Capítulo 4: Pasado
Pin mensajeaba a Ayane constantemente solo para saber cómo estaba, comenzó a hacerlo con mensajes pequeños y casuales, pero poco a poco los mensajes ganaron confianza y Pin comenzó a preguntarle a la castaña por su trabajo, sus compañeros y básicamente su día a día. Así se enteró de su viaje a Sapporo. Siempre obtenía respuestas cortas o monosilábicas, pero nunca ninguna que indicara que a Ayane le causaban molestia sus mensajes.
-Es una bocanada de aire fresco- pensaba cada que recibía un mensaje- Traéme algún recuerdo de Sapporo- le escribió para despedirla y le deseo un buen viaje. Pasada una semana recibió un mensaje de Ayane.
-Tengo tu regalo-
Al salir ese día del trabajo decidió marcarle.
-Moshi Moshi, ehhh Ayano, habla Pin. ¿Qué me trajiste?- preguntó directamente
-Ehhh, mmm qué será, una muñeca embrujada tal vez-
-Ehh, no, no, debes estar bromeando- Ayane comenzó a reír al otro lado de la línea
-Te traje un poco de comida local, son conservas y cosas al vació- la castaña seguía en su oficina y no tenía tanto tiempo para atender la llamada
-Ayane, tendremos una sesión en un momento, es sobre el viaje a China- escuchó Pin a lo lejos
-Voy en un momento- respondió la castaña
-Ehh, parece que estás ocupada, te hablaré en otro momento. ¿Está bien?- solicitó el pelirrojo
-Emmm, no hace falta Pin - contestó Ayane - Te parece bien el viernes 15, dijo mientras miraba su calendario, esa fecha aparecía marcada con rojo- Mis compañeros de trabajo y yo iremos a celebrar, hemos ganado un bono por parte de la compañía-
-¡Wow!, ya veo, felicidades-
-¿Te queda verme ese día?, te daré tu souvenir rápidamente-
-Si, de acuerdo. Mándame la dirección de bar.
-Excelente, debo dejarte- dijo, antes de colgar- Está será la última vez que nos veamos- sentenció para si misma
Ayane había encontrado la forma perfecta de no tener que volver a ver a Pin sola y se aplaudía a si misma en silencio, la castaña había meditado la situación desde que recibido el primer mensaje de Pin, sin embargo sus pensamientos se multiplicaron cuando comenzó a recibir mensajes cada vez más recurrentes. Comenzó a irritarse ante la situación, sentir dudas y una especie de vació emocional que no había experimentado nunca antes en su vida, mientras buscaba consuelo recibió una llamada de Sawako y esto la animó a contarle todo lo que le había pasado en el último mes y medio.
Le daba un poco de pena, pero ni Sawako ni Chizuru sabían que había terminado con Dai, contarle a sus amigas lo hacía real. Cuándo terminó de hablar de su ruptura y de como su ex novio no daba señales de vida le contó a la chica del aro acerca de su reencuentro con Pin y como este la hacía sentirse aún más triste…
-No es que no sea divertido verlo, es sólo que me hace recordar que mi primer amor fue un fracaso- exteriorizó con sinceridad
-Ayane-chan, lo que duele es lo que recuerdas, pero tu ya no eres la misma, eso ya pasó- le había dicho Kuronuma a manera de consuelo- Lo que tu sientes, es el dolor que tu yo del pasado sentía, no te aferres a ese dolor- continuó
Ayane no dijo nada, pero entendió a la perfección lo que Sawako había querido decir.
-Graa…gra…gracias Sawa-chan- finalizó
Yano sabía que los sentimientos que había tenido por Pin nunca desaparecerían, había sido su primer amor, su amor más puro y el primero que se atrevió a sentir con intensidad, verlo le recordaba que había sido rechazada, que sus esfuerzos no habían valido la pena y eso combinado con su reciente ruptura con Dai la hacía sentirse débil. No le gustaba esa sensación. Pero Pin tenía algo magnético; cada que recibía un mensaje la mente de Ayane se quedaba pensando en qué debía y era correcto contestar, sentía que tenía un asunto sin resolver, como cuando no recuerdas si apagaste la estufa o la televisión y te quedas todo el día con esa ligera preocupación. No descansaba de esa sensación hasta que escribía una respuesta sin importar lo corta que fuera.
