Notas de la Autora: Oh, oh... Creo que me tarde bastante más de lo que esperaba esta vez... Una disculpa, pero ya esta aquí el nuevo capítulo!
También tengo un anuncio que hacer. Lo estuve considerando seriamente, y tome la decisión de que a partir del cuarto arco, comenzare a publicar en AO3, porque ahí voy a bloquear la historia, y solo dejare que la lean aquellos que se han tomado un poco de su tiempo no solo en leerme, sino en dejarme su comentario, ya que hay muchos que solo dejan la historia en seguir o en favoritos, para leerla hasta que quede concluida, o que la leen conforme avanza, pero nunca se toman un poco de su tiempo en dejarme un comentario, y eso me parece lamentable, una forma de no darle valor al tiempo y esfuerzo que invertí en escribir. Seamos realistas, escribo porque me gusta interactuar con mi publico sabiendo lo que piensan, las ideas que tienen, lo que creen que pasara; Eso me anima y motiva. Si no fuera de ese modo, entonces solo escribiría y tendría guardado todo en mi ordenador. No importa que solo tenga 6 personas o menos leyendo mi historia en AO3, a final de cuentas, son esas 5 hermosas personitas que sin falta sé que me dejan su comentario, y para ellas escribiré.
Ahora si pasando a otro tema más suave, muchas gracias a SofDrarry, susigabi, giulianacontesso x 2, Malena, CIELO-BL y Macka14 por sus comentarios, ya saben que me encanta leer lo que opinan al respecto! Y ahora si sin más perdida de tiempo porque ya les retrasé demasiado la historia, les dejo para que lean!
Disclaimer: Ya saben que nada de este mundo me pertenece, todo es de la queridísima J.K. Rowling, yo solo lo manipulo para mi entretenimiento :D
Capítulo 7: Interferencias
- ¿En verdad? – les preguntó Hermione mirándolos confundida al escuchar el relato. Se habían reunido en la biblioteca para comentar lo sucedido aquel día en la clase de Adivinación, mientras aprovechaban para comenzar a adelantar en la cantidad insana de deberes que ya les habían dejado pese a ser el primer día de clases – Pues si bien es cierto que acertó en algunas de las cosas que dijo con nosotros, no deja de parecerme una farsa –
- ¿Qué les dijo a ustedes? – quiso saber Draco curioso.
- Pues le advirtió a Parvati Patil que tuviera cuidado de cierto pelirrojo, y ella se alejó de Ron que estaba sentado detrás de ella. También le dijo a Lavender Brown que eso que temía pasaría por Octubre, y a Neville le pregunto que si su abuela estaba bien – les contó – A mi parecer fueron comentarios muy vagos y difíciles de considerar como predicciones que pudiesen ser confirmadas –
- Bueno, eso sí, pero con nosotros fue más asertiva – le recordó Harry.
- No sé, Harry… Incluso la Profesora McGonagall no considera la Adivinación como un arte en el que se pueda confiar al cien por cierto – comentó la chica mirándole insegura – No sé qué tanto se pueda realmente creer en lo que la Profesora Trelawney dice –
- Te recuerdo que fue ella quien dijo la Profecía – no pudo evitar añadir Harry – Alguna habilidad oculta debe tener, ¿No? –
Hermione suspiro al escuchar eso.
- Si, podrías tener razón – concedió con cierta reticencia – Pero aun así no puedo evitar tener mis reservas al respecto… ¿Y si perdió el don? –
- ¿Eso puede pasar? – le preguntó a su vez el pelinegro confundido.
- No estoy segura – aceptó la chica mordiéndose suavemente el labio.
- ¿Por qué te resistes tanto en creer en ella, Granger?, cualquiera pensaría que la agarraste contra la Profesora – comentó Draco mirándola atento.
- ¡No es eso!, ¡Es sólo que la Adivinación, como bien dice la Profesora McGonagall, es un arte incierto y difícil de probar, que puede deberse más a la casualidad! – se defendió de inmediato Hermione con aire de superioridad.
- Vaya, vaya, ahora sí que tengo curiosidad por saber lo que ha pasado para que te alebrestes de esa forma – comentó Draco sonriendo con ese aire triunfal, pero mezclado con aquella arrogante superioridad que tan bien se le daba.
- ¡Que no pasó nada, Malfoy! – le respondió con dureza la castaña, pero alzando lo suficiente la voz, que hizo voltear a todos los que estaban dentro de la biblioteca.
- ¡Silencio en esa mesa! – les llamó con dureza Madame Pince, lo que hizo ruborizar ferozmente a la castaña, que se hundió en su asiento apenada.
