Como ya saben nada de esto nos pertenece, la dueña de estos personajes es Stephenie Meyer, la autora de esta hermosa historia es la autora FyreByrd y la traducción es de AlePattz, Sullyfunes01 es nuestra prelectora.

Thank you Fyrebyrd for allowing us to share this beautiful story in Spanish.


Capítulo 11: No hay paso

BPOV

Me quedo boquiabierta.

¿Cómo se atreve? Le doy un codazo en las costillas y me alejo, dejando que su brazo caiga a su lado. Una sonrisa malvada se dibuja en sus labios y eso me dice todo lo que necesito saber. Edward está tratando de irritar a Alec.

Imbécil.

Sin embargo, aunque esté actuando como un imbécil, es una pregunta que me gustaría que me respondiera. Es decir, estoy segura de que es cierto, pero tener una opinión médica que respalde mi razonamiento hará que parezca menos loco en mi cabeza.

Alec sigue de pie, como si a Edward le hubieran salido dos cabezas. Estoy segura de que es mucho para él asimilar esto de una sola vez. No habíamos compartido la noticia con él hasta ahora y tener a Edward aquí de forma tan inesperada, y en circunstancias diferentes a las que él pensaba, es probablemente impactante.

Me acerco a él y extiendo la mano para tocar su brazo. "¿Alec? Aunque Edward es un idiota por soltarte esto de esta manera, su pregunta tiene cierto mérito. Yo también quiero una respuesta."

"Pero... pero...", balbucea, antes de volver a intentarlo. "¡No puedes hablar en serio!" Su voz es alta, casi histérica.

Me cruzo de brazos, poniéndome a la defensiva ante su inmediata refutación. "¿Por qué no?"

Sus ojos se abren de par en par y su mandíbula cae. "Bella, acabas de conocer a este sujeto. Es imposible que te plantees tener un hijo con él. Es una locura."

Empiezo a dar golpecitos con el pie. Empieza a irritarme. "Aunque aprecio tu preocupación, Alec, eso no es francamente de tu incumbencia. Ahora podrías responder a la pregunta de Edward."

Se pasa los dedos por el pelo y se recompone. "Bueno, como médico, debo advertir que crear una vida solamente para curar a otra no es siempre una situación ideal, pero se ha hecho en el pasado. Y la respuesta es sí. Sí, un hermano biológico, incluso un medio hermano, tendría más posibilidades de ser compatible." Se acerca a mí y se inclina para mirarme a los ojos. "Como tu amigo, te pido que por favor pienses bien esto primero. Jake está mucho mejor, tenemos tiempo para encontrar esa compatibilidad."

Resoplo. "¿Esto viene del mismo hombre que me sugirió que hiciera lo que fuera necesario? ¿Recuerdas eso, Alec? Tú eres el que me empujaba a buscar a su padre, aunque yo no quería entorpecer su vida."

Edward está de pie, con la cabeza volando de un lado a otro como si estuviera viendo el partido de tenis más apasionante de la historia. Esa sonrisa socarrona sigue firmemente plantada en sus labios.

Alec suspira y habla, pero esta vez mucho más resignado. "Sin embargo, nunca pensé que intentarías crear otra vida con él", dice en voz baja, y se gira para dirigirse de nuevo hacia Jake, abandonando la lucha.

Lo sigo, mucho más tranquila ahora que no intenta dictar mis decisiones. "Es solo una idea que hemos discutido. No hay nada escrito en piedra. Pero es bueno tener todos los datos."

Me mira una vez más, con ojos suplicantes. "Por favor, piénsalo muy bien antes de tomar una decisión. Si decides seguir adelante, no podrás echarte para atrás." Mira a Edward. "Cualquiera de los dos."

Edward, que no es de los que se quedan callados mucho tiempo, se acerca y mira directamente a Alec. "Ya he tomado mi decisión. La forma de proceder a partir de ahora depende totalmente de Bella. Pero que sepas esto", -se inclina más, asegurándose de que Alec le mira a los ojos-, "Nunca me alejaría de ningún hijo mío."

