arma recorre su piel. Él arquea la espalda, respirando profundamente mientras deja la piel de gallina a su paso.
Agarra la tela de su ceñido vestido negro, lo levanta más arriba de su pecho y muele con más fuerza la polla que lo llena. Una palma áspera se desliza hacia abajo para agarrar sus caderas; bronceado y entintado con remolinos de negro, es un marcado contraste con su piel pálida lechosa. La mano de Katsuki aprieta, indicándole silenciosamente que se mueva.
La molienda lenta y sensual pronto se convierte en un rebote frenético, Izuku gime ante la sensación de plenitud. Detrás de él, Katsuki se mueve, encorvándose más en el asiento. Camisa ensangrentada desabrochada y pantalones planchados ahora húmedos con la mancha de Izuku, se ve hambriento. Ojos rojos que brillan mientras miran.
" Mi bebé. ¿Te sientes bien, cariño?"
"Ohhh. Sí."
El arma se arrastra más y más hasta que Izuku se sacude. La cabeza echada hacia atrás y los ojos cerrados. El frío metal presiona contra su pequeño clítoris en pequeños círculos. El placer se intensifica.
"Ven por mí."
Metal se clava con dureza en su clítoris e Izuku se corre con un grito; ruidoso e indiferente de los dos guardias que estaban de centinela en la puerta. Todo lo que importa son ellos. Izuku y Katsuki. Él es su amante a las órdenes. Para usar y abusar. Para amar y apreciar.
Nada más. Nadie más importa.
No importa quién lo escuche gritar, rogar y gemir. Que lo ve desnudo y vulnerable, desparramado y hermoso como un cuadro. Porque cuando tu amante es tan peligroso como el de Izuku, terminas desechando esas insignificantes inhibiciones que tienen la mayoría de los mortales. Porque solo importa un hombre y arrasaría la tierra y la salaría detrás de él si se lo pidieras. Él mataría por ti y tú morirías por él.
El poder es algo embriagador e Izuku está drogado esta noche.
𝗧Í𝗧𝗨𝗟𝗢: 𝐃𝐀𝐈𝐊𝐈
𝐊𝐀𝐓𝐒𝐔𝐊𝐈
Después de regresar de aquella isla a la que yo y toda mi odiosa clase fuimos, comencé a ver al Nerd de mierda de otra manera.
Toda esa forma de verlo cambio, ya no me desagrada como antes, me gusta tenerlo cerca, me encanta contemplarlo cuando él no lo nota, me fascina escuchar su voz a cada rato, amo ver el hermoso color de sus ojos; joder, incluso sus murmullos (los cuales antes me parecían molestos y desagradables) comenzaron a gustarme.
Todo, todo lo que lo conforma, empezó a encantarme con locura al grado de sonrojarme seguidamente gracias a él.
La rivalidad que mantenía con Deku creció más de mi parte con la única intención de que me notara.
Sé que muchos pensaran que este sentimiento por él es reciente, pero no es así, ya que desde nuestra infancia siempre he tenido una atracción por el Nerd, pero esta afección tuve que frenarla por dos razones:
1.- Como yo era hombre la sociedad juzgaría nuestra relación.
2.- Porque era un Quirkless y no quería que mi reputación se manchara por hablarle.
Esa fue la razón por la cual comencé a molestarlo, para que todos le tuvieran miedo y respeto al gran Katsuki Bakugou. Esa era la razón, pero nunca me di cuenta del daño tan grande que le hacía a él.
Sé que fui muy malo en el pasado, pero hoy en la actualidad me arrepiento de todos los tratos que le di, porque no se los merecía.
Es tan jodidamente perfecto que la luna y las estrellas se postrarían ante su belleza si así lo deseará; mi estúpido Deku, es insuperable y aunque nadie sepa este sentir, trato de disimularlo, porque tengo miedo a que me rechace. No lo culpo, fui muy cruel con él, pero si Deku me diera la oportunidad de enmendar mi error yo lo repararía de todas las formas posibles que existan en este mundo con tal de tener su amor, el amor de mi pequeño y odioso Nerd.
Actualmente, mi sentir es algo difícil de explicar, ya que este sentimiento lo oculto para que no lo sepa jamás, para que no se burle, para que no me rechace, porque honestamente tengo miedo. Odio sentir este maldito sentimiento en el pecho y lo que más me irrita es que mi pequeño Nerd lo provoca, porque aunque él no lo sepa, está comenzando a hechizarme con sus encantos.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
𝐍𝐀𝐑𝐑𝐀𝐃𝐎𝐑
Así pasaron los días en Yuuei hasta que una mañana, mientras caminaba por los pasillos de la escuela, Bakugou Katsuki escuchó algo que le causo un gran dolor en el corazón.
-- ¿Daiki te regaló esa rosa Midoriya? -- Preguntó un alegre Eijiro Kirishima.
-- Si -- Respondió Izuku con un pequeño sonrojo mientras sostenía la rosa -- Vino de visita a entregármela junto con esta carta -- Inquirió mientras le mostraba al pelirrojo el sobre de color blanco.
-- ¡WOW! ¡Eso es un lindo detalle Izuku -- Dijo sonriente Mina Ashido.
-- ¿Te la dio por el día que lo rescataste? -- Preguntó Tsuyu.
-- Sí, me la dio en agradecimiento por ese día, estaba feliz de que yo lo rescatará y bueno a-a cada rato lo veo -- Expreso sonriente el pecosito.
-- Aun así eso es increíble Deku-kun, yo rescate a una niña y ni siquiera me dio las gracias -- Agrego Uraraka un poco triste por recordar ese momento -- Pero aun así eso es muy lindo de parte de Daiki.
-- Sí y muy varonil -- Reitero con euforia Eijiro.
-- Sí, lo sé -- Respondió Izuku viendo fijamente la rosa que sostenía en su mano.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
𝐊𝐀𝐓𝐒𝐔𝐊𝐈
Después de escuchar esa plática a escondidas, regresé a la residencia de la clase para procesar bien lo que acababa de escuchar, ya que aún no era capaz de creerlo del todo. Mis pasos eran lentos y pesados, pero a pesar de sentir eso llegue finalmente a mi habitación y me desplome al lado de la cama para llorar del coraje y dolor que sentía de solo pensar que Deku gustará de alguien más que no fuera yo. Esto dolía demasiado, al grado de decir que dentro de mi pecho sentía que mi corazón ardía, muchas cosas pasaron por mi mente en ese momento, pero una en especial no dejaba de atormentarme.
«¿Quién diablos era ese tal Daiki y que pretendía con Deku?».
Era algo obvio que al traerle una maldita rosa a la escuela tuviera otras intenciones con él.
Esto que siento en el corazón son celos, unos celos inmensos de no verlo al lado de ese tipo y era raro que experimentará esto, ya que nunca había sentido tal sentimiento.
-- Creí que el ocultar mi sentir estaba bien, creí que el Nerd lo notaría, pero veo que no; hay competencia, tengo una competencia con ese bastardo, así que no dejaré que un maldito idiota me quite a Deku, lucharé, lucharé por su amor, aunque sea difícil yo luchare porque esta batalla acaba de comenzar y no dejaré que ese tipo me quite a mi Nerd -- Afirme con determinación mientras me limpiaba las lágrimas del rostro.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
𝐍𝐀𝐑𝐑𝐀𝐃𝐎𝐑
Desde ese día Katsuki cambio mucho más con nuestro querido peli verde, ya que lo seguía a todos lados. Lo seguía por los pasillos y el patio de la escuela, lo vigilaba a lo lejos en el comedor de la escuela, en clases observaba de reojo lo que este hacía o escuchaba (aunque eso no estuviera bien) las pláticas con sus amigos, los cuales a veces mencionaban al "rival" del peli cenizo provocando en él una enorme ira al grado de llevarse arrastras a Deku a otro lugar con el pretexto de probar si este al fin lo había superado en fuerza. A todos los lugares a los que Izuku fuera Kacchan lo seguía, joder incluso hasta cuando este iba al baño lo seguía.
¿Pero por qué razón hacía esto Kacchan?
La respuesta era fácil, Katsuki trataba ver lo que este hacía, ya que anteriormente se enteró por Eijiro (mientras desayunaban) que Deku había ido a visitar al tal Daiki el cual pensaba que quería arrebatarle de su lado a Izuku y eso no lo iba a permitir, pues Deku era suyo (aunque este último no lo supiera).
.
.
.
.
.
.
𝐊𝐀𝐓𝐒𝐔𝐊𝐈
Mi mente era un completo mar de ideas porque trataba de imaginar de la mejor manera posible como era ese idiota, ya que conforme fuera idearía un plan para ganarle a él y quedarme con mi Nerd.
¿Será rubio como yo?.
¿Será peli negro?.
¿De ojos verdes?.
¿Castaño quizás?.
¿De ojos azules?.
¿Más alto o más bajo que yo?.
¿Bien parecido?.
¿Blanco o bronceado de piel?.
¿Más guapo que yo?.
¿Agradable?.
¿Detallista?.
-- ¡CÓMO! ¡CÓMO! ¡CÓMO SERÁ ESE BASTARDO! ¡CÓMO SERÁ PARA TENER A DEKU TAN FELIZ CON SOLO NOMBRARLO! ¡QUE TENDRÁ EL QUE NO TENGA YO!.