Pin le caía bien, le caía más que bien, lo seguía admirando y le seguía pareciendo muy atractivo. No lo amaba, pero no podía negar que aún hoy, le gustaba. Se sentía desconsolada por pensar así. Culpaba a Dai por dejarla, si Dai siguiera con ella, ella no tendría ojos para nadie más, pero ahora los tenía. Y le ponía triste fijarse en un hombre que le representaba una derrota asegurada.
Sabía que debía dejar de verlo, pero no encontraba la manera de decirle, o más bien no encontraba el valor para decirle. De momento su plan era evitar verlo por casualidad o a solas y había funcionado.
-Te ves preocupada- escuchó saliendo de su ensimismamiento - si frunces el ceño te vas a arrugar- y sintió un dedo que tocaba el puente de su nariz con confianza, se trataba de Kazuma, era su compañero de trabajo y le llevaba 5 años, ambos trabajaban en el mismo departamento y tenían una relación muy cercana. Se habían incorporado a la empresa la misma semana y desde el inicio hicieron clic y salieron a beber juntos. Con Kazuma la plática era siempre natural y amena, Ayane no tenía que fingir formalidad y eso le agradaba.
-Calláte, esta noche me pondré mi mascarilla más cara- finalizó sacándole la lengua al chico.
Pasaron algunos días de intenso trabajo y el viernes 15 llegó. Como Ayane había prometido le avisó a Pin el bar en donde se encontraría con sus compañeros de trabajo, para su sorpresa Pin no llego solo, lo acompañaban un hombre y una mujer.
-Ehh, Ayane, ¡hola!- dijo con una gran sonrisa- ella es mi caso de éxito no. 1- le comentó a sus compañeros de trabajo mientras la saludaba
-Con que caso de éxito- masculló Ayane. Pin la abrazó descaradamente.
-Confíen en Arai-sensei y nuestros estudiantes llegarán muy lejos- rió mientras sus acompañantes, también profesores, le aplaudían
-Pensé que vendrías solo- comentó Ayane
-Bueno, nosotros también decidimos salir a celebrar, la temporada de exámenes ya término- Pin hizo la señal de la victoria
Un poco retirados se encontraban la jefa de Ayane y sus compañeros de área, entre los cuales se encontraba Kazuma y otras dos chicas más. Cuando la jefa de Ayane notó tanta familiaridad de Yano con un hombre de casi dos metros decidió acercarse a saludar.
-Ayane-chan, ¿son tus amigos?-
-Emmm, no en realidad, este cabezota fue mi maestro en el instituto- dijo señalando a Pin -nos reencontramos hace poco y le traje algunas cosas que me pidió de Sapporo- comentó mientras se alejaba del abrazo de Pin y le entregaba la bolsa.
Pin miró dentro y de sus ojos salieron chispas de felicidad. -¡Excelente, son muchos regalos!- exclamó
-Espero con eso puedas dejar de molestarme- gruño Ayane en broma, Pin no se tomo a bien el comentario y comenzó una guerra de miradas con la castaña…
Por su parte la jefa de Ayane estaba literalmente barriendo con la mirada a Pin. Alto, moreno, guapo… Pin era su estilo y necesitaba "atraparlo".
-Si no les molesta- dijo finalizando la falsa pelea- dado que todos estamos celebrando, podríamos beber juntos- preguntó
Pin lo meditó un poco, volteo a ver a sus compañeros de trabajo que aceptaban moviendo su cabeza de arriba a abajo, e ignoró el respingo de Ayane que parecía gato erizado….
-Vale, bien, pues aceptamos- indicó haciendo un la señal de like y llevando su mano a la cintura.
El equipo de Pin se veía entusiasmado, a su compañero de trabajo le había fascinado la jefa de Ayane. Mientras que a su compañera le había gustado Kazuma, el par de Yano.
-Bueno pues entonces entremos- incitó la jefa de Ayane.
-Diablos- La castaña maldijo su suerte, pero agradeció en exceso no tener que quedarse a solas con Pin -Una pequeña victoria al menos- susurró antes de entrar y sentarse.
La fiesta improvisada comenzó con una ronda de bebidas y botanas para cenar. Ayane y Pin se sentaron juntos, dado que ya se conocían y la jefa de la castaña se sentó frente a Pin para observarlo mejor.