- Basta Draco, déjala en paz – le pidió Harry.
- Esta bien, está bien – concedió Draco, y se limitó a dirigirle a la chica una mirada de divertida suficiencia, que ella respondió con una mirada hosca.
- Supongo que deberemos estar más atentos – comentó Harry mirando distraídamente su libro – Yo tome la clase, sobre todo porque quiero aprender sobre lo que influye para la realización de las Profecías y todo lo que las envuelve –
Hermione le miró, pero no supo que decirle, a final de cuentas, no tenía nada bueno que decir, no creía en la Adivinación, y sobre todo, no creía en la Profesora Trelawney.
Luego de la cena, Harry no quería ir aun a la Sala Común, así que junto a Draco se encaminaron al aula de Defensa, donde llamó suavemente apenas llegaron.
- Adelante – concedió la amable voz desde dentro, y apenas lo escuchó, Harry sonrió, sintiéndose más reconfortado de saber que Remus estaba ahí y que dentro de poco podría hablar con él.
- Buenas noches – le saludó apenas abrió la puerta.
Remus alzó la mirada de los trabajos que revisaba, sonriendo al ver de quien se trataba, y que como siempre, no venía solo.
- Pasen – les invitó, aunque su sonrisa mitigo ligeramente al ver el rostro de su Cachorro – No luces muy bien – observó.
Draco se sintió ciertamente asombrado de que inclusive desde esa distancia, Remus fuera capaz de darse cuenta de que algo inquietaba a Harry. A él aún no le era tan fácil, y eso le hizo sentir ligeramente celoso, aunque de inmediato se reprendió por ello, pues era normal que Remus pudiera leer de esa forma a Harry, cuando lo había criado desde bebe.
- No he tenido un buen día – reconoció Harry suspirando pesadamente mientras se adentraba en el aula.
Cuando Draco entro detrás de Harry, se encargó de cerrar la puerta.
- ¿Y eso? – quiso saber Remus.
- Hoy en la mañana tuvimos la clase de Adivinación – le contó Harry mientras se acercaba al frente del salón.
- Entonces por fin conociste a Sybill Trelawney, ¿Cierto? – preguntó el castaño.
Harry asintió con la cabeza mientras se sentaba en uno de los pupitres frente al escritorio de Remus. Draco se sentó en el siguiente pupitre a su derecha.
- No te ves muy contento – observó Remus.
- No sé qué pensar – confeso Harry suspirando – Pensé, dado la Profecía que me contaron, que sería una bruja muy interesante con mucho conocimiento en el área, y cuando la conocí me lo pareció así, pero… Hay algunos que no lo piensan, la Profesora McGonagall entre ellos, inclusive Herm… –
Remus le sonrió condescendiente al escuchar eso.
- Cachorro, ¿Y vas a dejarte guiar por lo que los demás piensen? – le preguntó amable, y aquella pregunta fue suficiente para hacer ver a Harry algo muy obvio pero en lo que no había caído en cuenta: Había dejado que lo que los demás pensaran, influyera en lo que él mismo creía.
- Supongo que eso estaba haciendo – concedió derrotado.
- Es normal que a veces nos dejemos llevar por lo que otros piensan, Harry, o que dejemos que eso influya en nuestras propias decisiones – le explicó Remus amable – Pero recuerda que sobre todo cuando dudes, lo ideal es seguir tu instinto, porque si lo haces de esa forma, te sentirás con la fuerza y confianza para lograr aquello que te propones, o defenderlo. A final de cuentas, fue siguiendo tu instinto, que tomaste la decisión de reunirte con Ginny Weasley el año anterior, ¿No es así? – no estaba echándoselo en cara, Harry lo sabía, y aun así no pudo evitar removerse ligeramente mientras asentía con la cabeza – Lo hiciste sin dudar, porque sentías que eso era lo correcto, pese a que sabías que nosotros no lo veríamos bien, pero como tenías en consideración nuestra postura, fue que tomaste ciertas precauciones, como pedirle a Myrtle La Llorona que avisara a la Profesora Minerva –
Harry volvió a asentir con la cabeza, sopesando las palabras de Remus.
- Yo creo que ella tiene una cierta habilidad en la adivinación – le quiso contar.
- Si no fuera así, habría sido imposible que dijera esa Profecía – le recordó Remus sonriéndole – Y sabemos que es una Profecía real, por cómo se han ido desenvolviendo las cosas. Una o dos coincidencias podrían suceder, pero aquí ha habido demasiadas para seguir considerándolas meras coincidencias –
- Sería mejor que le contaras lo de la cicatriz, Harry – comentó Draco, y Harry le miró de reojo antes de asentir con la cabeza.
