Nos encontrábamos alrededor de la estrella número 94, más específicamente en un planeta Enano, aunque sería más como un asteroide promedio con una atmosfera bien definida, dándole el característico color amarillo de su firmamento. El terreno del planeta enano es bastante accidentado, teniendo numerosas formaciones rocosas y valles de montañas, los cuales están repletos de lagos de aguas turbias de color verdoso, razón por la que el planeta enano es totalmente apto para la existencia de vida animal y bacteriana, además de tener gigantescos cráteres y cuevas. Posee un satélite natural similar a la Luna que orbita cercanamente el planeta enano, lo cual brinda las condiciones perfectas para que un Saiyan-Jin con cola pueda transformarse en un Ōzaru al absorber la cantidad necesaria de Burūtsu-ha…

Muchos ya identificaron el lugar y se trataba del planetoide Banpa, en donde se quedaron como saben nuestro querido Saiya-Jin Legendario junto a sus amigos. Burorī, Chirai y Remo, aunque sería Broly, Chelye y Lemo para los hispanos hablantes. Desde las mañanas en este planeta, nuestro querido Brócoli se levantaba para cazar así la comida tanto para el como para sus amigos, quienes se quedaban dormidos en las casas que Son Gokū les había dejado ya hace mucho. Ya hacia bastante tiempo que Son Gokū les había dejado con suministros suficientes como para vivir un buen tiempo pero lastimosamente ese tiempo ya se había acabado y por lo tanto Burorī tendría que volver a cazar los gigantescos insectos del planeta para poder sobrevivir en este planeta. Podrían haberse ido en cualquier momento si querían, debido a que Furīza muy seguramente se pensaría dos veces en meterse con ellos al tener a Burorī con ellos pero es justamente por este último que no habían podido irse del planeta. Burorī se aferraba a la promesa que le hizo Son Gokū, a pesar de no haberlo conocido por mucho tiempo, como si fuera un niño pequeño que le prometían comprarle una paleta el día de mañana, aún seguía esperando el día en que nuestro Saiyan crecido en la tierra viniera y cumpliera su promesa de ayudarlo a controlar su poder, a pesar del tiempo transcurrido y del evidente olvido del saiya-Jin de su promesa, Burorī no podía irse… era tierno pero a la vez solitario esa determinación en quedarse, causando una cierta tristeza a sus compañeros que decidieron en quedarse a su lado.

Chirai: Burorī! *Exclamaría alzando mi mano al ver como regresaba de haber cazado uno de esos monstruos gigantes.* Buenos días!

Burorī: ooh…? Jum…! *alzaría mi mano saludando.*

Remo: no entiendo cómo es que puede despertarse tan temprano… *me limpiaría mi ojo para despertar.*

Chirai: te dijimos que nos levantaras para poder ayudarte en tu casería.

Burorī: uh? Bueno… no querer despertarlos…

Fue el único argumento que pudo dar nuestro gran pero curiosamente pequeño saiyajin legendario ante el semblante rígido de su compañera.

Chirai: aff… buuueeno. Oye, Remo! Crees poder hacer algo con ese monstruo?

Remo: no lo sé, este es nuevo… uuuum… denme 20 minutos.

Con los pocos útiles de cocina que tenía, Remo hizo lo que pudo con el monstruo insecto que trajo Burorī, siendo ayudado por este que cortaba con facilidad las partes del monstruo. 20 minutos después, la comida había sido servida, teniendo una apariencia un tanto apetecible pero solo eso, el sabor no se pudo hacer mucho, prueba de esto lo demostraba el rostro de Chirai y Remo que apenas podían aguantar las ganas de mostrar asco, por lo menos ya no les generaba las ganas de vomitar. Por el lado de Burorī, este no notaba el sabor, ya sea por estar acostumbrado o por su sangre Saiya-Jin, sea como sea, Burorī se terminó el solo el gran monstruo.

Terminada su comida, miraría ahora el cielo, como siempre lo estuvo haciendo desde lo sucedido con Son Gokū. Cuando ambos trataron de hablar con el Saiyan Legendario pero de repente este último se levantó de forma brusca al ver como una nave extraña estaba dirigiéndose en su dirección.

Burorī: Kakarotto…?

Remo: Son Gokū…!? Pero por qué ahora?

Chirai: y en especial porque en una nave… *frunciría el seño.* la última vez no lo necesito y solo desapareció… porque una nave ahora?

