El día de la Independencia

Brook tomó una bocanada de humo de cigarro de forma melancólica mientras observaba la festiva escena que lo rodeaba. Una de las vecinas de la calle Whole Cake Drive y sus hijos habían organizado una barbecue en el parque público de Tottoland para conmemorar el Seis de Julio e invitado a todos los vecinos a comer unos deliciosos hot dogs, hamburguesas, costillitas con salsa BBQ e incluso versiones veganas de los mismos platillos para que todos pudieran comer y celebrar. Así mismo su hija Pudding y su Sanji habían preparado varios pasteles tradicionales, postres y otra de sus hijas había conseguido una maquina de karaoke y una piscina inflable con globos de agua. Varios vecinos y personas de otras partes habían asistido aquel parque, sin importarles siquiera que a pocos metros de ese lugar hubiera ocurrido aquel macabro suceso de la turista japonesa del brazo amputado ni todas esas desapariciones extrañas. Brook apretó los dientes tras sacar el cigarro de su boca, pensando en lo infructuoso que había sido el tratar de indagar información sobre el caso de aquella chica por medio de su hermano, pues Izo se negó rotundamente a responderle la mayoría de sus preguntas y las pocas pistas que obtuvo de el no eran para nada conclusivas.

Así mismo se había reportado otra desaparición de un predicador ambulante llamado Enel Santos. Aquel hombre se había ganado una pésima reputación en el pueblo por haber establecido una secta donde se autoproclamaba dios, líder y profeta, engatusando a inocentes y obligarlos ser sus esbirros, repartiendo panfletos y haciendo demostraciones públicas de sus supuestos "milagros". Sin contar que por las noches se ganaba la vida como comediante de stand up imitando a Eminem y otras celebridades. Toda una joyita aquel tipo. Sin embargo, por más ególatra, embustero y estrafalario que fuera ese tal Enel, seguía siendo un hombre capaz de sentir dolor y con seres queridos que lo estaban buscando. Brook suspiró tomando otra bocanada de cigarro.

Lo único que le había aclarado aquel interrogatorio era que el crimen de la chica japonesa y probablemente las demás desapariciones habían acontecido en algún domicilio de la Whole Cake Drive. Aquella larga cuadra tenía dieciséis casas particulares y dos edificios de apartamentos. Brook veía difícil tratar de interrogar a todos los habitantes del vecindario y aún más, tratar de sacar una conclusión sobre quien de ellos era el criminal que el buscaba. Y si bien, a través de observaciones y algo de información proporcionada por las redes sociales de algunos de sus habitantes, Brook había hecho un perfil de casi todos los habitantes necesitaría apoyo de parte del departamento de policía para proseguir con su investigación, sin seguir cometiendo actos de naturaleza legalmente cuestionable como el interrogatorio a los hermanos Imai. Por el momento su único colega que parecía estarlo tomando en serio era el joven policía Zoro Roronoa, quien estaba viendo de cerca la situación.

Inicialmente la hipótesis de Zoro respecto a las desapariciones fueron relativamente conservadoras, atribuyéndolas a casos aislados entre si; sin embargo, forme fue recabando más información junto a Brook Zoro comenzó a especular la posibilidad de que se tratara de una serie de crímenes de odio. Sin embargo, después de ver un breve análisis de las víctimas, fue descartada esa hipótesis por la amplia gama de perfiles que poseían las víctimas, habiendo personas de toda edad, raza, clase y orientación sexual, dentro de aquella lista de desapariciones, cuyo único punto en común fue haber tenido la mala suerte de caminar por la Whole Cake Drive. Ahora, tanto Brook y Zoro estaban convencidos aquellas desapariciones pudieran atribuirse a un asesino en serie bastante oportunista. Sin embargo, a ambos les resultaba difícil establecer quien de aquellos habitantes de ese idílico barrio clase mediero, donde todos parecían conocerse entre si y tener vínculos amistosos fuertes pudiera ser capaz de cometer semejantes fechorías, ni con que intención.

