Notas de la Autora: Ha pasado algo de tiempo desde la última vez que actualice (Creo que dos meses), así que a los que me han estado esperado pacientemente, sé que les debo una explicación. La verdad es que han sido unos meses muy movidos para mi en todos los aspectos, y debo decir que aún me sigo reponiendo... Para finales de Julio se murió uno de mis gatitos, así que no tenía nada de ganas de escribir o actualizar. Casi para mediados de agosto me dio el Covicho, lo que me tuvo algo mal, y para principios de Septiembre por fin me operaron. Aun sigo en recuperación, pero también mi animo ha mejorado un poco y es por ello que estoy aquí.
Quise explicarlo, porque aquellos que me siguen y me han esperado, se merecen esta explicación.
Pasando a la parte que mas me gusta: Gracias a Macka14, Hobsnight, CIELO-BL, SofDrarry, Guestx3, Malena, Giulianacontessox2 y diazliz028 por sus comentarios. Ya saben que a quienes puedo, les respondo en el apartado destinado a ello. Me gustaría que los que leen de forma anónima se registraran, de esa forma puedo responder a sus comentarios.
En fin, ya los dejo con el capítulo, para no extenderme más, y prometo que tratare de estar más al pendiente de la publicación de la historia.
Saludos y gracias por su paciencia!
Capítulo 8: Entre Dementores Y Boggarts
Cuando Harry abrió los ojos, supo que estaba soñando. Escuchaba el romper de olas a lo lejos, y sentía el fuerte viento que le azotaba agitando su túnica y su cabello. Supo que tenía la varita en la mano, podía sentirla, al igual que podía sentir el blando suelo bajo sus pies.
No estaba tan oscuro como en los sueños anteriores, pero había una penumbra que le dificultaba ver con claridad, y aun así, fue suficiente para distinguir la arena que cubría el suelo. Se agacho para tocarla, confirmando así, que en efecto era arena, y que aunado al sonido lejano de las olas y a aquel aroma a sal, supo que se encontraba cerca del mal.
Comenzó a caminar hacía donde escuchaba las olas, sin entender del todo aquel sueño que estaba teniendo. Lo sentía familiar, pero al mismo tiempo completamente desconocido.
Cuando pudo ver el oscuro mar, se detuvo.
- ¿Por qué estoy aquí? – se preguntó en un susurro, apenas y pronunciando las palabras.
- Necesitas ayudarlo – dijo entonces aquella voz gruesa y rasposa que ya antes había escuchado.
Miro a todos lados sobresaltado, casi como si temiera que en cualquier momento vería a aquellas criaturas que le sujetaban y que en otros sueños inclusive le habían lastimado, pero no vio nada.
- ¿A quién? – se animó a preguntar en voz más alta que la vez anterior - ¿Quién necesita ayuda? –
- Esta adentro – le respondió la voz, y justo entonces, el lugar donde estaba pareció esfumarse, siendo sustituido por un lugar mucho más oscuro, que se sentía incluso mucho más frio pese a que no hacía viento, incluso el suelo bajo sus pies ahora era distinto, mucho más duro y firme.
Le costaba trabajo ver por lo oscuro que estaba, pero casi aseguraba que frente a él había agua, y mucho más a lo lejos, podía ver un suave resplandor verde.
- Se le acaba el tiempo – volvió a hablar la voz, y Harry volvió a mirar alrededor, como si esperara ver a su interlocutor, pero sin poder ver a nadie.
- ¿Pero a quién? – quiso saber – Dime su nombre, dime quien es – pidió con cierta exasperación - ¿Por qué se le acaba el tiempo? –
- Estoy muriendo – le explicó la voz – Y él morirá conmigo si no lo rescatan… Por favor, rescaten a… - pero entonces algo paso. El espacio pareció ondular con violencia, y de pronto, Harry sintió que el suelo bajo sus pies desaparecía, sintiéndose caer en un vacío. Esperaba caer dentro de agua helada como la última vez, pero no fue así.
Poco a poco fue sintiendo como su descenso iba deteniéndose, hasta que se posó suavemente sobre un suelo firme. No hacía viento, no se sentía demasiado frio, y ya no se escuchaba el sonido de las olas.
Miró alrededor. Estaba en lo que parecía un bosque, pero de nuevo, la penumbra le impedía ver demasiado lejos.
Entonces escucho el crujir de hojas a lo lejos que indicaban el paso apresurado de alguien. Miro alrededor, e instintivamente busco su varita, pero la misma ya no estaba, ni tampoco la llevaba entre su ropa. Se pegó a uno de los árboles que había cerca, tratando de mantenerse oculto, pero al mismo tiempo tratando de poder ver algo de lo que podría pasar.
Siguió escuchando los pasos unos segundos más, antes de ver aparecer en su rango visual a una figura completamente cubierta por una larga y sucia capa con capucha, la cual se detuvo y miró sobre su hombro antes de volver a correr.
Sin saber porque, Harry supo que no debía perderle de vista y comenzó a correr con cuidado para seguirle el paso sin llamar su atención, pues no sabría si como en los otros sueños, esta figura podría percatarse de su presencia.
La figura corrió durante largo rato, pero conforme más corrían, Harry se percataba de que el ambiente a su alrededor se volvía cada vez más frio.
Luego de algunos minutos, aquella figura llego al límite del bosque, deteniéndose algunos segundos, y Harry, que se había ocultado en uno de los arboles cercanos, contuvo la respiración cuando lo vio convertirse en una rata para comenzar una enloquecida carrera cuesta abajo hacía el pequeño pueblito que se podía ver a lo lejos.
