Hola hechizaron soy Giselle quería aclararle que el motivo por los que tarde tanto en actualizar este capitulo es la ola de calor que ha azotado en México, mis planes son actualizar cada dos semanas, pero debido al calor no puedo usar la computadora durante el día porque donde vivo la temperatura no ha bajado de los 40 C°, he tratado de escribir en las noches, pero también necesito dormir, sin mencionar la escuela y el trabajo, les pido paciencia y les aseguro que tratare de actualizar con más frecuencia.
- De acuerdo profesora. Dijo Hermione tomando el libro que le ofrecía Lily capítulo se llama El vidrio que desaparece. Leyó Hermione con voz clara
- Hay Merlín. Se quejó Harry por lo bajo haciendo que solo Ron y Hermione lo escucharan
- Que pasa Harry. Le pregunto Hermione por lo bajo preocupada
- Es el capítulo del zoológico. Aseguro Harry frotándose el puente de la nariz con frustración – Mis tíos se pondrán furiosos otra vez. Aseguro Harry con pesar – Es que hice magia accidental y me castigaron. Aseguro Harry quitándole importancia, pero ni Ron ni Hermione le creyeron
- Si ya te castigaron que más da. Pregunto Hermione por lo bajo un tanto confundida, era curioso ver como a pesar de que todos en el gran comedor los estaban viendo a ellos tres no parecía afectarle, parecía como si ni siquiera se estuvieran dando cuenta de que los observaban y hablaban tan bajos que muchos apenas y entendían una o dos palabras de las que decían
- Que se van a acordar y se van a volver a enojar conmigo de nuevo. Aseguro Harry
- Eso no importa Harry ellos no te pueden hacer nada aquí. Aseguro Ron con detenimiento
- Es cierto Harry tus tíos no pueden ser tan tontos como para tratarte mal enfrente de tantos magos adultos que te quieren. Aseguro Hermione que para este momento ya tenía el libro cerrado sobre sus piernas
- Pero vivo con ellos chicos. Les recordó Harry con cierta amargura en la voz – Lo que no me hagan aquí me lo harán durante el verano en Privet Drive. Aseguro Harry con pesar
- Claro que no Harry. Aseguro Ron con dete6rminación – Cuando mi mamá vea que lo de los barrotes es verdad no te dejara volver a esa casa ni muerta. Aseguro Ron de forma insistente – Te vendrás a mí casa durante los veranos. Le aseguro Ron poniéndole una mano en el hombro – No me molesta compartir habitación contigo de verdad. Le aseguro Ron
- O si no puedes ir a casa de Ron puedes venir conmigo Harry. Aseguro Hermione – En mi casa hay dos habitaciones vacías, puedo convencer a mis padres de llevarte con nosotros, incluso hablare con el director y la profesora McGonagall de ser necesario. Aseguro Hermione decidida – Mis padres jamás dejarían a un niño en algún lugar en el que lo maltraten. Aseguro Hermione tomando la mano de Harry, Harry estaba a punto de replicar con sus amigos, pero fue interrumpido
- Por interesante que sea su conversación secreta, jóvenes debería continuar leyendo señorita Granger o no terminaremos este capítulo hasta la cena. Dijo Snape con su usual tono de voz frio
- Quieres que me detenga Harry. Le pregunto Hermione a Harry de forma compresiva
- No, ya que más da. Dijo Harry resignado – Lee el capítulo. Dijo Harry con pesar – Si de todas formas este capítulo va a ser de los tranquilos. Aseguro Harry resignado
Habían pasado aproximadamente diez años desde el día en que los Dursley se despertaron y encontraron a su sobrino en la puerta de entrada, pero Privet Drive no había cambiado en absoluto. El sol se elevaba en los mismos jardincitos, iluminaba el número 4 de latón sobre la puerta de los Dursley y avanzaba en su salón, que era casi exactamente el mismo que aquél donde el señor Dursley había oído las ominosas noticias sobre las lechuzas, una noche de hacía diez años. Sólo las fotos de la repisa de la chimenea eran testimonio del tiempo que había pasado Diez años antes, había una gran cantidad de retratos de lo que parecía una gran pelota rosada con gorros de diferentes colores
- Porque los muggle les toman fotos a pelotas rosadas con gorros. Pregunto una Hufflepuff de primer año confundida
- Porque los muggles están locos y son estúpidos por eso le toman fotos a una pelota con gorros de colores. Se burló Draco de forma despectiva
- Los muggles no están locos ni son estúpidos Malfoy. Aseguró Hermione molesta
- Entonces porque les toman fotos a las pelotas. Pregunto un Gryffindor de cuarto año con extrañeza
- Es alguna tradición o algo así. Pregunto una Slytherin de quinto año confundida
- Claro que no. Dijo un Ravenclaw de cuarto año un tanto indignado
- No sé porque los Dursley le toman fotos a una pelota de colores. Acepto Hermione confundida – Través las coleccionan o algo así, pero no es algo que hagan todos los muggles. Aseguro Hermione dudosa
Pero Dudley Dursley ya no era un niño pequeño
- Ese no es tu primo Harry. Le pregunto Seamus divertido mientras Harry asintió tratando de no reírse por la cara de indignación que había puesto Dudley
- ¿Un niño? la pelota es un niño. Pregunto Sirius mientras se reía fuertemente
- Mi hijo no parece una pelota muchacho insolente. Grito Vernon mientras agitando su puño fuertemente y Harry se encogía en su asiento
- Como te atreves a hablarle así a mí hijo Dursley. Le reclamo James furioso – No le hables así Dursley o te juro por Merlín que te maldigo. Dijo James furioso apuntándole con su varita
Y en aquel momento las fotos mostraban a un chico grande y rubio montando su primera bicicleta, en un tiovivo en la feria, jugando con su padre en el ordenador, besado y abrazado por su madre... La habitación no ofrecía señales de que allí viviera otro niño.
- Como que no hay otro niño. Le pregunto McGonagall confundida a Dumbledore a lo que él se limitó a negar con la cabeza
- Como que no hay otro niño. Pregunto Lily confundida – Harry debería estar ahí. Aseguro Lily preocupada – Si estabas, verdad Harry. Le pregunto Lily a su hijo
- Por desgracia si mamá. Aseguro Harry con pesar
Sin embargo, Harry Potter estaba todavía allí, durmiendo en aquel momento, aunque no por mucho tiempo. Su tía Petunia se había despertado y su voz chillona era el primer ruido del día.
—¡Arriba! ¡A levantarse! ¡Ahora! Harry se despertó con un sobresalto. Su tía llamó otra vez a la puerta.
- Le va a provocar un infarto al pobre chico. Se quejó McGonagall furiosa
- Así no se despierta a un niño. Se quejó Molly indignada
- Ahora Harry va a estar estresado todo el día. Aseguro Lily preocupada
- Pues en algún momento tenía que despertarse. Aseguro Petunia de forma despectiva
—¡Arriba! —chilló de nuevo. Harry oyó sus pasos en dirección a la cocina, y después el roce de la sartén contra el fogón. El niño se dio la vuelta y trató de recordar el sueño que había tenido. Había sido bonito. Había una moto que volaba. Tenía la curiosa sensación de que había soñado lo mismo anteriormente.
- Viste James, Harry soñó conmigo. Dijo Sirius emocionado
- Más bien soñó con tu moto Sirius. Dijo Remus mientras ponía los ojos en blanco
- Cállate Remus. Dijo Sirius – Tu solo estás celoso porque Harry no soñó contigo. Aseguro Sirius burlón
- Como tú digas Sirius. Dijo Remus fastidiado
Su tía volvió a la puerta.
—¿Ya estás levantado? —quiso saber.
—Casi —respondió Harry
—Bueno, date prisa, quiero que vigiles el beicon. Y no te atrevas a dejar que se queme.
- No tenías ni 11 años y te hacían cocinar. Pregunto Lily escandalizada mirando furiosa a su hermana
- Como se te ocurre Petunia. Dijo Grace molesta – No sabes lo peligroso que es que los niños estén cerca de la estufa. Le pregunto su madre indignada – Además esa es tu responsabilidad como madre. Aseguro Grace muy enojada
- Además, el beicon es muy peligroso el aceite salta por todos lados, se pudo haber quemado. Dijo Molly mientras se paraba a revisar que Harry no se hubiese quemado con el aceite
- Señora Weasley estoy bien en verdad no me queme. Dijo Harry con nerviosismo mientras la señora Weasley y Lily revisaban sus brazos y su cara
- Mi responsabilidad como madre es con mi hijo y ese niño no lo es. Dijo Petunia de forma despectiva
- De igual forma eres la responsable de la seguridad de Harry. Aseguro Antonio con severidad
- Como sea. Dijo Petunia poniendo los ojos en blanco
Quiero que todo sea perfecto el día del cumpleaños de Duddy. Harry gimió.
—¿Qué has dicho? —gritó con ira desde el otro lado de la puerta.
- Gemir no es decir algo. Dijo Ron indignado
- Aparte de que lo despierta a gritos lo regaña sin razón. Dijo Hermione indignada
—Nada, nada...
