Cap - 10
Espejó
By:Ros🌹ardlay
Causando el rubio no podía parar de llorar, de la inmensa felicidad que sentía, al tener por fin a su hijo en sus brazos solo decía gracias Dios por darme esta bendición de que mi hijo me acepte.
— Cuando lo bajo para ponerlo en el piso, pero el pequeño Bert no quería separarse de él.
— Cande inmediatamente se acercó y le dijo hijo tienes que ir a la guardería, y tu papá a trabajar. — ¡No papi, por favor no quiero separarme de ti, no lo permitas!
— Cuándo el rubio, hablo y lo atrajo hacia él y acariciaba su rostro del pequeño. Hijo claro que no lo permitiré mi amor tú vendrás conmigo.
— ¡Pero Albert dijo la rubia! — No Candy no puedo separarme ahora de él, no me hagas esto deja que el niño esté conmigo en la oficina por favor te lo suplico es el primer día que me reencuentro con él y no quiero separarme tampoco.
— Mami por favor te lo suplico, decía el pequeño Bert.
— Pero es que no quiero problemas en la guardería, decía la Rubia .
— En eso hablo Rose, Candy mucho gusto yo soy Rose la hermana de Albert, no hay problema yo soy la que estoy encargada de la guardería, y yo doy mi autorización que esté con mi hermano si tú lo permites favor no le quites esos deseos al pequeño y a mi hermano han sido muchos años estar separados.
— Candy entendió pero se acercó al pequeño y le dijo hijo por esta vez sedere, pero eso no quiere decir que todos los días vas a hacer lo mismo, tu padre te puede ir a visitar en la hora de su descanso en la guardería mañana.
— Mami mi papi, se irá con nosotros verdad a la casa por favor papi yo no quiero separarme de ti nunca más.
— Hijo mio quiero que entiendas que tu padre quiere convivir contigo pero no puede vivir con nosotros.
— Candy favor déjame hablar yo con él, te lo suplico decía el rubio.
— Está bien vamos a la oficina todos entonces, Rose déjale saber a la señorita que está encargada de la guardería que el pequeño no asistirá hoy .
— Si William, no te preocupes disfruten su día anden vayan así fue como los tres subieron con el pequeño, pero Bert iba más que feliz, pues su padre lo llevaba en los brazos cuando subieron los elevadores todos los que trabajaban ahí se les quedaban mirando, pues no podían creer que el rubio ya hacía con un pequeño sus brazos, y se preguntaban que quién era de quién se trataba, pues a simple vista era el vivo retrato de él cuando llegaron al último piso donde se encontraban las oficinas, se toparon con George de inmediato los presentó George ella es Candy mucho gusto señorita.
— El gusto es mío dijo la rubia un poco nerviosa.
— llamame George por favor. —Está bien George.
— Mira George él es mi pequeño Bert, lo decía orgulloso.
— Dios mío muchacho, es igualito a ti cuando eras un pequeño como poder olvidarlo si yo casi fui el que te crié.
— Gracias George, mira mi amor él es tu tío George, así lo llamaras de ahora en adelante.
— Si tengo un tío, que feliz soy, decía el pequeño.
— Haciendo reír a George. Y diciéndole así que se llama como tú muchacho.
— De inmediato el pequeño decía orgulloso me llamo como mi papi, si lo decía alegremente y abrazaba a su padre del cuello se sentía feliz el pequeño de estar junto a su padre.
— Candy aunque quería negarlo pero se sentía con tanta dicha dentro de su corazón, de ver cómo su pequeño hijo estaba disfrutando estar cerca de su padre y sabía que iba hacer difícil poder separarlo de él.
— Cuando iba saliendo del elevador Neil, para entrar a las oficinas miró a la rubia y al pequeño .
— Bert en cuanto lo vio le gritó, hola amigo mira ya tengo a mi papá a mi lado por fin Dios, escuchó mis ruegos y lo trajo junto a mi y mi mami.
— En ese momento Neil casi se cae de espaldas, no podía creer que su tío era el padre del pequeño, ahora se decía a sí mismo, que sería más difícil la batalla por ganar el corazón de la rubia, pero no se iba a dar por vencido, y ahora que miraba al pequeño junto a su tío William, era verdad con razón cuando lo vio por primera vez le recordaba a alguien pero no sabía a quién.