Me gustaría conocerlo para saber ante quién estoy compitiendo, para saber si estoy ganando o estoy perdiendo contra él.
No quiero darme por vencido contigo Deku, te amo como no tienes idea y no quiero perderte jamás.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
𝐍𝐀𝐑𝐑𝐀𝐃𝐎𝐑
Un sábado por la mañana (al rededor de las 11:30 am) Katsuki despertó un poco tarde, ya que espió por toda la noche una llamada del peli verde (que de repente le entro)
En fin, nuestro peli cenizo se preparó un bol lleno de cereal con leche (pues no tenía apetito para desayunar otra cosa) y se sentó en la mesa para desayunar tranquilamente, hasta que notó algo raro, Deku no estaba. Intrigado por no encontrar a su amor platónico, se paró de la mesa (con un vaso de leche en la mano) y vio en la sala común, a Eijiro, Sero y Denki los cuales estaban entretenidos viendo caricaturas.
Ignorando eso, el peli cenizo se acercó hasta ellos y dijo -- ¡OIGAN IDIOTAS!.
-- ¿Sí Blasty? -- Respondió el pelirrojo volteando a ver a su mejor amigo.
-- ¿No saben dónde está el Nerd de mierda?.
-- Mmmm -- Pensó Denki -- Oh si, él salió a ver a Daiki.
-- Da-¿Daiki? -- Preguntó irritado el de cabello cenizo mientras una vena sobresalía de su rostro enojado.
-- Sí, fue a visitarlo, estará todo el día con él -- Expresó Sero.
-- ¡¿QUÉ?! -- Grito Katsuki muy confundido pero a la vez enojado.
- Creó que también dijo que se quedaría a dormir con él - Agregó Denki tratando de recordar lo que el peli verde le había dicho en la mañana.
-- ¡DORMIR! -- Vocifero el rubio mientras quebraba el vaso de leche con su mano.
Impactados por su actitud, Sero, Kirishima y Denki trataron de preguntarle por su estado.
-- Oye amigo ¿Te sientes bien?.
Pero fueron interrumpidos por los gritos de loco que el rubio pegaba hacia el cielo.
-- ¡MALDITA SEA! ¡YA NO LO SOPORTO MÁS! ¡NO VOY A PERMITIRLE ESTO! ¡NO DEJARÉ QUE SE COJA A DEKU! ¡EL ES MÍO Y YO SERÉ EL PRIMERO EN HACERLO!.
-- A-amigo que te...
-- ¡DIME DÓNDE ESTÁ DEKU! -- Grito Katsuki mientras sujetaba de las prendas a Denki para que hablara.
-- No lo sé viejo -- Contestó el rubio sumamente asustado, ya que ver al ojirubi en ese estado era bastante escalofriante.
-- ¡NO MIENTAS! ¡DÓNDE ESTÁ DEKU! ¡DÍMELO YA SI NO QUIERES QUE TE MATE PIKACHU!.
-- Fue al centro de la ciudad -- Interrumpió de la nada Kirishima.
-- ¿Al centro? ¿Estás seguro dientes de tiburón?.
-- Sí Blasty, estoy seguro.
-- Bien -- Dijo soltando a Denki, el cual cayó al suelo - Me voy.
-- Si -- Contestaron a la vez Eijiro y Sero.
El peli cenizo estaba a punto de salir de la residencia, pero parándose en seco volteo para decirle algo a esos 3.
-- Le dicen a alguien lo que paso aquí y considérense muertos.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
𝐊𝐀𝐓𝐒𝐔𝐊𝐈
Después de amenazar a esos bastardos corrí directo a la salida para ir a buscar al Nerd, mientras caminaba rumbo al centro mi mente comenzó a imaginarse cosas desagradables entre Deku y ese idiota. Agitando mi cabeza ignoré aquello para encontrarlo lo más pronto posible, pero una vez que llegué al centro, no sabía cómo carajos era la dichosa casa del tal Daiki. Parándome en seco trate de pensar donde buscar, hasta que mi teléfono comenzó a sonar; conteste de mala gana y note que era el odioso dientes de tiburón.
-- ¡¿Qué quieres?! -- Exprese mientras me paraba al lado de unas jardineras del parque.
-- Ah, se me olvidó decirte que la casa a la que fue Midoriya está a dos calles del parque, ¿Dónde estás ahora Blasty?.
-- En el parque.
-- Ok, solo camina dos calles a la derecha y llegarás.
-¿De qué color es la casa de ese bastardo?.
-- Es de color azul, pero por que le dices así a Daiki, es muy tierno.
-- ¡NO ME IMPORTA ESO, NO DEJARÉ QUE ESE IDIOTA SE COJA Y ME QUITE A DEKU!.
-- Pero Blasty...
-- ¡CÁLLATE!.
Pero el ojirubi (y Eijiro) fue silenciado ya que los rociadores del parque se activaron y mojaron por completo al chico explosivo. Preocupado por el silencio de su amigo, Eijiro preguntó.
-- Emmmm...¿Blasty te encuentras bien?.
Y desde el otro lado, el pelirrojo comenzó a escuchar los insultos y explosiones de su mejor amigo.
-- ¡MALDITA SEA QUIEN DIABLOS COLOCÓ ESTAS COSAS AQUÍ! ¡LOS MATARÉ A TODOS!.
Incómodo de escuchar aquello desde el otro lado de la línea, Eijiro colgó y suspirando pesadamente pensó.
-- «Sin duda hoy no será el día de Blasty».
.
.
.
.
.
.
.
.
.
𝐍𝐀𝐑𝐑𝐀𝐃𝐎𝐑
Una vez que el peli cenizo llegó a la casa de aquel "bastardo", toco la puerta (repetidas veces), la cual fue abierta por una simpática mujer de cabello castaño.
-- ¿Sí? ¿Qué desea? -- Preguntó con amabilidad la mujer.
-- ¿Aquí vive Daiki?.
-- Sí, tu debes de ser Katsuki ¿no?.
-- Si, ¿Por qué la pregunta?.
-- Izuku ha hablado mucho de ti.
-- ¡QUÉ! En-¿encerio? - Cuestiono sonrojado el rubio.
-- Si, dice que eres un muy magnífico candidato para héroe.
Callado por un momento, el corazón de Katsuki comenzó a latir más rápido de lo normal ya que nunca pensó que su Deku hablará de él con otras personas. Notando el silencio del chico, la madre de Daiki lo invitó a pasar y finalmente terminó accediendo.
-- Gracias por dejarme pasar. -- Le agradeció Katsuki a la fémina.
-- No hay problema, ellos están en la segunda habitación de arriba -- Le informo ella mientras se dirijia a la cocina.
Mientras subía las escaleras, el rubio respiraba profundamente para darse el valor de confesarle su sentir al pequeño peliverde y llegando hasta la habitación que la madre de su "rival" le dijo, Katsuki toco para pasar y una vez que le concedieron el permiso noto que el único en aquella habitación era su adorado pecoso, el cual al verlo se quedó sumamente sorprendido.
-¡KACCHAN! Que-¿Que haces aquí?.
De un momento a otro, Katsuki comenzó a acorralar a Izuku en una de las esquinas de la habitación y asustado por la actitud del más alto, el ojiverde le pregunto.
--Ka-¿Kacchan qué te sucede?.
-- ¡ESCUCHA!
Ya no lo soporto más.
-- ¿Qué cosa?.
-- ¡QUE TE VEAS CON ESE IDIOTA!.
-- ¿Con quién?.
-- ¡CON DAIKI! ¡ESTOY HARTO DE SENTIR ESTOS CELOS QUE ME MATAN! ¡ESTOY HARTO DE SIEMPRE VERTE SONREÍR CUANDO ALGUIEN TE LO RECUERDA!.
-- Ka-Kacchan no es lo que crees...
-- ¿Ah no?
-- ¡Y ENTONCES POR QUÉ DIABLOS VAS A QUEDARTE A DORMIR EN SU CASA!.
-- Eso no tiene nada de malo.
-- ¡¿NO LO TIENE, NERD?! ¡NO LO TIENE!
-- ¡PUEDE COGERTE U OBLIGARTE A TENER SEXO CON ÉL!.
Ante las tonterías que el chico explosivo decía, Izuku comenzó a carcajearse como loco ya que los celos de Katsuki eran absurdos pero de cierta manera adorables también.
-- ¡NO TE RÍAS, NERD! No es gracioso.
-- Kacchan, solo quiero preguntarte una cosa.
-- ¿Qué cosa?.
--¿Por qué estás celoso?.
-- ¡POR QUÉ ME GUSTAS! ¡ME GUSTAS DESDE QUE ÉRAMOS NIÑOS! ¡ME GUSTAS POR TU FORMA DE SER! ¡AMO TODO DE TI, INCLUSO LO QUE ANTES ODIABA! ¡Y NO VOY A A PERMITIR QUE ESE BASTARDO TE ALEJE DE MI! -- Finalizó el peli cenizo mientras sujetaba de la cintura a Izuku y le plantaba un beso de imprevisto.
Aquel beso comenzó a intensificarse entre los dos y el ojiverde entrelazó sus manos atrás la nuca de Katsuki y por su parte el rubio abrazó (y atrajo hacia él) aún más de la cintura a Izuku. Estaban tan perdidos en el calor de su beso que no escucharon cuando la puerta fue abierta.
