Clonsito

El pequeño Kitty es producto de un desordenado celo de Izuku, es un omega recesivo con celos irregulares y en una tarde que iba de regreso a su casa sucedió su ola de calor, Katsuki perdió el control tomando sexo desenfrenado por tres días y aunque era casi imposible que un omega recesivo quedará en cinta, Katsuki es un alfa enigma muy fértil y así crearon al pequeño que apodan Kitty, un clon del alfa en todo su físico pero aún así está fascinado con su cachorrito o más bien gatito, gruñe a pesar de su corta edad y sisea igual que un felino cuando alguien no le agrada, claro que causa más risa que miedo al ser tan pequeño que solo muestra si encía pero ya da señales de ser todo un dominante.

Ellos no se casaron ni nada por el estilo, eran completos desconocidos pero Katsuki se hizo cargo de todo lo referente al pequeño ser que no pudo evitar amarlo.

Han pasado año y medio desde la gestación, su cachorro tiene nueves meses, por lo cual ya hace ocurrencias.

Izuku le gusta vestirlo de manera muy peculiar y en esta ocasión en un cojín amplio acostó a su bebé, le puso unos calcenticitos con huellas de gato, el shorts con un colita y un par de broches simulan las orejitas del felino, enamorado de su creación el omega le toma miles de videos y fotos.

Escucha que abren la puerta de su oficina, el olor delata a cierto pelirrojo.

—Midobro, Katsuki te manda...¡Pero que hermoso! — Expresa emocionado al mirar a Kitty mordiendo uno de sus piecitos.

Izuku ríe con ternura.

—Gracias Kirishima-kun, yo lo pari. — Menciona con orgullo.

Una vez a su lado, le entrega al omega una bolsa.

—Sabes que quisiera darte los creditos pero tiene todo el sello de Bakugo en cada poro de su ser.

Deku hace un puchero, sabe que la ternura es lo único que saco de él, pues Eijiro tiene toda la razón, le hubiese gustado que esa cosita que cargo por nueve meses tuviera mucho más de su genética, pero supone que el próximo tendrá esa oportunidad si tiene la suerte de un alfa lo escoja y si de milagro queda de nuevo en cinta.

—Apestas a Katsuki. — Suelta cómo bomba mientras retrocede de ese celoso olor.

Izuku se sonroja, cómo todo omega necesito el olor de un alfa, incluso ropa para el nido. Está agradecido que Katsuki tomara bien la responsabilidad y no le negara sus necesidades a pesar de que fue su culpa por no cuidar su celo.

—Bueno, aún deja su olor en mi y para ser honesto, me siento más seguro de esa manera.

—No creo que sea muy correcto que te continúe marcando. — Menciona Eijiro conociendo las consecuencias posteriores.

—No me molesta, en serio Kirishima-kun, estoy bien, me gusta tener sus feromonas.

—Si tu lo dices...

El omega carga a su cachorro y la da mimos que el menor acepta gustoso entre risas y ronroneos, el aroma de ambos padres lo reconfortan tanto, Izuku sabe los problemas que se está metiendo pero si eso mantiene a su bebé sano, sacrificaría todo para que esté bien.

•~•~•~•~•~•~•

Katsuki revisa y acomoda unas carpetas, cuando escucha una notificación de su celular, ese sonido está especialmente para la mamá de su cachorro, abre el chat mirando un montón de fotos y un vídeo de su bebé. Sonríe mientras lo mira.

—Maldito desgraciado ¿Cómo puede vestirlo así teniendo todo mi cara? Me está dejando mal parado.— piensa en voz alta.

—Si hubiera ropa de esa en mis tiempos, yo también tendría una fotografía de ello. — Responde su madre desde el otro lado del salón.

Gira con una sonrisa.

—¿Ya te lo mando?

—Mucho antes que a tí —expresa con orgullo —obviamente. Mi nieto es precioso, se parece a mí.

—Quisieras. — Se burla el rubio para regresar a lo suyo.

Mitsuki se aproxima a su hijo, sabía que la plática que sandria es complicada pero debe solucionarse.

—Katsuki — Toca su hombro para captar su atención, pero lo captó de inmediato por hablarle de manera tan pasiva y por su nombre —¿Has pensado qué hacer con Izuku?

Su corazón se agito, trato de ignorar ese hecho abriendo una carpeta, buscando nada en específico pero giraba hoja tras hoja.

—¿Qué hacer con Izuku? No entiendo.

Mitsuki cerro la carpeta y tomó ambas manos de su cachorro para que la viera.

—Es un lindo omega responsable, ya dió luz a un cachorro tuyo. — se miran fijamente — mira niño, respete tu decisión de no casarte con él porque no se conocían pero creo que ya pasó el tiempo suficiente, he notado como se miran, ya hay cariño en sus corazones.

Katsuki no puede mantener su vista, porque siente que su madre le va a descubrir.

—Nos llevamos bien porque es lo más sano para Kitty, no hay nada más.

—¿Seguro? Izuku ya no tarda es destetar y eso significa que su celo aparecerá de nuevo, sino te harás responsable por Izuku deja de marcarlo con tu aroma, ya no necesita sentirte ya parió. — el alfa se tensa, su madre acaricia su mejilla con cariño ganándose la mirada nuevamente de su hijo — No lo digo por tí, sabes que lo estimo mucho no solo por darme a mi nieto, es un buen chico, no quiero que sufra, por favor, déjale claro tus sentimientos. — Concluye para alejarse.

Bakugo queda pensativo, no va a negar que siente atracción hacia el peliverde, no está seguro que sea mutuo, más bien duda que sea mutuo cuando prácticamente engrendaron a su cachorro sin consentimiento, solo necesita recordar que lo encontró temblando y llorando cuando recupero la conciencia, no puede perdonarse todavía que lo lastimara por medio de sus repugnantes instintos.

Ser un alfa enigma es de lo peor.

Está seguro que la madre de su cachorro no sentiría nada por su violentador.


Deku de secundaria

—¡Ya jódete bastardo! Deku solo no necesita de tu estúpida compañía.

—K...Kacchan..

En un murmuro agudo e inescuchable un Izuku de secundaria intentaba no desmayarse entre los brazos de un Katsuki héroe. Sin embargo era imposible, no cuando tenía su cara entre los pechos de quién se suponía era su bullying más grande.

—Tú cierra la boca nerd. Ésto no te incumbe.

Gruñó Katsuki volviendo a su discusión con Todoroki. Buscando sacarle envidía.

—Kacchan..— Volvió a llamar Izuku pues sentía que el aire le faltaba. —Aida.. (Ayuda..).— Balbuceó buscando llamar la atención.

—¡Oye Bakugo vas a ahogarlo!.— Le regañó la castaña al cenizo. —¡De seguro ya no respira!.

—¡¿Ah?!.

Está vez Katsuki dejó de presumir le a Todoroki y se volvió furioso a la castaña quién lo miraba con igual rabia y mejillas infladas.

—¡Que ya lo dejes! ¡Lo vas a matar!.

—¡¿Y a ti que te importa!? ¡Éste nerd es afortunado, miles se mueren por morir entre mis brazos así que cierra esa boca de yoyo tuya!

Exclamó sin darse cuenta que de a poco lo que Uraraka decía se hacía verdad. Izuku secundario se estaba ahogando.

—Yo creo que si deberías soltarlo, Bro mira su cara..

Con ello bastó para que Katsuki se girara hacía el pecoso y comprobara que literalmente si se estaba ahogando el susodicho.

—¡Mierda Deku no te desmayes!

Demasiado tarde, izuku.ec había dejado de funcionar.

Fin.


Amor puro

Katsuki pro héroe, número 1, el mejor héroe que ha tenido Japón después de All Might, egocéntrico, poco tolerante, mal hablado pero estúpidamente enamorado de un adolescente sin quirk.

Desde que lo vio nacer estuvo fascinado con el pequeño peli verde, aunque le llevará 9 años de edad, cuando iban a visitar a la tía Inko lo único que quería Katsuki es cargar al pequeño Izuku, fue su adoración, iba por él después de salir de clases.

Los niños que lo molestaban por no tener quirk tenían un mal momento si Katsuki se enteraba de ello, era el protegido de uno de los matones de secundaria.

Cuando katsuki paso a la UA se distanciaron un poco, Izuku por su parte se hizo fuerte, entrenado a escondidas de todos y aprendiendo que su cuerpo jamás portaría un kosei, pero eso no le impediría a utilizar algunos elementos para convertirse en héroe como su amado katsuki.

Izuku conoció a Kaina y le encantó su quirk, le pidió que le enseñara a disparar como ella lo hacía, solo que esté con armas de asalto verdaderas. Era un verdadero estratega, genio y rápido para aprender.

Él peli cenizo mejor conocido como Dynamight, se alzaba en los mejores puestos del ranking, mientras Izuku postulaba para la UA, este era un secreto para todos, en cuanto entró a la prestigiosa escuela de héroes, en una cena junto a su familia de katsuki y su madre anunciaría la buena noticia.

— Familia. — ya habían terminado de comer. — Tíos, kacchan, solo quiero anunciarles que…

— Espera un momento mocoso, yo también tengo que hacerles un anuncio. — Izuku no replicó y esperó a que Katsuki terminara de hablar. — Mañana salgo a una misión secreta, regresaré en 5 años.

— Oh, hijo, felicidades. No sé qué decirte, sé que como héroe eres el mejor, así que cuídate. — dijo Masuro impactado por lo que acaba de decir.

Esta era la primera vez que se separaban por tanto tiempo e Izuku salió corriendo a su cuarto.

— Tengo que ir con él.

— Sí, es lo mejor. — decía Inko asustada por su pequeño.

Subió las escaleras y tocó la puerta. — Abre la puerta enano.

Izuku abrió la puerta y corrió a la cama a esconderse, Katsuki solo sonrió y se dejó caer sentado al piso junto a la cama. — Tengo que ir a esa misión, pero prometo estar de vuelta, me quieres decir por fin a qué escuela te postulaste? — el bulto que estaba en la cama dio una vuelta muy fuerte. — Sabes que te quiero, que me volví héroe para cuidarte.

— No necesito que me cuides. Desde hace mucho no te necesito maldición. — El carácter de katsuki se le pegó un poco a Izuku.

— Oi, sé que no me necesitas para defenderte, ya eres demasiado fuerte, ven a besarme ahora.

Izuku bajó de su cama para sentarse en las piernas de Katsuki, sus labios se juntaron, ese sabor que era embriagante para ambos.

— Tú sabes que te quiero, cuando regrese todo va a estar bien, te he esperado desde que naciste, 5 años no son nada.

— kacchan, nunca nos hemos separado, no lo quiero hacer. Prométeme que regresaras con bien de tu estúpida misión.

— Claro que si, como quisiera poderte hacer algo más que solo besarte, sabes que eres mi debilidad, ah soy tu maldito esclavo. Pronto volveré para estar contigo en las buenas y en las malas okay. Regresaré para poder por fin hacerte mío. — pasó su nariz por su cuello de Izuku.

Él peli verde, por otro lado, restregaba su trasero en la erección que se había formado en los pantalones de katsuki. — Bésame kacchan bésame.

Katsuki lo levantó para dejarse caer en la cama, ya habían hecho unas cuantas cosas, no le importaba que sus padres y la madre de él peli verde estuvieran abajo, jamás habían interrumpido nada, se sentía un poco mal por desear a ese niño de tan solo trece años, pero estaba perdidamente enamorado de él.

Trató de alejarse, pero eso hizo que Izuku lo fuera a buscar a su agencia a gritarle mierda por dejarlo y a partir de ahí no lo dejó ningún día.

Le daba miedo que ese chiquillo lo conociera también bien, sus defectos, sus virtudes, todo lo conocía perfectamente.

Comenzó a salir con las chicas de su salón o con chicos, pero ninguno le llamó la atención como lo hacía él peli verde, desde que amanecía ese chico era en lo que pensaba, daba todo de él para ser el héroe perfecto para cuidar a Izuku.

Sus manos viajaban por todo el cuerpo de él peli verde. — Eres mi perdición, eres mi droga.

— Pronto por fin sabrás que puedo ser más adictivo de lo que crees.

— Me da miedo que pienses así. Ya no podrías ser más.

— Solo te diré que te esperaré con entusiasmo y te daré una buena sorpresa.

— Eso espero. — se dieron el último beso y bajaron de nuevo con sus padres.

.

.

Esa semana fue una locura, Izuku le pedía más tiempo para pasar a solas, ya le dolía su parte baja a Katsuki, todos los días sin falta él peli verde lo besaba y lo calentaba demás, no le negaría nada a su bonito niño, así que solo esperaba a que cumpliera la mayoría de edad para destrozarlo.

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La despedida fue tan dramática emocional para ambos, sabían que iba a doler, cinco años no son fáciles y menos para ellos.

Katsuki subía las escaleras para ir a abordar el avión, Izuku solo se quedó viendo, quería despedirse por última vez del héroe. — No volteará, es demasiado cursi para él.

Tan equivocado estaba, pues en el último peldaño se quedó parado y volteo a ver esas hermosas gemas Esmeralda. Sonrió para su pequeño y salió hacia el avión. Convencido que regresara con bien para estar en los brazos de Izuku.

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Azami


Deseó

Ser uno de los principales modelos de la compañía de Shimura era bastante interesante, ganabas mucho dinero, el problema era aquel peli verde de exquisita figura, a mí ningún hombre me atraía hasta que lo conocí, siempre salí con espectaculares mujeres, ahora mi pene tiene mente propia, decidí acostarme con mi próxima conquista y por más que quiera acostarme con la chica no pude, no se levanta por más que se estimula.

Solo en imaginar sus gemidos provocados por mi sería tan espectacular. Aunque sea muy difícil de conseguir pues el dueño de mis más perversas fantasías se llama Izuku Midoriya, pareja de Tenko Shimura.

𝐅𝐥𝐚𝐬𝐡 𝐛𝐚𝐜𝐤 *

Llegue muy temprano a mi llamado, me dispuse a desayunar algo, el comedor está a solo unos metros de las oficinas principales pero extraños ruidos provenían de una de ellas, mi curiosidad pudo más que mi sentido común, camine despacio para no ser escuchado, esas personas sabían que no había nadie a esa hora por eso se atrevían a hacer esto ahí. No quiero imaginar la cara del jefe cuando se entere.

Cuál fue mi sorpresa era el mismo Tenko con Izuku la forma en que sostenía sus caderas en aquella mesa ser sometido por él, hizo despertar mi polla, los gloriosos gemidos del peli verde hacían que un cosquilleo en mi entrepierna surgiera. Solo podía ver su espalda arquearse por las embestidas que recibía. — Mmm Tomura… Aah más más. — debe ser insaciable pedir más de lo duro que estaban arremetiendo, las embestidas iban más rápidas y más fuertes, el choque de sus pieles se escuchaba tan lascivo que excitaría a cualquiera.

— Ahh Izuku aprietas delicioso… — los gemidos de ambos iban en aumento, vi como saco su miembro y junto ambos para masturbarlos y así terminaron.

— Me voy a bañar, te veo más tarde. — le dio un beso y salió de ahí corrí como alma que lleva el diablo hacia la cafetería, trate de regular mi respiración, tomé mi botella de agua sabía que venía para acá, tenía que pasar por aquí para llegar a las regaderas. — Oh katsuki, ¿Cuando llegaste? — no se veía para nada sorprendido o asustado.

