Notas de la Autora: Holis! Aquí actualizando ahora que aun se puede! Espero que el capítulo sea del agrado de aquellas personitas que siguen acompañándome y animándome con sus comentarios, como son Malena (Es una lastima que dado que dejas tu comentario como anónimo, no me es posible responderte :C), SofDrarry, CIELO-BL, y Macka14. Muchas gracias por su presencia y animo! Espero que disfruten este capítulo!
Disclaimer: Ya saben que nada de este mundo me pertenece, todo es de la queridísima J.K. Rowling, yo solo lo manipulo para mi entretenimiento :D
Capítulo 6: El Arte De La Adivinación
Estaban por cruzar las puertas del Gran Comedor, cuando una mano se posó sobre el hombro de Harry haciéndolo saltar.
- Estas muy a la defensiva – observó Snape, que era quien acababa de poner su mano sobre el hombro del menor.
- Sólo un poco – comentó Harry, sintiendo pese a sus propias palabras, como el corazón le palpitaba acelerado.
- Vamos, acompáñame a un lugar antes de que comience el banquete – le indicó entonces Snape, lo que hizo que ambos chicos intercambiaran miradas.
Draco iba a seguirlos, cuando Snape le detuvo con un gesto de la mano.
- Yo escoltare a Harry de regreso en unos minutos. Quédate aquí – no era una petición, era una orden, y a Draco no le quedó más remedio que quedarse ahí con una mueca de inconformidad antes de entrar al Gran Comedor derrotado.
Snape no dijo nada durante los primeros minutos mientras caminaban por los pasillos, hasta que estuvieron lo suficientemente lejos del resto de los alumnos.
- Lupin mando un mensaje avisando lo que sucedió en el tren – le hizo saber – Iremos con Madame Pomfrey para que te haga una evaluación rápida –
- Yo estoy bien, señor – le quiso decir Harry.
- Me asombra que digas eso, cuando te estoy viendo temblar como una gelatina – observó con acritud Snape, lo que hizo ruborizar a Harry – No seas terco y deja que la Enfermera te revise, eso dejara más tranquilo a Lupin –
Al escuchar eso, Harry ya no pudo oponiendo resistencia. Lo que menos quería era tener preocupado a Remus.
- Esta bien – aceptó, y al poco tiempo llegaron a la Enfermería, donde Snape llamo antes de entrar.
- ¿Qué ha sucedido? – preguntó Poppy saliendo de inmediato, mirando curiosa a Harry y al Profesor.
- Madame Pomfrey, queremos que revise a Harry – le explicó Snape – Se topó con un Dementor en el tren, y Remus dice que se desmayó –
Harry se sintió algo apenado al escuchar la explicación, pero observó con curiosidad que la expresión de la bruja se volvió más severa al escuchar aquello.
- ¡Tener Dementores tan cerca de niños!, ¡Es la tontería más grande que he escuchado! – comentó molesta antes de mirar cálida a Harry – Siéntate, mi niño – le pidió señalando una de las camillas, y en cuanto éste lo hizo así, comenzó a revisarle – Mira nada más, si estas todo empapado en sudor y temblando. No vas a ser el primero que se desmaya si todo esto sigue así… ¡Tener Dementores aquí!, ¡Qué desatino! – mascullaba sin cesar mientras lo revisaba, mirándole curiosa algunos segundos después.
- ¿Qué sucede? – preguntó Snape al ver ese gesto - ¿Necesitara quedarse en la Enfermería por esta noche? –
- Yo me siento bien – se animó a comentar Harry, no queriendo pasar su primera noche en el castillo, justo en la Enfermería.
- Se hará lo que la Enfermera crea mejor, Harry – le recordó con seriedad Snape.
- Pues la verdad es que no se ve tan mal como esperaba – confeso la mujer – Esta débil, si, y aún le falta recuperarse, pero nada que tomar chocolate no arregle –
- Remus me dio chocolate en el tren – le hizo saber Harry.
- ¡Oh, así que es eso! – comentó la mujer encantada – Que bueno entonces que Remus estaba con ustedes. Si es así, entonces sólo te sugiero que tomes chocolate caliente durante la cena, y que te vayas a descansar pronto – le recomendó antes de mirar a Snape – El chocolate se le administro pronto, y parece que no estuvo demasiado tiempo cerca del Dementor ya que no se ven daños que no se curen con la ingesta del chocolate –
- Muy bien – convino Snape asintiendo con la cabeza – Entonces regresemos al banquete – le indico a Harry, que asintió con la cabeza parándose de la camilla, aunque lo hizo con cuidado.
