Capitulo 23. Oscuridad

Este fanfic se desarrolla en el mundo de la gimnasia, pero las reglas o condiciones del deporte que se explican fueron escritas por mí. En ningún nivel son las que se realmente se aplican en la realidad.

-Lo siento B, no quise hacerte sentir así. No pretendía que sintieras que debías venir a verme a mitad de la noche- Dijo Edward.

-No te disculpes. Soy yo la que sigo defraudándote con mis inseguridades-.

-No me has defraudado Bella, ya te lo he dicho, solo quiero que confíes en mí, pero también debo entender que no puedo forzarte a hacerlo-Dijo bajando la mirada momentáneamente.

-No lo tienes que hacer. Ya sé que has hecho muchas cosas para demostrarme que puedo confiar en ti. Perdóname por no verlo antes-. El asintió.

-Está bien, linda… todo irá bien... solo fue una pastilla difícil de tragar, estaremos bien-Murmuró abrazándome de nuevo.

-Lo sé. Lo siento-Dije nuevamente. Cuando nos separamos lo miré un poco más tranquila. Realmente Edward me estaba demostrando que estaba en esto en serio y que quería seguir adelante sin importar que pasara. Quería estar conmigo.

-Quisiera que pudieras verte a través de mis ojos. ¿Que no entiendes que no hay nadie más para mí que tú? -Preguntó en voz baja, mirándome fijamente.

-Te amo Edward Cullen-Dije en respuesta. Vi sus ojos relampaguear y luego sonrió levemente. Se acercó despacio a mí y me besó largamente, imprimiendo todo lo que podía a través de ese beso. Cuando nos separamos me miró y tomó mi mano.

-Yo estoy innegablemente enamorado de ti y espero que la vida me dé la fortuna de tenerte siempre conmigo B, te amo-. Mis ojos se abnegaron en lágrimas, pero esta vez de sentir tanto amor irradiando de él. Edward acercó su rostro al mío y besó mis mejillas, una a una, luego mi nariz y luego mis labios.

-Te amo-Repitió suavemente contra mis labios.

-Te amo-Respondí contra los suyos.

- ¿Quieres ir a la cama? Creo que ambos merecemos algo de descanso-Preguntó. Asentí.

-Siento haber venido a esta hora-Murmuré.

-Hey… no quiero más disculpas… hiciste lo que sentías que debías hacer, es una de las razones por las que me he enamorado de ti. Eres increíblemente determinada-Dijo entrelazando sus dedos con los míos y poniéndome de pie. Caminamos abrazados a su habitación y recibí las prendas que me tendió para dormir. Una camiseta suya y boxers.

- ¿Estas bien? -Preguntó abrazándome por la cintura cuando me cambié.

-Ahora sí-.

- ¿Cuándo regresas? -Preguntó cuando estuvimos acostados y entrelazados.

-Prometí a Emmett que volvería lo antes posible-.

- ¿Quieres pasar mañana conmigo, bueno, el resto de hoy? Puedo arreglar tu viaje para la noche -Preguntó mirando el reloj. Eran casi las 4 de la mañana.

- ¿Qué hay de tu entrenamiento? -.

- Puedo arreglar algo-Dijo encogiéndose de hombros.

- ¿Estás seguro? -.

-Aún puedo ver preocupación en tus ojos. No quiero que te vayas pensando que todavía hay algo que arreglar entre nosotros-Dijo frotando sus brazos en los míos. Bajé la mirada.

-Tengo miedo de que me vaya y te des cuenta que aun sigues molesto conmigo-.

-Eso no sucederá novia-Dijo besándome suavemente.

-Estaremos bien, despreocúpate-Pidió en voz baja. Asentí contra su cuello y cerré los ojos.

Mas tarde abrí los ojos al sentir el sol en mi rostro. Me removí bajo las cobijas y miré por la ventana. Estaba nevando fuertemente.

-Ed…-Murmuré mirando a mi lado. La cama estaba vacía. Estiré mis brazos y me levanté con cuidado. Todavía tenía mucho sueño. Caminé a la sala y estaba desierta. Fruncí el ceño y volví a la habitación por mi celular para marcarle a Edward.