No lo pensó y comenzó a correr detrás de aquella rata sin importarle si llegaba a verle. No podía perderle de vista. Brinco rocas y trastabillo con algunas ramas, pero logro recuperar el equilibrio mientras seguía corriendo cuesta abajo, y en un punto de su carrera, noto algo en lo que no había reparado antes. El frio ya no se sentía solo alrededor, podía sentirlo inclusive dentro de él, dejándole una sensación desoladora, un vacío que solo una vez había sentido antes… Alzo la vista movido por un desagradable presentimiento, y entonces pudo verlos; Más de una docena de Dementores volaban a varios metros de altura, siguiendo también a aquella rata.
Para su asombro, uno de ellos pareció percibir su presencia, y separándose del resto, se dirigió hacia donde él se encontraba. Sobresaltado, siguió corriendo, pero ya no para ir tras aquella rata, sino para escapar de aquel ser. Y no necesito mirar por sobre su hombro para saber que se acercaba, bastaba el intenso frio que sentía, y la desolación y desesperación que comenzaban a embargarle. En un momento tropezó con una roca en el camino irregular, y rodó algunos metros en el suelo antes de detenerse.
Cuando abrió los ojos adolorido, se dio cuenta de que de nuevo se encontraba en su cama. Respiraba agitadamente, y a parte del dolor en el cuerpo por la caída, se sentía bañado en sudor y completamente helado tanto por fuera, como por dentro. Suspiro pesadamente, y sabiendo que así no podría dormirse, decidió levantarse de la cama con cuidado para no despertar a los demás. Estaba poniéndose los lentes, cuando un ruido a su espalda le hizo sobresaltarse. Se volvió varita en mano, demasiado alerta y nervioso, sólo para descubrir que se trataba de Draco que volvía con un vaso de agua.
- ¿Harry?, ¿Qué pasa? – le preguntó el rubio al verlo reaccionar de esa forma, hablando en voz baja para no despertar a los demás, y sin pasar por alto el rostro sudado y sobre todo pálido del pelinegro - ¿De nuevo tuviste un sueño? –
Harry asintió con la cabeza.
- Pero esta vez fue un sueño muy extraño… - comentó mientras se sentaba en la cama.
- ¿Extraño cómo? – le preguntó Draco sentándose a su lado.
- No era al inicio el mismo sueño, parecía como si me encontrara cerca del mar… - intento explicarle de la mejor manera que pudo – Y luego por un momento parecía que lo era, porque estaba en ese lugar oscuro con agua, pero esta vez lo veía con un poco de más claridad, y también estaba esa voz extraña que me pedía que ayudara a alguien, pero entonces el sueño volvió a cambiar… Y estaba en un bosque donde vi a Pettigrew –
Draco le miró asombrado ante esas palabras.
- ¿Viste a Pettigrew en tus sueños? – quiso confirmar.
- Si – convino Harry asintiendo con la cabeza – Pero al inicio no sabía que era él. Vi a alguien cubierto con una larga capa y una capucha que corría, y supe que no debía perderle de vista, pero fue hasta que llegó al límite del bosque, que lo vi transformarse en una rata y comenzar a correr hacía un pueblo que había colina abajo… Lo seguí por un rato, pero entonces me di cuenta del frio anormal que hacía, y cuando miré arriba, vi que Dementores seguían a Pettigrew… –
- Que extraño sueño… - comentó Draco pensativo.
- No creo que haya sido un sueño – quiso aclararle Harry, y ante la mirada extrañada del rubio, este se levantó la manga de la pijama, justo donde sentía que le punzaba y dolía, y en efecto, había un golpe que en la penumbra, apenas se alcanzaba a ver.
Draco se paró y fue a la mesita de su cama para tomar la varita.
- Lumos – pronuncio, y cuando pudo ver lo que Harry le mostraba, se obligó a no dejar salir aquel jadeo, mirando entonces a Harry atónito - ¿Entonces no fue un sueño? –
- No estoy del todo seguro – reconoció Harry encogiéndose de hombros – Pero esto me hace pensar que no, además, aún siento el efecto de la cercanía de los Dementores, y uno de ellos se dio cuenta de que estaba ahí, inclusive mi siguió… – no pudo evitar estremecerse.
Draco le miró asombrado al escuchar eso.
- Estas muy pálido – comentó, y sin siquiera pensarlo, alzó la mano, acariciando con el dorso del dedo índice la mejilla del pelinegro, que se sintió ligeramente confundido ante el gesto, porque de alguna forma aquel toque se sentía como algo más personal, algo más íntimo.
- ¿Draco? – le preguntó, sin saber muy bien cómo reaccionar, y ante la pregunta, Draco se sobresaltó, apartando la mano como si le quemara el contacto.
- Lo siento, es que te ves bastante pálido… - se justificó, y sabiendo que había actuado de una forma indebida, se puso en pie, buscando cambiar el tema – Vamos, ponte la capa. Vayamos con Snape –
Harry parpadeo confundido al escuchar eso.
- ¿Con Snape?, ¿Para qué? – preguntó, olvidándose momentáneamente de lo sucedido segundos atrás.
- Necesitamos ponerlo en aviso de esto, e ir con Madame Pomfrey a que te revise, no te ves bien, y lo más seguro es que tengas algunas otras heridas, ¿Cierto? – le pregunto mirándole, ante lo que Harry hizo una mueca – Anda, ponte una capa y vayamos. Ya sabes que ha este tipo de sueños es mejor prestarle atención. Quizás no sean realmente sueños, o algo debe pasar –
Harry suspiro, pero no quiso discutir con Draco, y poniéndose los zapatos y la capa, salió con el de la habitación, procurando no hacer ruido.