El cumpleaños de Dudley... ¿cómo había podido olvidarlo? Harry se levantó lentamente y comenzó a buscar sus calcetines. Encontró un par debajo de la cama y, después de sacar una araña de uno, se los puso. Harry estaba acostumbrado a las arañas
- Harry como puedes vivir con esas criaturas tan horribles. Le pregunto Ron con cara de horror mientras los Gemelos se reían de su miedo a las arañas
- Pues me acostumbre a ellas Ron. Aseguro Harry incomodo sabiendo lo que se aproximaba
Hermione se quedó muda veía a Harry con incredulidad luego veía el libro que sostenía en las manos como comprobando que había leído bien y luego a Harry de nuevo y de repente se soltó a llorar
- Harry dime por favor que esto no es cierto. Pregunto Hermione desconsolada
- Que cosa Hermione, que pasa. Pregunto Ron preocupado parándose para leer lo que decía el libro
Porque la alacena que había debajo de las escaleras estaba llena de ellas, y allí era donde dormía.
- Qué dijiste Hermione. Preguntaron ambos Ron confundidos e incrédulos
- Harry eso es mentira verdad. Le pregunto el Ron menor de forma inquisidora – Ellos no hicieron eso. Dijo el Ron más joven casi en súplica – Nadie puede ser tan cruel verdad. Aseguro Ron con nerviosismo
- Pero Hermione ya no llores, no te pongas así no es para tanto. Dijo Harry nervioso, tratando de calmar a Hermione
Todos estaban incrédulos no daban crédito a lo que escuchaban, veían a Harry atónitos, McGonagall le reclamaba algo a Dumbledore por lo bajo muy furiosa al igual que el resto de los profesores que parecían bastante furioso, algunos incluso lucían como si quisieran hechizar a los Dursley, Hagrid le lanzo tal insulto a los Dursley que Madame Pomfrey dejo de reclamarle a Dumbledore de la sorpresa, el único que estaba callado era Snape que no parecía creer ni una sola palabra de lo que acababa de escuchar o más bien no quería creerlo, los estudiantes tampoco estaban mejor a muchos les tomo algunos segundos entender lo que habían escuchado y después se pusieron a insultar a los Dursley furiosos
- Harry porque no nos dijiste nada de eso. Le pregunto Ron furioso
- Ron, eso ya paso ya no me tratan así. Le aseguro Harry restándole importancia
- Entonces es verdad. Le pregunto James furioso
- Te hacían dormir en la alacena. Le pregunto Lily a Harry con preocupación
- Bueno sí. Dijo Harry con nerviosismo – Pero yo tenía una cama. Aseguro Harry como si eso lo justificara todo
- Los voy a matar, desquitare esos 11 años en Azkaban. Dijo Sirius furioso yendo hacia los Dursley – Te matare Dursley. Dijo Sirius sujetando a Vernon del cuello de la camisa furioso
- Como te atreves a encerrar a mí hijo en una alacena. Le pregunto James que parecía fuera de si
- Quítenme las manos de encima. Exigió Vernon furioso, aunque parecía muy asustado
- En la alacena, en serio Petunia. Le pregunto Lily dolida
- En lugar de reclamarme deberías agradecerme que no lo eche a la calle. Aseguro Petunia indignada
- Ya basta. Dijo Harry bastante preocupado – Déjenlos, en verdad no vale la pena. Aseguro Harry jalando a su padre y Sirius por la túnica – Ayúdenme. Les dijo Harry a Ron y a Hermione que parecían bastante de acuerdo con la idea de que los adultos golpearan a sus tíos
- No gracias, yo si quiero que los golpeen. Aseguro Ron burlón mientras que Harry jalaba con todas sus fuerzas a Sirius, James y Remus
- Si, yo también. Aseguro Hermione cruzándose de brazos
- Chicos, ayúdenme ya o me voy a quedar sin brazos. Dijo Harry desesperado, Hermione y Ron suspiraron fastidiados y se levantaron a ayudar a Harry – Papá ya vasta deja a él tío Vernon por favor. Dijo Harry interponiéndose entre su padre y su tío
- Ellos te encerraron en una alacena Harry. Dijo James furioso
- Si, pero matarlo a golpes no hará que eso cambie. Aseguro Harry – Miren entiendo que estén enojados, pero la verdad es que todo eso ya paso, enojarse no lo cambiara nada, a mí ya no me molesta y nos estamos atrasando y yo ya tengo hambre. Aseguro Harry con fastidio
- Pero querido nadie merece ser tratado así. Aseguro Molly que le había estado gritando a Petunia furiosa junto con Lily y Grace que reñía a su hija por tratar a su sobrino de forma tan cruel
- Señora Weasley, ya no importa. Aseguro Harry resignado, Molly parecía a punto de llorar y Lily ya tenía lágrimas en los ojos – Hay que seguir leyendo. Dijo Harry casi en súplica
- Harry, pero ellos. Dijo James con impotencia
- Ellos nada papá. Dijo Harry frustrados – Hermione sigue leyendo por favor. Dijo Harry casi suplicante
Cuando estuvo vestido salió al recibidor y entró en la cocina. La mesa estaba casi cubierta por los regalos de cumpleaños de Dudley. Parecía que éste había conseguido el ordenador nuevo que quería, por no mencionar el segundo televisor y la bicicleta de carreras.
- Yo le rogué por un mes a mis padres y tuve que sacar solo dieces por un año para que me compraran una televisión para mi cuarto y ese fue mi regalo de cumpleaños y de navidad. Aseguro un Hufflepuff de cuarto año impresionado
- Mis padres solo me dan un regalo cada uno y ninguno cuestan más de 15 galeones. Aseguro una Ravenclaw de quinto año
- A mí, mis padres solo me dan pastel y puedo escoger el restaurante en el que cenamos. Aseguro una Gryffindor de quinto año
- Todo eso es caro. Pregunto un Slytherin de sexto año sangra pura con interés
- Bastante. Aseguro Hermione – Todas esas cosas son muy caras, probablemente cuestan lo mismo que una buena escoba de Quidditch. Aseguro Hermione y muchos parecían asombrados
La razón exacta por la que Dudley podía querer una bicicleta era un misterio para Harry, ya que Dudley estaba muy gordo y aborrecía el ejercicio
- Mi Dudley no está gordo solamente es un niño en crecimiento, es un niño sano. Aseguro Petunia indignada
- No es así, su hijo obviamente tiene sobre peso lo que a largo plazo solamente le va a provocar problemas cardiacos, respiratorios, problemas de presión y diabetes, va a vivir menos y problemas en las articulaciones. Dijo Madame Pomfrey severamente
- Saben que señores Dursley solamente le hacen daño a su hijo mimándolo y malcriando lo de esa manera, tendrá problemas de conducta, autocontrol y será aún adulto problemático que probablemente termine en prisión o muerto. Aseguro Dora con severidad
- Tú qué sabes de educación fenómeno de circo, cambia color. Dijo Vernon entre burla y desdén, pero su sonrisa burlona no le duro lo suficiente porque fue lanzado por un hechizo contra la pared por los padres de la chica
- Quien demonios te crees para hablarle así a una de mis hijas. Pregunto Ted furioso – Crees que ella no tiene quien la defienda. Le pregunto Ted aun apuntándole con la varita mientras Petunia gritaba escandalizada y ayudaba a Vernon a levantarse del suelo
- Escúchame bien escoria humana es evidente que a ti nunca nadie te ha puesto un alto antes, pero si vuelves a hablarle de esa manera a mí hija será lo último que hagas en tu asquerosa y patética vida porque te matare con mis propias manos, me entendiste. Le pregunto Andrómeda furiosa estaba tan enojada que los que estaban sentados a su lado se alejaron un poco de ella prometiéndose a sí mismos nunca meterse con las hijas de esa mujer
Excepto si conllevaba pegar a alguien, por supuesto. El saco de boxeo favorito de Dudley era Harry
- Ahora ya sé con quién voy a practicar mis hechizos de transformación. Dijo Ron furioso apuntándole a Dudley con su varita rota a lo que Dudley grito y se escondió detrás de sus padres que también gritaron horrorizados
- No Ron déjalo ya, no lo vale. Le dijo Harry sujetando el brazo de Ron para que no hechizara a Dudley – Solo te mentaras en problemas para nada. Aseguro Harry
- Para nada. Pregunto Ron indignado – Que no lo vale, como no lo va a valer Harry él te golpeaba. Grito furioso Ron tratando que Harry lo soltara para poder hechizar a Dudley
- No importa sigamos leyendo. Le pidió Harry a Hermione casi en súplica mientras forzaba a Ron que se sentara y lo sujetaba porque Ron aun quería hechizar a Dudley, Hermione accedió, pero parecía tan molesta e indignada como Ron
Pero no podía atraparlo muy a menudo. Aunque no lo parecía, Harry era muy rápido.
Tal vez tenía algo que ver con eso de vivir en una oscura alacena, pero Harry había sido siempre flaco y muy bajo para su edad.
- Bueno eso no es porque vivieras en una alacena. Aseguro James -Es porque eres un Potter, todos somos así hasta los 16 años, flacos y muy bajos para nuestra edad. Aseguro James divertido
- Si flacuchos y enanos. Dijo Remus burlón
- Muchas gracias Remus que gran amigo eres burlándote de mí. Dijo James molesto
- De nada siempre un placer. Dijo Remus con una sonrisa en la cara mientras Sirius se reía de la cara de indignación de James
Además, parecía más pequeño y enjuto de lo que realmente era, porque toda la ropa que llevaba eran prendas viejas de Dudley, y su primo era cuatro veces más grande que él.
- Y encima no te compraban ropa, ya no sé porque me sorprendo. Dijo Lily muy enojada
- No es tan malo. Aseguro Harry resignado
Harry tenía un rostro delgado, rodillas huesudas, pelo negro y ojos de color verde brillante. Llevaba gafas redondas siempre pegadas con cinta adhesiva
- Nuestro hijo se parece a mí y tiene tus hermosos ojos es perfecto. Aseguro James con orgullo mientras Harry se encogía avergonzado en su silla
- Si tiene mis hermosos ojos, pero con tu ceguera. Dijo Lily divertida
- Lo herede de mi padre. Aseguro James quitándole importancia
Consecuencia de todas las veces que Dudley le había pegado en la nariz.
