Notas de la Autora: Bueno, aquí traigo el nuevo capítulo. Ya saben que el hecho de que no abandone la historia, es gracias a aquellos que me dejan sus comentarios, ya que es eso lo que me anima a seguir actualizando, así que muchas gracias a SofDrarry, Lidjl, CIELO-BL, Mrs Maral, Emi Huuzna y susigabi. Espero que este nuevo capitulo les guste! Saludos y gracias por su apoyo!

Disclaimer: Ya saben que nada de este mundo me pertenece, todo es de la queridísima J.K. Rowling, yo solo lo manipulo para mi entretenimiento :D


Capítulo 10 Regulus Black

Sirius llego corriendo a la Enfermería luego de que Remus le avisara que Harry parecía haber sido atacado de nuevo dentro de sus sueños, y apenas vio la cama rodeada por Remus, Snape, Minerva, Dumbledore, Pomfrey y Draco, supo que ahí era donde estaba su Cachorro, por lo que acercó sin siquiera dudarlo.

- ¡¿Qué paso?! – exigió sabe no bien llego.

- No estamos del todo seguros – fue Dumbledore quien le contesto con rostro serio mientras Remus se acercaba a él, y no necesito decirle nada, Sirius vio en su rostro la preocupación y el miedo, así que sin dudarlo lo rodeo con sus brazos para darle apoyo – El joven Malfoy nos ha contado que escucharon a Harry gritar, y que aunque lo intento despertar, no pudo. Incluso dice que hubo un momento en que pareció dejar de respirar – al escuchar esa parte, Sirius sintió como si el alma le abandonara el cuerpo.

- ¡¿Qué?! – preguntó medio atragantado. Ahora entendía porque Remus se veía así.

- Severus logro hacerlo reaccionar entrando en su mente – siguió contándole Dumbledore – Pero dice que en esos momentos su mente era muy distinta a lo que suele ser, que sólo se veía una especie de pozo de agua, y que Harry estaba ahí sumergido. Cuando lo saco, varios Inferis intentaron impedírselo, pero en cuanto lo logro, Harry volvió a respirar –

- ¿Por qué le está sangrando la cicatriz? – preguntó Sirius al notar aquel hilillo de sangre que en ocasiones Pomfrey le limpiaba.

- No lo sabemos; No hay herida alguna en su cicatriz, y aun así sangra... Tampoco ha despertado – le informó ahora Poppy, mirándoles preocupada – Su cuerpo sólo tiene algunos morados y lesiones que ya estoy atendiendo, y que muy seguramente fueron producto del sueño como ya le ha pasado antes, pero de ahí en más su cuerpo está bien. Su magia también es estable, así que no entiendo por qué no despierta –

- ¿Han intentado entrar en su mente? – pregunto Sirius mirando a Snape, porque por mucho que le cayera mal, en ese momento su prioridad era su Cachorro.

Snape le sostuvo apenas un poco la mirada antes de responder. Ese no era el momento para pelear, Lily no le perdonaría que en lugar de enfocarse en ayudar a su hijo, decidiera pelear con Sirius como dos adolescentes.

- Esta inconsciente. No es recomendable entrar en la mente de una persona inconsciente, su mente no está estable, además de que es muy difícil moverse por una mente así, requiere de mucho esfuerzo y habilidad para no causar estragos – le explicó.

- Será nuestro último recurso – le hizo saber Dumbledore – Esperemos que con el paso de las horas despierte. Aún está muy reciente este ataque –

Sirius se limitó a asentir con la cabeza, mirando a su ahijado con preocupación, sintiéndose impotente por no poder hacer nada por ayudarlo.

- Creo que es hora de que regreses a tu habitación, Draco – comentó entonces Snape, y el rubio le miró asombrado ante sus palabras.

- ¡Profesor, permítame quedarme un poco más! – le pidió.

- No, Draco – se rehusó Snape – Necesitas ir a dormir. Mañana tienes clases y no te quiero distraído –

- Creo que con que Sirius y Remus se queden aquí, es más que suficiente, joven Malfoy – comentó Dumbledore mirándole amable – Harry está bien en estos momentos, y no es bueno que usted descuide sus clases –

Draco apretó los dientes. No quería irse, pero tampoco tenía argumentos para quedarse, y sabia, dando las palabras de Snape y de Dumbledore, que no le dejarían quedarse.