Alec lo reconoce con un gesto seco de la cabeza antes de volver sus ojos suplicantes hacia los míos. "No tomes ninguna decisión precipitada, por favor", dice por tercera vez. Luego se da la vuelta y recupera el historial de Jake, volviendo a ponerse en modo médico casi al instante.

El resto de la visita transcurre con él repasando los últimos resultados de las pruebas de Jacob y lo que eso significa para nosotros. Básicamente, me dice que Jake puede irse a casa pasado mañana si la ronda de análisis de sangre de hoy da resultados positivos.

Hacia el final de nuestra discusión, Jake finalmente abre los ojos. Inmediatamente se fijan en Edward. "Hola, ¿estás aquí ota vez?"

La sonrisa que ilumina la cara de Edward es impresionante. Se acerca a la cama de Jake y se sienta en el borde. "Claro que sí, amigo. Tengo la sensación de que te voy a ver mucho."

Jake se sienta y se encoge de hombros. "Bueno, me voy a tasa pronto."

Edward se inclina más cerca como si fuera a contarle un secreto. "Está bien, igual iré a visitarte allá." Se inclina de nuevo hacia arriba. "¿Adivina qué?"

"¿Qué?" Jake imita.

"Tengo un niño pequeño que tiene tu misma edad. ¿Qué te parecería si él también viene a visitarte?" pregunta Edward.

Por el rabillo del ojo, capto la expresión de Alec. Tiene los labios fruncidos como si acabara de chupar un limón, con la desaprobación en sus rasgos. Decidiendo que su reacción no es lo que importa, me muevo al otro lado de Jake y tomo asiento.

Jake me sonríe, pero se gira para responder a Edward. "¿Tenes un niño como yo?" Se señala a sí mismo.

Edward se acerca y acaricia el pelo de Jake. "Así es. ¿Te gustaría conocerlo?"

Jake sonríe y asiente con entusiasmo. "¿Cómo se llama?"

"Seth", responde Edward.

En ese momento Jake se vuelve hacia mí. "Mamá, teno un nuevo amigo llamado Seth."

Le doy a Edward una sonrisa de agradecimiento. "Claro que sí, cariño."

Alec se acerca y no tarda en interrumpir nuestra conversación matutina, revisando a Jake y charlando con él. Casi actúa como si Edward le hubiera robado su nuevo juguete. Nunca se ha esforzado por ser amigo de Jake tanto como hoy.

Eso es algo sobre lo que tendré que reflexionar en otro momento.

Ahora mismo estoy concentrada en el hecho de que en unas pocas horas voy a conocer a mi hijo biológico. Estoy casi mareada por la expectación. Estos últimos días han sido los peores y los mejores al mismo tiempo. Edward definitivamente no ha hecho las cosas fáciles, pero creo que nuestra charla ayudó y hemos llegado a un entendimiento. Ahora, con la llegada de Seth a Seattle y la esperanza de que Jake pueda volver a casa, me siento como si estuviera volando muy alto.

Un subidón que espero que dure para siempre, aunque sé que no lo hará.

Una vez que Alec se ha retirado de la habitación, me siento en mi silla habitual y le concedo a Edward tiempo para estar con Jake. Creo que se lo ha ganado. Su sonrisa no varía mientras se convierten rápida y fácilmente en amigos. Me pregunto si será tan sencillo para Seth y para mí.

Después de que Jake ha desayunado y hablado con Edward, sugiero que demos un paseo por el pasillo. Jake ha estado mucho tiempo en la cama que Carlisle ha empezado a animarme a sacarlo de la habitación de vez en cuando. Hacemos nuestro recorrido habitual por los pasillos, solo que esta vez Edward está a nuestro lado en cada paso.

Cuando volvemos a la habitación de Jake, su almuerzo ya ha sido entregado, junto con uno extra para mí. Le ayudo a volver a la cama y le pongo la bandeja delante. "Aquí tienes, cariño."