— Ahora entiendo solo dijo Neil, un poco triste pues en verdad le gustaba demasiado la rubia, y conocía de sobra a su tío que no se iba a dejar que le arrebataran a esa bella mujer.
— Trató de reponerse Neil, para que no vieran que le dolía todo eso, asi que saludo normalmente y solo le dijo al pequeño que bueno amigo, me da gusto saber que ya eres feliz totalmente al tener a tu padre junto a ti., volteando a mirar a la rubia, para mirar su expresión.
— Candy solo desvió su mirada pues no quería mirarlo, pues sabía que le dolía al pelirrojo, pues le acababa de aclarar que todavía el corazón le pertenecía a el rubio.
— Cada quien tomo su lugares de trabajo, y a la hora de comer Albert y el pequeño Bert fueron por Candy para que fueran a las hamburguesas la rubia se rehusaba al principio, pero el pequeño la convenció el rubio se sentía feliz , de tener a su pequeño y complacerlo así salieron los tres como una verdadera familia.
— Mientras que un pelirrojo miraba la escena y le dolía ver que se miraban más que una hermosa familia, pero aún así no se daría por vencido.
— Así pasó la tarde, y el rubio los llevaba de regreso a su casa, pues Candy se lo había pedido pero al llegar el pequeño le rogó a su padre que bajara con ellos para que conociera a la nana pony .
— El rubio no pudo negarse, solo miraba a Candy para que lo aprobara pero la rubia no quería lastimar el corazón de su pequeño, pues nunca lo había mirado tan feliz.
— La nana pony, se sentía feliz de ver cómo su pequeño, estaba de lo más contento, y le agrado mucho el rubio miro que era una persona de nobles sentimientos y de que todavía amaba a su nieta Candy, eso se miraba a simple vista solo esperaba que la rubia aceptara de vuelta a la vida de ellos, pues sabía que ella lo seguía amando.
— Cuando Candy le dijo al pequeño, que tenía que bañarse para que se durmiera, pero él quería que su padre lo bañara y lo acostara lo cual el rubio lo hizo con gusto. Candy se sentía angustiada pues estaba mirando que no lo quería dejar ir, pero no dijo nada en ese momento, cuando ya se recostó le pidió a su padre que le contara un cuento, y se recostara a su lado Candy le dijo al rubio que estaba bien que mientras ella tomaría una ducha, cuando salió ya en sus piyamas el rubio quiso despedirse, pero el pequeño no se lo permitió y le dijo mami por favor ven recuéstate tu también a mi lado quiero que los tres durmamos juntos.
— Cuando la rubia le dijo pero mi amor tu padre tiene que marcharse. — Mami en verdad yo quiero que seamos como una familia, quiero que mi papá se mude con nosotros, te lo suplico.
— Entonces el rubio hablo hijo creo que hablamos ya de eso entiende a tu madre hasta que ella esté preparada, entonces seremos una familia completa. — Mami por favor te ruego que mi papi se mude con nosotros yo lo quiero también a mi lado, no quiero separarme más de él lo decía con sus ojos ya llenos de lágrimas .
— A la rubia le partió el corazón escuchar a su hijo, ella no tenía ese derecho de apartar a su hijo de su padre, pues si necesitaba sanar las heridas de su corazón pero no acosta, de la felicidad de su hijo.
— Cuando iba a hablar la rubia. — El rubio le dijo a su pequeño que por favor lo esperara un momento en lo que hablaba con su madre, prometiéndole que no se marcharía sin verlo.
— Cuando salieron del pequeño cuarto y el rubio agarró las manos de Candy, y le dijo sé que no tengo ningún derecho a pedírtelo pero te lo pido por el amor que se que todavía existe entre nosotros, y por el amor de nuestro hijo vayamos a mi casa por favor por lo que más quieras.
— Cuando Candy hablo, es que no puedo irme y dejar a la nana pony solo aqui, ella es la que me ayudo cuando mas la necesitaba cuando nadie me tendía una mano amiga.
— Candy, mi amor ella también es bienvenida, nunca permitiría que se quedara sola por ningún motivo, yo siempre le agradeceré el haberte acogido a su lado, mia Amor yo te amo mas que a mi vida por favor yo te respetaré hasta que tu te sientas lista para perdonarme totalmente, pues se que no es fácil para ti cuando se arrodillo el rubio y le dijo te ruego ven a mi lado … Cuando la rubia lo ayudó a incorporarse y le dijo Albert por favor no tienes que hacer eso yo…
Continuará . . .
