EL RITMO DE UN CONEJO

A pesar que trato de evitarlo por todo este tiempo, dónde ignoro su cortejo, su olor, sus sentimientos, ahora está aferrado al cuerpo del rubio en un abrazo,mientras lo embiste y besa su cuello, él muere loco de placer.

—I~izuku — lo nombra con dificultad Katsuki — ¡Deja de oler bien! ¡Maldita sea!

El conejo sonríe, pues sus feromonas están por toda la madriguera, excitando más al lobo, evitando que paré, no va a dejar que se detenga, hasta que esté satisfecho.

•.

•.

•.

•.

•.

•.

•.

Cuando el conejo sale del cuarto donde mete a sus lobeznos, algo cambio en su entorno, el aire se torno pesado, Izuku siente su cuerpo pesado, al punto de no sostener su peso. Los brazos del lobo lo ayudan a que no se caiga.

—Si tanto quieres cachorros, tendrás cachorros. — Refuerza el agarre de su cintura para pegarlo a su cuerpo.

Izuku gira su cabeza lentamente para observar de reojo al gran depredador que lo tiene atrapado entre sus brazos y por primera vez, siente el gran dominio del enorme lobo, sobre todo de gigantesco deseo de tomarlo. Sí, sabía que ese día no se salvaría.

El lobo lo pega más a su cuerpo como si eso fuera posible, besa su glándula de aroma con algunas succiones.

En un intento por soltarse, lo lanzan a su nido, cuando giro, fue sorprendido por el rostro del rubio, quien con sus ojos ahora dorados, gruñía sobre él, sus orejas y cola están expuestos, demostrando su estrés.

—Debes calmarte ¿Sí? Una vez que me tomes, te darás cuenta que no valgo la pena. — avisa también, pero saca sus orejitas y cola al no tener el control total de su cuerpo.

—Eso, lo decidiré yo. — Inmediatamente se apodera de sus labios para besarlo con hambre. Baja al cuello para continuar.

Izuku no sé atrevió a detenerlo, unos gruñidos dominantes salen de la garganta del alfa, dejando el claro que era suyo.

Sin embargo, la piel del conejo se hace chinita al sentir los grandes caninos del rubio rozar su piel.

—Oy~e tus colmillos — avisa con un poco de miedo.

—Tranquilo, si te voy a comer, pero no precisamente cómo crees.

Desabrocha su pantalón, para sacarlo de un jalon junto a su ropa interior. Izuku se tiñó de rojo cuando siente las caricias del lobo sobre sus muslos y como poco a poco se aproxima intimidad. Al llegar a su vulva, acaricio lentamente, esperando que el cuerpo del omega reaccionara en algún área, se dirije a su clîtoris para mover lentamente alrededor como si fuese en centro de todo, poco a poco se fue sobresaliendo y se endurecio, por lo cual en un momento rozo logrando escuchar un jadeo, sabía que ya está exitado y los líquidos que se empezaban a asomar, lo confirman.

Pasa su dedo índice lentamente entre su lubricante, observa como Izuku sufre de algunos espasmos, pero no pone resistencia, solo observa detenidamente cada paso que hace.

Katsuki lo mira directo a los ojos, Izuku sonrojado y respiración agitada, pelea con si mismo para salir de ahí, pero las sensaciones se sienten increíbles.

Aún con sus miradas conectadas, el omega soltó un chillido de sorpresa cuando sintió uno de los dedos introduccirse por su lubricante natural. Baja de nuevo la mirada, encuentra como es deborado ese dedo por su vąginą y se siente avergonzado.

El objetivo del alfa es aflojarlo, así que cada cierto tiempo va metiendo dedo a dedo, hasta que siente su pene palpitar y sufre otro ataque de irracionalidad, baja su ropa para sacar su põllą y el pecoso sabe lo que sigue, aunque nunca espero que lo introduciera de una.

—Espera —la invasión de su orificio, provoca dolor — no...— menciona en un hilo de voz.

—Jo~der. — a diferencia, Katsuki disfruta mucha la intromisión y no duda en moverse.

Izuku abre sus ojos sorprendido, el ardor aumenta.

—P~por favor, Kaachan. Me duele. — Lo ignoro, así que toma su rostro para que lo mire —No me niego, voy a dejarte, pero por favor, deja que lubrique y me acostumbré a tu tamaño.

Con gran esfuerzo, detuvo sus caderas, brotan sus colmillos sobresaliendo de sus labios y gruñe.

—Maldicion...

Izuku al darse cuenta del estado del lobo, sabía que estaba en una pelea interna para tener autocontrol. Su ego incrementa, ya sabe lo que es sentirse deseado, pero nunca a esa magnitud, supo que podría tener dominio en ese encuentro y él, no es nadie para negarse al placer; al cabo ese atractivo chico, ya está enterrado entre sus piernas.

El pecoso se ríe con suavidad, se sujeta rodeando sus piernas a sus caderas y después los brazos en su cuello, suelta un jadeo por dar una pequeña embestida en el movimiento, le sorprendió un poco que acertará en su punto dulce. Pero prefiere concentrarse de nuevo en Katsuki.

—¿Tanto te gusta que no puedes esperar? —besa sus labios, el rubio le corresponde, lo que lo hace sentir glorioso. Se detiene el omega para observar otra vez al alfa, encuentra un sonrojo, respiración agitada y ojos dilatados. —Ven — le ordena para regresar al colchón pero está vez con el lobo sobre él, no lo soltó ni un segundo.

Se dedica a los ricos besos que le da Katsuki, aunque no duró mucho, el conejo bajo a su cuello, dando pequeñas lambias y mordiditas sobre la piel.

—I~izuku... —Lo nombre lleno de placer por una mordida más fuerte que le dió escalofríos.

—¿Sabes? Pensándolo mejor, tu tamaño no está del todo mal — se aproxima a su oído —me tienes llenisimo — se susurra antes de morder también ahí. Bakugo tiembla por cada acaricia o acción del pecoso, le gusta demaciado. — Está palpitando dentro de mí — aprieta las paredes robando un gemido. Satisfecho, Izuku está listo para continuar.— buen lobito, muevete despacio, disfrutame lentamente.

Katsuki no tardó en obedecer, cierra sus ojos para saborear mejor la fricción. Sin embargo, los jadeos ahogados hacen que observé a Izuku, que muerde su labio inferior para tratar de silenciarse, también con su vista oscura.

—Respira pequeño. — Susurra en sobre sus labios.

El conejo entreabre sus ojos, sonríe para darle un corto beso. Deja de sujetar el cuello y sube su playera, le muestra sus duros pezones, Katsuki no tarda en bajar para lamber y succionar, gozando las suaves acaricias que le da su conejito en su nuca. El Omega le da mimos al alfa sobre su coronilla.

Katsuki no puede concentrarse solo una área, toca, muerde y besa en todas partes que se atreviesa a su vista.

—De...Deku, sabía que serías delicioso —un calor en su ingle, le indica su orgąsmo —lo siento, no puedo más. — aumenta la velocidad para correrse dentro del conejo en corto tiempo.

Ambos se quedan tratando de recuperar la respiración. Izuku gira aún manteniendo a Katsuki arriba de él, levanta sus caderas, se restriega entre la pelvis del lobo, aunque tomo de manera sorpresiva al chico, su falo se endurecio.

—Kaachan, por favor, aún no me he corrido, otro poquito ¿Sí? — Menciona casi como súplica.

Bakugo delinea las caderas de Izuku deslizando sus manos, encontrando una leve cápita de sudor, besa los rizos de la nuca con cariño, se endereza para notar como Izuku deja caer su pecho y automático levanta más sus glúteos. Observa la ansiosa colita de conejo que se mueve de un lado a otro, no aguanto la tentación de morderla un poco sin llegar a lastimarlo, le encantó el pelaje esponjoso y suave.

Baja para ver el rosado côño, con su semilla desbordando, trago saliva, ese aroma de ambos mezclados, se le hacía agua la boca. Por lo cual no pudo controlar la necesidad de enterar su rostro en esa exquisita fuente para probar todo a detalle.

El pecoso se sobresalto, nunca imagino que pasaría eso, trato de alejarlo, pero solo consiguió que una fuerte mano se pusiera sobre su espalda para mantenerlo en la misma posición y un gruñido.

—¡Estoy sucio! Más bien ¡Tú me ensuciaste! ¿Y así te atreves a entrar ahí? Lobo atrevido.

Tuvo que callar cuando unas succiones se dedicaron a su adolorido y pulsante clítoris. Ahí de manera instintiva, empujó más sus caderas hacia atrás, para que Katsuki se lo comiera por completo.

—¿Seguro que yo soy el pervertido? Has soltado tantos jugos de amor que sacaste por completo mi semilla.

—C~callate. — Ordena avergonzado.

El rubio ríe.

—Sí, me callaré solo porque no puedo hablar con la boca llena — dice burlesco, con sus dedos pulgares abre los pliegues de sus labios para observar su entrada húmeda. —Buen provecho a mí — menciona para volver a sumergirse en el lubricante natural. Los líquidos tiene el dulce sabor del herviboro, cómo si fuesen sus feromonas puras de primera mano. Le encanta el sabor, al punto de cambiar su manos para pasar por la pelvis del pecoso y jalar hacia él y poder entrar más.

Los espasmos del conejito no se hacen esperar, incluso la vergüenza se le pasó al abrir más sus piernas, también quería que Bakugo fuera más adentro.

El alfa continua un buen rato en esa área, inicia con acaricias en el botón del omega, sin parar de comer su manjar, deslizando su lengua en las paredes cálidas de la vągina de su conejito, tal acción hizo que empezará a darse autoplacer con su mano

A los minutos Izuku estira sus músculos en señal de que está por terminar y Bakugo no estaba mejor. El alfa recibe gustoso más lubricante natural para beberlo, y a los segundos sale su esencia mancha su abdomen y los muslos de su amado.

Cuando el alfa recupera su aliento, alinea su miembro para volver a pęnętrąr, el interior del Omega está más relajado, así que siente mejor las sensaciones y empieza a mover sus caderas en segundos.

Izuku entierra su rostro por no poder sostenerse, jura sentirse más lleno con esa posición y que su punto dulce es más fácilmente alcanzado. La velocidad y fuerza de las embestidas le encantan. Esa brusquedad de Katsuki provoca que esté en esa posición, lo único que mantenía sus caderas alzadas del omega era el propio alfa que sujeta con fuerza.

—¿Te gusta, pequeño? Lo estás disfrutando mucho, te estás devorando todo, tú coñō es increíble.

—O~oh sí, Kaachan, que rico, a~hh. —Expresa en un susurro, perdido en el placer, deja que el lobo haga con él lo que quiera, mientras disfruta jadeando apretando la almoda de su rostro.