- Muchas gracias por ayudar a Harry, Malfoy – le quiso decir Remus – Ve a descansar, nosotros cuidaremos de él –

- Realmente nadie puede cuidarlo cuando sueña… - no pudo evitar comentar Draco con desazón, lo que hizo que los adultos intercambiaran una incómoda mirada, porque sabían que en ese punto tenía razón.

- Por eso le administraremos la poción de Sueño Sin Sueños – comentó Madame Pomfrey antes de alejarse para buscar dicha poción.

- Anda Draco, vámonos – le apremió Snape, y Draco, derrotado, apenas dirigió una mirada más al pelinegro antes de seguir a su Jefe de Casa.


- Cada vez que algo como esto le pasa, me siento como si no estuviera cumpliendo con mi parte de protegerlo como le prometí a James que haría – murmuró Sirius de pronto, sin apartar en ningún momento la vista de su ahijado. Habían pasado unas pocas horas desde que todos se habían marchado, y pese a lo entrada que estaba ya la noche, ninguno de los dos habría sido capaz de dormir.

Remus le miró un poco antes de mirar a Harry.

- Lo sé, yo me siento igual – le quiso hacer saber – Y no me gusta. Me duele mucho verlo sufrir de esa forma, y ver que no hay nada que pueda hacer para protegerlo de forma más eficaz… -

Sirius suspiro pesadamente.

- No es justo que él tenga que cargar con algo como esto, Remus – comentó apretando los puños – Es sólo un niño. Esta guerra debería ser llevada por adultos. Voldemort ya es un adulto –

Suavemente, Remus tomó una de las manos de Sirius, haciendo que dejara de mantenerla hecha puño.

- Tampoco me gusta. Daría todo lo que tengo y todo lo que soy, por quitarle este peso de encima… - murmuró, mirando a su Cachorro con tristeza, y suavemente se apoyó en el hombro de Sirius, que de inmediato pasó su brazo por su cintura, besando su cabello antes de seguir observando a su ahijado.


Draco simplemente no había podido dormir. No dejo de pensar en aquello que había pasado, en la sangre en las manos y en la frente de Harry, en que no había podido hacer nada por despertarlo, y en la sensación de que si Snape no hubiera actuado con el acierto con que lo hizo, él no habría sabido que hacer y podría haber perdido a Harry en ese momento.

Era consciente de lo mucho que aún le faltaba aprender, del largo camino que aún tenía, pero se preguntó con un escalofrío si en verdad tendría el tiempo de hacer ese camino, y sobre todo, si en verdad podría ayudar a Harry, o terminaría perdiéndolo en algún momento.

Cuando le pareció una hora más o menos adecuada se levantó, y luego de cambiarse, se dirigió a la Enfermería. Trato de no hacer ruido al entrar, pero descubrió que ni Sirius ni Remus dormían.

- Buenos días – saludo cuando se hubo acercado.

- Buenos días – saludo Remus mirándolo curioso.

- Vaya que madrugaste – comentó Sirius, aunque a Remus le dio la impresión, por las ojeras bajo los grises ojos, que aquel chico no había pegado ojo en toda la noche.

- Si – contesto distraídamente Draco mientras miraba a Harry - ¿Aún no ha despertado? –

- No – respondió Sirius suspirando pesadamente – Quizás lo haga en el transcurso del día –

Draco asintió con la cabeza, y sin decir más, se sentó en una de las sillas. Sirius le miró asombrado.

- ¿No deberías ir a desayunar? – no pudo evitar preguntarle – En unas horas comenzaran tus clases, pequeño Draco –

- No tengo hambre – respondió escuetamente el rubio sin dejar de mirar a Harry.

Confundido, Sirius miro a Remus, pero este apenas le miro de reojo encogiéndose suavemente de hombros, antes de seguir observando al rubio.

Ninguno de los tres volvió a decir nada durante una hora, hasta que Remus rompió el silencio.

- Debo ir a arreglarme para mi clase – le avisó a Sirius.

- Si, descuida, yo me quedo aquí cuidándolo – le aseguró el pelinegro.

Remus asintió con la cabeza antes de mirar a Draco.

- Aunque no tengas hambres debes desayunar – comentó, atrayendo la atención del menor – Además, tus clases ya están por comenzar, y a Severus no le va a hacer gracia que te las saltes –

- En verdad no tengo hambre – le respondió Draco, sin dejar en ningún momento de ver al pelinegro, lo que hizo que Remus a su vez le mirara atentamente.