- De igual forma no olvides tomar chocolate – le recordó la Enfermera – Eso te hará sentir cada vez mejor y más fuerte –
- Si, muchas gracias Madame Pomfrey – le agradeció Harry antes de salir en compañía de Snape.
- Bueno, ahora todos podremos estar más tranquilos – comentó Snape.
Harry miró de reojo al Profesor, y no pudo evitar sonreír ligeramente, pues sabía que el hombre también se preocupaba a su manera por él, aunque difícilmente lo admitiría.
Cuando llegaron al Gran Comedor, Snape le indico con un gesto que se dirigiera a la mesa de Slytherin, mientras él se dirigía a la mesa de Profesores, donde con una sonrisa, Harry pudo ver que Remus ya estaba sentado, y que le miraba atento. Le sonrió y asintió con la cabeza en señal de que todo estaba bien, viendo que el castaño sonreía y se notaba menos preocupado. Entonces se dirigió a la mesa, sin pasar por alto el hecho de que el Profesor Flitwick se llevaba el banquito y el Sombrero Seleccionador.
- ¿Me perdí la selección? - le preguntó a Draco luego de sentarse en el espacio que el rubio había dejado libre para él.
- Si, justo acaba de terminar – le respondió Draco mirándole mientras hablaban en susurros para no atraer la atención de los demás - ¿Y bien?, ¿Qué paso? – quiso saber.
- Snape me llevo con Madame Pomfrey para que me revisara – le explicó Harry encogiéndose suavemente de hombros – Parece ser que Remus les aviso lo que paso en el tren –
- Eso está bien – opinó Draco asintiendo con la cabeza satisfecho de saber eso - ¿Y qué te dijo? –
- Que tomara chocolate caliente – le respondió Harry.
No pudieron seguir hablando, porque en ese momento Dumbledore se puso en pie, llamando la atención de todos los estudiantes.
- ¡Bienvenidos sean todos a un nuevo curso! – pronuncio Dumbledore con la energía habitual en él – Hay un tema muy importante que debemos tratar antes de dar paso al grandioso banquete que nos espera, así que comenzare: Imagino que ya todos se han percatado de la presencia de los Dementores en las inmediaciones del colegio. Están aquí por asuntos relacionados con el Ministerio de Magia, y aunque no entraran a los terrenos del colegio, es mi deber advertirles que no deben acercarse a ellos, así que salir del colegio sin autorización, está completamente prohibido. Los Dementores son seres que no comprenden de ruegos o excusas. Tampoco se les puede engañar con trucos o disfraces, ni siquiera con Capas de Invisibilidad – ante aquello, Harry y Draco intercambiaron una mirada de reojo – Así que no deben darles motivo alguno para que les hagan daño. Confío en que los Prefectos y Premios Anuales se aseguraran de que ningún alumno intente algo que pueda poner en peligro su vida. Y ahora, pasando a otros asuntó más alegres, es un placer para mí informarles de la adición de dos nuevos Profesores a la plantilla. Primero, el Profesor Remus Lupin, que se ofreció a impartir la asignatura de Defensa Contra las Artes Oscuras, y segundó, Rubeus Hagrid, que asumirá el puesto que dejo vacante el Profesor Kettleburn – los aplausos no se hicieron esperar, y Harry se unió a ellos complacido – Y como creo que ya he dicho todo, ahora sí, ¡Qué comience el banquete! –
En las mesas apareció la comida, y pronto, todos comenzaron a cenar en medio de una agradable charla.
A Harry no le asombró que frente a él apareciera una enorme taza de chocolate, pero la bebió sin quejarse, sobre todo, al sentir que conforme más bebía, mejor se sentía.
Una vez que terminaron, hicieron el camino hacía las mazmorras.
- Bienvenida, pequeña Serpiente – hablo el retrato de Salazar cuando Harry iba a pasar a los dormitorios, y al escuchar el siseo, los que iban adelante y atrás de Harry se detuvieron para mirar con curiosidad.
- Solo quieres llamar la atención de los demás – comentó Harry, mirando aún el broche en forma de serpiente que tenía Salazar, más que nada para asegurarse de que hablaba Pársel.
- Quizás – respondió crípticamente Salazar, aunque sonreía complacido – Pero también quiero aprovechar para recordarte que debemos retomar las clases de Pársel. Es una habilidad que aun necesitas pulir –
Nadie se había movido desde que aquella conversación había comenzado, sino que todos se amontonaban lo más que les era posible, para tratar de escuchar y ver a Harry y Salazar hablando Pársel.
