Como ya saben nada de esto nos pertenece, la dueña de estos personajes es Stephenie Meyer, la autora de esta hermosa historia es la autora FyreByrd y la traducción es de AlePattz, Sullyfunes01 es nuestra prelectora.

Thank you Fyrebyrd for allowing us to share this beautiful story in Spanish.


Capítulo 15: Luz verde

BPOV

Con nuestra conversación seria fuera del camino, Edward vuelve a la estufa para demostrarme su destreza culinaria. Es una visión que me encuentro disfrutando. ¿Ver a un hombre tener el control total de la cocina? Es una vista sexy y estimulante.

En solamente tres días, he aprendido mucho sobre el carácter de este hombre solo por su devoción a nuestros hijos. Es fácil de entender cuando sientes exactamente lo mismo. Entre mi padre y su familia, es posible que tengamos que responder las preguntas difíciles y tomar una posición, pero sé que cuando llegue el momento nos mantendremos unidos.

Entiendo que, para otros, aparte de Edward y yo, las decisiones que estamos tomando pueden no tener sentido, pero para nosotros son perfectas. Sin embargo, lo entiendo completamente. Cuando te preocupas por las personas, quieres lo mejor para ellas, pero a veces, no te corresponde a ti decidirlo. Solo tienes que confiar en las personas que te importan para que tomen las mejores decisiones por sí mismas.

Y Edward y yo lo haremos. De eso no tengo ninguna duda.

Me siento y observo cómo los músculos de su espalda se flexionan y se mueven debajo de su camiseta. Mis ojos están hipnotizados por cada movimiento y giro de su brazo. Parece que no puedo apartarlos.

"Bella, ¿quieres bajar a los niños y prepararlos para comer? El almuerzo está casi listo", dice por encima del hombro.

Cuando no respondo, todavía perdida en una neblina de músculos y piel, se da vuelta y agita su mano frente a mí. "Oye, ¿a dónde te fuiste?"

Sacudo un poco la cabeza para despejarla y respondo: "Oh, lo siento. Yo estaba solo uh... pensando."

Él sonríe y se apoya contra la estufa. "¿Sí? ¿En qué?"

Se cree muy listo, pero yo lo soy más. "La clínica de fertilidad", respondo.

Su cara se retuerce y parece que acabara de chupar un limón podrido.

Jaque mate.

"Oh, ¿qué pasa con eso?", pregunta, tratando de actuar interesado.

"Dijeron que podrían necesitar hasta diez muestras. No sabía si eso era algo que estuvieras dispuesto a hacer", le digo.

Sus cejas se levantan. "¿Diez? ¿Por qué diablos necesitarían tantas?"

Me encojo de hombros y miro hacia el mesón de granito, frotándolo con mi mano para evitar mirarlo. "No estoy segura. Dijeron que les gusta obtener muchas muestras en este tipo de situaciones; por si acaso."

"¿Por si acaso qué?", insiste.

Sigo mirando hacia otro lado. "No lo sé. En caso de que cambies de opinión después de estar de acuerdo, o para asegurarme de que tener suficiente o porque pensar en ti haciendo eso es suficiente para justificarlo diez veces."

Él se ríe. "Me estás jodiendo, ¿verdad? No dijeron eso, ¿cierto?" Su voz está más cerca de lo que debería, así que me atrevo a echarle un vistazo. Está inclinado sobre el mostrador, sus fascinantes ojos verdes están tan cerca que no puedo mirar hacia otro lado.

Trago, sus ojos se mueven hacia abajo y hacia arriba, mirando directamente a los míos. "¿Piensas en mí haciendo eso, Bella? ¿Te preguntas cómo me veo con mi polla en la mano? ¿Esperas que piense en ti?"

Me mira tan intensamente que me atrapa.

Atrapada en una red de confusión y lujuria.

Atrapada entre lo que quiero y lo que creo que es correcto.

Atrapada en una situación de la que estoy perdiendo el control y...

Atrapada en las garras de este hombre.

Con un simple tirón, seré arrastrada por completo.

Aparto los ojos.

Si no lo miro, no tiene ningún poder sobre mí. Se acerca aún más. El calor de su aliento acaricia mi cara mientras habla.