- Te preocupa mucho como se encuentra Harry, ¿Verdad? – no pudo evitar preguntarle, pero la forma en que le hizo la pregunta, y el cómo le estaba mirando en aquellos momentos, hicieron sentir a Draco como si de pronto hubiera sido descubierto en sus verdaderos sentimientos.

- Claro… Es mi amigo… - murmuró, sin poder decir en voz alta lo que en verdad sentía por el ojiverde, mucho menos ante aquellos dos hombres que eran la familia del pelinegro.

- Lo sé – convino Remus sonriéndole, y de nuevo, Draco sintió como si ese lo sé, fuera la confirmación por parte del castaño, de que estaba al tanto de sus sentimientos.

- También eres un amigo importante para Harry. Gracias por estar a su lado y ayudarlo – le quiso decir Sirius, pero lejos de hacerlo sentir bien, esas palabras hicieron sentir más incómodo a Draco.

- Si, yo… Gracias… - respondió poniéndose de pie – Creo… Que debo ir a clases… Si no, voy a meterme en problemas con el Profesor Snape –

- Es verdad – concordó Remus que sonrió divertido.

- Con permiso – les dijo Draco, y tomando su mochila, se alejó rápido de ahí, antes de que la cara comenzara a ponérsele roja sin que pudiera evitarlo.


- ¿Cómo esta Harry, Draco? – se animó a preguntarle Blaise cuando llegaron al aula y vieron que ahí estaba el rubio pero no el pelinegro.

- Esta en la Enfermería. Aún no despierta – respondió escuetamente el rubio sin apartar siquiera su mirada del libro, y por la forma en que se comportaba, todos comprendieron que no estaba en disposición de contestar más preguntas.

Los chicos se miraron de reojo, pero sin preguntar nada más, se sentaron alrededor de Draco.

La noticia de la ausencia de Harry en clases no tardó mucho en extenderse por el castillo, y luego de que alguien comentara al segundo día, que había ido a la Enfermería por un malestar y le vio ahí durmiendo, miles de rumores comenzaron a extenderse por la escuela.

- Seguramente sólo quiere llamar la atención y no le pasa nada – comentó Ron para restarle importancia aquel día en la Sala Común – Además, si algo le pasa, puede que inclusive tengamos suerte y no se presente en el partido de Quidditch que tenemos en puerta –

- ¡¿Cómo puedes estar diciendo ese tipo de cosas, Ronald?! – le espetó Ginny, que se había acercado a aquel grupito, y fulminaba con la mirada a su hermano.

- ¡Oh, Ginny, ya vas a comenzar! – mascullo Ron – Lo que pasa es que a ti te gusta, por eso te la pasas defendiéndolo –

La chica le miró boquiabierta ante sus palabras, mientras la Sala Común se sumía en un completo silencio, expectantes de lo que pasaría entre aquellos dos explosivos hermanos.

- ¡No es por eso!, ¡A diferencia de ti, Harry es un chico muy amable! – le espetó la chica completamente roja.

- ¡Esa es una simple pantalla! – le hizo saber Ron.

- ¡Eso no es verdad!, ¡Pese a estar en Slytherin, es un amigo más fiel de lo que tú lo eres! – le reprocho la chica – ¡No dejabas de decir que era tu mejor amigo, y de presumirlo a todo el que te quisiera escuchar, pero apenas quedo en Slytherin dejaste de hablarle!, ¡Lo juzgaste por la Casa en que quedo, cuando él jamás te juzgo por tu posición social! –

Varios de los estudiantes que se encontraban ahí jadearon al escuchar eso. Era bien conocida la posición social de los Weasley, aunque no era algo que nadie comentara, porque simplemente nadie quería tener problemas con la tribu Weasley.

- ¡¿Qué dijiste?! – farfullo Ron furioso, y aunque se puso de pie, Ginny no se amedrento, manteniéndose firme más que nada a causa del coraje que sentía.

En ese momento iba llegando Hermione, pero se detuvo al ver a ambos pelirrojos a mitad de la sala, aparentemente discutiendo de nuevo, y con un amplio número de espectadores.

- ¡Lo que escuchaste!, ¡Te recuerdo que ni siquiera dudo en arriesgar su vida para salvarme, aunque no era su obligación! – le espetó la chica.

- ¡Eso es verdad!, ¡Harry fue muy valiente! – no pudo evitar gritar Colin, y Hermione supo que era el momento de intervenir.