Al ser unos inexpertos que se dejan ir por el instinto, ambos buscan solo su placer, entonces por más que intenten mantener su ritmo más prolongado, no pueden evitar sus eyaculaciones. Izuku siente que está por correrse de nuevo Katsuki, entonces dirige una de sus manos a su coñō directo a su botoncito y masajear al mismo ritmo de las embestidas, logra que se corran al mismo tiempo.

Izuku gira de nuevo, abraza al rubio, sin contar que lo atacaría otra vez.

—¡Dios! Ahhh Kaachan — Lo nombra entre jadeos.

Katsuki continua con la sincronización de su cadera, lo abraza y besa sin detenerse su cuello sobre su glándula de aroma, ronronea con dificultad en el proceso, pero el lobo se siente tan bien, que quiere dejarle claro a ese bello conejo. Continua con succiones fuertes en los pectorales del omega, muerde y jala de vez en cuando.

—M~me gusta, ya me v~oy a correr Kaachan, por favor, dámelo todo.

Fue lo que necesito para embestir con descontrol hasta que ambos llegaron al orgąsmo. Endereza buscando el rostro de su pareja, la notar que está perdido, no puede con su ternura y débora sus labios.

Izuku dirige sus manos a su nuca, para acariciar su dorado cabello, pero se aleja rápido porque aún no recupera su aliento y al sentir que una vez más, el lobo se reacomoda entre sus piernas.

— Dime que ya estás satisfecho, por favor.

—¿Por qué lo estaría?

—Porque ya te corriste, tres veces y dos de ellas dentro de mí.

—Y de sintió muy bien, tanto que no quiero parar — besa su clavícula — quiero seguir destrozandote — sube por el cuello — saborear más tus deliciosos besos — va a la mejilla —escuchar tus ricos gemidos — concluye en sus labios — no me detendré hasta enudarte.

—¿Debo recordarte que soy un conejo? Los conejos machos, aunque sean alfas, no hay nudo, mi cuerpo no lo soportará, de milagro no me desgarraste, tu miembro es diferente. Por eso debes buscar a una loba que te complasca Kaachan.

—¿Me rechazas? — Le pregunta con una molestia notoria.

—No exactamente, pero si las cosas son así, es por algo.

Sujeta las manos del pecoso, pone sus manos sobre su cabeza, pega su frente con el omega.

—Tu eres mío, aunque deba obligarte a estar a mi lado, tu no te irás de mí ¿Sabes por qué? Por qué llenare tu vientre está noche con mi semilla, tendrás una camada de preciosos lobeznos. — Menciona rosando sus labios por la cercanía.

Una pequeña sonrisa de dibujo en el conejo, un sentimiento inevitable está sembrado en su pecho, la felicidad, se siente extrañamente de esa manera y en el fondo, sabe que es incorrecto.

—Algo no debe funcionar en tí. Dudo mucho que pueda tener lobeznos ¿Sabes?

—No lo sabremos hasta que des luz. — Le dice para darle media vuelta y levantar sus glúteos.

Un escalofrio recorre el cuerpo del omega, sabía lo que va a pasar.

—E~espera — ignora el alfa sus palabras para penetrarlo nuevamente, sin esperar, mueve sus caderas — maldición Kaachan, dame un respiro, tonto lobo lujurioso.

Está vez, por alguna extraña razón, el lobo tardo en venirse, aprendiendo a contenerse, no se puede esperar mucho de un novato, pero va entendiendo poco a poco como manejar este acto.

El gustoso movia muy seguido en diferentes posiciones al omega, para continuar deborando a ese herviboro pues realmente era una experiencia diferente, uno más satisfactorias que otras.

— Si continúas no podré alejarme de t~tí, mi cuerpo ya se está acos~tumbrado a tu tamaño. — Menciona de la nada el sudoroso conejo, que ahora el lobo lo tiene de lado, sujeta una de sus piernas en su hombro para tener mayor acceso.

Una risita sale del rubio.

—Entonces que así sea. — Menciona aprovechando de la flexibilidad de Izuku para inclinarse a besarlo.

Aún así, cuando tomaron distancia, el conejo continua hablando.

—No tienes idea a lo que te estás metiendo, te recuerdo que soy un conejo, si te quedas conmigo, no saldras mucho de mi nido, los conejos tenemos muchas camadas anualmente.

—Iniciemos con la segunda. — Expresa acariciando sus mejillas.

Izuku abrío en grande sus ojos, Kaachan ya considera a él y a los lobeznos una familia, su primera camada, así activo en el omega mucha emoción y no pudo evitar dejarse llevar.

—Si...

Para Katsuki esa sería su última ronda, pues Izuku inicio estar tan dispuesto a él, a disfrutar todo, lo consideraba suficiente. Al terminar se deja caer a un lado, respirando profundamente, casi para quedar dormido.

—¿Eso es todo? — La vocesita demandante del conejo lo saco de su trance.

—¿Ah? — Lo miro confundido

—¿En serio Kaachan? ¿Tanto que decías que querías devorarme para solo probar un poco? A lo mucho tendré apenas gestando un cachorro. — menciona con una enorme molestia.

—¿De que hablas? Te hice mío y los lobos también tienen camadas grandes, además si tienes un lobezno, es mejor que solo sea uno ¿No crees?

Un tic salió en la frente de Izuku, no, no está feliz con esa respuesta, le regaló una sonrisa pero nada bonita. Se desliza lentamente hasta sentarse sobre sus piernas.

—Oh Kaachan, Kaachan, te dije que pares antes de acostumbrarme a tu fabulosa pollą, pero me diste a entender que podrías con la tarea de mantenerme lleno, pues bueno, cumple con tu palabra.

Katsuki sintió un peligro, no sabía a qué exactamente, pero algo había en el ambiente.

—Se supone que es nuestra primera vez ¿Cómo puedes aguantas tanto?

—Sorpresa, te presento el ritmo sexuąl de un conejo.

Deja salir sus feromonas, tan feroces, fuertes y dulces que Katsuki no puede salvarse de entrar en un falso celo, activa su lado primitivo, para atacar al conejo continuando con su reproducción.

Izuku pesar que trato de evitarlo por todo este tiempo, dónde ignoro su cortejo, su olor, sus sentimientos, ahora está aferrado al cuerpo del rubio en un abrazo,mientras lo embiste y besa su cuello, él muere loco de placer.

—I~izuku — lo nombra con dificultad Katsuki — ¡Deja de oler bien! ¡Maldita sea!

El conejo sonríe, pues sus feromonas están por toda la madriguera, excitando más al lobo, evitando que paré, no va a dejar que se detenga, hasta que esté satisfecho. Que claro, no soporto mucho el cuerpo del lobo.

Pero eso no detendría a un conejo insastifecho, subió del nuevo a la pelvis del rubio.

—¿Ya no puedes Kaachan? No te preocupes, yo me moveré por tí. — Expresa para empalarse y moverse de inmediato, gimiendõ complacido al sentir como casi de inmediato la pollą ajena reacciona para ponerse dura.

No es que Izuku estuviera completamente insastifecho, solo que el lobo le prometió algo que no le ha dado y ahora quiere en su entrada.

—Por favor dame tu nudo, no importa lo doloroso que sea, lo soportaré con tal de cargar a tus crías. Por favor Kaachan, por favor.

Al pedirlo con tanto deseo, el alfa lo complace dejando que su pęne se hinchará. Las paredes del conejo fueron forzadas a expanderse, pero Izuku está tan sencible que solo logró arquear su espalda y correrse con mucho más fuerza, dónde aún con el nudo, sus líquidos salieron mojando la pelvis del lobo.

—¿Por qué las hembras de tu raza se quejan por esto? Es increíble, tú nudo es fantástico. — se acuesta sobre su pecho — Se supone que con esta semilla ya debo quedar en cinta ¿Verdad? — lo mira de reojo. Katsuki hipnotizado por la cosita lujuriosa que lo tiene montado, solo se limitó a asentir con la cabeza. Acción que le pareció tierno al omega, ríe con suavidad. —Mas te vale.

Sube a darle un piquito y otro tras otro hasta estar comiendo sus labios de manera tranquila pero constante, disfrutando el contacto de sus suaves acaricias, el hinchado nudo y la calidez de las pieles de ambos.


ORGANIZACIÓN DE TITANES

Para el mundo actual, se tenía más control en estas enormes criaturas, porque sí, a pesar de que su antepasado Eren Jaeger hizo que esa especie "muriera" el retumbar nunca saldrá de la genética y así encontraron nuevamente la genética del titán.

Hicieron modificaciones, dónde el portador fuera más recistente y tuviera más control sobre esa fiera. Pero lo más importante, los quirkless eran los mayores candidatos para esta función.

Ahí es donde aparece Izuku Midoriya, el más increíble titán que se ha tenido desde hace bastantes años.

Por medio de su mano derecha, se colocó el centro de su poder, un secreto de solo él, pues ese titán no era su debilidad la nuca, era esa mano, por lo cual, siempre utiliza guantes para despistar y pelear sin problemas.

Después de un entrenamiento, ingresa a su cuarto con gran pesar, suelta un suspiro, ahí al segundo es capturado y termina sobre la cama. Iba a impactar, pero reconoce la silueta encima de él, el cielo se despejó y eso ayuda a observar mejor a ese chico rubio y ojos rojos que le sonreía divertido.

—Hola guapo. — Saluda para besar sus labios que obviamente correspondieron.

—Kaachan ¿Por qué tienes una extraña manía de pelear al momento de encontrarnos? — Le pregunta preocupado por sus acciones.

Se sienta de nuevo en su pelvis.

—Porque es aburrido solo decir hola y es divertido mirar tus expresiones.

—No hay nada de divertido. — Menciona entre risas, se reacomoda mejor en su almohada, después toma los muslos del rubio para amasarlos a su gusto.

—Para mí, lo es. O acaso ¿el gran titán de ataque no puede con los juegos de su novio? — Baja para acostarse encima del pecoso.

— Nunca dije eso. — acaricia su mejilla, al tenerlo tan cerca, su olor, su calor, lo hace sentir un poco nostálgico— te extraño mucho, no sabes cuánto me haces falta.

—Yo también te extraño nerd — le confiesa — pero cada quien tiene un papel en su vida, alguien debe cuidarte los tobillos.

Katsuki es un soldado, esos que pelean al lado de los titanes y necesitan la formación como tal para ser emparejado con su Deku.

—Lo sé, te agradezco que continúes peleando a mi lado, que renunciaras a ser héroe y vinieras a este proyecto conmigo, lo valoro muchísimo.

—Lo hice porque se que no podrías vivir sin mí. — Rueda los ojos burlándose.

—Ni tu sin mí. — Responde de inmediato.

—Quisieras. — Ríe.

—Ni tú, sin mí. — Vuelve a repetir con firmeza en sus palabras.

Sabía que tenía razón, se fue por voluntad, no lo dudo en cambiar de decisión e ir tras su amado.

— Jamás sin tí.

Baja para dar otro beso suave, lento, con anheló y amor, para soportar estar distanciados, unos días más.