- Así. Dijeron Fred y George indignados – Pues ya te vamos a pegar nosotros en la nariz. Dijeron los gemelos Weasley mientras se tronaban los dedos y Dudley se encogía con miedo en su silla
- Fred y George por favor ya déjenlo. Les pidió Harry cansado
- Bien. Dijeron Fred y George con amargura – Harry no va a estar siempre para detenernos. Aseguraron los gemelos molestos
La única cosa que a Harry le gustaba de su apariencia era aquella pequeña cicatriz en la frente, con la forma de un relámpago.
- Pero Harry tu no odiabas tu cicatriz. Le pregunto Ron muy confundido
- Bueno, Ron yo no sabía cómo me la había hecho, me gustaba porque me parecía bonita, divertida y me hacía sentir especial. Dijo Harry cansado – De haber sabido quien me la había hecho y porque, no me hubiera gustado. Aseguro Harry con tristeza
- Lo siento. Se disculpó Ron y Harry se limitó a negar con la cabeza quitándole importancia
La tenía desde que podía acordarse, y lo primero que recordaba haber preguntado a su tía Petunia era cómo se la había hecho.
—En el accidente de coche donde tus padres murieron —había dicho
- Un accidente de coches Petunia es en serio. Le pregunto Lily con incredulidad
- Yo ni siquiera sé manejar. Dijo James ofendido
- Y que le decía. Pregunto Petunia indignada – Oye niño tu madre esta muerta porque se puso a jugar a ser una heroína en lugar de cumplir con su papel de madre y protegerte. Dijo Petunia burlona – Por lo menos diciéndole que murieron en un accidente de auto no era culpa de ustedes no estar con él, le creamos la idea que en verdad lo querían en lugar de decirle que ustedes prefirieron jugar a los héroes en lugar de estar con él. Aseguro Petunia con amargura – Deberías estármelo agradeciendo de rodillas Lily. Aseguro Petunia mientras que Lily volvía a tener los ojos llorosos por lo que le había dicho Petunia, se preguntaba si Harry creía que James y ella no lo habían querido
— Y no hagas preguntas. «No hagas preguntas»: ésa era la primera regla que se debía observar si se quería vivir una vida tranquila con los Dursley.
- Como que no hagas preguntas, así como va a aprender. Dijo McGonagall indignada
- Las preguntas son esenciales en el desarrollo de los niños. Aseguro el profesor Flitwick indignado
- Además, negarse a responder las preguntas de los niños es hasta cruel. Aseguro la profesora Sprout
Tío Vernon entró a la cocina cuando Harry estaba dando la vuelta al tocino.
—¡Péinate! —bramó como saludo matinal.
- Que iluso. Dijo Sirius burlón
- Imposible el cabello Potter es indomable. Dijo James con orgullo y su padre sintió divertido
- Es más fácil poner a un dragón a nadar. Aseguro Lily divertida
Una vez por semana, tío Vernon miraba por encima de su periódico y gritaba que Harry necesitaba un corte de pelo. A Harry le habían cortado más veces el pelo que al resto de los niños de su clase todos juntos, pero no servía para nada, pues su pelo seguía creciendo de aquella manera, por todos lados.
Harry estaba friendo los huevos cuando Dudley llegó a la cocina con su madre. Dudley se parecía mucho a tío Vernon. Tenía una cara grande y rosada, poco cuello, ojos pequeños de un tono azul acuoso, y abundante pelo rubio que cubría su cabeza gorda. Tía Petunia decía a menudo que Dudley parecía un angelito. Harry decía a menudo que Dudley parecía un cerdo con peluca.
Las carcajadas resonaron en todo el gran comedor haciendo que Dudley se sonrojara completamente y viera con odio a Harry y Petunia dijera indignada que su hijo si parecía un angelito y no un cerdo con peluca, pero todos estaban riendo tan fuerte que nadie la escuchaba
- Harry eres un genio. Dijo Fred dejando de reír poco a poco
- Porque nunca nos dijiste que tenías sentido del humor. Le pregunto George que parecía que le costaba respirar
- Bueno que no lo demuestre cada cinco minutos como ustedes no significa que no lo tenga. Aseguro Harry divertido
- Es verdad Harry de hecho es muy divertido. Aseguro Ron – Porque creen que todo el tiempo estamos juntos. Les pregunto Ron burlón – Con nosotros lo demuestra todo el tiempo, incluso hacemos bromas juntos. Aseguro Ron – Pero sus chistes de toc toc son terribles. Aseguro Ron con desagrado
- Hey no son tan malos. Aseguro Harry a la defensiva
- Si son. Aseguro Hermione con desagrado
- Oh nuestro pequeño Ronnie creció y hace broma. Dijeron los gemelos mientras abrazaban a Ron con fuerza y veían a Ron como si estuvieran orgullosos mientras Ron trataba de zafarse de su abrazo retorciéndose
Harry puso sobre la mesa los platos con huevos y beicon, lo que era difícil porque había poco espacio. Entretanto, Dudley contaba sus regalos. Su cara se ensombreció.
—Treinta y seis
- Y yo que pensaba que seis regalos eran muchos. Dijo una Hufflepuff de tercer año indignada
- Ya quisiera yo recibir tantos regalos. Aseguro un Ravenclaw de primer año
- Bueno yo una vez recibí cincuenta y siete regalos en una fiesta de cumpleaños. Aseguro un Gryffindor de quinto año
- Pero él no recibió esos regalos en una fiesta todos se los dieron sus padres. Dijo una Slytherin de sexto año – Así que si son muchos. Aseguro la Slytherin
—dijo, mirando a su madre y a su padre—. Dos menos que el año pasado.
- Y encima se queja de no tener más regalos. Dijo el profesor Flitwick indignado
- No quiero ni imaginarme que me haría mi madre si yo me quejara por recibir treinta y seis regalos. Dijo un Gryffindor de tercer año
- Pues a mí no me iría nada bien. Aseguro una Ravenclaw de cuarto año
—Querido, no has contado el regalo de tía Marge. Mira, está debajo de este grande de mamá y papá.
—Muy bien, treinta y siete entonces —dijo Dudley, poniéndose rojo. Harry; que podía ver venir un gran berrinche de Dudley, comenzó a comerse el beicon lo más rápido posible, por si volcaba la mesa.
- Muy bien pensado hijo, no vaya a ser que te quedes sin desayunar por culpa de tu primo. Dijo James molesto
- Sí, eso sería el colmo, enzima de que te hacen cocinar quedarte sin comer. Aseguro Ron viendo con amargura a los Dursley
Tía Petunia también sintió el peligro, porque dijo rápidamente:
—Y vamos a comprarte dos regalos más cuando salgamos hoy. ¿Qué te parece, pichoncito? Dos regalos más. ¿Está todo bien?
- Es en serio Petunia. Le pregunto su madre indignada – Que demonios te pasa esa no es manera de educar a tu hijo. La regaño su madre mientras Petunia bajaba la cabeza avergonzada
- Mi hijo puede y va a tenerlo todo. Aseguro Petunia, aunque aún parecía un poco avergonzada
- Tu deber como madre no es solo consentirlo. Aseguro su padre con más tranquilidad que su esposa – También tienes que educarlo, asegurarse de que sea una buena persona y de utilidad para la sociedad. Aseguro su padre
- Es solo un niño padre. Aseguro Petunia indignada – Y no es una mala persona. Aseguro Petunia
- Pero lo será si no lo educas bien. Aseguro su madre con severidad
Dudley pensó durante un momento. Parecía un trabajo difícil para él. Por último, dijo lentamente.
—Entonces tendré treinta y... Treinta y...
—Treinta y nueve, dulzura —dijo tía Petunia.
- No acaba de cumplir once años. Pregunto un Ravenclaw de primer año confundido – Porque no sabe contar. Pregunto el Ravenclaw
- Tal vez no es su culpa. Sugirió una Hufflepuff de tercer año con cautela – Puede que tenga problemas de aprendizaje. Dijo la Hufflepuff con cautela
- Puede ser. Acepto un Slytherin de cuarto año
- Pobre. Dijo lastimero un Gryffindor de primer año lastimero – Debe de ser muy difícil aprender con problemas de aprendizaje. Aseguro el Gryffindor viendo a Dudley con lástima
- Por supuesto que no. Dijo Vernon indignado – Mi hijo no tiene ningún problema de aprendizaje. Aseguro Vernon ofendido
- Entonces solo no sabe contar. Pregunto McGonagall indignada
- Y menos sabrá si su madre le resuelve las cosas. Le contesto una Ravenclaw de último año
—Oh —Dudley se dejó caer pesadamente en su silla y cogió el regalo más cercano—. Entonces está bien.
- No, no está bien tiene treinta y nueve regalos y te quejas. Dijo una Ravenclaw indignada
- Y a ti que. Dijo Dudley indignado, aunque parecía bastante asustado
Tío Vernon rio entre dientes.
—El pequeño tunante quiere que le den lo que vale, igual que su padre. ¡Bravo, Dudley! —dijo, y revolvió el pelo de su hijo.