— Acabo de llegar, pensé que se me hizo tarde pero Sero me dijo que llegaría más tarde así que lo estoy esperando. — espero y no pregunté nada más.

— Con que ya estás con Sero pues muy pronto nos tocará estar en sesiones juntos, tienes un buen cuerpo. — se acercó demasiado a mi, con su mano tocó mi brazo, subió hasta mi cuello y después hasta mi mentón no podía dejar de ver su mano, me erizaba la piel, es como repetir una y otra vez como si de un disco se tratará esos gemidos. Mi polla empezaba de nuevo a despertar.

— Espero que sea así, eres el modelo más cotizado de aquí, hacer equipo contigo sería genial. — Tomé su mano y le di un beso en ella, me alejé para sentarme y un problema en mi pantalón se hacía notar demasiado.

Izuku me miró de arriba para abajo. — Sería genial. — Su tono de voz era tan sensual. — Quisiera ser algo más. — sus ojos te llamaban a pecar y quizás lo logre.

𝐅𝐢𝐧 𝐝𝐞 𝐅𝐥𝐚𝐬𝐡 𝐁𝐚𝐜𝐤*

Ahora me encontraba teniendo problemas, la temática de las fotos eran con ropa de piel, no se me dificulta hacerlo, tenía un buen miembro entre mis piernas así que no me preocupa, esta situación era diferente pues Izuku estaba parado frente ami con un traje de conejo color negro, sus orejas lo hacían ver tan bien y ese traje pegado a su piel, me hacia morderme de vez en cuando mi labio.

Sero el fotógrafo se encargaba de mandar a las chicas del staff a estarnos maquillando y trayendo accesorios, Tenko estaba también, él en cada sesión de fotos de Izuku estaba presente, le encantaba ver cómo era tan perfecto en cada pose que se le pedía. Ser no sólo su pareja, si no su modelo más cotizado hacía que estuviera supervisando que todo fuera perfecto.

Sabían que esto llevaría varias horas, tenían que tener mi mente en blanco y no concentrarme en su cuerpo. Hasta que el maldito hijo de puta del fotógrafo trajo un sillón donde pusieron varias almohadas.

— Qué te parece Tenko tengo que explotar la sensualidad de Izuku, me encanta ver cómo tienen química ellos dos. Me encantaría seguir probando con ellos un par de conceptos, el perfume nuevo que llegó serían perfectos para su presentación.

— Que dices Izuku, te sientes cómodo con Bakugo. — preguntó Tenko.

— Yo no tengo problema y tu kacchan tendrías algún problema. — Tenko hizo una señal con las manos e Izuku fue hacia su lugar, se acercó a su oído vi como me miraba para nada disimulado, una risa salió de su boca y regresó la vista hacia él, le dijo unas cosas, ahora el jefe era quien me miraba.

Me acosté en el sofá y volvía hacia donde yo estaba, las instrucciones del fotógrafo eran que yo tendría que estar acostado en sus piernas pero este se estaba sentando en mi regazo, todo el esfuerzo de no prestarle atención a su cuerpo fueron caso perdido.

Su trasero se restregó solo una vez en mi polla y después se mantuvo quieto, no pude evitar que mi estúpido pene se levantará, esto hizo que me volteara a ver, levanto una de sus cejas, de nuevo miro a Tenko.

— ¿Que te diviertas? — fue lo que soltó y una carcajada de Izuku se escuchó.

— Sero date prisa, que quiero ir a divertirme. — su sonrisa traviesa y esos ojos llenos de lujuria me provocaban aún más. — Hay algo que quiero ver…

— Si Midoriya, por favor Katsuki coloca las orejas y ponte más cerca de su cuerpo.

— Está bien. — las chicas me dieron las orejas parecidas a la de Izuku, tome su muslo. — Estás seguro que quieres verlo.

— ¿Cómo sabes que hablo de ti? — me miro con lujuria.

— Tú mirada lo dice todo. — agarro mi espalda pegándome un poco más a él.

— Esta noche recordarás que solo con mi cuerpo está cosa se podrá levantar… .

Katsuki pensaba en cómo demostrarle a Izuku que era algo más de lo que pensaba, él no quería ser solo una noche, era demasiado codicioso para su propio bien.

Averiguar el misterio que es Izuku Midoriya era su principal acertijo que averiguara.

La sesión de fotos siguió su curso, con más acercamientos entre ambos cuerpos.

— Por favor vamos a parar, voy a salir a fumar un poco. — dijo katsuki solo quería llenar sus pulmones de aire y después de tabaco para así tranquilizarse y aguantarse lo más que podía.

Izuku no podía parar de provocar al cenizo. — Te parece tomar un trago conmigo. — le dio una Copa de vino. — Me regalas un poco. — hizo una seña con su dedos refiriendo al cigarro.

— Dime que quieres de mi Izuku? No me gustan las mentiras ni los Juegos, me gustan las cosas directas y si solo soy una noche para ti. déjame en paz. — le dio la última calada para entregarle el cigarro a ese peli verde encantador. — Mejor ve a jugar con Tomura.

— Porque lo mencionas ahora, él no tiene nada que ver aquí. — suspiro pesado y cuando le dio el cigarrillo sus dedos se rozaron e hizo que Izuku mirara instintivamente.

— A mi no me gusta compartir, eres el prometido de ese bastardo, los he visto coger en su Oficina, eres encantador pero yo no soy un juego.

— Ja, ¿estás seguro? — antes de que volviera dentro jalo el brazo de katsuki atrayendo lo a su cuerpo. Lo beso por fin estaba probando esos labios que lo volvían loco.

Tomó sus caderas y lo levantó, la subió a la mesa que estaba cerca, las manos viajaban por todo su cuerpo, mientras los espasmos del cuerpo contrarios eran evidentes. No pararon el beso en ningún momento, katsuki agarra la camisa a botones que traía Izuku rompiéndola, quería tener más contacto con su piel.

Sus manos viajaron a sus pezones apretandolos entre sus dedos, provocando pequeños brincos en el contrario. Ahora daba pequeños besos húmedos en su cuello, aquel aroma ahora inundaba sus fosas nasales. Uno que quería tener así de cerca, disfrutándolo, saboreándolo y grabándolo en su mente.

No se detuvo y siguió hasta llegar aquellos lindos pezones rosados, los lamió, mordió mientras acariciaba la erección del pecoso.

Escucho la puerta como la estaban abriendo, pero eso no lo hizo parar, al contrario entregaría aquella vista a quien se atrevía a mirar.

Se sorprendió en cuanto vio a su jefe. Su sonrojo estaba a flor de piel, sus mejillas estaban rojas, al igual como viajan sus manos a través del peli verde, Tomura lo hacía sobre su cuerpo.

Mientras Izuku estaba ya más caliente, nunca lo había llegado a excitar tanto ningún hombre que lo había sostenido antes, las manos grandes y calientes de katsuki lo prendían como ninguno pudo hacerlo.

Aunque no quisiera pudiera volverse adicto a esas manos, a esos labios que lo calentaban de sobremanera.

No podía pensar en otra cosa que no fuera ese chico, si ahora entrara cualquiera no le importaría, ser tomado por la verga del cenizo ahora es su prioridad.

Volteo su cuerpo quedando él en su espalda de Izuku. Sacó su miembro para comenzar a masturbarlo, todo a la vista de Tomura. — Mm kacchan. Kat-katsuki más, más.

Ya tenía al peli verde donde quería, rogaría por tener todo de él.

— Dime que quieres Izuku. Por ti deje mi corazón en casa lo deseche. Pero si no lo pides. ¿Cómo podré saberlo?

— Sabes lo que quiero, mi cuerpo se estremece de saber que me dejaras en cama por unos días, esa cosa es un monstruo.

Lo tocó de su erección. — Tranquilo si no quieres que me vaya, no te quieras pasar de la raya, esto será bajo mis condiciones.

— Hazme tuyo ahora mismo, haz un desastre de mi cuerpo.

La cadera de Izuku se empezó a mover más ahora él llevaba el ritmo de como lo estaban masturbando. Lo soltó y se paró enfrente de él. Izuku abrió las piernas y Katsuki se las cerró.

Las manos del cenizo viajaron a su erección. — Esto, no lo vas a tener, vete a divertir con alguien que le gustaría ser el juguete en turno, nos vemos Izuku.

Se encaminó hacia la puerta, Izuku se quedó caliente y pidiendo por más, jamás lo habían tratado así, todos caían a sus pies. Estaba en shock por lo que acababa de escuchar.

Tomura solo salió de ahí lo más rápido que pudo.

Katsuki llegó con el fotógrafo. — Estoy cansado, continuaremos en otro momento o creo que con eso es suficiente. Dígale al señor Tomura que espero lo más pronto posible mi cheque, que lo vi, que sea lo más pronto posible por favor. Tengan una linda noche. — salió hacia su camerino a cambiarse lo más rápido que pudo.

Solo quería salir de ahí. Al subir a su moto pasó por la puerta principal e Izuku estaba en la entrada. — ¡Eres mío katsuki! No lo olvides. — lo último lo dijo para sí mismo, no se daría por vencido.

Por fin encontró lo que estaba buscando.


Sociedad

-Arto de la sociedad donde en las noticias decían que habían Mat4do a un Omega y era lo mismo de siempre los Omegas eran débiles las omegas eran fáciles, sus olores hacían que un alfa hiciera eso, un alfa "Por miedo" acababa con su vida tranquila y pacífica a este paso todos odiaban ser Omegas, a este paso todos seguían encerrados con miedo de encontrar a su alma gemela.

-Izuku un lindo omega donde debía que fruncir el ceño al escuchar los comentarios tan asquerosos que salían de las bocas de esos alfas, había veces que él discutía con ellos, él no tenía demasiado miedo y si fuera por él salvaría a cada uno de esos Omegas que salían en la tele, aquellos que publicaban que sus alfas los maltrataban, que la policía no hacía nada, estaba completamente arto, un mundo tan asqueroso que no mejoraba empeoraba con aquellos pensamientos tontos.

-Izuku se encontraba caminando hacia comparar una sudadera que cubría todo su cuerpo y la capucha que cubría su cabello, aquellos lentes que cubrían aquellos lindos ojos verdes, alguien habló y se le acercó, el arto de lo que siempre le decían se giró furioso.

-¿Por qué me sigues'

-Oye...

-Ya lo sé, cierra el osico, todos lo dicen.

-¿Que?...

-Si, tengo calor pero, ¿crees que tengo confianza en un jodido alfa que sólo quiere coger y busca a su siguiente presa?, por qué la policía no hace nada, con tal de que les chupen las bolas se quedan completamente conformes, ¿Listo?.

-Mierda… que genial eres pero no pensaba comentar nada, sólo te quería preguntar algo. -Aquel rubio le sonrío.

-Oh… lo siento, ¿Que querías preguntar?.

-Soy nuevo, no sé dónde queda esta dirección. -Le mostró un papel.

-Oh, sólo son tres cuadras para allá. -Señaló hacia dónde exactamente vivía, justamente en los departamentos donde él vivía.

-Gracias, perdón por molestar y sinceramente me gusta como piensas, ya nadie está seguro aquí. -Dijo girándose y yéndose.

-De nada… -Dijo bajó al verlo irse y siguió con su camino yendo hacia la pequeña tienda que tenía su mejor amigo.

-Llegas tarde Midoriya, Shoto fue a comer.

-¿Mínimo sabes a dónde?.

-Con sus amigos los alfas…

-Mejor me quedó contigo…

-Shoto te cuidaría… -Dijo aquella omega embarazada mientras lo miraba confundida.

-No se, desconfió de todos.

-Te entiendo, he visto las noticias una mierda, ¿verdad?

-Si, no hacen nada.

-Shoto dijo que te haría su omega para que salgas como quieras...

-Es que yo no quiero eso, quiero ser libre..

-Deberías decirle, está muy ilusionado ya hasta le dijo a Iida.

-Tsk, tenía que ser alfa y aparte un terco.

-Y si.

-Bueno, por mi miedo a todos los alfas que me dicen piropos y ajá, me pelee con un desconocido fue vergonzoso por que solo me pidió una dirección.

-¿Y que dijo?.

-Que era genial…

-Bueno a lo mejor es un alfa como Iida así muy lindo y entiende todo.

-Puede ser.. pero con ese ceño fruncido me hizo decir todo eso.


Menor Katsuki x Mayor Izuku

Izuku es un Omega de 36 años que sigue soltero.

Últimamente sus amigos le han insistido que entre a una aplicación de citas, pues es el único en su círculo que no está vinculado a un Alfa aún.

Están preocupados por él, y no exactamente por el hecho de que ya no está en condiciones de tener un cachorro por su edad, sino más bien porque con cada año que pasa, su ciclo de celo se vuelve más intolerable para su cuerpo.

La última vez Shoto consiguió que Inasa le prestará prendas con su aroma, pero al ser un Alfa marcado no resultan de mucha utilidad más que para un par de corridas que más que aliviarlo solo lo hacen enloquecer más.

Su Omega interno quería un Alfa, sí. Pero uno que fuera solo para él.

Shoto lo sabía, por eso había insistido en hacerle un perfil en Tinder.

—Listo. Tu cita es el viernes a las 7 en un restaurante conocido de la ciudad.

—¿Qué? — Izuku frunció el ceño.

Shoto había pedido su móvil prestado hace diez minutos, ¿Cómo es que ya le había conseguido una cita?

—Espera, no creo que...

—No es opcional, Izuku. Ya no puedo prestarte más prendas de Inasa. Te dañan más de lo que pueden ayudarte y no puedes seguir así. No quiero que empeore tu salud. — dijo.

Por la falta de un Alfa, Izuku había estado con defensas bajas. Antes de iniciar su ciclo de celo se desmaya constantemente, tiene episodios de fiebre y constantemente está resfriado.

Lo último que Shoto quiere es enterrar a su amigo solo por su baja autoestima.

—Mi salud está bien. — mintió, él mejor que nadie sabía que su salud era deplorable, tanto que a veces podía percibir cierto olor a enfermedad en su aroma que cada vez era menos dulce.

Pero simplemente no podía ir por ahí y ligarse a algún Alfa. No tenía la confianza para hacerlo. No cuando solo es un Omega viejo que perdió su gracia debido a años de descuido, todo por trabajar sin descanso para pagar la deuda de su padre y que su madre pudiera tener una buena vida por lo menos en sus últimos años.

Tenía un poco más de peso, de no ser por su aroma muchos asumirían abiertamente que parece más un Beta y sus pecas... ¡Por Dios! ¡Sus fastidiosas pecas salpicaban cada parte de su cuerpo! En más de una ocasión escucho comentarios como; "se vería más bonito sin pecas" o "¿Esas son manchas de acné?" por lo extraña que lucía su semi-bronceada piel con ellas.

Esa y mil inseguridades más eran lo que le impedían de considerarse un Omega digno de un Alfa porque sabía bien que jamás sería del agrado de semejantes ejemplares cuyos físicos parecían tallados por las mismísimas manos de Dios Lobo.