La velada pasó sin muchas novedades, pero Ayane no pudo evitar notar que las miradas de su jefa hacía el pelirrojo eran cada vez más lascivas. Por su parte Pin centró toda su atención en Ayane, le servía la bebida y le alcanzaba botanas cuando ella las pedía. Esto no pasaba desapercibido para su jefa y tampoco para Kazuma que observaba a Pin con un poco de enojo.
-Mmm Arai-kun, ¿cuál es tu estatura?- preguntó la jefa de Ayane de manera coqueta, quería cambiar el ritmo de la noche y que el pelirrojo se fijara en ella.
-Ehhh, mido 1.93- contestó Pin rascando su mejilla
-Ya veo, siempre me han gustado los hombres altos- exclamó en voz alta- Los hombres altos son lo mejor, ¿o no chicas?
-¡Sí!, los hombres altos son lo mejor- gritaron todas las chicas de la mesa al unísono mientras levantaban sus copas y brindaban juntas.
Yano rió con intensidad aprobando la afirmación e intentando relajarse, pero su expresión cambió cuando sintió la mirada de Pin sobre ella.
-Con qué también te gustan los altos- dijo en tono burlón
-Altos, pero no tontos- respondió la castaña dijo mientras le daba un pequeño golpe con la palma de su mano al pelirrojo- Deja de mirarme tonto- siguió mientras veía las risas burlonas de Pin.
El plan de la jefa de Ayane fracasaba cada vez más, Pin siguió centrando su atención en Yano, a pesar de que la castaña cada vez se veía más incomoda y con cara de pocos amigos. Una expresión muy poco habitual en ella.
-Kuronuma moment- le susurró Pin al oído al verla cabizbaja…
-¿Ehhhh?- Yano no había entendido ese comentario
-Te ves mejor cuando sonríes- le indicó Pin sonriendo él a manera de ejemplo y señalando con sus dedos indices las comisuras de su boca
-Déjame en paz- Ayane se sonrojó
La jefa de Ayane intentó nuevamente llamar la atención de Pin con algunas preguntas y comentarios y aunque Pin contestaba con naturalidad y soltura, inmediatamente volvía a hablar con Yano y comentarle algunas cosas de sus conocidos en común, o simplemente le soltaba preguntas aleatorias sobre cuales eran sus botanas favoritas para beber.
Ayano lo soportaba estoicamente y aunque disfrutaba la plática se sentía abrumada por las miradas de su jefa que literalmente le indicaban que estaba "en medio". Al final las indirectas comenzaron a irritarla un poco. Kazuma que se encontraba frente a ella en al mesa, pareció notar esta molestia y se levantó de su asiento para darle una salida.
-Saldré un momento a fumar, ¿alguien gusta?- comentó
-Saldré contigo, necesito un poco de aire- y Ayane siguió a Kazuma con confianza.
Pin se quejó decepcionado y pensó por un momento en salir y acompañarlos, pero la jefa de Ayane no perdió oportunidad y lo "capturó" sentándose junto a él mientras continuaba con sus insinuaciones, a pesar de que Pin era distraído y no estaba acostumbrado a que las mujeres se le insinuaran, en algún punto de la conversación entendió por dónde iba la cosa.
-En mi juventud hubiera aprovechado la oportunidad y la habría llevado a un love hotel- pensó al entender la situación.
Pero el Pin actual no estaba en ese "mood" y menos con la jefa de Ayane… Soporto la situación hasta que se tornó insostenible y comenzó a pensar que lo mejor era salir y buscar a Ayane para continuar con su conversación. De cierta manera estar con Ayane lo hacía sentir en casa. Se levantó con el pretexto de pedir otra ronda y debido a la cantidad de gente del establecimiento se tardó 20 minutos en regresar. A su regresó notó que la jefa de Ayane estaba aún más borracha y que Kazuma y Yano seguían sin regresar a la mesa.
-¿Se están divirtiendo? ¡Bebamos más!- escuchó gritar a la jefa de Ayane -¡Kampai!-
-¡Kampaiiii!- Escuchó gritar a todos los de la mesa, por lo que decidido dejar las bebidas sin sentarse
-Saldré un momento- le comentó a su compañero de trabajo, que no le prestó tanta atención dado que ya había logrado sentarse junto a la jefa de la castaña y brindaba con ella.
