Disclaimer: Hacía días que no veía a Naruto… y lo vi por el chat de una tal Haru! Encima de que nos hemos pasado un montón de tiempo buscándole… Eso me recuerda que Naruto y todos sus personajes siguen siendo propiedad de Masashi Kishimoto v_v
Beta: aazwj2 & Nare
Advertencias: Shonen ai
Naruto
Con la voz de su madre en la lejanía, comenzó a respirar pesadamente mientras recuperaba la consciencia. Sintiendo algo cálido junto a su pierna, se giró levemente, encontrando un gato ahí, acurrucado junto a él, y que en ese momento levantó la cabeza para mirarle. ¿Desde cuándo había un gato en casa? ¿Estaba soñando aún? Debía de ser así, porque él no lo había traído. Algo aturdido aún, le rascó la cabeza y por detrás de las orejas, sonriendo para sí cuando comenzó a ronronear.
Entonces escuchó también a Menma por el pasillo, haciendo unos sonidos que intentaban imitar un motor. Fue en ese momento que empezó a recordar cómo había llegado ahí, y cayó en la cuenta de que él no se había echado encima la manta que le cubría.
Respiró profundamente tras apoyar la cabeza en el respaldar del sofá, cerrando los ojos por un segundo más, con un olor un tanto intenso invadiéndolo todo. No tenía ni idea de qué era, y con la curiosidad guiándole, tensó todo el cuerpo y se levantó de ahí. Al menos ya no le dolía tanto la cabeza, aunque aún sentía un leve dolor pulsante en la sien.
Dio un largo bostezo y se pasó un dedo por los ojos para quitarse las legañas mientras iba por el pasillo, y por un momento se quedó inmóvil bajo el marco de la puerta de la cocina, observando la escena: su madre estaba de espaldas, hablando de alguna de las trastadas que había hecho Menma al tiempo que fregaba en la pica… mientras Sasuke estaba frente a los fuegos, removiendo algo en la olla.
Le llamó la atención que tuviera el pelo mojado. ¿Tanto tiempo había estado durmiendo que le había dado tiempo a ducharse? Y la ropa que llevaba… ¿era de él? O Sasuke tenía una igual, cosa que dudaba… O la camiseta naranja que llevaba puesta era suya.
Apretó fuertemente los labios, sintiéndose avergonzado. No había sido su intención quedarse dormido, mucho menos dejar a Sasuke solo con su madre y con el torbellino.
—Hey… ¿qué hacéis? —saludó para hacerse notar al entrar.
—Hey —le devolvió el saludo Sasuke.
—Buenos días, bello durmiente —se mofó su madre, secándose las manos.
Lentamente, se acercó a Sasuke, acariciándole el brazo, y le dio un beso en la mejilla.
—Lo siento —le dijo en un susurro.
—No pasa nada —le sonrió levemente.
Por un momento, se quedó atrapado en esos ojos que no paraban de moverse, escudriñando su cara. Cada vez que hacía eso sentía que le burbujeaba algo por dentro. Así que, antes de que le diera tiempo a que le subieran los colores, le dio un apretón en el brazo antes de dirigirse a saludar a su madre, dándole a ella un beso también.
—¿Cuándo has llegado?
—Hace rato ya —rio por lo bajo.
Y con cara de pícara, le dio un leve codazo en el abdomen, señalando con los ojos hacia atrás, consiguiendo que, ahora sí, sintiera el rubor subirle hasta arriba.
"Sí… ya sé que es guapo…", rodó los ojos.
—Nos hemos encontrado en el parque —le explicó Sasuke, ajeno al mensaje silencioso de su madre.
—Sí —corroboró ella—, y Menma se estaba portando fatal.
—¿Y eso? —se giró a mirar a Sasuke.
El susodicho se quedó estático durante unos segundos tras los cuales fijó de nuevo su atención en la olla.
¿Estaba huyendo de darle una respuesta? ¿Qué había pasado?
—No tiene importancia —respondió Sasuke, encogiéndose de hombros.
—¿Cómo que no? —rebatió ella. —Naruto, te he dicho un montón de veces que lo malcrías demasiado. Ahora cuando venga le tienes que decir que a la próxima se porte bien. Si no fuera porque lo conozco, hubiera pensado que lo estaban matando conforme se ha puesto a llorar en medio de la plaza.
No pudo sino suspirar, devolviéndole la mirada a Sasuke, que seguía esquivándole la mirada, como si no estuviera ahí escuchándoles. Debía de haber pasado un mal trago si había tenido que lidiar con Menma en uno de sus berrinches.