- ¿Qué de la cicatriz? – pregunto Remus, mucho más atento al escuchar eso.
- La Profesora estaba leyendo mi taza de té, y cuando comentó que veía un reloj, y que eso significaba que se acababa el tiempo, sentí que la cicatriz me dolió – le contó Harry.
- Y le comenzó a sangrar, aunque fue muy poquito – añadió Draco.
Remus se enderezo más en su asiento al escuchar aquello.
- ¿Crees que tenga que ver con lo que ella dijo? – le preguntó a Harry.
Harry hizo una mueca, mordiéndose ligeramente el labio, y de forma inconsciente, se hecho el cabello hacía atrás, dejando a la vista la cicatriz, y el cabello mucho más alborotado que de costumbre.
- Quizás… - concedió – Cuando ella dijo eso, recordé ese sueño que había tenido en vacaciones, donde una voz me decía justo eso, que el tiempo se acababa – le explicó, aunque le miró confundido.
- Bueno, sin duda, sería interesante tener una charla con Sybill – comentó Remus pensativo.
- Ella también se dio cuenta del vínculo que tengo con Voldemort – quiso agregar Harry, y Remus le miró asombrado al escuchar eso, sonriéndole suavemente después.
- Bueno, con tantas situaciones así, creo que es más que obvio que ella tiene algo de talento, ¿No lo crees? – le preguntó amable, lo que hizo sonreír apenado a Harry – Y ahora es mejor que regresen a su Sala Común para que duerman – agregó poniéndose de pie – Vamos, los acompañare, porque hasta donde sé, mañana tienen clase y no es bueno desvelarse –
Harry y Draco comenzaron a pararse al escuchar eso.
- No es necesario que nos acompañes, Remus – le dijo el pelinegro.
- No, pero quiero hacerlo – le aclaro Remus acariciando su cabello cuando llego a su lado, lo que hizo sonreír al menor.
- Es una lástima que tendremos tu clase hasta el jueves – se lamentó.
- No hay nada que se le pueda hacer – comentó Remus sonriéndole condescendiente – Y ahora, vamos, para que no se les haga tarde y no vayan a tener problemas por andar paseando fuera de hora por los pasillos –
Al día siguiente Harry y Draco estaban en la Sala Común redactando una de las tareas que tenían, cuando Theodore se acercó a ellos.
- ¿No vas a ir, Harry? – le preguntó.
- ¿Ir? – repitió Draco confundido.
- ¿A dónde? – preguntó también Harry confundido.
- A Ruinas Antiguas – le aclaró Theodore rodando los ojos - ¿Acaso lo olvidaste?, tenemos la clase justo enseguida –
- ¡Es verdad! – exclamó Harry sobresaltado - ¡Lo olvide por completo!, ¡Espérame Theo, enseguida guardo mis cosas! – y sin perder el tiempo, comenzó apresuradamente a meter sus cosas en la mochila.
- Pero no tardes mucho, sabes que odio llegar tarde a las clases – le recordó el chico mientras lo esperaba.
- ¿Entonces ya se van a Runas Antiguas?, espérenme, yo también me iré con ustedes – se apuntó Pansy sonriéndoles mientras comenzaba a guardar sus cosas.
- Apresúrense ambos, no quiero llegar tarde – les apremió Theodore.
- ¡Ya estoy listo! – le informó Harry, poniéndose de pie mientras se echaba la mochila al hombro.
- Anda Pansy – apremió Theodore ahora a la chica.
- Si, si, ya casi termino – le respondió esta, y terminando de guardar algunas cosas más, se puso de pie, echándose la mochila al hombro – Ya, ahora todos estamos listos para irnos, ¿Verdad, Harry? – le preguntó al pelinegro, colgándose de su brazo mientras le sonreía inocentemente.
- Eh… Si… Estamos listos – contesto Harry, mirándola inseguro de tenerla colgando de su brazo de esa forma.
- Pansy, no seas encimosa, estas incomodando a Harry, no te le cuelgues del brazo – mascullo Draco fulminándola con la mirada al ver lo que hacía.
Blaise, que había estado sentado en una de las mesas cercanas con Theodore antes de que éste se parara, sonrió divertido al igual que Millicent. Theodore se limitó a rodar los ojos.
