Como ya saben nada de esto nos pertenece, la dueña de estos personajes es Stephenie Meyer, la autora de esta hermosa historia es la autora FyreByrd y la traducción es de AlePattz. Sullyfunes01 es la prelectora.
Thank you Fyrebyrd for allowing us to share this beautiful story in Spanish.
Capítulo 2: Desvío
BPOV
"Bella," dice finalmente. "Es Jake."
Mi corazón empieza a acelerarse y mi respiración se agita. "Pero no te alteres, querida. Solo tuvimos un pequeño problema," me dice para tranquilizarme.
Eso no suena tan mal. Empiezo una cuenta regresiva en mi cabeza desde diez, tomando respiraciones lentas y profundas. Cuando puedo hablar con calma, hago la pregunta más importante. "¿Está herido?"
Ella suspira al teléfono. "Herido precisamente no, Bella, pero su nariz ha empezado a sangrar hoy de forma espontánea."
El alivio recorre mi cuerpo y me relajo en mi asiento. "¿Eso es todo? ¡Casi me provocas un ataque al corazón!"
La línea se queda en silencio una vez más. "¿Esme?"
"Él está bien, Bella. Pero llamé a Carlisle, y quiere verlo… hoy."
Me recargo en mi silla. "Está bien, ¿le hiciste una cita?"
"Tonterías. En cualquier momento que puedas llevarlo está bien."
Navego mentalmente por el resto de mi día y decido que no hay nada lo bastante importante que no pueda postergar. Empiezo a apagar mi computadora. "Déjame terminar aquí y me iré en seguida. Digamos, ¿unos cuarenta y cinco minutos?"
"Me parece perfecto. Te veré entonces."
Llamo a Tanya y le informo que dejo la oficina. Luego agarro unos cuantos archivos que se supone revisaría y los meto en mi portafolio. También me detengo en la oficina de Jasper y le aviso que termino mi día. Al pasar por recepción, me dirijo al escritorio de Tanya.
"Oye, ¿y qué pasó?" Pregunta.
"Necesito ir a recoger a Jake y llevarlo a ver a Carlisle."
Su ceño se frunce. "¿Todo está bien?"
Suspiro. "Eso creo. Su nariz ha estado sangrando, así que él quiere que lo lleve."
"Está bien, eso no suena tan mal. ¿Me mantienes informada?"
"Por supuesto. Estoy segura que no es nada."
Nunca imaginé que esas palabras pudieran estar tan equivocadas.
Esa visita al doctor fue el principio de algo que nadie pudiera haber imaginado. Me destrozó; me dejó en tantos pedazos que no estaba segura pudieran unirse de nuevo.
~SLT~
Al llegar a la guardería, me estaciono y me apresuro a entrar. Encuentro a Jake dormido, acurrucado con su cabeza descansando en el regazo de Esme.
Ella me da una sonrisa compasiva. "Lamento que tuvieras que dejar el trabajo, pero creo que él necesita ver a Carlisle. Me preocupa."
Me inclino y paso mis dedos por su cabello. "¿Qué pasó?"
Ella habla en voz baja. "Un minuto estaba corriendo con Paul y al siguiente, corría hacia mí asustado." Se rie entre dientes. "Le preocupaba la sangre manchando su camiseta."
"Oh, mi pobre hombrecito."
"Bella." La miro al escuchar el tono de su voz. "Me tomó algo de tiempo detener el sangrado. Hablo de que es un niño y las hemorragias nasales no son tan malas, pero era mucha sangre y solo seguía saliendo." Empieza a sorberse la nariz. "No sabía qué hacer. Llamé a Carlisle a su móvil mientras estaba con un paciente. Él sabe que nunca lo llamaría así a menos que fuera algo importante." Las lágrimas que ha estado intentando contener empiezan a derramarse por sus mejillas.
Me acerco y la rodeo con mi brazo. "Lo siento mucho, Esme. Tal vez ya debería haberlo llevado a ver a Carlisle. Pensé que se veía un poco raro últimamente."