- No sé si quiero retomarlas – respondió Harry haciendo una mueca.
- No puedes ganarle al mago más grande que ha habido, si no entiendes aunque sea lo que él sabe y domina – observó Salazar – El conocimiento es poder –
Harry suspiro al escuchar eso.
- Esta bien, seguiré tomando las clases, pero luego acordaremos cuando será, ahora sólo quiero irme a descansar – le respondió Harry.
- Si, supongo que toparse con un Dementor debe ser algo bastante desagradable – comentó Salazar como quien no quiere la cosa, lo que hizo que Harry le mirara con el ceño fruncido.
- ¿Cómo sabes eso? – le preguntó.
- Dumbledore lo comentó en su despacho – le explicó tranquilamente Salazar encogiéndose de hombros – No estaría de más que aprendieras el Expecto Patronum si los Dementores se van a quedar cerca del castillo –
- Mejor hablamos de eso luego, Salazar – comentó Harry – Buenas noches – y comenzó a caminar, sabiendo que todos le observaban, y sintiéndose bastante incomodo de ello.
- Buenas noches, pequeña Serpiente – le despidió Salazar, complacido de saber que había tenido la completa atención de todos aquellos mocosos que le miraban como si de un ídolo se tratara.
Y los alumnos, murmurando entre ellos emocionados de haber presenciado eso, se fueron a sus habitaciones, algunos incluso despidiéndose de Harry deseándole buenas noches, algo que hacía sentir ligeramente incomodo al moreno.
A la mañana siguiente, todos se levantaron muy temprano para ir al Gran Comedor a desayunar.
- Traten de no tardar mucho desayunando – les advirtió Theodore.
- ¿Por qué? – quiso saber Blaise.
- ¿Ya vieron donde queda el aula de Adivinación? – fue la respuesta de Theodore, ante lo cual todos los chicos se apresuraron a sacar sus horarios.
- Torre norte. Ultimo piso – observó Draco.
- Esta lejos – comentó Harry.
- Creo que haremos algo así como 10 o 15 minutos en llegar si vamos a buen paso – calculo Theodore mientras comenzaba a servirse el desayuno – Así que no se demoren –
Estaban a mitad del desayuno, cuando las chicas llegaron a la mesa.
- Vaya, hoy madrugaron – comentó Pansy mientras ella y Millicent se sentaban
- Y ustedes llegan tarde – observó Blaise con suficiencia.
- Aún tenemos buen tiempo para desayunar – le hizo saber Pansy con una mueca.
- Realmente no. Van a llegar tarde – vaticinó Draco.
- ¿Por qué? – quiso saber Pansy, mirándoles atenta ante las palabras del rubio.
- Por la distancia a la que está el aula de Adivinación – le respondió Harry, y Millicent se apresuró a sacar su horario, mientras Pansy se inclinaba hacía ella para poder verlo.
- Torre norte… Está en el último piso… - observó Millicent haciendo una mueca.
- Entonces mejor apresurémonos a desayunar – decidió Pansy, y ambas chicas comenzaron pronto a servirse para desayunar.
Cuando algunos minutos después los chicos terminaron, se levantaron para irse.
- ¡Espérennos! – les pidió Pansy, y ella y Millicent dejaron su desayuno a medias para levantarse y tomar sus cosas. Ninguno de los chicos dijo nada sobre el hecho de que dejaran el desayuno a medias; Sabían que no era bien visto llegar tarde, y como orgullosas Slytherin, era normal que prefirieran dejar el desayuno a medias que llegar tarde a clases.
El camino fue más pesado de lo que habían imaginado, sobre todo con la continua subida de escalones.
- ¿Ya… Casi… Llegamos…? – preguntó entre jadeos Vincent.
- Creo… - murmuró Harry, aspirando hondamente el aire cuando por fin salieron de aquel tramo de escaleras hacía un arrellano.
- Yo creo que nos perdimos… - comentó Blaise mirando hacía un largo y desierto corredor a la derecha.
- Espero que no… - murmuró Millicent preocupada, tratando de jalar el aire hacía sus pulmones.
- No estamos perdidos, sólo síganme – mascullo Theodore, y fue el encargado de guiarlos lo que restaba del camino hasta el aula de Adivinación.