- ¡Ya chicos, dejen de discutir! – les pidió. No creía que lo mejor fuera dejarles continuar.

- ¡Parece que Harry los ha cegado a todos! – masculló con asco el pelirrojo, y dirigiéndole a su hermana una agría mirada, tomo su mochila – Me voy a mi cuarto. Ver a tanta gente ciega me enferma – y dicho así, se apresuró a subir las escaleras hacia su cuarto.

Hermione le dirigió apenas una mirada confundida, antes de mirar a los demás.

- ¡Ya, el espectáculo se acabó! – les informó, pero detuvo su mirada en los dos pelirrojos que estaba sentados bastante cerca - ¿Y porque ustedes no los detuvieron? – les reprocho a los gemelos cruzándose de brazos.

- ¿Para qué? – pregunto Fred.

- ¡¿Cómo de que para qué?! – espetó Hermione mirándoles boquiabierta - ¡Son sus hermanos!, ¡Se supone que debería interesarles que no se peleen!, ¡Y sobre todo deberían proteger a Ginny! –

- Eso realmente no es necesario – le aseguró Fred.

- Sí. Ginny es completamente capaz de poner a Ron en su lugar por si sola – completo George, y ambos gemelos le guiñaron un ojo a Ginny antes de irse, lo que hizo sonreír a la menor de los Weasley.

- ¡Es increíble! – murmuró Hermione con desaprobación antes de acercarse a Ginny - ¿Y ahora porque discutían? –

- Porque Ron estaba burlándose de que Harry este en la Enfermería – le contó Ginny, aún con el ceño fruncido y los brazos cruzados a causa del coraje.

- ¡¿Harry está en el Enfermería?! – repitió Hermione alerta. Hasta ese momento, ella no había escuchado nada sobre eso.

- Si, dicen que está ahí desde hace unos días… – le respondió la pelirroja mirándole confundida – Eres su mejor amiga, ¿Cómo es que no lo sabes? –

Hermione se sintió incomoda ante esa pregunta.

- Ya vuelvo – dijo simplemente, y dándose media vuelta, salió por el retrato hacía la Enfermería, completamente dispuesta a confirmar si aquello era verdad, y a regañar a cierto rubio por no haberle avisado de aquello.

No tardó mucho en llegar, pero le llamó la atención que las puertas estuvieran cerradas. Llamó, y al poco tiempo Madame Pomfrey abrió la puerta.

- Oh, pero si eres tu – comentó la Medibruja – Pasa –

Aquellas palabras alertaron a Hermione. Cuando entro, rápido barrio con la mirada el lugar, deteniéndose en la única cama al fondo que estaba rodeada por biombos, ya que las demás camas estaban vacías.

- Está ahí. Puedes acercarte – le permitió la mujer, a quien le había llamado la atención no ver a la castaña por ningún lado, cuando todos los días por la mañana y por la noche, Draco Malfoy siempre estaba ahí. Llego a pensar que quizás estaba enojada con ambos chicos, pero le alegró verla aparecer por fin, pues la amistad de esos tres le había parecido muy linda y especial.

Hermione se encamino algo nerviosa al lugar, y al llegar, aspiro un poco de aire antes de abrir con cuidado el biombo. Dentro, Sirius, Remus y Draco estaban sentados; Ninguno hablaba, y los tres miraban al pelinegro acostado en la cama, aunque las tres miradas se dirigieron a ella al escuchar el biombo abrirse.

- ¡Pero miren quien se ha dignado a venir! – ironizo Draco, lo que hizo que la castaña frunciera el ceño.

- ¡Hubiera venido más pronto si me hubieras avisado, que es lo que por lo regular hacen los amigos! – le reprocho.

- ¡Los amigos suelen estar al pendiente! – le espetó el rubio poniéndose de pie, mirándola con el ceño fruncido y tanta frialdad, que hizo sentir bastante incomoda a la chica - ¡Cuando alguien te importa, no necesitas que los demás te estén informando como esta esa persona!, ¡Pero obviamente para ti son más importantes otras cosas! –

Sirius y Remus intercambiaron una mirada al escucharlos. Ha ambos les había llamado la atención la ausencia de la castaña, y cuando le preguntaron a Draco, este simplemente respondió que estaba muy ocupada para prestar atención a cualquier cosa que no fueran sus clases.

