Como ya saben nada de esto nos pertenece, la dueña de estos personajes es Stephenie Meyer, la autora de esta hermosa historia es la autora FyreByrd y la traducción es de AlePattz. Sullyfunes01 es la prelectora.
Thank you Fyrebyrd for allowing us to share this beautiful story in Spanish.
Capítulo 3: Arcén sin pavimentar
BPOV
El viaje al consultorio de Carlisle es como un borrón. Un borrón de coches, tráfico y pensamientos cuando mi mente deambula a territorio peligroso.
¿Qué podría estar mal que haga que Carlisle reaccione de esa forma?
Controlo mi respiración y trato de permanecer calmada, relajando mi agarre en el volante. No tiene sentido alterarme por nada.
Pero si hay algo, ¿cierto?
Tiene que haberlo. Él nunca me habría puesto en esta posición de no haber algo.
Algo grande.
Para cuando llego el estacionamiento, estoy más estresada que nunca. Deprisa, desabrocho el cinturón de seguridad de Jake y entramos al consultorio. La señora Cope está sentada detrás del escritorio, como lo ha estado en cada una de nuestras visitas.
Levanta la vista. Su expresión pasa de cálida bienvenida a reconfortante. "Señora Swan, el doctor Cullen la espera." Entonces se pone de pie y hace un gesto hacia la puerta lateral. "Pase por aquí."
Acercándose para recibirnos cuando entramos al pasillo, ella se inclina y se dirige a Jake. "Oye cariño, ¿por qué no te quedas conmigo mientras mamá va a hablar con el doctor Cullen?"
Él se acerca mi pierna, abrazándola con fuerza. "No, me quelo con mamá."
Ella hace un puchero y se pone de cuclillas frente a él. "Aw, esperaba que me ayudaras a conseguir más paletas para llenar mi tazón." Ella señala el tazón vacío sobre la encimera. "Y como recompensa, estoy segura de que también tendrás una."
Los ojos de Jake se iluminan, al mirar el tazón. "¿Tendré una paleta?"
"Claro que sí, dulce niño, pero primero tendremos que llenarlo para todos los otros niños buenos. ¿Está bien?" Ella se pone de pie y le tiende su mano para que él la tome.
Él suelta mi pierna y la agarra tranquilamente. "Adiós, mamá, pórtate bien con el doctor Cullen. Yo tendré una paleta." Agitando su pequeña mano, él desaparece por el pasillo siguiendo a la señora Cope fuera de mi vista.
Tomo una respiración profunda.
Es momento de conseguir algunas respuestas.
Cuadrando mis hombros, marcho por el pasillo directamente a la oficina de Carlisle. Ni siquiera me molesto en tocar. Simplemente giro el pomo y abro la puerta, entrando.
La cabeza de Carlisle se levanta de golpe por mi repentina entrada, pero tan pronto como ve que soy yo, sus hombros caen de inmediato. "Bella." Eso es todo. Es todo lo que tiene que decir después de colgarme el teléfono y hacerme entrar en pánico todo el camino hasta aquí.
Cierro la puerta detrás de mí, de forma no muy silenciosa, claro está y cruzo los brazos sobre mi pecho. Cuando él sigue mirándome, sin decir una palabra, empiezo a dar golpecitos con mi pie.
Mi estómago está hecho nudos y mi corazón late con fuerza, rogando porque él diga algo sencillo, algo que no derrumbe mi mundo.
Suspira, haciendo un gesto hacia la silla frente a él. "Por favor, toma asiento."
Entierro mis talones, negándome a su oferta. "Creo que me quedaré de pie."
Él se quita sus gafas y frota sus ojos con fuerza con sus dedos, luego me mira tan lleno de culpa, que casi me deja sin aliento. "Por favor," me implora.
Casi me rehúso, pero necesito escuchar esto. Tal vez no pueda permanecer en pie cuando entregue las noticias que seguro me destrozarán. Acercándome, tomo asiento a regañadientes. Soltando una bocanada de aire, me preparo para sus próximas palabras.
Solo que no vienen de inmediato.