- Disculpe señor, esta no es un área de fumadores. – Dijo suavemente la señora Linlin, interrumpiendo sus pensamientos.

Brook contempló a la señorita Linlin por unos momentos. Su rostro parecía el de una mujer de cincuenta y cacho, bastante regordete como todo su cuerpo, vistiendo una falda color algodón de azúcar y un tank-top floral de similar tono. Sus labios se encontraban maquillados con un rojo sangre bastante brilloso el cual hacía juego con sus uñas acrílicas. Parecía que pese a los años y su obesidad aquella mujer se esforzaba por mantener cierto aire de juventud y buena apariencia.

- Oh, lo lamento. Olvide las reglas de este parque. – Contestó Brook mientras aplastaba el cigarrillo en el piso, solo para después recogerlo y ponerlo en el bote de basura más cercano. ¡Antes muerto que cochino!

- Es natural olvidar en medio del festejo, sin contar que en nuestra generación no existían tantas leyes anti-tabaco e incluso las drogas fuertes estaban sin regulación. ¡Uno podía echarse un porro en un concierto y nadie decía nada! – Exclamó Linlin.

- Supongo que los tiempos cambian, han sido décadas desde mi último concierto de rock…

- Oh, me imagino. Tras la adolescencia dejé esos conciertos para enfocarme en mi familia. Mi primer hijo nació poco después de que cumplí la mayoría de edad. Así que no pude darme el lujo de rocanrolear para siempre.

- Bueno, no tengo hijos, pero también tuve que dejar mi vida de rock and roll atrás cuando mi familia se asentó en Estados Unidos. – Dijo Brook.

- Oh, así que eres extranjero…

- ¡Yohoho! Aunque no lo crea nací en Austria. Aunque debo de aclarar que mi madre es brasileña y mi padre había pasado gran parte de su vida en Brasil. Ambos tocaban en un club nocturno en Sao Pablo donde se conocieron y después de un tiempo mi padre decidió retornar junto con mi madre a Austria y tras algunos inconvenientes familiares terminamos por emigrar a Estados Unidos. Yo tenía quince y tuve que ayudar mucho a mi familia con los gastos de la casa en ese momento y luego una vez más o menos establecidos me dedique por completo a los estudios universitarios. – Dijo Brook con orgullo de sus orígenes.

- ¡Oh! Se nota que eres intelectual. ¿Y de que universidad te graduaste?

- North Blue State College, con un master en criminología.

- ¡Ah! ¡Mi hija Amande también estudió allí! Estudió criminología un par de semestres, pero al final, opto por leyes. Trabajó en un buffet de abogados como abogada penal, pero recientemente se retiró y ha comenzado a ayudar al negocio de la familia. Creo que te gustaría conocerla, esta en mi casa terminando de preparar algunos postres para traer aquí. Si quieres me puedes acompañar por ella y conocerla en persona.

- No sería mala idea. – Dijo Brook, interesado por conocer a una mujer (presuntamente soltera y guapa) que le pudiese dar una buena conversación y quizá incluso una cita.

- ¡Magnifico! Tu solo sígueme y en un rato estaremos en mi casa. – Contestó Charlotte Linlin.

Brook solo sonrió encantado con la señora Charlotte y deseoso de conocer a su hija, sin siquiera sospechar de la trampa de la que estaba a punto de hacerse víctima.

XXXXX

¿Creyeron que iba a dejar este fanfic inconcluso? ¡Por supuesto que no! ¡Muahahaha!

¿Qué le esperará al pobre Brook ahora qué esta a merced de Linlin y sus secuaces? ¿Hará algún nuevo descubrimiento? ¿O solo será la próxima víctima?

Muchas gracias a Monnie´s por sus lindos comentarios, espero te encuentres muy bien.

¡Saludos a todos!