Estas palabras pondrían serios a ambos hombres, pensando en primera instancia que se trataba del mismísimo Furīza, pero el diseño, tan poco familiar, parecía mostrar que no era el caso, entonces quiénes eran?

La nave aterrizaría cerca de donde se encontraban y de ella bajarían 4 personas desconocidas completamente, aunque si Remo reconocería a la raza de los Namekku-sei-jin.

Nameku: hola, es un gusto conocerlos.

Chirai: vayan al grano.

Fueron las palabras contundentes de la pequeña mujer de piel verde que los apuntaría con un arma para que entendieran que lo que sea que querían, lo dijeran rápido.

Nameku: por favor, no es necesario la violencia, solo hemos venido a invitarlos a participar o ser espectadores del mayor torneo gigantesco que se podría ver.

Burorī: …tor…neo?

Nameku: así es, y venimos a invitarte especialmente a ti, debido al poder tan gigantesco que detecto nuestra nave central.

Esto provocaría desconfianza en Chirai pero decidieron en seguir escuchando lo que tenían que decir estos Namekku-sei-jin, que terminaron por explicar todo, la existencia de los Vargas, de las realidades, de los universos, cosas que Burorī no podría entender. Remo le explicaría de una forma en la que el Saiyan legendario pueda entender, sabiendo ahora que lo estaban citando a un torneo en donde se enfrentara a guerreros poderosos. Chirai tendría aun sus dudas, no creyendo tan fácilmente esto que era irreal pero Burorī lo pensaría por un momento, teniendo una especie de idea en su cabeza o más bien, un objetivo que quizás aparezca en este torneo…

Cambiamos de locación y podíamos ver una de las naves de los Vargas que salieron en busca de los más fuertes del universo, dirigiéndose a una ciudadela encima de lo que parecía ser un asteroide. Este lugar era la Base de los Hīta.

La nave se estacionaria cerca de la entrada, comenzando a salir un Carga en conjunto de 3 Nameks que serían su guardia personal. Entrarían por la puerta principal, luego de insistirle al guardia de la entrada tener una audiencia con el líder de la base, aceptando este último debido que venían Namekku-sei-jin. Al entrar verían a un sujeto sentado en un trono junto a alguien parado a un lado, este último parecía ser un niño. Estos eran Ereku Hīta y Gasu Hīta respectivamente.

Ereku: esta es una visita inesperada. Unos Namekku-sei-jin y… una ave?

Nameku: es un Varga, posiblemente no existan en esta realidad

Ereku: realidad…?

Nameku: asi es, vinimos a invitarlos a participar o ser espectadores del mayor torneo multiversal que se haya podido ver.

Ereku: …dime más…

Así, el Nameku le explicaría con lujo de detalles de donde provenían, del torneo y que ya fueron a avisar a todos los demás guerreros poderosos. Este dato interesaría al hermano mayor de los Hīta y luego de pensarlo por unos minuetos, tendría su respuesta.

Ereku: sin duda suena interesante el torneo pero al final tendré que declinar nuestra participación, tenemos cosas más importantes.

Esto desconcertaría a sus invitados pero no preguntarían el por qué o rogarían su participación y simplemente se irían tranquilamente. Una vez la nave de los Vargas, despego, Gasu le preguntaría a su hermano:

Gasu: porque rechazaste la invitación? Podrías aprovechar para expandir nuestro ejército o incluso como mínimo robar su tecnología.

Ereku: crees que no lo pensé? *diría mientras tomaba mi copa de vino.* uff… muy seguramente esos Varga-Jin tendrían un método de contingencia para evitar que personas como nosotros lo robemos, recuerda que mencionaron las realidades, por lo que sí o sí se toparon con Furīza. *Movería por toda la copa el vino mientras seguía pensando.* sobre expandir nuestro ejército, ni siquiera hemos dominado todo el universo, ni siquiera la galaxia, crees que podemos con todo el multiverso?

Gasu: eh!? Ah… yo… no pensé en eso…

Ereku: por eso yo soy la mente de la familia… tu tranquilo Gasu, si tengo razón, muy seguramente tendremos durante mucho tiempo el universo entero a nuestra disposición!