"Gracias, mamá. ¿Tú también tomes?", pregunta.

"Claro que sí. Tengo una bandeja justo ahí." Señalo el plato extra.

"¿Y Edward? ¿Tiene algo para tomer?"

Me sorprende que Jake se preocupe por si Edward come o no. "No lo sé. No creo que le hayan traído una bandeja." Miro a Edward. Tiene el móvil pegado a la oreja y camina hablando por él con voz suave.

"Puede tomer tonmigo", dice Jake como si eso lo resolviera todo.

Me acerco y le acaricio la mejilla. "Eres un hombrecito muy dulce, pero creo que Edward estará bien. Tienes que comer y ponerte fuerte para poder irte a casa pronto."

Aprieta el puño, se olvida por completo de Edward. "¡Sí! ¡Me voy a tasa!"

Me rio de él. "Pronto, cariño. Ahora come."

Jake y yo nos sentamos en su cama; él en la cabecera y yo a los pies con la bandeja del hospital entre nosotros. Nos sentamos, comemos y charlamos y, cuando termina, pongo Nickelodeon para que lo vea.

Cuando Edward cuelga el teléfono, toma asiento junto a la cama de Jake. "Era Jay, mi hermano. Su vuelo y el de Seth embarca en diez minutos."

Sonrío y me cepillo un rizo al azar detrás de la oreja, con la mano temblando incontroladamente. "No puedo esperar", digo suavemente.

Él se acerca y me agarra las manos. "Oye, cálmate. No pasa nada. No tienes nada que temer. Seth te va a amar y tú a él."

Respiro profundamente e intento que sus palabras me tranquilicen. "Espero que tengas razón."

"Confía en mí, la tengo." Me dedica una suave sonrisa y empiezo a creer que tal vez la tenga.

"Entonces, ¿cómo quieres hacer esto?" Pregunto sin estar segura de cuáles son sus planes exactos.

Suspira. "Su vuelo está programado para llegar a las seis y media. Pensé que podrías hacer que alguien más se siente con Jake y tal vez encontrarnos en mi habitación de hotel un poco más tarde." Se frota la nuca y mira hacia otro lado.

Lo pienso y decido que tiene razón. Debería conocer a Seth primero en un entorno privado, dándole tiempo para que se acostumbre a mí todo lo posible antes de que se vea metido en nuestras vidas tan repentinamente. Solo puedo esperar que me acepte como Jake aceptó a Edward.

"De acuerdo, creo que será lo mejor. No habrá problema en que alguien se siente con Jake. ¿En qué hotel y a qué hora?" Pregunto.

Utiliza un bloc de notas adhesivas de la mesa auxiliar y anota la información, junto con su número de móvil. Suelto una risita y busco mi bolso. Cuando lo tengo, rebusco y saco mi teléfono. Mirando la nota, marco el número de Edward.

Al oír el timbre de su bolsillo, se da cuenta de lo que estoy haciendo y sonríe. "Justo lo que esperaba." Con un guiño, empieza a guardar mi número. Cuando termina, me mira de nuevo. "Te enviaré un mensaje cuando salgamos del aeropuerto. Por la mañana, vendremos a visitar a Jake. Jay tiene la intención de hacerse la prueba mientras está aquí, y es algo que aún yo no he hecho, así que iremos los dos entonces."

"Suena perfecto." Le doy una sonrisa satisfecha.

Cuando vuelvo a mirar a Jacob, me doy cuenta de que ya se ha dormido. Me levanto, muevo la bandeja de entre nosotros y apago la luz del techo.

"Es realmente especial, Bella", dice Edward con reverencia. No sé por qué, pero los mismos escalofríos de nuestro primer encuentro resuenan en mi piel cuando utiliza mi nombre.