LÍNEA PARALELA: INSTINTO ANIMAL

Cuando llegó a su adolescencia, a Izuku le regalaron un pequeño felino, un cambiaformas, según sus padres para que tenga una idea de alguna responsabilidad, pues al ser omega, algún día tendría hijos y sí, se sentía una madre cuidando a ese gatillo revoltoso, que ya estába arriba de un árbol, del techo, de una barda, molestando a los perros, a los vecinos, que atacaba a la gente que pasaba frente a la banqueta al taparle el sol, todo un caos.

Agradecia a la madre luna que el crecimiento de esos seres era más rápido que un humano, cuando menos pensó, ya lo había pasado incluso a él.

Era "más tranquilo" hasta cierto punto, pues su mal humor con el mundo no se había ido, pero con él, exclusivamente con él era alguien muy meloso y posesivo. Para el pecoso era normal, digo, todos celan a su madre ¿No? Pero al conocer otros cambiaformas y la interacción con sus dueños, no, no era normal.

Kaachan lo marcaba de su aroma no solo frotando su piel, también con lambidas y mordidas. En sus temporadas de dónde sufría unos celos al estar listo para su reproducción, el felino se iba con él a acurrucarse, ronroneaba a sentir su olor y calidez, ni aún así, sabía que lo estaba escogiendo para ser pareja, el pobre omeguita seguía en la inocencia que era su figura de protección para su Kaachan.

Sin embargo, ahora era turno de él, cuando su temporada de celo se activaba, dejaba a cargo a su felino con su madre, pues a fin de cuentas él no podría cuidarlo, cosa que odiaba el rubio y ahora como todo un escurridizo, no dejo que se lo llevarán, se transformo en ese pequeño gato para esconderse y esperar al momento adecuado.

Un golpe sordo, lo hizo salir de su escondite, fue hacia ese lugar para encontrar a Izuku jadeante en el piso, aún sosteniendo su correa, el muy bruto continuaba buscándolo para llevarlo al otro lugar.

¿Es idiota? ¿Qué tal si de regreso le tocaba entrar a ese estado alto de calor? Alguien lo hubiera tomado y tal vez marcado.

Hablando de eso, no olía sus deliciosas feromonas, se aproximó para regresar a su parte humana y bajar el cuello de tortuga para mirar el parche, cómo quería salir se puso uno, así pasaba desapercibido.

—Ay tonto Deku ¿Qué no tú celo empezaba mañana? Ahora entiendes lo que te digo, los celos nunca son exactos.

—E...esto es tu culpa...no te encontré y pensé lo peor.

—¿Qué sería lo peor? ¿Perderme? — asiente al no poder hablar mucho, salían más jadeos que palabras — bien, yo tampoco quiero perderte Izuku, así que ya entiendes mi sentimiento y ahora es momento de quitarnos esa fea sensación.

Lo cargo hacia su recámara, teniendo dos conceptos distintos, sentimientos diferentes pero al final se hicieron uno mismo, pues Bakugo lo reclamo para hacerlo suyo esa noche y dejo claro a todo el mundo que ese Omega pecoso solo es de él, pues desde la primera vez lo miro, quedó rendido a sus pies y espero pacientemente hasta este momento para hacer su movida.


Atrapado

Izuku estaba muy emocionado de que se llegase el miércoles, era su día de la semana favorito.

¿La razón?

El simple, era el día en que Shinso Hitoshi iba al dentista. Izuku se encargaba de agendar la cita, una limpieza dental y corrección de muelas picadas. En total eran diez las que necesitaban atención del dentista privado.

El profesional de salud les recomendó trabajar dos muelas en cada sesión, un aproximado de hora y media sería el tiempo de duración. En total 6 sesiones incluyendo la limpieza dental.

Pero Izuku programó solo una muela por sesión apartando la misma hora y media que se gastaría en dos. Su razón era muy simple y personal. Tener tiempo a solas con Hitoshi sin levantar sospechas.

El omega al ser su asistente personal, controlaba la agenda completa del alfa. Después del dentista, ambos tenían cuarenta y cinco minutos para dar riendas sueltas a sus profundos deseos.

-Haces un muy buen trabajo Zuko. – El alfa de cabellos morados lo tomaba del mentón para darle un beso en los labios mientras Izuku se mecía entre sus piernas con la pelvis para entrar más profundo dentro del alfa.

"Zuko, mi hermoso Zuko"

Esas eran las palabras que se repetían de la boca de Shinso mientras tomaba a Izuku de las caderas presionando para juntar sus cuerpos. Ambos creyeron que sería una buena idea hacerlo en el auto, querían experimentar un poco de adrenalina de lo prohibido.

"Zuko… zuko…"

Las voces se volvían tan lejanas en la mente de Izuku que creía que estaba alucinando.

"Deku… Deku…"

El cambio de tono de voz y la imagen de Bakugo Katsuki sonriendo maliciosamente en su mente hicieron a Izuku volver a la realidad.

-Deku, despierta.

Izuku abre los ojos de golpe, mira a su alrededor y está sentado en un auto. Está en el mismo estacionamiento que hace algunas horas había ocupado junto a Shinso.

-¿Tuviste un lindo sueño?

Esa voz grave y ronca le regresa a la realidad. Recuerda que Shinso recibió una llamada de Denki. No se trataba de trabajo y le exigía ir a casa por algo importante.

-Yo… debo irme.

- Lo sé.

Con otro beso en la boca se despidieron. El auto del alfa arrancó y se fue. Izuku caminó tranquilamente fuera del estacionamiento sintiendo el frío de no estar en los brazos de su amado, pero sabía cuál era su posición.

Si, fue ahí en la salida donde se topó con Bakugo Katsuki.

-Sé tu sucio secreto. – Esas palabras fueron suficientes para llenarlo de miedo por lo que sería capaz de hacer ese alfa rubio malhumorado.

- ¿Sigues divagando?

Y era momento de enfrentar la realidad. – No

La estúpida sonrisa socarrona no se le borraba a Bakugo. – Bien, empecemos con la acción. – El rubio se desabrochó el cinturón de los pantalones.

-Espera, ¿ahora? ¿aquí?

- Si, ¿quieres ir a un hotel? – El alfa se quita la casaca negra, es el mas emocionado de ambos. – No te vi protestar hace rato que estabas cogiendo aquí con el imbécil ojeroso.

A Izuku no le gusta que lo mencionen, su pequeño secreto a la luz está siendo expuesto.

-Si quieres podemos seguir conversando hasta que me ponga duro.

- Eres un maldito asqueroso.

- Y tú eres el amante de un alfa casado. ¿Quién de los dos es la peor mierda?

El peliverde no contesta. No tiene con que defenderse. Solo quiere estar entre los brazos de Shinso para que lo consuele.

-Hace un año que se casó con Denki, tú fuiste dama de honor en la boda. ¿No te da vergüenza?

Ese día Denki lucía radiante con su traje blanco. Fue una boda transmitida a nivel nacional.

Izuku ya no podía más, el problema estaba frente a él. Katsuki a cada momento se lo repetía y él quería seguir ignorándolo. Salió del auto en un impulso de olvidarse de todo y echarse a correr.

"Hmg… ahh…"

Empieza a escuchar un audio.

"Eres mío, repítelo Zuko, eres solo mío."

Son sus gemidos y la voz de Shinso. Asustado se voltea a mirar al auto. Bakugo está masturbándose con ese audio.

-¿De dónde lo sacaste?

- Si quieres que lo borre ven y chúpamela. – Bakugo estaba muy concentrado en su celular, era una delicia escuchar los gemidos de Izuku.

Shinso es una persona pública gracias a Denki. No puede dejar que su imagen se arruine y sabe que Bakugo es capaz de hacer cualquier cosa.

El omega mira a ambos lados cuidadoso de que no haya nadie mas que los vea. Está decidido a sacrificar su dignidad por el bien de Shinso.

Entra de vuelta al auto, se quita la chompa y se pone entre las piernas de Bakugo. Mira al alfa con odio y miedo, pero no tiene otra salida más que obedecerlo.

El miembro ya está lubricado con su propio líquido preseminal. Es grande, gordo y grueso. Espera que pueda entrar en su boca.

Bakugo suelta su miembro para que el omega inicie su trabajo. – Veamos si vales la pena como amante.

Cada palabra es como una daga que apuñala la mente de Izuku, no necesita decírselo, él lo sabe y es cociente. Toma el miembro y lo lleva a su boca. Cierra los ojos para hacer su trabajo mas fácil, quiere imaginar que es Shinso.

Hace círculos con su lengua en el glande mientras se acostumbra al sabor.

Bakugo lo toma por el cabello y lo jala hacia atrás. – Abre los ojos, quiero que me mires mientras te comes mi verga.

Izuku obece, hay furia en sus ojos esmeralda viendo la maldad de los iris escarlata. Poco a poco va metiendo la larga longitud más y más a su boca.

Sentir las suaves paredes de la cavidad bucal del omega es muy placentero para Bakugo, mantiene su cara neutral para tratar de humillarlo.

Mantener la mandíbula abierta para ese tamaño le cuesta trabajo a Izuku y se forman lágrimas en sus ojos. Eso le divierte a Bakugo, quiere hacerlo sufrir de todas las maneras posibles.

El teléfono del rubio suena, en la primera vez no lo atiende pero a la segunda lo hace.

-Estoy ocupado ¿Qué quieres?

Izuku no puede escuchar ya que el "pop" que hace con su boca resuena en sus oídos, quiere hacer que Bakugo se venga de una vez, pues se pone a conversar por el teléfono como si en ese momento no le estuvieran haciendo una felación.

En su desesperación se traga todo el miembro hasta que su mentón choca con la bolas del alfa.

Esto sorprende a Bakugo ya que casi lo hace venirse – Te dejo, mi puta está haciendo su trabajo.

Corta la llamada y toma de los rizos a Izuku para obligarlo a tomar todo su falo otra vez.

Levanta su pelvis del asiento para embestir esa pequeña boca. El omega se apega al asiento para no perder el equilibrio y deja de Bakugo haga con él lo que quiera.

-Oh, mierda. – Las embestidas se aceleran al sentir la garganta del otro, las lágrimas que recorren las mejillas pecosas, es todo un espectáculo para su alfa.

Finalmente mantiene la boca tomando todo su miembro, Izuku está sudando y su frente está pegada al abdomen del alfa mientras recibe todo su semen.

-Trágalo todo. – Ordena Katsuki.

Con decepción de si mismo, Izuku obedece, ya ni siquiera quiere mirar al alfa. Se regresa al asiento del copiloto mientras se limpia los labios y mira por la ventana.

-Debo irme.

- ¿Te llamó tu novia? – Intenta burlarse.

- Tengo negocios que atender, yo si estoy soltero así que es un peso menos a tu conciencia.

- ¿Borrarás las fotos?

No hay una respuesta, el auto enciende Y Bakugo conduce. Pasó una media hora hasta que se detienen e Izuku se da cuenta de donde están.

