Disclaimer: Naruto y todos sus personajes siguen siendo propiedad de Masashi Kishimoto
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Sasuke
Sintiendo como si se cayera al vacío, tomó una bocanada de aire al tiempo que abrió los ojos de golpe. No fue sino hasta que focalizó la vista y vio dónde estaba, que se dio cuenta de que su sobresalto se debía a que Naruto se estaba acomodando a su espalda, y ahora le abrazaba, estrechándole con cuidado.
—Hmmm… —medio gruñó descontento.
Apenas entraba luz en el cuarto, por lo que no debían de ser ni las ocho de la mañana. ¿Qué hacía despierto tan temprano?
—Perdona —murmuró Naruto.
Casi como si se pusieran de acuerdo, ambos suspiraron profundamente.
—¿No puedes dormir? —le preguntó en un susurro, volviendo a cerrar los ojos.
Tan sólo movió la cabeza lo mínimo indispensable para dejar que Naruto colase el brazo por debajo y que pudiera acercarse más.
—Tenía que ir al baño.
—Hmm…
Con otro suspiro, se levantó para ir a relajar la vejiga él también. La mención de la palabra "baño" le hizo ser consciente de que él también necesitaba ir.
Fue con lentitud y pasos torpes, teniendo la misma sensación de estar borracho, algo mareado y sin saber muy bien cuál era su derecha y cuál su izquierda. Incluso se debió de quedar dormido algunos segundos, sentado en el váter, pues volvió en sí al notar cómo se le escurría la cabeza, apoyada en la mano.
Aunque fue porque empezaba a sentir el frío, más que por el sueño, lo que le hizo apurarse en limpiarse bien y volver a la cama, y se tumbó en el mismo lugar que estaba antes. Y viendo que Naruto seguía despierto, le agarró el brazo para que le abrazase y le hiciera entrar en calor más rápido.
Entonces fue Naruto quien suspiró, estrechando el abrazo y juntando sus cuerpos aún más, y le pasó una pierna por encima, enredándola con las suyas.
—¿Estás cómodo? —preguntó con cierta mofa.
—Uhum.
No pudo sino sonreír para sí, sintiéndose a gusto al verse envuelto en esa plácida calidez. Ya no sólo era el cuerpo del otro, transmitiéndole calor a lo largo de su espalda, si no también su respiración, chocando contra su cuello, y la mano que empezó a pasear por su pecho, el costado y el abdomen.
A punto estaba de quedarse dormido de nuevo cuando notó el tacto de Naruto bajar por su vientre, rozando su sexo tenuemente, volviendo a subir por donde había bajado. Apenas tuvo tiempo de reaccionar, tan sólo llegando a apretar los ojos para entreabrirlos después, en un intento de traer su consciencia de vuelta, sintiendo que su cuerpo comenzase a arder.
—¿Estás despierto? —le susurró aquél al tiempo que seguía paseándole la mano por el vientre.
—Como para no estarlo…
De repente, Naruto se quedó inmóvil.
—¿Te ha molestado?
Por qué podía pensar Naruto que le molestara que le tocase, era algo que se le escapaba a esas horas de la mañana.
Lentamente, se giró lo suficiente como para llegar a mirarle, y de igual modo llevó la mano a la nuca de aquel bobo para atraerlo y besarlo. No tuvo que insistirle, pues en el momento en el que se ladeó un tanto más, Naruto acudió a él.
No sabía cuánto tiempo debía de llevar despierto, pero Sasuke aún se sentía entre dos aguas, con un pie a cada lado de la consciencia. Por eso no hizo por intensificar el beso, pero aún así puso toda su voluntad para que Naruto captase el mensaje.
—¿Tú qué crees? —le preguntó cuando se separó.
—No lo sé si no me lo dices —le respondió antes de inclinarse otra vez.
Naruto le dio un beso suave y corto, tras el que se apartó lo justo para que pudiera mirarle a los ojos. Claramente esperando por una respuesta.
No sabía si le estaba hablando en serio, pero cuando se inclinó otra vez para besarle, le puso la mano en el cuello para que no se volviera a apartar, y le agarró la mano, llevándola hasta su sexo, apretando levemente para que no le quedaran más dudas, tras lo que le acarició él también, por el hombro y hasta donde alcanzaba.