Al salir del establecimiento encontró a Ayane y Kazuma riendo y charlando amenamente. Sintió una ligera descarga eléctrica en su pecho, la ignoró y se acercó en silencio.
-¿Qué haces aquí?- preguntó Ayane al verlo acercarse -¿Ha pasado algo con mi jefa?-
-Ehmmm, no, no, no, para nada….en realidad- contestó con sinceridad- les estaba tomando mucho regresar y solo quería ver si estabas bien- finalizó
-Por supuesto que esta bien, está conmigo- contestó Kazuma retadoramente, Pin lo ignoró
-Ya… veo…- Pin intentaba buscar qué más decir, pero era un poco obvio que su presencia no era bien recibida. Se sintió incomodo y guardo silencio.
-Voy al baño, nos vemos en la mesa- cortó Ayane
-Ayane, ¿está todo bien?- susurró Pin
-Deja de llamarme por mi nombre Pin- obtuvo como respuesta y la castaña siguió su camino
Pin quedó hecho piedra.
-Parece que ya no le agradas tanto, ¿no?- se burló Kazuma, una flecha atravesó el pecho de Pin ante este comentario
-¿A que te refieres?- preguntó Pin
-Acaba de decirme que es cansado estar junto a ti- otra flecha se clavó en el mismo lugar, Pin no podía evitar su cara de asombro
-¡Tú que sabes mocoso!- gritó -Nos conocemos desde hace mucho tiempo-
-Bueno, pero a veces es doloroso recordar el pasado, ¿entiendes?- Pin entendió la indirecta, probablemente Kazuma sabía que Ayane se le había declarado en la preparatoria, a eso se refería, ¿o no?
-Volveré a entrar-
-Si no estás dispuesto a enmendar tus errores, déjala en paz- dijo Kazuma mientras prendía su tercer cigarro de la noche
-¿Mis errores?- Pin lo miró de reojo y no supo que más decir
-Ya sabes, toda la noche estuviste prestándole demasiada atención a Yano, dices que son amigos y que se conocen desde hace tiempo, pero ¿esa es la clase de atención que le das a un amigo?; te has puesto a pensar como se siente ella con respecto a esta nueva amistad. Yano es muy popular en nuestra compañía, a varios les interesa salir con ella, pero si ella se ancla al pasado, jamás podrá superar a Dai ¿lo entiendes?-
Pin lo entendía, ahora que su estilo era más ligero y formal, resaltaba la verdadera belleza de la castaña, sus piernas eran perfectas, sus proporciones adecuadas, su tono de voz correcto y su inteligencia se notaba a kilómetros. Lo que más le gustaba a Pin de Yano eran sus labios, pero por supuesto nunca lo admitiría en voz alta, sabía que eso daría pie a malentendidos. Para Pin, Yano era especial por muchos motivos, pero ¿realmente era un error querer que Ayane formara parte de su vida en Tokio, sin ninguna doble intención?, ¿estaba realmente siendo cruel sin darse cuenta?
-A tí, ¿también te gusta Ayane… digo, Yano?- Fue lo único que alcanzó a preguntarle a Kazuma
-Jajaja, por supuesto que no cabeza dura, te estoy dando un consejo de hombre a hombre. Yano es mi amiga desde que entramos juntos a la compañía, la quiero como a una hermana. A mí me van más los chicos… altos- finalizó el pelinegro mientras apagaba su cigarro y entraba de nuevo al bar- Así que si alguna vez tienes ganas de experimentar, puedes contactarme-
Pin se sobresaltó, esa noche había ligado… 2 veces…
-¿Será que soy como los vinos?- musitó ligeramente orgulloso- La edad me ha hecho más guapo…- Aunque quiso distraerse con esas ideas, la espinita que Kazuma había clavado comenzó a abrirse paso al corazón de Pin. ¿Cuáles eran realmente sus intenciones con Ayane?
El resto de la noche Yano no se sentó junto a Pin y en ningún momento le prestó atención, el pelirrojo decidió no seguir bebiendo y se dedicó a observarla sin ser demasiado obvio mientras intentaba ordenar sus pensamientos. Finalizaron la fiesta y se separaron en grupos de acuerdo a su destino, si se apuraban podían agarrar el último tren.
