Como ya saben nada de esto nos pertenece, la dueña de estos personajes es Stephenie Meyer, la autora de esta hermosa historia es la autora FyreByrd y la traducción es de AlePattz, Sullyfunes01 es nuestra prelectora, yo tengo permiso de la autora para publicar la traducción.
Thank you Fyrebyrd for allowing us to share this beautiful story in Spanish.
Capítulo 9: Fusión adelante
EPOV
La sigo al hueco de la escalera sin tener ni idea de qué coño quiere. Probablemente me va a echar la bronca por visitar a Jake, pero no lo hice a propósito. Empecé a caminar y ahí es donde terminé.
Estar en esa puerta abierta y ver a mi hijo durmiendo, casi me hace perder la cabeza. Aunque quisiera olvidar todo esto y correr a casa con Seth, nunca podría. Ahora tengo dos hijos, simple y llanamente.
Para cuando noté que Alice se acercaba, no pude ocultar las lágrimas que habían resbalado por mis mejillas. "Disculpe, señor, ¿qué cree que está haciendo aquí?", preguntó.
Intenté limpiarme la cara. "Lo siento. Estaba caminando y acabé aquí".
A medida que se acercaba, se dio cuenta de que se trataba de un reconocimiento y su tono se suavizó. "¿Supongo que has hablado con Bella entonces?"
Asentí con la cabeza, sin dejar de mirar a mi hijo.
"¿Y fue una buena charla?", me preguntó.
La miré a los ojos. "Creo que sí. Traeré a Seth aquí tan pronto como pueda".
Ella sonrió e inclinó la cabeza hacia Jake. "¿Te gustaría sentarte con él unos minutos?"
El alivio que sentí en ese momento fue inconfundible, iba a dejarme acercarme a mi hijo. Me acerqué y tomé su silla vacía.
"Voy por café. ¿Te sientas con él hasta que vuelva?", preguntó.
La sonrisa que le dediqué fue de premio. Me sentaría con él todo el día si me dejara.
Sin embargo, ahora, siguiendo a Bella por un par de tramos de escaleras, me encuentro reconsiderando mis acciones. Debería haber esperado a que ella estuviera allí para tomarme esa libertad. Era ella la que tenía que dar, no yo el que tenía que tomar.
Ya estoy jodiendo todo.
Cuando siente que me han torturado lo suficiente, se detiene y se gira. "Siéntate, Edward. Esto puede llevar un minuto".
Levanto una ceja, pero sé que es mejor obedecer. Me bajo un par de escalones desde la plataforma en la que está ella. Está entre pisos, así que no hay una puerta donde pueda producirse una interrupción instantánea.
Ella mueve las manos, sin saber dónde ponerlas, antes de cruzarlas sobre el pecho, con los puños cerrados.
Está nerviosa, no enfadada.
Interesante.
Entonces me doy cuenta. Probablemente quiere saber sobre Seth. He visto a Jake, lo he conocido, he hablado con él, y ella no sabe nada de Seth. Inmediatamente quiero tranquilizarla.
"Bella, sé por qué me has pedido que venga y no te preocupes, estoy a favor", le aseguro.
Sus ojos se abren de par en par. "¿Lo sabes? Esa maldita Alice, ¡voy a matarla!" Se pasea ahora, murmurando para sí misma.
Levanto las manos. "Oye, oye, cálmate. No hay razón para enfadarse. Es algo bueno. Es lo que hay que hacer".
Deja de pasearse y me estudia detenidamente. "¿Así de fácil? ¿Sin hacer preguntas?"
No sé exactamente por qué piensa que le daría problemas por traer a Seth aquí. Es lo único que se puede hacer en esta situación. Además, no estoy listo para dejar a Jake de todos modos. "Bella, ¿por qué no lo haría? Es lo mejor para todos nosotros".
Ella suspira. "No lo sé. Solo pensé que tendrías preguntas, como mínimo, e incluso consideré que podrías negarte".