-- ¿Izuku-chan? ¿Qué estás haciendo? -- Pregunto un pequeño infante de 4 años, el cual lucía muy confundido por lo que estaba sucediendo. Asustado de ver al niño, Izuku se apartó de Katsuki (sonrojado) y le contestó al niño lo primero que se le vino a la mente.
-- No-Nada, solo trató de regresarme en sí.
-- ¿Por qué? ¿Qué te pasó?.
-- Me estaba desmayando y Kacchan me dio respiración de boca a boca mientras me sujetaba para reaccionar.
-- Espera...¿Kacchan? ¡ERES TÚ! ¡SÍ! -- Expreso el niño mientras brincaba de la alegría.
-- ¿Querías conocerme?.
-- Sí, Izu-chan habla mucho de ti.
-- Ya veo...¡Y DÓNDE ESTÁ TU MALDITO HERMANO!.
--¿Hermano? -- preguntó con confusión el niño.
-- Si, he venido a pelear con él por Izuku -- Declaro mientras sujetaba de la cadera al pecoso para atraerlo hacia el.
-- Pero yo no tengo hermanos. -- Confesó el niño mientras le decía la verdad al ojirubi.
-- Osea que tu eres... -- Musitó mientras caía en la cuenta de lo que estaba pasando.
-- Mi nombre es Daiki y es un gusto conocerte Kacchan -- Expreso feliz mientras le extendía la mano para saludarlo.
Katsuki correspondió ante el gesto pero confundido por la situación, dijo -- ¡COMO ES POSIBLE QUE ESTE NIÑO SEA ESE TAL DAIKI! ¡LOS DOS ME ESTÁN MINTIENDO! ¡ESTE NIÑO NO PUEDE SER EL MISMO QUE TE LLEVO LA ROSA Y LA CARTA DE ESE DÍA!.
-- Es el kacchan. -- Afirmó Izuku con una pequeña risa.
-- ¿Qué? ¿Él te la dio?.
-- Si -- Firmo el menor -- Mi mamá me acompañó a Yuuei y le lleve la carta y la rosa a Izu-chan en agradecimiento por salvarme.
-- ¿Y de qué te salvó este Nerd?.
-- Bueno...
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
FLASSBACK
Una castaña caminaba de la mano con su pequeño hijo, regresaban tranquilamente a su hogar después de comprar algunos víveres para comer.
Todo iba bien hasta que de repente un hombre que corría por los alrededores sujeto de la nada al niño para tenerlo como rehén, la madre de Daiki estaba muy asustada ya que no quería que le pasará nada al menor, hasta que de repente un joven de cabello verdoso le conectó una patada al villano para que liberará al pequeño. Una vez que logro esto, la policía lo atrapó y el niño regresó llorando hasta los brazos de su mamá, mientras este lloraba, Izuku se acercó hasta él para preguntarle por su estado.
-- ¿Te encuentras bien?.
-- Si -- dijo mientras se limpiaba las lágrimas.
-- Que bien, me alegro que estés bien.
-- D-Disculpe. ¿Cómo se llama? -- preguntó de la nada la madre del niño.
-- Mi nombre es Izuku, pero por el momento no soy un héroe profesional ya que tengo licencia provisional.
-- Eso no importa, salvo a mi hijo, estoy muy agradecida es un verdadero héroe.
-- ¿Y cual es tu nombre de héroe? -- Preguntó el niño mientras veía con asombro a Izuku.
-- Deku, ese es mi nombre de héroe.
-- Gracias Deku, muchas gracias por salvarme -- Dijo Daiki mientras le dedicaba una sonrisa al mayor.
FIN DEL FLASSBACK
.
.
.
.
.
Después de escuchar el relato del niño el rubio por fin había entendido todo.
-- Ya veo, pensé que tu tenías la edad de Deku, lo siento niño -- se disculpó el rubio con pena.
-- Ya vez Kacchan, nada malo paso, el solo es un niño.
-- y si jugamos -- sugirió de la nada el menor.
-- ¿A qué ? -- Preguntó Izuku mientras se ponía a la misma altura del niño.
-- A los héroes y villanos, yo seré el héroe, Kacchan el villano e Izu-chan la princesa en peligro.
-- ¿Qué? -- Respondió muy confundido el pecoso (ya que antes de que el rubio llegara estaban jugando otras cosas).
-- Princesa, jajajajaja, yo quiero verlo de princesa -- Reía a carcajadas el pelicenizo.
-- Si, una princesa, espera ahorita vengó.
Cuando el niño se fue Izuku fulminó con la mirada al mayor, pues no estaba bien lo que había sugerido.
-- No debiste alentar a Daiki-chan.
-- Oh vamos Nerd, es solo un juego no creo que el niño te obligue a vestirte de mujer ¿o si?.
-- Ya regrese -- informó el infante -- Mira izu-chan tome prestado este vestido del closet de mamá.
Sorprendidos por lo que el niño traía, Izuku dijo -¿Que decías Kacchan?.
Unos minutos después de vestirse (en el baño) Izuku regreso a la habitación del menor para jugar a lo que este quería.
-- Ya regrese -- Expreso mientras trataba de caminar con los tacones.
-- ¡IZU! ¡PARECES UNA VERDADERA PRINCESA! -- Chillo daiki con una carita tierna.
-- El tiene razón te ves genial -- lo apoyó Katsuki con una sonrisa juguetona y arrogante.
Apenado por las miradas tan intensas de su crush, el chico pecoso dijo -- B-bueno vamos a jugar ya.
-- Ok-- Expresaron a la vez Daiki y Katsuki.
Y así aquellos 2 se pasaron una tarde agradable jugando con el niño. Entre burlas y juegos Daiki salvaba a la princesa y Katsuki la secuestraba del héroe, era un ambiente agradable ya que el corazón del pelicenizo se sentía más relajado de saber que Daiki no era mayor.
Después de un rato, el niño se durmió en el regazo de Izuku y Katsuki (ya que todo el día jugó con aquellos dos).
-- Kacchan, respecto a lo que paso hace rato -- Musito el peli verde aun con el vestido puesto - y-yo también siento lo mismo por ti.
--¡DE VERDAD! -- Expresó con sorpresa pues no esperaba a que el pecoso correspondiera sus sentimientos.
-- Sí, me gustas desde que eramos niños, pero pensé que yo no te gustaba.
-- Siempre me has gustado Nerd, solo que por miedo nunca te lo confesé.
-- Kacchan... -- Murmuró Izuku mientras sujetaba en sus manos el rostro de Katsuki para besarlo.
Aquel beso había sido mas tierno y delicado que el anterior, pero no era menos insignificante en sentimientos, ya que ese sentir era mutuo y era algo que en ambos les provoco felicidad. Después del beso Katsuki miró fijamente a Izuku y le preguntó algo que por mucho tiempo anhelo decir.
-- Izuku...¿Quieres ser mi novio?.
Sonriente por la proposición del mayor el pecoso poso su cabeza en el hombro de este mientras le decía -- Si kacchan, si quiero ser tu novio.
Y con aquellas ultimas palabras ambos disfrutaron de aquel momento.
Quien lo diría, Daiki en vez de destruir lo que Kacchan sentía, lo ayudó a que confesará su sentir por el pecoso.
FIN...
Amor de niños
Esta completamente enamorado de él, no cabe duda que con solo verlo sonreír se le ilumina su vida. Lo que la mayoría mira como un chico agresivo es en realidad una coraza dónde salva su frágil corazón, ha estado tantos años con él que lo dice con toda seguridad, son mejores amigos desde la infancia.
De nuevo comparten la recamara del rubio con música alta y puerta con seguro para hacer algo más, porque cuando Katsuki le pidió ser amigos sexuales, no pudo negarse de tener al menos algo pasajero con él.
Sus labios cómo siempre son devorados por Katsuki, quien arriba de su cuerpo no le da tregua entre beso y beso. Se preparan para llegar hasta la última base, Izuku tiene rato aflojando el área anal con sus dedos y Katsuki masturbando la pōlla del pecoso.
El rubio se detiene para acomodarse mejor y poder meter esa rica extención que lo vuelve loco, dónde lleva el total control con sus caderas, gime gustoso sin el miedo de ser descubierto, Izuku se limita dejarlo disfrutar pero eso no significa que él no lo haga, notar como se derrite entre sus brazos es todo un poema, los movimientos de su Kaachan tan seguros en certeros sentones dandose placer, lo hace sentir en las nubes.
El cuerpo tenso de ambos, saben que viene su ansiado orgasmo, llegando primero el del rubio y después del ojiesmeralda.
Agitado, Katsuki entierra su rostro en el cuello del pecoso, sin poder regular su respiración besa con cariño la piel de Izuku.
—Deku, ya no puedo seguir fingiendo.
El peliverde entre confundido y aterrado de que sea su último encuentro, soba la espalda ajena.
—¿Kaachan?
—Te quiero solo para mí, maldita sea—Lo abraza con fuerza — Estoy harto de ver cómo Uraraka te coquetea. Mei es otra descarada, Shinso es demaciado considerado contigo. todos saben que no tienes a nadie ¡Joder! Me frustra no poder ponerles un alto, si supieran que yo soy el que tiene enterrado tu pollą en mi agujero.
Izuku se sonroja, no puede creer lo que está escuchado ¡Katsuki está celoso! Y es porque quiere tener algo oficial con él.
—¿Qué... qué cosas dices?