- ¡Ey, chicos, tranquilos! – les pidió Sirius poniéndose de pie - ¿Qué mosca les pico? –

Draco no contesto a la pregunta, se cruzó de brazos, y sentándose, volvió a centrar su mirada en Harry para no ver a la castaña.

- Puedes sentarte – le invito Remus a la chica, que insegura, miró un poco al rubio, pero decidió que sí quería estar ahí, por lo que se sentó, y sin embargo no se sintió capaz de preguntar lo que había pasado. Las palabras de Draco retumbaban en su cabeza sin que pudiera evitarlo.


Por lo regular, Draco solía contestar una o dos preguntas en diferentes clases para obtener puntos y demostrar que era un alumno sobresaliente, sin embargo, en esos días que Harry estuvo en la Enfermería no se sintió con ganas de participar, y la verdad es que ni siquiera prestaba atención a las clases.

Lo único que había en su mente era cierto chico de ojos verdes, unos hermosos ojos verdes que llevaba ya cinco días que no podía ver…

Tampoco había vuelto a dirigirle la palabra a Hermione. Le molestaba que ahora quisiera mostrarse preocupada y buena amiga, cuando los primeros días ni siquiera se había enterado de lo que a Harry le había pasado.

Y de esa forma, su rutina se había vuelto una: Despertar, ir a la Enfermería, y cuando Remus le recordaba que debía ir a clases, marcharse. Durante clases realmente no prestaba atención, y la mayoría de las veces ni quisiera era consciente de en qué clase estaba, se limitaba a seguir a sus compañeros de Casa, y cuando las clases terminaban, regresaba a la Enfermería hasta que Remus le decía que debía irse a dormir.

No iba al Gran Comedor nunca, no sentía hambre, pero Madame Pomfrey todas las noches le llevaba la cena como hacía con Sirius y Remus, y le obligaba a comer todo si quería seguir teniendo autorización de visitar a Harry, así que no le quedaba más remedio que obedecer.

Aquella noche había terminado de cenar y estaba por irse, cuando un gemido apenas audible escapo de los labios de Harry, pero era tal el silencio en la Enfermería, que los 3 lo escucharon a la perfección.

- ¡Harry! – exclamó Sirius, parándose de un brinco.

Los tres se acercaron, y Draco sintió como si de pronto pudiera ser capaz de respirar de nuevo, cuando vio aquellos verdes ojos abrirse por fin.

- ¿Qué…? – apenas y pudo murmurar Harry antes de carraspear ligeramente. Sentía la garganta demasiado seca.

- Descuida Cachorro, te daré agua – se apresuró a informarle Sirius mientras servía un vaso de agua de la jarra en la mesita, acercándose para ayudarle a beber.

- Aquí están tus lentes, Harry – agregó Remus, acercándose luego de que Sirius le diera el agua, para ayudarle a ponérselos, y aunque no lo dijo, Harry agradeció que las formas a su alrededor se definieran, comprobando que estaba rodeado de caras conocidas.

- Siento el cuerpo entumido – comentó con la voz aun ligeramente rasposa.

- Es normal, Harry, has estado inconsciente toda una semana – le hizo saber Draco.

- ¿Una semana? – repitió Harry mirándolo confuso.

- Si – le respondió Draco, y Harry pudo ver como su semblante regularmente tranquilo y seguro, se volvía serio y sombrío, al igual que el semblante de ambos adultos – Parece que tuviste un sueño… Estabas gritando, pero no pudimos despertarte. Las manos y la cicatriz comenzaron a sangrarte, e incluso hubo un momento en que dejaste de respirar… De alguna forma el Profesor Snape consiguió hacer que volvieras a respirar, pero desde esa noche no habías despertado –

- ¿Por qué paso eso, Harry?, ¿Qué fue lo que soñaste? – quiso saber Sirius, sentándose al borde de la cama mientras le miraba.

Harry arrugo el ceño, y por unos minutos no dijo nada. Trato de ordenar sus recuerdos, para saber qué era lo que había soñado, y entonces, una parte de aquel sueño regreso a su mente con demasiada claridad.

- ¡Sirius!, ¡Ya se quien pide ayuda! – le dijo, haciendo saltar al mayor ante la urgencia con que de pronto se mostraba su ahijado.

- ¿Quién? – le preguntó curioso.

- ¡La voz que escucho está pidiendo ayuda para su amo, y su amo se llama Regulus Black! – le hizo saber mientras se sentaba en la camilla con algo de esfuerzo.

Sirius arrugo el ceño ante aquellas palabras.