A partir de ahí fue todo un poco confuso para su mente, que aún no terminaba de despejarse, pero aún así plácido según pasaba el tiempo y comenzaba a ser más consciente. Era tan agradable que no entendió en un primer momento por qué narices Naruto se apartó del beso, quedándose inmóvil con la frente sobre su hombro.
—¿Qué pasa? —preguntó tras un silencio demasiado largo en su opinión.
—Quiero hacerlo contigo —susurró.
Entonces fue cuando su cerebro pareció despertar de golpe, siendo consciente de todo el peso de Naruto sobre él, y que ahora apretaba sus caderas… Dándose cuenta de que se había colocado entre sus piernas…
Y aunque entendía cuál podía ser el conflicto por el que quizá estaba pasando Naruto, para él era algo tan natural que ni siquiera merecía la pena detenerse en ese pensamiento.
Por eso alzó las piernas un tanto más, apretando a Naruto entre ellas, al tiempo que le agarró con medida fuerza del pelo para hacerle levantar la cabeza y poder llegar a besarle de nuevo. Y por si acaso no captaba el mensaje, intensificó el beso con ardor, abrazándolo por los hombros con un brazo, llevando la otra mano hasta sus nalgas, apretándolo contra él.
Y cuando vio que Naruto se unía a ese fervor, lo rodeó con las piernas, y le puso las manos en la cara para apartarle un poco.
—¿Crees que podrás quedarte quieto si te lo pido?
—Sí —reforzó su respuesta asintiendo.
Vio en esos ojos claros y cristalinos la determinación de quien se ha propuesto una meta vital.
Su corazón debió de olvidarse de latir por un momento pues sintió como si le faltase el aire, pero cuando se recuperó, acudió como magnetizado a sus labios, besándole de nuevo con pasión.
Volver a casa por la tarde, sin Naruto, iba a ser todo un fastidio.
Naruto
Cuando comenzó a recuperar la consciencia, sonrió para sí al sentir a Sasuke entre sus brazos, de espaldas a él. A lo largo de su torso notaba toda su espalda pegada a él. También tenía una pierna pasando por encima de las del otro, y no pudo sino suspirar profundamente, encontrándose de lo más confortable.
Aún escuchaba de forma algo lejana la música instrumental que había puesto Sasuke después de hacerlo y antes de volver a caer dormidos.
Entreabrió los ojos y permaneció unos minutos respirando pausadamente, y puso la mano libre en plano contra el pecho de Sasuke, sintiendo bajo su tacto cada latido y cada respiración.
Por momentos le parecía que todo había sido un sueño demasiado vívido, pero la música le hacía recordar que, no, no lo había imaginado.
Cerró los ojos de nuevo y tomó algo más de aire para oxigenarse mejor, besándole en el hombro al tiempo que le recorría la pierna con la suya propia cuan larga era.
Sólo de empezar a recordar lo que habían hecho hacía un rato, sentía que su sexo comenzaba a erguirse otra vez. Sus gemidos… Sasuke no parecía muy vocal, pero su respiración elaborada, el movimiento de su cuerpo ante cada sonido que se le escapaba de la garganta, era de lo más erótico. Nunca la había metido en un lugar tan prieto. Ni siquiera su primera vez había sido tan abrumadora, ni tan demandante por su parte.
En parte ahora entendía por qué Sasuke le paró en seco la semana anterior, pero en parte no podía comprenderlo del todo, pues aunque Sasuke hubiera consentido en aquel momento, quizá no hubieran podido hacer nada sin el gel que había traído Sasuke: era tan estrecho que, al principio, había rozado lo doloroso de la presión que había sentido sobre su sexo. Pero siguiendo todo lo que le decía Sasuke, con paciencia, había sido totalmente placentero una vez pasado el momento más delicado. También tenía que ver que, por lo que le había contado, Sasuke no solía recibir a nadie. Lo que le hacía preguntarse cómo sería que Sasuke se lo hiciera a él, siendo a lo que estaba acostumbrado…
Dando una profunda bocanada de aire, escondió la cara contra el cuello del otro, sintiendo cómo comenzaba a acalorarse ante el solo pensamiento, intentando medir la fuerza con la que se apretó a Sasuke aún más en su abrazo para no despertarlo.
