Año 50

Roseanne Harnois - 16 años - Distrito 4.


Los primeros segundos fueron de contemplación, un sueño no podía ser más hermoso, pero la realidad no tardó en golpearnos con fuerza. Durante el lanzamiento estábamos tan cerca unos de otros que, cuando alguien decidió saltar al juego, el sutil equilibrio se rompió y tuvimos uno de los baños de sangre más sangrientos que se recuerden. Nosotros corrimos con suerte, sólo perdimos a Timothy, que venía de casa, y a Octavio que, al disputarse el liderazgo con León, resultaba una seria amenaza a la estabilidad de la alianza. Pese a que tres de nosotros no somos voluntarios, los mentores insistieron en que los doce nos mantuviéramos unidos, en caso de que se formara otra coalición numerosa.

No tardamos en descubrir que tanta belleza no era más que un regalo envenenado de parte de los vigilantes, Candace cayó enferma por el simple roce de unas mariposas azules y fuera del cuerno todo es venenoso o muy muy peligroso, incluso el aroma de las flores podía ser mortal. Parece que, aunque seamos el doble de tributos, los vigilantes se han asegurado que la edición no sea el doble de larga, a tres días del inicio solo la mitad de los contendientes permanecen en la arena.

En nuestra gran alianza nos organizamos con la finalidad de no estorbarnos, tratando también de minimizar los impasses que puedan convertirse en enfrentamientos. Nos dividimos en tres equipos, dos que salen a explorar la vasta arena y el tercero encargado de cuidar nuestro territorio y nuestras provisiones. Valentine y Fedora no suelen separarse, pero me dejan de lado, no son partidarios de apoyar a alguien que no se preparó para venir aquí. En contrapartida suelo hacer causa común con Derrick, que también está aquí por pura mala suerte, a nosotros por lo general nos dejan en el grupo que hace guardia en el cuerno. Grace y Slate se han quedado con nosotros esta vez y Candace sigue muy débil para poder salir.

Patrullo los alrededores, algo harta de no poder explorar más allá de este prado, cuando siento bajo mis pies un estremecimiento, simultáneamente empiezo a escuchar un ruido que parece surgir de las entrañas de la misma tierra. Empieza como un murmullo ronco, pero en breves segundos aumenta desmesuradamente hasta volverse atronador. Asustada, corro la escasa distancia que me separa de la cornucopia en busca de los demás, mientras el temblor continúa sacudiéndolo todo, cada vez con más intensidad.

No sé cómo, pero mantengo el equilibrio todo el camino; al llegar veo como Derrick y Slate traen entre brazos a Candace hasta la boca del cuerno; Grace está gritando que se apuren y yo dudo entre entrar o ayudarlos a salir, pero Slate asegura que lo mejor es que nos resguardemos bajo la entrada. Pasan largos minutos antes de que dejemos de sentir el temblor, el ruido empieza a desvanecerse, pero no se va del todo y el aire huele a quemado.

No puedo negar que estoy aterrada, pero debo ocultarlo y mantenerme en calma, me muerdo las mejillas para no gritar y aprieto con fuerza el mango de mi daga, buscando aferrarme a algo. Derrick está pálido, Candace medio desmayada y los otros dos empiezan a gritar órdenes contradictorias que, al parecer, nadie pretende obedecer.

Estamos sumidos en una extraña oscuridad, el sol del mediodía ya no se aprecia en el cielo, en su lugar un denso nubarrón negro deja caer ceniza sobre nosotros. Todos estamos ilesos, pero quién sabe qué ha sido de nuestros aliados. Una vez que logramos controlar la histeria, entre los tres me ayudan a escalar la cornucopia para evaluar la situación. El paisaje que avisto es totalmente desolador: la montaña nevada al norte de nosotros ha perdido más de un tercio de su altura, la nieve que la cubría se ha desvanecido dejando su lugar a ríos de lava incandescente que avanzan por las laderas, quemando y destruyendo todo a su paso, y una columna de humo negro se extiende hacia el cielo, tragándose toda la luz. Sé que no hay posibilidades de que quien estuviera en las inmediaciones de la montaña haya podido escapar a eso. Sé que es muy probable que hayamos perdido a los demás, lo que no sé es hasta donde puedo llegar con los aliados que me quedan...


¡Hola!

La arena del año pasado la imaginé muy fantasiosa, como sólo el Capitolio puede concebir, era una ciudad submarina, la cornucopia estaba hecha de acero, bañada por una gran cascada y estaba rodeada por un estanque cristalino que había que sortear para llegar a los regalos. Tuvimos un baño seco, con apenas 4 muertes, muchos tributos optaron por no adentrarse en el cuerno. Tristemente Patrick y su escolta fueron descubiertos, aunque él fue muy cuidadoso cuando se tomaba las cápsulas, su monitor vital mostraba irregularidades que pusieron en alerta a los vigilantes. El cuarto día recibió un paracaídas con bocadillos y una bebida adulterada, aquella noche cuando se tomó la cápsula esta hizo reacción con la composición de la bebida y le ocasionó la muerte. Su mentora, Seeder, fue la única que sospechó de aquel regalo que ella no envió. Zoella fue capturada al cierre de la edición y la hicieron avox. La vencedora coronada durante la edición número 49 fue Evanna Flanagan del D9 con 16 años.

Nos leemos en el próximo...

SS.