"Oh, querida, no puedes culparte. Eso es lo que nosotras las madres hacemos, tomamos las decisiones difíciles. Él es tu hijo y lo conoces mejor que nadie."
Me sorbí la nariz junto con ella. "Debería, pero tal vez me equivoqué está vez."
"No, Bella, no puedes pensar así." Se aparta y limpia las lágrimas de sus mejillas. "Solo llévalo con Carlisle y él averiguará qué tiene y lo curará en seguida."
Le doy un ligero gesto de cabeza y estiro mi mano para sacudir suavemente a Jacob. "Jacob, cariño, es mamá. Es hora de despertar."
Él abre sus ojos desorientado y entonces se enfoca en mi rostro. "Oh, hola, mamá." Bosteza. "¿Es hora de irnos a casa?"
Lo ayudo a levantarse y me muevo para sentarme junto a él en el sofá de dos plazas. "Vamos a ir a ver primero al doctor Carlisle. ¿Está bien?"
Se encoge de hombros. "Claro." Observo su rostro de cerca y aún puedo ver el ligero rastro de sangre en la mucosa de sus fosas nasales y los círculos oscuros que se han formado bajo sus ojos. Mi bebé definitivamente no se siente bien.
¿Por qué no lo vi antes?
Camino a donde está su mochila y la agarro, luego vuelvo y lo cargo sobre mi cadera. Él descansa su cabeza en mi hombro. Mis ojos ven a los de Esme y trato de comunicarle todas mis disculpas con esa mirada. Ella sacude ligeramente su cabeza. Poniéndose de pie, nos rodea a ambos con su brazo y procede a acompañarnos afuera al coche, con su cabeza descansando en la de Jake.
Después de ponerle a él el cinturón de seguridad, enciendo el coche y empiezo a conducir al consultorio de Carlisle. Ya que es antes de la hora pico, el tráfico es más ligero de lo que estoy acostumbrada y llegamos en menos tiempo del que esperaba.
Cuando llegamos al despacho, Jake se volvió a quedar dormido. Lo levanto con cuidado de su asiento tan fácilmente como es posible, y lo recargo en mi hombro. Ha crecido tanto. Recuerdo cuando lo traje a casa del hospital. Su cabeza era tan calva como una bola de boliche y sus ojos tan grandes como platos. Aquí está ahora, tres años después, con cabello desordenado y un par de intensos e hipnóticos ojos.
Su papi debe ser un hombre muy guapo.
Entro a la oficina, con cuidado de sacudirlo tan poco como sea posible. Cuando llego a la estación de enfermeras, la señora Cope me reconoce de inmediato. "Señora Swan, el doctor Cullen dijo que la esperaba y que le avisara en el momento en que ustedes llegaran. Tome asiento y estoy segura que una enfermera saldrá en seguida por usted."
Sonrío. "No hay prisa, señora Cope. Solo esperaremos como todos los demás."
Me dirijo a una fila de sillas, y justo cuando voy a sentarme, Heidi abre la puerta y dice, "Jacob Swan."
Bueno, ya no pude sentarme. Me reorganizo y empiezo a caminar hacia ella. Me sonríe. "Por aquí." Tomamos un pasillo por el que he caminado infinidad de veces antes, pero esta vez mariposas revolotean en mi estómago y no puedo precisar por qué.
Después que nos muestran nuestra sala de examinación designada, tomo asiento en una de las sillas disponibles, con Jacob todavía durmiendo sobre mi hombro.
No estamos ahí más de cinco minutos antes de que Carlisle entre. "Bella, me alegra tanto que lo trajeras. ¿Puedes recostarlo en la mesa de reconocimiento, por favor?" Levanta la vista del historial en sus manos.
"Por supuesto." Me levanto, y lo llevo a la mesa y con mucho cuidado lo recuesto. Él ni siquiera se inmuta, todavía dormido. Eso es muy extraño para mi activo hijo de tres años.