- ¿Cómo sabes que es por aquí, Theo? – le preguntó Pansy cuando subieron los últimos escalones que había, para salir a un diminuto arrellano en el que ya aguardaban varios de sus compañeros, todos mirándose entre sí con ligera confusión.
- Mi madre me explico cómo llegar cuando le dije que tomaría Adivinación – le respondió éste cruzándose tranquilo de brazos.
- Si bueno, pero ¿Y de aquí a dónde? – le cuestiono Blaise.
- ¿Quizás por ahí? – preguntó Draco señalando una trampilla circular en el techo con una placa de bronce donde se leía: Sybill Trelawney, Profesora de Adivinación.
- ¿Y cómo vamos…? – pero Gregory no termino ni siquiera de hacer la pregunta, cuando de pronto la trampilla se abrió, y una escalera plateada descendió justo hasta los pies de Harry. Nadie se movió ni dijo nada los primeros segundos.
- Bueno… Supongo que debemos subir… - murmuró Harry mirando a todos lados, y viendo los rostros inseguros de todos, aspiro aire para hacerse al ánimo y comenzar a subir.
Aquella era de todas, el aula más extraña que había visto. Realmente no podía decir si aquello era un aula o un salón viejo de té, aunque le parecía más lo segundo. La decoración vieja, la poca iluminación y los colores oscuros hacían ver mucho más pequeño el lugar de lo que en realidad podía ser, y no ayudaba el agobiante calor que se sentía de la chimenea encendida que calentaba una tetera enorme de la que emanaba un olor denso.
- Pues creo que es aquí… - murmuró Vincent.
- Parece que si – confirmó Millicent, mientras el resto de los alumnos comenzaban a entrar y a ocupar las mesitas que ahí había.
- Que extraño lugar – comentó Harry una vez que se sentó.
- Y que insoportable calor… - se quejó Draco sentándose a su lado en la misma mesa.
- Bienvenidos, bienvenidos – hablo de pronto una voz, y todos saltaron en sus asientos, viendo que la Profesora salía de entre las sombras.
Parecía un insecto enorme con aquellas gafas que aumentaban varias veces el tamaño de sus ojos. Era sumamente delgada. De su cuello colgaban infinidad de collares, de sus muñecas pulseras, y en los dedos tenía muchísimos anillos.
- Que rayos… - escucharon murmurar a Blaise, que se encontraba sentado en una de las mesas detrás de ellos.
- Yo soy la Profesora Trelawney, y seré la encargada de guiarlos en este camino que han decidido comenzar, del complejo arte de la Adivinación – se presentó la mujer, hablando con voz pausada y suave que intentaba dar la impresión de ser etérea – Seguramente es la primera vez que me ven, pero prefiero mantenerme alejada del bullicio y las grandes multitudes, ya que eso nubla mi ojo interior. Y en este punto debo advertirles que si no poseen la Vista, no habrá prácticamente nada que pueda enseñarles –
- ¿La Vista? – repitió Blaise confundido.
- Así es mi niño – le respondió la Profesora, y entonces le miró atentamente durante algunos segundos, antes de suspirar teatralmente negando con la cabeza. Apartó la mirada hacía el resto de la clase, dejando claramente confundido a Blaise – La Vista es el don de ver y percibir lo que está más allá de la vista común, aquello que no está en el mundo físico, y son muy pocos los privilegiados. Este arte no tiene nada que ver con la habilidad mágica de las brujas y magos, o con su capacidad de estudio, aquí los libros no van a ayudarles –
Harry y Draco intercambiaron miradas al escuchar todo aquello.
- Profesora, ¿Y cómo sabremos si tenemos el don? – pregunto Pansy alzando la mano.
La Profesora la miro durante algunos segundos antes de sonreírle condescendiente.
- Veo que estas ansiosa por comprobar si tienes el don o no, por algunas cosas que te han sucedido, ¿No es así? – le preguntó.
Pansy la miró boquiabierta, y miró a Millicent que también se mostraba asombrada, antes de regresar su mirada a la Profesora asintiendo con la cabeza en repetidas ocasiones.
- Si – respondió.
La Profesora asintió suavemente con la cabeza.