—¿Qué ha hecho…? —preguntó con cierto temor.
Le daba pavor saber la respuesta.
—¿Que qué ha hecho? —pareció encenderse su madre.
—Son cosas de críos. De verdad, no pasa nada —quiso restarle importancia Sasuke.
—Y una leche cosas de críos —contradijo ella. —Le ha tirado el yogur todo encima porque al niño no le daba la gana comérselo y luego se ha puesto a gritar como un desesperado, corriendo por la plaza —explicó.
Y sintiendo que se le congelara el cuerpo, se giró hacia Sasuke de nuevo, con la remota esperanza de que su madre estuviera exagerando. En cambio, Sasuke permaneció callado, y notó como comenzaba a ponerse rojo…
—¡Menma!
¡Era increíble! Con lo bien que se portaba con él, y en el momento que le quitaba los ojos de encima, todo eran gamberradas.
El enano se asomó por la puerta, escondiéndose tras el marco, y con cara de saber por qué lo estaba llamando, pues ya traía esa cara de circunstancia que en otro momento le hubiera hecho reducir su enojo.
Pero hoy no.
—Ven aquí y siéntate —le dijo al tiempo que colocó una silla junto a ellos.
Hizo su mayor esfuerzo por controlar los nervios y no salir a buscarlo él mismo porque sabía que entonces el crío saldría corriendo, comenzaría a llorar, y ya sería imposible razonar con él.
Por eso permaneció firme hasta que Menma entró por su propio pie, mirándole de reojo con un puchero, muy seguramente previendo la reprimenda que le iba a caer.
Una vez se sentó, se quedó con la cabeza gacha, en silencio, las manos entrelazadas sobre sus piernas.
Naruto tomó aire profundamente. No le gustaba nada tener que regañarle… Pero tenía que aprender a respetar a todo el mundo por igual. Más aún a Sasuke por si se volviera a dar el caso de que tuviera que quedarse con él alguna otra vez.
Así pues, acuclillándose para quedar a su altura, trató de controlar el tono de su voz y que no se asustara, pero que aún así entendiera que esto no era un juego.
—¿Es verdad que le has tirado el yogur encima a Sasuke?
Tanto tardó Menma en contestar, levantando la cabeza en busca de su abuela como pidiendo auxilio, que por un momento sintió que le iban a vencer los nervios.
—Sí… —contestó en un murmullo.
—¿Y te parece bien?
De nuevo, volvió a quedarse en silencio, apretando los morros y frunciendo el ceño. Pero tardó algo menos en contestar, aunque esta vez sólo negó con la cabeza, no queriendo vocalizar.
—Y entonces, ¿por qué lo has hecho?
Si algo debía reconocerle al niño, era la entereza con la que estaba recibiendo la regañina: a pesar de que ya comenzaban a caerle las lágrimas, se mantuvo estoico sin romper a llorar.
—Naruto… —lo llamó Sasuke, poniéndole la mano en el hombro.
Y ya sabía que a cualquiera se le removerían las entrañas de verlo así... A él tampoco le gustaba. No obstante, no podía dejar que creyera que podía portarse mal si él no estaba presente.
—¿A ti te gustaría que te hiciera eso Sasuke? —le preguntó en un tono un poco más suave.
—¡Nooo! —exclamó más con miedo que con enfado.
—Pues que sea la última vez. ¿Le has pedido perdón?
Aunque la pregunta iba dirigida al niño, se giró a mirar a Sasuke por encima del hombro, quien asintió con cara de circunstancias, y acto seguido se giró a su madre quien corroboró asintiendo también.
—Pues va, dale un besito para hacer las paces y a la bañera.
Y sin más, se puso en pie y se hizo a un lado para dejar que el niño hiciera lo propio, sorprendiéndose de que esta vez no tuvo que esperar a que hiciera lo que le había mandado. A prisa se acercó a Sasuke, le agarró del pantalón, y cuando, Sasuke se acuclilló no sólo le plantó un beso bastante fuerte en la mejilla sino que también le dio un abrazo. Aquel debió quedarse un poco sorprendido también pues le llevó unos segundos reaccionar y devolverle el abrazo.
Naruto ya pudo respirar satisfecho, tras mirar a su madre y ver que estaba sonriendo con la escena.
—Va —le dijo Sasuke al torbellino, devolviéndole el beso—, a bañarse.
Y tras darle una suave palmada en el culo, Menma salió corriendo de la cocina riendo de nuevo.
—Lo siento —volvió a disculparse.
—Ya te he dicho que no pasa nada.