- ¿A dónde tan noche, pequeña y escurridiza Serpiente? – le preguntó Salazar al verlos entrar a la Sala Común.
- Vamos a ir a hablar con Snape – le explicó Harry envolviéndose mejor en la cálida capa ante el frio que aún sentía.
- ¿Y eso? – siguió preguntando Salazar mirándole atento.
- Tuve un sueño raro, y Draco cree que lo mejor es contarle – le respondió.
- Bien. Avisare para que sepan que van en camino, y estén alerta – le hizo saber, antes de desaparecer del cuadro.
- ¿Qué dijo? – preguntó Draco curioso al verle irse.
- Que iba a avisar para que sepan que vamos en camino – le respondió encogiéndose de hombros – Aunque no sé a quién avisara –
- Supongo que a Dumbledore, y él avisaría a Snape, ¿No? – aventuró Draco.
Snape estaba durmiendo, cuando aquel Patronus en forma de Fénix se materializo a los pies de su cama, y tan acostumbrado estaba a no bajar la guardia en ningún momento, que apenas noto bajo los parpados el resplandor, se despertó, sentándose en la cama y tomando su varita listo para responder a cualquier clase de ataque.
- Harry y el joven Malfoy van hacía ti – le informó la voz de Dumbledore a través del Patronus - Parece que Harry tuvo un sueño del que quiere hablar. Estaré al pendiente – y luego de haber entregado el mensaje, el Patronus suavemente se desvaneció.
Snape se apresuró a levantarse de la cama, y sin perder el tiempo se cambió, estando listo en el momento justo en que escucho que llamaban a la puerta. Abrió, mirando a ambos chicos frente a él. Harry se veía ligeramente pálido, pero dentro de todo, parecía estar bien.
- Pasen – les indico, haciéndose a un lado para que entraran, al tiempo que les señalaba las sillas para que se sentaran – Dumbledore me informó que habías tenido un sueño – comentó cerrando la puerta - ¿De nuevo ha sido de esos vívidos? – preguntó, digiriéndose hacía su escritorio.
- Si – confirmó Harry – Pero esta vez fue un poco diferente –
- ¿Diferente cómo? – quiso saber Snape, mirándole curioso mientras se sentaba tras su escritorio.
- Empezó de una forma que no recuerdo haber soñado antes… - le explicó Harry mirándole ligeramente confuso – Y luego cambio y fue un poco más como lo recuerdo, incluso escuche esa voz que pedía ayuda para alguien… Pero después volvió a cambiar y vi a un hombre corriendo por el bosque. Lo seguí hasta el límite del bosque, y lo vi transformarse en rata antes de correr hacía un pueblo que estaba colina abajo –
- ¿Una rata? – repitió Snape mirándole con un brillo sagas en sus ojos - ¿Estás diciendo que soñaste con Peter Pettigrew? –
- Ese es el problema, Profesor – intervino Draco mirándole con gravedad – No sabemos si fue un sueño –
- ¿A qué te refieres? – preguntó Snape alerta ante aquellas palabras.
- Dentro del sueño corrí detrás de la rata para tratar de no perderla de vista – le contó Harry – Y tiempo después me di cuenta que sobre nosotros había Dementores que la seguían, y uno de ellos pareció percatarse de que estaba ahí y comenzó a seguirme. Me desperté hasta que caí por la colina en la que corría – y justo como había hecho con Draco, se levantó la manga del pijama, mostrándole a Snape el raspón que tenía en el brazo, y que Snape miró con aire severo.
- ¿Tienes más heridas? – preguntó éste.
- No estoy seguro, pero sí me duele el cuerpo como lo haría si realmente me hubiera caído como en el sueño – le explicó Harry.
- Vamos con Madame Pomfrey – le indico Snape poniéndose de pie – De todas formas, creo que debe revisarte porque te ves pálido y tembloroso –
- ¿Cree que sea por ese Dementor que lo siguió? – no pudo evitar preguntarle Draco mientras junto con Harry se ponían de pie.
- No lo sé, pero si esa es la causa, entonces debemos comenzar a considerar que sus sueños han dejado de ser simples sueños – les explicó Snape mientras agitaba su varita, de la cual surgió un halo plateado y brillante que tomó la forma de una hermosa cierva – Llevo a Harry a la Enfermería. No sucedió nada grave, pero considero que deberías encontrarnos allá, y quizás sería bueno que llamaras también a Remus – volvió a agitar suavemente la varita, y la cierva galopo fuera de la habitación desvaneciéndose.
- Quiero aprender a conjurar un Patronus – le hizo saber Harry a Snape, mirando donde segundos antes había estado el ciervo.
- Es difícil. Si en verdad quieres intentarlo, es algo que va a tomarte tiempo – comentó mientras se encaminaba a la puerta – No cualquiera puede conjurarlo, pero sobre todo, no cualquiera puede conjurar uno corpóreo. Si es tu intensión aprender, bien podrías comentarle a Remus, creo que quien mejor podría enseñarte sería él, a final de cuentas, actualmente es tu Profesor de Defensa Contra Las Artes Oscuras –
Harry asintió con la cabeza, y sin decir nada, lo siguió a la Enfermería junto con Draco, que pensó que sin duda, ahora tocaba aprender a conjurar el Patronus.