- Y enzima lo felicitan. Dijo Andrómeda indignada
- Ese niño va a terminar tan mal. Aseguro Molly un tanto preocupada
En aquel momento sonó el teléfono y tía Petunia fue a cogerlo, mientras Harry y tío Vernon miraban a Dudley, que estaba desembalando la bicicleta de carreras, la filmadora, el avión con control remoto, dieciséis juegos nuevos para el ordenador y un vídeo. Estaba rompiendo el envoltorio de un reloj de oro, cuando tía Petunia volvió, enfadada y preocupada a la vez.
—Malas noticias, Vernon —dijo—. La señora Figg se ha fracturado una pierna. No puede cuidarlo. —Volvió la cabeza en dirección a Harry.
La boca de Dudley se abrió con horror, pero el corazón de Harry dio un salto. Cada año, el día del cumpleaños de Dudley, sus padres lo llevaban con un amigo a pasar el día a un parque de atracciones, a comer hamburguesas o al cine. Cada año, Harry se quedaba con la señora Figg, una anciana loca que vivía a dos manzanas. Harry no podía soportar ir allí.
- Harry no seas grosero. Lo regañón su madre – Esa señora es muy amable al cuidarte. Aseguro Lily con severidad
- Lo siento, pero era horrible. Dijo Harry a la defensiva – Se pasaba horas hablando de gatos y su casa huele raro. Aseguro Harry a la defensiva
- Aun así, ella era muy amable al cuidarte. Aseguro Lily un tanto severa
- Y yo me portaba muy bien y nunca le dije que era rara ni nada de eso. Aseguro Harry a la defensiva – Solo lo pensé. Aseguro Harry quitándole importancia
Toda la casa olía a repollo y la señora Figg le hacía mirar las fotos de todos los gatos que había tenido.
- Vez mamá te lo dije. Dijo Harry señalando el libro
- Suena como un aburrimiento mortal. Aseguro James comprensivamente
- Lo es. Aseguro Harry
—¿Y ahora qué hacemos? —preguntó tía Petunia, mirando con ira a Harry como si él lo hubiera planeado todo.
- Si porque un niño de diez años le puede romper la pierna a una mujer adulta como sin nada. Dijo Remus burlón
- El muchacho es un imán de problemas, no seria la primera vez que causa un desastre. Aseguro Vernon fastidiado
Harry sabía que debería sentir pena por la pierna de la señora Figg, pero no era fácil cuando recordaba que pasaría un año antes de tener que ver otra vez a Tibbles, Snowy, el Señor Paws o Tufty.
- Ahora te entiendo hijo. Dijo James mirándolo con pena – Yo no aguantaría ni dos minutos en esa casa. Aseguro James
- Gracias papá. Dijo Harry complacido – Lo he aguantado por años. Aseguro Harry
—Podemos llamar a Marge —sugirió tío Vernon.
—No seas tonto, Vernon, ella no aguanta al chico.
- El sentimiento es mutuo. Dijo Harry por lo bajo para que solo lo escucharan Ron y Hermione
Los Dursley hablaban a menudo sobre Harry de aquella manera, como si no estuviera allí, o más bien como si pensaran que era tan tonto que no podía entenderlos, algo así como un gusano.
—¿Y qué me dices de... tu amiga... cómo se llama... Yvonne?
- La última vez que ella me cuido se la paso hablando mal de la tía Petunia. Comento Harry en voz alta sin pesarlo
- Que te dijo exactamente. Le pregunto Petunia molesta
- Nada. Mintió Harry nervioso
- Dime. Le ordeno Petunia molesta
- Bueno, dijo que tu pastel de carne siempre está seco, que tienes mal gusto al vestir y muchas otras cosas que ya no recuerdo. Dijo Harry apuradamente un tanto asustado
- Ella cocina horrible y se viste como si viviera en los años ochenta. Le dijo Petunia indignada a su esposo mientras se cruzaba de brazos
- Lo se, querida. Aseguro Vernon pasando su brazo sobre los hombros de su esposa
—Está de vacaciones en Mallorca —respondió enfadada tía Petunia.
—Podéis dejarme aquí —sugirió esperanzado Harry. Podría ver lo que quisiera en la televisión, para variar, y tal vez incluso hasta jugaría con el ordenador de Dudley
- Eso no suena nada mal. Aseguro Hermione
- Si, es un buen plan amigo. Acepto Ron dándole unos ligeros golpes a Harry en el brazo
- Ojalá hubiera funcionado. Se lamentó Harry
- Hay Merlín. Dijeron Ron y Hermione frustrados
Tía Petunia lo miró como si se hubiera tragado un limón.
—¿Y volver y encontrar la casa en ruinas? —rezongó.
- Harry no va a quemar la casa. Dijeron James y Ron indignados
- Ese pelirrojo me agrada hijo. Le aseguro James a Harry señalando a Ron
- Gracias señor Potter. Dijo Ron complacido
- Dime James muchacho. Dijo James – Es raro que me digan señor. Aseguro James con extrañeza
—No voy a quemar la casa —dijo Harry, pero no le escucharon.
James, Ron y Harry sonrieron por la coincidencia y muchos se rieron por la coincidencia
- Padre e hijo tenían que ser. Dijo Lily divertida
- Con razón son mejores amigos. Dijo Hermione divertida
—Supongo que podemos llevarlo al zoológico —dijo en voz baja tía Petunia—... y dejarlo en el coche...
- No es un animal. Gritaron Hermione y Lily indignados
- Ella también me agrada. Le aseguro James a Harry señalando a Hermione
- Ni a los animales hay que dejarlos encerrado en los carros. Dijo una Hufflepuff de cuarto año indignada
- Es cierto. Aseguro un Ravenclaw de tercer año – Pueden morir deshidratados. Aseguro el Ravenclaw
- Esos muggles no me agradan. Aseguro un Slytherin de quinto año viendo con desagrado a los Dursley
- No eres el único. Aseguro una Gryffindor de tercer año
—El coche es nuevo, no se quedará allí solo...
Dudley comenzó a llorar a gritos. En realidad, no lloraba, hacía años que no lloraba de verdad, pero sabía que, si retorcía la cara y gritaba, su madre le daría cualquier cosa que quisiera.
- Eres un horrible ser humano. Aseguro un Gryffindor de primer año indignado
- Si yo le hiciera un berrinche a mí madre ella cancelaría mi cumpleaños. Aseguro un Hufflepuff de cuarto año
—Mi pequeñito Dudley no llores, mamá no dejará que él te estropee tu día especial —exclamó, abrazándolo.
—¡Yo... no.… quiero... que... él venga! —exclamó Dudley entre fingidos sollozos—. ¡Siempre lo estropea todo! —Le hizo una mueca burlona a Harry, desde los brazos de su madre.
Justo entonces, sonó el timbre de la puerta.
- Tú eres el que estropea todo asqueroso gusano malcriado. Dijo Ojo loco amenazadoramente haciendo que Dudley se encogiera en su asiento asustado
- Alastor es suficiente. Lo freno Dumbledore con severidad
—¡Oh, ¡Dios, ya están aquí! —dijo tía Petunia en tono desesperado y, un momento más tarde, el mejor amigo de Dudley, Piers Polkiss, entró con su madre. Piers era un chico flacucho con cara de rata. Era el que, habitualmente, sujetaba los brazos de los chicos detrás de la espalda mientras Dudley les pegaba. Dudley suspendió su fingido llanto de inmediato.
- Hay claro tiene que dejar su acto cuando llegan sus amiguitos. Dijo Emma indignada
- Que esperabas Eme es un bravucón. Aseguro Dora con desagrado
- Cobarde. Dijeron muchos en el gran comedor con desagrado
Media hora más tarde, Harry, que no podía creer en su suerte, estaba sentado en la parte de atrás del coche de los Dursley, junto con Piers y Dudley, camino del zoológico por primera vez en su vida.
- Por primera vez. Le pregunto Lily incrédula – Nunca antes te habían llevado al zoológico. Le pregunto Lily a su hijo
- Nunca. Aseguro Harry restándole importancia
- Increíble. Aseguro Lily molesta
- Descuida Lily nosotros lo llevaremos a ese zoozoolico. Aseguro James viendo mal a los Dursley – ¿Pero? ¿qué es un zoozoolico? Le pregunto James a su esposa
- Zoológico James. Dijo Lily con paciencia – Y es un lugar donde puedes ver todo tipo de animales y de todas partes del mundo. Aseguro Lily
- Pues nosotros los llevaremos. Aseguro James decidido
A sus tíos no se les había ocurrido una idea mejor, pero antes de salir tío Vernon se llevó aparte a Harry.
—Te lo advierto —dijo, acercando su rostro grande y rojo al de Harry—. Te estoy avisando ahora, chico: cualquier cosa rara, lo que sea, y te quedarás en la alacena hasta la Navidad.
- Hey quítales tus asquerosas manos de encima a mí hijo. Dijo James furioso amenazando a Vernon con su varita
- Como te atreves a amenazar a Harry. Dijo Sirius furioso haciendo un ademán para levantarse de su asiento haciendo que Vernon se encogiera del miedo en su asiento
- Oigan ya basta cálmense. Dijo Remus aún que parecía bastante enojado
—No voy a hacer nada —dijo Harry—. De verdad...
Pero tío Vernon no le creía. Nadie lo hacía.
- Nosotros si te creemos Harry. Aseguro James viendo al libro con ternura y tristeza
- Ah, papá estoy aquí. Dijo Harry divertido agitando su mano en forma de saludo
- Si, claro que estas aquí. Dijo James abrazándolo mientras le aseguraba que él si le creía
El problema era que, a menudo, ocurrían cosas extrañas cerca de Harry y no conseguía nada con decir a los Dursley que él no las causaba.