- No soy encimosa, Draco. No tiene nada de malo que vaya así con Harry, a final de cuentas es mi amigo y sobre todo un caballero – se defendió la chica dirigiéndole una sonrisa burlona, antes de mirar a Harry con una sonrisa inocente - ¿Verdad, Harry? –
- De todos modos no creo que sea lo más correcto, Pansy – comentó Harry inseguro – Se puede dar a malinterpretaciones –
- ¿Podemos irnos ya? – les apremió a Theodore a ambos. Comenzaba a desesperarse.
- Siempre tan lindo tú – comentó Pansy apretando ligeramente la mejilla de Harry, antes de soltar su brazo sin dejar de sonreír – Muy bien, vámonos entonces –
- ¡Por fin! – mascullo Theodore que comenzó a caminar hacía la salida de la Sala Común.
- Nos vemos al rato, Draco – se despidió Harry del rubio, antes de seguir a Theodore.
- Si, hasta al rato, Draco – se despidió Pansy con voz melosa, sonriendo entre divertida e inocente mientras seguía a los chicos.
Draco se limitó a fulminarla con la mirada mientras salía.
- Descuida Draco, por ahora Pansy no tiene pensado hacer nada – le aseguro Millicent mientras se levantaba de la mesa donde había estado sentada, llevando su mochila al hombro – Sólo te esta molestando porque no te has animado a declararte, pero sabe que fuiste el primero en acercarte a él y va a respetar eso, aunque si te tardas demasiado, o eres bateado, no dudes que ella lo intentara – y sin decir más, se alejó hacía los dormitorios de las chicas, mientras que Draco la fulminaba ahora a ella con la mirada hasta que la perdió de vista.
- Vaya que te están presionando amigo – comentó Blaise divertido mientras se sentaba a su lado.
- ¡Oh, Blaise, no fastidies! – mascullo Draco, tratando de regresar su atención a la tarea que momentos atrás había estado haciendo junto con Harry.
- No fastidio, Draco, hablo muy en serio – le aseguro Blaise, aunque su sonrisa divertida contrastaba con sus recientes palabras – Pansy ya nos había dicho el año pasado que su padre le comento que Harry sería un buen prospecto como marido –
Ante aquellas palabras, Draco le miró con el ceño fruncido.
- ¿Qué quieres decir? – demando saber – Habla ya –
- ¡Ey, no te enojes conmigo! – se apresuró a decirle, alzando las manos como si quisiera demostrar de esa forma que era inocente – Sólo te estoy repitiendo lo mismo que ella nos dijo, ¿Y sabes algo?, cualquiera en esta Sala Común puede darse cuenta de que eso es cierto –
- Más vale que no estés tratando de decir que tú también estas interesado en él – mascullo Draco, y llevo su mano a la bolsa de su túnica donde guardaba la varita.
- ¡Ey, ey, relájate! – le pidió Blaise sujetando su mano para que no saca la varita - ¡Maldición Draco, no quieras matar al humilde mensajero! –
- ¡Al metiche mensajero, querrás decir! – corrigió Draco con frialdad – ¡Habla ya! – ordeno.
- ¡Que genio! – se quejó Blaise, soltándole la mano pero comenzando a hablar – Todos aquí saben que la familia Potter era una buena familia, antigua, fuerte y rica, así que su ascendencia es buena. A eso hay que agregarle que la familia Black lo respalda, y que si su padrino decide no tener hijos, quizás lo nombre Heredero, y por si eso no fuera poco, Salazar mismo ha declarado que es su descendiente, ¿Qué más necesita?, tiene todas las mejores credenciales de presentación ante la comunidad mágica, ¡Ah, sí!, lo olvidaba, derroto a Tú-Sabes-Quien –
Draco no necesitaba que Blaise le enumerara todas aquellas cualidades, él ya las había considerado cuando se dio cuenta de que Harry le gustaba. Sabía que eso haría que conforme Harry creciera, más gente le volteara a ver; Lo convertiría en un blanco codiciado por muchos dentro de la comunidad mágica, y fue eso lo que le obligo a decidirse que debía declararle sus sentimientos pronto al ojiverde. Lo que no esperaba era saber que ya algunos de sus compañeros de curso se habían fijado en lo mismo que él, y que sobre todo, Pansy comenzara a presionarlo. La verdad es que pensó que tendría cuando menos todo ese año para organizar sus ideas sobre el cómo proceder, pero parecía que no iba a ser de esa forma… Y eso que aún el resto de sus compañeros no sabían que Harry estaba destinado a convertirse en un futuro Líder de la siguiente guerra que se vendría, y si a eso le sumaban que derrotaría por segunda ocasión a Voldemort... Eso lo situaría como el mago más poderoso, y sería aún más codiciado… Suspiro pesadamente.