Estas palabras impresionarían al menor de los Hīta pero no haría más preguntas a su hermano. Pasamos a la estrella número 70, en un planeta del tamaño de júpiter en donde se podrían ver desde ya el espacio unas esferas que se desvanecían de una forma que daba la impresión de que pasaban de ser una luna llena a poco a poco una luna creciente para desaparecer. Dichas esferas no se trataban nada más ni nada menos que explosiones tan poderosas que hacían que se pudieran ver desde el espacio.

Quienes provocaban dichas explosiones? Se preguntaran

La respuesta es más que obvia para algunos y se trataba de un ataque por parte del Furīza no Teikoku o Imperio de Freezer para los hispanos hablantes. Las naves tan características de este imperio los delatarían a kilómetros de distancia.

¿?: Lord Furīza ya se ha demorado mucho desde que entro en esa habitación.

Palabras provenientes de un diminuto y delgado ser alienígena con dos antenas en la cabeza, similar a la raza Puranto-sei-jin, pero con un tono de piel amarillento claro. Porta una armadura moderna del Furīza no Teikoku con cuello negro, largas hombreras y protector de torso verde, junto a una capa verde oscura que viste dentro de su armadura y que le llega hasta sus pies, mientras que utiliza como calzado unas botas blancas de punta verde seccionada.

¿?: Tienes razón pero Lord Furīza tendrá sus razones.

Respondería otro alienígena pero esta tendría apariencia femenina de mayor edad. Teniendo piel celeste, ojos con iris amarillos y pupilas negras y cabello color lavanda. Su cabeza posee una forma redonda, teniendo un corte de tazón o peinado de hongo en el cabello y arrugas en el rostro debido a su edad. Viste una camisa de mangas largas de color vino tintó que está cubierta con una armadura negra moderna del Furīza no Teikoku, la cual tiene bordes blancos, hombreras largas y protector de torso de color verde seccionado. Sus piernas están cubiertas con una larga falda blanca y utiliza como zapatillas negras de punta verde como calzado.

Muchos ya conocerán a estos dos personajes y se trataba de nada más que Kikono en conjunto de Beriburu, el primero ciento de los científicos y mensajeros más importantes e influyentes en la historia del Furīza no Teikoku, Anteriormente conocido como el Korudo no Teikoku, Conocido como el Imperio de Cold provenientes Del Dai-nana Uchū, o más conocido este último como el Séptimo Universo. La otra sirviendo en calidad de Guardia personal al Emperador Furīza, pudiéndole decirle a él lo que sea sin temor a que el tirano la castigue, siguiendo siendo Leal a Furīza.

Estos dos se encontraban enfrente de una habitación un tanto diferente a las demás de este planeta de nombre Turas que a pesar del tiempo trascurrido desde que llegaron, seguían oponiendo resistencia, una inútil ya que ellos al parecer solo contra atacaban lo que les lanzaban, por lo que significaba que en cualquier momento podían eliminarlo y seguir… pero por qué no lo hacían?

Kikono: estos Turassei-jin sin duda oponen una resistencia ridícula.

Beriburu: si pero las ordenes de lord Furīza fueron claras, no atacarlos hasta que el salga de esa habitación rara.

Kikono: entendí bien sus palabras pero ya han pasado más de una semana sin que el haya salido.

Beriburu: umm… quizás…

Kikono: que pasa Beriburu?

Beriburu: bueno, el día en que llegamos aquí, tuvimos a un prisionero anciano que se enfrentó luego de unas horas de que llegáramos al planeta.

Kikono: si lo recuerdo. Logro derrotar a Bonyū fácilmente a pesar de ser antigua integrante de las Ginyū Tokusentai, incluso luego de que Avo lo enfrentara luego, tuvo que intervenir Cado para derrotarlo, poco y más tendríamos que mandar al nuevo recluta Onio.

Beriburu: así es, lo tomamos de prisionero por petición de lord Furīza debido a su nivel de poder que no era para nada común, superando al ya fallecido Capitán Ginyū con creces.

Kikono: a que quieres llegar?

Beriburu: de por si es raro encontrar peleadores de 4 dígitos en el universo y según nuestros informantes, este planeta no debería tener un guerrero con dicho nivel, tan solo debería tener uno de 3 dígitos máximo.

Kikono: es cierto, en tal caso puede ser un error.

Beriburu: él no lo vio así y luego de un fuerte interrogatorio, lord Furīza nos guio aquí.

Kikono: estas queriendo decir!?

Beriburu: puede que hayamos caído en una trampa…

Kikono: no! *Miraría a los soldados desesperado.* Rápido! Traigan a ese prisionero de una vez!