- ¿Quién es Regulus Black? – quiso saber Draco. Obviamente era alguien de la familia Black, pero jamás había escuchado aquel nombre.

- El hermano menor de Sirius – explicó Remus antes de mirar a Harry – Pero Cachorro, él murió durante la primera guerra –

- ¡No está muerto! – contradijo Harry de inmediato – ¡Esta vivo!, ¡Pero está atrapado en algún lugar y necesita ayuda! –

- Harry, quizás confundiste el nombre – aventuró Sirius.

- ¡No! – refutó Harry con terquedad - ¡La voz que me pide ayuda, está intentando salvar a su amo, y me dijo que se llamaba Regulus Black!, ¡Lo escuche muy claro! –

- Puede que te hayas quedado pensando en él, luego de lo que te conté en las vacaciones – sugirió nuevamente Sirius.

- ¡Que no, Sirius! – exclamó Harry con frustración - ¡Yo sé lo que escuche!, ¡No fue ninguna confusión!, ¡Quien necesita ayuda es Regulus Black! –

- Cachorro – intervino Remus – No podemos omitir el hecho de que quizás esta pueda ser una trampa para atraerte a algún lugar peligroso –

- Además, incluso si fuera Regulus… Él servía a Voldemort, Harry – le recordó Sirius con cierta reticencia – Puede que si en verdad está atrapado en algún lugar y necesita ayuda, la quiera para escapar de donde sea que esta, sólo para seguir haciendo cosas malas –

Harry les miró confundido. Al inicio pensó que esa noticia era muy importante, que quizás Sirius se animaría al saber eso, pero ambos hombres frente a él se negaban a creer en lo que les decía, y sobre todo, a hacer algo por salvar a la persona que a través de sus sueños estaba pidiendo ayuda…

- ¿Que está pasando aquí? – preguntó Madame Pomfrey, que iba llegando atraída por el ruido, y al ver la escena, frunció pronunciadamente el ceño - ¿Puedo saber porque no se me hablo para avisarme que MI paciente ya había despertado? – les preguntó a ambos adultos con severidad – Y sobre todo, ¿Puedo saber por qué están alterando a MI paciente? –

- Sólo estábamos hablando un poco con él, Poppy – comentó Remus, aunque se mostraba ligeramente apenado.

- Es que acaba de despertar, no nos dio tiempo – se apresuró a justificar Sirius parándose de la cama.

La mujer los fulmino a todos con la mirada.

- ¡Háganse a un lado para que me dejen revisarlo! – les apremió, y acercándose a Harry, comenzó a revisarlo sin dirigirle la palabra a nadie durante la siguiente media hora – Pues parece que estas bien. Pasarás esta noche aquí, y mañana volveré a revisarte. Si todo sigue en orden, te dejare marchar – le informó, viendo al chico asentir con la cabeza, antes de volverse a los otros sin dejar de mirar sobre todo a ambos adultos con dureza – Será mejor que esta noche lo dejen dormir y se retiren –

- ¡Pero Poppy! – comenzó a protestar Sirius, pero bastó una severa mirada de la mujer, para hacerle guardar silencio.

- ¡Ya lo han hecho alterarse bastante!, ¡Así que esta noche yo me encargare de cuidarlo! – sentencio.

Sirius pareció querer decir algo, pero Remus le tomó del brazo impidiéndolo.

- Muy bien Poppy, te lo encargamos por favor. Mañana temprano regresaremos a ver como se encuentra – comentó.

- Si, será lo mejor – convino la mujer con firmeza – Y ahora retírense para que lo dejen descansar –

- Mañana vendremos Cachorro – le aviso Remus sonriéndole – Descansa para que mañana puedas salir sin ningún problema –

- Buenas noches, Harry – le dijo Sirius, desanimado de no poder pasar la noche cuidando de su ahijado.

- Descansa, Harry – agregó Draco, y le sonrió ligeramente, antes de salir junto con los otros dos hombres, siendo escoltados en todo momento por la mujer, que no creía que fueran a irse pronto.

Harry se limitó a asentir con la cabeza, sintiéndose realmente confundido mientras les miraba irse, porque una parte de sí mismo creía que podía confiar en aquella voz.

Cuando Madame Pomfrey regreso y le dio la poción de Sueño Sin Sueños, se la tomó sin dudarlo, y a los pocos minutos se quedó plácidamente dormido.