- Eso es magia accidental cielo. Aseguro la señora Weasley con ternura – No es tu culpa. Aseguro la señora Weasley
- Gracias señora Weasley, ahora lo se. Aseguro Harry agradecido
En una ocasión, tía Petunia, cansada de que Harry volviera de la peluquería como si no hubiera ido, cogió unas tijeras de la cocina y le cortó el pelo casi al rape, exceptuando el flequillo, que le dejó «para ocultar la horrible cicatriz».
- Como se atreve a hacerle eso al cabello Potter es una infamia. Dijo Fleamont llevándose la mano al pecho
- Es un crimen que merece ser pagado con Azkaban. Aseguro James indignado
- Me veía horrible. Aseguro Harry tocándose el cabello con desagrado
Dudley se rio como un tonto, burlándose de Harry, que pasó la noche sin dormir imaginando lo que pasaría en el colegio al día siguiente, donde ya se reían de su ropa holgada y sus gafas remendadas. Sin embargo, a la mañana siguiente, descubrió al levantarse que su pelo estaba exactamente igual que antes de que su tía lo cortara. Como castigo, lo encerraron en la alacena durante una semana, aunque intentó decirles que no podía explicar cómo le había crecido tan deprisa el pelo.
- Petunia tú sabías exactamente lo que pasaba Lily hacia ese tipo de cosas todo el tiempo. Le reclamo Antonio molesto
- Lo único que el chico hace es meterse en problemas y llamar la atención. Aseguro Petunia molesta – Lo cual se supone que no debería hacer por el decreto ese de la magia. Aseguro Petunia indignada
Otra vez, tía Petunia había tratado de meterlo dentro de un repugnante jersey viejo de Dudley (marrón, con manchas anaranjadas). Cuanto más intentaba pasárselo por la cabeza, más pequeña se volvía la prenda, hasta que finalmente le habría sentado como un guante a una muñeca, pero no a Harry. Tía Petunia creyó que debía de haberse encogido al lavarlo y, para su gran alivio, Harry no fue castigado.
- Por lo menos. Dijo Hermione un tanto molesta
- Pensé que tus tíos aprovecharían cualquier cosa para castigarte. Dijo Ron un tanto confundido
- Normalmente sí. Dijo Harry confundido – Ese día fue la excepción. Aseguro Harry – Probablemente estaba de buen humor. Comento Harry
Por otra parte, había tenido un problema terrible cuando lo encontraron en el techo de la cocina del colegio. El grupo de Dudley lo perseguía como de costumbre cuando, tanto para sorpresa de Harry como de los demás, se encontró sentado en la chimenea.
- Te apareciste en el techo de tu escuela. Le pregunto Hermione impresionada a Harry
- La verdad es que no lo se. Aseguro Harry – Yo estaba corriendo cerré los ojos y cuando los abrí ya estaba en la chimenea. Aseguro Harry pensativo
- Través voló hasta el techo. Comento Ron impresionado
- Albus crees que Potter apareció o voló. Le pregunto McGonagall a Dumbledore impresionada
- No sabría decirte Minerva, pero es probable que se apareciera. Comento Dumbledore pensativo
- Ese niño será un mago muy poderoso cuando crezca. Aseguro Kingsley viendo impresionado a Harry
Los Dursley recibieron una carta amenazadora de la directora del colegio, diciéndoles que Harry andaba trepando por los techos del colegio. Pero lo único que trataba de hacer (como le gritó a tío Vernon a través de la puerta cerrada de la alacena) fue saltar los grandes cubos que estaban detrás de la puerta de la cocina. Harry suponía que el viento lo había levantado en medio de su salto.
- Hermano está bien que seas bajito, pero no es para tanto. Dijo Ron burlón y muchos en el gran comedor se estaba burlando de Harry
- Oye yo tenía nueve años en ese entonces y si ahora soy bajito imagínate en ese entonces. Dijo Harry a la defensiva – Además no sabia que la magia existía y fue la única explicación más o menos lógica que logre. Aseguro Harry a la defensiva
- Cuando no sabes que eres un mago encuentras todo tipo de explicaciones locas para la magia accidental. Aseguro Hermione restándole importancia
Pero aquel día nada iba a salir mal. Incluso estaba bien pasar el día con Dudley y Piers si eso significaba no tener que estar en el colegio, en su alacena, o en el salón de la señora Figg, con su olor a repollo.
Mientras conducía, tío Vernon se quejaba a tía Petunia. Le gustaba quejarse de muchas cosas. Harry, el ayuntamiento, Harry, el banco y Harry eran algunos de sus temas favoritos. Aquella mañana le tocó a los motoristas.
- Hey los motociclistas no tenemos nada de malo. Dijo Sirius ofendido – Ya te gustaría a ti ser tan asombroso. Aseguro Sirius cruzando los brazos indignado
- Por Merlín Canuto, de que hablas. Dijo Remus mientras ponía los ojos en blanco – Ninguna moto lo aguantaría. Aseguro Remus burlón
- Canuto. Preguntaron Fred y George con interés
- Tienen que esperar al tercer libro chicos. Dijo un encapuchado
—... haciendo ruido como locos esos gamberros —dijo, mientras una moto los adelantaba.
—Tuve un sueño sobre una moto —dijo Harry recordando de pronto—. Estaba volando.
- Ese no fue tu mejor movimiento Harry. Aseguro Ron negando con la cabeza
- Lo se. Dijo Harry resignado
- Seguro te cuesta caro. Dijo Hermione algo preocupada
- Muy caro. Aseguro Harry
Tío Vernon casi chocó con el coche que iba delante del suyo. Se dio la vuelta en el asiento y gritó a Harry:
—¡LAS MOTOS NO VUELAN!
- Claro que sí. Comento una Hufflepuff de quinto año – Mi hermana tiene una moto y si vuela. Aseguro la Hufflepuff desconcertada
- Como la moto en la que llevaron a Potter a la casa de sus tíos. Pregunto un Slytherin de cuarto año con interés
- Exacto esa moto vuela. Aseguro una Gryffindor de primer año de forma insistente
- Pero las motos muggles no vuelan. Aseguro una Ravenclaw de sexto año
- Igual no era para que le gritara a Potter. Aseguro Madame Pomfrey molesta
- Claro que no. Concordó McGonagall molesta – Pero ese hombre no conoce el auto control. Aseguro McGonagall viendo con desprecio a Vernon
Su rostro era como una gigantesca remolacha con bigotes.
Dudley y Piers se rieron disimuladamente.
—Ya sé que no lo hacen —dijo Harry—. Fue sólo un sueño.
Pero deseó no haber dicho nada. Si había algo que desagradaba a los Dursley aún más que las preguntas que Harry hacía, era que hablara de cualquier cosa que se comportara de forma indebida, no importa que fuera un sueño o un dibujo animado. Parecían pensar que podía llegar a tener ideas peligrosas.
- Bueno Harry en eso que pueden que tu tío tenga algo de razón. Aseguro Ron divertido – Porque lo último que nosotros tres necesitamos tú tengas más ideas peligrosas. Le dijo Ron burlón mientras el otro Ron y las dos Hermione asentían divertidos
- Oye yo nunca los obligue a seguir mis ideas peligrosas. Aseguro Harry medio ofendido y se cruzó de brazos y les volteo la cara
- Como si no fuéramos a ayudarte. Dijo Ron poniendo los ojos en blanco
- Vamos Harry tú sabes que te queremos. Le dijo Hermione cerrando el libro – Crees que podríamos dejarte solo cuando haces todas esas locuras. Le pregunto Hermione divertida
- Qué bueno que me quieren porque no quiero ni imaginarme que me dirían si no me quisieran. Les dijo Harry volviendo a voltearles la cara
- Ya Harry perdón. Dijo Ron divertido mientras lo abrazaba – Lamento decir que tienes ideas peligrosas. Aseguro Ron
- No importa tienen razón. Dijo Harry que no podía estar molesto con Ron y Hermione por mucho tiempo
Era un sábado muy soleado y el zoológico estaba repleto de familias. Los Dursley compraron a Dudley y a Piers unos grandes helados de chocolate en la entrada, y luego, como la sonriente señora del puesto preguntó a Harry qué quería antes de que pudieran alejarse, le compraron un polo de limón, que era más barato.
- Pero que mezquinos. Dijo indignado un Ravenclaw de último año modesto
- Además, los helados son muy baratos. Aseguro una Hufflepuff de tercer año molesta
- El helado de limón es mi favorito. Aseguro Harry al ver que los problemas se avecinaban
- Mentiroso. Dijo Hermione
- Tú helado favorito es el de choco chip. Aseguro Ron molesto
- Pero también me gusta el helado de limón. Aseguro Harry apenado
Aquello tampoco estaba mal, pensó Harry, chupándolo mientras observaban a un gorila que se rascaba la cabeza y se parecía notablemente a Dudley, salvo que no era rubio.
Fue la mejor mañana que Harry había pasado en mucho tiempo. Tuvo cuidado de andar un poco alejado de los Dursley, para que Dudley y Piers, que comenzaban a aburrirse de los animales cuando se acercaba la hora de comer, no empezaran a practicar su deporte favorito, que era pegarle a él.