Pin, Ayane y otra de sus compañeras de trabajo se fueron juntos, a mitad de camino la chica se despidió con una sonrisa.
-Nos vemos el lunes Ayane-chan, mucho gustó Anzai-kun
-¡Claro!, que descanses- contestó Ayane sonriendo y Pin solo se despidió agitando la mano.
Pin y la castaña siguieron su camino en silencio y cuando iban a llegar a la estación en donde bajaba el pelirrojo, Pin escuchó a su compañera intentar despedirse de él con naturalidad.
-Ehh, Pin, que te vaya bien, disfruta tus souvenirs- dijo señalando la bolsa
Casi al llegar a la estación, sin saber muy bien porqué y sin preguntarle Pin tomó del brazo a Ayane y la arrastró fuera del tren, si hubiera tenido intenciones románticas ese habría sido el clásico momento de manga shoujo en dónde se da el primer beso… pero, esto no era un manga shoujo, era la vida real. Pin la soltó al salir del tren.
-¿Ehhh?, era el último tren- se quejó la chica viendo como su medio de transporte se perdía a lo lejos.
-Te llevaré a casa en mi auto- le informó Pin y avanzó esperando que la castaña lo siguiera.
Caminaron por donde ya habían caminado antes, en silencio y con incomodidad, cada uno pensando en su propia versión de lo que había pasado esa noche.
-Creo que a mi jefa le gustaste- comentó Ayane sin saber que otra cosa decir- Podría pasarte su número…
-Paso- dijo Pin con seguridad- no tengo ningún interés en ella…
-Ohhh, ya veo…
Pin se quito su sacó y lo puso sobre los hombros de Ayane
-Parece que tienes frió, ya estamos cerca- Ayane se abrazó al saco sonrojándose por el gesto. -También le gusté a Kazuma- añadió Pin como comentario
-¡Quéeeee!- Ayane salió de sus pensamientos solo un momento
-Que puedo decir, soy popular- rió Pin- nunca antes me había intentado abordar un hombre-
-¡Wow!, lo estas tomando con mucha tranquilidad-
-jaja, bueno, Tokio es una ciudad mucho más moderna que donde nacimos, además uno de mis primos más cercanos es gay y cuando viene suelo acompañarlo a algunos bares de ese tipo.
-¿Y allí no han intentado ligarte?-
-Pues… a lo mejor no lo había notado-
Ambos rieron mientras seguían caminando, la anécdota había relajado un poco más el ambiente y la tensión entre los dos. Al llegar al apartamento de Pin, Ayane decidió quedarse en el recibidor, petrificada, simplemente abrazando el saco que tenía sobre sus hombros, aunque no quería admitirlo, se sentía un poco nerviosa. Cuando Pin salió, las risas de la anécdota anterior se habían apagado y volvieron al silencio sepulcral del inicio. Llegaron al apartamento de Ayane en un viaje que a ambos les pareció eterno, la castaña se bajó y Pin hizo lo mismo detrás de ella.
-¿Qué haces?
-Te dejaré en la puerta de tu departamento- sonrió el pelirrojo
Subieron, Ayane sacó sus llaves, abrió y entró.
-Descansa, buenas noches- dijo apesadumbrada, sin saber qué más decir.
-Yaa…yaaa…Ayane- Pin quiso dejar de llamarla por su primer nombre como ella le había pedido- No, lo siento, no lo lograré- dijo mirando al suelo- Ayane, quiero que nos siguiéramos viendo- Pin hablaba con sinceridad- No tiene que ser seguido, se que estás muy ocupada con el trabajo, pero de ser posible, me gustaría que saliéramos de vez en cuando- finalizó
Ayane suspiró
-¿Porqué?
-¿Ehhh?- Pin no esperaba esa pregunta
-¿Porqué?…¿Porqué qué?