"¿Tan mala impresión te he causado? ¿Crees que sería tan cruel?" le pregunto con tristeza, mirando al suelo.
Ella se pone en cuclillas frente a mí para ganar mi atención. "No, Edward, lo siento. Tan solo fue un plan loco que se me ocurrió en el momento. No sabía cómo reaccionarías. Quiero decir, ¿cómo le pides a alguien que acabas de conocer que haga un bebé contigo?"
"¡¿Qué?!" Me levanto de un salto, haciendo que ella tenga que agarrarse para no caer de culo. "¿Qué coño quieres decir con hacer un bebé contigo?" Ahora soy yo el que se pasea de un lado a otro en el pequeño espacio del rellano.
Ella se levanta rápidamente y se pone delante de mí, deteniendo mi movimiento hacia delante. "Dijiste que sabías lo que quería discutir. Dijiste que era lo correcto", expresa como si yo ya hubiera aceptado esta locura.
"Me refería a traer a Seth a Seattle. No tenía ni idea de que estuvieras pensando en una locura". Casi le grito.
Ella da un paso atrás. "Oh, por supuesto. Gracias. No puedo esperar a conocerlo". Se aparta de mí. "¿Todavía tienes intención de hacerlo ahora?" Su voz se quiebra con las últimas palabras.
Mis hombros se hunden, toda la ira se desvanece. "Claro que sí, Bella. Tienes derecho a conocerlo y, la verdad, no quiero dejar a Jake".
Sus ojos se dirigen a los míos. "¡Ves, lo has sentido! Entonces tienes que entenderlo. Necesito hacer lo que sea necesario para darle la mejor oportunidad. Tenemos que hacer lo que sea necesario". Su voz está llena de esperanza.
De emoción.
La idea de que tal vez estoy tan loco como ella.
Dejo que mi mente divague por ese camino.
¿Puedo hacerlo?
¿Puedo hacer otro hijo con la esperanza de salvar al que ya tengo?
De ninguna manera querría intercambiar hijos con ella, devolver cada uno a su legítimo dueño y marcharme. Seth es mi hijo, eso nunca cambiará, pero también es de ella. Jake es su hijo, pero también es mío. Estamos conectados de por vida. Atados por esta horrible circunstancia. ¿Puedo pensar en añadir otro hijo a esa mezcla? ¿Uno que sea mitad mío y mitad suyo?
Dejo que mis ojos la observen, que la tomen lentamente; empezando por sus pies, voy subiendo. Es una mujer impresionante, cuya disposición a hacer todo lo que su hijo -mi hijo- necesita, la hace aún más atractiva para mí. Entonces me doy cuenta de que puedo hacerlo. Puedo hacer lo que sea necesario para salvar a mi hijo.
Me acerco a ella, dejando únicamente unos centímetros entre nuestros cuerpos. "¿Es esto lo que realmente quieres, Bella? ¿Estás segura de esto?" Pregunto suavemente.
Ella no se echa atrás, sino que me mira con feroz determinación. "Estoy dispuesta a hacer lo que haga falta".
Me acerco aún más y la arrinconó contra la pared. Mis manos encuentran sus caderas y mis labios bajan hasta su cuello. Los labios rozan su cuello, se le pone la piel de gallina y se le escapa un gemido. La miro a los ojos. "Lo que haga falta", acepto, volviendo a acercar mis labios a su cuello.
"No, no, esto no es lo que quería decir". Su boca protesta, pero su cuerpo me obedece. Se inclina, invitándome a acercarme.
"¿No es así?" susurro, dejando que mi lengua deje un rastro de fuego a lo largo de su piel ya caliente. Mi rodilla se desliza entre sus piernas y mis manos comienzan a subir por sus deliciosas curvas, acercándola aún más.
No queda espacio entre nosotros.
"Yo... yo...", exhala ella, incapaz de comunicar más.