- Bill, Charlie me ayudarían a practicar un nuevo deporte, se llama Caza al cerdo. Dijo Ron furioso viendo a Dudley con malicia
- Por supuesto Ron cuenta con nosotros. Dijeron Bill y Charlie al mismo tiempo igual de molestos que Ron, pues si Ron quería a Harry ellos también
- Y nosotros Ronnie no nos invitas a jugar. Preguntaron Fred y George haciendo pucheros, Dudley vio a Bill, Charlie, Fred y George muy asustado era obvio que nunca se había tenido que enfrentar a personas más grandes que el
- Se aburrirían y me molestarían a mí así que no gracias. Aseguro Ron cruzándose de brazos
- Te prometemos que no. Dijeron Fred y George casi suplicando
- Está bien. Dijo Ron resignado – Pueden participar. Dijo Ron – Pero como me molesten a mí no los vuelvo a invitar a nada. Aseguro Ron cruzándose de brazos
- Prometido. Dijo Fred
- Y anotado. Siguió George
- Ron, no le hagas nada, no vale la pena. Aseguro Harry frustrado
Comieron en el restaurante del zoológico, y cuando Dudley tuvo una rabieta porque su bocadillo no era lo suficientemente grande, tío Vernon le compró otro y Harry tuvo permiso para terminar el primero.
- Permiso para comer. Preguntaron muchos indignados
- Un niño no debería tener que tener permiso para comer y mucho menos las sobras de otro. Dijo Molly indignada
Lily empezaba a ver con mucho odio a Petunia y a Vernon, estaba frustrada y furiosa porque sabia que no importara que tantas cosas descubriera de su hermana en estos libros no podría hacer realmente nada para proteger a su hijo porque estaba muerta.
Más tarde, Harry pensó que debía haber sabido que aquello era demasiado bueno para durar.
De repente Harry sintió un golpe en la cabeza y volteo a ver indignado hacia Ron que lo veía burlón
- Porque me pegas Ron. Se quejó Harry sobándose la cabeza
- Es que tú, y tu maldita mala suerte. Dijo Ron frustrado
- Sí, pero no es mi culpa tener mala suerte. Aseguro Harry a la defensiva
- Con alguien me tenía que desquitar. Aseguro Ron restándole importancia
- Si, pero porque conmigo. Le pregunto Harry aun sobándose la cabeza quejumbroso
- Tú no me dejas maldecirlos así que te aguantas. Dijo Ron encogiéndose de hombros
Después de comer fueron a ver los reptiles. Estaba oscuro y hacía frío, y había vidrieras iluminadas a lo largo de las paredes. Detrás de los vidrios, toda clase de serpientes y lagartos se arrastraban y se deslizaban por las piedras y los troncos. Dudley y Piers querían ver las gigantescas cobras venenosas y las gruesas pitones que estrujaban a los hombres. Dudley encontró rápidamente la serpiente más grande. Podía haber envuelto el coche de tío Vernon y haberlo aplastado como si fuera una lata, pero en aquel momento no parecía tener ganas. En realidad, estaba profundamente dormida. Dudley permaneció con la nariz apretada contra el vidrio, contemplando el brillo de su piel.
—Haz que se mueva —le exigió a su padre.
- Cómo puede un hijo exigirle algo a su padre. Pregunto Molly indignada
- No lo se. Dijo Arthur molesto
Tío Vernon golpeó el vidrio, pero la serpiente no se movió.
- Y para colmo lo obedecen. Dijo Ted indignado
- Merlín ese niño va a terminar tan mal. Aseguro Andrómeda sobándose el entrecejo frustrada
—Hazlo de nuevo —ordenó Dudley.
Tío Vernon golpeó con los nudillos, pero el animal siguió dormitando.
—Esto es aburrido —se quejó Dudley. Se alejó arrastrando los pies.
Harry se movió frente al vidrio y miró intensamente a la serpiente. Si él hubiera estado allí dentro, sin duda se habría muerto de aburrimiento, sin ninguna compañía, salvo la de gente estúpida golpeando el vidrio y molestando todo el día. Era peor que tener por dormitorio una alacena donde la única visitante era tía Petunia, llamando a la puerta para despertarlo: al menos, él podía recorrer el resto de la casa.
- James me preocupa mucho que nuestro hijo se compare con una serpiente enjaulada. Le dijo Lily por lo bajo a su esposo muy preocupada
- Si, a mí también pelirroja. Comento James viendo a Harry con preocupación
- No es lo mismo Harry. Dijo Hermione muy molesta – Tú eres un ser humano, no un animal de zoológico, debes de ser tratado con respeto y dignidad. Aseguro Hermione que parecía al borde del llanto
- Hermione no te pongas a llorar. Le pidió Harry un tanto desesperado – Mira yo solo digo que la serpiente nunca había sido libre y que era una lástima que le pasara eso. Aseguro Harry
- Solo tú puedes sentir lastima por un animal al que probablemente tratan mejor que a ti. Aseguro Ron frustrado
De pronto, la serpiente abrió sus ojillos, pequeños y brillantes como cuentas. Lenta, muy lentamente, levantó la cabeza hasta que sus ojos estuvieron al nivel de los de Harry. Guiñó un ojo. Harry la miró fijamente. Luego echó rápidamente un vistazo a su alrededor, para ver si alguien lo observaba. Nadie le prestaba atención. Miró de nuevo a la serpiente y también le guiñó un ojo.
- Harry estas coqueteando con una serpiente me decepcionas. Dijo Ron de forma dramática
- Era una serpiente muy linda, Ron. Le siguió el juego Harry divertido – Tenía colores muy bonitos. Aseguro Harry
- Son unos payasos. Aseguro Hermione divertida
- Nos amas. Aseguraron Harry y Ron divertidos
- Claro que si. Aseguro Hermione
La serpiente torció la cabeza hacia tío Vernon y Dudley, y luego levantó los ojos hacia el techo. Dirigió a Harry una mirada que decía claramente:
—Me pasa esto constantemente.
—Lo sé —murmuró Harry a través del vidrio, aunque no estaba seguro de que la serpiente pudiera oírlo—. Debe de ser realmente molesto. La serpiente asintió vigorosamente.
—A propósito, ¿de dónde vienes? —preguntó Harry La serpiente levantó la cola hacia el pequeño cartel que había cerca del vidrio. Harry miró con curiosidad. «Boa Constrictor, Brasil.»
—¿Era bonito aquello?
La boa constrictora volvió a señalar con la cola y Harry leyó: «Este espécimen fue criado en el zoológico».
—Oh, ya veo. ¿Entonces nunca has estado en Brasil?
Mientras la serpiente negaba con la cabeza, un grito ensordecedor detrás de Harry los hizo saltar.
- Ese niño habla el idioma de los magos obscuros hay que detenerlo. Aseguro Cornelius Fudge señalando a Harry que se puso muy pálido – Aurores arréstenlo y escóltenlo a Azkaban ahora mismo. Ordeno Fudge con voz potente
Ron y Hermione se apresuraron a ponerse enfrente de Harry protegiéndolo como si eso fuera a evitar que los Aurores arrestaran a Harry mientras que el resto de los Weasley alzaban sus varitas en dirección hacia el primer ministro y los Aurores, al igual que James, Lily, Sirius y Remus y los Potter
- No van a tocar a mí hijo, idiota. Aseguro James apuntando a Fudge pues ni Kingsley ni Ojo loco hicieron algo que indicara que iban a hacer lo que el primer ministro les decía
- Como se atreve a hablarme de esa manera soy el primer ministro. Dijo Fudge rojo de ira
- Me importa un bledo si su madre es Morgana usted no va a tocar a mí hijo. Dijo Lily furiosa acercándose un poco más a Fudge
- Ustedes no le hablaran de esa manera al primer ministro. Chillo Umbridge con su falsa voz dulce
- Es suficiente. Dijo Dumbledore con severidad – Que el señor Potter hable pársel no lo hace un mago tenebroso. Aseguro Dumbledore con tranquilidad
- Pero Dumbledore el habla la lengua de las serpientes. Dijo Fudge de forma insistente
- Esa lengua es una habilidad con la que se nace, Cornelius no se obtiene con magia obscura ni ningún tipo de magia, mucho menos a los 10 años, sin ningún conocimiento de la magia, ahora sigamos leyendo por favor. Pidió Dumbledore lo que Hermione obedeció sin objeción alguna
—¡DUDLEY! ¡SEÑOR DURSLEY! ¡VENGAN A VER A LA SERPIENTE! ¡NO VAN A CREER LO QUE ESTÁ HACIENDO!
Dudley se acercó contoneándose, lo más rápido que pudo.
—Quita de en medio —dijo, golpeando a Harry en las costillas. Cogido por sorpresa, Harry cayó al suelo de cemento. Lo que sucedió a continuación fue tan rápido que nadie supo cómo había pasado: Piers y Dudley estaban inclinados cerca del vidrio, y al instante siguiente saltaron hacia atrás aullando de terror.
Harry se incorporó y se quedó boquiabierto: el vidrio que cerraba el cubículo de la boa constrictor había desaparecido. La descomunal serpiente se había desenrollado rápidamente y en aquel momento se arrastraba por el suelo. Las personas que estaban en la casa de los reptiles gritaban y corrían hacia las salidas.
- Por Merlín. Dijo Flitwick impresionado – Potter desapareció un objeto con magia accidental, esa es magia muy poderosa. Aseguro Flitwick asombrado
- Potter uso aparición con magia accidental. Comento la profesora Sprout divertida – Creo que el que pueda desaparecer un objeto inanimado no debería impresionarnos. Aseguro Sprout
- Es cierto. Concordó McGonagall viendo a Harry con orgullo
Mientras la serpiente se deslizaba ante él, Harry habría podido jurar que una voz baja y sibilante decía:
—Brasil, allá voy... Gracias, amigo.