Una suave risa sale del rubio, se endereza para mirarlo a los ojos.
—Yo soy el que te provoca tus erecciones, te atiende tus necesidades sexuales —suelta un suspiro, mientras acaricia sus cabellos sudados— te escucho, te conozco, te apoyo, hemos estado juntos desde niños, me gustas mucho Izuku, me encantas.
Unen sus labios en un tierno y delicado beso, sin prisa ni lujuria, solo ellos dos perdidos en su mundo.
Al tomar distancia, pegan sus frentes, disfrutando su momento de tortolos, el rubio con un poco de miedo de ser rechazado y el pecoso tratando de detener sus palabras atoradas en el pecho por tantos años pero no pudo evitarlo.
—Te amo Kaachan.
La mirada de Katsuki se ilumina, le sonríe para darle un último piquito sellando ese amor mutuo.
𝕳𝖆𝖕𝖕𝖞 𝖊𝖓𝖉
Te extrañé
-sin duda era un atrevido de mierda . Las cosas eran intensas y candentes mientras el sin descaro alguno me sostenía entre sus piernas y con una de sus manos tocaba mi pelvis era un idiota -
-la búsqueda de izuku fue dura y cansada al igual que su captura para aserlo entrar en razón y que así volviese ala U.A junto a todos sus compañeros. Pero katsuki fue la clave de todo y en media llovizna se sincero con su novio mientras esté lloraba con fuerza, para luego sostenerlo y abrazarlo con fuerza lo avía extrañado tanto-
-y ahora estábamos de vuelta a esa escena donde el peli-verde era manoseado sin descaro alguno por un caliente katsuki que metía su brusca mano dentro del traje de su novio para tocar sus pechos algo gorditos -
-pasaron algunos minutos y ahora izuku se encontraba con la cremallera de su traje total mente abierta mientras la enorme polla de katsuki entraba y chocaba con fuerza contra su redondo y suave culo , mientras el se dedicaba a gemir y a tratar de sostenerse de la sucia pared de ese desolado callejón donde lo único que se escuchaba eran los fuertes gemidos de izuku y la polla de katsuki entrar y salir del pequeño coño del peli-verde. Pero mentiría si dijera que no avía extrañado el ser tomado con fuerza y pasión por su celoso novio -
-las horas pasaron y ahora katsuki y izuku se encontraban en la sala de los dormitorios de U.A el sexo en ese callejón los avía dejado agotados. Ambos se encontraban en los sofas mientras katsuki estaba recostado en las piernas de izuku y acariciaba con ternura la mejilla de este-
Te extrañe nerd de mierda"
"Ah! Yo también te extrañe mucho kachan"
-dijo dulce para inclinarse un poco sobre su y estampar sus rosados labios contra los de su pareja asiendo un dulce beso. Luego de unos segundos se separaron para que luego katsuki susurrara contra los labios de su novio algo que lleno de ternura y dulzura a izuku-
"Jamás me vuelvas a dejar izuku. Acaso note das cuenta que te necesito para vivir...te amo"
"Ah! Jsjs prometo jamás volver a dejar solo a Kachan "
FIN
Infiel
No podía decir que le incomodaba esa situación, de echo lo disfrutaba con cierta ironía y orgullo, el echo de tener al héroe #1 alias Deku era un lujo que no cualquiera se podía dar el gusto, talves por medio de una fantasía por parte de un sueño o pensamiento sucio, pero como la palabra lo decía solo era una fantasía, pero el si podía aser la real y era algo delo cual presumía en su mayoría sin pena o vergüenza , el echo de tener al héroe Deku debajo suyo llorando por su polla, era algo de lo cual nosé avergonzaba, mucho menos el echo de que estuviese profanando el cuerpo de un hombre casado.
"Kachan me iré ya ochako me espera en casa"
Dijo con una ligera vergüenza para salir de esa casa donde la noche anterior avía sido el único testigo de sus gritos de placer al ser tomado por aquel hombre que lo traía loco, -
Otro día un nuevo malestar, ese era el lema de Katsuki Bakugou, el vago por sus redes sociales publicaciones de aquel peli-verde junto a su esposa era algo que le causaba un sabor de boca amargo, pero nosé podía quejar el echo de que esa "Maldita cara redonda" presumiera su anillo de casamiento junto al peli-verde.
No le afectaba en nada, alcabo a diferencia de ella ese bello chico dejaba su anillo olvidado en la mesita de noche de SU casa, adiferencia de ella el si asia gritar de placer y aserlo pedir por más a ese pequeño chico todas las noches, adiferencia de ella el peli-verde no tenía miedo de mostrar su cuerpo o siquiera de darle miradas complices, y lo entendía al cabo a él le causaba gracia el echo que el peli-verde se pusiera incómodo cuando lo juntaban con su "cachonda" esposa, siquiera que está lo abrazara era un echo que lo así poner incómodo, y era algo de lo cual de se sentía orgulloso y más de escuchar todas las mañanas un *te amo Kachan* era un alago en sobre manera.
"Kachan"
Dijo en un susurró mientras entraba al cuarto del mayor completamente desnudo , conprendia los celos de su chico por esas fotos con su esposa,-
Esa noche fue una de muchas en las que ese bellos anillo de oro fue olvidado eh inclusive remplazado por una más bello y esa fue una de tantas noches donde una chica llamada Ochako lloro sin consuelo al saber que la mano de su amado era sostenia con alegría y gozo de un hombre que es su momento detestaba con todo su ser, pero no podía aser nada ese hombre le dio a ese bello chico de constelaciones loque ella jamás podrá.
Amor*
Propuesta
Estaban dentro del auto.
Recién había tenido una cita en un autocinema.
—Izuku... — Katsuki le llamó.
Izuku estaba sorbiendo lo último de su soda cuando se giro a verlo con sus enormes y cristalinos ojos.
Katsuki es un Alfa, padre de una linda niña Beta. Izuku es un Omega, padre de un precioso niño Omega.
Sus destinos se juntaron cuando se conocieron en el preescolar de sus hijos. Ninguno de los dos con motivos de emparejarse pero el destino juega a favor de vez en cuando y tras una cadena de sucesos que servirían como una grandiosa anécdota en el futuro, se habían vuelto pareja hacia un año atrás.
—Sé que llevamos poco tiempo saliendo, pero creo que ya es hora.
—¿Hora de qué? — preguntó el pecoso, totalmente desorbitado.
Entonces Mahoro se puso de pie, quedando justo enmedio de ellos, Katsuma siguiéndole de cerca.
—Hubiese querido hacerlo más especial, pero no soy bueno con estás cosas. — dijo.
Mahoro llevo sus manos que yacían escondidas detrás de ella hacia adelante, una pequeña caja de terciopelo negro entre ellas.
Las pupilas de Izuku se dilataron.
¡¿Acaso eso era...?!
—Te amo, a ti y a Katsuma tanto cómo a mi Mahoro, y si ustedes así lo desean, me gustaría que formemos una familia de manera formal. — dijo, abriendo la pequeña caja para sacar un par de anillos.
Uno de la medida de Izuku, y uno de la medida de Katsuma.
Los ojos de Izuku se volvieron cristalinos.
—Kacchan... Por Dios, sí. — respondió.
Katsuki sonrió, tomando el anillo lo coloco en el anular izquierdo de Izuku, Mahoro le ayudo haciendo lo mismo con Katsuma.
—Bien, ahora somos hermanos y tú eres mi papá. Han aceptado el paquete Bakugo y debo decirles que no se aceptan devoluciones. — proclamó la pequeña Beta.
Izuku extendió sus manos para tomar a ambos y sentarlos sobre su regazo.
—El paquete Midoriya tampoco acepta devoluciones. Por favor, cuiden bien de nosotros. — murmuró Izuku y Katsuki los alcanzo en un abrazo.
—Por el resto de mi vida cuidare de ustedes, lo prometo. — dijo.
Sellando así, el inicio de una simple pero maravillosa vida hogareña.
Enamoramiento
Un beso profundo y caliente era lo que estaba teniendo Bakugo, la saliva escurría de la comisura de sus labios al igual que sus lágrimas que se derramaban, sus ojos brillosos y sus mejillas rojas le daban un aire inocente para cualquiera que lo viera.
Era su sueño hecho realidad, el estarse besando con él que había sido su ídolo de pequeño y fantasía de sueños húmedos de adolescente, el solo verlo en la televisión ya no era suficiente, se prometió a sí mismo que cuando él también fuera un héroe haría hasta lo imaginable para enamorar a ese hombre, y así lo hizo.
Después de un arduo trabajo, por fin había logrado que lo colocaran como compañero de ronda.
Todos los días se preparaba de la mejor manera, se duchaba, se cepillaba sus dientes con diligencia y veía su reflejo en el espejo para ver que nada estuviera fuera de lugar, al verse perfectamente bien se disponía a irse a la agencia para luego cambiarse a su traje de héroe y esperar la llegada de su compañero el cual poseía una aura magnética que atraía las miradas de todos al solo cruzar por esa puerta.
Su sonrisa era suave saludando a cada persona que veía lo cual hacía que se pusiera un poco celoso, aun así, lo soportaba al ver su rostro relajado y alegre, el cual por alguna extraña razón cambiaba al verlo a él.