Tras esas palabras, un grupo de soldados irían apresurados a por el prisionero que les ordenaba su superior, mientras Beriburu miraba indiferente la puerta, pensando si realmente Furīza podría caer en algo tan fácil.

Luego de unos minutos, los soldados encargados trajeron a un moribundo prisionero que realmente se le veía muy mal tras su "conversación" con Furīza. Tenía varios agujeros en su cuerpo debido a los Death Beam con la suficiente fuerza para perforar la fuerte carne de esta especie. Sus ropajes sin duda demostraban no solo la tortura directa que hizo el Emperador, si no también del duro combate que dio a la invasión de este ejército, no pudiéndose reconocer el estilo de ropajes de su especie ya. Piel morada, orejas puntiagudas, con unas muñequeras blancas. Su musculatura sin duda era superior a la promedio, sin cejas, parecidas al Sūpā Saiya-jin Surī, una gran barba blanca en conjunto con arrugas en su rostro, posee unas marcas que recorrían alrededor de sus ojos, actuando como una especie de tatuaje que iba recorriendo sus ojos hasta llegar a su espalda y pecho. Por su aspecto arrugado, sin duda se podría asegurar de que se trataba de un anciano de la especie pero un anciano bastante poderoso.

Kikono: así que este es el guerrero que se opuso con gran poder a nosotros… *tragaría saliva para tomar valor.* ya nos dimos cuenta de tus intenciones! Qué demonios es esta habitación!

Palabras escupidas en gritos hacia este anciano que estaba siendo sujetado por Avo y Cado con fuerza en sus brazos, mirando en todo momento el suelo ignorando los gritos del científico del Furīza no Teikoku.

Beriburu: ya nos dimos cuenta de tus intenciones con esta habitación, sin embargo, lord Furīza entro antes de que nos diéramos cuenta.

Estas palabras harían reaccionar al moribundo anciano que alzaría la vira para ver la puerta que conocía muy bien.

¿?: En serio entro?

Beriburu: no tenemos razón para mentirte a estas alturas. Pero dinos, que de especial tiene esta habitación?

¿?: …esta habitación es un tesoro para este planeta, se nos fue dado por dios tras su muerte, una vez entras en ella… …solo puedes salir de ella si eres digno!

Las últimas palabras que salieron de su boca, los diría escupiéndolas con una enorme sonrisa burlona a todos los presente, su plan ahora sin duda había dado frutos.

Kikono: que!? Que quieres decir con ser dignos?

¿?: Lo que entendiste desgraciado! Solo los dignos pueden salir de la habitación de Dios! *lagrimas saldrían de mis ojos.* ahora todo el universo está a salvo… las… las demás razas ahora pueden tener un mañana…

Beriburu: que quieres decir con habitación de dios?

Kikono: contesta desgraciado!

¿?: jajajaj! *Mi propia risa provocaba que mis cuerpo se comenzaba a debilitar y a doler pero la risa que me provocaba estupidez, era mucho para mi.* jeje… la habitación de dios es un lugar en donde el flujo de tiempo es distinto a la de este mundo… entras ahí y lo que para ti puede ser cuatro meses dentro de dicho lugar, para el exterior es un día!

Kikono: que!

Beriburu: eso quiere decir… si lord Furīza ya lleva una semana…

Kikono: lleva 2 años dentro de dicha habitación!

¿?: 2 años y 4 meses para ser exactos, jajaja, solo Dios puede entrar y salir, solo dios puede sobrevivir a grandes periodos de tiempo! El imperio del mal acaba aquí!

Kikono: Rápido! Abran la puerta!

¿?: Será inútil… una vez dentro, mi Dios encierra a quien sea que no sea digno… aunque entren, solamente aparecerán en otro lugar lejano a donde esta ese tirano, perdiéndose si se llega a cerrar la puerta nuevamente… Dios nos salvó del tirado…*Palabras llenas de lágrimas salieron de mi.*

Beriburu: supongo que tú utilizaste esta puerta para aumentar tu poder.

¿?: Eh?

El anciano turas miraría el rostro despreocupado de Beriburu, era como si esta situación no le preocupara ni en lo más mínimo pero pensó que estaba delirando, por lo que se limitó a responder su pregunta.

