Año 25

Adrian Stone - 18 años - Distrito 8.


Delincuente juvenil.

Una de mis muchas etiquetas, fue eso lo que me trajo aquí. No hubo manera, tras perder a mi familia, de que me adaptara a la sociedad; de una u otra forma siempre terminé por desafiar las normas, por desgracia nunca recibí lo que buscaba: una forma de reunirme con mi familia, un boleto al más allá. Sí, le he hecho daño a la gente, pero no merecía que me enviaran a morir aquí, no merecía ser sentenciado precisamente por mis vecinos, yo esperaba que al menos ellos lo comprendieran. Deseaba un tiro certero de manos de los Agentes de la Paz, no venir a parar a un juego en el que, quisiera o no, tendría que obedecer sus exigencias, adaptarme a sus condiciones, seguir sus reglas... Y, aunque pude ser escogido al azar todos estos años, mis propios vecinos pusieron una diana sobre mi cabeza, y no pude sino parar en el peor de los juegos del hambre.

Una edición especial.

El primer Quarter Quell...

Todo es más exagerado, más majestuoso, por ende, más peligroso. Quieren que olvidemos que podemos rebelarnos, y sin embargo no dejan de mostrarnos lo que alguna vez hicieron nuestros padres. Resulta irónico, pero es a todas luces desalentador.

A veces me parece que tras los días oscuros no quedaron sino niños, huérfanos, sin memoria, rotos, vulnerables, que no tuvieron más opción que renunciar al resto de humanidad que les quedaba... Que nadie recuerda cómo fueron las cosas antes, pues esas lagunas fueron llenadas con psico terror.

Como lo ha sido esta arena: Una réplica de lo que alguna vez fue el distrito más poderoso de Panem. Al principio podíamos observar un panorama de hileras de edificios de acero y cristal. Relucientes. Sedes de inmensos laboratorios, dotados de hangares, minas e incluso la cornucopia estaba inspirada en un campus universitario… y, aunque desolado, el sitio permitía albergar esperanzas.

Obviamente a pesar de ser un entorno no hostil las muertes empezaron en los primeros minutos, y tuve que hacer lo que nunca pensé ser capaz. Un instinto primario se apoderó de mí cuando un crío del Distrito Cuatro intentaba asfixiar a mi aliada, sin pararme a pensar en nada sostuve entre mis manos un mazo y destrocé a golpes su cráneo. Apenas pude ayudarla a levantarse cuando dos más corrían hacia nosotros. Eran dos chicas menudas pero encolerizadas, sé que pude haberlas abofeteado y huir de allí sin mayor problema, pero no era yo mismo, o sí… era una versión enfurecida de mí mismo, capaz de una violencia que nunca antes había experimentado. Prácticamente con el impulso del mismo golpe las derribé a ambas. Empezaron a sangrar tan desproporcionadamente que en un segundo tomé consciencia de lo que había hecho, entonces el miedo empezó a ganarle a la adrenalina, tomé a Mía y huimos del baño.

Sin embargo, en adelante las cosas no estuvieron muy movidas, supongo que por ello el segundo día nos deparó turbulentas explosiones que desaparecieron prácticamente todos edificios, dejando caos, escombros y también más muertes.

Para ese momento Mía y yo explorábamos los alrededores de una mina de grafito, lo suficientemente alejada para no sufrir daños estructurales graves, esta se convirtió de inmediato en nuestra guarida. La obtención de alimentos y agua se dificultó a un mil por ciento, pero nos la arreglamos para sobrevivir. Hasta ayer. Cuando desperté ya no estaba haciendo guardia. Me dejó anoche, cada vez somos menos y supongo que teme que pase lo peor, no puedo juzgarla ya que mi plan era no volver tras salir esta mañana. De cualquier modo, tuve que abandonar la gruta que nos servía de refugio, ella conocía bien mi ubicación y es mejor no tentar demasiado a mi suerte. O mi mala suerte…

Estoy tan agotado, pero, al tratar de descansar, el más mínimo ruido hace que me despierte sobresaltado, es demasiado, no puedo estar alerta en todo momento... Me acostumbré a la compañía de Mía, a sus gestos, a sus momentos de desesperación, a aquellas pequeñas sonrisas de complicidad cuando lográbamos cazar algo bueno, al llanto que se empeñaba en ocultarme cada vez que iba a dormirse. Pensando en ella vuelvo a cerrar los ojos, y casi sin notarlo me quedo dormido.

Despierto sin novedad en la mañana, y me permito una sonrisa, pues cada amanecer trae consigo nuevas oportunidades, con cada noche superada va creciendo mi esperanza de volver al distrito, sin embargo, sé que las cosas no serán fáciles, que mi deseo de volver es grande y mis ansias de venganza son aún mayores...


¡Hola de nuevo!

De nuevo años sin pasar por aquí y… bueno… no traigo buenas noticias. Soy mala, muy mala... ¡Peor que Collins que se cargó a Prim y a Finnick! Y es triste porque veo que les gustó Angélica, en efecto, como dijeron Alpha y Paulys, era una chiquilla demasiado inocente y fuera de lugar en los juegos del hambre. Les cuento que Dorian, tras cazar al niñito del 6, volvió y vio a Angélica cerca de April, pensó que la niña le había hecho daño a su aliada, por lo que sin miramientos le partió el cuello. Después April, que estuvo dormida mientras eso ocurría, vengó la muerte de la pequeña, ante la total extrañeza de su entonces exaliado, pseudorecuperada, pero presa de rabia lo mató a golpes. Posicionándose como una de las favoritas en el Capitolio a partir de allí. Sin embargo, la culpa la disminuyó rápidamente y en algún punto dejó de luchar por su vida.

En los 24° juegos, después de 23 años, en D9 corona a su segundo vencedor: Josh Morgan (18 a).

¡Gracias a todos por leer! Nos vemos en el próximo…