Lo admitía, la verdad es que el cambio de actitud se le hacía muy extraño y la verdad es que en todo el tiempo que llevaban de hacer sus rondas juntos no había podido lograr tener un acercamiento con el pecoso, que más que todo lo traba con respeto, pero siempre marcando un notorio rechazo hacia él aun así no se dio por vencido.
En ocasiones le llevaba almuerzos, los cuales comía con gusto, como siempre decía su mamá, la mejor manera de conquistar a un hombre era por el estómago y él al ser un buen cocinero debía ponerlo en práctica.
El pecoso comía en silencio, pero se notaba mucho que disfrutaba de su comida, ya que siempre sonreía al comerlo.
"Vamos bien Katsuki" se animaba siempre.
Y parecía que todo iba bien hasta que llegó ese día. Katsuki había llegado un poco tarde a la agencia ese día por el hecho de que se había desvelado por un sueño donde había abierto su propia agencia, se había casado con Izuku y habían tenido tres hijos, dos niños y una niña, también un perro, un gato y un pez llamado esqueleto nombre puesto por su pequeña Izumi.
Al llegar al lugar se dirigió a los casilleros, pero antes de eso escucho al pro Hero Shoto.
—¿Por qué no te agrada Bakugo? —escuchó que preguntaba el bicolor.
—¿De dónde sacas esa idea? — preguntó evitando responder la pregunta de su amigo.
—Porque cuando te dijeron que te pondrían con el nuevo, tú dijiste que no querías e incluso discutiste con Endeavor. Y aunque ha pasado un tiempo, aún sigues pidiendo que te cambien de compañero. — al escuchar eso Katsuki sintió como si le cayera un balde de agua fría en su cuerpo, no sabía que realmente Izuku lo detestara hasta ese punto y aunque al principio dudo de que eso fuera cierto se dio cuenta de que no era así, ya que el pecoso no había refutado.
"¿En serio me odia tanto?", pensó con el corazón dolido.
—¿Oh es que te molesta que sea un Omega? — preguntó esta vez con voz más fuerte.
—No puedo creer que en serio piense que soy ese tipo de persona, Shoto.—gruño con aparente enojo.
—Entonces explícame por qué no veo otra razón por la cual tratarlo así. Si tanto te disgusta deberías de hacer a un lado y dejar que todos esos alfas que lo pretenden se acerquen a él o es más, porque no me dejas acercarme a él.
—Maldición Shoto —llamó mientras azotaba el casillero.
—Tal vez acepte salir conmigo.
—Eso nunca pasará. —hablo con mucha confianza
—¿Y por qué no ponerlo a prueba? —sonrío mostrando sus caninos.
—Es solo un niño maldición.
—¿Un niño? Jajajá, no me hagas reír, claro un niño, pero un niño que te quieres coger.
"¿Qué? ¿Él quiere tener Sexo conmigo?", pensó el cenizo cubriendo su boca al sentir como un jadeo saldría de ahí.
—¿Y si así es qué? No es tu maldito problema. — hablo para luego empezar a salir del lugar, Katsuki no reaccionó a tiempo porque el pecoso se topó con él al abrir la puerta.
—Ho-hola — tartamudeó con un sonrojo al verlo.
El pecoso paso del Shock con rapidez a un rostro serio, aun así, el rojo de su rostro no se iba del todo.
—Llegas tarde —fue lo único que dijo él peli verde para luego marcharse, al darse cuenta de ello se vistió lo más rápido que pudo sin importarle la mirada aguda del bicolor.
Al llegar a la puerta de entrada del edificio se dio cuenta de que ahí lo estaba esperando Deku con los brazos cruzados y serio.
—Gracias por esperarme— dijo feliz obteniendo un gruñido por respuesta.
Empezaron sus rondas como siempre hasta que fue la hora de almuerzo.
—No tengo hambre, gracias. —dijo al cenizo el cual le estaba entregando un bento.
—Creí que ya habíamos pasado por esa etapa —suspiro al ver que el mayor se negaba a recibir su comida. —¿No se supone que te gusto? O ¿En verdad solo me quiere coger? —al decir eso se arrepintió al instante al ver la mirada herida de él peli verde. —Lo sie…
—Si realmente piensas eso de mí, es porque realmente no me conoces. — hablo para luego darse la vuelta, estaba a punto de marcharse cuando el cenizo lo detuvo sujetando su brazo.
—Entonces ayúdame a conocerte— grito entre enojado y asustado —En todo este tiempo lo único que he podido conocer de ti es que tu comida favorita es el Katsudon y que odias el picante, no te gusta la lluvia, ya que sientes que es triste, pero si te gusta que llueva cuando hay sol, pues se forman arcoíris y que…—toda palabra murió en su boca al sentir esos suaves labios con los de él.
Podía sentir el cómo sus labios eran comidos con hambre, y su cuerpo era sujetado con fuerza como si se aferrara a él y no quisiera soltarlo jamás, tampoco era como si se fuera que quejar por ello, era más hasta quería sentir más cerca ese gran cuerpo, que lo cubriera completamente.
—Hablas demasiado— dijo al separarse de él y ver el desastre que había hecho en él, sus labios están hinchados y rojos como una fresa lista para comer, sus ojos cristalinos y su respiración agitada lo excitaba demasiado.
—Entonces no me dejes hablar —dijo con algo de dificultad para luego ser beso como si no hubiera un mañana.
Salvado
Desde que se fue las cosas cambiaron, pues los padres de Katsuki se separaron de a poco de la familia Midoriya, al chico se le había hecho un tanto extraño, pero no le preocupaba, pues sus entrenamientos con Kaina lo mantenían ocupado, su madre también se mantenía ocupada, pues había ganado su gran ascenso de la empresa que trabajaba.
Después de casi tres años les permitieron hacer solo una llamada de 30 minutos. — Los pondremos en salas especiales y les permitiremos una sola llamada, no más, llamen a su familia y díganle que se encuentran bien, eviten decir cosas de la Misión.
Lo llevaron a cuartos aislados con un teléfono que no se puede rastrear, Katsuki estaba entre llamar a sus padres o a su bonito peli verde.
— ¡Hola! ¿Quién habla?
— Así que contestas números desconocidos.
— Oh kacchan, Aah, esto es tan emocionante. Cómo es que tú.
— Nos dieron una llamada así que te marque a ti.
— ¿Y por qué a mí y no a tus papás?
— ¿Vas a preguntar cosas sin sentido? O acaso no me extrañas. — aquello lo dijo con un tono muy sugerido, uno que erizaba la piel contraria.
— mm kacchan, tú- tú que estás planeando hacer?
— ¿Dónde estás ahora? — se acomodó en el sillón que estaba en el cuarto.
— Estoy en casa, solo en mi cuarto. — los susurros de él peli verde estaban poniendo más caliente a Katsuki.
— Entonces Izuku dime extrañas que mis manos toquen tu cuerpo…
— Si kacchan, quiero volver a sentirlas. — pasó una de sus manos tocando con sus dedos sus labios. — Quisiera que estuvieras aquí y besarte.
— Yo también extraño demasiado tus besos, sentir tu calor, hacer que tu cuerpo se estremezca al sentir mis manos sobre él. Izuku te quiero para mí, quiero que cierres tus ojos e imagines que estoy ahí, préstame tus manos y guíalas a los lugares que te diré, quiero que sientas como si yo estuviera ahí.
— Está bien. — Izuku conecto sus auriculares y así dejar el teléfono por un lado y poder hacer lo que le pedía.
— Acuéstate en la cama, dime que es lo que quieres?
— Quiero que me beses y me toques.
— Pasa tus dedos por tus labios, rózalos y ve bajando hacia tu cuello, recorre con ellos los lugares que siempre he tocado.
La respiración de Izuku ya estaba descontrolada, cortaba con suspiros profundos. Mientras los pantalones de Katsuki le lastimaban por la erección prominente de este, saco su falo y comenzó a masturbarse lentamente, quería sentir a Izuku para él solo.
— Quítate la camiseta, toca tus pezones, mójalos con un poco de tu saliva y juega con ellos, déjalos un poco rojos para mí, que hermosa vista estoy teniendo. Ahh Izuku.
Izuku se quedó quieto, él también se estaba masturbándose en esa llamada caliente. — Ahhh kacchan mmnhg qué m-más… ¿Tú también te estás tocando?
— Sí, es tu mano la que me masturba, saca el tuyo también, mueve los de arriba a abajo lentamente, siente como tu cuerpo pide por mí.. Aah Zuzu…
— Mmg kacchan te quiero aquí. — el pecoso subía y bajaba por su falo, imaginado los ojos rojos de Katsuki observándolo. — Ya no aguanto. Qu-quiero más.
— Ve más rápido mi niño, hazlo para mí, quiero que te vengas para mí. — Katsuki también ya estaba a punto de llegar su orgasmo, los gemidos de él peli verde y los suyos se mezclaban, las sensaciones exquisitas viajaban a través de sus cuerpos hasta hacerlos terminar.
Ahora sus respiraciones eran irregulares. —c-cuídate Izuku pronto estaré en casa, te quiero y no sabes cuanto te extraño.
— Y-yo a ti kacchan, quiero que estés orgulloso de mí… Te amo.
La llamada se cortó, Izuku estaba feliz por esa llamada, había preferido marcarle a él que a alguien más, su corazón estaba tan lleno de felicidad.
Katsuki se quedó con una sonrisa, se limpió y salió de la habitación, había podido hablar con la persona que más ama en el mundo.