Él mueve con nerviosismo las cosas en su escritorio—arreglando archivos ya ordenados, acomodando sus lapiceros en su soporte e incluso tratando de alinear su engrapadora.
Cuando mi paciencia se ha acabado, me inclino hacia adelante, mirándolo a los ojos. "Carlisle, te amo, de verdad que sí. Pero si no me dices por qué estoy aquí en los siguientes diez segundos, podría hacerte daño," digo con los dientes apretados.
"De acuerdo, Bella." Pasa sus manos por su cabello inusualmente desarreglado. "Es solo que… es solo que no sé cómo decir esto."
"¡Puedes empezar diciéndome qué demonios creíste que estabas haciendo al colgarme! ¿Te das cuenta que conduje aquí aturdida? Mi mente imaginaba todas las enfermedades posibles que Jake pudiera tener para hacerte reaccionar de esa forma. ¿Eh? ¡Empieza con eso! ¡Empieza por dónde sea! ¡Solo empieza!" Mi voz se ha elevado y mi respiración se acelera para cuando termino de hablar.
Él se pone de pie y rodea el escritorio, poniéndose sobre una rodilla frente a mí. "Lo siento mucho, Bella. Nunca pensé en esas cosas." Suspira y desvía la mirada. Después de un momento, devuelve la mirada y me atraviesa con ella. "Bella, Jake está enfermo."
Retrocedo sin querer. Retrocedo de la mera idea de que algo está mal con mi bebé. Por supuesto, lo sabía. Sabía que Carlisle nunca actuaría de la forma en que lo hizo sino estuviera algo mal, pero escucharlo de sus labios provoca que la negación salga de los míos. "No." Y nuevamente con más fuerza. "¡No! ¡No lo está!"
Carlisle me alcanza y me encierra en sus fuertes y reconfortantes brazos. No puedo hacer nada más que aceptar su consuelo. Por segundos, minutos, permanecemos en esta posición… Él dándome consuelo y yo recibiéndolo. Cuando las lágrimas se han secado y dejo de sorberme la nariz, él se echa hacia atrás y contempla mi rostro.
"Bella, te prometo que solucionaré esto. Ahora, vamos a hablarlo y lo qué podemos hacer." Sus ojos tienen su propia humedad. Lágrimas sin derramar. Vuelve a su asiento y abre un archivo frente a él.
El doctor Cullen está de vuelta en la habitación.
Excelente.
A él es a quien voy a necesitar si espero que Jake esté bien.
Se recarga en su silla y hace contacto visual directo. "Jake tiene anemia aplásica."
"¿Anemia?" Pregunto. "¿Esa no es solo otra palabra para baja en hierro?" ¿Por qué él me alteraría tanto por esto?
Asiente. "Anemia, sí. Pero la anemia aplásica es más grave y requerirá un tratamiento más agresivo."
Me quedo ahí absorbiendo sus palabras. "Está bien. ¿Cómo empezamos?"
Él se recarga en su silla y entrelaza los dedos sobre su estómago. "Ese es el asunto, Bella. No será así de fácil. Hay varias pruebas que tenemos que hacer para determinar la gravedad de su condición. Luego decidiremos a partir de allí."
La sangre se apresura a mis oídos y estoy tan harta de sus medias respuestas. Este es un hombre que he llegado a ver como familia, y está actuando como un doctor ordinario con sus evasivas. Me vuelvo a inclinar hacia adelante. "Mira, Carlisle, necesito hechos. Necesito que me digas qué puede pasar en el peor de los casos, en el mejor de los casos y todo en el medio. Necesito saber qué tan serio se podría o no poner esto. No me has dado nada hasta ahora salvo un diagnóstico; uno del que no sé nada. ¡Así que, por qué no me explicas!"
Se vuelve a poner las gafas y abre el archivo frente a él. Después de una breve pausa, en la que analiza los papeles frente a él, levanta la vista para mirarme. "Cuando lo revisé, noté muchos moretones. Eso junto con la hemorragia nasal espontánea, me llevó a creer que la anemia bien podría ser la causa. Queriendo ser tan cuidadoso como sea posible, ordené que se le realizara un recuento sanguíneo completo o lo que llamamos un CSC (1) junto con sus análisis de sangre."