—No lo está. — refutó. — Vendré el viernes a las 4 para ayudarte a prepararte. Dejarás tan prendado a este Alfa, que tendrás asegurado con quién pasar tu próximo ciclo de celo. — aseguró Shoto e Izuku solo suspiro resignandose a su destino.

Había llegado treinta minutos antes de la hora acordada al restaurante.

Era el Ces't le vie.

Izuku sudo en frío porque el lugar era de los más costosos en la ciudad. Intentaría ordenar solo una ensalada y agua simple en caso de que su cita lo dejara plantado o bien, se fuera al verlo.

Prepararse para el peor de los casos posibles lo mantenía de alguna forma "tranquilo", "seguro".

No hacerse ilusiones y prepararse de antemano para la decepción era parte de su día a día. Incluso a veces se reía de si mismo cuando sus negativos pensamientos se hacían realidad de la forma en que los pensaba.

Una chica rubia y pomposa lo guió a la reserva tras dar el nombre de su cita; Bakugo Katsuki.

Ciertamente era lo único que sabía de él porque Shoto ni siquiera le había mostrado la fotografía del Alfa.

Se sentó y espero mientras bebía agua simple, llevando a cabo así el primer paso de su plan perfectamente calculado por si era plantado y disminuir el ridículo que llegaría a hacer por ello.

Pero al cabo de un par de minutos la espera terminó.

Tras estar sumergido un poco demasiado en sus pensamientos, un particular aroma llamó su atención.

Alzó la vista solo para encontrarse con un Alfa de cabello rubio cenizo, ojos granate intenso y un rostro de rasgos sumamente apuestos que le miraba fijamente.

Su respiración se cortó por un segundo al sentirse presa de su intensa mirada y ser más consciente de las notas de sándalo amaderado que acariciaban su nariz casi con gracia y sensualidad.

Porque sí, ese Alfa era sensual.

Su aroma, su lenguaje corporal y su imagen misma era la representación viva de esa palabra, así como de masculinidad por su porte y elegancia.

—¿Midoriya Izuku? — preguntó, ladeando suavemente la cabeza.

El rostro de Izuku se sonrojo al escuchar su voz.

—S-sí. — balbuceó en respuesta, levantándose torpemente para hacer una reverencia.

El Alfa enarco una ceja.

—Quien debería hacer la reverencia soy yo, no tú, Izuku-san. — dijo.

Izuku levantó rápidamente la cabeza.

—¿Eh?

—Soy diez años menor que usted, espero que no le moleste. — añadió, haciendo él la reverencia está vez.

Izuku respingo.

¡¿Diez años menor?!

La cena comenzó en silencio.

Después de las presentaciones ambos se sentaron, Katsuki chasqueó los dedos y un camarero se acercó para tomar la orden de ambos.

El Alfa le miro curioso cuando ordenó solo una ensalada pero no dijo nada.

Izuku movía las manos con nerviosismo debajo de la mesa cuando el camarero se fue tras servirles vino y más agua simple.

—Lamento que tengas qué hacer esto. Debe ser incómodo para ti. — Izuku comenzó a decir.

—¿Qué debería ser incómodo exactamente? — preguntó, tomando la copa de vino con gracia entre sus dedos antes de beber un sorbo, sus exóticos ojos fijos en él.

Izuku se mordió el labio antes de responder, desviando la mirada.

—Bueno... Eres un Alfa joven, apuesto. Seguro es molesto el que hayas tenido que hacer tiempo para reunirte con un Omega mayor como yo. — respondió con una suave risa incómoda.

Katsuki se mantuvo en silencio.

Dando un sorbo más a su copa, la dejo de vuelta sobre la mesa tras casi terminar con su contenido.

Izuku se tensó al sentir un tenue cambio en el aroma del Alfa que se tornó ligeramente espeso.

—Lo único que me resulta molesto justo ahora es que hables como si estar contigo fuera un desperdicio cuando claramente no es así. Eres un Omega precioso, Izuku-san. Justo mi tipo. Si no fuera así créeme, no estaría sentado aquí para empezar.

Las pupilas de Izuku se dilataron, sus feromonas se esparcieron un poco sin control por el lugar.

¿Eso había sido un halago? Sonaba como uno.

Su Omega interno se regocijo por ello mientras la frase "eres un Omega precioso, Izuku-san. Justo mi tipo." rebotaba en su mente, acelerando su corazón.

Hacía mucho que no le decían algo así.

Izuku se mordió el labio inferior, toda vez. Sin saber qué decir después de escuchar algo como eso.

Para su suerte, el camarero apareció con sus órdenes.

Comieron en silencio.

Katsuki le miraba fijamente tras cada bocado.

¿Cómo era posible que un Omega tan precioso como él, con ojos de ese color verde tan cristalino, mejillas sonrojadas y encantadoras pecas manchando su piel como si fuera un perfecto lienzo era capaz de sentirse menos que menos tan naturalmente?

Cuando acepto la cita por medio de la aplicación tras leer sus gustos, aficiones y ver su fotografía, baja autoestima fue lo último que se imagino.

Aunque talvez solo era un efecto por la edad.

Los Omegas solían deprimirse de manera inconsciente cuando no eran adorados por un Alfa, pero bueno, el Omega maduro frente a él había llamado su atención así que se encargaría de mostrarle lo precioso que era, y lo bien que esté Alfa diez años menor podía adorarlo si le daba la oportunidad.

La cena concluyó sin inconvenientes.

Katsuki hizo uso de su facilidad de palabra para hacerle conversación a Izuku sobre temas triviales. Con eso logro relajarlo un poco.

El Omega lucía precioso cuando sonreía, la forma en que sus ojos verdes brillaban y su aroma se volvía dulce cuando hablaba de algo que le gustaba, por ejemplo; los libros de ficción de Yagi Toshinori, era algo simplemente hermoso de ver.

Además de que él también es fan de ese escritor. Un punto más en común entre ellos.

—¿Deberíamos ir a otro lado ahora? — preguntó Katsuki cuando estaba fuera del restaurante.

Sacando un paquete de cigarrillos del bolsillo interior de su saco y un encendedor del bolsillo de su pantalón encendió uno.

—¿Te molesta? — preguntó, refiriéndose al cigarrillo.

Izuku negó.

—Suelo fumar también de vez en cuando. — murmuró.

Un vago recuerdo de un deseo que jamás ha cumplido viniendo a la cabeza del Alfa.

Siempre había querido arrojarle el humo de un cigarrillo a su pareja mientras están teniendo sexo.

Mierda. No era el momento para recordar eso justo ahora.

—Y... ¿A dónde sugerirías ir? — añadió Izuku, respondiendo a su primer pregunta y desviando la vista al suelo.

Oh...

Katsuki contuvo una media sonrisa.

—Por un café. — respondió. — A mi casa. — acompleto viéndole con esos enigmáticos ojos que parecían decirle la intención de ese café de forma descarada.

Tener sexo casual es una experiencia que Izuku jamás pudo permitirse.

Debido a ello, cuando entraron al lujoso departamento del Alfa, se quedó a medio living sin saber qué hacer, porque sabía perfectamente que no estaban ahí para beber café realmente.

El lugar estaba saturado de feromonas Alfa, embriagantes, deliciosas. Su Omega se sentía bien con el aroma a sándalo amaderado andando a su alrededor libremente, envolviendolo sin ser esa la intención de su existencia.

Después de todo era lógico que aquel lugar oliera al Alfa en cada rincón.

Katsuki se quitó el saco con la mirada atenta sobre el Omega que miraba disimulada y nerviosamente alrededor.

Parecía una presa, y él se sentía tan extasiado cómo un cazador.

Había estado con una cantidad considerable de Omegas, pero este era el primer Omega maduro que más que enseñarle algo, talvez... Podría moldearlo a su gusto.

Quién sabe.

Acercándose lentamente por detrás, su brazo se enredo en la cintura un poco ancha del Omega, no era delgado como los demás, y eso le gustaba. Siempre era bueno tener algo más de carne para degustar.

Izuku dió un respingo, y su respiración se cortó momentáneamente cuando sintió el rostro del Alfa acomodarse en el espacio entre su mentón y su hombro, su aliento choco contra la piel en su cuello provocandole un escalofrío.

Su respiración volvió un poco agitada.

—Hueles bien. — musitó el Alfa con voz gruesa, profunda.

Su brazo cirniendose más alrededor de su cintura para pegar más sus cuerpos. Izuku ladro la cabeza al lado contrario cuando la nariz del Alfa se pego a la piel de su cuello para aspirar su aroma.

Su rostro se sonrojo como el de un chico virginal, lleno de inexperiencia y hormonas.

Sus piernas temblaron y el aroma característico de su lubricación natural comenzando a emanar desde su intimidad.

Debía ser por las feromonas, o talvez por el hecho de que el Omega de Izuku llevaba demasiado tiempo esperando para ser tomado por un Alfa, no lo sabía pero parecía estar a un segundo de derretirse entre aquel toque superficial y el Alfa de Katsuki se regocijo por ello.

Le gustaba tener ese efecto porque significaba que al Omega le gustaba su aroma.

—No sé sobre tus gustos pero, ¿Me permitirías descubrir por mi cuenta cada uno de ellos? No haré nada que no pueda gustarte, al contrario. Haré cada cosa que pueda hacerte derretir de placer y te haga rogar por más, Izuku-san. — murmuró con voz baja está vez.

Izuku sintió la cabeza darle vueltas, y su cuerpo arder un poco más.

Oh...

Eran como los síntomas que le recordaban que su ciclo de celo estaba cerca.

—Ya soy viejo... ¿Y si no puedo complacerte? — dijo, girando su rostro lo suficiente para que sus ojos verde agua fueran capaces de ver el rostro de Katsuki.

—Me encargaré de que lo hagas. — respondió, antes de tomar su primer beso de forma apasionada con sus expertos labios.

Totalmente despreocupado y jovial como un joven Alfa podía ser.

Su cuerpo se retorcía exageradamente sobre las sábanas de seda color vino.

No era para menos.

Katsuki se encontraba con el rostro entre sus nalgas, degustando el sabor de su lubricante natural mientras su hábil lengua exploraba su agujero con paciencia.

Izuku aferró una de sus manos a las hebras rubias cenizas del Alfa y tiraba de ellas a la par que los dedos de sus pies se encogian cuando tocaba un lugar en específico con la punta de su lengua.

—B-basta, Katsuki... Ya no...

Intento apartarlo al sentir como algo en su interior se contraía.

Katsuki sostuvo las manos que pasaron de tirar de su cabello a querer empujar su cabeza. Quería llevarlo al límite, si. Al límite pero no al final.

Cuando notó que estaba a un paso del orgasmo, se aparto súbitamente.

Izuku sintió el vacío y una sensación frustrante recorrer su cuerpo.

Quería reclamarle por detenerse, pero aún estaba demasiado avergonzado de su cuerpo que era incapaz de siquiera mirarle con reproche por haberse detenido.

Katsuki se relamió los labios humedecidos con lubricante natural mientras le veía impasible desde arriba.

El mar interno de inseguridades saliendo a flote desde el momento en que le quitó la ropa y el Omega dejo de mirarle directamente debido a ello.

¿Por qué demonios se avergonzaba de su cuerpo si era perfecto?

Katsuki se tumbó sobre la cama, no sin antes tomar un pequeño control remoto de la mesita de noche.

Izuku le miró forzadamente.

—Observa atentamente.

—¿Eh?

Presionando un pequeño botón del control retomo que tomó antes, un panel en el techo de desplegó.

¿Acaso eso era un espejo?

—Quiero que no apartes tu mirada de ese espejo. — dijo.

Katsuki guió su mano derecha, con ella acaricio la mejilla pecosa con la punta de sus dedos, deslizandolos de forma le ta y suave sobre la piel, descendió por el mentón, atravesó el cuello hasta llegar al pecho, pellizcando uno de sus pezones para provocar una reacción que Izuku contempló en él tan claramente por primera vez, continúo hasta llegar a los muslos, su entrepierna, y finalmente detenerse en su entrada donde hundió dos dedos de una sola vez, provocando que Izuku gimiera y se retorciera un poco por la placentera intromisión.

—Eres hermoso, Izuku-san. La forma en que reacciona tu cuerpo, lo erótico que se ve con esas exprssiones que mis manos y dedos provocan con el más mínimo e intencionado toque. ¿Acaso crees que me importa tu edad en este momento cuando te tengo tendido completamente desnudo sobre mi cama ,justo como un bocadillo exótico que ansío devorar? — dijo. — Quiero follarte duro, darte de azotes en tus perfectas y redondas nalgas, hacerte salivar mientras me ruegas por más. Mi gusto por ti no recae en tu edad, recae en el hecho de que eres un Omega precioso, sensual con el que quiero coger toda la puta noche. ¿Es eso suficiente para ti? ¿Suficiente para que dejes de cohibirte y me muestres de lo que estás hecho? Quiero cumplir tus fantasías, quiero crearte un estándar porque un Omega exquisito como tú merece ser adorado y follado correctamente.

Izuku se sintió extraño, no solo por la palabras de Katsuki, sino porque mientras le decía aquello, sin apartar sus ojos del espejo, veía como era llevado a una posición en la que jamás se imaginó.

Su cuerpo se encontraba sobre el del Alfa, quién sostenía sus piernas por los muslos para mantenerlas abiertas de tal manera que podía verse claramente cada parte del cuerpo.

Su pulso se aceleró.

Y como si se hubiera tratado de alguna orden o un encantamiento, no podía apartar su mirada del espejo. Especialmente cuando vio y sintió como Katsuki se movía hasta que su polla totalmente dura y erecta, comenzó a presionarse contra su agujero.

—Solo observa como voy a follarte tan bien, que cualquier cosa que te cause inseguridad se irá al carajo porque eres un Omega precioso que solo necesita al amante perfecto. — murmuro, empujando sus caderas lentamente para comenzar a penetrarlo y mostrarle finalmente a Izuku, que no por ser un Omega de 36 años deja de ser hermoso, sensual y perfecto para un Alfa.


Psicópata

El pasillo blanco que le hacia doler los ojos se encontraba sumergido en un silencio tan abrumador y ensordecedor, que Izuku no pudo hacer nada más que aferrarse a la pequeña carpeta con documentos que llevaba entre sus manos, mientras evitaba a toda costa que su pulso se disparara de forma descontrolada hasta hacerle reventar los tímpanos.

Y no era para menos, después de pasar dos años y medio en el área de archivo, el haber sido ascendido para pasar de mirar los expedientes de los pacientes con trastornos de personalidad a tratar directamente con ellos era un mundo sumamente aterrador, de diferencia.

Pasó saliva con dificultad, y un sudor frío le recorrió la espina dorsal cuando giro el rostro hacia un lado y se topo con uno de los pacientes pegado a la ventanilla de la puerta, haciendo muecas raras y que daban miedo.

Regresó la vista al frente. Faltaba poco para llegar a su destino, unos cuantos pasos que realizó con enormes y rápidas zancadas, y la mirada pegada al piso.

Cuando llegó a la habitación 23F, sintió un poco de alivio, aunque esté se desvaneció en un parpadeo cuando introdujo la clave para abrir la puerta de la misma.

—B-buenas tardes. — musitó una vez coloco un pie dentro.