- Si, tiene todos los síntomas de haber estado cerca de Dementores – dicto Madame Pomfrey luego de revisarle, mirando a los cuatro adultos que se encontraban ahí, pues Remus, McGonagall y Dumbledore habían llegado a la Enfermería mientras Harry era revisado, y en lo que la Enfermera hacía su trabajo, Snape los puso al corriente de lo que habían hablado en su despacho – Pero aparte de eso y de algunos golpes y raspones que ya le he limpiado y atendido, se encuentra perfectamente bien –
- ¿Cómo te sientes, Harry? – le preguntó Remus acercándose.
- Mejor con el chocolate – confeso Harry mientras volvía a morder la barra de chocolate que la Enfermera le había dado, queriendo dejar de sentir esa sensación desoladora que aún se mantenía en su pecho.
- Pero me inquieta bastante lo que le está pasando a Harry en sus sueños – comentó Minerva.
- No parece que sean solo sueños – observó Snape.
- No parece tan simple como eso – coincidió Dumbledore asintiendo suavemente con la cabeza.
- ¿Entonces qué es? – se animó a preguntar Draco.
- Eso aún no lo sabemos – aceptó Dumbledore antes de mirar a Harry - ¿Podrías permitir que el Profesor Snape revise ese sueño?, quiero ver si es posible acceder a él, o a cualquiera de los otros que has tenido y que no ha podido ver –
- Si – convino Harry asintiendo con la cabeza, ante lo que Snape se acercó desenfundando su varita.
- Ya sabes lo que tienes que hacer – le recordó a Harry, y vio al niño aspirar aire hondamente y cerrar un momento los ojos, antes de soltar el aire y abrir los ojos para mirarle. Sus verdes ojos mostraban ese control que iba aprendiendo tan bien en sus clases de Oclumancia, y Snape asintió satisfecho – Legeremens – pronuncio, y con facilidad entro a aquella mente, sabiendo que de nuevo Harry estaba tratando de traer a la superficie aquellos sueños para que pudiera verlos sin demasiado problema.
Aterrizo en aquel conocido pasillo, y comenzó a caminar por él, pero aunque veía las puertas y trataba de abrirlas, estas no cedían.
- Es lo mismo que la vez pasada – escuchó que decía la voz del chico.
- Lo es. Algo mantiene las puertas firmemente cerradas a intrusiones – coincidió Snape – No vale la pena ni siquiera intentar forzarlas, ya sabemos cómo acabara todo – y sin decir más, salió de la mente de Harry, mirándole unos segundos, antes de dirigir su mirada a Dumbledore – Nada, es igual que antes. No puedo acceder –
- Eso hace mucho más difícil comprender la naturaleza de estos sueños que estas teniendo – observó Dumbledore mirando a Harry pensativo – A simple vista podría ser una mezcla entre la Videncia, y los Viajes Astrales –
- ¿Videncia? – repitió McGonagall mirando a Dumbledore como si le acabara de salir otra cabeza.
- Así es Minerva – convino el mayor asintiendo suavemente con la cabeza – Justo cuando venía hacía acá, Alastor se contactó para informarme que Peter fue visto de camino a Falkland. Lo estaban siguiendo de cerca los Dementores –
Minerva contuvo la respiración al escuchar eso.
- Entonces es una realidad que se dirige hacía aquí, ¿Cierto? – preguntó – Hace un mes se le había visto en Londres –
- Si, todo parece apuntar que si – respondió Dumbledore asintiendo con la cabeza.
- ¿Eso significa que Harry tiene el don de la Videncia? – preguntó Remus ligeramente confundido.
- Más bien pensaría en algo muy parecido, ya que como no podemos revisar esos sueños que tiene, no podemos asegurar que sean videncias, sólo podemos limitarnos a hacer suposiciones al respecto – comentó Dumbledore mirando a Harry pensativo – Además, no podemos asegurar por completo que sean Videncias comunes, porque en una Videncia común el vidente no es capaz de interactuar con su entorno como Harry ha demostrado que puede hacer –
- Señor, si hay algo de real en esos sueños, eso significa que los sueños que he tenido del agua también tienen algo de real, ¿No? – le preguntó Harry mirándolo más atentamente.
- Si, podríamos considerar eso – convino Dumbledore asintiendo con la cabeza.
- ¡Pero entonces eso significa que alguien necesita ayuda! – exclamó Harry al escuchar eso, mirando al Director mucho más alerta.
- Bueno Harry, debes saber que no puedes tomar las visión tal y como las tienes – comentó Minerva con cierta acritud – A veces las cosas no significan lo que se ve, por eso la Adivinación es una rama complicada y bastante inexacta –
Harry miró a la Profesora durante unos segundos, antes de pasar su mirada a Remus, quien sonriéndole suavemente, asintió con la cabeza.
- Quizás tenga razón, Profesora – hablo entonces Harry mirándola – Pero tengo el presentimiento de que alguien realmente puede estar necesitando ayuda. Cuando la Profesora Trelawney leyó mi taza de té, en un punto comentó que veía un reloj, y que eso simbolizaba que se acababa el tiempo, y eso es justamente lo que la voz que he soñado me dice, que se acaba el tiempo y necesito ayudar a alguien –
- Harry, la adivinación del té no es siempre muy precisa – comentó Minerva con cierta exasperación.
- Si, eso también es verdad, pero justo cuando la Profesora dijo eso del tiempo, fue que la cicatriz me dolió, inclusive me sangro un poco, además, fue en ese momento que escuche esa voz repitiendo que el tiempo se acababa – le intento explicar Harry.