-A diferencia del imbécil de Shinso, yo si soy un caballero.

Están en el complejo de departamentos donde Izuku se baja. – ¿Cómo sabes donde vivo?

-Pronto sabrás de mí, Izuku Midoriya.

- ¿No borrarás las fotos? – Es algo que temía pero que también sabía que podía suceder. Su esfuerzo fue en vano.

- No olvides que eres el amante del esposo de mi mejor amigo.

Fue lo último que dijo Bakugo antes de irse. Dejando ahí a un Izuku solo, triste y desolado. Se sentía sucio, de lo que hizo y de sí mismo. Sentía asco de cada decisión que tomó en su vida para llegar a ese punto.


Cachorro de carnero

Lo encontró en la montaña.

Estaba acomodado perfectamente entre un par de rocas revestidas con pieles del mismo color que su curiosa ropa, con las mejillas regordetas, rosadas y salpicadas con pecas, durmiendo plácidamente y sin preocupación alguna, ajeno a los contados copos de nieve que comenzaron a caer sobre él.

Era un cachorro cambiaformas de carnero, debía tener como dos años de edad.

Sus lobos olfatearon sus cuernos, para luego desviarse a la parte inferior en la que sus patas eran las de su forma animal, mientras de la cintura hacia arriba estaba en su forma humana.

Normal, porque aún no podía controlar el cambio.

Se acuclillo frente a él.

¿Quién demonios había dejado a su cachorro aquí, sin protección en una zona de caza?

—Busca si hay alguien con un olor similar en el perímetro. — ordenó a uno de sus lobeznos, cortando un trozo de la tela sobre la que el pequeño carnero estaba durmiendo para determinar el rastro.

El lobo corrió en cuanto grabó el aroma en su nariz.

Mientras tanto, Katsuki solo se quedó observando al pequeño carnero, un poco sorprendido de que sus lobos no lo hayan devorado en cuanto lo encontraron, sino lo contrario.

Fueron por él a la aldea para que viniera a verlo.

—Oye, apartate. — ordenó en cuanto vio a Zero, el lobo Alfa de su manada acostarse a lado del carnero, justo en la posición en la que se suponía acurrucaban a los suyos.

Katsuki enarco una ceja.

—No vas a quedartelo. — dijo.

El lobo solo lo miro. No estaba pidiendo autorización y Katsuki lo sabía.

El lobezno que había enviado en búsqueda de algún rastro, regreso minutos después.

Quién sea que lo haya dejado ahí, ya no estaba. Katsuki chasqueó la lengua.

—Vamos, es hora de irnos. — dijo.

Los lobos andando alrededor se detuvieron en seco.

Katsuki, nuevamente se sorprendió por su extraño comportamiento hasta que entendió; querían que se llevará al cachorro.

—No, no, no, no. — movió las manos, negando.

Entonces cada uno de los lobos se echó en el suelo, alrededor del cachorro y el lobo Alfa que cerro los ojos, como si fuera a dormir.

¡¿Qué carajos...?!

—Oh mi... Deben estar bromeando.

Pero ningún lobo se movió.

Katsuki se pasó una mano por el rostro.

No, él no podía cuidar de un cachorro, menos de carnero siendo de un clan de lobos. En cuanto entrara a la aldea lo querrían devorar, ¡Y además apenas tenía dieciséis!

Se suponía que estaba preparándose para tomar el liderazgo del clan a los diecisiete. No podía tener distracciones, sus lobos, los encargados de ayudarle a mantener a salvo el clan menos y ahora, ¡Estaban protegiendo a un cachorro de carnero en lugar de a él!

¡Increíble!

Suspiro.

No había tiempo que perder, y si sus lobos estaban ensimismados en llevarse a ese cachorro...

Así que tomandolo entre sus brazos con todo y pieles, lo notó.

Estaba ardiendo en fiebre. Mierda.

—Zero, llévame a la aldea. Ahora. — ordenó, y el lobezno que de pie media lo que él en su forma humana, se paró a su lado para que pudiera subir a su lomo.

Katsuki lo hizo, y en segundos ya se encontraban atravesando el vasto lago congelado.

Ahora entendía porqué sus lobos no habían querido irse, y él, no era un desalmado como para dejar una criatura varada en medio de la nada con alto riesgo de morir.

Tal vez por eso lo abandonaron ahí, porque estaba a punto de morir.

Pero en su aldea había una infinidad de remedios que podrían salvarlo, solo tenía que llevarlo con Momo y ella sabría qué hacer.

Así que apresurando a sus lobos, llegaron en un parpadeo a la aldea en donde, justo como los lobos, los aldeanos reaccionaron extrañamente ante la llegada del cachorro de carnero.

Y cómo si fuera cosa del destino, Momo fue la primera en acercarse.

—¡Bakugo-san!

—Atiendelo ahora, lo encontré con fiebre. Seguramente porque estaba a la interperie y aún es demasiado pequeño para ello.

—¡Lo haré!

Momo, con ayuda de Tsuru lo llevaron dentro de la tienda que ocupaban como consultorio.

Un montón de gente comenzó a aglomerarse alrededor, murmurando.

Katsuki solo captó las palabras "profecía", "elegido" antes de que sus padres arrebataran su atención.

—¡Lo encontraste! — dijo su madre, una vez llegando a él.

Masaru venía detrás, ambos con expresiones que Katsuki no sabía descifrar porque parecían felices, pero aterrados.

—¿A quién? ¿De qué hablan?

—¡Al cachorro de carnero! ¡¿Acaso no recuerdas la leyenda?!

Katsuki recordó.

Había una vieja leyenda, en donde mencionaba que los lobos una vez sirvieron a un carnero que los salvo de un ser oscuro, involucraba magia que fue de dónde nació el hecho de que se convirtieran en cambiaformas y una guerra desastrosa pero, eso había sido demasiado tiempo atrás.

—Vieja, esas solo son leyendas. — respondió.

Y su madre le dio un golpe en la cabeza.

—Es el asentamiento de nuestra existencia, mocoso. ¡Más respeto!

—Querida, creo que es hora de decirle. — comentó Masaru y Katsuki frunció el ceño.

—Pero primero, para que entienda el peso de las leyendas y de la responsabilidad que llevara ahora sobre sus hombros al ser el que encontró al cachorro de carnero, hay que hacerlo líder Masaru. — dijo.

Y aunque Katsuki no entendió en ese momento, lo haría eventualmente.

Porque su primer amor desataría la guerra, y eso que no sabía que ese cachorro de carnero creciera para convertirse en lo primero y desatar lo segundo.


Gurduaespaldas

—Oh por Dios!— Chilló una reportera de cabellera castaña escondida entre los enormes equipos de sonido. —¡Vamos Gerad captura este momento!—

—Eso hago Lindsey, eso hago.— Masculló el reportero quien enfocaba su atención en su labor. —¿Que acaso ésto no es algo ilegal?—

—¿Ilegal? Porfavor Gerad, sabes cuánto valor tiene éste material. ¡Al fin podremos sacar de dudas a toda nuestra ausencia!— Volvió a chillar como niña pequeña, emocionada de ver cómo su mayor sueño se volvía real.

El pelinegro tan solo se limitó a poner los ojos en blanco y continuar enfocando a ciertas personas. —Si lo que tú digas.—

—¿Seguro está todo bien Kacchan?— Insistió Izuku.

—Caramba que si lo ésta. Eres muy estúpido nerd. Te estás preocupando por nada.— Regañó Bakugo.

—Lo siento..—

—Ya no te disculpes y quedate quieto para acomodarte el micrófono. Llevas dos años en la industria y eres incapaz de acomodar un simple micrófono.—

Izuku rió con pena por las palancas del cenizo quien se encontraba inclinado hacía su rostro, acomodando como podía el micrófono que llevaba en oreja y daba a su boca.

Sin saber que alguien los estaba viendo.

—Muchas gracias Kacchan!— Sonrío.

—Si sonríes mucho te comeré a besos.— Bufó Katsuki con un leve sonrojo y algo de molestía por tal efecto provocando que izuku se pusiera aún peor.

—¡P-perdón!—

—¡¡Que dejes de sonreír así te digo!!—

—¡Si!—

[...]

—¡Si amigos! Así como lo miran, el gran cantante Midoriya Izuku y su apuesto guarda espaldas Bakugo Katsuki no tienen una simple "amistad"—

—¡Pero Lindsey que bomba de noticia!— Exclamó otro reportero. —¿Será acaso que planeaban mantener...—

El televisor fue apagado por el cenizo quien se encontraba sentado en la barra. Izuku estaba en shock ante la noticia mientras sostenía dos tazas de café, una suya y la otra del contrario. Aún le costaba digerir el relevante acontecimiento.

—Mierda, mierda, ¡mierda!— Gruñó Bakugo llegando sus manos a su cabello y pasándolo por este con frustración. —Pero que gente para más metiche..

Izuku se acercó a Bakugo una vez salió de su trance, dejó las tazas sobre la barra y tomó asiento junto al del cenizo.

—Kacchan..—

—¡¿Qué carajos quieres Deku!?— Bufó con gran rabia provocando el estremecer del pecoso quien tan solo bajó la mirada.

—Lo siento.. todo esto es mi culpa.—

Con la mirada baja y el sentimiento de culpa a flor de piel Izuku tensó su mandíbula, no obstante Bakugo se limitó a dejar escapar un gran suspiro lleno de pesadez.

—No Deku. Ésto no es tu culpa— Masculló con tono más tranquilo.

—Tampoco tuya—

—Joder Deku conmigo es diferente.— Exclamó dando una pequeña pausa. —Mi debes es cuidarte. Debí haber sabido que podría pasar, debía de estar atento..— fué interrumpido.

—No Kacchan, porfavor yo fuí quien te pidió ayuda... Si no lo hubiera echo quizás no estarías metido en este lío.—

El silencio cayó entre ambos, Izuku bebía de su café sin poder mirar a Bakugo. Él mismo aún mantenía un semblante serio y frustrado.

—Eres un terco.—

—¿Qué?—

Con aquellas palabras Bakugo se giró para mirar a Izuku quién estaba totalmente lleno de confusión.

—Me importa un carajo que hablen de mi. Deku no sabes cómo me emputa y me cabrea verte así, es que.. ¡joder! Debí de controlarme, pero es muy difícil..—

Si algo odiaba Bakugo era la gente metiche e entrometida, esa que no tenía en que perder el tiempo y se metía a fuerza en la vida ajena.

Izuku tenía sus mejillas de un tono rojizo notable, si bien hace ya un año sostenía una relación en secreto con el cenizo quien a más de eso era su guarda espaldas no vió venir el echo de que los medios fueran a meterse tanto en su vida privada. Realmente los medios no solían conocer de "privacidad" con tal de obtener información de primera.

—Kacchan grosero—

—Corrección, soy tu grosero— Habló con tono burlón provocando el aumento en el sonrojo de Izuku.