¿?: Si… supimos hace meses que ustedes vendrían atacar este planeta, y como su protector, decidí someterme a la prueba de ser digno o no para entrar en la habitación de dios… y como puedes ver, si fui digno.

Beriburu: con razón tienes ese poder. Nadie podría tener un nivel tan cercano al que tuvo lord Furīza hace décadas sin que nos diéramos cuenta. Sin duda esa habitación es de mucha ayuda.

¿?: …porque estas tas tranquila? Sabes que es imposible para ustedes el utili-

En medio de sus palabras se comenzaría oír un poderoso grito que era seguido por una estela de vienta que venía de aun lado de ellos, dicha estela abrió un agujero que desprendía un poderoso poder para la sorpresa de todos los presentes. Dicho poder era tan grande que hizo temblar al planeta mismo a la par que su energía que comenzaba a sentir a la lejanía, llegando justo a la Pequeña Nave Varga que iba en dirección del planeta, detectando un poder sin precedentes para sus datos.

Varga: que son estos datos de poder que estamos recibiendo!?

Namek: son del planeta Turas! Y… *me quede callado al ver de quien provenia.* es de un Miembro de la Familia del Frio… Freezer…

Varga: Freezer!? Como es posible!? Su poder supera al del freezer que reclutamos e incluso al de ese sujeto Cell y Vegetto!

Namek: no tengo idea, pero sin duda es el nivel más alto que hemos registrado hasta ahora.

Varga: tenemos que llegar a él!

Fueron las palabras del Varga líder que quería llegar al planeta lo más pronto posible. Todo esto era visto por el mismo Uisu a través de su Bastón mientras iba a toda velocidad al planeta tierra, siendo sujetado por su hombro por Birusu, Bejīta Yon-sei y Son Gokū, quienes estos últimos estaban discutiendo de que tan poderosos guerreros podrían albergar las infinitas realidades, esperando de que pueda existir alguien como Jiren.

Birusu: sucede algo Uisu?

Uisu: oh, nada Birusu-Sama, solo que creo que habrán más sorpresas de las que esperamos.

Son Gokū: en serio? Sabes algo de las otras realidades Uisu?

Uisu: oh oh oh oh, la verdad no, me refería a otra cosa.

Con una risa, Uisu simplemente ignoraría el asunto y las pregunta de su discípulo para continuando su camino a la tierra.

De regreso al planeta Turas, de dicho portal se comenzaría a ver una silueta muy reconocible para todos, el portal o más bien, la grieta se haría más grande, tomando el tamaño exacto como para que dicha silueta pudiera caminar tranquilamente. Sonidos de pisadas muy características se comenzaría a oír, notándose una sonrisa en la anciana Beriburu y sorpresa por los demás presentes en el lugar.

Kikono: n-no puede ser… usted realmente!

Beriburu: jeje… veo que se tomó su tiempo, lord Furīza.

¿?: No… porque…

Exactamente… nuestro Emperador del Mal, Furīza había creado una brecha con supuro poder bruto, tal como lo hizo Majin Bū Aku, Gotenkusu Sūpā Saiya-jin Surī y Bejīta Yon-sei Burū. Una vez Furīza había salido de la brecha que separaba este mundo con el de la habitación de Dios, se cerraría dicha brecha, dejando ver a un Furīza con polvo en su cuerpo a la par que tenía rasguños, notándose su duro entrenamiento.

Tras estar fuera, comenzaría a estirar un poco su cuerpo, haciendo crujidos que causarían miedo al anciano Turassei-jin, el cual sería mirado con una sonrisa maléfica por parte del Emperador del Mal.

Furīza: sin duda fue una buena idea tuya dejarme encerrado. Debo admitir que al principio me enoje de sobremanera pero luego me di cuenta de que nada podía detenerme, luego de hacer unos cálculos, supe que podría escapar en cualquier momento.

¿?: Cómo es posible… según la información de los Hīta, tu poder no llegaba a tal nivel…

Furīza: ooooh… con que fueron ellos nuevamente, ho ho ho ho! Realmente no saben qué tanta información han logrado obtener tras mi resurrección… pero ese problema lo solucionare en otro momento. Por ahora!

Lentamente Furīza apuntaría su dedo hacía en anciano Turassei-Jin quien había perdido completamente el espíritu de pelea al ver que todos sus esfuerzos habían sido en vano. Furīza dispararía una esfera de luz roja que se dirigió al pecho del anciano y contra todo pronóstico, no lo mataría, más bien se quedaría brillando su pecho para seguido el brazo del emperador se moviera hacia el cielo, provocando que el cuerpo del Anciano sea elevado hacia la dirección que movía el brazo Furīza.