-Hola novia. No pensé que te fueras a despertar aún. Ya voy de regreso, salí por desayuno-Dijo en tono animado. Escuchaba el ruido de autos al otro lado de la bocina.

-Oh está bien. Me ducharé entonces-.

-Bueno linda-. Cortó la llamada y me desvestí para meterme al baño.

Me duché con agua caliente para aliviar un poco el frio que sentía. Me puse mi ropa interior y me quedé mirando el contenido de mi bolso deportivo. En el afán de salir no había escogido nada apropiado para esta temperatura. Solo leggins, una camiseta del equipo y un suéter.

-Bueno… hubiera preferido llegar 5 minutos antes-Dijo mi novio desde la puerta de la habitación. Se quedó de pie con los brazos cruzados apoyado en el marco de la puerta mirándome con sensualidad. Me reí.

- ¿Hace cuánto estas ahí? -Pregunté agarrando los leggins.

-Lo suficiente para saber que soy un chico jodidamente afortunado-Dijo acercándose a mí y quitándome los leggins de las manos.

Edward me cargó y se sentó en la cama con mis piernas enroscadas en su cadera.

- ¿Sabes que te amo cierto? -Preguntó acariciando mi espalda con voz increíblemente sexy. Puse mis manos en su cabello.

-Lo sé. Yo también te amo-. Sentí como mi bra se aflojó de repente. Bajé la cabeza y besé a Edward suavemente disfrutando su toque en mi espalda ahora completamente desnuda.

-Dios B…-Dijo en un murmullo girándonos y quedando sobre mí. El frio se había ido de mi cuerpo solo con la mirada que mi novio me estaba dando. Lo ayudé a quitarse el camibuso que tenía puesto y besé su cuello y hombros. Pronto sus jeans quedaron olvidados en el suelo, junto con el resto de nuestra ropa interior. Piel con piel nos envolvimos en un vaivén lento y delicioso. Tortuoso. Olvidé donde estaba, olvidé mi nombre, olvidé que pronto tendría que ir al aeropuerto. Pero nunca olvidé quien era él y todo lo que me hacía sentir. Yo era suya… suya y él era mío. Algo que al parecer mi cuerpo transmitía a gritos ya que Edward murmuró contra mi piel.

-Mía-Dijo enviando una vibración deliciosa por mi piel. Cerré los ojos y me dejé llevar aún más por sus caricias. Uniéndome aún más en cuerpo y en espíritu si era posible.

-Hey… Novia-Murmuró Edward a lo lejos. Abrí los ojos. Me había quedado dormida boca abajo y vi a Edward apoyado en su brazo acariciando mi hombro desnudo y mirándome a través de sus pestañas con amor.

-Ugh… es increíble lo hermoso que eres-Dije adormilada. El alzo las cejas y me besó la cien.

-Lo voy a tomar como un cumplido a pesar de ese ugh-Dijo riéndose entre dientes.

-Está bien-Dije cerrando los ojos de nuevo.

-Novia, no te duermas, debes comer algo… en unas horas te debo llevar-.

-¿Tan rápido? Ni siquiera hemos desayunado-.

-Nos despertamos a las 11 de la mañana. Vamos, quiero llevarte a un sitio primero-Dijo incorporándose. Hice pucheros y me hundí más en la cama.

-No quiero irme-Dije mirándolo encima de las cobijas.

-B… no me mires así… soy capaz de no dejarte ir-Dijo abrazándome y metiéndome en su pecho.

-Puedes hacer lo que quieras conmigo-Dije sonriendo contra su pecho.

-Eres una malvada. Vamos… ya verás que el mes se pasa muy rápido y recuerda que te veré en 2 semanas en San Francisco-.

-Ugh bien-Dije incorporándome. Edward se rió y me besó sin aviso.

-Eres lo más adorable…-Dijo poniendo su frente en la mía. Sonreí.

-Vamos a ducharnos-. El asintió y tomó mi mano. Nos duchamos rápidamente para aprovechar lo que quedaba de día.