—Y-ya deja de hablar tonterías. El café se enfría— Excusó y en un dos por tres éste se había bebido su taza completa. Causando una fuerte risa por parte del cenizo. —¡Oye no te rías! ¡El café frío no es igual que el caliente!—

—A mi todos me saben igual, son la misma cosa—

—Eso es porque no sabes apreciar el buen sabor de la vida— Respondió sintiéndose ciertamente ofendido por el comentario del cenizo.

—¿Eso crees tú?— Cuestionó.

—Pues claro, vale la pena sentarse y saborear el buen sabor de la vida—

—Deku.—

—¿Sí?—

Cuando Izuku volteó pudo divisar la sonrisa macabra que tenía el cenizo. Estaba sentenciado eso era seguro.

—Pues yo pienso que vale la pena recordarte el sabor que tiene nuestra vida cuando no estamos frente a las cámaras.—

—¡Ven aquí Deku!— Amenazó mientras seguía al nombrado por todo el departamento.

—¡N-no!— Chilló Izuku. —¡Kacchan Porfavor!— Gritó mientras corría.

—¿Cómo qué no?— Amenazó victorioso una vez se lanzó sobre el pecoso y lo tuvo entre sus brazos. —Ya no hay salida estúpido nerd. Te tengo.—

—¡Kacchan! ¡Porfavor hablemos! ¡Debe haber otra forma!— Suplicó Izuku. —¡Solo estaba hablando del café!.—

—¿Qué?, ¿Acaso dijiste algo Zuzu? Porque no te escuché— Burló Bakugo.

—¡Ya te dije que me refería al café!— Gimoteó.

—Que pena, porque yo no lo hacía.—

—¡¡No puedes hablar encerio!! ¡¡Mañana tengo una presentación!!—

Bakugo no respondió.

—¡¡KACCHAN!!—

Y sin más Izuku fue cargado al hombro por Bakugo quien caminaba en dirección a la habitación mientras reía del como el pecoso intentaba zafarse de su agarre o de intentar razonar para conseguir salvarse de su irremediable "castigo" por ser tan irresistible a los ojos rubíes del más alto.

FIN.


Huye conmigo

—Definitavemente el verde te sienta bien kacchan..— Masculló Izumi estando detrás de su sirvienta. —Aunque siendo francas cualquier color te sentaría perfecto— Culminó con una sonrisa en su rostro.

—Deku.. es hora de..—

Interrumpió la pecosa.

—Shh.. déjame mirarte un poco más..—

—Pero—

—Sin peros Katsumi, una vez cruce por esa puerta y salga ante todos seré mujer casada. No me desagrada la idea del todo, simplemente ya no podré tener el mismo tiempo para estar cerca de ti que antes. Solo déjame apreciar tu belleza un poco más..—

Aquello provocó que las mejillas de la rubia se tomarán de un ligero color carmín.

—Deja de hablar imprudencias, vas tarde para la boda!— Intento levantarse más no pudo, las mano de la novia seguían en sus hombro. —Deku esto es en serio—

—Claro que es en serio Kacchan, pero no hay prisa. Los invitados pueden esperar un poco más, una mujer debe tomarse el tiempo necesario para arreglarse en un día tan especial como su boda ¿no crees?—

—Bueno si, pero ese no es el punto aquí— Chilló con cierta molestia. —El punto es que tú tú..—

—Que yo me casaré, me iré de luna de miel y seguiré mi vida atada a un hombre que simplemente fue elegido para mí sin si quiera consultarlo— Finalizó, soltando los hombros de la contraria y caminando por la habitación. —Kacchan así se pierde toda la diversión, no tiene caso casarse si no hay amor.—

Katsumi se quitó los pendientes de esmeraldas y los dejó en su lugar lo que molestó un poco a Izumi.

—Nunca dije qué te los podías quitar—

La miró con ojos oscuros y fulminantes.

—¡Y yo nunca dije que quería ponerme los!— Bufó.

—No me hables en ese tono kacchan.—

Cruzada de brazos la pecosa regañó a su terca mucama.

—¡Simplemente quiero que dejes de tratarme como lo haces! ¡¿Por qué no entiendes!? Estás a nada de casarte y estás tan.. tan—

—¿Tan?—

—¡Tan así! Que yo.. Carajo ¡SIMPLEMENTE NO PUEDO RESISTIRLO!—

Dejó salir después de tanto, quería besarla, abrazarla, tocarla, poder estar a lado de la pecosa olvidando todos los estándares y políticas que la dividían. Viviendo en un lugar donde pocos tenían el privilegio de nacer en cunas de oro con el simple echo de trabajar para alguna familia y poder subsistir de algún modo ya era una gran bendición.

—¿A qué te refieres?—

—¡A que estoy loca, Izumi! Loca por ti. Maldita seas Izu, llevó años trabajando, partiendo me el lomo como burra para poder estar a tu lado para que venga un tipejo cualquiera a pedirte en matrimonio y pretenda conocerte de toda la vida. Joder ¡¿en qué mierda estabas pensando cuaando dijiste ese puto si!?—

Ahora la sorprendida y boquiabierta era la pecosa, quién no dijo o hizo algo al respecto. Miró y escuchó la arrebatada confesión de quién por años había sido su sirvienta, su amiga y su todo.

—Estos no es más que una estúpida mierda.. todo, ese tipo. La gentuza esa que espera verte así.. si tan solo..— Apretando sus puños, bajó la mirada y tenso todo su cuerpo sintiendo la rabia recorrer todo su cuerpo. —Él no merece verte así de hermosa.. nadie se merece estar a tu lado.. eres tan hermosa.. solo opacarían tu belleza y jodido brillar.—

—..Kacchan..—

—Me importa tres rábanos si ésto está mal. Deku porfavor no..—

Cuando levantó su mirada, una mano estaba extendida hacía ella. Izumi tenía sus ojos con unas pequeñas lágrimas, el brillo en sus ojos era tan intenso, la sonrisa en su rostro estaba llena de timidez y pena, sus mejillas bañadas en un rojo que casi volvía invisible a sus tantas pecas.

—Vámonos..—

—¿Qué?—

—Huye conmigo kacchan..—

Los ojos de katsumi se abrieron ante tal imprudencia.

—Es una puta broma ¿no?— Izumi negó. —Oh carajos..—

—Por favor Kacchan, no hay tiempo. Tú y yo lo acabamos de decir.. no tengo porque casarme si no es con quién yo ame. Pues te amo, no me importa tener que dejar todos estos malditos lujos, quiero estar contigo.. así que vámonos, huyamos lejos de aquí. Seamos solo las dos porfavor..—

La rubia tardó unos cuantos minutos para darse cuenta de que aquello, efectivamente no era un simple sueño como todos los que había tenido. Era real, estaba sucediendo al fin.

—Largémonos de aquí—

Tomó la mano de Izumi, la apretó con fuerza y después de que se dedicarán unas cuantas risas y miradas, salieron de la gran mansión por las puertas de atrás, tomadas de las manos y sonriendo la una a la otra.

Ese día, el amor dejó de tener un solo camino. Ese día cupido se dió cuenta de que amor verdadero no se alimenta de defectos.

FIN.


KatsuDeku Lujuria

Katsuki sabía que tenía un problema, uno muy grave.

A sus veintiséis años era un sátiro en toda la extensión de la palabra.

¿La causa de su satiriasis? Un personaje creado para un juego sexual de realidad virtual. Y en su defensa, es que era jodidamente erótico, sumamente sensual pese a no existir.

—Eso, Deku. Te gusta que te joda, ¿eh? — su voz salía ronca.

Katsuki estaba de rodillas sobre su cama, el juguete sexual con forma de trasero hecho de silicona recibía su polla erecta, mojada y cargada de deseo mientras la máscara de realidad virtual cubría sus ojos y así, mantenerlo enfocado en el sonrojado rostro pecoso del avatar que se jodía cada vez.

Era una especie de obsesión, Deku le causaba una lujuria insaciable, al grado en que cada noche después del trabajo, se masturbaba o cogía ese trasero de silicona mientras miraba cada una de sus expresiones lascivas y llenaba sus tímpanos con sus armoniosos gemidos hasta desfallecer.

—¡Si, cariño! ¡Me encanta tu polla! ¡Es tan grande y llena cada espacio de mi estrecho agujero! ¡Ngh!

Era exagerado, pero las terminales nerviosas de Katsuki respondían al estímulo que estás mismas provocaban ante la creación mental de poder conocer a un amante así de perfecto y complaciente en la vida real.

Un anhelo imposible de volverse realidad, porque nunca encontraría a un amante que fuera capaz de soportar su tamaño.

La última vez que estuvo con un tipo, lo desgarró. Fue terrible.

—Joder, amo tu agujero, amo cada maldita parte de ti, Deku~

—Eso, dame más duro. Mételo hasta el fondo. ¡Córrete dentro de mi!

La velocidad de sus caderas aumentó.

—¡Oh, sí!

El vibrador que había incluido dentro del agujero de silicona era un plus genial por la voragine de sensaciones que sobreestimula su pene, casi al grado de hacerlo ver estrellas en cuanto cada nuevo orgasmo llegaba abrazador y electrizante, estremeciendolo de pies a cabeza, obligándolo a maldecir al aire por no poder tener a un tipo como Deku, de carne y hueso para poder besarlo, morderlo, y coger su agujero con su lengua como descanso de medio tiempo.

Saco su polla del interior de aquel agujero de silicona.

Su semen se desbordó del mismo, Katsuki se dejó caer de espaldas sobre la cama, justo a un lado, manteniendo la máscara de realidad virtual para deleitarse con las expresiones post orgasmicas que hacía Deku aún en la vista del aparato.

Katsuki estiró su mano.

Ojalá pudiera ser capaz de tocarlo, pero su mano se encontró con la nada, el aire vacío y solitario de su habitación.

La idea de repetir la secuencia para venirse un par de veces más era lo único que llenaba el vacío que marcaba cada vez más la inexistencia de Deku.

Saciar su libido con un caracter de una realidad virtual era asombroso, y frustrante al mismo tiempo, pero bueno, al menos podía liberar su lujuria sin herir a alguien más, solo a él con un deseo que jamás será satisfecho del todo.


AMORÍO OSCURO

Él se escondía desde las sombras, era una persona normalmente solitaria, un chico que creció solo sin quirk y que con solo su cerebro tuvo que sobrevivir.

La liga de villanos trato de reclutarlo en constantes ocasiones, pero un Dom como él de alta categoría nunca se doblaría ante ellos ¿Quienes se creían? Con solo un gruñido retrocedían.

Katsuki Bakugo solo tenía un interés en la vida, uno con nombre y apellido, Izuku Midoriya un excompañero de la secundaria siempre fue amable y gentil con él, los demás eran muy groseros, se burlaban por ser huérfano y un quirkless.