No puedo hacer nada más que asentir, mis labios no me permiten hablar y mis ojos evitan incluso una mirada en su dirección. Me ocupo de acercar la manta de Jake a su cuerpo e inclinar más la cabecera de su cama. Una vez hecho esto, me encuentro buscando cualquier otra cosa en la que ocuparme.

"Bella." Su voz es baja, seductora. "Por favor, siéntate. No muerdo." Dejo que mis ojos encuentren los suyos y lo que veo allí es una contradicción de sus palabras. Sí muerde y sería una tonta si lo dejara escapar.

Respiro profundamente y me recuerdo que puedo hacerlo. Puedo manejar a Edward Masen. ¿Pero puedo realmente? Era fácil cuando se comportaba como un pendejo arrogante, pero el hombre suave y cariñoso que tengo al frente...

No estoy muy segura.

Con las piernas temblorosas, me dirijo a mi sofá y me ocupo de ponerla en posición para sentarse, tratando de evitar mirarlo. Cuando he hecho todo lo posible para prolongar los minutos antes de enfrentarme a él, finalmente tomo asiento.

Con la iluminación baja y sin Jake como barrera, me siento vulnerable. Por alguna razón, la noche anterior fue muy diferente a la de hoy. Él estaba haciendo un esfuerzo, rogando para arreglar las cosas. Ahora que hemos resuelto tantos obstáculos y la gran decisión recae en mí, no puedo evitar pensar que utilizará todos los trucos del libro para hacer que esa decisión se incline en su dirección.

Acerca su silla, imposiblemente cerca. Su rodilla roza la mía y me estremezco involuntariamente, sin dejar de evitar sus ojos. Su mano entra en mi periferia y se dirige a la mía. Empezando por el dedo corazón, me recorre las venas del brazo. Cuando llega a la manga de mi blusa, su mano se aleja, pero solo para posarse en mi mandíbula. Sus dedos rodean mi barbilla y giran mi cara hacia él. Luego se retiran todos menos un nudillo, haciendo que suba por mi mejilla y luego sus dedos se deslizan hacia la línea de mi cabello.

Apoya su cabeza junto a la mía y comienza a hablar en voz baja y ronca. "Sabes que voy a jugar sucio, ¿verdad? Voy a tocar y provocar todo lo que me permitas. La decisión es completamente tuya y respetaré lo que elijas, pero también haré todo lo posible para convencerte de lo que pienso. No te lo pondré fácil."

Me quedo muy quieta, fingiendo que no me afecta. Reviso mis rasgos y mi cuerpo para que no muestren ninguna respuesta, aunque por dentro me estoy derritiendo en un charco. Cuando estoy segura de que mi voz y mis reacciones están bajo control, me inclino hacia atrás y lo miro a los ojos.

Entonces sonrío. "Buena suerte, Edward."

Mi discurso es perfecto. Con la frialdad de una reina del hielo y sin que me afecte, su nombre sale de mis labios sin ninguna inflexión.

Él se ríe con fuerza. "Bien jugado, Bella. Bien jugado." Se echa hacia atrás y se relaja contra su propia silla, dejando mi espacio libre de su presencia.

Por fin puedo volver a respirar con normalidad y el ambiente se aligera. La distancia que nos separa me hace sentir una normalidad que, una vez más, estaba desesperada por sentir. Los minutos transcurren entre conversaciones triviales y la ocasional seguridad de Edward cuando se da cuenta de mi ansiedad por la próxima reunión.

Después de un rato, se levanta. Se lleva la mano a la nuca. "Bueno, eh, tengo que irme."

"Oh, vale. ¿No falta mucho entonces?" Pregunto.

"Sí, unas horas más. Aunque tengo que volver al hotel y darme una ducha. No pensaba quedarme tanto tiempo cuando me presenté aquí anoche." Saca las llaves del bolsillo y las hace girar en sus dedos, actuando con despreocupación, cuando en realidad es todo menos eso.

"Por supuesto." Me pongo de pie. No sé por qué, pero me parece apropiado en esta situación.