Draco no pudo dormir. Saber que Harry había despertado por fin le hacía sentir mucho más tranquilo de lo que se había sentido en toda aquella semana, pero en verdad deseaba haber tenido algún tiempo más para platicar con él, para confirmar que estaba bien y que nada malo le iba a pasar.

Toda aquella noche se la paso pensando en aquello que sentía por el pelinegro. Sabía que le gustaba, incluso que lo quería, ante la ansiedad y preocupación que le asaltaban cada que a Harry le pasaba algo malo. Quería ayudarle en todo lo que pudiera, estar a su lado siempre que fuera posible, y supo que no podría estar retrasando más aquello. Debía encontrar el momento ideal para confesarse a Harry, ya no por las presiones de Pansy, sino porque para él mismo no sería sano seguirse guardando aquello. ¿Y si Harry le rechazaba?, bueno, siempre podía buscar que le cambiaran de escuela, porque bajo ningún concepto creía que pudiera compartir la misma habitación con el ojiverde si eso pasaba.

Dio una, y otra, y otra vuelta más en su cama sin poder pegar un ojo, y cuando por fin comenzó a amanecer, consciente de que sin importar el tiempo que pasara no dormiría, se vistió y se dirigió a la Enfermería.

Se sintió satisfecho de no ver por ningún lado a Sirius y Remus cuando llego, y deseo con todas sus fuerzas que Harry despertara pronto, para de esa forma tener algunos minutos para hablar antes de que los demás llegaran y atrajeran su atención como seguramente pasaría.

Y como si los dioses le hubieran escuchado, con un suave suspiro, Harry arrugo ligeramente el ceño antes de abrir los ojos.

- Te paso los lentes – le aviso Draco, tomando los lentes de la mesita de noche, y sin querer evitarlo, decidió ser él quien se los pusiera, aunque lamentando cuando el hermoso brillo de aquellos verdes ojos quedo ligeramente opacado por el cristal.

- Gracias – le dijo Harry sonriéndole.

- De nada – le respondió Draco, alejándose a su silla antes de que fuera sospechoso el tiempo que permanecía cerca. Quería que Harry pensara en el como un joven galante, no como un acosador pervertido.

- Aún me siento algo entumido – comentó Harry mientras con cuidado se sentaba en la cama.

- Es normal – opinó Draco tranquilo.

- Es verdad, dijiste que pase una semana inconsciente, ¿Verdad? – le preguntó Harry, mirándolo atento al recordar sus palabras.

- Sí. Nos tenías a todos muy preocupados, sobre todo porque no sabíamos que era lo que sucedió para ponerte en ese estado – le explicó Draco con gesto serio al recordar aquella semana.

- Lo siento – se disculpó Harry, y aquella sonrisa apenada fue suficiente para que Draco en lo personal decidiera que le perdonaría – Yo tampoco entiendo muy bien porque pasan estas cosas –

- Esperemos que algo como esto no vuelva a pasar – comentó.

- Yo casi habría esperado lo contario – murmuró Harry mirando sus manos con cierta reticencia de sostenerle la mirada al rubio, que alzo una ceja al escuchar eso.

- ¿Estás hablando en serio? – le preguntó - ¡Harry, casi mueres! –

- ¿En verdad? – le preguntó Harry mirándole asombrado.

- ¡Sí!, ¡Por un momento dejaste de respirar! – le recordó Draco ligeramente alterado, poniéndose incluso de pie sin darse cuenta – ¡Snape uso la Legeremancia para sacarte del sueño, y así es como volviste a respirar!, ¡Ahorita bien podrías estar muerto! –

Harry le escuchó, y suspiro suavemente mientras se miraba las manos. Ya no dijo nada, y Draco se dio cuenta de que si seguía por ese camino, estaba arriesgándose a que el pelinegro decidiera no volver a contarle nada de los planes que pudiera tener en relación a ese Regulus Black. Suspiro pesadamente, y pasándose la mano por la cabeza, se despeino ligeramente el cabello, haciendo que algunos mechones cayeran hacía el frente, pero en esos momentos no le importó. Volvió a sentarse, y aspiró aire hondamente para poder darse el ánimo de tener la siguiente conversación.

- ¿Por qué quieres que vuelva a pasar? – le preguntó lo más neutral que pudo.

Harry le miró de reojo, pero entonces parpadeo varias veces mirándolo asombrado.

- ¿Qué pasa? – le preguntó Draco confundido por la mirada que el ojiverde le dirigió.

