Notas de la Autora: Holis! De nuevo pasándome por aquí para actualizar, sobre todo porque ya me dijeron que si o si me operan, aunque aun no hay una fecha, así que no quiero atrasarme demasiado en las actualizaciones, porque quizás cuando me operen este cuando menos un mes sin poder actualizar... Igual ya les estaré informando! Aquí les dejo el siguiente capítulo que espero sea de su agrado!

Y pasando a mis agradecimientos, gracias a Guest, CIELO-BL y Macka14 por sus comentarios! Es lindo ver que así como continúan atentas personitas que me siguen desde hace rato, también hay nuevos que se animan a dejarme su comentario! Muchas gracias!

Y ahora si sin más tardanza, pasen a la historia y espero que la disfruten!

Disclaimer: Ya saben que nada de este mundo me pertenece, todo es de la queridísima J.K. Rowling, yo solo lo manipulo para mi entretenimiento :D


Capítulo 5: Imprevistos

El mes de Agosto paso más rápido de lo que cualquiera hubiera esperado, y sin embargo, en ninguno de aquellos días se registró ninguna tormenta eléctrica como la que los chicos necesitaban para poder tomarse la poción y completar el proceso de transformación Animaga. Para mediados del mes, Sirius y Remus se habían encargado de ir al callejón Diagon para hacer las compras de los útiles escolares de los chicos, aprovechando que Snape se encontraba ahí para las clases de Oclumancia.

Todo podría haber estado tranquilo, de no ser por las noticias que día con día emitía el Profeta sobre los presuntos avistamientos que se llegaban a hacer del prófugo Peter Pettigrew, sobre todo, porque cada avistamiento lo ubicaba cerca del valle Godric.

Sirius suspiro pesadamente mientras apartaba el periódico.

- Pero es bueno que este hasta allá. Eso lo mantiene lejos de nosotros – comentó Remus mientras tomaba de su café.

- Si, por ahora – mascullo Sirius mientras Harry tomaba el periódico para leer.

- ¿Por qué por ahora? – quiso saber Hermione ligeramente confundida.

- Peter no sabe dónde está Harry, jamás supo dónde estaba la Casa Black, así que no tiene idea de dónde buscarlo – le explicó Remus – Pero cuando sea momento de que regrese a Hogwarts, entonces sabrá donde encontrarlo –

- Y nos preocupa que Peter puede escurrirse con mucha facilidad – comentó con molestia Sirius.

- ¿Por qué? – volvió a preguntar la chica.

- Era un Animago también como mi padre y Sirius – le explicó Harry, bajando el periódico para ver a la chica – Ellos lo ayudaron a lograr convertirse –

- ¡¿En verdad es un Animago?! – preguntó Hermione asombrada.

- Lo era – confirmó Remus.

- ¿Y cuál era su forma Animaga? – se animó a preguntar Hermione con curiosidad.

- Irónicamente, la de una rata – siguió mascullando Sirius – Lastima que eso nunca nos hizo imaginarnos que su alma era como su forma Animaga –

Hermione se mordió el labio al escuchar eso, pero no hubo oportunidad de decir nada más, porque en ese justo momento las campanillas anunciaron que alguien intentaba comunicarse. Todos saltaron de sus asientos poniéndose de pie, y sin perder el tiempo se dirigieron a la sala, donde Dobby ya estaba autorizando la comunicación. A los pocos segundos, el rostro de Dumbledore emergió de entre las flamas.

- Buenos días – saludo, sin asombrarse de ver a todo aquel público. Sus últimas comunicaciones a Grimmauld Place habían sido con aquel mismo público.

- Buenos días – saludo Remus amable.

- ¿Qué sucede, Dumbledore?, ¿Han tenido nuevas noticias? – pregunto de inmediato Sirius.

- No más de las que ya les he hecho saber en su momento – le respondió el mago mayor negando con la cabeza.

- ¿Entonces? – preguntó Sirius confundido.

- Vengo a hacerles un ofrecimiento – les explicó Dumbledore.

- ¿Un ofrecimiento? – repitió Harry confundido.

- ¿Qué ofrecimiento? – quiso saber Draco, y el Director sonrió divertido.

- Bueno, es realidad es un ofrecimiento para Remus – aclaró, y todos los presentes miraron al castaño, que se mostró asombrado ante aquello.

- ¿Qué ofrecimiento? – preguntó.

- Quiero pedirte que te vuelvas el Profesor de Defensa Contra Las Artes Oscuras por este año – le explicó el anciano, y sonrió divertido al ver las expresiones de asombro en el rostro de cada uno de los presentes en aquella habitación.

- ¡¿Remus?! – preguntó Sirius, tratando de asimilar aquella información.

- ¿Profesor de Defensa? – pregunto también Draco, que nunca habría imaginado a aquel hombre como un Profesor.