- Algunos de ustedes tienen el don, querida, puedo verlo – le hizo saber, y Pansy jadeo asombrada al escuchar eso – Poco a poco irán dándose cuenta de ello conforme avance el curso y comencemos a practicar, pero ni siquiera el don de todos es igual – les explicó mientras paseaba su mirada por la clase, deteniéndose en Harry cuando llegó a donde éste se encontraba. Lo miró durante largos segundos sin decir nada, como si fuera la cosa más curiosa e interesante que hubiera visto jamás, y Harry no pudo evitar sentirse ligeramente incomodo – Algunos tienen un don más poderoso y profundo que otros, y eso será más que evidente – agregó sonriéndole misteriosamente al ojiverde, y sólo entonces aparto la mirada, volviendo a pasearla por el resto de sus alumnos – Pero iremos descubriéndolo poco a poco. Por cierto querida – agregó, mirando a Tracey Davis – Ten cuidado cuando te levantes y camines. Levanta los pies lo suficiente, por favor – la chica la miro confundida, pero la Profesora no dijo más y siguió caminando frente a la clase – Ahora comenzaremos con la lectura del té – y se detuvo frente a la mesa de Pansy y Millicent, mirando a esta primera – Querida, ¿Podrías por favor traer la tetera grande de plata? –
Pansy asintió con la cabeza y se puso en pie para ir por la tetera, trayéndosela a la Profesora.
- Gracias querida, y muchas felicidades por ese hermanito que vas a tener – agregó, lo que hizo saltar a la pelinegra, mirándole asombrada antes de regresar a su asiento emocionada. A nadie le había contado aún que su madre iba a tener un bebé – Ahora si me hacen el favor, pasen a tomar una taza de la estantería. Luego vengan y se las llenare. Deberán beber su contenido hasta que solo queden los posos. Esos los agitaran 3 veces con la mano izquierda, y procederán a poner la taza boca abajo en el plato. Esperaran hasta que haya caído la última gota de té, y entonces pasaran la taza a vuestro compañero para que la lea. Interpretaran los dibujos utilizando las página de Disipar las Nieblas del Futuro. Y descuiden, que yo pasare a ayudarles en sus interpretaciones –
Todos se levantaron y comenzaron a acercarse a la estantería para tomar las tazas como la Profesora les había indicado, yendo después con ella para que las llenara.
- ¿Estará loca? – les preguntó Blaise en un murmullo a Draco, Theodore y Harry, cuando se acercaron los 4 a la estantería.
- Mi madre dice que no, sólo que es muy excéntrica – comentó Theodore encogiéndose de hombros mientras tomaba su taza.
En ese momento Tracey se levantó y comenzó a caminar hacía la estantería para tomar una taza, pero termino tropezando con un bordillo sobresalido de la alfombra, trastabillando y cayendo al suelo con un ruido sordo. Nadie dijo ni hizo nada; Miraron con asombro a Tracey que ya era ayudada por Daphne Greengrass para que se levantara.
La Profesora chasqueo la lengua negando con la cabeza mientras miraba a Tracey.
- Por eso te pedí que alzaras los pies – comentó antes de mirar a Gregory que pasaba cerca de ella, tomándolo del brazo para detenerlo, haciendo que el chico se sobresaltara ante el toque – Querido, por favor coge una de las tazas azules. Las rosas me gustan demasiado, y lamentaría mucho que una se rompiera –
Aquellas palabras cayeron en un pesado silencio. Gregory asintió torpemente con la cabeza, y nervioso al sentir las miradas de que era objeto, se dirigió al estante donde estaban las tazas azules para tomar una. Cuando se acercaba a donde la Profesora estaba para llenar su taza, la misma se le resbalo de las manos, cayendo al suelo y rompiéndose en pedazos en medio del más absoluto silencio.
- Puedes tomar otra de las azules, querido – le indico la Profesora a Gregory mientras agitaba su varita para recoger el estropicio.
Gregory se limitó a regresar al estante a tomar otra taza, sintiéndose más nervioso aún.
- ¿Decías? – le preguntó Harry a Blaise en un susurro, y como ya tenía su taza, se dirigió a donde se encontraba la Profesora para que la llenara.
Blaise no dijo nada, apenas hizo una mueca y se limitó a seguirlos, inseguro de querer acercarse a la Profesora, no fuera a ser que pudiera saber de alguna forma mística que la había llamado loca.
Una vez que tuvieron sus tazas llenas de aquella infusión, todos regresaron a sus mesas para beberlas, y al terminarlas, hicieron lo que la Profesora les indico, permitiendo que se secaran, antes de intercambiar las tazas.
- ¿Ves algo? – le preguntó Harry a Draco mientras abría el libro en las páginas indicadas.
- No estoy seguro… - respondió Draco mientras alzaba la taza, dándole vueltas para tratar de darle forma a los posos de café.
- Quizás no tengo suficiente imaginación… - murmuró Harry, que también intentaba encontrarle forma a los posos de la taza de Draco.