-¿Porqué quieres que nos sigamos viendo?- Ayane miraba al piso y su rostro se veía nublado, estaba esperando una respuesta que no sabía si quería escuchar
-Pues, porque nos conocemos, somos cercanos, es divertido- dijo Pin dandole vueltas
-Pin, en realidad ¿qué sientes por mí?- dijo levantando su rostro para ver al pelirrojo directo a los ojos
-¿Qué… siento…? pues… nada en especial- Pin evadió la pregunta, pues en su cabeza no tenía una respuesta clara - creo que somos algo así como ami…
-Ya no quiero volver a verte- interrumpió Ayane
-¡¿Qué?!, ¿Porqué?, acaso pasó algo hoy, te juró que yo no le falte el respeto a tu jefa en ningún momento.- Pin se veía realmente afectado, no entendía los motivos de Ayane
-¡Te haz puesto a pensar!- gritó Ayane sin rodeos -Lo doloroso que es para mi volver a verte-
-¿A qué te refieres?- el pelirrojo quería una explicación
- Acabo de terminar con Dai y de la nada apareces tú, me tratas con amabilidad, eres dulce, amable, caballeroso. Me mandas mensajes de buenos días, me preguntas como me ha ido, me pides souvenir de mis viajes, me llenas de atenciones… y lo único que puede pensar mi mente es que sientes lástima por mí…Pin, ya me rechazaste una vez, pero si eres así conmigo…. Me haces pensar otra cosa, otras posibilidades…. Y me pongo nerviosa y triste… Por favor, ya no nos veamos más…-Ayane hablaba de manera entrecortada y lenta, Pin la miraba con asombro y cautela
-Ayane… yo- Pin levantó su brazo con intención de abrazar a la castaña, creía que si la abrazaba, de una u otra manera la haría sentir mejor… Ayane retrocedió.
-Por favor Pin, dejemos el pasado en donde debe estar- dijo la castaña empujando a Pin fuera de su departamento, mientras le aventaba su saco. Pin salió y recibió un portazo en la nariz, sin poder aún captar lo que estaba ocurriendo.
Recogió su saco y bajó un poco alterado rumbo a su auto, antes de arrancar lanzó una mirada al departamento de Yano y vio que las luces ya estaban apagadas.
Condujo a su departamento reviviendo el momento una y otra vez, no podía sacarse una pregunta de la cabeza.
-En realidad ¿qué sientes por mí?- se repetía constantemente
-¿Qué sientes por mí?-
-¿Qué sientes por mí?-
-¿Qué sientes por ella, Pin?- se preguntó a sí mismo mientras entraba en su departamento, dejaba las llaves de su auto y se aventaba al sillón exhausto.
Eran amigos, ¿cierto?, o al menos, eran cercanos…acaso no se había dado cuenta y había desarrollado dobles intenciones con Ayane, no, no, eso no podía ser…¿o sí?, comenzó a preguntarse… desde su primer encuentro la noche en que la rescató del acosador a Pin le había gustado Ayane, el mismo lo había pensado antes de saber quién era ella.
-Esa chica es totalmente mi estilo- se obligó a recordar.
Ayane era guapa, muy guapa. Ya era una mujer en toda la extensión de la palabra, ya no se trataba de la niña que había conocido en la preparatoria, el tiempo había pasado y su cuerpo, vestimenta y estilo habían evolucionado.
Antes de ese reencuentro Pin nunca la pudo ver cómo algo más que una mocosa, no era un pervertido, ni tenía fantasías con menores de edad, pero ahora Yano tenía 23 años y él estaba por cumplir 33, para Pin, Ayane ya no era una niña. Allí había estado su error, reconoció dentro de él, creyó que podía seguir tratándola igual que cuando la había conocido, creyó que podía protegerla, ser amable, hacerle la vida más fácil y molestarla de vez en cuando. Creyó que le estaba dando buenos recuerdos y solo le estaba causando incomodidad y dolor.
Sabía que la trataba de manera especial en parte por agradecimiento. Gracias a Ayane le empezaron a gustar los chocolates, gracias a Ayane se dió cuenta que ser asesor vocacional le emocionaba y que al cumplir los sueños de sus alumnos cumplía también los propios, gracias a la castaña había podido entender dónde pintar la raya entre un profesor y una alumna. Lo que había pasado hace más de 5 años no había vuelto a pasar. Ya no se permitía tratar a sus alumnos con tanta familiaridad. Ayane había sido la primera y la última en enamorarse del profesor Arai. En fin…. le debía a Ayane muchas cosas y no estaba seguro que ella lo supiera. Desde que la generación de Ayane se graduó él comenzó a madurar y eso incluso le permitió ganar la atención de Saoru, su exnovia. Pero, ahora no pensaba precisamente en Saoru cuando se levantaba. ¿O sí?