- Creo que podríamos considerar lo que está diciendo Harry – intervino amable Remus – Hasta ahora sus presentimientos han sido acertados, y sería lógico si es verdad que tiene una cierta sensibilidad a percibir ciertas cosas –
Minerva los miró no muy convencida de ello.
- Sería como caminar a ciegas – comentó sin poder evitarlo.
- Será muy complicado – coincidió Dumbledore asintiendo con la cabeza – Pero supongo que podemos intentarlo, no perdemos nada con hacerlo –
Harry sonrió al escuchar aquello, sintiéndose satisfecho de saber que podrían intentar comprender esos sueños que estaba teniendo, para tratar de averiguar si en efecto había alguien que pudiera estar necesitando ayuda.
- Sigue Defensa – comentó Blaise mientras veía su horario, antes de meterse una patata en la boca.
Estaban comiendo, antes de su siguiente clase que sería Defensa Contra Las Artes Oscuras.
- Tengo curiosidad por ver cómo nos enseñara el Profesor Lupin – comentó Theodore.
- ¿Creen que nos vaya a favorecer a los Slytherin porque Harry está con nosotros? – no pudo evitar preguntar Vincent mirando a Harry curioso.
- Eso es algo que jamás pasara, Vincent – le aseguró Harry divertido.
- ¿Por qué no? – quiso saber Gregory.
- Porque Remus es la persona más justa y recta que conozco – le explicó el ojiverde mientras picaba una de las patatas en su plato – No importa qué relación tenga conmigo, no nos favorecerá a menos que nos lo merezcamos –
- Gryffindor tenía que ser – ironizo Blaise.
- Ahora sabemos porque nuestro querido Harry es como es – comentó Pansy sonriendo divertida.
- De todas formas, no necesitamos el favor de ningún Profesor si hacemos las cosas bien – observó Harry con tranquilidad – Al contrario, si hacemos las cosas bien y somos aplicados, tendremos de igual forma el favor de los Profesores –
- Que lindo eres – observó Pansy sonriéndole encantada – Hasta me dan ganas de salir contigo –
- ¡Pansy! – exclamó Draco atragantándose al escuchar eso, mientras que Harry que trataba de picar una de las papas en su plato, de la sorpresa termino haciéndola rodar fuera del mismo.
- ¿Qué?, no tiene nada de malo. Harry viene de una buena familia, y lo respalda otra familia bastante buena, además, no podemos olvidar que inclusive es descendiente de Salazar Slytherin – le recordó Pansy sonriéndole a Draco con toda intensión, antes de dirigir su amplia y encantadora sonrisa a Harry – Eso sin dejar de lado que es un chico guapo y un mago muy hábil –
A Draco no le gustaron aquellas palabras, porque eran las mismas que Blaise le había dicho algunos días atrás.
- Que cosas estas diciendo, Pansy. Mejor apresurémonos para llegar pronto al aula de Defensa – opinó Harry mientras se ponía de pie, queriendo cambiar el rumbo de aquella incomoda conversación - Quiero sentarme hasta adelante –
- Deja de molestar a Harry – le advirtió Draco mientras también se ponía de pie.
- ¡No lo estoy molestando! – se apresuró a defenderse Pansy, dirigiéndoles a ambos una encantadora sonrisa – Todo lo que dije en verdad lo pienso –
Draco le dirigió una gélida mirada, y Harry, apenado y sin saber que decir, tomo simplemente sus cosas.
- Me voy adelantando – aviso.
- ¡Que encantador es cuando se apena! – comentó Millicent sonriendo divertida, lo que hizo que Harry prefiriera comenzar a caminar para alejarse de ahí.
- ¡Ya déjenlo en paz! – les riño Draco mirándoles con desaprobación.
- Draco, debes de ser más decidido o alguien se te podría adelantar – le recordó Pansy guiñándole un ojo – Animo Dragón, alcanza a tu Serpiente –
Draco la fulminó con la mirada, pero sin decir nada, se dio media vuelta, y echándose la mochila al hombro, salió corriendo detrás de Harry que ya había abandonado el Gran Comedor.
- Cómo les gusta molestar a Draco – observó Theodore con cierta desaprobación.
- Debe ser más decidido con lo que quiere – comentó Pansy con firmeza – Si no, lo que le dije puede volverse una realidad, Harry es un buen partido, alguien podría poner pronto sus ojos en él, alguien que no juegue tan limpio como yo –
- No lo presionen – las reprendió Blaise – Draco no es tonto. Él sabrá cuando es el momento justo –
- Si llegamos a navidad y no se le ha declarado, me le declarare yo – decidió Pansy sonriendo animada, y Millicent soltó una risita divertida, mientras que los chicos se limitaban a negar con la cabeza y seguir comiendo.
- ¡Herm! – le llamó Harry al verla unos metros más adelante por el pasillo en el que acababan de dar vuelta.
Hermione se sobresaltó, pero reconociendo la voz, se detuvo y se volvió para comprobar que en efecto era Harry quien le había hablado, y que él y Draco se dirigían a donde ella estaba.
- Hola – les saludo, y aunque les sonrió, su gesto se veía cansado, además, en aquella ocasión su cabello estaba más alborotado que de costumbre.
- No parece que hayas dormido bien – observó Harry curioso – Además, ha pasado casi una semana, y te hemos visto muy poco –
- Lo siento, estoy muy ocupada con las clases – le explicó la chica mientras comenzaban de nuevo a caminar hacía el aula de Defensa.