De repente, sintió que le cayera encima todo el cansancio acumulado, dejando escapar un profundo suspiro. Con una mano se apoyó en Sasuke, y juntó la frente con la de él, cerrando los ojos. Vagamente fue consciente del momento en que su madre salió de la cocina hacia el cuarto de Menma. Y de igual modo, sintió como si su mente no estuviera ahí cuando se abrazó a la cintura del otro.
—Gracias —le dijo en un murmullo.
—No hay de qué —le contestó el otro, poniendo una mano en su nuca.
Por un momento sintió como si fuera a quedarse dormido de nuevo, al creer que había perdido la consciencia por un segundo, regresando al presente con el beso que le dio Sasuke en la sien.
Se sentía completamente perezoso, así, abrazado a él. Si bien hizo su mayor esfuerzo para ser consciente del cuerpo del otro y vencer la pereza.
—Échate un rato más —le dijo Sasuke, como si es que pudiera leerle el pensamiento. —Aún queda un rato para cenar.
—¿Qué estás haciendo? —quiso echar un vistazo por encima de su hombro.
Pero había puesto la tapa.
—Sorpresa —le contestó divertido, alargando media sonrisa.
—Podríamos haber pedido algo a domicilio, no hacía falta que te pusieras a cocinar —puso un puchero.
—Ya me ha dicho tu madre que te da pereza cocinar —rió por lo bajo.
—Chivata… —pronunció aún más su puchero.
De nuevo, en contra de su voluntad se le cerraron los ojos cuando Sasuke empezó a pasearle la mano por la nuca, sintiendo como corrientes eléctricas recorriéndole por medio cuerpo. Y no pudo retener otro suspiro.
—Va, vete a dormir un rato —le dio un beso en la mejilla.
Y esta vez decidió seguir su consejo. Más que nada porque sentía que si permanecía así, abrazado a él y dejando que le siguiera repartiendo caricias… Se iba a quedar dormido de pie.
Sasuke
En silencio, observaba a Naruto hablar con su madre y el niño mientras cenaban. Era algo pronto para Sasuke, pero supuso que así su madre podría marcharse antes, a tiempo para que Menma se fuera a dormir no demasiado tarde.
Aquéllos ya se estaban comiendo las patatas fritas y las salchichas que había hecho como segundo plato… Pero Sasuke prefirió levantarse y ponerse un poco más de sopa.
Como al parecer Naruto se preocupaba bastante de la alimentación de Menma —en contra de lo que había pensado en un primer momento—, había encontrado ingredientes suficientes para hacer un caldo decente, y prefería eso antes que la carne y los fritos.
De cualquier modo, Sasuke se sentía algo extraño cenando en el salón hoy, con la presencia de la madre de Naruto. No es que estuviera esperando que ocurriese algo desagradable, pero aún seguía un poco en shock por lo que había pasado en el parque y por el hecho de que ella se estuviera tomando toda la situación tan bien.
En ningún momento le había hecho ninguna pregunta extraña ni ningún comentario fuera de tono que le hiciera pensar que no le agradaba que estuviera saliendo con su hijo, a pesar de que hasta ahora sólo se hubiera relacionado con mujeres. Sí que le había hecho las típicas preguntas que hacían los padres cuando sus hijos les presentan a alguien nuevo: qué has estudiado, a qué te dedicas, si vives solo, si tienes hermanos… Lo normal, vaya.
Todo esto mientras Naruto había estado durmiendo, no teniendo más alternativa que interactuar con ella. No es que no le pareciera simpática, lo contrario. Incluso había ido directa al cuarto de Naruto para sacarle algo de ropa nada más entraron por la puerta del piso para que se pudiera ir a duchar y quitarse todo el pringue del pelo, y poder echar a lavar su ropa. Sin embargo, no podía evitar sentirse tenso de que quizá, en cualquier momento, pudiera sacar algún tema relacionado con Naruto y su recién descubierta sexualidad… Y no quería hablar de esos temas con ella. Menos aún cuando ni siquiera lo había hablado con Naruto mismo.
Aunque el susodicho no había parado de echarle miraditas desde que se despertó. No sabía muy bien si es que al bobo le gustaba que llevara su ropa puesta, todo lo contrario, o que quizá estuviera pensando en qué tipo de contenido para adultos harían una vez los dejaran solos.
—Y contadme, chicos —lo sacó de sus pensamientos aquélla. —¿Cómo os habéis conocido?
Apretando fuertemente los labios, Naruto se le quedó mirando a los ojos, sus mejillas encendiéndose por momentos. ¿No quería contestar? ¿O no se esperaba una pregunta así de su madre?