Su mirada esmeralda vago por la habitación, en busca del paciente al que le suministraría los fármacos a partir de ese día. Terminó de introducirse dentro de la habitación al mismo tiempo que sus ojos observaban a un hombre de hebras rubias cenizas, vestido con ropa blanca y enfundado en una camisa de fuerza, de pie frente al enorme ventanal con vista al jardín principal.

Izuku miró desconcertado. ¿Por qué este paciente tenía una ventana en su habitación? ¿Acaso las personas con personalidad múltiple no debían estar absolutamente aisladas del exterior como los esquizofrenicos? ¿O este 'lujo' era algo temporal?

—Llegas dos minutos tarde. — la voz imponente y profunda del hombre rubio lo hizo pegar un brinquito en su lugar debido a la sorpresa de escucharle hablar tan repentinamente.

—Lo siento, Señor...

—Bakugo Katsuki. Y no me llames 'Señor', pequeño Nerd, solo he de tener un par de años más que tú. — interrumpió y el peliverde ladeó la cabeza.

—¿Nerd? — preguntó en voz bajita, y Bakugo Katsuki rió de forma suave. — Lo siento, no cuento con mucho tiempo así que por favor, venga a tomar su medicamento.

Bakugo asintió, girando sobre sus talones y emprender su camino hacia él.

Izuku preparaba los medicamentos con el agua previamente acomodados en una charola de acero reluciente, y cuando divisó los pies del paciente detenerse a un lado de él, levantó la vista, el primer medicamento en una mano y un pequeño vaso plástico con agua en la otra.

–Por favor, diga; "Ah". — dijo, pero sus movimientos se vieron congelados de la forma como cuando pausas una película, deteniendo el cuadro de forma súbita.

Unos ojos color granate, brillantes, intensos, hermosos, le estaban observando fijamente, de manera profunda.

—¿Que diga "ah"? ¿Acaso soy un puto bebé? — su voz no sonó brusca, sino más bien divertida. La sonrisa arrogante en sus labios era la prueba de ello.

Izuku sintió su boca secarse de repente.

—No... Emh, p-perdón... — Izuku comenzó a balbucear, notablemente nervioso.

La sonrisa de Bakugo Katsuki se pronunció aún más.

—¿Por qué mejor no las pones en tu boca y me las das con un exquisito beso francés? — preguntó. Su cuerpo inclinándose un poco hacia delante.

Izuku dió un respingo al tener repentinamente su rostro demasiado cerca del suyo.

¡¿Un beso francés?!

Se escandalizó al repetirlo en su mente.

—Vamos, Izuku. Zero dice que debería acorralarte y tomar ese beso francés por nosotros mismos, Ground quiere que haga más que besarte pero quiero ser gentil contigo porque eres lindo y no quiero asustarte en tu primera vez aquí conmigo. — añadió, dando un paso más hacia adelante que Izuku inmediatamente retrocedió.

—S-señor Bakugo, por f-favor, solo tome sus medicamentos. — en lugar de sonar como una orden, sonó como una súplica. Y Bakugo lo notó.

—Si así luces suplicándome porque tomé un par de pastillas de mierda, no quiero pensar lo excitante que será verte suplicar para que te llene con mi polla, una y otra vez hasta que quedes satisfecho. — murmuró con voz ronca.

Su boca acercándose a la mejilla de Izuku, su lengua extendiéndose fuera de su boca para lamer su mejilla sonrojada.

El peliverde dejó caer el medicamento y el agua, y salió corriendo de la habitación.

Bakugo sonrió complacido.

Al igual que Ground y Zero.

—El volverá. — murmuró Bakugo.

—Claro que lo hará. — concordó Zero.

—Y lo follaremos como unos malditos desquiciados contra esa mullida cama. — añadió Ground y una carcajada resonó en la habitación.

Izuku por su parte, había caído del otro lado de la puerta, con el corazón desbocado y un calor aglomerandose en su entrepierna.


Cambio de personalidad?

Que le había pasado a kacchan por que a hora sonreía y tenia ojos de esa color un pircig se veía tan pero tan jodidamnete bien como un puto villano sexi y erotico de donde había salido sin más un sonrojo apareció.

e..etto k..kacchan que te paso te vez diferente extraño.._ dijo algo confuso.

Bakugou con una sonrisa coqueta se acercó a su rostro.

hola deku-kun~ diferente a pues no soy realmente kacchan me llamo gogo ayer katsuki tuvo un accidente con un villano y así salí yo mi nombre es gogo~_ dijo sonriendo coqueto.

g..gogo? Y ..y k..kacchan esta bien ?_ dijo algo preocupado.

El sonrió de nuevo _tranquilo claro que está bien ..pero yo lo suplantare por algunos días..nos divertiremos mucho _

Izuku no pudo evitar sonrojarse es que aquel chico joder era tan sexi.

por que no jugamos un poco en el receso _ dijo el rubio de ojso verdes en el oído del pecoso y solo volvió a su asiento guiñando el ojo

..

El el receso el de cabellos verdes fue al encuentro con el rubio a gira llamado gogo quien estaba sentado fumando algo en el callejón de la escuela.

k..kacchan que estas haciendo _

El sonrió y tiro el cigarro

no soy kacchan soy gogo y solo fumo un poco no te preocupes...darling~_ dijo aquel chico 9ara acercarse y besar rápidamente los labios del más bajo se separo sonriendo.

tus labios son jodidamente sabrosos _dijo relamiendose sus labios para después besar sus manos .

izuku dejame ser tuyo ..quiero ser tu puto esclavo que me dejes joderte y me hagas lo mismo _ dijo susurrando en sus oídos sexualmente

k..d..digo g..gogo no deberías decir eso yo y kacchan no tenemos esa clase de relación _ dijo con un gran sonrojo.

pero olvidas que no soy el soy gogo y yo si quiero una relación así contigo bebe _ dijo lamiendo el lóbulo de su oreja.

j..joder gogo si haces eso tampoco me controlare eres como un cachorro tan sexi _

El rubio de ojos verdosos sonrió con una gran sonrojo puso la mano de izuku en su cuello.

eso me encanta ser tu cachorro..tu esclavo todo de ti ..soy todo tuyo ..jódeme deku soy solo tuyo _ dijo aquel chico con gran exitacion.

Izuku en respuesta apretó rápidamente el cuello del rubio

entonces lo haré kacchan dejaré que me hagas tuyo y serás un bue cachorro..un jodido esclavo _

Eso para el mayor fue un extasis


Rogar

Que vas a llorar?! Jajja es enserió el gran Bakugou Katsuki va a llorar por que lo llame bestia sin cerebro y que jamás saldría con el ! Jajaja no puede ser esto es jodidamnete gracioso vamos no llores Katsuki si jaja _ dijo aquel villano peliverde divertido burlándose del héroe.

N..no voy a llorar deja de decir tonterías ¡ s..solo estaba...estaba e..eso no te importa!_dijo aquel rubio frustrado las lágrimas querían salir.

Claro que vas a llorar mírate estas apunto de llorar como un niño pequeño solo por que te desprecie ..por que en verdad jamas saldría con basura como tu incluso tienes más mala reputación que yo y eso que soy un villano _ dijo el peliverde palmeando la cabeza del rubio.que ante sus palabras ya no pudo aguantar y comenzó a lagrimear con pequeñas lágrimas.

B..bueno al fin que ni quería salir contigo solo lo dije por decir ..así que jódete idiota _ dijo secando algunas lágrimas para caminar en dirección contraria pero antes de irse un látigo lo atrajo de nuevo así el pecoso.

Oye aun no me termino de burlar de ti ..además bueno tal vez si me súplicas más te acepte _ dijo sonrojado aquel villano que en secreto estaba locamente enamorado y obsesionado de aquel héroe.

S..suplicar n..no haré eso mi orgullo y-

Izuku lo interrumpió _entonces no me amas como lo dijiste así que bueno tanto que yo te estaba por aceptar _ dijo con una mirada triste fingida.

Katsuki rápidamente se puso de rodillas ante aquel villano _te..rogare entonces a..así que por favor espera _ dijo de.rodilas.

T..te suplico q..que salgas conmigo por favor tu de verdad me gustas demasiado y..yo te amo deku sal conmigo !_

Izuku somrio sonrojado y acariciando la cabeza de bakugou le planto un beso en su mejilla y sonrió ampliamente.

oh kacchan eso fue muy lindo pero no...no en sueños saldré contigo me das asco ..un héroe que ni sirve como uno al cual llaman mounstro ..no saldré contigo villano _ dijo sonriendo para irse dejando al rubio llorando desconsolado mientras se iva sonreía sonrojado y exitado ver al rubio así lo llenaba estaba loco por el pero hacerlo sufrir ufff ...eso era lo mejor.


Amor de alfa

Katsuki solamente observaba como el Omega arrullaba a su pequeño de seis años en brazos, aún no se acostumbraba a qué el Omega tuviera un hijo que no fuera suyo, pero lo aceptaría como fuera, sabía que ese pequeño aún tenía abierta esa herida de haber perdido a su padre y el quería ser el consuelo del cachorro y su madre.

[...]

Hace unas semanas, Katsuki era un solitario Alfa soltero, que acaba de mudarse a un barrio tranquilo, ideal para su trabajo como diseñador.

Salió al patio trasero de su nueva casa, necesitaba tomar aire fresco, la mudanza lo había estresado un poco.

De pronto, sintió como algo pequeño pegaba en su pierna, era un pequeño carro de juguete, lo levanto y miro con curiosidad, un niño de unos cuatro años se acercó a el corriendo, seguramente el dueño de aquel juguete.

-¿Es tuyo?- pregunto Katsuki con un tono neutro, a lo que el pequeño asintió con la cabeza -Ten más cuidado- sugirió el rubio.

A pasar de su temperamento pesado y de mal genio, tenía sierra debilidad por los cachorros, a pesar de ser un Alfa.

-Si, lo siento mucho señor- Respondió el pequeño tomando de regreso el auto.

-Yagi!- llamo una voz, Katsuki levanto la vista y al instante pudo ver al ser más hermoso que sus ojos pudieron ver, supo que era un Omega al instante demoler su aroma.

-Oh... Lo siento mucho, mi pequeño debió haberlo molestado- se Disculpo haciendo una reverencia.

-Es tu cachorro- pregunto Katsuki, el pequeño no se parecía nada a su madre, con excepción a sus ojos verdes.

-Si... Siento mucho las molestias- volvió a disculparse, regalándole al cenizo la sonrisa más hermosa que había visto.

-No importa... No te preocupes-

Habló para después darle la espalda, pero antes de darse la vuelta el Omega volvió a hablar.

-Uhm... ¿Eres nuevo, cierto?- no te había visto por aqui- preguntó a lo que el cenizo asintió con la cabeza.

-Soy Izuku Midoriya, tu vecino de enfrente, un gusto conocerte- saludo con una sonrisa en su rostro.

-Bakugo, Katsuki Bakugo- respondió sin más.

-Bueno, te dejamos solo... Espero que puedas pasarte por mi casa algún día para comer algo, considerarlo una bienvenida de mi parte-.

-Lo pensaré- respondió el de ojos rojos, al instante de recibir respuesta, el Omega se marchó con su pequeño a su hogar.

[...]

-Bienvenido, ponte comodo- comentó el Omega abriendo la puerta para que el cenizo pasara.

El pequeño cachorro saludó al rubio, y después de hablar unos minutos pasaron a la mesa en donde comieron.

Katsuki supo que Izuku era un Omega viudo, había perdido a su esposo hace tan solo un año, el pequeño Aún extrañaba a su padre y ni que decir de Izuku, se notaba que la pérdida le había afectado de sobre manera. Aún no podía olvidar al Alfa con quién había compartido una vida.

Aún así, el Omega había sido muy amable con el, Izuku le dijo explícitamente que quería ser su primer amigo en el barrio, y así sucedió.

En muy poco tiempo Katsuki e Izuku se hicieron buenos amigos, el pequeño Yagi gustaba de molestar al Alfa, y Katsuki... El se enamoraba de aquel peliverde poco a poco, no reveló ese sentimiento tan pronto, sabía que Izuku aún estaba en duelo, y quería esperar un buen tiempo, lo suficiente hasta que el pecoso superará la muerte de su anterior Alfa.

Así fue como un año, casi dos, pasaron tan rápido, era un día normal, al menos para Katsuki, uno de esos días en los que se encontraba en la casa del peliverde ayudándole a reparar una tubería que estaba rota hace unos días.

-Y dime Kats... ¿Has pensado en tener pareja?- pregunto Izuku mientras se acercaba al cenizo con un vaso de jugo de naranja.

-No es eso... Es solo que no he encontrado a alguien que me convenza- respondió sin darle mucha importancia, agradeciéndole al pecoso, tomando el vaso y bebiendo de el.

-Yo creo que encontraras a alguien que te ame, y que tú ames también- respondió con Ian sonrisa.

Al cenizo se le hizo raro que el Omega hablara de ese tema, aún así no le dio mucha importancia y se levantó de su lugar habiendo terminado su trabajo.

-Muy bien, creo que ya está- habló el rubio levantándose de su lugar y sacudiéndose los pantalones.

Izuku no respondió, solamente se le quedó viendo con una cara tonta, el rubio se incómodo un poco.

-Creo que ya es hora de que tu cachorro regrese de jugar ¿No?- habló tratando de aligerar el aura incómoda que se estaba formando.

-Oh... Si, es cierto... Lo siento- El pecoso se disculpo, intento tomar el vaso vacío, al mismo tiempo el rubio intento alcanzarlo, sus manos rozaron en un momento y ambos se miraron a los ojos, Izuku alejo la vista sonrojado, hasta que sintió la suave mano de Katsuki tocó su rostro con delicadeza haciéndolo voltear, el Alfa acercó el rostro al pecoso, Izuku ni siquiera se movió, había estado esperando eso tanto tiempo. Pero de un momento a otro, Katsuki Paró.

-No se que estoy haciendo- susurró el Alfa mientras soltaba un suspiro, se alejo el peliverde, pero entonces, sintió las manos del Omega tomarlo de la camisa y acercarlo a él de nuevo, para plantarle un suave beso, saboreando el sabor de aquellos labios de los cuales había esperado tanto tiempo para probar.

Cuando se separaron, Izuku cayó en cuenta de lo que había hecho.

-No lo entiendo ... Debería de seguir en luto por la muerte de mi esposo... pero... Mi corazón dice que siga adelante, que haga una nueva vida... Una vida contigo- miro al Alfa sonrojado.

Katsuki abrió los ojos, hasta ese momento no se había dado cuenta de que sus sentimientos eran compartidos por el Omega.

-Entonces, permíteme hacerte feliz... Juro por tu fallecido esposo que haré todo lo posible por hacerte feliz a ti y a Yagi- hablo tomando las pequeñas manos del Omega entre las suyas, depositando otro corto beso en los labios del menor, sellando así su amor que apenas comenzaba.

Mientras tanto, un pequeño pelinegro se encontraba Detrás de la puerta semi cerrada, espiando a su madre y al Alfa que se había vuelto su amigo meses atrás, sonrió con alegría y un pequeño sonrojo en su rostro al ver cómo su mamá se besaba con ese Alfa

-Entonces... ¿Tendré nuevo papá?- pudo oler las feromonas del Omega, y si su mamá estaba feliz, entonces el también lo estaría.