"Shhh, Bella, te tengo", la tranquilizo, mientras la seduzco con mi cuerpo.
El calor que se crea entre nosotros es natural, fácil, no forzado ni tenso. Mis labios suben por su cuello y bajan por su mandíbula. Cuando por fin se encuentran con los suyos, se tocan, al principio tímidamente, un pequeño pellizco para tantear el terreno.
Sus ojos se abren de par en par. "¡Para! ¿Qué estás haciendo?" Me empuja.
"¿Cómo que qué estoy haciendo? Esto es lo que querías, ¿no?" Me paso la mano por el pelo intentando calmar mi cuerpo acalorado.
Ella parece horrorizada. "No, bueno sí, sí quiero hacer un bebé, ¡pero no así!".
Malditas mujeres, no se les puede sacar una respuesta directa. "Mira, no sé qué coño quieres de mí entonces. Un minuto quieres hacer un bebé y al siguiente me alejas, escúpelo de una puta vez; ¿qué quieres de mí?" Mi voz es mortalmente tranquila. Con todo lo que he aprendido hoy, no puedo soportar mucho más de esta mierda.
Las mejillas se enrojecen y los puños se cierran a los lados. "Mira, maldito idiota, en primer lugar, aunque quisiera hacer un bebé contigo así" -señala entre nosotros- "nunca lo haría en una escalera".
Me rio con fuerza y dureza, interrumpiendo su desvarío. "No parecías tener mucho problema con ello hace unos minutos".
Grita, y es un sonido fuerte y penetrante. Me tapo los oídos y miro a mi alrededor esperando que nadie se precipite pensando que estoy intentando matarla. "Supéralo, Edward", me dice, antes de subir las escaleras a toda prisa. Cuando llega al siguiente rellano, se detiene y se vuelve hacia mí. "No sé por qué me he molestado". Con una mirada de soslayo, sale por la puerta.
"¡Joder!" Golpeo la pared con la palma de la mano. "¡Joder! ¡Joder! ¡Joder!" Me pongo a hacer un berrinche allí mismo, en el hueco de la escalera, golpeando la pared.
No puedo ganar por perder, joder. No sé cómo ser un hombre en esta jodida situación. No sé cómo reaccionar ni qué se espera de mí. No sé dónde he estado ni hacia dónde me dirijo. Todo es un revoltijo de incertidumbres que dan vueltas y que hacen que todo parezca desordenado.
Toda mi vida ha saltado por los aires en un solo día.
Sin embargo, hay una cosa de la que estoy seguro, y es Seth. Lo necesito conmigo cuanto antes. Con eso en mente, empiezo a hacer el camino de vuelta a mi habitación de hotel. Intentaré volver a hablar con Bella cuando se haya calmado, pero ahora tengo que dar la noticia a mi familia.
~SLT~
"Ya era hora, hermano", contesta Jay al teléfono.
Me rio, y no porque algo sea gracioso, sino porque él cree que se ha quedado fuera, y yo he tenido el día más irreal imaginable. "Tenía una mierda de qué ocuparme, lo siento, hermano".
"¿Entonces ya está solucionado? ¿Vienes a casa?", pregunta.
Apoyo el codo en la mesa frente a mí y me froto la frente. "No es tan sencillo. Esto no se solucionará nunca, Jay".
"Joder, hermano, ¿esa mujer te ha afectado? Ahora eres tú el que habla con acertijos", se queja.
Suspiro. "Lo entiendo, pero hay cosas que son difíciles de decir".
"Bueno, pues escúpelo. No puede ser tan malo, ¿verdad?".
Resoplo. "No tienes ni idea".
"De acuerdo, no la tengo, pero eso es porque no me estás diciendo una mierda. Solo dilo, sea lo que sea, y lo manejaremos juntos", exige.