Quería quedarse así todo el tiempo que pudiera. Si Sasuke no se marchaba a casa hoy tampoco, mejor. No obstante, era consciente de que en algún momento del día era algo que iba a ocurrir, pues Sasuke también trabajaba al día siguiente y tendría cosas que hacer en casa.
No pudo sino dejar escapar un suspiro de resignación, volviendo a girar la cabeza para respirar aire más fresco.
Fue en ese momento que, haciéndole dar un respingo por el susto, Cleo se subió a la cama junto a Sasuke, mirándole directamente a los ojos.
—Miau.
—¿Qué pasa?
Levantó la mano con la intención de acariciarla por el lomo, pero —en cuanto la alargó lo suficiente— aquella estampó la cabeza contra su mano, comenzando a ronronear, y a pasearse de un lado a otro restregando contra él hasta la cola. No pudo sino sonreír por lo mimosa que era. Normal que Sasuke le tuviera tanto afecto.
A pesar de que en un principio barajó la idea de levantarse para echarle de comer, le alivió que la gata pareciera no tener intenciones de ponerse a reclamar nada, tumbándose en el hueco que tenía junto al pecho de Sasuke, y se acurrucó mientras seguía acariciándola, ronroneando complacida.
—Al final quien se va a poner celoso soy yo —dijo Sasuke con voz ronca.
—Es que es muy guapa, y está muy suave —respondió con burla.
Lentamente, Sasuke se giró un tanto hacia él, y no pudo sino alzarse para llegar a besarle tenuemente.
—¿Estás bien? —le preguntó cuando Sasuke entreabrió los ojos.
Dejando a la gata de lado, y con cuidado de no hacerle cosquillas a Sasuke, le acarició por el pecho y el abdomen, pegándose más a él.
—¿Por qué no habría de estarlo?
Sintió como un burbujeo en el pecho cuando Sasuke le sonrió, acariciándole por la mejilla, y se le dibujó una sonrisa por sí sola, inclinándose de nuevo para besarle, esta vez algo más apasionado, pero no tanto como para perder los sentidos. Dejando escapar el aire de forma contenida, presionó sus labios unos segundos antes de darse por satisfecho, y se dejó reposar sobre el colchón, abrazándolo fuerte contra él.
Permanecieron así un rato, con la música que aún sonaba de fondo y el ronroneo de la gata, Sasuke acariciándole el dorso de la mano que tenía sobre su pecho, hasta que Cleo pareció cansarse de tanta quietud, se levantó para estirar las patas y hasta el rabo, y luego comenzó a restregarle la cabeza por la cara a Sasuke, que rió por lo bajo, acariciándola.
Se acercaba el momento de levantarse… Lo veía venir.
No obstante, si podía evitarlo, no iba a dejar que Sasuke saliera de la cama en todo el día.
—¿Quieres que desayunemos aquí en el cuarto? —le susurró al oído. —Te hago unas tostadas.
—Hmmm…
Durante unos segundos, Sasuke pareció pensárselo, su atención en la gata.
—Suena bien.
De un arrebato, se alzó para darle un fuerte beso en la mejilla, y a prisa salió de la cama, vistiéndose con el pijama que por la noche había dejado tirado en el suelo, y salió con igual brío hacia la cocina, contento de que Sasuke no pareciera cansado aún de su compañía.
Apenas llevaba ahí unos segundos, recolectando sobre la encimera todo lo que necesitaba para hacer el desayuno, cuando la gata apareció de la nada, restregándose contra su pierna.
—Vale, vale —rió para sí, agachándose para pasarle la mano por la cabeza. —Tú primero.
Tras contentar a la dueña y señora de la casa, tarareó yendo y viniendo por la cocina, preparando el café y las tostadas.
Esperaba que ese día nada ni nadie echara a perder sus planes de quedarse holgazaneando en la cama con Sasuke hasta que llegara su madre por la tarde para traer a Menma. Haciendo qué, le daba igual. Podía llevarse el portátil por si querían ver algo en internet, o poner la web de series. O podían ir luego más tarde al salón, y quedarse ahí tumbados.
Pero se negaba a salir de casa. Oh, no.
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Continuará
25/03/2023