—Estábamos tomando unas copas en el mismo sitio —omitió el lugar exacto, no estando seguro cuánto podía contar—, y salí a fumarme un cigarro y se puso a despotricar a mi lado —le dedicó media sonrisa al otro. —Empezamos a hablar, y no pasaron ni diez minutos cuando me dijo que no podía vivir sin mí.
—¡Hey! —al fin saltó Naruto. —¡Eso no es verdad! —negó vehemente, rojo como un tomate.
—¿Ah, no? —arqueó una ceja, intentando que no se reflejara en su rostro lo gracioso que le parecía.
Entonces su madre estalló en una carcajada que había estado intentando retener, dándole a Naruto una palmada en el hombro, quien se cruzó de brazos, hundiéndose en su asiento abochornado. El niño acompañó la risa de la mujer también, seguramente sin entender nada de lo que estaban hablando.
Todo era un poco surrealista para Sasuke, a decir verdad. En casa de sus padres, ni siquiera se podía mencionar nada relacionado con el colectivo. Enseguida su padre saltaba a insultar y a despotricar contra todo aquello que no fuera heteronormativo, y por eso aún no había tenido el valor de decirle a sus padres nada sobre sus preferencias. Quizá su madre fuera un poco más comprensiva, pero él…
Por suerte para Sasuke, encontró trabajo incluso antes de terminar la carrera, así que pudo marcharse de casa y no tener que escuchar comentarios hirientes casi a diario. Sentía que se le clavaran mil agujas en el pecho cada vez que su padre insultaba a alguien por "maricón".
Naruto tenía mucha suerte de poder compartir todo esto con su madre.
—¡Ay, Naruto! ¡No te pongas así! —le dijo ella, dándole un abrazo y un beso.
—Sois mala gente… —contestó el otro con la boca pequeña.
Sintiendo un calorcillo recorrerle el pecho por la escena, sonrió al bobo que tenía delante y decidió recoger los platos que estaban vacíos para llevarlos a la cocina. Necesitaba un cigarro.
—¡Ah, espera que te ayudo! —quiso levantarse a prisa ella.
—No hace falta. Voy a fumar.
Eso era otra cosa que le sorprendió de Naruto y que le daba algo de envidia: el cabrón sólo fumaba cuando salía con alguien por ahí.
¿Cómo podía aguantar el mono durante la semana?
Dio un suspiro al tiempo que dejaba los platos sucios en la pica, y salió a la galería para abrir la ventana. Aún no se había encendido el cigarro cuando Cleo llegó corriendo, maullando como si no lo hubiera visto en días. Una suave risa se le escapó al tiempo que se acuclillaba.
—¿Qué pasa, monina? —la acarició por el lomo.
Aquélla hizo un suave maullido a modo de respuesta tras el cual comenzó a pasearse por delante de él para que la siguiera acariciando. La pobre parecía haber estado escondiéndose hasta ahora, pues no había tocado el pienso del comedero.
—¿Te ha asustado el niño? —preguntó en voz baja.
A lo que la gata contestó apoyándose en su rodilla, estirándose para llegar a restregarle la cabeza en la cara y comenzó a ronronear.
—Sí, ya lo sé… Ahora te pongo tu comida —sonrió.
Y como si realmente le hubiera entendido, se volvió a bajar y se sentó junto a su comedero, su ronroneo más intenso mientras esperaba meneando la cola, su mirada intensa fija en él.
Divertido, volvió a cerrar la ventana para que no se le ocurriera saltar, y sacó de la bolsa que había traído un sobre de comida húmeda. Realmente debía de haber estado hambrienta pues no pudo esperar a que terminase de echársela, que ya empezó a meter el hocico.
En eso estaba cuando escuchó unos pasos acercarse, y apareció Naruto por el marco de la puerta, haciendo que por un momento la gata se encogiera, lista para salir corriendo. Pero al parecer le venció el hambre.
—¿Estás bien? —le preguntó Naruto.
—Sí, ¿por? —contestó extrañado mientras acariciaba a la gata.
—No, por nada —se cruzó de brazos y se apoyó con el hombro en el marco. —Por un momento me ha dado la impresión que algo te ha molestado y por eso te has ido.
Sin entender bien a qué se refería, siguió acariciando a Cleo de forma un poco ausente al tanto que intentaba recordar si habían dicho algo que realmente le hubiera podido hacer saltar alguna chispa… Pero más allá de la pregunta de su madre…
—Ah… —se quedó por un momento con los labios entreabiertos.
Entonces se acordó de lo que había estado pensando acerca de su familia… Y quizá sí que algo inconsciente pudiera haber sido el motivo de que se levantase.