- No me has aclarado si a ti te gusta – le recordó a Blaise, mirándolo fijamente en esperada de su respuesta, y Blaise, mirándolo, supo que ese no era un tema para bromear.
- No, no me gusta – respondió con tranquilidad, y al ver al rubio fruncir el ceño, se apresuró a aclarar – Creo que todos podemos darnos cuenta de que Harry es un chico atractivo, Draco, que es inteligente y bastante hábil con la magia, aunque haber convivido tantos años con dos Gryffindor lo hace mucho más noble e inocente que nosotros, muestra de eso es que no se ha dado cuenta de que te interesa, pero a mí no me gusta, porque a mí no me van los chicos. Sinceramente, yo prefiero a las chicas, y por lo que se, Theo es de la misma idea, así que descuida, tu Serpiente estará segura con nosotros, aunque no puedo decir lo mismo de Millicent, y ya hemos visto que por ahora, Pansy le ha echado el ojo. Aunque ya sabes, si Harry te escoge, ella no va a insistir. Es muy leal en ese aspecto –
Draco sólo le miró largamente antes de asentir con la cabeza. Sabía que tenía razón, pero le ponía algo nervioso pensar que tendría que apresurar sus intenciones de declarársele a Harry, y aun no tenía ni idea de cómo hacerlo.
- Ya déjame estudiar, Blaise – se limitó a decirle, regresando su atención a su tarea.
- Claro, sin problema. Siempre es un placer ayudar a un amigo – le aseguró Blaise, y sonriendo divertido, regreso a su mesa para también enfrascarse en su trabajo.
- ¿Por qué lo haces, Pansy? – le preguntó Harry cuando iban caminando por uno de los pasillos hacía el aula de Ruinas Antiguar.
- ¿Hacer qué? – le preguntó a su vez Pansy haciéndose la desentendida, lo que hizo que Harry frunciera ligeramente el ceño.
Theodore les miró de reojo, pero no dijo nada y se limitó a seguir caminando. Definitivamente no iba a meterse en eso.
- Desde que regresamos, has estado incomodándome a mí, y haciendo enojar a Draco – observó Harry – No entiendo porque, y quiero que me lo digas –
Ante aquellas palabras, Pansy sonrió ampliamente.
- ¡Que no se diga que no eres un astuto Slytherin! – celebro feliz, pero Harry se limitó a verla de nuevo con el ceño fruncido mientras se detenía
- Lo estás haciendo de nuevo – le reprocho.
- ¡Oh, no es así! – se apresuró a asegurarle Pansy mientras se detenía también frente a él, sonriéndole ampliamente encantada – En verdad me encanta ver cuán astuto eres, y sobre todo, me encanta verte comportarte como todo un Slytherin, aunque cuando eres inocente también está bien para mí, y sobre todo creo que lo está para Draco –
Harry frunció más el ceño al escucharla, pero cuando abrió la boca para decir algo, Theodore les interrumpió.
- ¿Podemos seguir? – les apremió. Se había detenido algunos pasos más adelante para darles cierta privacidad, pero en cierta forma no creía que Pansy debiera tener esa charla en ese preciso momento con Harry – Se nos hará tarde –
- Que enojón eres Theo – comentó Pansy con esa misma alegría, y sin darle tiempo a Harry de preguntar más, se apresuró a alcanzar al chico.
- No me llames Theo – mascullo éste comenzando a caminar.
- ¡¿Por qué no?!, ¡Todos los chicos te dicen así! – se quejó la pelinegra.
Harry, miró a ambos chicos confundido. Sabía que algo más se le estaba escapando, pero no podía entender el qué, y eso no le gustaba.
- ¿Estas bien, Harry? – le preguntó Hermione a su espalda, lo que hizo que al escucharla, el pelinegro saltara, volviéndose con una mano en el pecho.
- ¡Merlín santo, Herm, casi me matas de un susto! – le reprocho.
Theodore y Pansy también se habían detenido y vuelto al escuchar a Harry.
- ¡Vaya, pero si es Granger!, ¡Hace tiempo que no te vemos! – comentó Pansy.
- Sí, he estado algo ocupada – respondió la castaña encogiéndose suavemente de hombros.
- No quiero ser grosero, pero, ¿Podemos irnos? – les apremió Theodore con frustración – Se nos está haciendo tarde –
- ¿Qué clase tienes ahora? – le preguntó Harry a la chica.
- Ruinas Antiguas – le respondió esta.
- ¡Genial, nosotros también!, ¡Vayamos todos! – decidió Pansy, y dándose vuelta junto con Theodore, siguieron caminando.
- Vamos, Herm – le animó Harry, sonriéndole mientras comenzaba a caminar.