Asiento para informarle que estoy escuchando. ¿Cómo podría hacer algo más?
"Fue solo una precaución de mi parte. Nunca esperé que esos exámenes fueran anormales, pero lo fueron." Me mira con mucha angustia.
"Entonces, ese CSC fue anormal. ¿Eso te dice que tiene anemia aplástica?"
"En su mayor parte, sí. Hay otro par de pruebas que tendremos que realizar para una mejor confirmación del diagnóstico y esos ayudarán a decidir cuál tratamiento necesita él."
"¿Qué estamos esperando? ¿Y cuando dices cuál tratamiento, significa eso que hay diferentes rutas que podríamos tomar, dependiendo del resultado de estas pruebas?"
Cierra el archivo y apoya sus brazos sobre su escritorio, inclinándose hacia adelante. "Sacaremos más sangre hoy antes de que dejen el consultorio. La siguiente prueba verificará si está produciendo nuevos glóbulos rojos al ritmo adecuado. Se le llama recuento de reticulocitos (2). Dependiendo de esos resultados, puede que necesite una prueba de médula ósea."
"¿Una prueba de médula ósea? Carlisle, me estás asustando. Solo dime la verdad. En el mejor y el peor de los casos," digo. Quiero tener fe, pero lanzando palabras como médula ósea, no sé si pueda.
"Muy bien, Bella. En el mejor de los casos si este es un caso leve y siempre y cuando él no empeore, lo tratamos con medicina. Podría estar en una etapa en la que necesitaría una transfusión de sangre." Se detiene y toma una respiración profunda antes de continuar. "Y si es grave, entonces él va a necesitar un trasplante de médula."
Mi sangre se congela. "¿Trasplante de médula ósea?" No puede ser. ¿Cierto? No hay manera de que Jacob vaya a necesitar un trasplante de médula ósea. La humedad se apresura a mis ojos.
Carlisle estira su mano a través del escritorio y yo me aferro a ella como una cuerda salvavidas. "Escúchame, Bella. No hay necesidad de alterarse. Ni siquiera tenemos idea si llegaremos a eso. Muchos casos ni siquiera llegan a esa gravedad. Vamos a tomarlo un paso a la vez. Respira conmigo."
Nos quedamos ahí sentados tomados de la mano, tomando respiraciones profundas y constantes hasta que las lágrimas se calman y permito que mi cerebro absorba sus palabras.
"¿Tienes más preguntas para mí hoy?" Pregunta.
Le doy un apretón a su mano y digo, "Un paso a la vez."
Sonríe y asiente. "Buena chica. ¿Estás lista para llevar a Jake a la sala de examinación y sacar más sangre?"
Solo pensar en mi precioso hijo hace que las lágrimas se acumulen en mis ojos una vez más. Asiento. "¿Puedo primero ir al baño?"
"Por supuesto. Por qué no haces eso y yo le diré a la señora Cope que lo lleve a la sala de examinación." Me levanto y me apresuro a irme antes que mis lágrimas empiecen a caer de nuevo.
Salpico agua en mi rostro y miro a la mujer en el espejo. Se ve como si el mundo acabara de explotar a su alrededor. Necesito calmarme. Jake va a necesitarme y no puedo dejar que vea esta parte de mí. Su madre muerta de miedo, temerosa de lo que podría enfrentar su hijo. Con una respiración profunda, salgo del baño y me dirijo a la sala de examinación uno, donde a mi niño grande ya le están sacando sangre.
~SLT~
"Hola, cariño."
"Hola, mamá. ¿Está bien si Jake y yo los visitamos por un rato?" Pregunto, sosteniendo mi móvil entre mi hombro y mi oreja.
"Bueno, claro. Sabes que son bienvenidos cuando quieran. ¿Ya saliste de trabajar hoy?" Pregunta.
"No, no fui. Les explicaré cuando llegue allá."
"Está bien, cariño, ¿qué tan lejos estás?"