Ambos sabemos que la conversación de anoche fue un nuevo punto de partida para nosotros. Hemos avanzado mucho en la decisión del camino que pretendemos seguir con nuestros hijos. Nos damos cuenta de que estamos conectados de por vida y que les daremos el mejor resultado posible.

Se acerca a mí y enlaza sus dedos con los míos. "Lo vas a hacer bien, Bella. Confía en mí."

La confianza es algo muy curioso.

Muy fácil de pedir.

Muy fácil de prometer.

Muy fácil de romper.

Pero muy difícil de ganar.

Edward aún no se la ha ganado; pero me encuentro creyéndole de todos modos. Conoce a su... mi... hijo mejor que nadie y si cree que me aceptará en su vida, no tengo más remedio que aferrarme a ese sentimiento y llevarlo conmigo hasta que lo sepa por mí misma.

Trago y sus ojos se dirigen a mi cuello, acarician mi piel. "Prefiero confiar en ti en esto que pensar lo contrario." Sus ojos saltan de nuevo a los míos. "Por favor, no me lleves la contraria, Edward."

Se acerca aún más y acerca su mano a mi nuca. Intento evitar el contacto visual tan estrecho, pero me guía para que no tenga otra opción. La determinación que veo allí me deja sin aliento.

"Bella, Seth es un niño increíble, igual que Jake. Es feliz y pleno. Cuando te conozca, se dará cuenta de lo buena persona que eres." Se rie ligeramente y pone los ojos en blanco. "Probablemente me dejará después de conocerte."

Aunque estaba bromeando, mi mente no puede evitar preocuparse por esas mismas cosas. Tendremos que decirles a estos chicos la verdad. Puede que no lo entiendan de inmediato, pero sí entienden y entenderán lo que significa papá y mamá. Y eso es realmente lo que somos; yo soy su mamá y Edward es su papá. Con esa información, ¿voy a ser menos para Jake o Edward para Seth? Otro más de los futuros obstáculos que tendremos que superar si alguna vez se presenta.

Levanto la mano y la apoyo en su pecho. "No bromees así. No quiero ni pensarlo."

"Oye, oye." Me coge las mejillas con las manos. "A partir de ahora, los dos somos sus padres, pase lo que pase. No tienes que preocuparte por perder un hijo, estás ganando otro. Eso es todo, lo juro."

Asiento con la cabeza, no confío en mí misma para hablar ahora mismo. Este hombre, esta situación, me está destrozando. Siento como si fuese una fuerte ráfaga y me dispersara en el viento. ¿Cómo puede ser tan increíble y tan exasperante al mismo tiempo?

"Tendremos que decírselo en algún momento, ¿sabes? Preferiría que fuera lo antes posible, pero, de nuevo, estoy dispuesto a delegar en ti. Es todo tuyo, Bella. Estás en el asiento del conductor", asegura, y esa pequeña admisión es suficiente para levantar el peso de este momento.

Sonrío. "Gracias, Edward. No tengo todas las respuestas, pero intentaré tomar las mejores decisiones para nuestros hijos."

Se inclina y presiona lentamente sus labios sobre mi frente, y luego se aleja. El espacio entre nosotros se siente vacío. "Sé que lo harás, Bella. Ya has demostrado lealtad, fiereza y voluntad de perdonar. Nuestros hijos están en buenas manos." Guiña un ojo. "Pero eso no significa que no vaya a hacer todo lo posible por persuadirte en otras decisiones." Su sonrisa dice exactamente cuáles son esas otras decisiones.

Me rio -sí, como una colegiala- y le doy un golpe en el pecho. "Como quieras, Masen. Ve por nuestro chico, me muero por conocerlo."

Me saluda de forma simulada y se gira para salir de la habitación.

En cuanto sale por la puerta, cojo el móvil.

Necesito contactar con la clínica lo antes posible.

De ninguna manera voy a ceder ante Edward sin todos los datos, y él ya ha dejado claro que no me lo va a poner fácil.