- Nada, es sólo… Tienes ligeramente desordenado el cabello… - corrigió sobre la marcha cuando se dio cuenta de que estaba a punto de decirle que se le veía bien el cabello de esa forma.

- ¡Oh! – exclamó Draco, y apenado, comenzando a arreglárselo.

Harry aparto la mirada, dejando que hiciera aquello mientras se preguntaba a qué diablos había venido ese pensamiento hacía su mejor amigo.

- En fin, lo que quería saber es, ¿Porque quieres que te vuelva a pasar algo tan peligroso? – preguntó Draco luego de que creyó que su apariencia volvía a ser aceptable.

- No tanto que me vuelva a pasar algo así de peligroso, Draco – le explicó Harry, aunque se negó a mirarlo, mirándose las manos algo incómodo con lo que había pasado previamente.

- ¿Entonces? – quiso saber Draco.

- Quiero tener la oportunidad de volver a hablar con esa voz. Tengo muchas preguntas que quiero hacerle, por ejemplo, quiero saber si ese Regulus Black es el hermano de Sirius – le respondió.

- Ellos no te dejaran hacerlo, Harry, lo sabes, ¿Cierto? – le preguntó el rubio, y Harry, suspirando pesadamente, asintió con la cabeza.

- Lo sé – convino – Me basto escucharlos ayer –

- Y aun así quieres hacerlo – observó Draco cruzándose de brazos. Aquello no le terminaba de gustar.

- Sirius me conto que no pudo llevarlo consigo cuando escapo de su casa, y luego se enteró por medio de Snape que se convirtió en Mortífago a instancias de sus padres. Tiempo después se enteró de que fue asesinado por otro Mortífago, al parecer por órdenes de Voldemort – le contó Harry.

- ¿Era Mortífago y otro Mortífago lo mato?, ¿Qué rayos hizo? – cuestiono Draco al escuchar eso.

- No estoy del todo seguro, pero puedo pensar en algunas cosas – le hizo saber Harry – Primeramente, sé que Sirius realmente quería a su hermano, y no tenemos la seguridad de que haya sido una persona mala –

- ¿Lo dices por lo que Sirius te dijo sobre el hecho de que se convirtió en Mortífago a instancias de sus padres? – quiso aclarar Draco.

- Así es – confirmó Harry – Si fue a instancias de sus padres, quizás él no quería, y eso le daría más sentido a que Voldemort mandara a que lo mataran, porque quizás sabía que no era fiel a su causa, pensaba traicionarlo o lo traiciono –

- O quizás simplemente no cumplió una orden como se le indico, y por eso Voldemort lo mato – opinó Draco.

- Podría ser otra opción, no podemos descartarlo – concedió Harry – Sirius me dijo que fue Snape quien le conto que Regulus se convirtió en Mortífago a instancias de sus padres, así que eso significa que en algún punto, Regulus tuvo que haberle tenido la confianza suficiente a Snape como para decirle algo de esa índole –

- No va a querer contarnos – le advirtió Draco – Mucho menos, si saben que sigues queriendo rescatarlo de donde sea que este, en el hipotético caso de que en verdad sea él –

- Por eso debemos tener cuidado cuando queramos conseguir esa información – comentó Harry, y le dirigió una inocente sonrisa que por un momento descoloco al rubio, sobre todo porque contrastaba con el brillo astuto que avivaba sus verdes ojos.

- Te recuerdo que fue espía, que es un experto en Oclumancia, un experto en Legeremancia, y que como Slytherin es uno de los mejores – no quiso evitar recordarle pese a todo.

- Si, lo sé, pero también somos Slytherin, ¿No? Él sólo tiene más experiencia que nosotros, pero nosotros somos dos, ¿No dice el dicho que dos cabezas piensan mejor que una?, encontraremos la forma de conseguir la información que necesitamos, sólo tenemos que ser inteligentes y observadores – comentó Harry con tanta tranquilidad como si estuviera hablando del clima, y no de sacarle información a uno de los magos que se había entrenado en medio de una guerra para proteger la información que tenía. Pese a todo, Draco no pudo evitar sonreír divertido; Los retos le venían bien a los Slytherin para demostrar su supremacía.

- Esta bien, seremos inteligentes y observadores, eso es fácil – concedió. No podía simplemente negarse, no cuando Harry se comportaba como la Serpiente que era, eso era algo que le gustaba ver bastante, y en lo que sin lugar a dudar le ayudaría.