Sus intenciones eran buenas, pero tenía que admitir que le mandaba mensajes porque no podía evitarlo. Solo a Ayane tenía ganas de saludar en las mañanas frías, solo de Ayane quería saber si ya había comido o si necesitaba que alguien pasara por ella al trabajo. En estos momentos solo Ayane ocupaba su mente. Se clavó como un alfiler imposible de encontrar en el pajar de sus pensamientos.
Ni siquiera Saori había causado ese efecto tan inmediato en él, unas ganas de darlo todo sin recibir nada a cambio. Solo Ayane con su sonrisa sincera había tenido ese poder.
Realmente… ¿qué sientes por ella Pin?- se volvió a preguntar, se sonrojó cuando una respuesta se asomó en su cabeza.
Deseo… deseo… deseo…
Pin ignoró esa sensación y se fue a la cama, planeaba disculparse con Ayane y si era necesario terminar la relación, ya la vería de vez en cuando, cuando ambos regresaran a su ciudad natal. Era mejor así, ¿cierto?…
Por su parte Ayane se desplomó en su cama, inmediatamente después de que él pelirrojo salió de su departamento, comenzó a llorar a mares, no quería ser grosera con Pin, pero verlo le afectaba demasiado, últimamente era un mar de emociones desconocidas. Los conceptos de amor y rechazo se mezclaban en su mente constantemente y la hacían sentir intranquila.
Le caía bien Pin, le gustaba Pin, quería seguir viendo a Pin y sin embargo esa noche lo había tratado de manera pésima, había sido grosera y altanera a pesar de las atenciones del pelirrojo. No entendía porque Pin era tan atento con ella, acaso la seguía viendo como una alumna a la cual proteger, detestó esa idea. Ella quería que Pin la viera como una mujer, quería que sintiera admiración por ella y no deseos de protegerla, que la viera como una igual y una compañera, no como la niña de 16 años que había conocido hace 9 años…
Pero, ¿solo quería eso? O en realidad quería otra cosa y le costaba admitirlo…
No estaba lista para que la hirieran de nuevo, después de lo de Dai se sentía tan rota, que no podía siquiera imaginarse siendo rechazada nuevamente por Pin.
-Lo mejor es no vernos, lo mejor es no verlo, dejar en el pasado lo que tiene que estar en el pasado- pensaba constantemente intentando controlar el llanto, para ella las cosas estaban muy claras -Yo… yo… a mí… me sigue gustando mucho Pin.- susurró.
No lo amaba, era verdad, pero tampoco lo odiaba, el sentimiento de atracción que había tenido desde niña seguía allí, aumentaba cada que Pin le mandaba un mensaje de buenos días, cuando se reía de alguno de sus comentarios, cuando le llamaba solo para saludarla, cuando le había prestado su saco, cuándo la había tomado del brazo…
Recordó todos los mensajes que había recibido en el último mes y medio, siempre cosas positivas como:
Espero que hayas comido, trabaja duro pero no te malpases.
¡Esfúerzate Ayane!
Encontré una muñeca idéntica a Sawako…
Wow, irás a Sapporo, es genial, de verdad fuiste mi caso de éxito no. 1
¿Qué podía responder a eso?, cómo podía evitar que esos sentimientos afloraran 5 años después cuando Pin era tan amable, quería eliminar esas ideas de su mente, bloquearlas y hacer como si nunca hubieran existido, lo que Ayane no entendía es que estaba intentado alcanzar un imposible, nunca podía eliminar del todo ese lastre de su pecho, el peso de su primer amor, seguía clavado dentro de ella.
Notas de autor: Este capítulo se centra en el como Pin quiere formar parte de la vida de Ayane, creo que se basa en que Pin al no tener novia se siente perdido en Tokio, recordemos que se mudó a Tokio por su exnovia, además ya vemos a Dai regresando de la tumba y algunas otras cosas más. Escribí un draft en diciembre pero apenas ahora en enero tuve tiempo de completarlo y dejarlo listo para publicar. Me emociona que más gente vea la serie en Netflix y retome esta bonita historia. Releer algunos capítulos del manga ha sido muy entretenido :)