- Crees que la serpiente haya llegado a Brasil. Le pregunto Harry a Hermione esperanzado
- Lo más probable es que la atraparan. Dijo Hermione con pesar
- Es una lástima. Contesto Ron apenado
- Es mejor. Aseguro Hermione un tanto preocupada – Los animales en cautiverio no saben sobrevivir en la naturaleza. Aseguro Hermione con pesar
- Ósea que si no la capturaron la mate. Pregunto Harry preocupado
- Claro que no. Dijo Ron – Esa serpiente era muy lista seguro que sobrevivió. Aseguro Ron
- Eso espero. Dijo Harry agobiado
El encargado de los reptiles se encontraba totalmente conmocionado.
—Pero... ¿y el vidrio? —repetía—. ¿Adónde ha ido el vidrio?
El director del zoológico en persona preparó una taza de té fuerte y dulce para tía Petunia, mientras se disculpaba una y otra vez. Piers y Dudley no dejaban de quejarse. Por lo que Harry había visto, la serpiente no había hecho más que darles un golpe juguetón en los pies, pero cuando volvieron al asiento trasero del coche de tío Vernon, Dudley les contó que casi lo había mordido en la pierna, mientras Piers juraba que había intentado estrangularlo.
- Pero que mentirosos y exagerados esa serpiente no muerde. Dijo McGonagall exasperada – Es una boa constrictora, ellas estrangulan. Aseguro McGonagall
Pero lo peor, para Harry al menos, fue cuando Piers se calmó y pudo decir:
—Harry le estaba hablando. ¿Verdad, Harry?
- Maldito soplón. Dijo Ron viendo a Dudley furioso
- Chismoso. Dijo Hermione molesta
- Ya relájense. Le pidió Harry
Tío Vernon esperó hasta que Piers se hubo marchado, antes de enfrentarse con Harry. Estaba tan enfadado que casi no podía hablar.
—Ve... alacena... quédate... no hay comida —pudo decir, antes de desplomarse en una silla. Tía Petunia tuvo que servirle una copa de brandy.
- Como que no hay comida. Pregunto Molly indignada
- Es un niño en crecimiento, se enfermará. Dijo McGonagall furiosa
- Señor Potter cuando este capítulo termine iremos a la enfermería para revisar su estado de salud. Dijo Madame Pomfrey
- Pero Madame Pomfrey eso no es necesario. Dijo Harry muy incomodo
- Claro que es necesario, además esa decisión no le corresponde a usted señor Potter yo soy la encargada de la salud de todos los habitantes del castillo y eso lo incluye a usted. Aseguro Madame Pomfrey de forma tajante
- Y usted loca, chismosa en vez de darle alcohol a su esposo dele de comer a su sobrino. Le dijo Andrómeda indignada
- Exactamente Petunia. Le dijeron sus padres de forma reprobatoria
Mucho más tarde, Harry estaba acostado en su alacena oscura, deseando tener un reloj. No sabía qué hora era y no podía estar seguro de que los Dursley estuvieran dormidos. Hasta que lo estuvieran, no podía arriesgarse a ir a la cocina a buscar algo de comer.
- No tendrías que escabullirte para poder comer. Dijo Lily muy dolida con los ojos llorosos
- Mamá está bien no es tan malo como suena. Aseguro Harry nervioso
- Claro que es malo. Dijo James con la mandíbula muy tensa
Había vivido con los Dursley casi diez años, diez años desgraciados, hasta donde podía acordarse, desde que era un niño pequeño y sus padres habían muerto en un accidente de coche. No podía recordar haber estado en el coche cuando sus padres murieron. Algunas veces, cuando forzaba su memoria durante las largas horas en su alacena, tenía una extraña visión, un relámpago cegador de luz verde y un dolor como el de una quemadura en su frente.
- Hay Merlín, recuerdas la maldición asesina. Pregunto Lily viendo a Harry con mucha tristeza
- Y ustedes dos donde demonios estaban. Pregunto James furioso señalando a Sirius y a Remus de forma acusadora
- Yo les prohibí que estuvieran en contacto con Harry. Dijo Dumbledore con calma
- Y con qué derecho, la chica tiene razón usted no es pariente ni el tutor de Harry no tiene ningún derecho de tomar esas decisiones. Dijo Lily apuntando hacia Dora que se movía incomoda en su asiento por la repentina atención que recibía
- Le aseguro señora Potter que hice lo mejor para Harry, aunque ahora no lo parezca. Dijo Dumbledore con pesadez
- En verdad lo dudo. Aseguro James con amargura
Aquello debía de ser el choque, suponía, aunque no podía imaginar de dónde procedía la luz verde. Y no podía recordar nada de sus padres. Sus tíos nunca hablaban de ellos y, por supuesto, tenía prohibido hacer preguntas. Tampoco había fotos de ellos en la casa.
Cuando era más pequeño, Harry soñaba una y otra vez que algún pariente desconocido iba a buscarlo para llevárselo, pero eso nunca sucedió: los Dursley eran su única familia.
Los Potter no le reclamaron nada a Remus y a Sirius, pero miraron a Dumbledore con reproche.
Pero a veces pensaba (tal vez era más bien que lo deseaba) que había personas desconocidas que se comportaban como si lo conocieran. Eran desconocidos muy extraños. Un hombrecito con un sombrero violeta lo había saludado, cuando estaba de compras con tía Petunia y Dudley Después de preguntarle con ira si conocía al hombre, tía Petunia se los había llevado de la tienda, sin comprar nada. Una mujer anciana con aspecto estrafalario, toda vestida de verde, también lo había saludado alegremente en un autobús. Un hombre calvo, con un abrigo largo, color púrpura, le había estrechado la mano en la calle y se había alejado sin decir una palabra. Lo más raro de toda aquella gente era la forma en que parecían desaparecer en el momento en que Harry trataba de acercarse.
- Es que acaso querían volverlo loco lo saludan y luego se van, seguramente lo confundieron. Dijo Lavender Brown mientras Parvati asentía a su espalda
- La verdad era muy desconcertante. Aseguro Harry – Pensé que imaginaba cosas. Comento Harry a nadie en particular
En el colegio, Harry no tenía amigos. Todos sabían que el grupo de Dudley odiaba a aquel extraño Harry Potter, con su ropa vieja y holgada y sus gafas rotas, y a nadie le gustaba estar en contra de la banda de Dudley.
- Espera Harry yo fui tu primer amigo. Pregunto Ron asombrado
- Bueno técnicamente el tercero. Dijo Harry mirando a un confundido Ron
- El tercero, pero si el libro acaba de decir que no tenías amigos. Pregunto Ron desconcertado
- No tenía, pero el primero fue Hagrid y el segundo Hedwig. Dijo Harry como si fuera lo más obvio del mundo
- Ah, tiene sentido. Dijo Ron restándole importancia
- Pero si te sirve de consuelo fuiste mi primer amigo de mi edad y de mi especie. Dijo Harry divertido
- Con eso me conformo. Dijo Ron divertido
- Es todo. Dijo Hermione cerrando el libro
- Terminamos de leer este capítulo, así que señor Potter vamos a revisarlo. Ordeno Madame Pomfrey
Harry iba a objetar, pero Ron y Hermione le dijeron por lo bajo mejor hazlo ya, cuando Harry se levantó para ir con Madame Pomfrey, sus padres, Ron, Hermione, Remus, Sirius y los Weasley y sus abuelos se levantaron para seguirlo, pero Madame Pomfrey les puso un alto y les ordeno a todos que se quedaran en donde estaban asegurándoles a todos que les informaría si algo estaba mal con Harry. Había pasado unos veinte minutos y los merodeadores habían estado hablando al igual que todos los demás en el gran comedor, Lily hablaba con sus padres y los padres de James hasta que Remus recordó algo que Andrómeda y Ted Tonks aún habían hablado con Sirius.
- Sirius, tienes que hablar con ellos, la pequeña Dora parecía muy dolida y enojada contigo cuando entraste a él gran salón y no creo que tu prima sepa la verdad aún. Aseguro Remus señalando a la chica y a sus padres
- Espera esa es la pequeña Nymphadora Tonks. Dijo James enternecido señalando a la chica que hablaba animadamente con sus padres – Valla cuanto ha crecido, esta hermosa. Aseguro James – Pareciera que fue ayer cuando íbamos a jugar con ella. Aseguro James enternecido
- Claro que es hermosa, es mi sobrina y se parece a mí. Bromeo Sirius de forma arrogante
- Es en serio Sirius tu familia lleva once años pensando que hiciste algo horrible tienes que aclararlo lo antes posible. Le dijo Remus con severidad – La pequeña Dora en verdad parecía furiosa cuando llegaste. Aseguro Remus preocupado
- No es para tanto Remus. Aseguro Sirius parecía como si quisiera evitar esa conversación el mayor tiempo posible
- Sirius, por amor a Merlín ya ve a hablar con tu prima y tu sobrina. Le dijo James de forma tajante
- De acuerdo, de acuerdo ya voy. Dijo Sirius alzando los brazos en son de paz
Sirius camino en dirección a la familia Tonks de forma cautelosa, mientras que los alumnos se alejaban a su paso algunos porque estaban asustados y otros porque estaban asqueados de su aspecto tan desaliñado.
- Hola podemos hablar Andy. Pregunto Sirius mientras frotaba sus manos en su sucia túnica de Azkaban con nerviosismo
Inmediatamente ambos padres se pusieron enfrente de sus hijas y alzaron sus varitas protegiendo a sus hijas ante las miradas atónitas y aterradas de todo el gran comedor.