- Ya somos dos entonces… - mascullo Draco, que por más que intentaba, no veía forma en aquella masa.
- ¡Expandan su mente! – les recordó la Profesora – No esperen ver con sus ojos terrenales, algo que está mucho más allá. ¡Sólo permitiéndose percibir, podrán ver! –
- Pues yo no veo nada – se quejó Blaise mirando la taza de Theodore.
Harry intento aclarar su mente como pedía la Profesora y enfocarse en la taza, algo que resultaba muy difícil con aquel humo perfumado que sentía como si lo adormeciera.
- Creo que veo un circulo… - comentó de pronto, y animado miró el libro – Aquí dice que como es un circulo completo, lograras finalizar un proyecto que tienes en marcha. Felicidades -
Draco se sobresaltó ligeramente al escuchar eso, pues los únicos proyectos que tenía actualmente, giraban en relación al pelinegro, y uno de ellos era conquistarle… No pudo evitar ruborizarse, y turbado, prefirió mirar la taza en sus manos.
- Yo creo que veo una llave… - comentó, y frunció el ceño tratando de concentrarse, antes de mirar el libro – Aquí dice que una llave significa que se desvelara un misterio –
- ¿Cuál de todos? – preguntó divertido Harry, y Draco no pudo evitar reírse junto al moreno al escucharlo.
La Profesora dirigió su mirada hacía ellos al escucharlos reírse.
- A ver querido, muéstramela la taza – le pidió a Draco acercándose, y éste, atragantándose para ahogar la risa, le cedió la taza de Harry – Veamos… Veo una silla, eso significa que aparecerá un nuevo huésped – murmuró mientras giraba la taza – También veo un sol, eso significa que alcanzaras altos niveles de poder – Draco miró a Harry con una sonrisa mientras asentía con la cabeza en señal de aprobación, pensando que sin duda eso podría hacer referencia al futuro de Harry como Líder de guerra – Tienes una taza muy interesante… Veo también un halcón… Eso significa que tienes un enemigo mortal – y dirigió a Harry una significativa mirada, antes de regresar a la taza. Todos se encontraban completamente en silencio, atentos a las palabras de la Profesora, algo que hizo remover incomodo a Harry, esperando que la Profesora terminara pronto de ver su taza – Este de aquí es un martillo, lo que significa que tendrás que luchar contra adversidades – dio una vuelta más a la taza – Y este es un reloj, que significa que se está acabando el tiempo –
- El tiempo se le acaba… - resonaron como un eco bastante lejano en su cabeza aquellas palabras que hace mucho había escuchado en uno de sus sueños, y no pudo evitar hacer una mueca de dolor al sentir una punzada en cierta parte de su cabeza. Sin siquiera pensarlo, llevo su mano a la cicatriz.
- ¿Harry? – le preguntó Draco al verle hacer eso.
La Profesora también le miró atentamente durante algunos segundos antes de hablar.
- Creo que por hoy hemos terminado – anuncio, dejando la taza sobre la mesita – Pueden tomar sus cosas y retirarse. Querida – agregó mirando a Daphne, que saltó al escuchar que se dirigía a ella – Dile que no se ilusione. Él está destinado para alguien más –
La chica se asombró de sus palabras, y sin poder evitarlo, dirigió su mirada a la mesa donde Harry y Draco estaban, antes de apartarla y apresurarse a juntar sus cosas para salir.
- ¿Estas bien? – preguntó Draco acercándose a Harry.
- Toma querido – intervino la Profesora entregándole a Harry un pañuelo, antes de mirar a aquellos chicos que aún permanecían en su aula – Pueden esperarlos afuera, saldrán en un momento, aunque les sugiero que vayan yéndose. Se perderán en el camino de regreso, y llegaran algunos minutos tarde a su siguiente clase –
Pansy se mordió el labio al escuchar eso.
- Pueden irse adelantando, en un momento los alcanzamos – les aviso Draco, que ya había visto que la cicatriz de Harry había vuelto a sangrar, y prefería que los otros no se dieran cuenta de ello.
- ¿Estás seguro? – le preguntó Theodore pese a todo.
- Sí, claro – confirmó Draco, y luego de valorarlo por unos segundos, el grupito asintió con la cabeza.
- Vámonos – les dijo Theodore, encabezando la salida.
- Más vale que no nos perdamos – mascullo Blaise.
- Nos perderemos sin duda – murmuró Pansy con seguridad – La Profesora ya lo vio –
Luego de que sus voces se perdieran, Draco regreso su atención a Harry.