Esto provocó una reacción en el turas que trataría de moverse desesperadamente.

¿?: No!

Furīza: esto me trae recuerdos… jeje!

¿?: Por qué!? Se supone que nuestro dios nos protegería!

Furīza: oh oh oh oh! La respuesta es muy obvia… yo pleno estar por encima de todos.

Tras estas palabras que iban acompañadas por un rostro malicioso, el Turas no pudo hacer más que llorar ante la siguiente acción del emperador del mal, que no hizo más que formar un puño con sus manos haciendo que por consiguiente el cuerpo del Turassei-Jin explotara en mil pesados que no harían mas que esparcirse por el terreno en el que lo alzo, viendo todos los compañeros de este Turas como su última esperanza perdía la vida de una forma cruel ante sus ojo.

Furīza: acaben con todos… dejen solo esta puerta intacta.

Palabras frías pero contundentes del Emperador que se comenzaría a retirar a paso lento ante sus soldados quienes acatarían sus órdenes y se retirarían dejando solo a Kikono y Beriburu que seguirían a su emperador. El fin del planeta ya estaba sentenciado desde un principio y tal como su emperador lo quiso, fue exterminada cada una de las razas inteligentes de dicho planeta ante la mirada satisfecha de Furīza quien entraría a su nave una vez que todo el exterminio terminara. Los planes de vender dicho lugar habían cambiado por completo, ahora sería una base prioritaria del Furīza no Teikoku, sin duda nuestro emperador sabía perfectamente cómo utilizar esta habitación de dios. Pero antes de tan siquiera comenzar a organizarse, fue informado de que una nave desconocida había aparecido de la nada en su radio de alcance y les había mandado un mensaje, pidiendo un comunicado con el mismo emperador…

Kikono: es una nave con un diseño extraño, pero parece que algunos de sus tripulantes son Nameku-Sei-Jin

Furīza: oh… esto se pone interesante…

Fueron las últimas palabras de nuestro emperador para que luego se cambiara de ubicación, mostrándonos la Prisión espacial de la Ginga Patorōru, teniendo por nombre la Ginga Keimusho, en donde se podría ver a un dos patrulleros galácticos que son muy reconocidos para nosotros.

El más pequeño de los dos era un alienígena de piel purpura y en su rostro de color azul, posee ojos compuestos color amarillo, además de que su única prenda es una camiseta con el logotipo de la patrulla galáctica siendo que el resto de las prendas que lleva (a excepción de sus auriculares) son en realidad un solo biotraje que forma parte de su cuerpo. Este era nada más ni nada menos que Jako Tirimentenpibosshi o Jaco para abreviar.

El más alto era un alienígena humanoide de piel púrpura-lavanda con ojos de iris de un color violeta semi-grisáceo y pupilas negras, con una estatura promedio semi-baja, de complexión delgada y esbelta. Posee un lacio cabello largo plateado-gris de corte bob con el flequillo recortado, una nariz puntiaguda y viste un uniforme oficial de la Patrulla Galáctica color violeta oscuro con rayas de líneas anaranjadas en los costados, un cinturón rojo y un par de transmisores de antena en ambas orejas. Este es nada más ni nada menos que Merusu Ikanoichiyabosshi, el Ex Aprendiz Angelical.

Ambos individuos se encontraba juntos en la Ginga Keimusho, en donde anterior mente hubo una fuga de prisioneros gracias al deseo del devorador de planetas Moro. Merusu se encontraba preocupado mirando la pantalla que tenía enfrente, observando la ubicación de donde estaba el ejército del Furīza no Teikoku, teniendo un rostro de preocupación al aparentemente saber lo que había en dicho lugar.

Merusu: Tenemos que ir a evitar que él se apodere de ese planeta.

Jako: estás loco!? El mismísimo Furīza está en dicho lugar, es una muerte segura!

Merusu: sé que es arriesgado pero… hay que evitar que por lo menos consiga algo en ese planeta…

Jako: que podría conseguir de los Turssei-Jin?

Merusu: algo realmente malo… algo donde el flujo de tiempo es diferente… si lo consigue… dudo que esto se pueda seguir considerando cosa de mortales… por lo menos con él.