- ¡Sería genial! – exclamó Harry emocionado, y se acercó a Remus ilusionado - ¡Dile que si, Remus! –

Aquellas palabras sacaron al castaño de su asombro, que miró a Harry antes de sonreírle divertido, acariciando su cabello, lo que lo alboroto aún más.

- ¿Por qué me estas pidiendo eso, Albus? – le preguntó, y el Director suspiro ligeramente antes de responder.

- No me ha sido fácil conseguir un Profesor que esté capacitado, y el Ministerio está comenzando a presionarme para que acepte a alguien de su plantilla – les explico.

- ¡¿A alguien de su plantilla?! – exclamó Sirius indignado - ¡Ese bastardo sólo quiere meter a alguien en el colegio para estar al pendiente de lo que pasa! –

- ¡Sirius! – le llamó la atención Remus, mirándolo con desapruebo.

- Yo también pienso que lo quiere hacer por esa causa – opinó Dumbledore.

- ¡No se diga más, yo iré! – se apuntó de inmediato Sirius, lo que hizo que ahora todos lo miraran asombrados.

- Si bien fuiste un estudiante sobresaliente, Sirius, me temo que tendré que declinar tu ofrecimiento – comentó Dumbledore con todo el aplomo que pudo.

- ¡¿Qué?!, ¡¿Por qué?! – se quejó el pelinegro indignado - ¡Muchas de mis notas fueron mejores que las de Remus! –

- Lo sé mejor que nadie, Sirius, pero también sé sobre tu carácter explosivo. Estarás peleando con Severus todo el tiempo si estas en Hogwarts – observó el mayor.

- ¡Sólo si Snape me pelea! – se defendió Sirius - ¡Jamás comienzo las cosas! –

Todos lo miraron sin creer aquello, pero fue Remus el que hablo.

- Aceptare – respondió a Dumbledore.

- ¡Remus!, ¡¿Me vas a dejar solo?! – se quejó Sirius indignado ahora con su pareja.

- Creo que además de que Dumbledore tiene razón con lo temperamental que eres, ambos queremos estar cerca de Harry en un momento como este, así que si existe esa posibilidad, sin duda debemos aceptarla – le explicó el castaño tranquilo.

- ¡Ya lo sé, Remus, pero me vas a dejar solo! – siguió quejándose Sirius como niño chiquito.

- Puedo venir una vez cada determinado tiempo, o podemos verte Harry y yo en Hogsmeade, a fin de cuentas, este es el año en que a los Alumnos se les permiten visitas – ofreció Remus sonriéndole conciliador.

- ¡Si, podemos verte en Hogsmeade, Sirius! – convino Harry feliz, y pese a lo desilusionado que se sentía Sirius de saber que Remus estaría lejos, ver así de animado a su ahijado, y saber que su Remus estaría cerca por cualquier cosa, le hizo sonreír.

- Muy bien, muy bien, nos veremos en Hogsmeade – convino asintiendo con la cabeza.

- Y aprovechando que te unirás a la plantilla de Profesores este año, pensé que quizás querrías llegar a Hogwarts usando el tren, así podrás escoltar a Harry hasta que llegue a Hogwarts – sugirió Dumbledore, algo que hizo sonreír al castaño.

- Sin duda es algo que me gustaría – convino Remus.

- Este año será genial – comentó Harry animado.


- Nunca imagine que Lupin podría ser nuestro Profesor – comentó Hermione cuando estaban en la biblioteca.

- Yo tampoco, pero será genial – les aseguro Harry feliz – Sabe muchísimo, y siempre encuentra la forma más fácil de explicarte las cosas que no entiendes –

- Será extraño ir con un adulto en el tren – comentó Draco, pues ya había decidido que iría en el mismo vagón que Harry – Le diré a mi madre que te esperemos en la entrada de la Estación, así te acompañare desde ese punto –

- Te preocupas mucho, Draco – le hizo ver Harry, aunque no por ello dejo de sonreír.

- Quizás, pero así me sentiré más tranquilo, y mientras más gente halla a tu alrededor, es menos probable que te intenten atacar – le hizo saber el rubio.

- O nos atacaran a todos y habrá más heridos y más problemas – observó Harry tranquilo, tan de buen humor por la reciente noticia, que no dejaba de sonreír, y Draco mismo al verlo, no podía evitar sonreír. Aquella sonrisa era contagiosa.

- Podría ser, si – concedió – Pero eso no cambiara mi postura –

- Entonces yo los esperare antes de cruzar el andén 9 ¾, así lo cruzaremos los tres y estarás acompañado en todo momento – decidió Hermione


El 31 de Agosto por la tarde noche, tanto Draco como Hermione regresaron a sus casas como se tenía previsto, así que esa noche antes de viajar a Hogwarts, Draco estaba en a la mesa junto con su madre, cuando su padre llego.

- Vaya, parece que tenemos el privilegio de cenar contigo hoy – comentó con cierto sarcasmo el mayor.