Villanos

Observaba sus manos manchada de sangre, espesa y caliente, con ese aroma característico a metal, veía los cuerpos amontonados y fríos de todos esos que llaman héroes, de todos ellos que una vez llamó amigos, pero que hacía mucho se habían apartado de él en el momento que escogió otro camino.

—¿Te arrepientes? — le preguntó desde atrás, él seguía observando su alrededor, veía la destrucción que habían hecho, que él había hecho.

—No — dijo y se quedó luego en un silencio sepulcral.

—Aunque no lo estuvieras, ya no hay vuelta atrás, no después de lo que has hecho, no después de que todos vieron lo fuerte y poderoso que eres — volteo su mirada para ver a la persona que le hablaba y al verlo lo vio igual que él, con suciedad en el rostro y en su traje, con manchas de sangre por todos lados y uno que otro rasguño en sus brazos sobre todo observó su hermoso rostro con esa cicatriz en la parte derecha de su cara.

Levantó su mano colocándola en esa cicatriz manchandola con sangre, lo cual solo hizo que se viera más bello.

—No lo haré, no me arrepentiré del camino que tome, no si tú estás conmigo. —junto sus frentes, sintiendo lo cálida que era y se alegró al saber que estaba vivo y no muerto como muchos años lo hicieron creer.

En el momento que le mintieron con su muerte les creyó, ya que no pensó que unos héroes serían capaces de hacer eso a otro ser humano a alguien como él, no a él, jamás los perdonaría y era por eso que ahora se encontraban muertos como una vez creyó que lo estaría él.

—Tú madre... Jamás me perdonará por lo que te has convertido, todo por mi culpa. —dijo con algo de pesar al recordar a esa cariñosa mujer que fue la única que le mostró algo de cariño aparte de su amado.

—A ella no le importara, no cuando sepa que aun estas con vida y todo lo que has vivido— rodeo su pequeña cintura con sus fuertes brazos y beso su frente con cariño, cualquiera que los viera se preguntaría cómo es capaz esa persona de demostrar tanto amor después de haber asesinado a tantos héroes, de hacerlos sufrir y gritar pidiendo clemencia, la cual nunca pasó por su mente, pero eso era algo que no sabrían, no comprenderán.

—Una vez fui un niño estúpido deseando ser ellos —dijo despectivo al ver los cuerpos de sus senseis y ex compañeros —pero me di cuenta que este mundo solo está lleno de hipócritas y miserables, y si la vida solo nos enseñará el sufrimiento pues seamos nosotros los que lo provoquen.

Su mirada verdosa era gélida demostrando solo odio y resentimiento pero al ver al cenizo se volvía una dulce y amorosa.

—Jajaja siempre tan Deku — dijo Katsuki al verlo de la misma manera que él. —Te amo.

—Y yo a ti.

𝐾𝑎𝑡𝑏𝑒𝑙𝑙


—Doble juego—

—KatsuDekuGogo

—Au Héroes/mpreg

Amor/ parejas/héroes/poliamor

Celos/ drama/contenido sexual.

—Os.

En la UA existen dos placeres visuales para Izuku, y esos son la clase Heroica a medio día entrenando en los campos,sudados y más buenos que el helado de chocolate, y los gemelos Bakugo por qué si, estos dos son mucho mejores que la primer opción y que el helado juntos.

Izuku lo sabia, que ese par de Adonis eran exactamente el tipo de chicos que no necesitaba en su vida pero que realmente deseaba en su cama.

—Oh, vaya ahora entiendo por qué el campo está lleno hoy—comento Mei sentándose a su lado.

Al frente la clase 2A entrenaba al aire libre, al frente estaba Gogo el gemelo más tranquilo, de ojos de un bello naranja hablaba con Eijiro Kirishima y más atrás estaba Katsuki todo lo contrario al primero en cuanto a carácter, realmente eran muy parecidos físicamente

—Si, bueno debo terminar un proyecto, te veo luego Mei— comento Izuku levantándose de las gradas.

El peliverde no sabía que él también había llamado la atención del par de gemelos, como saberlo si realmente ninguno le miraba más de dos veces pero que culpa tenía él de que ese par fuera tan cabezota.

—Deberías hablarle bro— Kirishima miraba a Gogo con una sonrisa burlesca en su rostro, los gemelos eran realmente malos disimulando.

—olvidalo, no creo que sea parte de sus ligas— comento, se dio la vuelta caminando directo al otro Bakugo, Eijiro suspiro viendo a sus dos amigos, aunque parecía que Gogo tenía mejor carácter que Katsuki y así era en la mayoría de veces, Gogo era más reactivo, así que más peligroso, pasaba de tranquilo a modo homicida en un abrir y cerrar de ojos. Algo que había causado que Monoma terminará en la enfermería una vez, vaya que había sido algo muy fuerte, separarlos no fue fácil y el único que podía meterse sin morir fácilmente estaba disfrutando a lo grande la paliza que le estaban dando al rubio.

—Eh Midoriya— grito Shinso que estaba al otro lado del campo con Shoto, nadie prestó atención hasta que vieron a Shinso acercarse al peliverde con total confianza.

Y no solo se acercó él, Hanta fue trotando hasta ellos, había dejado un beso en la mejilla del peliverde lo que hizo que Gogo y Katsuki se volvieran rojos de la furia.

.

.

.

Izuku conoció a Shinso cuando su padre comenzó a entrenarlo de forma personal, se habían vuelto buenos amigos, y a Hanta lo conoció gracias a Shinso.

Se sorprendió cuando le hablaron, generalmente no se daban más de un saludo cuando se veían en los pasillos.

—Viendo al par de explosivos?— comento Hanta después de dejar un beso en la mejilla del peliverde, Izuku se sonrojo y desvío la vista haciendo que el par se riera— por qué no solo les hablas?

—No, osea me da miedo que me rechacen cómo a esa chica la otra vez en la cafetería — comento Izuku bajito y apenado, de por si su confianza no era mucha, el solo pensar que podían tratarlo igual que a esa pobre chica le quitaba todas sus esperanzas.

—Yo creo que tan indiferente no eres para ellos— canturreo Hanta pasando su brazo alrededor de la cintura Izuku— pongamos celosos al par de Pomeranians de la UA

—Tu no le temes a la muerte— soltó Shinso con un suspiro— pero arrastras a Izuku contigo— bajo su vista al peliverde y le sonrio—solo quería saber si tenías tiempo para mi más tarde, necesito entrenar

—Claro, nos vemos en el gimnasio— sonrió feliz luego miro a Hanta y suspiro— me gusta mi vida tranquila no quiero morir, además dudo que se pongan celosos, está bien así en serio.

Se safo del agarre y le sonrió con diversión antes de irse, nunca imagino que desde lejos esa sonrisa que le dedico a Hanta sería vista por el par de cenizos y provocaría que el mal humor de ellos fuera arrojado sobre el pelinegro.

.

.

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Izuku calentaba en el gimnasio esperando a Shinso, su quirk no era muy vistoso, era una copia de la de su padre, aunque gracias a la influencia del quirk de su otro papá era un poco más poderoso

Tanto Aizawa cómo Yagi pusieron especial dedicación en el entrenamiento de su hijo llevándolo a niveles casi profesionales, no querían que su hijo fuera un objetivo fácil para nadie.

Shinso llegó puntual como siempre, había trabajado en su combate con Ojiro, Eijiro y Sato cuyo ataque era cuerpo a cuerpo, estaba a su nivel pero Aizawa le dijo que no era suficiente, el combate con ellos era más que nada una pelea de pesos pesados, pero los villanos que luchaban cuerpo a cuerpo y se movían por los aires eran como Hanta un estilo de lucha más centrado en la agilidad y movilidad y por ello lo mando con su hijo

Izuku era fino, a pesar de hacer mucho ejercicio su cuerpo era delgado como el del Shota, así que había aprendió a luchas tomando de base la anatomía, los puntos de presión adecuados y de esa forma era más ágil.

El entrenamiento comenzó en una batalla que parecía más una danza, ambos sabían que Hanta llegaría más no que llevaría a su grupo de amigos.

Los chicos tenían curiosidad sobre el tipo de entrenamiento con Shinso, fue sorpresivo para todos ver al peliverde.

Tanto Katsuki cómo Gogo quedaron encantados de ver la soltura del peliverde, incluso cuando fue turno de Hanta de entrenar con Shinso y al pecoso le tocó supervisar el combate.

Cada vez les era más difícil al par ignorar a ese chico, les llamaba la atención más de lo que nadie había logrado antes.

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Acercase a Izuku fue difícil para ambos, sobre todo cuando creían que él tenía algo con Hanta, el pelinegro cuando se enteró de ello comenzó a reírse, los llevo al día siguiente al laboratorio de Izuku.

—Izuku— grito Hanta entrando al lugar, contrario al taller de Mei, el de Izuku estaba acondicionado para su área, que era la investigación de quirks.

Izuku salió de detrás de una máquina, llevaba una bata blanca y una gafas de trabajo.

—Hola Hanta— saludo ante de casi morir de un infarto al ver al par de cenizos—ho-hola— saludo bajando la vista.

—Venia a ver si estaba listo mi traje— comento feliz sentándose sobre la isla que estaba a mitad del laboratorio

—Claro, está listo ya— sonrió, fue a la parte trasera regresando con un maletín. vio a Hanta entrar por una puerta al lado de la bodega, cada laboratorio tenía su propia habitación para cuando tenían mucho que hacer. Observo al par de cenizos con curiosidad.

—y que se supone que haces?— pregunto Gogo rompiendo el silencio.

—Aditamento pero me enfoco más en analizar el quirk del héroe y construir algo en base a ello— sonrió feliz al explicar lo que hacía, ambos cenizos se perdieron en la voz y la alegría del peliverde al contarles lo que hacía

Ese fue el comienzo de ellos, los gemelos comenzaron a pasar tanto tiempo como les fue posible con Izuku, sentían que era su oportunidad ya que el siguiente año Izuku ya no estaría en la UA.

Ambos eran torpes cuando de Izuku se trataba, aunque atentos y detallistas, no sabían cómo hacerle saber al peliverde sus sentimientos, un mes antes de que terminara ese ciclo escolar, ocurrió lo que seria el detonante para actuar y decirle a Izuku sus sentimientos, o más bien aquello que hizo que ellos tomarán a Izuku

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Gogo y Katsuki estaban por abrir la puerta del laboratorio de Izuku cuando los susurros de una conversación llegaron a sus oídos

—Vamos Midoriya por favor— uno de los compañeros del peliverde estaba ahí, reconocieron la voz, odiaban al tipo que sentía que Izuku le pertenecía y que se acercaba mucho a ellos más de lo que era correcto.

Ambos se miraron con molestia, muchas veces habían tenido aquella conversación, a ambos les gustaba Izuku y definitivamente no querían pelear por él así que no tenían problemas al admitir que estaban dispuestos a una relación los tres si Izuku les correspondía.

Abrieron un poco la puerta viendo a Izuku alejarse de ese chico, el peliverde parecía molesto, algo inusual en él.

—Es suficiente Akemi, no me interesas de esa forma, ya te lo he dicho varias veces,no puedo corresponderte— le dijo mirándolo con desesperación

—Solo dame una oportunidad— pidió llegando al lado de Izuku

—No, vete por favor, ahora— pidió Izuku.

Akemi molesto por el rechazo giro a Izuku inmovilizandolo contra el costado de una gran máquina que estaba ahí, Izuku intento zafarse en vano, el don de Akemi era adormecer a su objetivo, la persona o animal era conciente, sentía todo pero su cuerpo no respondía, no podía hablar, ni moverse.

Lo había tomado por sorpresa así que Izuku no pudo activar su quirk para borrar el don contrario, odiaba que a diferencia de su papá, él debía tener contacto con el contrario para detenerlo.

A desesperación se notaba en su rostro y justo cuando Akemi comenzó a tocarlo una mano pesada se dejó caer en su hombro.

—Sueltalo o te matare sin remordimiento— siseo Gogo, su mano se estaba calentando preparándose para sus explosiones

—Maldito hijo de puta— Katsuki golpeó de lleno el rostro de Akemi— bastardo, te arrepentirás.

Ambos cenizos atacaron sin piedad a Akemi, Izuku tuvo que llamar a sus padres para detenerlos.

Izuku se había ido a su habitación, estaba aún conmocionado por la idea de que estuvo a punto de ser violado, estaba aterrado por ello.

No paso mucho para que los gemelos fueran liberados de la dirección al contar lo sucedido, esa noche ambos subieron al balcón de Izuku y tocaron con suavidad.

El peliverde apenas los vio se lanzó a los brazos de ellos.

Izuku se sentía aterrado,virgen no era pero tampoco se imagino que estuvo a punto de ser tomado a la fuerza, cuando alzó la vista se encontró con los dos pares de ojos más bellos, uno rojo sangre y el otro naranja vibrante.

No estuvo el impulso que sintió y pego sus labios a los de Gogo, mientras su mano buscaba la camisa de Katsuki.

Los labios de Gogo habían bajado al cuello de Izuku, sintió como Katsuki se unía a ellos y entre los dos en un acuerdo tácito comenzaron a desvestir al pequeño peliverde.

Izuku sentía su piel quemar ente el roce, los besos y las caricias de ambos,sintió su ropa desaparecer, con una mueca de ligero disgusto observo que ambos aún tenían ropa y comenzó a quitarla tratando de ser sexy sin saber que lo estaba logrando muy bien a ojos de los dos chicos contrarios.

Se dejó caer frente a ambos, observo la suave piel rosa de la punta de ambos miembros, paso la lengua siguiendo algunas de las venas que resaltaban en Katsuki viendo como los ojos rojos se oscurecían al sentir su lengua, realizó la misma acción con Gogo observando como los labios del ojinaranja estaban ligeramente abiertos y su respiración se torno pesada, disfruto sentirse poderoso, quién no, teniendo frente a ti de manera tan vulnerable a dos de los mejores alumnos de la UA.

Alterno entre ambos jugando con su lengua sobre sus miembros hasta que Katsuki se movió detrás de él, tomando su cabello le dio un tirón para que se alzará un poco mientras Gogo con delicadeza delineo sus labios con el pulgar antes de sonreírle y acercar su miembro a él, Izuku obediente lo tomo mientras sentía la mano de Katsuki acariciar su trasero, una palmada un poco más fuerte de lo esperado le hizo soltar un gemido amortiguador por la polla de Gogo en su boca, apretó los ojos y libero al contrario cuando sintió uno de los dedos de Katsuki abrirse paso en su interior.

Su gemido hizo que Gogo se agachara hasta quedar frente a él —silencio cariño, no quiero que nos interrumpan hasta que hayamos terminado contigo.

Antes de poder responder los labios de Gogo se apoderaron de los suyos y aquella distracción le ayudo a Katsuki a qué Izuku se relajara lo suficiente para que disfrutará la intromisión de sus dedos, cuando vio más cómodo al peliverde introdujo el segundo dedo, curvo ambos dígitos un poco para que tocaran las paredes de izuku levantando un jadeo del parte del aludido.

Saco sus dedos para poder sustituirlos por su miembro, en ese momento Gogo se había vuelto a parar frente a Izuku y era tomado una vez más por él peliverde.

