( - з -)

• • - • - • - • - • -

Title: Stealing Marinette

Ship: Adrinette.

Genre: AU, Slash, Humor, WAFF y poquito Angust.

Word Count: 50,100

Word Count per Chapter: 1,000

Rating: PG-13

Chapters: 18/28

Beta: noestribar

Disclaimer: No son míos, si lo fueran seria esclavitud y está mal... o bueno, no podría decirlo en voz alta :v

Music:

Los comentarios, estrellitas, y las galletitas, me hacen feliz.

• - • - • - • - •

Adrien se sienta dentro del taxi, perdido en sus pensamientos. Acaba de tener una charla con uno de los estafadores retirados con los que se había encariñado cuando una vez actuó de manera convincente en el papel de un joven nieto en una estafa. El viejo geezer le informó que de hecho Marinette decía la verdad.

Rolland era un ladrón. Durante un tiempo, Rolland trabajó con otra ladrona, alguien llamada Ginna, que fue encarcelada casi al mismo tiempo que los padres de Marinette murieron. Aparentemente, Ginna había salido libre hace años, pero desapareció.

Adrien chasqueó la lengua. Estaba recibiendo más información, pero ninguna apuntaba hacia dónde y cómo podía obtener la maldita pintura. Lo que sabia es que Marinette de alguna manera tenía la llave.

Marinette.

Gimió pensando que debió haber sido tragado por un vórtice en un universo paralelo donde encuentra atractiva esa extraña y alucinante criatura de ojos azules enormes.

Es la única explicación lógica de por qué los pensamientos de la extraña pintora hacen que sus tripas se muevan y su corazón lata tan rápido.

Adrien sacude la cabeza. Marinette es la clave, se dijo a sí mismo. Lo último que necesitas es distraerte con ese par de ojos coquetos. Tiene que hacer uso de todos sus esfuerzos en la búsqueda, decidido de obtener la pintura.

Adrien está en el estado de confianza lúcida cuando abre la puerta de su casa de seguridad y de pronto... Se detiene en seco.

A pocos metros de distancia, Marinette está sentada en el suelo con un tazón de enormes fresas rojas en la mano. Adrien observa cómo Marinette toma una, coloca la parte puntiaguda de la fruta entre sus labios y comienza a succionarla, aplastando la fruta a medida que entra por completo en su boca. Luego se lame los labios, para retirar los restos de los jugos de la fruta que goteaban hacia abajo.

La cara de Adrien palidece cuando toda la sangre en su cabeza va directamente a su entrepierna.

—¡Detén eso!

Sorprendida, Marinette lanza el tazón al aire, haciendo que las fresas rueden en el suelo.

—¿Qué pasa? Te he dicho que no hagas ruidos altos porque me estresan.

—No ... comer... fresas ... tu... tu... no... solo... solo no...— Adrien dijo, sintiéndose mareado.

Agarrándose el pecho, todavía agitada por el inesperado arrebato de Adrien, Marinette pregunta:

—¿Por qué?

—Porque—, dijo Adrien débilmente, —Porque se atascan en tus dientes ...

Marinette arruga la boca mientras su lengua se mueve contra sus dientes. El sonido que hace mientras chupa sus propios dientes inquieta a Adrien.

—¡Deja de hacer eso en tus dientes!

Marinette se detiene y luego parece molesta.

—Dijiste que las fresas están atrapadas en mis dientes. ¿Preferirías chuparme los frenillos tú mismo?

La idea debería haber asqueado a Adrien, pero, por el contrario, lo entusiasma un poquito, más por el hecho de besarla que de otra cosa y sin más, cierra los ojos para calmarse.

—Solo... Solo deja de hacer cualquier cosa con tu boca.

Cuando después de un par de segundos, ya no escucha ningún sonido proveniente de Marinette, se atreve a abrir los ojos.

—Necesito preguntarte algo—, dijo y se une a Marinette en el suelo. —¿Conoces Niǔdài?

—Por supuesto—, responde Marinette mientras recoge las frutas dentro del tazón. —Significa vínculo en chino, yo sé chino, mi mamá era china.

Adrien chasquea la lengua.

—Sé que significa vínculo y sé que eres china. Quiero decir, ¿conoces una pintura llamada Niǔdài?

—No—. Marinette recoge una fresa y, aparentemente al ver suciedad imaginaria en ella, sopla en la fruta.

Adrien agarra la fruta de las manos de la artista.

—¿Acabarás de ... ¡Piénsalo bien, Marinette! Esto es importante. Esto vale tu vida.

—Mi vida vale más que cualquier pintura—, dijo Marinette.

Hay una mezcla de indignación y dolor en la expresión de Marinette y Adrien se siente culpable.

—Eso no es lo que yo ...

—No conozco una pintura llamada Niǔdài—, interrumpe Marinette. —Aunque cuando tenía siete años, dibujé a mi abuelo y cuando lo vio dijo que lo llamaría Niǔdài—, agrega.

Marinette obviamente se ha recuperado rápidamente de ser ofendida, pero Adrien todavía se siente culpable. Le toma un momento comprender lo que Marinette acaba de decir.

Duda de que un boceto hecho por una niña de siete años, y mucho menos una Marinette de siete años, recaude millones, pero tal vez tenga una pista. Respira hondo.

Tengo una pista, una pista que nadie más tiene.

—¿Todavía tienes ese boceto?

—Mi abuelo se lo quedó. Se quemó con él.

—¿Quemaste a tu abuelo?

Marinette mira fríamente a Adrien.

—Mi abuelo quería que ese boceto fuera incinerado con él.

Adrien está más intrigado: ¿Qué era tan importante sobre el dibujo de una niña que un ex ladrón quería que muriera con él?

—¿Recuerdas lo que dibujaste?

—Mi abuelo, como ya te dije.

Adrien puso los ojos en blanco.

—Ya dijiste eso. Quiero decir, ¿cuáles fueron los detalles de ese dibujo?

—No lo recuerdo.

Adrien chasquea lengua y pasa sus dedos a través de su cabello rubio despeinándolo por completo, ahora si está completa y absolutamente frustrado.

Ve a Marinette soplar sobre la suciedad imaginaria de una fresa nueva.

Algo anda mal.

—Marinette, ¿de dónde sacaste las fresas, princesa?— Adrien pregunta.

—Las compré—. Dice ella con una sonrisa.

Adrien se pone nervioso al instante.

—¿Las compraste dónde? ¿Cómo saliste?

—Tenía hambre, así que salí. Incluso llegué al mercado, pero me di cuenta de que no tenía dinero, así que decidí volver. Pero un vendedor ambulante de frutas probablemente se apiadó de mí y me dio estas fresas.

—¿Gratis?

—Sí. Incluso me acompañó de regreso aquí. Fue muy agradable.

—¡Oh, mierda!— Adrien exclama. Saltó poniéndose de pie y tiró de Marinette. —¡¿No te dije que no te fueras?! ¡¿Hace cuánto tiempo fue esto?! ¡¿Y porque rayos aceptas cosas de extraños?!

—Hace aproximadamente media hora—, responde Marinette, luciendo perpleja y confusa, mientras Adrien camina en círculos.

Continuará...


Listo~

Ya no vamos desfasados~ que emoción la vdd, porque me estresa no ir en orden jejeje

En fin~

Nos leemos la próxima semana~

Besitos de murciélago para todos~