- Buenas noches, Padre – se limitó a saludar Draco, recordándose que aunque él era consciente de la lealtad de su padre, su padre no era consciente de la suya, y debía tener cuidando con eso de momento, hasta que su padre no declarara formalmente una lealtad, y discutir no sería lo mejor en aquellos momentos.

- Podemos cenar ya – comentó Narcisa con tranquilidad, pero buscando cortar el momento. A su esposo no le había hecho mucha gracia que Draco pasara fuera de casa todo el verano.

- Adelante – concedió Lucius sentándose, y al momento, la comida apareció sobre la amplia mesa para más de 10 personas. En una de las cabeceras estaba sentado Lucius, mientras que Narcisa y Draco se sentaban en el medio de la mesa, uno frente a la otra.

- Provecho – dijo Narcisa.

- Provecho – repitieron al mismo tiempo Lucius y Draco.

Lucius miró a su hijo de reojo durante algunos minutos mientras comían en silencio antes de hablar.

- Has perdido mucho el tiempo este verano, Draco – comentó con seriedad, y Draco le miró de reojo, obligándose a no hacer ninguna clase de comentario – Ya no eres un niño como para pasar el tiempo jugando con tus amiguitos. Debes prepárate para cuando te toque tomar tu lugar como Jefe de la Familia, así que esta navidad te quiero en la casa sin falta –

Draco se mordió la lengua para no dar alguna respuesta que pudiera causar problemas.

- No creo que se la pasen jugando – comentó Narcisa con tranquilidad – Harry también debe prepararse para sus responsabilidades como Jefe de las líneas Black y Potter –

- Pues no estoy tan seguro de que ese idiota de tu primo sepa educar como se debe a ese niño – mascullo Lucius, recordando lo sucedido con su Elfo Domestico.

- Pese a todo, Sirius fue educado para convertirse en el Jefe de Familia de los Black, y ha desempeñado ese papel pese a que al inicio no quería, así que sin dudas sabrá cómo educar a Harry en ese sentido – comentó Narcisa con esa misma tranquilidad, y Draco no pudo evitar mirar a su madre con cierto asombro, porque llevaba la plática con su padre como si hablara del clima, sin mostrarse ofendida o molesta por las palabras insidiosas, estando siempre en perfecto control de sus reacciones. Sin duda, aún debía aprender mucho de su madre.

- ¿Ya te reconciliaste con ese traidor a la sangre? – le preguntó con sarcasmo Lucius.

- Me mantengo bien informada – respondió simplemente Narcisa, sin dejar de comer con la elegancia de siempre, y Draco noto que Lucius hacía una mueca, antes de seguir comiendo en silencio.

Comprendió, aunque ninguno de los dos adultos lo dijo, que esa discusión la había ganado Narcisa al hacerle ver a Lucius entre líneas, que estaba al tanto de más información de la que él podía imaginar.


El primero de Septiembre a la hora acordada, dos autos esperaban en un punto de Aparición designado por el Ministerio para que Sirius, Remus y Harry se aparecieran, ya que Sirius se negó a darles la ubicación de su casa para que los escoltaran desde ahí.

- Buenos días – saludo un hombre acercándose a ellos. Caminaba con imponencia y elegancia, lo que ocultaba bastante bien la leve cojera. Su cabello rojizo parecía más la melena de un león, con algunas rayas grises que le hacían ver más imponente y severo. Sus ojos amarillentos se mostraban agudos y atentos a su alrededor. Vestía un elegante traje gris.

- Buenos días – saludo Remus amable.

- Vaya, el mismísimo Jefe de Aurores Rufus Scrimgeour nos escoltara – no pudo evitar comentar Sirius.

- Buenos días – saludo también Harry, mirando al hombre con curiosidad al escuchar a su padrino, y Rufus le sostuvo unos segundos la mirada, antes de asentir suavemente con la cabeza en señal de reconocimiento, volviendo entonces su atención a Sirius.

- Es una situación especial, como bien saben – comentó con tranquilidad, mirando de reojo a Harry - ¿Nos vamos?, algunos de nuestros mejores elementos nos acompañaran en la escolta –

Cerca de los autos, 4 personas más aguardaban, tres hombres y una joven mujer.

- Vamos – confirmó Sirius, que puso una de sus manos sobre el hombro de Harry para guiarlo hacía el auto, mientras que en la otra mano llevaba el baúl. Remus llevaba la jaula de Hedwig.

- ¡Sirius! – exclamó de pronto la joven mujer, y no dudo en acercarse a ellos. Harry notó que era bastante más joven que los otros hombres, y su aspecto era mucho más llamativo, pues aunque vestía toda de negro, usaba altas botas gruesas, y un collar negro ajustado en el cuello, al igual que una chamarra de piel, eso sin mencionar el corto pero llamativa cabello rosado.

- ¡Dora! – saludo Sirius sonriéndole – No sabía que estarías aquí –

- ¡Si, me ofrecí en cuanto supe que escoltaríamos al pequeño Harry! – le respondió animada, dirigiéndole a Harry una amplia y cálida sonrisa que Harry respondió algo confundido aún.

