Año 52
Astoria Nixon - 18 años - Distrito 7.
Es delicioso dormir hasta tarde en un día lluvioso, por desgracia para mí esta será una mañana de mierda más, tengo que salir de mi cama calentita e ir a dar un par de rondas en el hospital. De poco sirve ser la sobrina de un vencedor si tu padre se empeña en que cumplas con tus obligaciones, aprendas un oficio y sepas defenderte en la vida por ti misma.
De camino al trabajo, me encuentro con Kieran, quien luce cansado y ojeroso, obviamente pasó mala noche. Pese a ello, tratamos de mantener el buen ánimo, bromeamos un poco y compartimos un par de bocadillos. Tengo mucho más en común con mi primo que con mis hermanos mayores. La verdad es que éstos podrían ser mis padres y mi padre mi abuelo. Kieran y yo hemos crecido juntos, asistimos juntos al colegio, compartimos aficiones e intereses, y finalmente decidimos colaborar en el hospital auspiciado por mi tío; somos uña y mugre. Las cosas han estado tranquilas en el hospital la noche pasada por lo que terminamos pronto el trabajo. No obstante, al ser día de cosecha, debo volver a casa a toda prisa, ponerme un lindo vestido e ir a la plaza central. Eso sí, asegurándome de tener una gran sonrisa en mi rostro. Obviamente, muchas miradas se dirigen hacia las familias de los vencedores y dar un buen ejemplo no es opcional.
Sobre el escenario se pasean el alcalde Conwall, hace pocos meses que ha asumido el cargo así que es su primera cosecha, y la atractiva escolta: Florence Warren, embutida en un traje de cuero rojo que parece estar a punto de asfixiarla. Nuestros cuatro vencedores, incluido mi tío, están sentados al fondo de la plataforma con expresiones neutras, han tenido años para acostumbrarse. Aún pasa una larga media hora antes de que inicie la ceremonia.
El alcalde no sabe controlar su nerviosismo, tartamudea y se confunde en las cuatro líneas de discurso que debe dar. En ese tiempo la esbelta rubia a su lado intenta no arrancarle el micrófono de las manos, aunque, al llegar su turno, nos saluda con toda compostura, adueñándose del escenario:
―Bienvenidos, queridos habitantes del Distrito Siete, a la quincuagésima segunda edición de los Juegos del Hambre. Hoy es un día sumamente importante, dos decididos jóvenes serán seleccionados para honrar a su distrito, al Capitolio y a todo Panem, con la consecuente oportunidad de alcanzar gloria y riquezas como anteriormente Maryann Willow, Kiel Nixon, Merrick Sterne y Tate Waldeck, que nos acompañan en esta ceremonia. Comencemos con las niñas ―después de un largo suspenso saca una papeleta y lee: ―Astoria Nixon.
De repente me quedo sin aire y mis oídos empiezan a pitar. Miro hacia el escenario y reparo de inmediato en la mueca de horror, imposible de disimular, en el rostro de mi tío. Inmediatamente comprendo que tendré que ir a los juegos y, aunque siento miedo, sé que mi tío me ayudará a volver, él no permitirá que me pase nada. Todo esto pasa en una fracción de segundo pues una chica a mi lado me da un codazo disimulado y me dirijo hacia la escolta tratando de no vacilar. Al llegar a su lado me hace la tonta pregunta de si estoy relacionada con Kiel, respondo muy bajito que él es mi tío y ella aplaude, llena de emoción, tras alabar mi peinado y desearme suerte se va, contoneándose, al otro biombo.
No puede ser, me repito mil veces, enredando mis dedos entre los volantes del vestido, con la mirada fija en el suelo y lágrimas ardiendo en mis ojos.
—Conozcamos ahora a nuestro tributo masculino, ¿quién será...? ¿quién acompañará a esta hermosa jovencita? Kieran Nixon. ¡Dioses! Otro Nixon... Esto se pone muy, muy interesante... Sube acá, queridín...
¿Qué demonios? Detrás de mí, mi tío se levanta de un salto con quién sabe qué intención, pero Merrick y Tate lo retienen a tiempo. Kieran sube con la cara blanca como el papel y se queda mudo, mirando a su padre e ignorando a la escolta. Yo por mi parte pierdo toda esperanza, si mi tío tiene que escoger entre su hijo y yo, ya no tengo oportunidades de volver. ¿Cómo es posible? Esto tiene que ser una broma o una pesadilla. Me clavo las uñas con toda mi fuerza en el dorso de las manos para despertar, pero todo sigue igual. Si esto no es un sueño, entonces está todo arreglado; nos están castigando, quieren hacer que lamente ayudar a los demás.
¡Hola!
En la edición pasada la arena era una cárcel y no se dejaron armas, los tributos debían defenderse y/o atacar con lo que pudieran conseguir. Geary se recuperó un poco con ayuda de los regalos que recibió, sobre todo anímicamente, pero su herida termina infectándose y muere. En dicha edición se coronó otro quinceañero: Ronan Tanner del D10, quien volverá a representar a su distrito en el 3er QQ.
SS.