Izuku sintió las embestidas duras de Katsuki contra él mientras Gogo no dejaba de follar su boca, fue iluso de su parte creer que ambos serían suaves con él, realmente no le molestaba que lo tomarán de aquella forma.

Llegó un momento en que su cabeza simplemente ya no registro la manera en que ambos lo movían, solo estaba concentrado en el placer que le generaban ambos chicos.

Sus uñas se clavaron en el pecho de Gogo sin importarle el daño que le causó al futuro héroe, el orgasmo llegó a él de forma brutal haciéndolo sentír un muñeco de trapo sin energía suficiente.

Agradeció que Katsuki lo sujetaba desde detrás y solo soltó un par de gemidos cuando los chicos llegaron a su propio orgasmo derramándose en su interior.

Pego su frente al pecho de Gogo mientras esté lo tomaba de la cadera con cuidado y Katsuki comenzaba a sobar su espalda antes de que ambos salieran de su interior.

Ese fue el primer encuentro que tuvieron, uno de muchos, y aunque aprovecharon el poco tiempo que les quedaba juntos en la UA, Izuku prometió que los esperaría hasta que ellos también se graduaran, sabían que sería complicado cuando dieran a conocer su relación pero al menos se tendrían unos a otros.

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El dorso de su mano cubría su boca para evitar que sonidos demasiado altos salieran, estaba al tope de sus sentidos y apenas podía hilar un pensamiento lo suficientemente coherente en su cabeza.

Su mano libre se apoyaban en el pecho de Gogo que estaba debajo de él mientras que las enormes manos de Katsuki se cerraban en su cadera, sentirlos a los dos adentro era un placer aún mayor, los movimientos de ambos tomándolo sin piedad estaban llevando a Izuku a niveles que el mismo desconocía.

Un gemido alto escapó de sus labios cuando ambos chicos comenzaron a acelerar sus embestidas y tocaron en conjunto aquella zona dulce en su interior, la mano de alguno de los dos se cerró alrededor de su miembro y otra jugaba con sus pezones. Hecho su cabeza atrás recargandola en el hombro de Katsuki y Gogo admiro lo erótico que se veía desde su posición

—Ka-kachan—jadeo Izuku cuando su cuerpo fue atravesado por una corriente eléctrica—Gogo—apenas pudo hilar una palabra.

Sus ojos lagrimearon de placer y le era ya casi imposible controlar sus gemidos, no paso mucho para que llegara a su orgasmo liberándose con fuerza manchando el abdomen de Gogo

Izuku se dejó caer cuando ambos salieron de él, sonrió quedando boca abajo mientras sus gemelos los consienten.

Vivan juntos desde tres años atrás y aunque no fue fácil las habladurías, pronto dejaron de importar, los gemelos ocupaban en primer puesto en el top de los héroes, e Izuku era reconocido por sus aportes a ellos.

Y aunque aún habían días en los que los comentarios afectaban más a Izuku, Gogo y Katsuki se encargaba de hacerlo sentir mejor, atendiéndolo y mimandolo.

Izuku suspiro y miro a sus chicos, vaya que le gustaba tenerlos en su vida.

—Oye zuzu—hablo Katsuki

— dime Kacchan?— respondió adormilado

—Estuvimos pensando en algo— comento Gogo.

—Que pasa GoChan— pregunto suavemente

—te quieres casar con nosotros?— preguntaron al unísono .

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(Extra)

Un año de casado con sus dos chicos y justo en ese momento realmente quería tirarlos por la ventana del hospital, su vientre dolía, las contracciones eran cada vez más seguidas y el apenas y podía calmarse lo suficiente.

—Bien señor Bakugo es hora— le dijo el medico

—Les juro a ustedes dos, que ni la liga de villanos les dará tanto miedo como yo sí me vuelven a embarazar par de idiotas— gimió Izuku con dolor mientras la contracción llegaba y comenzaba a pujar.

—No se quejo mientras los hicimos— soltó Katsuki haciendo reír a Gogo.

—Tampoco cuando cumplimos sus antojos— agrego Gogo.

—No dejaré que me toquen el resto de sus vidas par de neandertales— grito Izuku cuando de pronto el llanto del pequeño inundó la sala, no pudo disfrutar mucho el momento cuando las contracciones reanudaron, la llegada del segundo bebé fue a los diez minutos del primero, gemelos como sus padres.

—Felicidades señores, dos niños fuertes y sanos— les indico el doctor

Los pequeños gemenos tenían cabello verde y pecas con sus ojos afilados como sus padres, uno de ellos de ojos rojos y el otro de ojos naranja.

Izuku los recibió en sus brazos con amor mientras lloraba de felicidad. Los dos héroes avisaron a sus amigos de la llegada de sus niños.

Estaban felices con lo que construyeron, su familia y su vida, realmente habían elegido a la mejor persona para ser felices.


~Mi fijación por ti~

#Fanatismo

Todos tenemos algo o a alguien a quien admiramos, bueno, ese es el caso de cierto rubio que aunque no lo demuestre era fanático número uno de un héroe en particular.

Justo esa tarde que venía de la academia vio un anuncio en un poste que avisaba sobre una mercancía limitada del héroe Deku, no le importaba llegar sudado a casa con tal de conseguir uno de esos.

--MALDITO MOCOSO AL MENOS SALUDA AL LLEGAR -regaño su madre siendo ignorada por su hijo quién se encerró en su habitación y habría su computador para entrar a la página oficial.

Busco esa chaqueta verde con orejas parecida al traje del héroe y ya solo quedaban 3, así que se apuro a pedir el suyo, no se quedaría sin una de esas valiosas piezas.

--Maldición -dijo casi en un grito al ver como ya casi no le quedaría dinero después de esa compra y era más que obvio si seguía comprando así a lo loco todo lo que encuentre de Deku, hasta digamos, tiene unas cosas un tanto vergonzosas que ocultaba en una caja bien escondida en un rincón de su armario.

Luego de pagar un adicional para que se lo trajeran a Japón exclusivamente a la puerta de su casa -Pues la tienda se encontraba en Estados Unidos, actual lugar donde el héroe Deku se encontraba- se dedicó a quitarse los zapatos y el uniforme para ir a tomar una ducha, ya después buscaría un trabajo a medio tiempo para poder reunir una cantidad considerable de dinero por si volvían a sacar una figura o mercancía limitada.

--¡Katsuki, ya baja a cenar! -grito Mitsuki desde la cocina.

--¡Ya estaba por ir, así que no grites vieja bruja! -su madre sabía sobre su fanatismo por eso ya estaba acostumbrada a días como ese. Era lo bueno de tener una madre que trabaja diseñando ropa de moda y que gracias a sus contactos Katsuki pudo descubrir esa página- Vieja, alguna noticia que me quieras contar -preguntó el cenizo mientras bajaba las escaleras ya bañado y con un nuevo cambio de ropa.

--Bueno, tu padre me dijo que en tres semanas iba a llegar -Katsuki comenzó a comer su ramen con tranquilidad mientras escuchaba a Mitsuki hablar- Y pues… -miró a su hijo que estaba concentrado en su comida- En tan solo un par de días el héroe Deku, ese que tienes pegado en las paredes y en el que malgastas tu mesada comprando su mercancía vendrá a Japón por unos asuntos personales -de repente Katsuki comenzó a toser mientras procesaba esa información, su héroe favorito llegará a su país y lo más probable es que haga un evento para firmar autógrafos y él tenía que ir a como diera lugar- Mi compañía se encargará del nuevo evento de ropa oficial ya que el que tenía no…

No pudo continuar cuando Katsuki salió corriendo a su cuarto diciendo un "Gracias por la comida"

A Mitsuki le gustaba esa parte de su mocoso donde muestra que es igual a todos los demás chicos de su edad aunque con un fanatismo enorme.

Un pequeño grito de emoción se escuchó del cuarto del rubio menor, seguramente ya habrá averiguado dónde será el evento.

Aunque en parte estaba en lo correcto, eso no fue lo único que averiguó ya que también sabía en qué vuelo vendría y en qué hotel se hospedaria.

Estaba muy feliz por todo lo que estaba pasando, ahora más que nunca debería conseguir dinero.

El día tan ansiado llegó en un abrir y cerrar de ojos. Logró encontrar un trabajo con buena paga y estaba pensando continuar allí luego de terminar el último año de academía ya que no está de más un dinerito extra.

A lo que iba, el rubio ya estaba en la cola vistiendo un polo negro con el estampado del logo de Deku y su nombre en la espalda, una mochila verde también con el nombre del héroe, un llavero de un chibi, una pulsera con una imagen de Deku, un collar del mismo y el póster a la mano que quería que le firmé, no trajo las zapatillas de edición que compró hace poco por qué no las quería dañar.

Le fue muy difícil escoger sus cosas ahora que lo piensa.

--Siguiente grupo -habló el guardia que ya estaba a tan solo unos cuantos pasos, el grupo en el que él estaba pronto pasaría y podría estar frente al pecoso y sacarse unas fotos y lo podría abrazar y… Dios, es que la emoción y los nervios lo estaban invadiendo.

--Fuuu… Cálmate Katsuki, respira, todo saldrá bien lo sé -sus ojos brillaron cuando alcanzó a divisar una cabellera verdosa.

--El grupo que sigue -su corazón latía muy fuerte cuando Deku le dedicó una sonrisa. Estaba seguro que era a él a quien le sonreía.

--Hola chico, ¿Qué quieres que te firmé? -pregunto amablemente.

--Yo, eh, esto… -estaba haciendo el ridículo- Firme esto, por favor -extendió el póster sintiendo como el guante del héroe rozaba un poco su mano provocando un gran sonrojo mientras lo veía agarrar un lapicero muy lindo para comenzar a escribir algo que no lo dejó ver.

--Nombre.

--Katsuki Bakugo -respondió de inmediato.

--Muy bello nombre para alguien como tú, Kacchan -termino lo que hacía volviendo a enrollar el póster y ponerle una liga con un sticker verde- Toma, ya que veo que eres un gran fan mío te regalo este muñequito -dijo sacando una figura coleccionable de él mismo- Aquí entre nos, esto aún no sale a la venta -susurro.

--M-Muchas gracias -nadie vio cuando el pecoso le dio esa figurita por lo que se lo dio dentro de una bolsa- Podría tomarme una foto con usted.

--Háblame de tú, me haces sentir viejo jaja.

--No era mi intención -se disculpó.

--Lo sé, ahora acércate para la foto -el pecoso se paró de su asiento y fue al lado del rubio para sacar su teléfono y tomar una selfie- Te parece si te la mando por whatsapp así me agendas y seguimos en contacto, me has caído bien Kacchan.

--Me encantaría, sí -no se aguanto las ganas de ir y abrazarlo sorprendiendo un poco al mayor pero que de igual forma le devolvió el abrazó con cariño- Es el mejor día de mi vida Zuzu.

Sin querer se le salió el apodo que él mismo le puso al héroe quién río por lo tierno que sonaba sin saber que el rubio moría de vergüenza.

--Lo siento -se volvió a disculpar una vez pudo tomar distancia del otro- Y aquí está mi número -le entregó un papelito con su número escrito.

--Bueno, espero volver a verte, lindo -se despidió el mayor viendo como el otro agachaba la cabeza antes de retirarse con prisa.

Deku sabía que estaba jugando con fuego, pero ese chico tenía algo especial que no sabía describir. Su jornada termino después de lo previsto y llegaba muerto a su casa cuando un mensaje del rubio llegó.

"Gracias. En esta estantería quedaría bien la figura que me diste"

Izuku comenzó a teclear algo en su celular para mandarlo al chico.

"Mañana estaré en la cafetería del centro, tengo tiempo libre por si me quieres acompañarme. Que pases linda noche."

"Igualmente"

Al otro lado del teléfono Katsuki estaba abrazando la almohada para evitar gritar como loco. Se vería con su héroe de nuevo y no lo podía creer, todo era un sueño hecho realidad, un sueño demasiado hermoso del cual no quería despertar.

En su pared ya estaba colgado el póster del héroe y a una esquina decía con letras doradas:

"Para el hermoso chico de mirada encantadora.

Con cariño para: Katsuki Bakugo

De: Su héroe favorito, Deku"


Venganza

Shoto Todoroki esta en una relación con: Izuku Midoriya*

Eso decía el post que se mostraba en la pantalla del celular de Katsuki, quien sonreía de oreja a oreja de manera malvada. Deku lo había logrado, habia logrado enamorar al puto bastardo hasta el punto en que lo tenia comiendo de la palma de su pecosa mano, y es que Katsuki no habia dudado que Izuku, su sexy Izuku pudiera haberlo enamorado con rapidez y eficacia.

Su pequeña venganza estaba sobre ruedas, pero primero tal vez seria bueno explicar la razon por la que él corazón de Katsuki odiaba a Todoroki con la misma intensidad con la que añoraba la venganza. Viajemos al pasado, unos cinco años atrás.

Era un dia lindo de primavera, y Katsuki estaba cumpliendo sus veinte años, así que como universitario independiente habia querido celebrarlo con sus amigos y su novio, no le importaba si estaban en épocas de examen, necesitaba un pequeño respiro ¿Y que mejor que una noche de películas con Denki y Shoto? Después de todo, los tres habían permanecido juntos desde la preparatoria.

Sin embargo, Katsuki no contaba con un pequeño detalle cuando se le ocurrió llegar al departamento de su novio sin avisar (¿Por qué en primer lugar, porqué tendría que hacerlo, de cualquier forma?) El detalle con el que no contó, fue el de encontrarse a las dos personas a las que más cariño les tenía teniendo arrumacos en el sofá.

Para Katsuki había sido un shock ver a su novio y su mejor amigo así, desnudos contra el sofá mientras en la mesa de té habían cuadernos desperdigados.

Para Denki y Shoto fue aun peor, puesto que el arrepentimiento y la culpa habían llegado demasiado tarde a sus cuerpos.

Ese día hubieron gritos, verdades reveladas y un montón de lágrimas. Al parecer, no era algo reciente, llevaban un año en esa relación clandestina. Katsuki se sintió usado, le habían visto la cara de idiota, ellos habían dormido en su casa, comieron en su mesa, incluso habían usado sus libros.

Katsuki juro que tomaría represalias, no iba a dejar el tema en paz hasta que ambos traidores estuvieran en la miseria. Dicen que el amor mueve montañas ¿Pero alguna vez escuchaste de las guerras que nacen del odio? Seis meses después de lo sucedido Denki había dimitido de la universidad debido a que Katsuki se habia encargado de esparcir en toda la universidad el rumor de la ramera chupa pøllas que era, el acoso ante los rumores sobre él llegaron al punto de incitarlo al suicidiø, y es que Katsuki era un alumno querido por los demas estudiantes, se habia ganado la confianza de todos, aparte había perdido las pasantias que Katsuki le había conseguido porque nadie quería tomarlo como pupilo debido a los mismo rumores.

Shoto era el único que no había sufrido consecuencias, y hasta se había calmado creyendo que el rubio había desistido de hundir su vida, sin embargo estaba equivocado, la razón por la que Katsuki no se había vengado de él era un pequeño chico de sensuales caderas y pecosas mejillas que le había estado succionado la pølla los últimos meses.