- Tonks, si bien son familia, te recuerdo que estas en una misión de alta importancia – le reprendió con seriedad Rufus, lo que hizo que la chica les sonriera apenada.

- Lo siento – murmuró, y dio algunos pasos hacia atrás, regresando con el resto de los magos.

- Ellos serán la escolta que nos acompañará hasta el andén 9 ¾ – les informó Rufus antes de señalarlos – John Dawlish – el hombre de aspecto severo, se limitó a asentir con la cabeza – Kingsley Shacklebolt – pese a ser un hombre muy alto y mostrarse serio, cuando su mirada se topó con la de Harry, asintió amable con la cabeza en señal de saludo – Nymphadora Tonks a quien ya conocen – la chica agito su mano sonriéndoles animada, y ampliando aún más su sonrisa cuando su mirada se topó con la de Harry – y Dan Wittin – aquel hombre de aspecto tranquilo, asintió con la cabeza – Subamos para poder irnos y llegar a tiempo –

Dan se encargó de tomar el baúl que Sirius llevaba, y lo subió en la parte trasera del auto, mientras Tonks tomaba a Hedwig en su jaula para ser quien la llevara.

Sirius, Remus, Harry y Rufus subieron en uno de los autos, mientras los demás subían en el otro auto.

- ¿Quién es Nymphadora, Sirius? – le preguntó Harry cuando comenzaron a moverse.

- Es mi sobrina, pero nunca la llames Nymphadora porque odia ese nombre – le aclaró Sirius sonriendo divertido – Su madre es hermana de Narcisa, así que es prima del pequeño Draco –

- Vaya, no lo imaginaba. Ella se ve muy distinta de Draco – comentó Harry asombrado.

- Si, lo es – convino Sirius asintiendo con la cabeza – Su madre Andrómeda se casó con Ted Tonks, un Muggle, así que Dora no es sangre pura, además, Andrómeda decidió alejarse de todo el lujo que conllevaba ser una Black, para llevar una vida más modesta y normal al lado de su esposo –

- Eso suena lindo – comentó Harry sonriendo.

- Por un lado sí, pero eso conllevo a que su familia la despreciara. Sabes que ese tipo de cosas no son tan bien vistas, sobre todo por magos sangre pura – le recordó Sirius.

Harry suspiro al escuchar eso. A veces pensaba que todos esos estigmas envenenaban la sociedad.

- Las cosas no deberían ser así – comentó.

- No, no deberían – coincidió Sirius – Pero aunque Andrómeda se ha mantenido alejada de sus hermanas, es muy feliz con su esposo y su hija –

- ¿Tú la has seguido tratado? – quiso saber Harry curioso.

- Si – confirmó Sirius – Como el Jefe de Familia de los Black, decidí apoyarla cuando tomó la decisión de fugarse y casarse con Ted. Incluso lo conocí a él; Es un Muggle muy amable y educado, así que les di algo de dinero para que comenzaran su vida, y ahora son uno de los matrimonios más felices que conozco –

- Me alegra entonces – comento Harry sonriendo – Con razón Dora se ve tan alegre, aunque me asombro bastante que siendo tan joven, sea Auror –

- Dora es una joven talentosa y bastante enérgica, aunque en ocasiones también es algo despistada – le explicó Sirius sonriendo divertido.

- Sin duda debe ser talentosa, si pese a su edad la eligieron para una ocasión como esta – comentó Remus.

El resto del camino lo hicieron tranquilos, y aunque Rufus nunca dijo nada, no perdió de vista ningún detalle de la conversación que llevaban, ni mucho menos de la forma en que se comportaba Harry. Cuando llegaron, Kingsley se encargó de acercar uno de los carritos, en donde Dan puso el baúl, y Tonks la lechuza.

- Es hermosa – le comentó la chica a Harry mientras caminaba a su lado con tranquilidad.

- Si, lo es – confirmó éste sonriéndole – Sirius me la compro para poder estar comunicados cuando entre a Hogwarts en primer año –

- Un buen regalo – convino la chica – Y parece que alguien te esperaba –

Harry dirigió su mirada hacía la entrada, donde vio que Draco y su madre aguardaban.

- Si, es Draco, mi amigo – le explicó.

- ¿Un Malfoy es tu amigo? – comentó la chica, mirando detenidamente a Narcisa.

- Así es. Es un amigo muy leal y confiable. Estamos en la misma casa – quiso aclararle Harry.

- Es verdad, escuche que estabas en Slytherin – observó la chica mirándole curiosa – Pero no te ves como él – agregó, dirigiéndole una rápida mirada al rubio mientras se acercaban.

- ¿Cómo él? – preguntó Harry divertido.

- Bueno… Estirado, prepotente… Así suelen verse y comportarse los Slytherin – quiso explicarle Tonks algo apenada.