- Si – convino la chica caminando a su lado. Había alcanzado a escuchar algo de aquella plática, y aún estaba tratando de entender las intenciones de Pansy al decir aquello.
Cuando llegaron al aula, se adelantó hasta la morena.
- ¿Puedo sentarme contigo, Parkinson? – le pidió para asombro de los tres Slytherin, pero la pelinegra sonrió al ver la mirada que la castaña le dirigía.
- Claro Granger, sentémonos juntas – concedió sonriendo divertida.
- Vamos Harry – le apremio Theodore yéndose a tomar un asiento.
- ¿Estas segura, Herm? – no pudo evitar preguntarle Harry.
- Anda, Harry, vete con Theo, ya sabes que Granger y yo estamos trabajando sobre ser buenas amigas y llevarnos bien – le recordó la pelinegra sonriéndole ampliamente.
- Estaré bien – le respondió Hermione, ante lo que Harry asintió con la cabeza, y aún un poco confundido, fue a sentarse junto a Theodore.
Hermione por su parte, se sentó en la mesa que Pansy eligió.
- No creo que estemos trabajando para ser buenas amigas. Aún no, cuando menos – comentó Hermione mirándola de reojo, pero contra todo, Pansy no se ofendió, sino que le dirigió una amplia y divertida sonrisa.
- Lo sé, Granger, sólo lo dije para dejar tranquilo a Harry – le aclaró.
- Y eso me molesta, que seas tan mentirosa – agregó mirándola con el ceño fruncido.
- No lo soy. Cuido mis intereses, y mi interés es ser una muy buena amiga de Harry en un futuro – le aclaró con tranquilidad, sin mostrase ofendida – Además, ¿Qué no se supone que antes de que terminara el segundo año estábamos trabajando para llevarnos cuando menos bien? –
Hermione se removió ligeramente ante la observación, pero no se amedrento.
- Decidiré si aún es posible conforme lo que me contestes – le respondió.
- ¡Vaya, que directa! – observó Pansy divertida – Bien, bien, pregunta –
Hermione frunció el ceño ante sus palabras, pero se obligó a mantener la cabeza clara. Parecía un rasgo natural de los Slytherin poder mantener la cabeza clara en todo momento sin importar lo que pasara, y no quería quedarse atrás en algo como eso.
- Harry te gusta – declaro sin pudor, y al escucharla, Pansy se rio divertida.
- ¡Muy perspicaz, Granger! – concedió divertida, lo que hizo que la castaña frunciera más el ceño.
- Y también sabes que le gusta a Malfoy – agregó sin sonreír siquiera, lo que no evito que Pansy volviera a reír con aquella melodiosa risita.
- Si, lo sé – concedió.
- Malfoy está interesado en él desde mucho antes que tú – le aclaró sin poder evitarlo – Y no me parece justo que estés tratando de… - pero antes de terminar, Pansy puso un dedo sobre sus labios, haciéndola que guardara silencio más a causa de la inesperada acción que de cualquier otra cosa.
- Cálmate cariño – le pidió la pelinegra, sonriendo divertida ante el rostro aturdido que mostraba la castaña - ¿Qué no te lo dije ya el año pasado? – le preguntó, y sin dejar de sonreír divertida, aparto el dedo de su boca – Harías bien en recordar lo que te digo. Los Slytherin no hablamos por hablar – le recordó – En fin, ser Slytherin, un buen Slytherin, es saber mantener aquellas relaciones que nos benefician en el aspecto que sea, amoroso con la pareja, de amistad con los amigos, laboral en el trabajo, en fin, hay muchas relaciones que se deben saber manejar para no echarlas a perder –
- No entiendo a qué quieres llegar – comentó Hermione huraña, en cierto modo resentida de que la otra le dijera que había olvidado algo que era importante, y pareciéndole a fin de cuentas, que solo intentaba distraerla del punto real.
- A eso voy, a eso voy. Necesitas practicar más tu paciencia – le aconsejo Pansy sin dejar de sonreír – En fin, yo sé que a Draco le gusta Harry, y ambos son prospectos muy buenos para un Parkinson, ya sea como pareja, o como amigo, así que no pierdo de vista eso, Granger. Y cómo no lo pierdo de vista, ya le he aclarado a Draco mi intensión de decirle a Harry lo que siento. Si no lo he hecho, es porque sé que a él le llamó la atención antes, y que ha estado a su lado más de lo que lo he estado yo, es por eso que lo estoy dejando que dé el primer paso, pero si no se anima a declarársele a Harry, o este lo rechaza, ten por seguro que estaré lista para ser la siguiente –
- ¿Y qué dice Malfoy de esto? – le preguntó aún ceñuda Hermione.