Desayunamos los pancakes con tocineta y salsa de caramelo que trajo Edward. Cuando le pregunte por el dulce y la tocineta me dijo que quiso sorprenderme con algo delicioso como para variar y despejara mi mente de dietas estrictas. Este chico era tan atento. Sobra decir que lo disfrute muchísimo y subió mis espíritus ante la perspectiva de no verlo hasta dentro de 2 semanas.

-A dónde vamos? -Pregunté cuando nos subimos a su auto.

-Mas compras navideñas, Esme me ha mandado una lista gigante y quiero que vayas conmigo-.

-Suena divertido-Dije sonriente. Amaba la navidad.

-Lo sé, nunca había conocido nadie que amara tanto la navidad-Dijo riéndose.

-Vamos! Galletas, chocolate caliente, nieve, regalos, comida deliciosa, unión familiar, ¿que no hay que amar? -. Él se rio.

-Buen punto, hablando de unión familiar. ¿Ya hablaste con Charlie? -. Hice una mueca.

-Aún no-.

-B, vamos… significaría mucho que el pudiera ir a verte a Tacoma… tal vez así Crowley se mantenga lejos-. Así que de eso se trataba todo. Bien, si eso tomaba para resarcir mi error de ayer lo haría. Tomé el teléfono y marqué el número de papá.

-Bella! ¡Qué alegría escucharte hija! ¿Como va la gira? -.

-Va muy bien Charlie…-Dije sin elaborar que no estaba allá en esto momentos.

-Cariño escucha, lamento lo que sucedido el otro día. Leah y Seth están muy apenados por su comportamiento-. Rodé los ojos. Lo dudaba, pero prometí que haría el esfuerzo.

-Está bien Charlie… entiendo… Emmett y yo no tuvimos tacto tampoco-.

-Dejemos eso atrás. Pronto nos veremos todos en la cena de los Cullen y no quiero que tengamos más problemas-.

-Hablando de eso… ¿quieres ir a la gira en Tacoma la próxima semana? -.

-Oh! ¡Suena genial! ¿Qué tal si voy con Sue y los chicos? - Los chicos… Evité decir algo desagradable y acepté. Acordamos los detalles y corté la llamada.

-Esto tiene que demostrar que te amo mucho-Dije quejándome. Edward se rió.

-Se que me amas mucho, ¿pero de que estas hablando? -Preguntó aparcando en un centro comercial alejado del centro.

-Charlie ha metido en el paquete a Sue y "los chicos"-Dije rodando los ojos.

-Vamos B. No me parece mala idea. Así podrán limar asperezas antes de navidad ¿no crees? -. Lo miré con el ceño fruncido y preferí no decir nada. Él se rió y me besó.

-Vamos gruñona-. Acompañé a Edward mientras escogía los encargos de Esme, cosa que me parecía graciosísima. Prácticamente una leyenda de la NFL y aun hacia recados para su mamá. Edward negó con la cabeza fingiendo indignación cuando le dije esto. Decidí complementar mis compras navideñas con regalos para Sue, Leah y Seth… Edward tenía razón, aunque no lo admitiría en voz alta. Lo mejor era limar asperezas y dejar el asunto en paz. Además, que mejor momento que este. Irina la asistente de Edward, a la que nunca había conocido, por cierto, había despejado las tiendas que queríamos visitar antes de venir.

Volviendo a Leah y Seth, escogí regalos muy buenos y costosísimos, no daría lugar a críticas. Edward negó con la cabeza al saber mis pensamientos y dijo que era muy malvada. Me encogí de hombros. Solo al ver el empaque del regalo de Leah que había comprado en Louis Vuitton sonreí como gato malvado. Tal vez Edward tenía razón.

Adicionalmente, mientras Edward entraba a una tienda de accesorios de cocina para buscar algunas cosas que necesitaba Esme para la cena (ridículo porque sabía que la mansión tenía su propio chef) decidí escabullirme y buscar su regalo. Ya sabía que quería darle, pero el acompañamiento era lo más importante. Entré a una tienda especial para ello y di las instrucciones al vendedor. El asintió y prometió que me enviaría todo. Sonreí y salí de la tienda, afortunadamente sin ser detectada.

-Hey linda, te perdí por un momento-Dijo Edward cuando me acerqué a él.