- Si, es verdad, así suelen comportarse – concedió Harry riendo divertido – Pero te aseguro que a él le he confiado mi vida sin dudarlo en algunas ocasiones, y jamás me ha fallado –

Tonks le miró curiosa ante esa declaración que la chica sintió que encerraba más de lo que había dicho, pero no pregunto nada porque en aquellos momentos llegaban a la entrada, en donde Draco y Narcisa los aguardaban.

- Buenos días – saludo Harry tanto a Narcisa como a Draco.

- Buenos días – saludo Draco, asintiendo solemne y educado.

- Buenos días – saludo también Narcisa dirigiéndole una cálida mirada, antes de asentir con la cabeza a la chica al lado de Harry.

- Ella es Nymphadora Tonks, aunque me imagino que ya lo saben – quiso decir Harry, notando las serias miradas que ambas mujeres se estaban dirigiendo.

- Si – confirmó Narcisa.

- Buenos días – saludaron Sirius y Remus llegando a donde ellos estaban.

- Buenos días – respondieron a su vez Draco y Narcisa.

- Lo mejor es que no perdamos el tiempo, no queremos que lleguen tarde – comentó Sirius.

Rufus y el resto de los Aurores se mantuvieron a una cierta distancia, pero alertas.

- Es verdad – convino Narcisa.

Draco y Harry asintieron con la cabeza y emprendieron de nuevo su camino. Tonks se mantuvo a su lado, mientras que Narcisa caminaba en silencio al lado de Sirius.

Cuando llegaron a la barrera del andén, vieron a la castaña en compañía de sus padres.

- Eres un estuche de monerías, justo como Sirius – comentó Tonks divertida.

- ¿Por qué? – preguntó Harry mirándola curioso.

- Porque no distingues entre quienes son sangre pura y quienes no lo son – observó, sabiendo por las expresiones y la ropa de los padres de la chica, que eran Muggles – Ese es un buen rasgo, no lo pierdas –

- No podría, yo mismo soy lo que llamarían un sangre mestiza – observó Harry con tranquilidad mientras se acercaban a donde la chica esperaba.

- Buenos días – saludo amable tanto a ella como a su familia.

- Buenos días – saludo también Draco. La noche previa había hablado con su madre sobre esperar a Harry en la entrada. No le dio más especificaciones, y la mujer entendió el motivo de ello, pero si le informó que la chica los iba a estar esperando ahí, lo más seguro que en compañía de sus padres Muggle, para que aquello no le tomara por sorpresa.

Saludos se intercambiaron entre los adultos, antes de que todos cruzaran la barrera. Ahí, los adultos se despidieron de los chicos mientras los Aurores se mantenían al pendiente de su alrededor. Sirius se despidió de Harry y de Remus, mirándolos subir al tren, y volvió a despedirse de ellos a través de la ventana, mientras el tren se preparaba para partir.

- ¡Harry!, ¡Draco!, ¡Hasta que los encontramos! – exclamó Blaise al verlos.

Detrás de él iba Theodore y Vincent, que se acercaron jalando sus respectivos baúles, pero se detuvieron mirando curiosos el interior del vagón, al ver a aquel hombre dentro, reconociéndolo como uno de los familiares de Harry.

- ¿Por qué te acompaña, Harry? – se animó a preguntar Blaise curioso.

- Porque este año Remus será el Profesor de Defensa Contra Las Artes Oscuras – le informó Harry mostrándose orgulloso mientras se ponía de pie, pero frunció el ceño al ver que todos sus compañeros parecían haber crecido más que él durante las vacaciones, ¡¿Qué acaso iba a ser el más bajito de todos?!

- Buenos días – saludo Remus sonriéndoles amable, ajeno a los pensamientos de su Cachorro.

- Buenos días – saludaron los chicos con educación.

- Como sólo cabemos dos aquí, quédate en este vagón, Vincent – le indico Theodore al otro chico – Así, Gregory, Pansy y Millicent podrán sentarse ahí cuando lleguen –

- Esta bien – acepto el chico dirigiéndose al vagón indicado, mientras Blaise y Theodore entraban al vagón donde Harry, Draco, Hermione y Remus estaban.

- Remus, ellos son Blaise Zabini y Theodore Nott – le presentó Harry señalando a cada uno de los chicos mientras volvía a sentarse, sin querer pensar más en la diferencia de alturas – Y él es Remus Lupin. Es como un pá para mí, porque me ha cuidado tanto como lo ha hecho mi padrino –

- Un gusto – saludo Remus sonriéndole amable, sobre todo, sintiéndose bien de las palabras de su Cachorro.

- El gusto es mío – respondió Theodore educado.

- No entiendo… - comentó Blaise confundido – ¿Por qué no se apellida Black si es la pareja del padrino de Harry? –

- ¡Blaise! – le llamaron la atención al mismo tiempo Draco y Theodore, mirándole de forma reprobatoria ante la pregunta, haciendo que Blaise se sintiera bastante incómodo.