- ¿Qué tanto llevas en esa mochila, Granger? – le preguntó Draco, mirando perspicaz la pesada mochila que la chica llevaba al hombro.
- Sólo los libros que necesito – le explicó restándole importancia.
- Se ve demasiada pesada – observó Harry, y como para apoyar sus palabras, una de las costuras en la mochila de la castaña cedió, dejando caer al suelo todos los pesados libros que traía.
- ¡Oh, no! – exclamó Hermione mientras se agachaba toda conflictuada para comenzar a levantarlos.
- No me asombra que se te rompa, con tanto libro que cargas – observó Draco.
- ¿Y porque traes todo esto? – le preguntó Harry, que se había agachado para ayudarle a recoger los libros, mirándolos con cierto asombro – No has tenido todas estas clases hoy, ¿Cierto? –
- No, como crees – le respondió Hermione.
Harry le paso unos libros a Draco cuando se levantó para que le ayudara a cargarlos.
- ¿Por qué rayos estas tomando Estudios Muggles? – le preguntó el rubio luego de mirar el libro que quedo encima de los demás que Harry le paso.
- Me causa curiosidad ver el punto de vista de los magos al estudiar a los Muggles – le explicó Hermione mientras se paraba.
Reparo su mochila con un hechizo, y procedió a ir metiendo de nuevo los libros en ella, aunque a Harry le dio la impresión de que esa pobre mochila terminaría rompiéndose en algún momento de nuevo.
- ¿Cuántas materias estas tomando, Herm? – le preguntó curioso.
- Sólo las suficientes – respondió crípticamente la chica – Y será mejor que nos apuremos, no quiero llegar tarde a la primera clase que tendremos con Remus – agregó antes de comenzar a caminar.
Harry y Draco intercambiaron una mirada, pero sin decir nada la siguieron hacía el aula de Defensa, donde al entrar, observaron con asombro que los pupitres habían desaparecido, y que al lado del escritorio donde se encontraba sentado Remus, había únicamente un enorme y viejo armario para guardar túnicas.
- Buenas tardes, Profesor Lupin – le saludo Harry sonriéndole, y Remus mismo le devolvió la sonrisa.
- Buenas tardes. Por favor dejen sus mochilas al fondo. Hoy tendremos una clase práctica, así que solo van a necesitar la varita – les explicó.
- No solemos tener clases prácticas de Defensa – comentó Draco mientras iba al fondo a dejar su mochila.
- No veo porque no. Es la mejor forma de aprender – opinó Remus.
- Estoy totalmente de acuerdo – convino Harry animado, dejando su mochila junto a la de Draco y Hermione.
No tuvieron que esperar mucho antes de que el resto de los alumnos llegaran, y luego de que todos dejaran sus mochilas al fondo, se acercaron con varita en mano.
- Bueno, antes que nada me presentare. Soy Remus Lupin, y seré su Profesor durante este curso – les hizo saber.
- He escuchado que es pariente de Harry Potter – comentó Dean Thomas - ¿Eso significa que favorecerá a los Slytherin? –
- No necesitamos que nadie nos favorezca – respondió Theodore mirándole con arrogancia.
- Es verdad, por mucho, somos superiores a ustedes – añadió Blaise orgulloso.
- Para muestra basta ver los relojes de arena. Slytherin hace rato que sobrepaso a Gryffindor – comentó Pansy feliz.
- Tranquilos – les pidió Remus al ver que los Leones se encrespaban ante aquellas palabras, sabiendo que era el momento de poner orden antes de que las cosas se salieran de control. Era bueno para detectar esos momentos clave, convivir con James y Sirius le habían hecho bueno en ello, y con el tiempo, sobre todo con su relación con Sirius, fue haciéndose un experto. Sonrió suavemente sin poder evitarlo, porque estar ahí le recordaba su vida de estudiante, su vida cuando todo era sencillo y todos eran felices, cuando James aún estaba con ellos… – Es verdad lo primero que dijo, joven Thomas, pero le puedo asegurar que no favoreceré a nadie. Y si en algún momento no lo sienten de ese modo, podemos hablar de ello –
Nadie dijo nada ante eso, aunque varios miraron a Harry de reojo.
- Bueno, y ahora adentrándonos en materia, como les comentaba conforme fueron llegando, hoy tendremos una clase práctica – prosiguió, atrayendo la atención de sus alumnos poco a poco – Y para ello, vamos a ayudarnos de esto – suavemente le dio un golpe con los nudillos al armario, y este tembló con fuerza.
Aquello atrajo por completo la atención de los estudiantes, que miraron con recelo aquel armario.
- ¿Qué hay ahí? – se animó a preguntar Blaise.
- Un Boggart – le respondió Remus.
- Un…. – pero Neville no pudo completar la frase, sus palabras se ahogaron en su garganta ante el nerviosismo.
- Así es, un Boggart – confirmó Remus – Veamos, ¿Alguien sabe que es un Boggart? –
De inmediato, la mayoría de los Slytherin alzaron la mano. De Gryffindor, sólo lo hizo Hermione, como ya solía ser habitual.
- ¿Si? – preguntó señalando a Blaise.
- Es un ser que puede tomar la forma de aquello que más nos da miedo – respondió, y miró con cierta aprensión hacía el armario.
- En efecto – convino Remus - ¿Alguien sabe porque este Boggarts escogió ese armario para esconderse? –
De nuevo, los mismos alumnos levantaron la mano.
- ¿Si? – le preguntó Remus a Hermione.