Mientras Izuku, un adolescente amado por sus padres, el don perfectamente equilibrado entre la telequinesis y el aliento de fuego, pues podría manipular a voluntad la dirección de la flor roja, él era la perfección simplemente increíble.

No iba a dejar que esa cosita hermosa se lo quedará cualquier persona ¡Oh, no! Era suyo, le importa un carajo que sea ahora un héroe y que a él lo nombren estúpidamente villano, Izuku tendría un hombre, una familia y solo engendraria a los hijo de él.

Conociendo el recorrido de su bello pecoso, espero a que quedará solo, para caminar hacia él, pero con los buenos instintos del peliverde, giro y lo encaro soplando su fuego, solo alcanzó a agacharse, no se enfrentaría a su amado, no quería eso sino darle un poquito de su amor.

—¡De rodillas! — Al escuchar la orden, de inmediato cae con su cuerpo caliente, activo las dinámicas dom-sub. — Hola, Deku.— Lo nombra burlesco.

— Pero tú... — Apenas puede decir jadeante.

— Preséntate, sub — Ordena mientras inicia a desabrocharse el pantalón, con las dinámicas activas, provoca que Izuku iniciara a desnudarse para él.


SU ELECCIÓN

No pongan a elegir a Izuku Midoriya entre otras personas y su novio, porque sin dudas tendría que escapar de su amado rubio y eso era una broma entre sus amigos, donde cuando llegaba Katsuki uno le preguntaba al azar un:

"Izuku, ¿Katsuki o " y se nombraba a si mismo, cómo no miraba a su novio, prefería evitar conflictos y escogía a su amigo o amiga, recibiendo un gran golpe en su cabeza por medio de Bakugo con un "te escuché, idiota" y las carcajadas no se hacían esperar en el grupito por la cara de sorpresa del pecoso.

Izuku se fue haciendo más cuidadoso en esos juegos pero todavía caía y un día que todos molestaban ahora a Katsuki porque ese día se sentían todospoderosos (o probablemente querían morīr), le decían lo poco que Izuku lo quería porque siempre escogía a otra persona en vez de él y como si la vida odiara a Midoriya iba pasando encontrando a media clase con un malhumorado rubio.

—¡Vamos a resolver esto de una maldita vez! Ven aquí nervios con patas. — Expresa al final hablándole a su novio.

—¿Ahora que Kaachan? — Pregunta fastidiado.

—Vuelve a hablarme en ese tono y cambiaré toda tu salsa de tomate por picante.

—¿Por qué hacen enojar a Katsuki? ¿No entienden que la peor parte me la llevo yo?

—¡Como sea! Diles de una vez a esta bola de imbéciles tu elección, ¿A quien prefieres? ¿A esos pedazos de porquería? Que a simple vista son increíbles pero los conoces y se pierde el encanto ¿o a mí? Tu maravilloso novio que soporta cada parte de tí.

Izuku miraba a cada lado, odiaba que lo hicieran elegir, él quería a todos, pero obviamente no por igual.

Katsuki al mirar su frustración, solo sonríe y anexa:

—No tienes que responder, exactamente.

A paso lento, camina hacia el rubio, para después correr y cargarlo con fuerza, dónde su sonrojo le llegan hasta por su cuello y las orejas. Katsuki se aferra con sus brazos y piernas.

La buya de carilla entre todos no se hace esperar, algunos miran con ternura y otros con humor más pesada con burla.

—¡En sus caras extras inmundos!— Grita orgulloso Bakugo regalando a su vista sus dedos medio.

Él sabía que Izuku siempre lo elegiría, pero estaba hasta "el copete" del resto y tenía que darles una lección.


Amor eterno

Nuestra relación cambió al enterarme de que no tenías singularidad, decayó al tener cinco años y empeoró en la secundaria. Sin embargo esta no era una razón para molestarte, siempre había sido una excusa, realmente nunca me sentí superior a ti, nunca te odie.

Simplemente tenía miedo, no quería aceptar mis sentimientos. Si, me había enamorado de ti y me di cuenta de que lo estaba desde que estábamos en primaria. Pero las relaciones del mismo sexo no estaban bien vistas, parecía que las personas estabas estancadas en los siglos y años anteriores, nos encontrábamos en pleno siglo 21 y todavía había gente así. Además el que mi madre los criticara me hacía no querer aceptarlo.

Creí que si te molestaba o hacía cualquier otra cosa, dejaría mis sentimientos de lado y al final los olvidaria. Bastante estupido realmente. Aunque eso nunca funcionó, había leído en algún lado que entre más niegues tus sentimientos por esa persona más fuertes se hacen.

Y tenia razón, pues nunca pude superarte, nunca había dejado de amarte y tenía miedo, tenía miedo de que al final terminara cediendo y te dijera todo lo que sentía por ti, miedo a lo que dirían las demás personas y sobre todo tu. No quería escuchar tu respuesta, no podía escuchar un "NO"saliendo de tu boca, simplemente no podía.

Después se me había ocurrido que si me alejaba por fin lograría dejar de amarte, razón por la que me alejé de ti al entrar a U.A. Comencé a ignorarte y por obvia razón, deje de molestarte.

Claro que esto tampoco funcionó, empecé a tener celos; en la secundaria nunca los tuve pues no te hablabas con nadie. Pero cuando estuvimos en la preparatoria hiciste amigos, y tuve celos, especialmente por Todoroki y Uraraka. El verte tan cerca de ellos, me hacía hervir la sangre y me daban unas inmensas ganas de apartarte de ahí y decir que eras mío, nunca lo hice, por miedo nuevamente.

Hablando del Rey de aroma. Otra vez, al levantar la vista te mire con el mitad-mitad. Odio cuando estas con el…

—¡Bakugou!

Oh, genial. Ahora tengo que lidiar con el pelos de mierda.

— ¿Qué quieres? —pregunte con frialdad

— ¿Y esa frialdad? —río

— ¿Me vas a decir que quieres? Si no lárgate y déjame en paz.

— Bueno, quería saber si tú… Ehem…. —se aclaró la garganta.

— ¿Que cosa? —lo mire a la cara

— ¿Te gustaría ir al cine conmigo después de clases? —se sonrojo un poco al terminar de hablar.

¿Qué? ¿A-acaba de….

Bueno, como sea. Simplemente le dire que no

— Estoy ocupado — me levante dándole la espalda, iba a dar una vuelta

—Oh. —su sonrisa desapareció— ¿Entonces, mañana? —volvió a sonreír

Me volteé dispuesto a decirle que no y se largará para que me dejara en paz. Me arrepentí al instante, Todoroki te tenía abrazado por la espalda recargando su rostro en tu hombro, mientras tu te sonrojabas hasta las orejas y sonreías con nerviosismo. Volteaste a verme y nuestras miradas se conectaron por unos instantes, rápidamente aparte la mirada.

— Lo siento, no puedo

Le respondí con calma a Kirishima y sali de aula esta vez para irme al dormitorio, quería faltar a la última clase porque no podía estar ahí más tiempo, no después de lo que había visto. Mi mente comenzó a pensar de más las cosas.

"¿Por qué lo abrazo? ¿Son pareja? Y si es así ¿desde cuando? ¿Han estado juntos desde aquella vez? ¿Ya no podré estar con el?"

Realmente necesitaba dejar de pensar en aquello o terminaría por derrumbarme en pleno pasillo.

Habia llegado a mi dormitorio y me aventé a la cama abrazando una almohada, quería llorar no lo negaré, me dolía lo que había visto, y aunque en ese momento yo no supiera la verdad, no podía dejar de pensar en ello.

— Lo he perdido — me dije abrazando con fuerza la almohada— ¡Y todo por mis inseguridades!

No pude evitarlo, comencé a llorar. Al final me quede dormido, y al despertar te encontré sentado en mi cama, estabas leyendo un libro.

— ¿Deku? —hable captando tu atención

— ¡Kachan! —me abrazaste— ¿Estás bien? ¿Te sientes mal?

Tocaste mi frente, revisando que no tuviera fiebre y yo me sonrojé por la cercanía.

— ¿Qué haces aquí? — me senté

— Ah… b-Bueno. Saliste del salón con prisa y creí que te sentías mal, así que quise venir a verte. Solamente que te encontré dormido y no quise despertarte. —te tocaste la nuca evitando mi mirada.

— No tengo nada — te respondí

— ¿Estas seguro?

— ¿Por qué no lo estaría? —te mire

— No me has gritado

Cierto.

— No tengo ganas, es todo.

— Si tú lo dices

Nos quedamos un rato en silencio, no sabía que decir y no quería abrir la boca porque sabría que terminaría echándolo de mi habitación, algo que no quería.

—Deku

— ¿Mm? — dirigiste tu mirada hacia mi

— Mira… yo —revolví mi cabello

— ¿Que?

— Bueno, verás yo….

Las palabras no salían de mi boca

— ¿Tu que? — alzaste una ceja intrigado por lo que diría.

-Perdonportodoloquehiceenlasecundarianoeramiintencionyrelamentenoqueriahacerlo

Hablé con rapidez y cerré los ojos con fuerza

Tu reíste. Dios realmente amaba cuando reías.

— Jajaja Kachan. No tienes porque pedirme perdón

— Espera- ¿me entendiste?

—Claro, como no voy a entenderte si yo uso ese idioma diario —soltaste una risita y me sonreíste

— C-como sea

— En fin, no tienes porque pedirme disculpas, realmente no te guardo rencor y yo te peroné hace mucho.

—Gracias —te sonrei

— ¿Acabas de sonreír? —tus ojos se abrieron con algo de asombro

— ¿Qué? ¡C-Claro que no! —borre la sonrisa

— Lo acabas de hacer

— ¡No es cierto!

— ¡Claro que si!

— ¡Que no!

— ¡Dejame verla otra vez!

— ¡¿Que?!

Te lanzaste hacia mi, tirándome otra vez a la cama, sonreías y yo no pude evitar hacer lo mismo.

— ¡Ja! ¡Lo conseguí!

Te di la vuelta y comencé a hacerte cosquillas, realmente amaba tu risa, y quería escucharla lo más que pudiera.

— Y-ya jajaja K-Kachan y-ya

Te movías de un lado a otro y para mi era lo más lindo que podía ver.

— Está bien

Me detuve, más sin embargo no me separé de ti, observé tus hermosos ojos esmeralda, estabas tan cerca mío que no lo evité y terminé por besarte. Para mi sorpresa lo aceptaste y me abrazaste por el cuello.

Me separé de ti y caí en cuenta, me levante con rapidez.

— Mierda, perdón me deje llevar

—¿Kachan?

— Relamente lo siento, oh mierda. —entre en pánico

— Kachan

— Te bese sabiendo que estabas con el mitad-mitad

— ¿Que? ¡No soy pareja de Todoroki-Kun!

— ¿Como? —volteé a verte

— Que no soy pareja de Todoroki. ¿De donde sacaste eso?