- Ha Remus no le gusta que le digan Black aunque está casado con Sirius, porque sería muy confuso si ambos están en la misma habitación – les explicó Harry sonriendo divertido – Por eso prefiere seguir usando su apellido, ¿Verdad, Remus? –

- Así es. Es más fácil de esa forma – les explicó el mayor.

- Suena lógico – convino Blaise, aliviado de que no hubiera sido tomada a mal su pregunta, por lo que se apresuró a acomodar su baúl para sentarse.

Al poco rato llegaron Millicent, Pansy y Gregory. También a ellos les información sobre el hecho de que Remus sería su nuevo Profesor de Defensa, antes de que pasaran a sentarse al vagón de al lado.

El camino fue tranquilo. En ocasiones leían, en ocasiones platicaban, y en ocasiones jugaban. En algunos momentos comentaron sobre la fuga de Peter Pettigrew, pero luego de ver los rostros tan serios de Harry y Remus, dejaron el tema por la paz, enfocándose en hablar sobre las visitar que podrían hacer a Hogsmeade aquel año.

Por la tarde, el cielo comenzó a oscurecerse, y poco después se soltó una lluvia torrencial que los acompaño durante el resto del camino.

- Así no se puede ver nada – se quejó Blaise luego de que regresara de cambiarse. Era el último, pues los demás habían ido a cambiarse en el transcurso del día, y ahora sólo esperaban llegar al castillo.

- Pero me imagino que ya debemos estar cerca – comentó Theodore mirando hacía la ventana, aunque en efecto no se podía ver nada a causa de la lluvia.

En aquel momento sintieron que la locomotora comenzaba a reducir su velocidad.

- ¡Genial, llegamos! – comentó Blaise animado.

- ¿Ya? – preguntó Draco confundido.

Harry miró a Remus, quien saco su reloj para consultar la hora.

- Aún es pronto, falta algo más de media hora – les hizo saber el mayor.

- ¿Pero entonces porque nos estamos deteniendo? – preguntó Blaise confundido.

- No lo sé… - comentó Theodore, y él y Harry se pararon para asomarse al pasillo, viendo que otros alumnos se asomaban también.

- ¿Que pasara? – les preguntó Pansy, que junto con Millicent se asomaban desde el compartimiento de al lado.

- No sabemos – le respondió Theodore, escuchando que conforme la locomotora bajaba más la velocidad, el sonido de la poderosa lluvia se escuchaba con más fuerza mientras azotaba el tren, siendo el repiqueteo de los cristales, lo que más fuerte se escuchaba.

- Harry, ven – le llamó Remus, que se había puesto de pie.

Harry dirigió su atención a Remus, y estaba dándose media vuelta con la intensión de regresar como se le había indicado, cuando el tren se detuvo con una repentina y violenta sacudida. El sonido de golpes sordos, jadeos y quejidos, fue todo lo que se escuchó durante los siguientes segundos, al mismo tiempo que las luces del tren se apagaban, sumiéndolos en una oscuridad total.

- ¡¿Qué paso?! – preguntó Blaise con voz adolorida en medio de la oscuridad, pues uno de los baúles le había caído en la cabeza.

- Lumos – pronuncio Remus, y en la punta de su varita se encendió una luz.

Draco estaba en el suelo, con una mueca de dolor mientras se quitaba uno de los baúles de encima. Hermione se sobaba una de las rodillas donde otro baúl le había caído. Blaise estaba sobándose la cabeza, con el baúl que le había golpeado a su lado. Nadie más estaba en el compartimiento, pero se podían ver dos pares de pies en la puerta. Eran Harry y Theodore, que habían caído fuera del compartimiento con la sacudida.

- ¿Están bien? – les pregunto Remus a los chicos mientras se movía tratando de saltar los baúles en el suelo para llegar a Harry.

No se asustó, porque pudo ver que ya se movían ambos, y escuchó la queja adolorida del moreno.

- Creo… - fue Blaise el único que contesto.

- Lumos – llamó pronto Draco cuando aparto el baúl y pudo tomar su varita, tratando de mantenerse más alerta, porque sabía que aquello no podía ser normal - ¿Harry? –

- Estoy vivo – respondió Harry, que ya se paraba - ¿Estas bien, Theo? – le preguntó, ayudando al chico a pararse.

- Eso creo – contesto Theodore, aceptando su ayuda para ponerse de pie.

Murmullos y sollozos se escuchaban provenientes de varios de los compartimientos.

- Parece que alguien está subiendo… - comentó de pronto Hermione, a quien había llamado la atención un cierto movimiento afuera. Limpio la ventana tratando de ver un poco más, aunque no lo consiguió.