Y lo entiendo; ese era yo hace un par de días hablando con Rosalie. Solo que ahora soy yo quien tiene que compartir la noticia, nada menos que por teléfono, con mi hermano. Él es parte de mí. Mi amigo más cercano y mi hermano, todo envuelto en uno.
"Quieres que lo diga, vale, Jay. ¿Quieres oír las noticias que he venido a conocer a Seattle? Una vez que la oigas, no podrás dejar de oírla", le advierto.
"Dilo", insiste.
Me restriego la mano en el pelo y cierro el puño, esperando que el dolor ayude a aliviar la pena de decir las palabras en voz alta. "Seth no es mi hijo".
Se rie. "Vamos, hombre. Déjate de tonterías".
Permanezco en silencio.
"¿Edward?"
Me agarro más fuerte. "Te lo he dicho".
"¿Hablas en serio?"
"Sí, y ni siquiera puedo decir que me gustaría no hacerlo. Lo conocí, Jay. Conocí a mi hijo biológico". Sonrío al recordar el momento en que abrió los ojos. "Solamente con estar en la puerta mirándolo mientras dormía, fue suficiente para convencerme. Luego, cuando me senté a su lado mientras él abría los ojos -mis ojos-, no había duda".
"Aunque todo esto suena muy bien, tienes que empezar por el principio", irrumpe en mi ensoñación.
Y así lo hago.
Le cuento todo. Me detiene y me hace un millón de preguntas, pero al final consigue la historia completa, hasta que salgo del hospital. Cuando termino por completo, se queda callado, permitiendo que su mente se envuelva en todo lo que acabo de decir.
"¿Está buena?", pregunta finalmente.
Yo balbuceo. "¿Qué?"
Se rie. "Ya me has oído. ¿Está buena?"
"Después de todo lo que acabo de decir, ¿esa es tu pregunta?" Me horroriza.
"Bueno, es obvio por tu tono al hablar de él, que sabes que es tuyo, así que eso es un hecho. Sabes que toda la familia irá y se someterá a la prueba, eso es una obviedad. Sé que no tienes pensado intercambiar de hijos, ¿verdad?", me incita.
"No, nunca", respondo.
"Bueno, eso es lo único que queda por preguntar entonces. Ella quiere hacer un bebé contigo y tú intentaste tirártela en una escalera. Yo diría que a mi hermano le gusta la madre de su hijo".
Pongo los ojos en blanco. "Jay, toda esta situación es una mierda y ella me soltó eso, no sé qué estaba haciendo cuando lo hice. Simplemente... sucedió".
Se rie a carcajadas. "¡Porque está buena!"
"Sí, sí, ríete todo lo que quieras. Mira, necesito que me hagas un par de favores", le digo seriamente.
"Por supuesto, sabes que haré lo que necesites".
Ya he decidido lo que hay que hacer y, aunque no es lo más práctico que voy a hacer, siento que es mi única opción ahora mismo. "Primero, necesito a Seth aquí, pronto. Si tengo que ir a buscarlo, lo haré, pero esperaba que lo trajeras tú. Luego, voy a necesitar que vuelvas y detengas todo progreso en Masen. No hay manera de que pueda continuar con esa apertura ahora mismo, tal vez nunca. Después de eso, espero que tú, Vic y los niños vuelvan a Seattle y pasen un fin de semana. Te necesito aquí, hermano. Aunque sea por un corto periodo de tiempo".
Tarda unos segundos en responder. "¿Estás seguro de que quieres dejar de trabajar en Masen? Eso es enorme, hermano".
Me levanto y empiezo a dar vueltas. "No puedo estar allí para supervisarlo, demonios, puede que no esté de vuelta para la hora prevista de apertura. No puedo empezar mi sueño en Chicago cuando tengo previsto estar en Seattle".
Suspira en la línea. "Vaya, hombre, eso es enorme. ¿Entonces no vas a volver?"
Dejo de pasearme y mis hombros se hunden. "No muy pronto, eso es seguro".