¿Cómo se había dado cuenta?
—No es nada —se irguió para acercarse a la ventana. —Me estaba acordando de cosas.
De nuevo, abrió la ventana y se recostó sobre el poyato, ahora sí encendiéndose el cigarro.
—¿Qué cosas? —insistió aquél.
Tomando aire, observó cómo Naruto se acercó más a él, metiendo las manos en los bolsillos del pantalón, y se apoyó en la pared justo a su lado, con la mirada clavada en él.
Y quería contárselo, pero…
—No quiero fastidiar la noche —sonrió levemente. —En otro momento te lo cuento.
Viendo que Naruto fruncía el ceño, Sasuke se giró para dar otra calada, y se quedó mirando lo que había frente a él en la ventana: justo debajo, había un parking descubierto que creía era del bloque que había enfrente; a la derecha tenía un recinto que parecía de una empresa constructora, pues había montones de lo que creía que era arena; y a la izquierda, podía intuir el campo abierto, con el mar a los lejos reflejando la luna.
Por un instante se tensó entero cuando sintió que Naruto se pegaba a él, pasando un brazo por su abdomen, pero enseguida se volvió a relajar cuando vio que simplemente se abrazó a él, apoyando la barbilla sobre su hombro.
—Sabes que puedes contarme lo que te preocupe, ¿verdad? —le dijo en un murmullo.
Sasuke se giró un tanto para poder mirarle… Y Naruto, sin moverse de donde estaba, alzó la vista con un puchero, el labio inferior sobresaliéndole más por cada segundo que tardaba en contestar.
—No seas bobo —no pudo evitar reír por lo bajo. —Claro que confío en ti.
—Yeeyyy —sonrió ampliamente.
Era ese tipo de sonrisa que a Sasuke le fascinaba: sincera, pura y feliz. Casi casi como la de un niño pequeño.
No pudo evitar acompañar la risa del otro cuando empezó a reír entre dientes.
Si bien el gesto alegre de Naruto se fue tornando en uno más pícaro.
—¿Eso significa que podemos hacer cositas esta noche? —preguntó con voz sugerente, moviendo las cejas.
Y ni corto ni perezoso, le sobó con una mano por el pecho.
—Puff…
Y la risa se le escapó en contra de su voluntad.
Sí… Naruto debía de haber estado pensando en esto cada vez que se había quedado mirándole absorto durante la noche.
—No adelantemos acontecimientos —le dijo divertido.
—Jmmm… —gruñó volviendo a poner un puchero.
De verdad, en ocasiones así parecía un niño malcriado. Aún y todo, aún sabiendo que debía de ser consciente del chantaje emocional que le estaba haciendo con esos gimoteos… No podía sino sentirse apreciado de alguna manera. Esas muecas no las hacía sino en la intimidad, y ni siquiera eso, mayormente. Si no le hubiera sacado los colores delante de su madre, no hubiera puesto un puchero en toda la noche.
—Eres un chantajista —le dijo antes de darle un beso en la frente.
—Tú eres el chantajista —rebatió balbuceando.
—¿Yo? —rió incrédulo.
—Si, tú —dijo frotando la cara por su hombro. —Te pones mi ropa, usas mi champú… Me gusta como hueles y no me dejas hacer nada… You are no fun.
Sin poder dejar de sonreír con algo de malicia, terminó de fumarse el cigarro, haciendo que el otro se tuviera que apartar un poco cuando se irguió para cerrar la ventana.
Pero no dejó que se alejara demasiado: con ambas manos, lo agarró bien fuerte de las nalgas y lo atrajo hacia sí, juntando bien sus cuerpos, Naruto mirándole con sorpresa.
—Repíteme eso luego —le dijo en murmullo.
Le besó tenuemente en los labios no queriendo intensificarlo principalmente para que no tuviera que soportar el espantoso gusto del tabaco. También estaban su madre y Menma por ahí…
Sin embargo, quien le hizo dar un respingo y separarse de él fue Cleo, que se restregó por su pierna maullando de nuevo.
.
.
.
Continuará
06/12/22
Uolas! ^w^)/
Paso rápidamente a dejar este capítulo por aquí! ≧3≦
Se acercan semanas complicadas de entrega de trabajos y los exámenes están a la vuelta de la esquina… Aviso por si acaso tardo un poco en subir la siguiente actualización x_x
Así que nada, eso, nos seguimos leyendo! n_n!
P.D. Lila, no me cansaré de darte las gracias por todo el apoyo que me estás dando! ;A; Doumo arigatou! ≦3