- Harry, regresa aquí – le pidió Remus que se había puesto alerta, y llegando hasta donde el moreno se encontraba, lo tomó del hombro y lo regreso al interior. Por medio de sus sentidos Licanos estaba detectando la presencia de Criaturas Oscuras alrededor del tren, y aún que no sabía de qué se trataba, sus sentidos le instaban a mantenerse alerta, y sus sentidos nunca se equivocaban – Todos quédense aquí dentro –

Draco se acercó hasta donde Harry se encontraba, mirándolo de arriba abajo.

- Parece que no te lastimaste – comentó, ante lo que Harry asintió con la cabeza.

- Estoy bien – le aseguró.

- ¿Qué está pasando? – preguntó Pansy, entrando al compartimiento con su varita encendida, siendo seguida por Millicent, Vincent y Gregory, aunque sólo Millicent llevaba su varita también encendida.

- No lo sabemos, pero mejor quédense dentro – les indico Remus – Y cierren la puerta por favor – agregó.

Gregory cerró la puerta mientras todos se apretujaban en el interior del vagón, sin querer confesar que sentían cierto miedo por aquel suceso tan extraño.

- Podríamos… - comenzó Blaise, pero Remus le interrumpió.

- ¡Shhh, silencio! – pidió, detectando por medio de sus sentidos, que aquellas criaturas habían subido al tren. Jalo a Harry de la túnica para ponerlo detrás de él mientras alzaba su varita hacía la puerta, y eso les basto a todos, para saber que algo andaba mal. Todos tomaron sus varitas y las apuntaron hacía la puerta con nerviosismo.

Apenas pasaron unos minutos, cuando escucharon el grito de una chica. Provenía de más adelante en el tren. Remus avanzo un paso, antes de pararse en seco, y en aquel justo momento, la puerta se abrió de golpe. Los chicos saltaron, y con la respiración contenida, observaron a aquel ser que se encontraba en el umbral de la puerta. Estaba cubierto con una larga capa que le cubría por completo, y que ondulaba de una forma anormal e inquietante. Era tan alto, que llegaba hasta el techo. Su rostro estaba oculto por completo por una capucha, y Harry pudo ver que mantenía la puerta abierta con una mano esquelética de largos dedos de aspecto viscoso de color gris. Sintió el estómago revolvérsele ante la visión. Aquello parecía algo que se hubiera muerto bajo el agua.

Apenas fueron unos segundos los que vieron a aquel ser, antes de escucharle aspirar larga, lenta y ruidosamente el aire. Todos tuvieron la misma sensación de que aquel ser estaba aspirando todo el color del mundo con aquella acción, y al mismo tiempo en que todas las varitas se apagaban de golpe, un frio glacial comenzó a apoderarse del compartimiento.

Harry sintió que aquel frio le penetraba más allá de la piel, que le entumía no sólo el cuerpo, sino el alma y el corazón, y entonces, escuchó voces que lejanas gritaban algo que no podía entender…

- ¡Harry!, ¡Harry! – de pronto escuchó con claridad que alguien le llamaba, y cuando parpadeo confundido, se dio cuenta que las luces habían vuelto, y que el expreso se movía de nuevo. Remus estaba inclinado sobre él y le palmeaba suavemente la cara mirándole preocupado.

- ¿Remus? – preguntó confundido, y entonces fue consciente de que estaba sentado en el suelo apoyado en Draco, que al parecer había alcanzado a sujetarlo para que no se golpeara cuando seguramente se desvaneció, aunque él no recordaba haberse desmayado. Draco y Hermione también lo miraban; Ambos estaban pálidos, y un poco más allá, podía escuchar algunos sollozos.

- Gracias a Merlín despertaste – le dijo el castaño sonriéndole aliviado, y con cuidado lo ayudo a pararse, aunque al hacerlo, Harry se dio cuenta de que sentía el estómago revuelto y aún estaba tembloroso.

- Siéntate, aún te ves mal – observó Draco, y Harry aceptó sentarse porque no podría haber permanecido de pie mucho tiempo.

- ¿Qué paso?, ¿Qué era eso? – preguntó confundido, viendo que Pansy lloraba sentada en uno de los asientos, mientras Millicent la consolaba. Theodore y Blaise estaban muy pálidos y callados, pero no parecía que tuvieran nada más allá de un buen susto. Vincent y Gregory no se veían por ningún lado.

- Ese era un Dementor – le explicó Remus, que había ido a tomar unos chocolates de los que los chicos habían comprado horas antes, y estaba repartiéndolos.

- ¡¿Habla de los Dementores que custodian Azkaban?! – exclamó Blaise asustado.

- ¿Qué hacían aquí? – preguntó Theodore también bastante asombrado, pero tomando el chocolate que el mayor les ofrecía.

- Coman eso, les ayudara a sentirse mejor – les indico Remus, dándole también a Harry, Draco y Hermione un trozo de aquel chocolate.

Harry tomó el trozo y lo miró. La verdad es que no se le antojaba comer nada, sentía el estómago aún demasiado revuelto.