Carlisle se acerca y le echa un vistazo superficial antes de mirarme a los ojos. "Esme llamó muy nerviosa hoy." Asiento. "¿Ha tenido antes una hemorragia en la nariz?"
"Una vez, cuando Jasper lo golpeó accidentalmente en el rostro con una pelota de fútbol, pero eso fue comprensible, creo."
Carlisle asiente, de acuerdo con su apreciación. "¿Ninguna espontánea entonces?"
Sacudo mi cabeza. "No, ninguna que sepa."
Él levanta delicadamente las mangas de la camiseta de Jake y examina sus brazos, para luego hacer lo mismo con las piernas de sus pantalones. "¿Qué hay de estos moretones?" Hace contacto visual conmigo. "¿Qué tan a menudo le salen estos?"
Suspiro. "Últimamente parecen salirle fácilmente. Para cuando finalmente se tornan amarillos, la siguiente vez que lo veo tiene nuevos morados." Sacudo mi cabeza. "Niños."
"¿Hace cuánto empezó esto? Los moretones," aclara.
Me devano los sesos tratando de pensar en una respuesta. Él es un niño, así que recibe golpes y moretones, pero últimamente han sido más de lo acostumbrado. "No estoy precisamente segura, Carlisle. Siempre ha tenido moretones, es un niño en crecimiento, pero últimamente parece haberse vuelto excesivo. Tal vez el último par de meses."
Jake abre sus ojos y mira alrededor de la habitación, antes que se posen en Carlisle. "Hola, doctor Cullen," dice al sentarse. "Mamá dijo que vendríamos a verlo."
Carlisle le da una sonrisa genuina. "Seguro que sí, amiguito. ¿Cómo te sientes?"
Jacob se encoge de hombros. "Estoy bien. ¿Puede darme una paleta hoy?"
Carlisle se ríe entre dientes y alborota su cabello. "Claro que sí, pero después que termine de revisarte. ¿Está bien?"
"Está bien," responde Jacob.
Carlisle saca su estetoscopio y hace un examen de rutina, revisando sus reflejos, sus pupilas y escuchando su respiración y su corazón. Cuando termina con todo eso, cuelga su estetoscopio alrededor de su cuello y suspira, mirándome. "Bella, todo parece normal, pero me sentiría mejor si hiciéramos algunos exámenes."
"¿Qué tipo de exámenes?" Retuerzo mis manos con nerviosa anticipación. Los exámenes me hacen pensar que es algo más.
"Bueno, tomaré unos viales de sangre para hacer varios exámenes. Podría ser algo tan simple como deficiencia de hierro. No quiero que te preocupes en este momento. Yo mismo haré los exámenes a fin de recibir los resultados tan pronto como pueda." Estira su mano y le da a mi rodilla un apretón.
Respiro hondo y libero la tensión que he estado acumulando, para luego colocar mi mano sobre la suya y mirarlo directamente a los ojos. "Gracias, Carlisle. No puedo evitar preocuparme, pero confío en que serás tan minucioso como siempre."
Retira su mano y se pone de pie, mirando a Jacob. "Siempre," dice con sinceridad, luego inclina su cabeza hacia Jake. "Él te imitará a ti, así que vamos a asumir que no hay nada malo hasta que sepamos con certeza."
Le di un gesto firme con mi cabeza. "Por supuesto."
Él sale al pasillo y llama a Heidi, su enfermera, para que le traiga los suministros necesarios para sacar las muestras de sangre, luego vuelve a entrar a la habitación y empieza a hablar con Jake.
Los Cullen nos han tratado muy bien, incluso desde el principio, pero ahora con Alice y Jasper casándose, nos incluyen como parte de la familia. Cenas con ellos de vez en cuando, salimos juntos y hacemos cosas y en raras ocasiones que necesito una niñera, Esme con gusto se ofrece. Nos consideramos afortunados de conocer y ser parte de una familia verdaderamente maravillosa.