- ¿Sigue sangrando? – le preguntó.
- Parece que no – le respondió éste luego de apartar el pañuelo y mirar que ya no había seguido manchándose de sangre. Alzo el rostro hacía Draco, que asintió con la cabeza.
- Si, parece que ya no sangra – confirmó.
- Muy curioso ese vínculo que tienes, querido – comentó la Profesora, y Harry y Draco, que momentáneamente se habían olvidado de ella, saltaron.
- ¿Sabe sobre el vínculo? – no pudo evitar preguntarle Harry asombrado.
- Un poco. Puedo verlo gracias a mi ojo interior, pero no con demasiados detalles. Si mi don fuera tan magnifico como el de mi tatarabuela Cassandra Trelawney – y suspiro teatralmente – Era una célebre vidente, muy reconocida por su poder. Su ojo interior era tan claro y preciso, que dejaba boquiabierto a cualquiera –
- Vaya… - murmuró Harry sin saber realmente que más decir.
- Ahora es mejor que se marchen. A diferencia de sus compañeros, ustedes no se perderán, pero están tan lejos de su aula, que llegaran con el tiempo justo – les hizo saber la bruja antes de alejarse a su mesita.
- ¿No va a preguntar nada sobre el vínculo? – no pudo evitar preguntarle Harry, pero Sybill se limitó a sonreírle condescendiente.
- No lo necesito. Lo que he podido ver hasta ahora es más que suficiente – le hizo saber – No necesito ver nada más. Cuando lo necesite, las visiones vendrán a mí –
Harry, sintiéndose aún más confundido, sólo asintió con la cabeza antes de comenzar a recoger sus cosas.
- Te ayudo – se ofreció Draco tomando la mochila del ojiverde cuando vio que terminó de recoger.
- No es necesario Draco, yo puedo llevarla – comentó Harry, sintiéndose ligeramente apenado al ver que tomaba su mochila.
- Olvídalo. Te acabas de sentir mal, no quiero que por andar haciendo esfuerzos, termines sintiéndote peor – declaró Draco con firmeza sin soltar la mochila de Harry, así que este, sin saber muy bien como tomar aquello, suspiro resignado.
- Esta bien – convino, y dejando que Draco le ayudara, salieron del aula bajo la atenta mirada de la Profesora Trelawney.
Llegaron a su siguiente clase con el tiempo justo, y tal como había vaticinado la Profesora, Theodore, Blaise, Vincent, Gregory, Pansy y Millicent llegaron quince minutos tarde porque se habían perdido. La mayoría de los alumnos estaban demasiado dispersos, lo que no pasó inadvertido por la Profesora McGonagall.
- Bueno, ¿Qué pasa con ustedes? – cuestiono con seriedad – No están prestando suficiente atención, y la Animagia suele ser la materia que más atrae a los magos –
- Supongo que seguimos digiriendo la clase con la Profesora Trelawney – respondió Millicent removiéndose ligeramente en su asiento.
La Profesora Minerva sin embargo, suspiro pesadamente.
- ¿Y ahora qué fue lo que les dijo Sybill? – preguntó – ¿Vaticino la muerte de alguno de ustedes? –
Todos saltaron al escuchar aquello, y se miraron entre sí, inseguros y asustados.
- No lo hizo… Sólo hizo varias adivinaciones que se cumplieron – le respondió Pansy – Supo que mi madre estaba esperando un bebe, y aún no se lo había contado a nadie. Dijo que Tracey se iba a caer, y se cayó. Luego comentó que a Gregory se le caería la taza, y así fue. También dijo que nosotros nos perderíamos y llegaríamos tarde, y así paso –
Minerva volvió a suspirar al escuchar aquello.
- Bueno, Sybill gusta de llamar la atención de los estudiantes con diversas y pequeñas adivinaciones – comentó con simpleza – Deben de saber que la Adivinación es una de las ramas más difíciles e imprecisas que existe, por eso, los verdaderos videntes son muy escasos –
- Pero la Profesora Trelawney acertó en todo lo que dijo – observó Pansy confundida.
- Sybill puede, como muchos otros videntes, ver lo que va a suceder en el futuro inmediato. Eso resulta fácil para la mayoría de los videntes, pero la verdadera videncia que se refiere a ver eventos del futuro lejano, es mucho más difícil de lograr, y hasta donde sé, es algo que no ha podido hacer – les explicó Minerva con paciencia –
Aun así, Minerva pudo sentir a la clase bastante dispersa, razón por la cual les permitió retirarse algunos minutos antes.