— Te estaba abrazando por la espalda y creí que tu y el…

Te comenzaste a carcajear

— Todoroki sólo quería darle celos a Iida-Kun

— Espera ¿que?

— Jajaja si, no puedo creer que pensaras en eso

— ¡Bueno pues lo siento! —respondí con sarcasmo

— Kachan

— ¿Que?

— ¿Que significó el beso?

Oh no, no no no no no

Ahora tenía que decirle la verdad y yo

A quien engaño, creo que es tiempo de decirle.

— El beso

— Si, el beso

— Mira. De- No, Izuku

Te sorprendiste al escuchar que te llame Izuku

— Me gustas, me gustas desde que estamos en primaria y no te lo había dicho antes porque tenía miedo de cómo reaccionarías tú y las demás personas y por eso comencé a molestarte y yo-

Colocaste tu dedo índice en mis labios para que me callara.

— Shhh. No es necesario explicar.

— Bueno, ya puedes rechazarme —suspire

— No lo haré

— ¿Ha?

— Tu también me gustas Kachan

— ¿Q-que? ¿H-hablas enserio?

La felicidad no cabía en mi, escuchar decirte que me correspondías, me hacía bastante feliz.

— Si, también me gustas

Te bese nuevamente.

— ¿Te gustaría ser mi novio, Izuku?

— ¡Claro que si!

Me abrazaste bastante feliz.

Al día siguiente les dijimos a los demás sobre nuestra relación. Todos se alegraron, aunque Kirishima no se veía muy feliz para ser sincero. Y sabía la razón, no quise lastimarlo, pero de todos modos lo haría, porque no lo amaba a él. Dejo de hablarme por un tiempo, creo que le dolía y lo entiendo yo estaría igual.

Con el tiempo volvió a hablarme y al final terminó confesando que probablemente le pediría al pikachu ser su novio, pues después de haberme superado este había caído otra vez en el amor y se había enamorado de el.

Las cosas iban bien entre Deku y yo, nos graduamos y decidimos vivir juntos mientras trabajábamos con héroes.

4 años después de la graduación

— ¿Te gustaría casarte conmigo Izuku Midoriya?

Te pregunté estando hincado con el anillo en mano. Tu lloraste con una sonrisa en la cara

— ¡Si! ¡Si si si!

Te coloque el anillo y me levante para besarte. El que hayas aceptado me llenaba de alegría.

— Te amo Kachan

— Yo también te amo

Nuestros amigos nos felicitaron y las personas que había alrededor también lo hicieron.

La boda se llevaría dentro de tres meses y yo estaba deseesperado porque llegara ese día al menos eso pensaba pues en este momento al estar parado en altar me moría de nervios, el verte entrar con tu hermoso traje blanco y ese velo cubriendo tu rostro…. Joder te mirabas más hermoso que los mismísimos ángeles.

La ceremonia había empezado y no podía evitar verte, eras demasido para mi.

— Bakugou Katsuki ¿aceptas a Izuku Midoriya como tu esposo hasta que la muerte los separé?

— Acepto — sonreí

— Y tu Izuku Midoriya ¿aceptas a Bakugou Katsuki como tu pareja hasta que la muerte los separé?

— Acepto —Tus ojos brillaron

— Ahora los declaró marido y esposo. Ya puedes besar a tu pareja.

Sin esperar mucho te bese con cariño

— Te amo como no tienes idea —te dije cuando me separe de ti

— Yo también te amo Katsuki

Sonreíste y me abrazaste para volverme a besar.

— Ahora seremos felices por siempre

— Claro que si

— ¡Katsuki Bakugou!

— Joder —susurré levantándome de la cama — ¿Que demonios quieres Denki?

— Es hora de tomar tus pastillas

— Bien —suspire

Me levante y me dirigí hacia Denki para tomar las pastillas.

— ¿Que soñaste esta vez?

— Mi boda con Izuku

— No se quien es Izuku, pero espero que sea lindo

— Oh claro que lo es, es el ser más hermoso de la tierra. —sonreí con arrogancia

— Seguro que si — el rubio río y se acercó a la puerta — Nos vemos Bakugou, traere tu próxima dosis en otras seis horas

— Si si si como sea

El rubio salió de la habitación dejando al pelicenizo en la cama.

— Supongo que tengo que seguir la historia

Se acosto en la cama y casi al instante se quedó dormido, y continuó la historia donde se había quedado.

— ¿Cómo se encontrará Bakugou? —pregunto una castaña tomando de su café.

—Igual de demente si no es que más —respondió un bicolor con seriedad.

—¡Todoroki! —lo regaño.

—¿Qué? ¿Me vas a decir que no es así?

—Todoroki —repitió su nombre.

—No, gracias a él perdí a mi mejor amigo —respondió con furia.

—Todoroki, sabes bien que Bakugou no lo hizo —hablo la chica de cabello rosado.

—¿Y tú cómo estás tan segura de que no fue el? Siempre tuvo un temperamento de mierda y sus arranques de ira no eran buenos y lo sabes.

—Su modo de ser no tiene nada que ver con lo que sucedió, Shoto. Bakugou controlaba sus arranques o su temperamento cuando estaba con Midoriya, no iba a suceder nada —la chica lo miro molesta.

—Eso tú no puedes saberlo, algún día se saldría de control y lo-

—¡Bakugou amaba a Midoriya! —Todoroki fue interrumpido por el grito de la pelirosa, quien cerró los ojos.

Todoroki guardó silencio.

—Bakugou amaba a Midoriya —volvió a repetir— Lo amaba con toda su alma, no paraba de hablar de él en todo el mendigo día, siempre pensaba en el, pensaba en que regalarle aunque no fuera una fecha especial y lo hacía porque para el, Midoriya era el ser más hermoso que había visto en su vida —abrió los ojos y miró a Shoto fijamente a los ojos — Katsuki estaba perdidamente enamorado de Izuku, y eso lo sabes perfectamente, Shoto.

—Pero-

—¡Sabias que Katsuki planeaba pedirle matrimonio! —volvió a interrumpirlo— Tu lo sabias, porque Katsuki te pidió ayuda para escoger el anillo.

Shoto volvió a guardar silencio, sabiendo que lo que decía era cierto.

—Así que no vuelvas a decir que Katsuki fue quien lo hizo, porque sabes que el no lo haría ni en un millón de años, porque lo amaba y preferiría ser él el que muriera y no Izuku.

—¿Entonces por qué está encerrado si no es por eso? —Shoto no podía aceptarlo, necesitaba culpar a alguien. Habían pasado tres años desde lo sucedido y aún no se encontraba a un culpable.

—La pregunta es algo tonta, Todoroki —la castañal, quien se había mantenido callada, le respondió.

—Cuando alguien pierde a un ser amado, ya sea algún familiar, la pareja o los hijos. Si no puede con la culpa de no haber podido salvarlos, llegará un momento en el que perderá la cordura. —lo miro— Eso fue lo qué pasó con Bakugou, deja de tratar de culparlo cuando tú mismo sabes que el no lo haría.

—Tsk —chasqueó la lengua con molestia, todo lo que decía era cierto, pero el hecho de no tener un responsable de la muerte de su mejor amigo, lo hacía querer culpar a todo el mundo.

El sonido de un celular llamó la atención de los tres.

—Kirishima dice que ira a ver cómo está —leyó el mensaje en voz alta.

—Dile que si podemos acompañarlo, me gustaría ver a Bakugou también, hace tiempo no lo veo —la castaña la miro con algo de tristeza, apesar de las diferencias y de sus peleas, hubo un momento en el que las cosas entre ella y Bakugou se había aligerado, dando oportunidad de entablar una amistad. Lo extrañaba.

—Dice que le gustaría ir solo, al parecer necesita hablar unas cosas con Bakugou. —apagó su celular para después tomar su café.

—Oh, realmente me hubiera gustado ir, pero supongo que está bien, a la próxima será —sonrió.

El ambiente ya se había aligerado, así que siguieron con su tarde con normalidad, esperando buenas noticias acerca de Bakugou.

—¡Kaminari!

—¿Si, señor Torino? —respondió a su llamado.

—Te busca un chico pelirrojo en la puerta.

Al escuchar eso, sus mejillas se coloraron.

—Dígale que pase —le sonrió al hombre antes de que esté se retirara.

Con una velocidad, se dirigió al baño que tenía y se echo agua en el cabello, para después peinárselo; aprovechó que su oficina estaba algo lejos para lavarse los dientes y poner se algo de colonia.

Estaba nervioso, hacia tiempo que no veía a Kirishima, su crush de hace tres años.

—¿Hola? —Kirishima abrió un poco la puerta—¿Kaminari?

—¡Hola, Kirishima! —con rapidez salió del baño para ir a recibirlo —pasa pasa

—Disculpa, el señor me dijo que viniera a tu oficina —sonrió algo avergonzado.

—No te preocupes, yo le pedí que te dijera eso —sonrió de igual manera.

—¿Cómo estás? ¿Que tal el trabajo de medio tiempo? —se sentó en un sofá.

—Muy bien de hecho, algo cansado. Hay un pacientes que no quieren cooperar mucho —río un poco.

—Entiendo, debe de haber algunos difíciles

—No tienes idea —suspiro— Y bueno, ¿que te trae por aquí un martes por la mañana? No deberías estar haciendo tus patrullajes y esas cosas —soltó otra pequeña risa.

—Hoy no tengo nada que hacer, se cancelaron mis patrullajes —se sobo el cuello—En realidad venía a ver a Bakugou.

Al escuchar esto, todos los ánimos de Kaminari se desmoronaron como si nada.

—A-ah, ya veo

Bakugou, el paciente que llevaba internado tres años, el menos problemático y alguien a quien, aunque estuviera mal, considera su amigo y su rival.

Pues Kirishima se encuentra enamorado de el; siempre que es mencionado sus ánimos bajan, sabe que no puede competir contra Bakugou, porque apesar de estar "loco" es un hombre muy atractivo.

—B-Bueno déjame infórmate que se encuentra en buen estado, no ha ocasionado problemas —trató de actuar con naturalidad.

—Me gustaría verlo, ¿podrías llevarme? —pidió con una sonrisa.

—A-ah bueno, no creo que sea buena idea. Tienes que sacar una cita y b-Bueno —no quería, no quería llevarlo, los ojos de Kirishima brillarían de felicidad y amor y el no quería verlo.

—¿Por favoooor? —trató de hacer una cara de perrito, tratando de convencer a Kaminari.

Suspiró— Esta bien, pero será solo por un rato —le sonrió.

—¡Claro!

Ambos se levantaron, Kaminari tomó un su carpeta de anotaciones y salió junto al pelirrojo.

Caminaron por un largo pasillo color azul celestes, para después dar vuelta hacia la izquierda, topándose con unas puertas.

Kaminari sacó su gafete para pasarlo por la banda magnética, abriendo las puertas.

Caminaron otro tramo, pasando por puertas color blanco.