"Estaremos ahí en veinte minutos."
"Te veré entonces, cielo," dice y cuelga el teléfono.
Cuando me detengo en la entrada de mamá y papá un poco más tarde, me siento agradecida cuando le echo un vistazo a Jacob por el espejo retrovisor. Está recargado en su reposacabezas al costado de su asiento de coche, profundamente dormido. Con cuidado al levantarlo, nos llevo a la puerta principal.
Mamá ya está parada ahí esperándonos. Me alegro de verla. Jake y yo vamos a necesitar a toda mi familia para darnos apoyo y la fortaleza para enfrentar lo que pueda venir.
Ella pasa la mano por la cabeza de él y le da un beso en su mejilla. "Ahí está mi dulce niño."
Entro y de inmediato lo llevo a mi vieja habitación. Afortunadamente, no se despierta cuando lo acuesto. Me quedo ahí parada contemplándolo por un largo minuto, antes de salir de la habitación lista para hacer pedazos el mundo de mi mamá, como lo fue el mío.
La encuentro en la cocina, preparándonos sándwiches de queso. Los favoritos de Jacob. Las lágrimas automáticamente inundan mis ojos. No sé cómo hacer esto. Ella está ahí parada ajena a la angustia que estoy por darle.
Después de una respiración profunda, subo a un banco y me quedo ahí esperando lo inevitable. Ni siquiera treinta segundos después, mamá se da la vuelta para verme. Su sonrisa muere. "¿Cuál es el problema?" La expresión en mi rostro dice todo lo que necesita saber.
Esto es malo. Realmente malo.
Me derrumbo.
Entierro el rostro en mis manos y empiezo a llorar por mi valiente pequeño al que ya le sacaron sangre dos veces. A llorar porque no tengo idea qué depara su futuro y porque tengo que darle las noticias al resto de la familia. A llorar porque mi cordura está escondida detrás de una puerta cerrada, una de la que no estoy segura tener la llave por el momento. Y más que nada, llorando porque me muero del susto; del susto de perder a mi pequeño.
Unos brazos fuertes y maternales me rodean y un susurro tranquilizador se escapa de sus labios. "Está bien, cariño. Mamá te tiene. Sea lo que sea, mamá te tiene." Nos balancea de un lado al otro mientras yo lloro y lloro y lloro.
Aún no puedo contener los sollozos lo suficiente para hablar, así que absorbo. Absorbo cada gota del consuelo maternal que ella me confiere. Pasan incontables minutos mientras yo tomo. Tomo todo lo que ella tiene para darme.
Cuando se vuelve demasiado hasta para que ella pueda soportarlo, se aparta y me sacude un poco. "Bella, tienes que calmarte y decirme. Algo está mal. ¡Terriblemente mal, y tengo que saberlo!"
Con sollozos que estrujan mi pecho todavía escapando de mis labios, digo una cosa. "Es Jake."
La confusión marca sus rasgos. "¿Jake?" Me suelta y va al fregadero, humedeciendo un trapo. Cuando se acerca otra vez, empieza a limpiar la humedad en mi rostro. Me da una reconfortante calma que solo puede lograr la atención de una madre. "Tienes que calmarte, cielo, y decirme. No puedo ayudarte si no sé cuál es el problema."
Me sorbo la nariz un par de veces más y tomo una gran bocanada de aire antes de liberar la devastación con una exhalación. "Está enfermo." Y los sollozos vuelven.
Ella sigue limpiando mi rostro, recogiendo las lágrimas que se escapan de mis ojos. "Tranquila, tranquila, cielo. Cálmate y dime." Con más firmeza. "¿Qué le pasa?"
Busco en lo más profundo.
Recurro a todo el confort que sé ella puede proporcionar. Absorbo las lágrimas y con hipidos en mi voz; le cuento todo lo que sé por el momento. Para cuando termino, las lágrimas corren por sus mejillas. Me agarra y me aprieta, abrazándome con tanta fuerza que siento que apenas puedo respirar.
"Él va estar bien, Bella, mi dulce nieto va estar perfectamente bien," dice, al apartarse y darme una mirada firme. "Carlisle es el mejor. Él no permitirá que nada le pase a Jake."