-Solo estaba viendo ropa interior-.

-¿Que compraste?-viendo mis manos vacías. Menos mal los regalos complementarios los pedí para envío.

-Nada… con todo lo que compraste para mí, realmente no necesito nada-Dije encogiéndome de hombros. Él sonrió y besó mi cien distraídamente. Intercambió unas palabras con el vendedor, entregó su tarjeta y recibió los paquetes.

-¿Tienes todo?-Pregunté tomando su mano libre.

-Eso creo… ¿quieres comer algo antes de tu vuelo, linda?-. Asentí.

Buscamos un sitio tranquilo pero agradable cerca del aeropuerto y entramos. Pedimos una mesa retirada y ordenamos.

-¿Te sientes mejor?-Preguntó.

-Me siento infinitamente mejor gracias a ti-Dije tomando su mano encima de la mesa.

-Prométeme que esta será nuestra última pelea por algo como eso-Pidió.

-Lo prometo-Dije con seguridad.

-Te amo-.

-Te amo-Contesté sonriendo.

Comimos tranquilamente y pronto se hizo momento de ir al aeropuerto. Edward había organizado un vuelo charter para mí en el jet de su familia. Mañana estaría de vuelta a la gira sin problemas.

La ventaja de tener tu propio jet era que podías entrar hasta el propio avión sin problemas. Edward se sentó conmigo en un asiento amplio de cuero mientras el piloto preparaba el despegue y me abrazó por unos minutos sin decir nada.

-¿Estas bien?-Preguntó en un murmullo nuevamente.

-No te preocupes más por mí-. El suspiró.

-Esto es más difícil de lo que pensé-.

-Lo sé-Murmuré metiendo mi cabeza en su cuello. Sentí su brazo envolverme para acercarme más a él y cerré los ojos envolviéndome en su aroma.

-Señor Cullen, estamos listos-Dijo el piloto. Edward besó mi cabeza y alcé la mirada para besarlo en los labios. Me rendí a él por un minuto e imprimí todo mi amor en ese beso.

-Espero que eso te duré un poco-Dije sonriendo levemente cuando nos separamos.

-Mas vale, pero por si acaso…- Y volvió a besarme. Me reí contra sus labios. Lo miré bajarse y caminar hacia su auto por la ventana. Alzó la mano en señal de despedida sonriéndome enormemente y yo hice lo mismo. Luego se subió a su auto y se fue.

El piloto anunció el despegue y cerré mis ojos para dormir durante el vuelo.

Desperté con el aterrizaje y escribí a Emmett informando que ya había llegado, que en un momento lo vería en el hotel. Luego escribí a mi novio que ya lo extrañaba, él me envió una foto suya sin camiseta, montado en la maquina corredora que tenía en su casa, sudando y sonriéndome.

Dios que hombre tan sensual. Pensé enviando un Emoji de fuego y besos.

Tomé el auto que me esperaba fuera del aeropuerto y me distraje viendo el camino hacia el hotel.

Emmett me esperaba en el lobby y se vio increíblemente aliviado al verme sonriente. Me abrazó con fuerza.

-Dios me has tenido preocupado-.

-Siento haberme ido así. Gracias por haberme ayudado Emm-.

-Siempre B-Murmuró.

-¿Como les fue a las chicas hoy?.

-Excelente… Creo que todas ustedes estarán en las favoritas. Estuvieron preguntando mucho por ti-.

-Genial-Contesté bostezando.

-Vamos… mañana espera otro día largo-. Asentí y pasé mi brazo por su cintura. El me abrazó por los hombros y caminamos al ascensor.

El resto de la semana se pasó rápidamente. Las chicas habían respetado mi ausencia y no habían preguntado qué había pasado. Realmente no quería ventilar lo que había pasado con Edward por vergüenza y porque no era de esas personas que debía contar absolutamente todo lo que pasaba en mi vida. Pronto nos encontramos en un avión a Tacoma y me empecé a sentir increíblemente nerviosa.

-B, no te dejaremos sola. Descuida-Dijo Angela viéndome con el ceño fruncido.

-Gracias Ang-.

-Dudo mucho que Crowley se acerque. En serio, seria increíblemente estúpido de su parte-Dijo Alice.