—Joven Kaminari —Kaminari se detuvo, dándose vuelta hacia un joven de su edad que se asomaba por la pequeña ventana de la puerta.

—¿Si? ¿Que necesita señor Hiraki?

—En realidad yo nada

—¿Mm?

—Es Mineta, dice que necesita una revista, solo que me dijo a mi que se lo pidiera, al parecer le da pena —sonrió.

—¿Una revista?

—Si si si, el dijo que usted ya sabría de que revista habla.

—Si se de cual habla. —suspiro— Dile a Mineta que le daré su revista cuando coma. —comenzó a caminar.

—¡Pero Kaminari! —lo llamó esta vez una voz mas joven.

—Ya sabes Mineta, come y te dare tu revista —dio vuelta en una esquina, ignorando los lloriqueos del pelo morado.

—¿Quien es el? —Kirishima sintió curiosidad.

—Es Mineta, asesino a un grupo de jóvenes porque lo estaban molestando. —hablo con tranquilidad —Después de un tiempo le diagnosticaron personalidad múltiple, así que en lugar de enviarlo a la cárcel, lo terminaron internando.

—Vaya

—Y llegamos —se detuvieron frente a una puerta de color marrón.

—¿Por qué la puerta es de diferente color?

—Las puertas marrones sólo la tienen los que son tranquilos, pero que también pueden llegar a ser peligrosos.

—¿Bakugou es peligroso?

—En mi sincera y personal opinión, no; es el más tranquilo que he tenido y no me ha dado problemas para nada. Pero nunca se sabe —se encogió de hombros.

—Parece que está dormido —Kirishima se asomó por la ventana, viendo a Bakugou acostado con los ojos cerrados.

—Cierto, son las 3:30, esta es su hora de dormir —dijo mirando su reloj.

—Oh, ya veo. Dime ¿cómo va? ¿Va mejorando?

—Bueno, ¿tal vez? —no están seguro de eso— cuando llegó tenía ataques de ansiedad, pánico, lloraba todas las noches, se golpeaba la cabeza y se rascaba mucho, no quería comer nada y no dormía debido a sus pesadillas; pero ahora ya es más tranquilo.

Kirishima escuchaba en silencio mientras veía a Bakugou.

—Come y duerme a sus horas, los ataques ya están más controlados, dejo de golpearse y rascarse, aún llora, pero no tanto como lo hacía. —dijo mientras veía en informe.

—¿Que hay de las pesadillas? Habías mencionado que tenía pesadillas.

—Bueno, ya no ha tenido en un buen tiempo —esto alivio a Kirishima— Aunque últimamente ha estado soñando con alguien.

—¿Qué? ¿Con quien?

—Mmm —volvió a leer— Alguien llamado Izuku, ¿lo cono-

Las palabras quedaron estancadas al ver la mirada de Kirishima.

Reflejaba sorpresa, pero sobre todo, furia. Apretó sus puños con bastante fuerza, ocasionando que se pusieran blancos, su cuerpo estaba tenso.

—¿Izuku has dicho?

—S-Si, ha dicho que sueña con casarse con el y que viven juntos.

—¿Hay algún medicamento que haga que pierda la memoria?

—¿Eh? —Kaminari no entendía lo que sucedía

—¿Qué si hay un medicamento que ocasione que pierda la memoria? —volvió a repetir, diciéndolo entre dientes.

—Ah si, hay gran variedad, pero los más efectivos son el Alprazolam y el clordiazepóxido. ¿Por que la pregunta Kirishima? —lo miro confundido.

—Dale los dos cada vez que le des los demás medicamentos.

—¡¿Qué?! —Se sorprendió —No puedo hacer eso

—No me importa si no puedes, solo hazlo —lo miro, en sus ojos se seguía reflejando la furia.

—P-pero Kirishima, no puedo hacerlo, es demasido peligroso —trató de hacerlo razonar.

—¡No me importa!

—¡Kirishima! —lo llamó— Si le doy los medicamentos se corre mucho riesgo, la pérdida de memoria no es un juego, aún no está confirmado cuantos recuerdos perdería, podría perder toda la memoria y no te reconocería —se colocó enfrente de el, queriéndolo hacerlo razonar acerca de lo que estaba diciendo — Además su vida podría correr ríesgo y-

No pudo seguir hablando, Kirishima lo había tomado del cuello, estampándolo en la pared.

—No me importa los riesgos que se corran —hablo arrugando el ceño, estaba muy molesto.

A Kaminari se le iba el aire, estaba asustado.

—K-kiri —intentó hablar.

—Me vas a obedecer y le darás los medicamentos, los que sean necesarios para que olvide a ese maldito idiota. ¿Escuchaste? —Apretó el agarre haciendo que a Kaminari se le dificultara más respirar.

—N-no p-puedo h-hacerlo

—¡Me importa una mierda! ¡No asesine a Izuku solo para que Bakugou siguiera recordándolo! —el agarre de intensificó aún más, si seguía así terminaría por asesinar a Kaminari también.

Terminó por lanzarlo al suelo, Kaminari tosía intentando recobrar el aire, temblaba y sus ojos se habían puesto llorosos.

—Ahora obedece y dale esas malditas pastillas. Bakugou debe ser mío a cómo se lugar y si es necesario que pierda la memoria pues así será.

—E-entiendo —Kaminari se levantó del suelo tambaleando y se fue, dejando a Kirishima ahí.

—¿Por que mierda tenías que recordarlo? —volvió a mirar por la ventana —Ten paciencia, cariño, pronto de olvidarás de él y serás mío —sonrió.


Actores famosos

Izuku y Katsuki eran los mas recientes actores juveniles del momento.

Estaban interpretando la nueva serie de My Hero Academia.

Serie que tenía bastante fama gracias a qué ellos eran realmente atractivos y daban una muy buena imagen a la publicidad. Pero, había una duda que tenía a el fandom bastante dividido.

La entrevista que tenían justo ahora sería para aclarar dudas sobre las cosas que no se mostraban dentro del set de grabación.

—Esta pregunta va dirigida a Midoriya y Bakugō. Se especula que ustedes tienen una relación, ya que en bastantes fotografías dentro y fuera de set parecen muy apegados, los fans creen que hacen una linda pareja. ¿Lo confirman, o lo desmienten?— preguntó una reportera.

—Es interesante poder ver, incluso, las historias que hacen de nosotros. Pero no tenemos intención de esconder nuestros sentimientos, Izuku y yo comenzamos algo antes de siquiera estar en esta grabación, y como ya habíamos dejado claro una vez en el pasado, somos pareja.—aclaró Katsuki, quien tenía un mejor carácter que en la historia, solo que tampoco tenía el mejor tacto

Las preguntas seguían y seguían, se aclaró que Eijirō y Denki salían y que Mina no tenía intención de parecer la manzana de la discordia.

Tenko dejo muy claro que no tenía ningún fetiche con las manos o algo por el estilo, y que la personalidad que solía tener en la serie y en la vida común no se relacionaban, además de que como se había especulado, se tiñó de un color claro el cabello, y que el negro era su color natural.

Muchas más cosas salieron a relucir y dar a entender un mejor contexto sobre los actores.

—Midoriya. ¿Es cierto que saliste en el pasado con Shinsō?—preguntó un reportero, que la mayoría de las veces, solo buscaba sacar algún pleito, o sacar de contexto las palabras.

—No se por que inventaron algo así. Pero lo aclaro, Shinsō y yo solo somos amigos y compañeros de trabajo, en ningún momento nos vimos de una manera diferente.

—Bakugō. También se especula que salía con Utsushimi. ¿Es cierto?—Cuestionó el mismo reportero, que daba la casualidad de ser de un espectáculo de chismes.

—No, ya lo hemos aclarado antes, nunca salí con nadie de mis actuales compañeros de trabajo, ni Kirishima, ni Mina, ni Sero, Ni Camí. Si lo que buscas son chismes ve a otro lugar.— aclaró, ya cansado de que en cada entrevista preguntarán los mismo.

Toshinori era el principal productor de la serie, y padrastro de Izuku.

—Nos han comentado que habrá una séptima temporada, pero aún no se nos tiene una fecha exacta, ¿Nos pueden decir algo al respecto?.

—No. Horikoshi les dará esa noticia, nosotros no podemos decir algo al respecto.—contestó rápidamente Aizawa, quien era también, un productor.

A los minutos, Katsuki e Izuku desaparecieron de la sala de entrevistas.

—¿Y la pareja de tórtolos? — se preguntó Shōto, quien en la vida real era gran amigo de ambos y no por nada sabía muchos de sus secretos; posiblemente ya se imaginaba lo que ocurría.

Mientras tanto, el par de jovenes hormonales estaban en el vestuario del camerino de Katsuki.

Los gemidos y extraños sonidos de chapoteo inundaban el camerino.

Katsuki sostenía por los muslos a Izuku, quien estaba con la espalda pegada a el muro.

Ambos disfrutaban de probar nuevos lugares en donde tener intimidad con la adrenalina de saber que los podían oír o incluso ver.

— ¡Carajo!, Aprietas tan bien.~— alagó Katsuki, la potente voz sumergida en la exitacion y lujuria hacia que Izuku se excitara de sobremanera. —Te gusta que te hablen sucio, ¿No es así, 'Zuku?.

Un espasmo recorrió por completo la espina dorsal de Izuku. Claro que le gustaba que le hablara sucio, era uno de sus muchos juegos en la acción.

— Contesta cuando te habló. — exigió Katsuki de manera tosca. Parecía adoptar distintas personalidades durante el acto sexual, y eso le fasinaban a Izuku.

— S-sí.— contestó el peli-verde entrecortado. La profunda estocada le había robado el aliento de la nada.

— ¿Sí, qué? — cuestionó Katsuki, aterciopelando su voz, y acercándose a Izuku lo más posible.

Para este punto Katsuki tenía ya en cuatro a Izuku contra el suelo, gozando la vista de ser completamente tragado por la cavidad anal del menor.

— ¡Sí me g-gusta! — los gemidos entrepausados impedían que se entendiera bien su hablar.

— No 'Zuku. Vuelvo a preguntar. — la presión que ejercía en las caderas de Izuku lograba dejar marcas en la piel, que ya después arderían. — ¿Sí, qué?

— S-sí, amo.— con trabajo, pronunció. Las suaves, lentas, pero certeras estocadas le cortaban la respiración de lo embriagantes que podían llegar a ser.

Una fuerte palmada se estrelló en el pomposo trasero de Izuku, dejando una marca, muy notoria y algo dolorosa.

Un quejido salió de los dulces labios de su amante, pero no eran de dolor.

— Así que también eres masoquista.— conturreó para si mismo. — Si que eres un caja llena de sorpresas.

Apesar de conocerse mutuamente en la intimidad, jamás acababan de encontrar nuevas sorpresas.

La tarde era larga, los celulares estaban apagados y quienes sospechaban lo que ocurría, se harían cargo de que nadie se acercará a ellos.