Claro que estaba orgulloso desde siempre, Izuku es lo mejor que la haya pasado en su vida, esa fue la última vez que escucharía a su inocente niño, después todo se iría en picada.
Quizás llegue justo a tiempo para salvarlo o él será el corrompido…
Gentil
Apenas entraron a la habitación y todo se volvió un desastre.
—Deku... — las manos ansiosas de Katsuki recorrieron su cuerpo sin pudor.
Con prisa, bajo rápidamente el cierre de su traje mientras sentía su dura erección restregandose contra su trasero.
—Kacchan, sé gentil... — pidió, aún cuando Katsuki estaba entrando en celo, esperaba que pudiera hacer caso a sus palabras.
Sin embargo, el aroma a sándalo amaderado del Alfa se tornó más espeso.
De un empujón, Katsuki hizo caer a Izuku sobre la cama.
Con habilidad, simplemente bajo el cierre de sus pantalones y sacó su excitado falo que rogaba por poder enterrarse en el estrecho agujero de su Omega. Se hincó y con la necesidad palpable en cada una de sus acciones, hizo que Izuku se hincara de igual forma, poniendo su trasero en alto con la ayuda de una almohada bajo su abdomen y la vista de su entrada humedeciendose gracias al lubricante natural se apreció realmente erótica.
—Si me paso de la raya, golpeame usando tu One For All. — dijo.
Sacando un preservativo del cajón en la mesita de noche, abrió el envoltorio y se lo colocó.
Degustar la sensación aterciopelada y cálida del agujero de Izuku era genial, pero él no quería cachorros de momento y el pecoso apenas estaba por terminar su tercer año en UA.
No estaban listos aún.
—¿E-estás seguro?
—Si... — murmuró.
Katsuki alineó su polla contra el estrecho agujero de Izuku, y mordiéndose los labios se enterró en él lo más lento y cuidadoso que puedo.
—Ah... Kacchan...
Izuku gimió bajito, enterrando su rostro y aferrando sus manos en la almohada.
La sensación de ser invadido sin preparación previa era abrumante, sí pero las feromonas de su Alfa danzando alrededor sin contención, le ayudaban a sobrellevarlo.
—Oh, Deku... Voy a joderte tan bien, amor... — las manos de Katsuki se acomodaron bajo sus brazos. Izuku hincó con fuerza las rodillas al sentir el peso del Alfa recargarse contra él.
Dios, no sabía cómo iba a soportar los próximos tres días.
Tendría que aprovechar al máximo los pequeños descansos que Katsuki le daría en los bajones de su calor. tendría que...
Todo pensamiento coherente desapareció cuando Katsuki lo embistió por primera vez, sujetandose a su cuerpo y llegando tan profundo, que el gemido de Izuku resonó entre las paredes de la habitación, provocando aún más al Alfa.
—Ah, joder... Que rico se siente estar dentro tuyo...
La segunda embestida llegó, seguida de la tercera y así sucesivamente hasta que un ritmo osco hizo eco en la habitación.
Los golpes de las caderas de Katsuki contra su trasero se oían obscenos.
El ritmo aumento, al igual que la constancia de los sonidos y entonces, ambos alcanzaron el Orgasmo.
Izuku se sentía embriagado, Katsuki se sentía más que eso.
—Otra vez. — dijo, saliendo de su interior, para quitarse el preservativo lleno de su semen y ponerse uno nuevo.
Verdad
Abril, 2023.
Hace más de dos meses que su hermano mayor se quitó la vida.
Nadie supo sus motivos, lo único certero de su decisión es que dejo a un esposo y dos hijos tras de sí completamente destrozados.
Hace una semana Katsuki se mudó con su cuñado para ayudarle con el cuidado de los niños. Izuku es un desastre, los niños necesitan atención, él necesita contención.
Katsuki lo dedujo después de escucharlo llorar la primer noche, la segunda y todas las que llevaba ahí.
Era simplemente desgarrador escuchar como le pide a Dios que le quite este dolor, que le permita seguir con su vida.
Katsuki se va a su habitación temporal en cuanto el llanto de su cuñado cesa al cabo de unas horas, intento darle su espacio pero una noche donde el llanto fue más prolongado, finalmente se atrevió a entrar y encarar a Izuku.
—Sé que duele, pero ya es suficiente. Niishiro no está más aquí, tu sí, los niños también. Debes ser fuerte por ellos, por ti, él ya no importa así que déjalo ir. — dijo, con temor a sonar demasiado duro pero ya no lo soportaba.
Izuku ya no sonreía, Izuku ya no dormía, el brillo en su mirada se había esfumado.
El ser frente a él ahora solo era la sombra del cuñado alegre que siempre lo hacía bailar y convivir en las estúpidas reuniones familiares. Sino fuera por su existencia, él habría dejado a su familia desde hace mucho tiempo, habría aceptado esa plaza en una Universidad Americana con tal de dejar el país pero ahora trabajaba en la Universidad Metropolitana, el lugar que más odia porque su viejo es el rector y su madre también instruye ahí.
Nunca lo dijo en voz alta, ni siquiera era capaz de admitirlo en su conciencia, al menos hasta ahora, pero pese a saber que Izuku era el esposo de su hermano, se enamoró a primera vista de él.
Por eso, el día que supo que Niishiro ya no estaba aquí, más que sentirse feliz porque podría tener una oportunidad con Izuku, se molestó bastante.
Porque su hermano, a pesar de tener todo lo bueno de esta maldita vida, siempre se esmeraba en arruinarse a sí mismo. Maldito bastardo con suerte que no merecía.
Teniendo la dicha de poder sostener a un solecito andante como Izuku entre sus brazos y dos hijos maravillosos, y aún así tener la frialdad para quitarse la vida...
—Lo sé... — la vocecita quebrada de Izuku corto su pensamiento. — pero duele mucho, Kacchan... Duele porque él prefirió morir que decirme la verdad. — respondió.
Katsuki se desconcertó.
Sentándose en la cama, Izuku se limpio un poco las lágrimas.
No le había dicho esto a nadie... La razón por la que Niishiro abandonó todo porque seguro no le creerían.
Y aunque Katsuki aún en este punto no lo hiciera, tenía que decírselo a alguien para ver si así era capaz de avanzar.
—Él... él tenía un amante desde hace un año. Encontré fotografías, conversaciones en su teléfono. Lo encare porque el chico estaba esperando un hijo suyo pero él lo negó hasta que una semana después el chico perdió la vida en un accidente automovilístico, dos días después Niishiro decidió alcanzarlo. — explicó.
Y Katsuki no cabía de incredulidad.
—Sé que suena mal el decir esto ahora que tú hermano no está y no puede dar su versión, tampoco quiero que te pongas en su contra, yo solo... Solo tenía que decírselo a alguien porque aún no lo comprendo. ¿Cómo fue posible que pudiera engañarme? ¿Que le fuera tan sencillo dejar a sus hijos por... él? — Inquirió, las lágrimas volviendo a brotar de sus ojos.
Katsuki se levantó, e hincando las rodillas sobre la cama, lo abrazó fuertemente.
Izuku dió un respingo, pero al instante, la sorpresa fue reemplazada por el confort.
Necesitaba ese abrazo más de lo que imaginaba.
—Con mayor razón olvídalo. Sigue tu vida, busca tu camino e intenta ser feliz. No busques comprender la mierda que él hizo, no vale la pena. Mejor enfoca tus fuerzas en Mahoro y Katsuma, ellos te necesitan. Yo... te apoyaré en todo lo que necesites. Estaré aquí todo el tiempo que lo requieras, lo prometo.
Las manos de Izuku se aferraron a la tela de su camiseta en su espalda.
—Gracias, Kacchan... De verdad... Muchas gracias... — musitó, sintiéndose seguro en aquellos familiares brazos de los que no quería alejarse y así hizo, obligando a Katsuki a quedarse con él esa noche, al quedarse dormido entre suaves lloriqueos que aliviaron un enorme peso en su alma.
Mafia Au (BakuDeku)
El choque de miradas entre el color granate y verde agua mantenía el silencio en el lugar.
Las pocas personas dentro de aquel discreto restaurant-bar se miraban unos a otros, expectantes, y con el miedo tan a flor de piel por el intenso aroma a Alfas que el golpeteo de sus corazones, en lugar de sentirse contra sus costillas se sentía en su garganta en una sensación sofocante que les provocaba ahogo.
—Habla de una buena vez, Bakugo. ¿Para qué mierda me llamaste? — el tono brusco con el que Midoriya Izuku, actual líder de la mafia que alguna vez le perteneció a Yagi Toshinori le habló, hizo temblar a algunos cuantos, a él, bueno, solo lo hizo sonreír contra su copa de Champán.
—Tranquilo, Midoriya. No sabía que fueras del tipo desesperado. — musitó. Una sonrisa burlona hacia relucir su blanca dentadura.
Izuku frunció el ceño, ante la actitud imbecil de Bakugo.
'¿Qué demonios planeas?' era la única pregunta que rondaba su mente. Puesto que ambos siendo herederos de clanes enemigos, una reunión entre ellos era simplemente y por principio de cuentas algo que no debía darse; jamás.
Pero ahí estaban.
Ambos jugando a padecer lagunas mentales.
Con delicadeza, Katsuki comenzó a cortar su filete, e Izuku resopló por lo bajo. Con su propio filete y copa de Champán intactos.