-Bueno, el idiota no es que sea brillante-Dijo Emmett con estruendo. Jasper se rió y pasó un brazo por mi hombro cuando salíamos del aeropuerto.

-Papá llega mañana-Agregó Emmett. No le había gustado mucho cuando le conté sobre el resto de los visitantes, pero dijo que no tenía opción tampoco así que tenía que aguantarse.

-Esperemos que las cosas mejoren-.

-Seguro que sí, aunque esa chica Leah suena como una perra-Dijo Alice. Me reí.

-Esperemos que haya dejado su horrible actitud en casa-.

-Amen-Contestó Angela.

Llegamos al hotel y dejamos las cosas en las habitaciones. Decidimos dar una vuelta ya que habíamos llegados relativamente temprano.

Pasamos una tarde tranquila. Tacoma se parecía mucho a Seattle, solo que más pequeña. La ventisca estaba un poco fuerte y nevaba suavemente. Nos hicimos fotos maravillosas y se las envié a Edward para mostrarle el paisaje.

Cuando se hizo de noche buscamos un restaurante y ordenamos comida.

- ¿Están listas para ir a dormir? -Preguntó Emmett cuando terminamos. Todas estuvimos de acuerdo, recogimos nuestras cosas y nos fuimos al hotel.

A la mañana siguiente nos encontramos listas en el gimnasio de Tacoma revisando los puestos asignados, aunque de acuerdo a Emmett nos los habían enviado a cada una por mail. Decidí tomarle una foto a la pancarta ya que no había chequeado mi mail. Emmett decidió mantenerse conmigo todo el día solo por si acaso. Las chicas estuvieron de acuerdo y Jasper también.

En la tarde llegó papá con su comitiva y se sentaron a un lado de las graderías. Saludé con la mano y les sonreí levemente. Me concentré nuevamente en mis acrobacias. Ya faltaba poco para que acabara la jornada y me sentía algo agitada. Emmett decidió sentarse un rato con papá y sus acompañantes mientras yo terminaba ya que al parecer no había rastros de Tyler.

Me dirigí a mi último aparato (barras asimétricas) acorde a la tabla de anuncios y me encontré con una chica que creía recordar se llamaba Macey.

-Hey Macey. Creo que me toca a mí-Dije.

-Hola Bella, en el correo que nos enviaron ayer, este era mi aparato para la tarde-Dijo mostrándome el celular. Tenía razón. Fruncí el ceño.

-Tal vez hubo un error. ¿Quieres turnarte? -.

-Seguro, estoy un poco cansada de hecho. ¿Quieres ir primero mientras tomo algo de agua? -.

-Claro-. Hundí mis manos en el polvo y me subí a la barra más baja. Me balanceé un par de veces y pasé a la barra más alta. Me paré de cabeza en ella y giré un par de veces sobre mis manos para luego balancearme nuevamente y coger fuerza. Me lancé a la barra más pequeña y giré rápidamente para quedar de pie en ella con el fin de lanzarme nuevamente a la barra alta. Cuando me agarré de ella supe que algo iba mal, la barra se sacudió bruscamente y se zafó de los goznes enviándome en mitad de la acrobacia por los aires. Hubo gritos y cerré los ojos fuertemente preparándome para el impacto.

-¿Bella? ¿Bella me oyes? -Preguntó alguien a lo lejos desesperadamente. Escuché sirenas y me sentía mover. Abrí los ojos y estaba acostada sobre algo que se estaba moviendo rápidamente. Podía ver el cielo estrellado y luego alguien puso una luz sobre mis ojos enviando un dolor insoportable a mi cráneo. Sentía mi cuello envuelto en algo y mi cabello se sentía pegajoso y pesado. Algo me caía por la cien y rodaba por mi cuello.

-Emm-Llamé en voz baja sintiéndome desorientada.

-¿Bella?! Estoy aquí hermanita-Dijo atrás de mí y de repente lo vi sobre mí. El movimiento se detuvo.

-Nos la tenemos que llevar-Dijo alguien.

-Un minuto. B, ¿estás bien? -Preguntó mirándome asustado y alzando la mano a mi rostro. La vi roja, ¿eso era sangre?