- Porque les gustan los espacios oscuros y cerrados – respondió de inmediato Hermione.
- Si, eso también es correcto – confirmo Remus - ¿Saben que forma puede tener en este momento? –
Una vez más, la misma cantidad de manos se alzaron.
- ¿Si? – preguntó Remus apuntando a Draco.
- Nadie sabe la forma real de un Boggarts cuando está solo, y como en estos momentos está solo dentro de ese armario, es imposible saberlo – respondió el rubio de inmediato.
- Si, muy bien respondido – le felicito Remus, y Draco dirigió una mirada orgullosa hacía Ron, que gruño furioso.
- Vamos chicos de Gryffindor, vamos, no se queden atrás, estoy seguro de que también ustedes pueden responder estas preguntas – les animó Remus antes de mirar a Neville amable – En estos momentos tenemos una ventaja sobre ese Boggart, Neville, ¿Puedes decirnos cuál es? –
Neville se removió incomodo, sobre todo porque nuevamente, la mayoría de las manos del lado de Slytherin estaban levantadas, mientras que de Gryffindor sólo la de Hermione. Aun así se esforzó por hacer el intento de responder.
- ¿Por qué somos muchos? – preguntó algo inseguro.
- ¡Exacto! – confirmó Remus sonriéndole, y Neville le regreso la sonrisa sin poder evitarlo, aunque luego fue golpeado en el costado por Ron – Un Boggart siempre adoptara la forma que más terror nos cause, pero si somos muchos, se sentirá confundido y no sabrá qué forma adoptar. Por eso siempre es mejor enfrentar a un Boggart en grupo, porque entonces adoptara formas que en lugar de ser aterradoras, causaran risa, y eso es propiamente lo que vence a un Boggart, la risa. Pero si no pueden enfrentarlo en grupo, existe un hechizo con el que pueden obligarlo a transformarse en algo que les cause risa. Es un hechizo sencillo, pero requiere de una gran fortaleza mental y concentración. El hechizo es: Riddíkulo. Repitan conmigo –
Todos los alumnos repitieron el hechizo junto con Remus.
- ¡Muy bien!, pero recuerden que para poder usar el hechizo, es necesaria una gran fortaleza mental, porque deben ser capaces de mantener en su mente la imagen de aquella cosa que les cause más gracia para forzar al Boggart a tomar esa apariencia, mientras observan aquello a lo que más le temen – les recordó Remus – Vamos a comenzar, ¿Quién será el valiente? –
Nadie alzo la mano esta vez.
- ¿Qué tal tú? - preguntó Remus señalando a Parvati Patil – Vamos, ven – le pidió, y aunque la chica se mostraba aterrada de ser la elegida, aun así avanzo al frente – ¿A qué es lo que más le temes? – quiso saber.
Parvati se estremeció de tan solo pensarlo.
- A las momias… - murmuró.
- Momias… Bien, ¿Y qué crees que le podría pasar a esa momia que te cause risa? – siguió preguntándole Remus, pero Parvati le miró con la mente en blanco, apenas y negando nerviosa con la cabeza - ¿Qué tal que se tropiece con su propio vendaje? – aventuro Remus para tratar de ayudarla – Podría comenzar a caerse su vendaje luego de pisarlo, a final de cuentas, no es bueno traer tantos vendajes tan viejos, ¿No? – le preguntó Remus, y sonrió al ver que la chica sonreía ligeramente asintiendo con la cabeza – Bien, cuando veas a la momia aparecer, debes esforzarte por mantener en tu mente la imagen de la momia cayendo con su propio vendaje – y luego se volvió al resto del grupo – Luego de ella, cada uno pasara a tomar su lugar, así que por favor, tómense un momento para pensar en aquello que más les asusta, y en el cómo lo podrían volver gracioso –
El silencio se hizo en el aula mientras cada uno pensaba. Harry no pudo evitar pensar en Voldemort, en aquel rostro pálido y sin nariz que le miraba con sus ojos rojos desde la nuca del Profesor Quirrell. Se estremeció, pero entonces recordó a los Dementores, el frio intenso que despedían y que penetraba en el cuerpo y en el alma, sus capas que ondulaban de forma fantasmagórica, y aquellas manos pútridas y viscosas. Esta vez su estremecimiento fue mayor.
- ¿Están listos? – preguntó Remus, y le miró inseguro, pero no dijo nada porque escuchaba que el resto de los alumnos afirmaba.
- ¿Qué pasa? – le preguntó Draco en un susurro, pues no había pasado por alto el comportamiento de Harry, y Hermione al escucharlos susurrar, les presto mayor atención.
- No estoy tan seguro de poder hacer esto… - murmuró el ojiverde con cierta reticencia.
- ¿Por qué? – le preguntó Hermione, y luego le miró con los ojos como platos – No aparecerá Tu-Sabes-Quien, ¿Verdad? – preguntó en un susurro aún más bajo al nombrar a aquel mago.
- Al inicio pensé en él – le confeso Harry, viendo el rostro asustado de la castaña – Pero quizás termine viendo a un Dementor… –
- ¿A un Dementor? – preguntó la chica confundida, pero no tuvieron tiempo de seguir hablando, porque la voz de Remus los interrumpió.
- Primero ira Parvati. Todos háganse al fondo del aula, y conforme les vaya llamando, van tomando el lugar del compañero que se encuentre adelante – les indico, y todos los alumnos se apresuraron al fondo del salón, dejando a Parvati en el centro - ¿Lista? – le preguntó, y la chica trago antes de asentir con la cabeza nerviosa.