Tan pronto como Jake ve la aguja, sus ojos se hacen más grandes y se encoje. "¿Me van a inyectar? No me gustan las inyecciones."
"No, peque, hoy no habrá inyecciones, pero voy a tener que picarte." Sostiene la aguja para que Jake la vea. "¿Ves esto?" Jake asiente. Carlisle deja la aguja a un lado y agarra el brazo de Jake, subiendo su manga, y desliza sus dedos por la vena en el brazo de Jake. "Voy a tener que meter solo la puntita en esta línea púrpura de aquí." Hace un gesto hacia una vena en la curva de su brazo. "No tomará más que un segundo y entonces habré terminado. Vas a poder ver la sangre llenando estos." Agarra los viales para que Jake los vea.
"¿Va a doler?"
Carlisle suspira. "Puede que te duela por un segundo, pero si te quedas quieto y tranquilo, terminará antes de que te des cuenta."
Jake hace un puchero pero le asiente ligeramente a Carlisle. "Está bien."
Me acerco parándome junto a él y pongo mi mano en su hombro. "Todo estará bien, cariño. Eres un niño grande, ¿recuerdas? La última vez no lloraste cuando te inyectaron."
Saca su pecho. "No lloré." Apunta con su pulgar a su pecho. "Ya soy un niño grande."
Alboroto su cabello. "Claro que lo eres. Mi niño grande."
Asiente un par de veces y le extiende su brazo a Carlisle. "¡Vamos a hacerlo!"
Me rio entre dientes. Es un niño muy valiente. Carlisle prepara el brazo de Jake para conseguir que la vena se levante tanto como sea posible y tan meticulosamente como puede, mete la aguja en su brazo. Él hace una pequeña mueca, pero lo toma como el hombrecito fuerte que es.
Estoy muy orgullosa.
Después que se han llenado varios viales de sangre, lo que fascina enormemente a Jake, termina, retira la aguja de su brazo, la deshecha y luego coloca una vistosa bandita de color en el sitio. "Muy bien, peque, lo hiciste bien. Puedes irte."
Jake se anima y se vuelve hacia mí. "¿Estás lista, mamá?"
"Claro que sí." Trato de sonar tan animada como él.
"Jacob, ¿por qué no dejas que la señorita Heidi te lleve por tu paleta mientras yo hablo con tu mamá? ¿Te parece bien?" Carlisle pregunta, y cuando Jake asiente, se acerca a la puerta y llama a Heidi una vez más.
Con Jake fuera de la habitación, Carlisle se acerca y coloca su mano en mi hombro. "Bella, quiero que Jake y tú se vayan a casa y tengan una noche tranquila. No te preocupes por estos exámenes." Me da una mirada severa. "Voy a llevar estos personalmente al laboratorio después de ver a mi último paciente del día. Espera una llamada mía a más tardar mañana por la tarde."
"¿Qué hago si pasa de nuevo, Carlisle?" Dejo que un poco de la preocupación que estoy sintiendo se filtre en mi voz.
"Lo tranquilizas, haces que se siente, inclinas su cabeza hacia adelante y pellizcas sus fosas nasales. Mantenlas cerradas por al menos cinco minutos. Se detendrá. No te asustes, pero puedes llamarme a cualquier hora," me aseguró.
"Entonces, ¿quieres que nos quedemos en casa mañana? Eso me hace pensar que hay algo que no me estás diciendo. Si fuera solo una deficiencia de hierro, no querrías que lo dejara en casa." Comienzo a pasearme de un lado al otro de la habitación.
Me detiene y coloca ambas manos sobre mis hombros con fuerte agarre. "Escúchame, Bella. No sé qué es, pero soy médico y es mejor ser precavido. Solo quiero que se mantenga calmado y no agitado corriendo por todas partes con sus amigos, hasta que tenga los resultados. Entonces decidiremos qué hacer a continuación. No tiene sentido asumir cosas sin un diagnóstico adecuado."