Izuku Midoriya entró a la vida de Katsuki como un amigo sexual con problemas de ninfomania que encontró en Katsuki al semental que necesitaba. Y de alguna forma, había logrado calentar algo más que la polla del rubio, porque al cabo de un año ambos vivían juntos y usaban motes cariñosos, a Izuku no le importaba atarse a Katsuki, se había enamorado de él y Katsuki confío en él pese a las heridas que aún tenía abiertas.

Y les había ido bien, hasta que descubrió que Izuku podía llegar a ser tan rencoroso como él, lo que había impulsado al rubio a pedirle ayuda para destrozar a Todoroki.

Izuku había dudado debido a que no quería acostarse con alguien que no fuera Katsuki, pero luego entendió lo que quería el rubio, no era un acoston, era ilusionarlo, enamorarlo al punto de la entrega total y luego destrozarlo... y decidió que podía hacerlo.

Y eso nos lleva al ahora.

Katsuki había estado muy celoso y arisco debido a los regalos que llegaban para Izuku de parte del bastardo, pero Izuku siempre lo consolaba cuando trataba a Todoroki como si no valiera nada.

Era satisfactorio.

Ver al bicolor arrastrarse por Izuku era realmente satisfactorio.

Por la puerta de la cocina se apareció Izuku, usando un simple camisón que era demasiado grande para ser de él, y Katsuki reconoció que era su camisa.

— Sexy y hermoso ¿Acaso quieres provocarme, corazón? — la voz del rubio se oyó anhelante, e Izuku lo miro con cariño y deseo expresados en sus ojos.

— Tal vez... es decir, me gusta que mi novio me toque y he sido un buen chico ¿voy a ser recompensado? — la voz tierna del pecoso había formado una tienda en los pantalones del rubio.

— Ven aquí, cariño — ordenó el rubio, haciendo que el pecoso se sentara en sus piernas.

— Pronto daremos el golpe golpe final...

Katsuki asintió, tomando a Izuku del cuello para acercarlo — Pronto... — susurro, lanzandose para besar con profundidad los labios de Izuku.

Pov Shoto Todoroki.

Shoto se había levantado ese dia con el ánimo restaurado, el dia de ayer se cumplian dos meses desde que Izuku había aceptado ser su novio y habian celebrado con una deliciosa cena, le habria gustado acabar la noche con broche de oro entre las sábanas, pero Izuku había sido claro con él: sin boda no hay pastel.

Sin embargo, nada podía arruinar su positivismo, estaba en una relación con un chico que era todo lo que soñaba y más.

Observe la hora en mi celular y empecé a correr en alistarme antes de que llegara tarde al trabajo. Tomé mi maletín, mi saco y las llaves y las heche al bolso, abajo me esperaba mi auto.

El viaje fue corto y realmente las horas en la oficina se me pasaron volando, para cuando me di cuenta ya era hora del almuerzo y Momo tocaba la puerta de mi oficina.

— ¿Hoy si comerás con nosotros, Todoroki? — su pregunta me hizo suspirar, asentí y me levanté para acompañarla hasta la cafetería de la esquina.

Charlamos amenamente en el camino, yo miraba hacia los lados ya que me incomodaba ver a otras personas a la cara. Cuando llegamos a la cafetería una campanita sonó avisando nuestra llegada, nos dirigimos a una mesa céntrica donde ya habían varios de nuestros compañeros.

— ¡Eh, Todoroki! Estabas perdido, deberías dejar esa adicción al trabajo, hermano.

— Es cierto, aunque el CEO sea tu hermano, tienes que relajarte un poco.

Poco después, la mesera apareció para pedir nuestras órdenes y atendernos rápidamente, comimos entre algunas charlas sobre chismes de la oficina.

Cada vez que sonaba la campanilla miraba quien era quien entraba, por alguna razón, hacia eso siempre, procuraba estar atento a todo a mi alrededor, gracias a eso fue que note a mi lindo novio entrar a la cafetería con una expresión risueña que pocas veces veía, estuve a punto de levantarme cuando alguien entró detrás de él, alguien a quien conocía mucho.

— Katsuki... — susurre, sentía un nudo atar mi garganta ¿que havia aquí? ¿Estaba con Izuku? ¿Ellos se conocían? Esto no podía ser cierto.

Sin embargo, era real, ellos se veían cómodos juntos, Katsuki incluso sostenía a Izuku de la cintura mientras se sentaban en la barra, e Izuku no hacia nada por alejarlo de él.

Me senti mareado ¿Qué hago? ¿Cómo sé prepara uno para esto?

De pronto, los ojos de Katsuki dieron con los míos, él no se veía sorprendido por verme aquí, ese brillo malicioso me indicaba malos presagios al igual a como lo hacía su mano, que se desplazo de la cintura de Izuku a su muslo. Observe a Izuku, que no se veía disgustado y al contrario, se veía encantado con los dedos de Katsuki sobre él.

Solté un suspiro tembloroso. Katsuki siempre ha sido un rencoroso ¿Cómo pude imaginar por un momento que me tendría piedad?

Me levanté exaltado, no iba a permitir esto después de haber empezado a perdonarme por lo desleal que había sido. Me acerque a ellos y los confronte.

— ¿Qué se supone que están haciendo?

Izuku me volteo a ver, a diferencia de otras veces, se veía aburrido.

— Ah, Shoto ¿Cómo estás?

— ¿Qué como estoy? ¿En serio es todo lo que dirás? — le cuestione exaltado.

Izuku suspiro — Oye, no hagas una escena innecesaria, no seas dramatico.

— ¿Innecesario? ¿Dramático? — repeti consternado — ¡Tú estás aquí liandote con mi mejor amigo! ¿Qué te pasa?

Katsuki soltó un bufido — Tu y yo no somos amigos, bastardo ¿O se te olvida? Porque puedo recordarte lo que hiciste.

— esto no es justo — mi voz tembló, la gente a nuestro alrededor nos observaba y cuchicheaba.

— ¿Justo? — pregunto Katsuki soltando una risa — ¿Sabes que es injusto? Que te vean la puya cara de imbécil las personas en quienes más confiabas, eso no es justo, esto en cambio es justicia poética, una cucharada de tu propia medicina, la diferencia es que yo no te hice porras para que salieras con Izuku, hipócrita.

Las lágrimas bajaron por mis ojos — Solo sigues jodido por Kaminari.

— En eso te equívocas — me contradijo — Él no es más que estiércol en mi vida, y tuvo su merecido, faltabas tú.

Volteé a ver a Izuku — ¿Vas a permitir esto? ¿Ni siquiera te preocupes ni un poco por mi? ¿Izuku? — lo mire con esperanza, pero todo se fue al demonio.

— Ugh ¿Porqué habría de hacer algo? Katsuki es mi novio, en él están mis lealtades.

Con eso, sentí mi corazón quebrarse en miles de trozos.

Observe a Katsuki devuelta — ¿A él si le perdonas esto?

— Él me ayudo con el plan, confío en él.

Y entonces lo entendí.

Retrocedí un paso, consternado — ¿Todo esto fue un plan?

La sonrisa de Izuku por primera vez me causó repulsión.

— Por supuesto ¿Acaso creíste ese cuento de que te amaba y eras el hombre más especial en mi vida?

— T-tu... confie en ti

— Así como Katsuki había confiado en ti y Kaminari — me lanzó en cara — ¿Como se siente estar en la peor desventaja?

Negué con tristeza ¿merecía todo esto? La respuesta era obvia, pero no iba a aceptarlo. Sali corriendo de la cafetería, mientras que en mis oídos se oía la risa estridente de ambos.

Fin.


Secuestro

Cuando Katsuki sintió que volvía en sí, rápidamente se dio cuenta de que sus manos estaban amarradas en su espalda y sus ojos vendados. Aún estaba un poco mareado a pesar de que estaba sentado sentía que todo daba vuelta.

Sabía que estaba en peligro y por lo mismo puso todos sus sentidos alerta, desde ya como era obvio al estar vendado no veía absolutamente nada, no era capaz de escuchar ni oler prácticamente nada al parecer estaba solo en ese lugar y sus manos al estar amarradas juntas estaban muy sudadas pero no era capaz de activar su don.

Claro ya recordaba, su día había comenzado con una patrulla con Kirishima por los alrededores de la agencia, cuando de la nada se desataron algunas explosiones a unas cuadras de donde ellos se encontraban por eso corrieron al lugar, para ayudar a evacuar a los civiles y enfrentarse al villano o peligro que estuviera sucediendo allí.

Cuando llegaron se encontraron con gente corriendo y escapando de la conmoción, personas heridas por las explosiones, y héroes peleando con distintos villanos, villanos que eran muy conocidos por él.

Ahí se encontraban algunos de los delincuentes más buscados del país, la Liga de los villanos, Dabí se estaba peleando con varios héroes con dones de agua, Compress lanzaba pequeñas bolitas que contenían enormes piedras contra los civiles que huían y Toga luchaba en contra de Uravity que había llegado antes a la escena.

Pero lo que más le llamó la atención fue otro de los integrantes de la liga, un chico delgado, pequeño, de pelo y ojos verdes, aquel chico que él conocía desde hacía tantos años pero que en cierto punto de inflexión sus caminos se separaron.

Apoyado en una pared viendo con una sonrisa todo el horror que se estaba desarrollando delante de sus ojos se encontraba Izuku Midoriya, el mismo Izuku el cual conocía desde que tenía menos de 4 años, el mismo Izuku al que él había apodado Deku, apodo que usaba ahora como su nombre de villano, el mismo Izuku que había visto por última vez en el funeral de Inko cuando ellos aún estaban en su último año de secundaría, con su rostro lleno de lágrimas y su cuerpo temblando, nada que ver con el chico que veía allí con la cara burlesca al ver el dolor de inocentes.

Aquella había sido la última vez que había visto a Izuku, porque las siguientes veces que lo habían visto era en este tipo de circunstancias y otras en las que no quería ni pensar.

Sin esperar mucho se puso en marcha e ignorando los gritos de Red Riot corrió para alcanzar a Deku y tomarlo desprevenido, para poder capturarlo de una vez por todas. Ya se habían enfrentado en algunas ocasiones, pero como recordaba el maldito seguía siendo tan nerd como siempre, y sabía todas las formas de evadir sus explosiones y sus ataques. Katsuki no sabía qué era lo que había hecho pero el peliverde era un experto en estrategias en peleas cuerpo a cuerpo y en el uso de distintas armas.

En más de algunas de sus peleas era él, el héroe Dynamight el que salía herido, golpeado y algunas cosas más.

–¡DEKUU!–. Gritó lanzándose hacía el peliverde con su mano derecha por delante para explotarlo con su don.

El chico lo miró sorprendido pero aun así reaccionó lo suficientemente rápido como para esquivar su mano, tomarlo de la otra y hacerle una llave, Deku presionaba fuertemente su brazo su espalda.

–¡Kacchan viniste!–. Dijo emocionado con una sonrisa. –Te estaba esperando–. El peliverde lo miraba con sus ojos verdes brillando como esmeraldas.

–Me importa una mierda–.

Con fuerza se liberó del agarré y lanzó su puño a la cara de Izuku pero este se agachó esquivando y le dio un fuerte golpe en el estómago, siguieron repartiéndose golpes el uno al otro y por más que Katsuki intentara explotar alguna parte del otro, el ojiverde era demasiado rápido además que debía estar atengo a la cuchilla en una de sus manos.

No fue hasta que en medio de aquella danza que estaban bailando, Izuku sonrió enormemente sorprendiéndolo, aquella sonrisa lo descoloco durante solo un segundo, pero bastó solo ese segundo para que Deku se lanzara a sus brazos abrazándolo como un koala.

–¡Kacchan eres tan genial!–. Katsuki sabía lo que venía pero no reaccionó.

Y no sabía si era porque estaba demasiado sorprendido porque Deku se pegara tanto a él, o simplemente porque estaba esperando que esto parara.

–Pero es momento de que nos vayamos para comenzar con nuestra celebración–. Dijo y beso sus labios. Al mismo tiempo sintió un pinchazo en el cuello.

.

Aquello era lo último que recordaba, las últimas veces que había estado en esa situación, Deku le inyectaba en tranquilizador y una de esas malditas balas que la Shie Hassaikai vendía como pan caliente en el bajo mundo. Con ellas se aseguraba de, primero sedarlo y llevarlo donde él quisiera y segundo borrar su don por el tiempo en el que lo mantenía cautivo.

Escuchó como la puerta del lugar era abierta y se quedó quieto, sabía quién era el que estaba entrando sin siquiera verlo, siempre era igual. Una suave mano se paseó por sus hombros y Katsuki supo que el juego había empezado.

–Me encanta tenerte así Kacchan–. Dijo quitando la venda de sus ojos. –Enterito a mi disposición–.


Cocina

Izuku se movía con soltura por toda la cocina, estaba cocinando varias cosas al mismo tiempo y sus manos estaban bastante ocupadas. Aquel día era 20 de abril, por lo tanto cumpleaños de Kacchan, su esposo y compañero desde hacía dos años.

Su día había comenzado temprano en la mañana, se levantó rápidamente después de que Katsuki se fue a la oficina y salió a hacer las compras para lo todo lo que tenía planeado, pasó por el supermercado para comprar los ingredientes de la cena y para el pastel que prepararía, después fue hasta la tienda de sex shop donde tenían listo su pedido.

Al volver a la casa se puso manos a la obra, cocinaría el curry picante favorito de su compañero y un pastel de crema y chocolate, además de que debía preparar gran parte de su hogar para lo que tenía preparado.

Había comprado un hermoso mantel junto con velas aromáticas y usaría la vajilla que les habían regalado sus suegros en su boda, para que todo saliera perfecto y la mesa estuviera bonita al momento de cenar.

Y por último arregló la habitación matrimonial que compartía con su alfa, sacó las mantas y las almohadas que tenía en su closet especial para sus implementos de anidación y los acomodo a la cama pasó más de una hora organizando todas las mantas, las almohadas y ropa de él y su compañero, incluso había utilizado mantas que Katsuki le había regalado durante su tiempo de cortejo, quería que aquella noche fuera especial.

Mientras el curry se terminaba de cocinar el peliverde estaba concentrado adornando el pastel de cumpleaños haciendo cachitos con la crema, agregando frutillas cortadas y por último agregó un escrito "Feliz cumpleaños Kacchan" con un fino hilo de chocolate.

Cuando por fin terminó de decorar el pastel y estuvo satisfecho con su trabajo miró la hora, en menos de 30 minutos llegaría su esposo y debía estar listo, así que corrió escaleras arriba y se metió a la ducha para lavarse el sudor del día, prepararse para lo que en un par de horas sucedería, había decidido dejar una pequeña sorpresa en aquel lugar que tanto le gustaba a su compañero y después al salir del baño se humectó la piel de todo el cuerpo, se vistió con uno de los regalos que le tenía a su alfa y se puso la ropa que había comprado unas semanas atrás para verse bonito para su compañero. Y por último se maquilló sutilmente, agregó una capa de máscara de pestañas para resaltar el color de sus ojos, un poco de iluminador en sus pómulos para sentirse que brillaba y al final un toque de brilló labial rosa para aumentar visualmente su ya voluminosos labios.

Izuku sabía que a Katsuki le encantaba cuando se ponía brilló labial, solía decir que se veían apetecibles para comérselo y claro que lo hacía, lo llenaba de besos tan candentes y largos que sus el labial terminaba esparcido alrededor de sus bocas rojas e hinchadas.