Katsuki miró fijamente su ceño fruncido y su boca torcida en un gesto cargado de desagrado mientras daba el primer, segundo y tercer bocado.
Bien, al parecer Izuku no le permitiría ser sutil con lo que tenía que decirle esta noche.
Con una mirada a su alrededor, cada persona cerca se alejo diez pasos. Concentrando su total atención en cualquier cosa que no fueran ellos. Sutileza no había pero al menos privacidad si.
Después de tragar el bocado que masticaba y beber un poco de su copa, volvió a dirigir su mirada al chico de pomposos rizos verdes.
Izuku y su expresión imperturbable seguían ahí, y un pensamiento divertido con la previsualización de su posible reacción por lo que iba a decirle sin miramientos, le hizo sonreír, creando una expectativa que gracias al Dios fue más de lo que esperó.
—Follemos de nuevo esta noche. — soltó las palabras, como si de una liviana pluma con efectos inesperadamente destructivos una vez que chocase contra el piso se tratase.
Y aunque Izuku hizo su mejor esfuerzo por mantener su cara de póker, la palidez que cambió por un tenue sonrojo en todo su rostro antes de regresar a su tono claro, lo delató.
Los Omegas sonrojados eran el pan de cada día, así que lograr hacer que un Alfa cambiará de colores era simplemente refrescante y exquisito en una bizarra manera.
—Dijimos que no volveríamos a hablar de esto, Bakugo. — Izuku tenso la mandíbula, enfocando su vista de reojo en busca de una señal que le dijera que alguien había escuchado aquello pero al parecer la mirada de Katsuki había sido suficiente para ahuyentar a los entrometidos.
Katsuki rió por lo bajo y el ceño fruncido de Izuku se pronunció.
—No, dijimos que no se volvería a repetir.
—¿Entonces por qué...?
—Porque quiero que se repita. — la seguridad en sus palabras, su postura y su aroma fueron contundentes.
Izuku ralentizó su respiración en un intento por evitar embriagarse con el atrayente aroma del Alfa que parecía estar monopolizando el lugar.
Después de un encuentro donde varios de sus hombres, — pertenecientes a ambos lados, — murieron, la euforia del momento, el extasis de lograr someter al otro o las drogas corriendo por sus sistemas, les hicieron terminar en una situación bastante peculiar para tratarse de Alfas.
Porque tener sexo en un lugar donde no había más que cadáveres ensangrentados ni siquiera figuraba dentro de la lista de fetiches oscuros y retorcidos de alguno de los dos, pero que sin embargo había sucedido.
La derrota de Katsuki ante Izuku les hizo sentir a ambos sensaciones que se asemejaban a cuando ingerían estupefacientes; delirantes y altamente excitantes.
Ninguno de los dos pudo resistirse al aroma cargado de testosterona Alfa y sucumbieron a la oscura tentación de tomar y ser tomado por el otro una noche entera. Tan frenéticos como si estuvieran experimentando su período de celo.
Aunque cuando ambos despertaron en la mañana, aún con los recuerdos de la fatídica noche haciendo arder su piel y gruñir a sus Alfas quienes se sentían totalmente complacidos, prometieron fingir demencia y seguir adelante con su enemistad. Por el bienestar y reputación de sus clanes.
Pero al parecer a Katsuki se le había olvidado, o simplemente había decidido mandar a la mierda su acuerdo, pero a Izuku no.
—Pues sigue queriendo, maldito pedazo de mierda. — con brusquedad se levantó de la mesa.
Katsuki se mordió el labio inferior, sus ojos siguiendo cada acción del peliverde.
Escucharlo maldecir era sexy.
—Vamos, no vas a negarle a tu Alfa un poco de refrescante placer, ¿o sí? — preguntó.
Porque aún cuando su postura rígida y la decisión de marcharse brillando en sus ojos, su aroma excitado le decía lo que su Alfa de verdad quería.
—Pudrete, Bakugo. —Izuku le mostró el dedo de en medio y se fue, dejando el rastro de su aroma excitado y levemente molesto detrás.
—¡Cierra todo con seguro en cuanto llegues a casa, Izuku! ¡No vaya a ser que un jodido tigre se meta a atacarte esta noche! — más que una amenaza era una promesa.
El cuerpo de Izuku se estremeció, al imaginarse a Katsuki en su forma de tigre entrando a su casa y...
Corto el hilo de sus pensamientos para avanzar y salir cuanto antes de ahí con enormes zancadas.
Katsuki rió por lo bajo.
Con una señal de su mano, llamó a su fiel amigo; Kirishima Eijirou, que se encontraba bebiendo tranquilamente en la barra.
—¿Quieres que prepare el auto? — preguntó una vez que llegó a su lado.
—En efecto. Debo visitar a un pequeño y lindo gatito doméstico esta noche. — dijo. Llevando una de sus manos a su excitado entrepierna para acomodarla un poco entre sus pantalones antes de ponerse de pie para seguir al lindo gatito de Midoriya Izuku a su casa.
Actores
—¡Todos a sus puestos! — el director de escena gritó, Katsuki e Izuku, los protagonistas de la serie MHA, se levantaron de sus sillas.
—Sin romances en el set, compadres. — Denki iba tras ellos. Katsuki bufó e Izuku solo sonrió.
—¿Por qué? ¿Te da envidia que yo pueda estar en el set el 99% del tiempo con mi pareja y tú no?
—No es eso, pero se supone que para la siguiente escena ustedes discuten, se agarran a golpes, no sé cómo va a ir la toma si antes de ella siguen actuando tan acaramelados cómo siempre. — murmuró el director.
—Va a salir tan malditamente bien.
—Concuerdo con Kacchan.
Ambos novios estaban de acuerdo, hasta que tres Doritos después...
Izuku ya se encontraba llorando.
—'Zuzu, mi amor...
—¡Me gritaste muy feo!
Katsuki estaba abrazándolo ahora, intentando consolarlo.
La escena salió perfecta a la primera, tal vez por eso el director nunca se molestaba con ellos por sus pequeños dramas después de tomas difíciles para un par de enamorado como ellos que el 99.9% de las veces, solo le provocaban diabetes en el set.
Propuesta
La convivencia en aquella casa dúplex era un poco extraña a los ojos de otros pues Izuku era un Omega que vivía con dos Alfas y un Delta.
—Nos vamos a trabajar. — Eijirou y Shinsou se despidieron, ambos trabajaban en una cafetería a un par de cuadras.
—Vayan con cuidado. — Izuku los despidió desde la cocina donde estaba lavando el bowl dónde comió cereal.
—Traigan donas cuando vengan de regreso. — musitó Katsuki desde el sofá.
—Si, sí adicto.
Y los dos Alfas se fueron.
Izuku termino con lo que estaba haciendo, y después de secar los utensilios, tomó su móvil de la encimera y fue hacia los sofás.
Era su día de descanso, y Katsuki tenía el turno nocturno en la maquiladora donde trabajaba.
—Hey...
Cuando paso a un lado del Delta, este le llamo, deteniendo sus pasos.
—¿Qué sucede, Kacch~...?
Katsuki cerró su mano en su nuca, y con un ligero movimiento lo hizo agacharse hasta que sus rostros estuvieron extremadamente cerca.
Izuku se sonrojo al verse tan cerca de los ojos granate algo somnolientos y ojerosos.
—¿Qué día es hoy? — preguntó, e Izuku pareció no entender.
—¿Agosto 26?
—Tonto, ¿Acaso no percibes el propio aroma de tus feromonas? Con cada segundo se vuelve más espeso.
Entonces Izuku lo entendió.
Cierto, su periodo de celo estaba por llegar.
—Mierda, debo comprar inhibidores.
—¿Eso significa que no consideraras mi propuesta?
Izuku se alejo del toque de la mano del Delta.
—Eso~
Una noche en donde bebieron hasta tarde, cuando Shinsou y Eijirou se quedaron dormidos, Katsuki le hizo una propuesta interesante al ofrecerse como voluntario al ayudarle en su próximo periodo de celo.
Izuku al principio creyó que se trataba de una broma, pero en tono de voz que uso y la forma en que le miro cuando se lo dijo, le decían que no lo era en absoluto.
—Usar inhibidores todo el tiempo dañará tu cuerpo, lo sabes.
—Pero no puedo aceptar la ayuda de Kacchan...
—¿Por qué no?
—Bueno...
—Bueno, vivimos juntos...
—Es mejor que hacerlo con un extraño...
—Y eres un Delta.
—Follo mejor que los Alfas.
El rostro de Izuku se coloreo de rojo nuevamente ante su sonrisa burlona.
—¡Eso no ...!
—Vamos, 'Zuzu, ¿a qué le temes? — preguntó con su voz profunda e Izuku paso saliva con dificultad, desviando por un microsegundo sus ojos hacia la derecha.
Justo a donde aquel bulto resaltaba en la tela oscura de los pantalones holgados de chándal que Katsuki adoraba usar cuando estaba en casa.
El tamaño de 'su cosa' era enorme.
Más que con la de cualquier Alfa que haya estado y casi juraba por Dios que su existencia pagaba impuestos.
—Seré amable. — añadió, alzando su mano para tomar la suya y un estremecimiento le hizo arquear levemente la espalda.
Era peligroso.
Y no solo por el tamaño de su polla, sino porque también internamente, Izuku si quería follar con él.