- No está feliz, pero sabe que es lo justo – le contesto encogiéndose suavemente de hombros sin dejar de sonreír – Nadie le está quitando su oportunidad de ser el primero, muy por el contrario, estoy siendo sincera con él para que tampoco este perdiendo el tiempo. Bien podría fingir que no sé qué le gusta Harry, y declarármele –
Hermione entendía de una cierta forma el razonamiento, pero no terminaba de comprenderlo en su totalidad.
- Nunca los entenderé a ustedes los Slytherin – murmuró, enfocándose en la clase ahora que la Profesora había llegado.
- Descuida querida, nos pasa lo mismo cuando intentamos comprenderlos a ustedes los Gryffindor – le hizo saber Pansy sonriendo divertida, mirando a la Profesora también para prestar atención a la clase.
Harry no las había dejado de ver durante toda aquella plática, aunque no alcanzaba a escuchar lo que decían. Sentía curiosidad por los gestos de ambas, y se decidió que cuando la clase terminara, le preguntaría a Hermione sobre lo que hablaban, sin embargo, cuando la clase termino, apenas estaba terminando de guardar sus cosas, cuando vio a la castaña salir como un bólido por la puerta del aula.
- ¿Acaso le hiciste algo, Pansy? – le preguntó Harry cuando se paró de la mesa echándose la mochila al hombro, mirando a la chica que se acercaba a ellos.
- Juro que no, Harry – le aseguró ésta sonriendo divertida – Parece que traía mucha prisa por irse. No dejo de murmurar que sería irónico que el tiempo no le alcanzara, y en cuanto acabo la clase, salió corriendo –
Harry arrugo el ceño ante aquello.
- Creo que se está presionando mucho este año – comentó – Bueno, iré a alcanzarla –
- Claro, te vemos en la Sala Común – convino Pansy, y Harry, luego de asentir con la cabeza, salió corriendo en búsqueda de la castaña, mientras Pansy esperaba a que Theodore terminara de guardar sus cosas.
Harry corrió por algunos pasillos, antes de ver a la castaña caminando apresura metros más adelante.
- ¡Herm! – le grito, y vio a la chica sobresaltarse y volverse para mirarle con un gesto asombrado y preocupado, justo cuando un grupo de estudiantes se atravesó entre ellos cruzando por un pasillo lateral.
Harry espero a que los estudiantes terminaran de pasar, pero cuando eso paso, miró el pasillo confundido.
Hermione ya no estaba ahí, pero Harry no pensaba que la chica se hubiera ido sin más, cuando ya le había visto y sabía que la buscaba…
- ¿Herm? – preguntó pulsando su broche, pero de pronto éste emitió un pitido agudo que le hizo doler los oídos. Segundos después, el broche emitió una pequeña explosión, comenzando a lanzar una ligera humareda.
Asustado, Harry se apresuró a quitarse el broche, sintiéndolo caliente y vibrante en su mano mientras aún humeaba.
- ¿Pero qué demonios…? – mascullo, e hizo una mueca al darse cuenta que estaba hablando en Pársel.
Presiono de nuevo el broche con la intensión de contactar a Draco, pero este volvió a emitir aquel pitido, poniéndose tan caliente, que Harry se vio obligado a soltarlo.
Estaba bastante confundido. No sabía por qué de pronto le había pasado aquello a su broche. Con cuidado lo levanto con uno de sus pañuelos, y envolviéndolo en el mismo, se dirigió a la Sala Común, donde sabía que podría encontrar a Draco, queriendo contarle lo que había pasado.
Al final no necesito llegar hasta la Sala Común; Se encontró con Draco en una de las escaleras, pero éste se veía desencajado y agitado por la carrera que había hecho desde la Sala Común hasta ese lugar.
- ¿Qué te pasa, Draco? – le preguntó confundido.
- ¡¿Estas bien?!, ¡¿Te ha pasado algo?! – le preguntó en su lugar Draco, mirándolo como si esperar encontrar alguna herida en alguna parte de su cuerpo, lo que confundió aún más a Harry.
- No, no me ha pasado nada, estoy bien – le respondió – Aunque tú no lo pareces tanto… –
Por toda respuesta, Draco saco de su túnica el broche de plata en forma de serpiente quemado.
- ¡Por Merlín…! – murmuró Harry, mirando el broche atónito.
- De repente se escuchó un pitido ensordecedor y exploto… - le contó Draco, notando en ese justo momento, que el moreno no llevaba el suyo como siempre hacía - ¿Y el tuyo? – le preguntó.