- Potter, necesito hablar contigo – le indico – Quédate por favor –
Harry la miró confundido, pero se limitó a asentir con la cabeza, guardando sus cosas sin prisas. Draco también se quedó, aunque a él no le habían dicho nada.
Cuando el resto de la clase salió y la puerta se cerró, Minerva se enfocó en ambos chicos.
- Me asombra que se hayan decidido por Adivinación – comentó - ¿Puedo saber la razón de ello? –
- Remus y Sirius me contaron que la Profecía que fue dicha antes de mi nacimiento, la hizo Sybill Trelawney, y que actualmente era Profesora de Adivinación aquí – le explicó Harry – Y dado que no sé mucho sobre el funcionamiento de las Profecías o la Adivinación en sí, pensé que sería conveniente tomar la clase –
Minerva hizo una mueca, meditando las palabras del chico.
- Bueno, es verdad que fue Sybill quien hizo esa Profecía – convino con cierta reticencia – Fue por eso mismo que el Profesor Dumbledore decidió darle la vacante de la clase de Adivinación, aun cuando ya tenía la intención de retirar esa asignatura: Para tenerla cerca por si pronunciaba alguna nueva Profecía, pero eso nunca sucedió. Parece que sólo fue una ocasión especial, ya que las videncias de Sybill se limitan a ver el futuro inmediato de las personas –
- Aun así, fue capaz de percibir mi vínculo con Voldemort – observó Harry, y al escuchar aquello, Minerva se mostró interesada.
- ¿Se dio cuenta sin que dijeras nada? – le preguntó.
- Así es – respondió Harry asintiendo con la cabeza.
- ¿Y lo comentó en la clase? – preguntó ahora ligeramente preocupada.
- No, no comentó nada hasta que nos quedamos solos con ella – le explicó Harry negando con la cabeza.
- Pero de hecho, dio por terminada la clase luego de que Harry hizo una mueca de dolor y se tocó la cicatriz que comenzó a sangrarle – recordó Draco mirando al ojiverde, que le regreso la mirada antes de asentir con la cabeza.
- Es verdad – convino.
- ¡¿Te sangró la cicatriz?! – le preguntó Minerva alarmada, y al ver al chico asentir con la cabeza, hizo una mueca - ¿Y alguno de tus compañeros se dio cuenta? –
- No lo creo – fue Draco quien respondió – Porque fue en ese justo momento que la Profesora dio por terminada la clase y mando a todos a retirarse, menos a Harry y a mí –
Minerva les miró curiosa y asombrada ante aquello.
- Bueno, debo aceptar que Sybill actuó de una forma bastante acertada. Quizás convendrá que hable de esto con Dumbledore más tarde – concedió resignada - ¿Y porque te sangro?, ¿Qué paso? –
- La Profesora estaba leyendo mi taza de té – le explicó Harry, tratando de recordar el momento exacto, y sin siquiera poder evitarlo, al recordar las palabras de la Profesora, llevo su mano a la cicatriz, recordando también la forma en que de pronto le había dolido – Hablaba de que veía un reloj que significaba que se acaba el tiempo, y eso me recordó el sueño extraño que he estado teniendo – le explicó a la Profesora mirándola ligeramente confundido – Fue entonces que me dolió la cicatriz, y cuando me la toque, me di cuenta que sangraba. No quise decirle nada a Draco para no llamar la atención de los demás, pero de alguna forma se dio cuenta la Profesora, porque me paso un pañuelo sin decir nada –
- Bueno, esto sin duda deberemos comentarlo con Dumbledore – decidió Minerva – Sybill siempre ha hecho predicciones simples, más que nada para asombrar a sus alumnos y llamar su atención, pero hasta ahora no había mostrado habilidades más destacadas en cuando a la videncia –
- Quizás si ahora sabe sobre el vínculo de Harry, y dado que fue ella quien dijo la Profecía, ¿No sería conveniente que se uniera a Orden? – preguntó Draco.
- No estoy tan segura de eso – reconoció la Profesora antes de suspirar pesadamente – Lo hablare con Dumbledore y veremos qué es lo que dice. Ahora será mejor que se vayan para que alcancen a comer, antes de su siguiente clase –
- Si – respondieron ambos chicos, y poniéndose de pie, se apresuraron a salir, dejando a Minerva mirando la puerta donde habían desaparecido, pensativa sobre aquella platica.