- ¿Que ha pasado? -Pregunté.

-El aparato ha colapsado y te ha sacado de la zona acolchonada. Te has golpeado la cabeza con un banco- Contestó. Sus labios seguían moviéndose, pero yo escuchaba como si estuviera debajo del agua. Volví a cerrar los ojos. Estaba muy aturdida. Me toqué el cuello y tenía un cuello ortopédico puesto. Suponía que estaba en una camilla.

-B, por favor no te duermas-Pidió Emmett. Sentí el movimiento de nuevo y alguien me elevó. Abrí los ojos momentáneamente para ver el interior de una ambulancia y luego un pitido lleno mis oídos. Cerré los ojos de nuevo.

Escuché voces a lo lejos. Me sentía pesada, como si estuviera en aguas espesas. Me dolía el cuerpo y mi mente no se organizaba. Me sentía aturdida y no sabía dónde estaba ni recordaba que estaba haciendo antes. Respiré profundo y apreté mis manos tratando de devolverme algo de sensación al cuerpo.

Abrí los ojos y una luz blanca me hirió. Me dolió la cabeza y dejé salir un quejido.

- ¿Bella? ¿Bella? -Preguntó la voz de mi papá.

- ¿Papá? -Pregunté con voz ronca. Sentí mi boca seca y tosí por el esfuerzo de hablar, lo cual era peor para mi cabeza.

-Toma un poco de agua hija-Dijo Charlie poniendo una botella con pitillo sobre mis labios. Sorbí un poco y me sentí mucho mejor.

-Papá, me duele la cabeza-.

-Ya pedí al médico hija, no te preocupes-Dijo frunciendo el ceño. Justo en ese momento entró Carlisle con bata y estetoscopio en su cuello.

-¿Carlisle?-Pregunté confundida.

-Hola Bella, ¿cómo te sientes? -Preguntó acercándose y tomando mi muñeca para sentir mi pulso.

-¿Como es que estas en Tacoma?-. Él se rió.

-Bueno… no tuve otra opción al saber lo que había ocurrido. No podía dejar tu estado de salud en manos de otro. Eres de la familia Bella-.

-Gracias de nuevo Carlisle por venir tan pronto-Dijo Charlie.

-No es nada Charlie… B, ¿puedes seguir la luz por favor? -Pidió Carlisle prendiendo una pequeña linterna y moviéndola lentamente por mis ojos. Lo intenté, pero no podía. Dolía mucho.

-Es muy intensa-Murmuré cerrando los ojos. Carlisle suspiró.

-Me preocupa. Tu radiografía no muestra ningún coagulo, evidentemente tienes una contusión, pero temo que tengas algún sangrado que no sale en la radiografía. Tu reflejo ocular debería estar bien-Dijo Carlisle. Fruncí el ceño.

-No entiendo-. Charlie se vió increíblemente preocupado.

-B, ¿puedes recordar como llegaste aquí? -Preguntó Carlisle. Traté de pensar… mi mente estaba en blanco, lo último que recordaba era ver a papá en las gradas con Sue y sus hijos en el gimnasio de Tacoma, que era donde suponía que estaba. Fruncí el ceño, no sabía hacia cuanto había sido eso, no podía ver que había pasado después. El esfuerzo me hizo dar un dolor de cabeza intenso, luego escuché pitidos, mi cuerpo se empezó a sacudir violentamente y sentí mis ojos rodar hacia atrás.

-Bella! ¡BELLA!-Fue lo último que escuché. La voz era de Edward.

Oscuridad.

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¡Y este es el fin de la primera parte! Gracias a todas y todos los que me acompañaron hasta aquí. Es una historia que me ha costado mucho continuar por mis ocupaciones, nunca pensé que fuera a ser tan larga, a los que me han leído en otros fanfic normalmente esto que llevo es lo que dura una historia completa y en este caso no he llegado a donde quiero llegar, pero lo estoy haciendo al ritmo que puedo. Así que sepan que les entregué una gran parte de esta historia y que la estoy continuando. Espero pronto comenzar a subir la continuación.

¡Abrazos a todos!