"Maldita sea, es duro, pero lo entiendo. Pero te vamos a echar de menos". Se aclara la garganta. "Entonces, ¿necesitas que vuele allí con Seth, tan pronto como sea posible, supongo?"
"Sí, hombre, si puedes hacerlo. Necesito que Bella lo conozca y, sinceramente, lo necesito cerca", respondo.
"Deja que busque algunos vuelos y te mando un mensaje con la información. También tengo que decírselo a Vic y haremos planes para reunirnos contigo el próximo fin de semana. ¿Y mamá y papá?"
Respiro profundamente y lo expulso. "Creo que voy a llamar y pedirles que vengan también. Tienen que hacerse la prueba de todos modos, y así podré decírselo en persona. Realmente no sé qué esperar de ellos".
"Te entiendo. No tengo ni idea de cómo reaccionarán, sobre todo teniendo en cuenta la última debacle de Seattle. Tú yendo a la universidad y casándote con María ahí", señala.
"Gracias por la inyección de confianza".
Se rie y acaba con la pesadez de la conversación. "Únicamente me apego a la realidad, hermano".
Sonrío para mis adentros. "Por eso te quiero y también los voy a echar de menos a todos".
"Lo solucionaremos", asegura.
"Sé que lo haremos. Entonces, ¿me enviarás un mensaje con los horarios de los vuelos?". le pregunto.
"Claro que sí. Con suerte, estaremos allí mañana por la noche".
El solo hecho de escuchar esas palabras hace que el dolor de mi pecho se aminore. "Dios, eso espero. ¿Está el coleguita por aquí para que pueda hablar con él?".
"No, hermano, lo siento. Vic se llevó a los chicos al cine", responde.
"Vale, hazme saber tus planes de vuelo en cuanto puedas", le digo.
"Lo haré. Ya los estoy mirando y parece que hay unos cuantos mañana", responde
El hecho de saber que Seth llegará pronto me tranquiliza. "Muy bien, nos vemos entonces".
"Hasta luego", dice.
Después de colgar con Jay, me dirijo a la ducha esperando que el agua caliente me calme. No lo hace. No tardo en vestirme y pasearme por la habitación del hotel. Hay tantas cosas sin resolver. Hoy he metido la pata con Bella más veces de las que puedo contar, necesito arreglarlo. No solo por nuestro bien, sino también por el de nuestros hijos. Esto nunca va a funcionar si no podemos llevarnos bien.
Jake necesita que esto funcione más que nadie y basta con hablar con él durante esos breves minutos. Necesito que funcione para él.
Es mi hijo.
Es el hijo de Bella.
Es nuestro hijo y es la prioridad ahora mismo.
¡Joder! Agarro mis llaves y me dirijo al único lugar donde puedo intentarlo. Puedo intentar enmendar mi estúpida mierda. Puedo intentar construir una relación con la madre de mi hijo. Puedo intentar convencerla de que soy digno de él.
Todo lo que puedo hacer es intentarlo.
Mientras me acerco a su habitación, estoy nervioso. ¿Y si me echa? ¿Y si no me deja estar cerca de él? ¿Y si lucha por mantenerme alejada? ¿Y entonces qué?
No quiero eso, así que, con la inquietud en los huesos, llamo a la puerta.
Ella abre apenas unos segundos después. Está radiante de pie, con la luz de la lámpara proyectando un cálido resplandor detrás de ella. "¿Puedo ayudarte?", pregunta.
"Bella, esperaba que pudiéramos hablar". Mis ojos le ruegan que confíe en mí, que me dé una oportunidad más para demostrar que puedo hacerlo mejor.
Por Jake.
Me estudia detenidamente. Es como si viera dentro de mi alma. Una vez que está convencida de que voy lo suficientemente en serio, abre la puerta y vuelve a su pseudo-sillón de dormir.
Entro detrás de ella, esperando que esto vaya bien.