- Cómelo, Harry, el chocolate ayuda contra los malestares que deja la presencia de un Dementor – le explicó Remus, que también estaba masticando un trozo.

Al escuchar eso, todos comenzaron a comer el chocolate, y notaron que en efecto, una sensación cálida comenzaba a instalarse en la frialdad que les había dejado aquel Dementor.

- Necesito ir a hablar con el maquinista. ¿Todos están bien? – les preguntó el castaño.

- Estamos bien – le aseguró Draco.

- Muy bien. No tardare – les aseguró, y saliendo, cerró la puerta tras de él.

- ¿En verdad estas bien? – le preguntó Hermione a Harry.

- Si, aunque no entiendo lo que paso – le respondió el pelinegro.

- Yo tampoco entendí mucho – comentó Hermione – De pronto el Dementor entro y tú te caíste. Estabas rígido y helado. Remus se adelantó, invoco un hechizo, y de su varita salió un enorme perro plateado que se abalanzó sobre el Dementor y lo alejo –

- Hizo un Patronus – le aclaro Draco a la chica.

- Pero jamás había visto uno solido – comentó Theodore – Dicen que conseguirlo es muy difícil –

- Esa criatura es lo más horrible que he visto en mi vida… Espero que no se nos vuelvan a acercarse – opinó Pansy aún temblorosa y con los ojos rojos, pero ya no lloraba, seguía comiendo su trozo de chocolate.

- Yo también – opinó Millicent con acritud.

- Sabe que hubiera pasado si el señor Lupin no hubiera estado aquí – murmuró Blaise suspirando pesadamente antes de darle otra mordida a su chocolate.

- Lo más seguro es que buscaran a Pettigrew – comentó Draco mirando a Harry, que asintió con la cabeza antes de morder su chocolate.

- Lo más seguro – admitió.

- ¿Pero porque aquí? – preguntó Pansy confundida.

- Si, ¿Qué haría en un tren lleno de estudiantes?, ¿Tomarnos de rehenes? – le preguntó Millicent.

Draco no respondió, pero le basto la mirada que intercambio con Hermione y Harry, para saber que ellos entendían que si estaban ahí, era porque pensaban que estando Harry ahí, era posible que Peter hubiera decidido subir al tren.

La puerta se abrió y todos saltaron. Draco y Theodore alzaron sus varitas, aunque aún estaban ligeramente temblorosos; Para su alivio era Remus que ya regresaba.

- Tranquilos, sólo soy yo – les dijo, alzando las manos sonriéndoles amable.

- Lo siento – dijo Draco mientras ambos bajaban sus varitas.

- ¿Qué paso? – se apresuró a preguntarle Harry.

- Los Dementores le obligaron a detener la locomotora. Hablare con Dumbledore sobre esto en cuanto lleguemos – le explicó de forma rápida, no queriendo decir demasiado frente a los otros chicos, y Harry lo entendió – En una hora llegaremos, así que no se preocupen –

El resto del camino lo hicieron en silencio. Draco no dejaba de ver a Harry, pues le parecía que aún se veía muy débil, pálido y tembloroso. Busco más chocolates y se los ofreció, pues había notado que luego de comer la primera pieza, se había visto más recompuesto.

Atento como estaba en el moreno, no se dio cuenta de que tanto Hermione como Remus le observaban, una con una sonrisa divertida, y el otro con una mirada curiosa.

Cuando llegaron, Remus bajo con ellos, y subió junto con Harry a uno de los carruajes. Draco, Hermione, Blaise y Theodore también subieron con ellos, mientras que Pansy, Millicent, Vincent y Gregory subieron en el siguiente. Estaban por llegar a la entrada de los terrenos del castillo, cuando Harry pudo ver con recelo a dos Dementores apostados a cada lado de la entrada.

- No los mires – le susurró Remus – Cierra los ojos y no pienses en nada. Mantén tu mente despejada –

Esas instrucciones eran fáciles de seguir, porque no pensar en nada y mantener la mente despejada, era la indicación que siempre le daba Snape para poder comenzar con las practicas de Oclumancia, y era algo en lo que comenzaba a volverse bueno. Cuando por fin llegaron, bajaron del carruaje, y Remus los escoltó hasta la entrada del castillo.

- Te veré en el banquete – le dijo a Harry.

- Sí, claro – convino Harry sonriéndole, y le vio alejarse, antes de seguir al resto de los chicos.

- ¡Granger, necesito hablar contigo! – llamó de pronto la voz de la Profesora McGonagall, lo que hizo que la castaña se detuviera para volverse hacía donde la Profesora estaba.

- Los veo más al rato – les dijo la chica.

- Esta bien – convino Harry, aunque preguntándose para qué la Profesora querría hablar con Hermione cuando apenas estaban llegando.

- Anda Harry, vamos, todavía no estás bien, y lo mejor es que te sientes – le recordó Draco, y del brazo lo llevo hasta el Gran Comedor sin que el moreno opusiera mucha resistencia.