- Mamá, Papá cálmense. Les dijo Dora saliendo de detrás de ellos y bajándoles las varitas un tanto preocupada – Es inocente, esto llego hace rato. Les dijo Dora tendiéndoles el papel que Remus le había dado
- Por amor a Merlín, Sirius no sabes cuánto me alegra que seas inocente. Dijo Andrómeda mientras Ted le daba palmaditas en la espalda para reconfortarla
- Pero como es posible Sirius. Pregunto Ted confundido – Tú eras el guardián, fallo el hechizo o que paso. Le pregunto Ted desconcertado
- No fallo. Aseguro Sirius con amargura y los Tonks lo vieron desconcertados y un tanto asustados – Yo no era el guardián, el verdadero guardián nos traicionó. Se podía percibir el dolor en el rostro de Sirius a la perfección
- Como lo siento Sirius. Aseguro Andrómeda abrazándolo – Nunca debí haber dudado de ti, debí saber que tú nunca traicionarías a James y a Lily, mucho menos debí pensar que pondrías en peligro a Harry. Se lamentó Andrómeda con los ojos llorosos
- No tenían forma de saberlo, no se lo dijimos a nadie. Aseguro Sirius lamentándose – Era obvio que creyeran que yo era culpable. Aseguro Sirius – Andy ¿Me dejarían hablar con mi sobrina un momento por favor? Pregunto Sirius de forma cautelosa viendo a Dora que todo el tiempo se había quedado callada y veía a Sirius con cierta cautela
- Por supuesto Sirius. Dijo Andrómeda un tanto nerviosa – Claro si tú quiere mi vida. Dijo Andrómeda acariciando la mejilla de Dora
- Claro. Dijo Dora un tanto incomoda y empezó a caminar dirigiéndose hacia los pasillos del castillo
Sirius y Dora estuvieron caminando por los pasillos alrededor de cinco minutos sin decir ni una sola palabra, Dora balanceaba sus brazos de adelante hacia atrás y daba pasos largos mientras jugaba a no tocar las líneas de los adoquines mientras Sirius la veía nerviosa.
- Bueno, pequeña Dora, Remus me dijo que estas enojadas conmigo. Dijo Sirius tratando de romper el hielo
- Eso te dijo. Le pregunto Dora confundida – Pues no es cierto. Aseguro Dora mientras se tropezaba y Sirius apenas alcanzo a sujetarla, pero ella se soltó con rapidez
- Entonces porque esa actitud pequeña Dora. Le pregunto Sirius con interés alzando las manos en señal de que no la iba a tocar
- Porque estoy muy confundida. Dijo Dora como si fuera obvio
- Porque, soy inocente, Dora. Le aseguro Sirius con vehemencia
- Yo no estoy tan segura de eso. Dijo Dora con dureza mientras se negaba a ver a Sirius a los ojos
- Como que no lo sabes yo no mate a esos muggles. Dijo Sirius dejando ver la locura que había arrastrado de Azkaban – Tampoco traicioné a James y a Lily y mucho menos puse en riesgo a mí ahijado. Aseguro Sirius
- Sabes tío Sirius te voy a contar un cuento, como los que tú me contabas cuando yo era niña pequeña. Dijo Dora sentándose sin dejar responder a Sirius – Había una vez, una rara niña, que vivía en un castillo, se caía todo el tiempo y hacia cosas raras con la mente, pero lo más raro en ella era que podía cambiar el color de su pelo, piel y ojos, así que no tenía amigos, no podía, porque alguien podría descubrir lo rara que era, además ella no conocía a nadie de la familia de su mamá porque todos la odiaban y ella no entendía por qué, ella estaba muy sola ni siquiera podía jugar con las personas que atendían su casa porque en cualquier momento ellos podían descubrir lo rara que era, la única persona que ella conocía de la familia de su mamá era un tío, su tío favorito. Aseguro Dora nostálgica
- Tú también eres una de mis personas favoritas en este mundo. Aseguro Sirius nostálgico
- Ese tío era el único que jugaba con ella además de sus papás, pero jugar con él era más divertido porque cuando venía a jugar con ella traía a sus tres amigos los cuales también eran muy divertidos, esa niña quería mucho a su tío y él decía que la adoraba, que ella no era rara que era especial, él le regalaba juguetes, dulces, jugaba con ella y le contaba historias increíbles de él y sus amigos en el colegio especial al que iba, pero estaban pasando cosas muy malas donde ella vivía y sus padres decidieron que era momento de regresar a donde ella había nacido, donde vivían los abuelos de la niña, que adoraban a la niña aun cuando sabía que ella era rara, incluso entonces su tío siguió visitándola y en el último año su tío trajo a una nueva amiga ella era muy linda y también muy agradable, si alguien le hubiera preguntado la niña habría jurado que su tío sería capas de cualquier cosa por sus cuatro amigos, cuando su tío salió del colegio la visitaba cada mes abecés con sus amigos y otras veces solo, hasta que de repente dejo de venir, la niña no sabía que había hecho mal, ni porque su tío ya no la quería, después se enteró que él trataba de arreglar las cosas malas que pasaban, su tío era un héroe. Aseguro Dora con orgullo – Pero un día encontró a su mamá llorando con un periódico en las manos y cuando su mamá se fue del cuarto ella entró y leyó lo que el periódico decía, que su tío había traicionado a dos de sus amigos, había matado a otro de sus amigos junto con otras trece personas y que por culpa suya había un bebé que se había quedado solo, ella no creyó nada de eso su tío quería a sus amigos y nunca les habría hecho daño. Aseguro Dora con la voz entre cortada parecía que estaba a punto de llorar pues tenía los ojos brillantes – Pero unos días después en otro periódico decía que una tía suya que ella jamás había conocido había lastimado mucho a dos personas y que ahora ellos ya no podrían estar jamás con su hijo y que esa mujer estaba tratando de ayudar a su tío y entonces ella lo creyó. Aseguro Dora muy arrepentida parecía que se acababa de quedar sin energía – Unos meses después de que encarcelaran a sus tíos ella regresó con sus padres a su vieja casa y conoció a dos niños que se hicieron sus amigos y pasaron los años y entonces ella entró al mismo colegio especial del que su tío le había hablado, pero ahí nadie la quería, la mitad de sus compañeros no la quería por ser hija de sus padres y la otra por ser sobrina de sus tíos, le tomo muchos años y mucho esfuerzo para que todos vieran que no era como sus tíos y termino odiándolos a ellos y a toda la familia de su madre, eventualmente entendió que su tío que decía adorarla solamente fingía quererla para que nadie supiera que era malo. Aseguro Dora parecía que le dolía mucho decir eso en voz alta – Pero resulta que eso era mentira. Dijo Dora triste se levantó y empezó a caminar de un lado al otro
- Porque es mentira Dora. Dijo Sirius desesperado poniéndose de pie – Yo soy inocente, no hice nada, no traicione a mis amigos y yo si te quería, te amaba, te ame desde la primera vez que te tome en brazos cuando eras solo una bebé recién nacida. Aseguro Sirius desesperado tomando a Dora de los hombros con fuerza
- Ni siquiera puedo verte a los ojos de la vergüenza tío. Dijo Dora agachando la cabeza muy avergonzada
- Porque pequeña Dora. Le pregunto Sirius relajándose un poco y levantándole la cara obligándola a verlo a los ojos
- Porque pasé diez años odiando y maldiciendo el nombre de alguien que aparentemente si me quería, debí haber sabido que todo lo que dijeron era mentira los siento mucho tío. Dijo Dora casi suplicando con la voz llorosa, pero en ningún momento soltó una sola lágrima
- Como ibas a saberlo Dora tenías ocho años. Le pregunto Sirius burlón
- En verdad lo siento mucho tío. Dijo Dora con la voz ronca – Perdóname por favor. Le pidió Dora casi suplicante
- No importa Dora. Dijo Sirius abrazando finalmente a su sobrina – Tú no tienes que pedirme perdón por nada, eras solo una pequeña niña que solo escucho lo que todos dijeron. Aseguro Sirius mientras se secaban unas lágrimas
- No debí creerlo. Aseguro Dora arrepentida
- Ya no importa, ya paso. Aseguro Sirius pasando su brazo sobre el hombro de Dora y empezó a caminar en dirección hacia el gran comedor – Ahora vamos a él gran comedor veamos si ya sirvieron la comida, me muero de hambre. Aseguro Sirius divertido
- Si la comida no está servida deberías aprovechar para ducharte tío. Le sugirió Dora – Pareces un espantapájaros. Aseguro Dora divertida
- No puedo esperar para ser guapo de nuevo. Aseguro Sirius soltando una carcajada
- Once años y sigues siendo tan vanidoso como cuando era una niña. Dijo Dora divertida
- Ser bellos nos da el derecho divino de ser vanidosos. Aseguro Sirius con falsa arrogancia – Algo que ya deberías saber, porque mira que bella eres pequeña Dora. Dijo Sirius tomando a Dora de la mano y haciéndola girar – O no me diga que no te habías percatado de que eres hermosa. Pregunto Sirius viendo a Dora incrédulo
- Claro que lo se. Aseguro Dora – Pero a diferencia de ti no lo tengo que decir a cada rato. Aseguro Dora divertida
- Me ofendes sobrina. Dijo Sirius llevándose la mano al pecho de forma dramática
- No te lo crees no tu. Aseguro Dora poniendo los ojos en blanco
- Si te soy sincero Dora la verdad es que pensé que te pondrías a llorar hace rato. Aseguro Sirius burlón
- Por Merlín no seas ridículo, yo no lloro. Aseguro Dora con mucha seguridad
- Perdone usted la ofensa señorita. Se disculpó Sirius falsamente mientras llegaban al gran comedor