El rubio y él llevaban dos años de casados pero fueron novios durante cuatro años antes, su romance había empezado tímidamente cuando se conocieron en la universidad, cuando Katsuki tomó unos cursos de escultura para su carrera de arquitecto e Izuku estaba cursando los mismo por su carrera de artes.

El peliverde podía decir que fue amor a primera vista, sus amigos bromeaban con que eran destinados pero Izuku sabía que esos eran mitos que no habían sido comprobados nunca, aun así cuando se conocieron fue como si el mundo desapareciera alrededor y solo existieran ellos dos.

Fue tanta la conmoción de cuando se conocieron que las primera semanas ninguno de los dos se atrevía a hablarle al otro, sin embargo fue Katsuki el primero en hacer el primer paso cuando Izuku no llegó a una de las clases y a la siguiente el rubio le ofreció sus apuntes, desde ese día comenzaron a hablar como amigos y a hacer juntos los trabajos de la asignatura.

Durante ese tiempo el rubio lo cuidaba y lo trataba bien, le llevaba pequeños regalos como caramelos para las sesiones de estudio, agua para mantenerlo hidratado y en más de una ocasión compartió su bento porque "había llevado mucho para él", cosa que después el pecoso se enteró lo hacía a propósito,

No fue hasta que llegaron las últimas semanas de la asignatura de escultura que el alfa se atrevió a invitarlo a cenar y durante esa cena le pidió al omega si podía cortejarlo apropiadamente. Por supuesto, Izuku aceptó y su noviazgo dio comienzo. A lo largo de todos los años que habían estado juntos, si, había habido peleas y discusiones pero se amaban lo suficiente como para hablar sus problemas y superarlos juntos.

Así es como llegamos a este momento seis años más tarde, y después de una larga conversación donde habían llegado a la conclusión de que estaban listos para tener cachorros, Izuku se sentía emocionado, hacía un par de meses lo estaban intentando pero su celo era bastante irregular y no le había venido hacía 4 meses, por lo que lo que tenía preparado les ayudaría a concebir a ese tan buscado bebé.

Cuando estuvo listo bajó nuevamente a la cocina y terminó por completo el curry burbujeante en la olla. Ni bien la comida estaba lo suficientemente caliente escuchó la puerta de la entrada abrirse y el tan característico aroma de su alfa.

–¡Kacchan bienvenido!–. Saludó asomándose al pasillo con un sonrojo en su rostro que mostraba lo emocionado que estaba.

–Estoy en casa bebé–. Dijo Katsuki acercándose a su omega que lo recibió con un cálido abrazo llenándolo y llenándose de sus aromas.

–¡Feliz cumpleaños Kacchan!–. Dijo feliz.

–Jaja, ya me lo habías dicho en la mañana nerd–. Rió revolviendo los cabellos verdosos. –Te ves precioso–. Dijo mirándolo de arriba a abajo, con esa mirada de depredador que tanto le excitaba a Izuku.

–¿Te gusta? lo compré especialmente para hoy–. El peliverde se volteó mostrando toda su figura a su alfa, le encantaba verse bonito para él.

–Me gustará más cuando te lo quite–. Susurró en su oído cuando lo acercó a su cuerpo de la cintura.

Izuku rió poniendo sus manos en la boca avergonzado por las cosas que decía su esposo, pero al mismo tiempo ansioso por que le quitara la dichosa ropa y encontrara sus otros regalos, el solo pensar en ello lo hizo sentirse un tanto resbaladizo en su trasero.

–E-eso será después de la cena, me pasé toda la tarde cocinando para ti alfa–. Al rubio le brillaron los ojos con anticipación, su entrepierna saltó al ser llamado alfa por su omega de esa forma tan sexy.

Izuku sirvió la comida y cenaron en medio de un ambiente ameno, tranquilo, divertido y bastante cargado de tensión sexual, Katsuki no le quitaba los ojos de encima a su compañero y el ojiverde se aprovechaba de eso coqueteando descaradamente, moviendo su culito cuando fue por más platos e inclinándose demasiado cerca cuando le rellenaba la copa de vino.

Cuando terminaron de comer y llegó la hora de servir el pastel la pareja ya podía sentir los efectos del vino que Izuku había comprado en la tienda de sex shop. Aquel vino contenía afrodisiacos especiales para aumentar sus feromonas y hacerlos entrar en una especie de celo suave, lo suficiente para aumentar la probabilidad de embarazo pero no tanto como para que se perdieran en sus lobos interiores.

–Conejito, ¿que le pusiste a la cena?–. Preguntó Katsuki con un poco sonrojado y con una creciente erección entre sus pantalones.

–La comida no alfa–. Dijo poniéndose de pie para ir a buscar el pastel y al pasar por detrás del rubio dijo. –Era el vino, el vino que casi te acabas–. Dio un largo lametazo a la oreja de su esposo descaradamente y moviendo sus caderas, fue por el postre.

Para ese punto no solo el afrodisiaco del vino estaba haciendo efecto en Izuku si no que también en vino en sí, el peliverde no era de tomar demasiado pero aquella era una ocasión especial, y se sentía desinhibido, coqueto y excitado, y Katsuki no se la estaba poniendo fácil para controlarse, no con esos ojos que lo desvestían, no con las feromonas de excitación que no dejaba de soltar y menos cuando el muy descarado en incontable ocasiones se reacomodó la erección sin despegar los ojos de él.

Cuando Izuku llegó con el pastel, lo cortó y lo repartió en un plato para cada uno, sin embargo no tenía idea de que su alfa tenía otras intenciones para el pastel que tanto trabajo le había costado decorar.

–Siéntate aquí conmigo conejito–. Dijo Katsuki haciéndose a un lado para que el pecoso se sentara a comer el postre en sus piernas.

Obviamente el omega le hizo caso a su alfa y juntos disfrutaron del esponjoso, dulce y cremoso pastel. Fue en un momento de descuido que Izuku no se dio cuenta que Katsuki pasó sus dedos con crema por su cuello justo encima de su marca de apareamiento y después pasó su lengua por el lugar intentando limpiarlo.

–Lo siento conejito, fue sin querer–. Mintió sin ningún tapujo.

–¿A si? sabes que yo también soy bastante torpe–. Dijo pasando sus dedos con chocolate por la clavícula del alfa que quedaba al aire por llevar la camisa con varios botones desabrochados debido al calor del afrodisiaco.

Pasó su lengua y chupo el lugar hasta dejarlo completamente limpio, y miró inocentemente a su esposo que le devolvió la miraba con ojos oscurecidos de excitación. Se acomodó mejor entre las piernas del alfa y se sentó a horcajadas disfrutando del roce que hacían sus erecciones y su trasero en las fornidas piernas del rubio.

–Debes comerte el postre alfa–. Dijo moviendo las caderas.

–Tengo dos postres a la vista y quiero comerlos al mismo tiempo–. La voz del rubio no era más que un ronco gruñido.

–Hazlo alfa, cómeme, cómeme entero–. Si, para ese punto ya no había nada que controlara ni el cuerpo ni la boca de Izuku.


One-shot: Confesión

"Te amo".

Las palabras que acababa de oír se repitieron una y otra vez en su cabeza. No lo entendía, realmente no podía, después de todo lo que habían pasado. Pero tenía sentido. Tenía sentido que la persona que había destruido su vida, que lo había odiado tan profundamente, fuera la única que podía amarlo.

Izuku era un cascarón de la persona que una vez había sido. Sí, aún amaba a los héroes. Aún le gustaba analizarlos, comprender sus quirks y conocer otras nuevas. Aún amaba el katsudon. Aún quería ser un héroe.

Pero sabía que Katsuki siempre había tenido razón. Que era un inútil. Inútil y antipático. Nadie le prestó atención. Nunca le dieron un segundo pensamiento. Ni cuando entraban, ni cuando compraban café en su cafetería, ni cuando salía por ahí.

No era la persona a la que alguien se acercaría con confianza para pedirle su número.

No.

Y todo fue porque Katsuki le ayudó a darse cuenta, o más bien le demostró muy cruelmente, que era patético y poco querible. Que moriría solo.

El abandono que irradiaba su vida se hizo más evidente a medida que pasaba el tiempo, y se convirtió en una ansiedad paralizante.

Pero ahora, de pie, con los ojos muy abiertos y la boca abierta, no podía creer lo que estaba oyendo.

Katsuki. Lo amaba. A él.

—Ka-Kaachan yo... —Izuku tartamudeó mientras miraba a la cara que le había acosado durante sus años de secundaria. Que había usado en su cara su quirk. Que incluso le había quemado para demostrar lo patético que era.

Izuku se pasó una mano por el antebrazo, mientras la chamarra de gran tamaño ocultaba las feas marcas. Observó cómo aquellos ojos rojos seguían sus movimientos, firmes, nítidos y concentrados. El corazón le latía rápidamente en el pecho, preguntándose si no sería una broma de mal gusto.

—Sé que fui un imbécil cuando éramos más jóvenes, un maldito idiota... Pero yo, yo no sabía cómo lidiar con los sentimientos que sentía por ti entonces. Estaba asustado y estúpido y en vez de hablar contigo, te hice daño. Y lo siento.

Izuku podía ver la culpa en esos ojos. Podía ver cómo el rubio intentaba ser sincero. Izuku sin embargo... sólo sentía miedo. Miedo a ser herido. Miedo de ser inadecuado junto a él. Un miedo por su vida.

—Quiero compensarte. Mierda, si tengo que pasarme el resto de mi vida demostrándote cuánto lo siento, lo haré. Sólo por favor... —Izuku levantó la vista al oír cómo se quebraba la voz del hombre—. Por favor, dame una oportunidad.

Vio cómo una lágrima se deslizaba por la mejilla de Katsuki y caía al suelo.

Había una cosa que Izuku temía más que le volvieran a hacer daño. El dolor lo podía soportar.

—Por favor, déjame demostrarte que he cambiado. Que puedo ser mejor. Yo...

—Sí —Izuku susurró mientras sus manos temblaban.

—¿Qué? —preguntó Katsuki con incredulidad.

—Sí —dijo más alto, con los ojos fijos en los de Katsuki, lágrimas propias resbalando por su rostro. Lágrimas que él creía ya había dejado de llorar.

Porque si había algo que Izuku temía más que ser herido, era morir solo.

~~~~~~~~Mas sufrimiento ~~~~~~~~~~

Izuku pensó que ya se habría enamorado. Pensó que superaría la sensación de adormecimiento que siempre sentía hacia cualquier relación. Sin embargo, cada movimiento de Katsuki hacia él le hacía temblar de miedo.

Habían pasado varios meses y, sinceramente, Izuku ya no llevaba la cuenta. Cada día se confundía con el anterior y se sentía como si en el limbo. Izuku tenía que recordarse constantemente a sí mismo que Katsuki era la única persona que le iba a querer.

Podía ver la sonrisa perezosa en la cara de su novio cuando se despertaba y veía a Izuku. La sonrisa ladeada se convertía en adoración plena cuando se inclinaba hacia delante y le besaba la frente, luego las mejillas, antes de depositar un tierno beso en sus labios. Izuku permanecía quieto todo el tiempo, con las manos apretadas contra el pecho.

Odiaba que Katsuki siempre pareciera tan feliz a su alrededor. Le miraba como si él hubiera colgado el sol y la luna sólo para él.

Odiaba que le tocara con tanta ternura mientras Izuku gritaba internamente de miedo.

Izuku les estaba preparando el desayuno, omelette con jugo de naranja. No había dormido anoche, plagado de pesadillas. Soltó un sonoro bostezo mientras colocaba los platos sobre la mesa.

Tomó el primer vaso y empezó a servir jugo cuando sintió que un par de brazos musculosos le rodeaban la cintura. Izuku dejó caer el vaso asustado, se apartó de Katsuki y retrocedió contra la encimera. Su respiración se entrecortaba y las lágrimas empezaban a brotar de sus ojos. Miró el desastre y se dio cuenta del error que había cometido.

Se tiró al suelo e inmediatamente recogió los fragmentos rotos.

—Lo siento. Lo siento. Lo siento —repitió una y otra vez.

—Zu, cariño, no pasa nada. Es sólo un vaso. Podemos comprar uno nuevo, ¿sí?

Levantó la vista y vio los ojos preocupados de Katsuki sobre él, con las cejas fruncidas por la preocupación. Katsuki alargó la mano para sujetar la muñeca de Izuku y frotarla con círculos relajantes.

Pero Izuku se estremeció e instintivamente cerró la mano en un puño con los fragmentos de cristal aún en su mano.

Dio un grito de dolor, se llevó la mano al pecho y retrocedió. Se acurrucó contra el armario mientras apretaba el puño con fuerza, la sangre corría por su brazo mientras las lágrimas corrían por sus mejillas.

Izuku podía sentir cómo aumentaba el pánico, sus respiraciones se hacían más rápidas a medida que se hacía más difícil respirar.

—Cariño, necesito que te calmes por mí, ¿sí? —la voz de Katsuki era tranquila, baja y firme. Todo lo que Izuku no era. Su corazón se aceleró y temió la reacción.

Temía las palabras duras, el castigo físico que estaba por llegar.

Katsuki le agarró los brazos para ayudar a detener el temblor, su propio pánico ante la situación iba en aumento. No sabía qué había hecho estallar a Izuku, ni por qué estaba tan asustado. Pero en el fondo, muy en el fondo, el rubio lo sabía.

Sabía porque el amor de su vida estaba asustado. Porque acababa de desmayarse de miedo en sus brazos.

Lo sabía desde hacía tiempo.

La forma en que Izuku se estremecía cada vez que intentaba besarlo, intentaba abrazarlo, intentaba hacerle el amor.

Y, al hablar con el psicólogo al que Izuku había sido recomendado tras el incidente, se lo había confirmado.

Izuku le tenía terror. Esperando que Katsuki le hiciera daño en cualquier momento. Que el chico que le había causado un trauma tan irreparable volviera y le dejara más cicatrices.

Que el héroe explosivo que le dijo que se tirara de la azotea volviera.

Le dolió. Le dolió de un modo que no era capaz de explicar. Y mientras sollozaba y lloraba en su coche en el estacionamiento, sabía que se lo merecía.

Se merecía el dolor de que la persona que amaba más que a nada en el mundo le temiera. Pensara que él era el villano.

Se apretó el pecho donde su corazón latía roto, sabiendo que él había causado esto. Sus palabras crueles y sus duras acciones mataron al chico que había amado.

Katsuki no merecía a Izuku. Sabía que querer el amor del chico verde era más de lo que se merecía.

Así que respiró hondo y tembloroso para recobrar la compostura. Amaría a Izuku lo suficiente por los dos. Sería más gentil, más suave. Mataría sus propios sueños y su futuro para que Izuku no tuviera que presenciar sus explosiones nunca más.

Se retiraría y conseguiría un trabajo normal. Si Izuku le temía tanto, se volvería lo más discreto posible.

Haría cualquier cosa para detener el ligero temblor en las manos del chico. Para detener el estremecimiento cada vez que lo tocaba. Para detener la rigidez de su cuerpo cuando lo abrazaba por la noche.

Lo haría todo por Izuku hasta el día de su muerte.