Ahora fue el turno de Harry de llevarse la mano a la bolsa de la túnica, sacando el pañuelo y desdoblándolo para dejarle ver al rubio su broche también chamuscado.
- ¿Cómo fue que paso esto? – le preguntó Draco, mirando confundido el otro broche quemado.
- No tengo idea… Pero justo antes de eso paso algo muy extraño… - le comentó Harry.
- ¿Qué? – quiso saber Draco.
- Estaba tratando de alcanzar a Hermione, y cuando la vi, le grite. Ella me vio, lo sé porque se detuvo y se volvió, pero un grupo de estudiantes cruzo delante de mi impidiéndome llegar a donde estaba. Cuando los estudiantes terminaron de cruzar, ella ya no estaba – le contó Harry – Busquémosla, veamos si a su broche le paso lo mismo –
- ¡Harry!, ¡Malfoy! – les llamó en aquel momento la voz de la castaña desde abajo. Subía corriendo con la mano en un costado ante el esfuerzo de la carrera.
- ¡Herm!, ¡¿A dónde fuiste?! – le reclamó Harry, acercándose a ella, pero la chica necesito tratar de recuperar un poco la respiración antes de volver a hablar.
- Eso no importa Harry. ¡Mira el broche! – y les mostro el broche de león chamuscado.
Draco y Harry lo miraron, antes de mostrarle a la chica sus broches.
- No sabemos porque paso… - comentó Harry.
- Aunque quizás podrías decirnos porque vienes de abajo cuando se supone que acababas de terminar la misma clase de Harry en el sexto piso, y así podríamos ir aclarando algunas de las dudas que estamos teniendo en estos mismos momentos – observó Draco mirando a la chica con toda intensión, con la astucia fría de la serpiente, lo que hizo que la castaña se removiera incomoda.
- Basta Draco – le pidió Harry – Aquí lo importante es saber por qué le pasó esto a los broches… Creo que podríamos ir esta noche con Remus para comentárselo –
- Yo no puedo – se apresuró a decirles Hermione, mordiéndose ligeramente el labio al sentir ambas miradas sobre ella – Tengo mucha tarea que hacer y no quiero retrasarme –
- Granger, apenas es el segundo día de clases – comentó Draco.
- Esta bien Herm, nosotros podemos ir y luego te diremos que descubrimos – intervino Harry, no queriendo que ambos discutieran, y le tendió la mano, ante lo que Hermione le dio su león.
- Bien, gracias – le dijo la chica sonriéndole ampliamente – Bueno, yo… Debo irme, tengo… -
- Mucha tarea que hacer seguramente – la interrumpió Draco mirándola atentamente con suspicacia, lo que hizo que la castaña se removiera incomoda.
Harry le dio un ligero codazo a Draco.
- No te preocupes. Nos podemos ver luego – le aseguro a Hermione, que mirándole insegura, asintió con la cabeza antes de correr escaleras arriba, seguramente hacía la biblioteca – Deja de presionarla – le pidió Harry al rubio antes de comenzar a caminar escaleras abajo.
- ¿Por qué?, sabes tan bien como yo que anda rara – se defendió Draco.
- Si, lo sé, pero si ella no nos quiere decir, no debemos forzarla – le recordó Harry – Vamos, en la noche iremos con Remus para ver esto –
- Esta bien – convino Draco, diciéndose que para él podría ser mejor, porque sin la presencia de la castaña, podía estar más tiempo a solas con Harry.
- No entiendo lo que pudo haber fallado – confeso Remus mientras miraba los tres broches - ¿Siempre funcionaron bien? –
- Nunca tuvimos ningún problema – le respondió Harry mientras Draco asentía con la cabeza.
- Hmmm, por ahora no puedo decirles porqué paso esto – les advirtió el hombre – Si no les molesta, me quedare con ellos para revisarlos, pero quizás necesite la ayuda de Sirius para poder averiguar por qué sucedió –
- Si, está bien, de todos modos ya no sirven – le respondió Harry desanimado, lo que hizo que el castaño le mirara.
- Animo Cachorro – le pidió, sonriéndole mientras acariciaba su cabello suavemente, alborotándolo aún más – Si no podemos arreglarlos, les haremos unos nuevos –
- ¡¿En verdad?! – le preguntó Harry animado al saber eso.
- Claro, aunque primero es esencial saber porque fue que fallaron – le aclaró Remus – Si no, luego podrían volver a fallar –
- Está bien – convino Harry sonriendo feliz, lo que hizo sonreír también a Draco y a Remus.