Tomo una respiración profunda y permito que el pánico desaparezca. "Gracias, Carlisle."
Abre sus brazos y me envuelve en un caluroso abrazo paternal. "Cuando quieras, Bella, cuando quieras. Ahora, lleva ese dulce niño a casa y tengan una noche tranquila y agradable."
"Lo haré."
Salgo de la sala de examinación escuchando a Jake hablando con la señora Cope frente a su escritorio. Sigo al mejor sonido en el mundo y me detengo cuando llego con ellos. "¿Estás listo para irnos, Jake?"
"Mira, mamá, me dieron una azul, mi favorita."
"Eso veo."
La señora Cope interrumpe. "¿Necesitas fijar una cita de control?"
Sacudo ligeramente mi cabeza. "En este momento no. Pronto recibiré noticias del doctor Cullen."
Ella asiente. "Está bien, cariño. Que ustedes dos pasen buenas noches, entonces."
"Lo haremos." Le sonrío y me vuelvo hacia Jake. "¿Le diste las gracias a la señora Cope por la paleta?"
"Sí lo hice. Tú me dices que siempre tengo que ser e…edu…"
Lo ayudo. "Educado. Sí, te lo digo." Paso mi mano por su cabeza. "Eres un buen niño."
Le encantan los elogios y me siento muy feliz de verlo más alerta. Tal vez solo es algo sencillo.
Jake y yo nos detenemos a comprar una pizza y palitos de pan de camino a casa y planeamos ponernos cómodos frente a la televisión para ver todas sus películas favoritas. Una noche relajada en casa es justo lo que ordenó el doctor.
Literalmente.
Me levanto con el sol la mañana siguiente. Sé que Carlisle no llamará tan temprano, pero apenas si puedo dormir. Fue una noche de dar vueltas en la cama y caminar constantemente a la habitación de Jake. Sabía que estaría bien, pero no pude contenerme de ver cómo estaba de todos modos.
Decido que un suculento desayuno está en orden. Un niño en crecimiento tiene que mantener sus fuerzas, ¿cierto? Saco los huevos y el tocino y empiezo a preparar su mezcla para panqueques favorita, banana con nuez. Yo odio las bananas y todo lo que las incluya, así que definitivamente esto es un 'gusto' que heredó de su papá.
Después de limpiar lo del desayuno, nos trasladamos a la mesa del comedor para un par de estimulantes rondas de Candy Land. Él es un mal perdedor, pero no lo dejaré solo ganar. No quiero que mi hijo piense que siempre ganará en la vida. Así no son las cosas en el mundo real.
Otro rasgo que debe haber heredado de su papá.
Como a las tres de la tarde, mi móvil finalmente suena con el número de Carlisle. Siento que me recorre una oleada de nerviosismo, pero la ignoro rápidamente.
Deslizo el dedo para contestar mi teléfono. "Hola."
"Bella."
Eso es todo. Es todo lo que dice después de hacerme esperar por casi veinticuatro horas esta llamada.
Me trago mi irritación al tener que sacárselo. "Sí, Carlisle, soy yo. ¿Quién más?" Pregunto con una risita molesta.
Se aclara la garganta. "Lo sé, lo siento."
"¿Por qué te disculpas, Carlisle? Solo dime lo que llamaste para decir," espeté, sintiéndome mal después. "Ahora yo lo siento." Titubeo. "¿Es algo malo?" Mi voz es baja y de ninguna manera puedo alejar el miedo.
Silencio.
"¡Carlisle!"
Toma una respiración profunda. "Necesito que vengas al consultorio. Esta conversación debe tenerse cara a cara."
"Oh, no. Tienes que decirme algo." El pánico se abre paso y siento el peso acumulándose en mi pecho.
"Solo ven aquí tan pronto como te sea posible."
La línea se corta.