Pero jamás lo admitiría en voz alta, no. Porque vivían juntos como Roomates.
—Lo pensaré pero no creo cambiar de opinión, Kacchan. — dijo, apartando su mano de su toque y el rubio no insistió.
—Entonces sí deberías comprar los inhibidores por si acaso. — aceptó con la expresión calma e Izuku lo agradeció.
Era la ventaja de los Deltas. Ellos si sabían de límites, aceptar el rechazo y entender cuando no había consentimiento a diferencia de los primitivos Alfas.
—Gracias.
Izuku siguió su camino hasta sentarse en el otro sofá y Katsuki sugirió ver una película para que pudiera aburrirse lo suficiente como para irse a dormir.
Izuku aceptó y a la media hora, Katsuki ya iba a su habitación.
Izuku se quedó acostado en el sofá.
La decisión ya estaba tomada. Solo tenía que ir a comprar los inhibidores y encerrarse en su habitación como cada vez.
Lo haría después de ver la película, sí.
Pero los minutos pasaron, y casi al final de esta, se quedó dormido, olvidando comprar los inhibidores y su celo adelantándose para esa misma noche.
Amor de una mascota
Él solo era una mascota.
Después de años de mantenerse como un espíritu maldito libre, su última condena para poder trascender había sido dictada.
De haber sabido que se convertiría en la mascota de un maldito mocoso que poco o nada sabía de la vida cuando fue entregado a él, habría preferido quedarse vagando.
O al menos ese fue su pensamiento durante los primeros años de vida del mocoso a quien, en un parpadeo, vio pasar de ser un chiquillo que se orinaba en los pantalones a un adulto joven, competente e independiente que lo había llevado consigo a su nuevo hogar.
Le gustaba.
El tener su propio espacio sin la madre del mocoso que solía ponerle atuendo ridículos solo por ser un can de raza pequeña era liberador, aunque Izuku solía estar fuera de casa más tiempo que de costumbre.
Al ser un espíritu había pasado cientos de años en soledad. Había visto generaciones ir y venir, una tras otra, y no había tenido problema con ello hasta que su dueño comenzó a ausentarse más y más.
Hasta que trajo a una mujer humana de cara redonda a casa.
Cocinaban, limpiaban, dormían y hacían más que dormir las noches que pasaba en su territorio.
Sentía su espacio invadido, tal vez por eso no podía evitar gruñirle cada vez que la veía.
Izuku lo excusaba siempre diciendo cosas como; "Kacchan no está acostumbrado a las visitas.", aún después de que llevaba un año invadiendo su lugar.
Hasta una noche.
Izuku volvió solo a casa muy tarde.
Con pies que se tropezaban se adentro en el departamento hasta llegar a su pieza y dejarse caer sobre la cama.
Kacchan, el pequeño perro chihuahueño lo siguió en silencio.
Izuku estaba ebrio.
El aroma a alcohol le hizo arrugar la nariz.
De un salto subió a la cama, en donde pudo ver el rostro enrojecido de su dueño y lágrimas cayendo de sus ojos cerrados mientras balbuceaba palabras de las cuales solo entendió un "¿Por qué?", "Me engañó..." y "No creí que doliera demasiado".
Kacchan solo se acercó a él.
Izuku dio un respingo cuando sintió la nariz fría y húmeda de su mascota frotarse contra su mejilla que estaba igual.
Abrió los ojos lo suficiente, y dándole una sonrisa rota, lo abrazó.
Kacchan no era de afecto físico más allá de las mordidas, pero al final del día, al parecer era el único que de verdad lo amaba además de su madre.
Así que se aferró con cuidado al pequeño perro y lloró. Lloró hasta quedarse dormido.
Kacchan se dejó hacer, y con las orejas bajas lo acompañó en silencio.
En momentos como estos, entendía cuál era la lección que debía aprender de esta condena.
Pues con el paso del tiempo y presenciar en más de una ocasión como le rompían el corazón a Izuku cuando lo único que él rompía eran esos nefastos culos femeninos que a veces le hacían envidiar no ser un humano siquiera, entendió que su condena era desear, amar a un humano que jamás podría tener en esta vida.
Vaya castigo.
Ojalá su siguiente vida se lo recompensara.
Pero era anhelar mucho el desear reencontrarse con Izuku en ella y ver si podría tener alguna oportunidad con él para atesorarlo como merecía.
Anheló
Sin un Don, sin poder seguir su sueño.
Izuku Midoriya era un joven que vivía siendo alguien completamente normal. Jamás podría ser un héroe, alguien que pueda salvar a las personas con una sonrisa, eso lo sabía muy bien.
Sin embargo, no iba a desanimarse por eso.
Había conseguido un trabajo estable, con una buena paga y había conocido a una joven encantadora con la cual estuvo dispuesto a compartir el resto de sus días. Iba a casarse, formaría una familia y sería medianamente feliz... ¿Entonces, por qué había terminado en esa situación?
—Espera... Kacchan... —a penas pudo decir, recostado en el suelo de una lujosa habitación—... por favor, no lo hagas.
—¿No? ¿Lo dices por mi bien o qué carajos? —preguntó la voz ronca de su amigo de la infancia.
Izuku asintió con suavidad.
Al instante, sintió como su barbilla era jalada por una mano que lo levantaba con facilidad y rudeza al mismo tiempo. Los grilletes en sus manos y pies, sonaron por la acción.
—¡Tú...! ¡Pequeña mierda! —vociferó el rubio con molestia latente en la voz—. ¿No entiendes cuál es tu situación? ¡Deberías preocuparte por lo que estoy a punto de hacerte, imbécil!
Izuku negó con la cabeza.
«Kacchan es el héroe más famoso de la ciudad» pensó, haciendo una mueca de dolor por los dedos que lo sujetaban.
Lo estaba lastimando.
No obstante, n podía negar que a veces, revisaba los foros en internet por curiosidad y veía el impacto que tenía Katsuki Bakugo, el héroe N1, en la gente.
Era admirado, respetado y tenía muy buena imagen entre las multitudes.
—No hagas esto... —volvió a decir con preocupación en la voz.
Los ojos carmesí del héroe, brillaron por la furia y desmedida molestia. Sin importarle su fuerza, empujó al peliverde contra el suelo y lo arrastró de los grilletes hacia la ostentosa cama que había en la habitación.
—¡Vas a arruinar tu carrera si me fuerzas a esto! —exclamó Izuku tratando de hacerlo entrar en razón—. ¡Piensa, por favor! ¡Estás en la cima, no tires al tacho todos tus esfuerzos haciendo un acto tan vil! ¡Kacchan, por favor, si alguien se entera-...
—Cállate. —cortó el mencionado, poniéndose encima suyo—. Es tu maldita culpa.
Izuku se quedó en silencio, sin entender.
«¿Es mi culpa ser encerrado en un lujoso hotel contra mi voluntad?» pensó sin ser capaz de comprender las palabras del hombre al frente suyo.
—¿Ibas a casarte con esa mujer, no? —preguntó Bakugo con la mirada enloquecida por la ira—. ¿Creías que no lo sabía? A pesar, de mi apretada agenda como héroe, vigilaba cada uno de tus malditos movimientos... —confesó—. Pensé que si te veía desde lejos, sería lo mejor para ambos.¿Patético, no?
Izuku negó con la cabeza, cerrando los ojos.
—¿De nuevo, vas a mostrarme tu indiferencia? —bufó el héroe agarrándolo del cuello—. Ni pienses que seré igual de condescendiente que en la secundaria, no vas a poder rechazarme de nuevo, Deku. ¡No lo aceptaré!
—E-Era por tu bien . —recordó con la voz ahogada.
«Siempre fuiste destinado a ser un magnífico héroe, Kacchan. Hubiese sido una carga para ti si aceptaba tus sentimientos» pensó, tratando de soltarse del agarre.
Lo estaba asfixiando.
—¿Por mi bien también te veías tan feliz con esa mujer? ¡No quiero tu maldita preocupación! —exclamó Bakugo acercando peligrosamente sus rostros—. ¡Dinero, fama o lo que sea que tenga, todos pueden irse al carajo! ¡Te quiero a ti, jodida mierda!
Izuku se removió, incapaz de alejarse.
Estaba fuera de sus cabales, era obvio.
A los segundos, sintió como los labios del héroe se posaban sobre los suyos. Presionando contra su boca, ejerciendo fuerza para que acepte su beso.
—¡Hmm! —jadeó abriendo los labios para tomar un poco de aire debido al agarre en su cuello.
Sin embargo, aquello permitió que Bakugo profundicé el beso, ingresando su lengua y saboreando la boca de la persona que siempre había deseado besar.
Izuku trato de resistirse por unos segundos más.
«No es correcto» pensó, cayendo poco a poco ante el exquisito vaivén que guiaba el héroe con sus lenguas, enredándose y tocándose con necesidad.
Sentía que estaba siendo devorado.
—¡Ah! ¡E-Espera! —jadeó Izuku separándose y dejando un hilo de saliva entre sus bocas—. ¡Es demasiado intenso, Kacchan!
El mencionado sonrió con maldad.
—Lo siento, pero no voy a contenerme. —respondió el héroe tomándolo de la cabellera con fuerza para que pueda mirarlo directamente—. Eres mío, Deku y no serás de nadie más. ¿No te había quedado claro?