Sus palabras tienen una finalidad. Ella está muy segura. Su fortaleza fluye hacia mí, e intento empezar a recuperarme. "Tienes razón." Asiento bruscamente. "Carlisle cuidará de él."
"Lo hará y nosotros estaremos ahí a cada paso del camino," afirma.
Le doy una ligera sonrisa. "Claro que lo harán, nunca pensé lo contrario."
Me da un firme abrazo más. "Ahora, por qué no vas a acostarte con mi precioso nieto y tomas una siesta. Te vendría bien después de que acabas de quemar toda esa energía. Voy a llamar a tu padre."
Bostezo. "Creo que lo haré. Gracias, mamá. Te amo."
"Te amo."
Me dirijo al baño y me lavo la cara, para luego dirigirme directamente a mi vieja cama, subiendo y acurrucándome con mi precioso hijo. En cuestión de minutos, mis pensamientos desaparecen.
~SLT~
Abro mis ojos a una habitación apenas iluminada. Con el sol extendiéndose en el horizonte. Jacob sigue acurrucado en mi abrazo, respirando ligeramente junto a mí. Me suelto de él y alcanzo mi teléfono en la mesita de noche.
Las seis y veintiocho.
Inhalo bruscamente.
Jake ha estado dormido por más de cuatro horas. Me vuelvo nuevamente hacia él y lo sacudo un poco. "Jake, es hora de levantarse, cariño."
Murmura pero continúa durmiendo. Lo sacudo con más firmeza. "Jacob, es hora de levantarse."
Se rueda lejos de mí. "Estoy cansado, mamá."
Lo empujo con un poco más de fuerza. "No, Jacob. Tienes que despertar." Ya empiezo a preocuparme, pero al menos está respondiendo.
Empieza a lloriquear. "No, mamá, no me siento bien."
Lo siento con delicadeza y lo insto a mirarme. "Cariño, estamos en casa de nanny y poppy. ¿No quieres verlos?"
Sacude su cabeza. "Estoy mareado," responde justo cuando el vómito sale de su boca.
Le grito a mamá. Cuando ella entra, le paso a Jake para que lo limpie y cojo mi teléfono. Mi llamada a Carlisle es frenética, pero él entiende los síntomas y me pide que lo vea en el Hospital General de Seattle tan pronto como sea posible.
Le agarro a Jake un cambio de ropa y se lo llevo corriendo a mamá mientras yo reúno otras cosas. Ni siquiera un minuto después, estoy parada en la puerta del baño. "Yo me encargo, mamá. ¿Llevarías nuestras cosas al coche?"
Asiente y toma las cosas de mis brazos. Yo lo visto rápidamente; corro por la casa y salgo por la puerta principal. Mamá está parada ahí hablando con mi papá. Él levanta la vista cuando me ve acercándome. "Vamos, cariño, llegaremos más rápido si llevamos la patrulla."
Un suspiro de alivio se escapa de mis labios y empiezo a marchar hacia el coche, mamá ya está abrochando el asiento de coche. Ella sube al frente mientras Jake y yo subimos a la parte de atrás.
Papá arranca de la entrada dirigiéndose hacia el Hospital General de Seattle, con las luces azules destellando todo el camino.
(1) Un conteo sanguíneo completo o CSC es un análisis de sangre que mide muchos componentes y características de la sangre.
(2) Los reticulocitos son glóbulos rojos que todavía se están desarrollando, es decir, se consideran como glóbulos rojos inmaduros. Los reticulocitos se producen en la médula ósea y se envían al torrente sanguíneo. Unos dos días después de que se forman, se convierten en glóbulos rojos maduros. Estos glóbulos rojos transportan oxígeno de los pulmones a todas las células del cuerpo. El conteo de reticulocitos mide su cantidad en la sangre. Un conteo demasiado alto o bajo puede indicar un problema de salud grave como anemia o trastornos de la médula ósea, el hígado y los riñones.
Nota de la autora: La información médica procede del sitio web del Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre.