Remus hizo un movimiento con la varita, y la cerradura del armario se abrió. Al poco tiempo, salió una momia cubierta de sangre, que sin ojos, se dirigió haciendo grotescos ruidos hacía Parvati, que se estremeció y dio un paso hacia atrás.
- Vamos Parvati, tu puedes – le animó Remus en voz suave para no espantarla, y la chica volvió a tragar, antes de apuntar con su varita.
- ¡Riddíkulo! – exclamó, y la momia al dar uno de los pasos, piso su vendaje cayendo al suelo mientras el vendaje comenzaba a caerse.
Todos rieron, y de esa forma fueron pasando uno por uno conforme Remus los nombraba.
Cada que un estudiante llegaba al frente, el Boggart asumía una nueva forma: Una mano ensangrentada con Dean Thomas, una enorme avispa con Pansy, una Banshee con Seamus Finnigan, un oso de peluche demoniaco con Lavender Brown, un Trol mucho más grande de lo normal con Millicent, y una enorme araña con Ron, a la que con el encantamiento Riddíkulo le quito las patas, haciéndola rodar por el suelo hacía el fondo del salón, lo que causo que varios de los alumnos gritaran mientras se apartaban del camino.
Harry saco su varita para enfrentarla dado lo cerca que le había quedado, pero sin decir nada, Remus se puso frente a él, tapándolo de la vista de la araña, que se estremeció antes de convertirse en una esfera de un blanco plateado que flotaba en el aire, y que los alumnos contemplaron con cierta confusión.
- ¡Riddíkulo! – pronuncio Remus con firmeza, y con aquel crac distintivo, aquella esfera pareció pincharse cual globo, y comenzó a volar por todo el salón, lo que causo la risa de los estudiantes, e hizo estallar al Boggart en mil volutas de humo que desaparecieron suavemente – Bien, eso ha estado bueno, ¿Verdad? – les preguntó Remus mientras avanzaba al frente del salón, y varios alumnos asintieron con la cabeza ante su pregunta, sonriendo animados de aquella clase – Como tarea deberán leer la lección sobre los Boggarts, y hacerme un resumen de mil palabras. Me lo tienen que presentar para la siguiente clase. Eso es todo, pueden retirarse –
Murmurando animados, la mayoría de los alumnos fueron a por sus cosas para irse, Harry sin embargo, se acercó a Remus.
- No me dejaste enfrentarme al Boggart – le reprocho, pero hablando bajo para que los demás estudiantes no le escucharan.
Draco y Hermione estaban detrás de él.
- ¿Querías enfrentarte a él? – le preguntó Remus mirándolo atento, y Harry se removió incomodo ante la pregunta.
- No estaba seguro… - reconoció.
- A mi si me hubiera gustado y no tuve oportunidad – comentó Hermione con desanimo.
Remus no respondió de inmediato, se esperó a que los últimos alumnos salieran.
- No quise dejarlos participar, porque dado lo que saben, temía la forma que pudiera adoptar le Boggart – les explicó, y miró a Harry – Sobre todo contigo, temía que el Boggart pudiera convertirse en Voldemort en medio del salón –
Hermione se removió al escuchar el nombre, y Draco se estremeció un poco, aunque trato de mantenerse lo más firme posible para que nadie se diera cuenta. Harry por el contrario, sostuvo la mirada de Remus.
- También pensé que él podría aparecer… - aceptó – Realmente no estoy del todo seguro, porque también pensé en un Dementor… -
Remus le miró curioso ante aquellas palabras.
- Si, has tenido varios encuentros desagradables con ellos, y parece que sienten una cierta fascinación por ti – convino.
- ¿Varios encuentros? – preguntó de inmediato Hermione mirándoles alerta – Pero sólo tuvo el encuentro del tren, ¿No?, ¿De qué me perdí? – y miró acusadoramente a Harry, pero fue Draco quien hablo.
- Pues si no estuvieras tan ocupada como para prestar atención a tu amigo, podríamos haberte contado del sueño que tuvo, donde un Dementor casi lo ataco – le respondió en un cierto tono de censura, y Hermione se removió incomoda ante aquello, porque era verdad, ella lo sabía, había estado tan ocupada con las miles de materias y trabajos que tenía, que no se había dado un espacio para hablar con ambos las pocas veces que los había visto.
- Draco, basta, Herm está enfocada en sus estudios y eso no es malo – le hizo saber Harry.
- Es malo cuando quiere culparte por no enterarse, pero es ella la que ni siquiera tiene tiempo para saber lo que te está pasando – le respondió Draco con seriedad.
- No importa – le aseguro Harry antes de mirar a Remus - Lo que en realidad importa, es que quiero que me enseñes a conjurar un Patronus –
Remus le miró asombrado de su petición, antes de sonreír.
- Esta bien, te enseñare, pero primero debes organizar tus horarios. Veremos cuando tendrás libre, aparte de las clases privadas con Severus y Minerva – le hizo saber Remus, ante lo que Harry sonrió.
- ¡Yo también quiero aprender! – pidió de inmediato Draco.
- ¡Yo también! – se sumó Hermione, aunque se notaba ligeramente conflictuada.
- Muy bien, entonces revisaremos su horario, y nos haremos un espacio, ¿Qué les parece? – les ofreció Remus.
- ¡Esta bien! – convino Harry animado, mientras Draco asentía con la cabeza y Hermione se mordía el labio, sabiendo que su horario estaría mucho más cargado, pero esas clases era algo que no le gustaría perderse.