"No te obligaré, Bella. Tú también tienes que quererlo." Con esas simples palabras, vuelve a la estufa y vuelve a sus sándwiches.

"Lo haré... bajaré a los niños", digo mientras escapo del fuego que está creando con su sola presencia.

Una vez que salgo de la cocina y subo las escaleras, tengo que apoyarme contra la pared para recuperar el aliento. Cuando finalmente llego a la habitación de Jake, los niños están en su cama jugando con sus juguetes de Lego.

"Hola, mamá", dice Jake cuando se fija en mí.

Seth inmediatamente repite su saludo. "Hola, Bella."

Me acerco a ellos. "Hola, mis dulces niños. Edward nos preparó el almuerzo, así que ¿por qué no guardamos esto por ahora y nos aseamos para comer?"

"¿Qué nos hace?" Jake pregunta.

"Mi papá es chef", dice Seth. "Hace todo tipo de cosas ricas."

Jake arruga la nariz. "¿Qué es un chef?"

Seth se encoge de hombros. "No lo sé. Sabe cocinar buena comida."

Me río de ambos y respondo a Jake. "Eso es exactamente lo que significa, Jake. Cocina buena comida."

"Está bien. ¿Qué cocina?" Jake sostiene sus palmas en cuestión.

Sonrío. "Tu favorito. Queso a la parrilla."

"Oh, vamos, Seth. Vamos a lavarnos las manos." Jake comienza a arrastrarse desde la cama.

"¿Por qué?" Seth pregunta.

"¡Porque tienes que lavarte las manos antes de comer, tonto!" Jake responde.

"Nunca me lavo las manos antes de comer a menos que esté en la casa de tío Jay. La tía Vic lo hace por mí." Seth es tan lindo en su olvido, pero Edward va a tener una buena charla después de esto.

"Bueno, aquí también nos lavamos las manos. Así que, vamos." Los llevo al baño y me aseguro de que ambos tengan las manos impecables antes de bajar las escaleras.

El almuerzo es una experiencia. Los sándwiches de queso a la parrilla están fenomenales y Jake dice que es su favorito. No sé si es porque Edward los hizo, y le ha gustado mucho, o realmente lo piensa. Pero, de cualquier manera, estoy encantada de que haya aceptado tan fácilmente a Edward en su vida.

Después, nos dirigimos a la sala de estar para instalarnos y ver The Lego Movie juntos, como familia. Y definitivamente somos una familia, una poco convencional tal vez, pero una familia, al fin y al cabo.

Los chicos se acurrucan bajo la manta favorita de Seth con Edward y yo a cada lado. Al final de la película, ambos chicos apenas pueden mantener los ojos abiertos. No solo Jake está cansado, lo que esperaba a esta hora del día, sino que Seth también lo está.

"Psst." Recibo la atención de Edward. "Parece la hora de la siesta. Vamos a llevarlos a la cama de Jake", digo en voz baja.

Él asiente y se pone de pie, recogiendo a Seth en el camino. Hago lo mismo con Jake y los llevo a su habitación. Después de que los dejamos, empiezo a quitarme los zapatos mientras Edward se para y observa.

"Papi", murmura Seth.

"¿Sí, amigo?"

"¿Puedes leernos una historia?"

"Sí", interviene Jake. "Tengo muchos libros, ¿no, mamá?"

"Seguro que sí. ¿Cuál quieres?" Le pregunto.

" Where the Wild Things Are (1)", responde después de pensarlo un momento.

"¿Qué es eso?" Seth pregunta.

"Uno de mis libros", responde Jake. "¿No lo has leído antes?"

Seth sacude la cabeza. "No, no he leído muchos libros. Solo mi favorito."

"¿Cuál es tu favorito?" Jake le pregunta.

" Green Eggs and Ham (2), por supuesto." Seth se encoge de hombros como si todo el mundo debiera saberlo.

"Oh, no he leído ese libro." Me mira. "¿Lo intentamos algún día, mamá?"

"Por supuesto, cariño. Tal vez Seth pueda traer el suyo", sugiero.

Seth asiente. "Lo haré."

"Está bien, ustedes dos acuéstense y conseguiré el libro para Edward." Me acerco a la estantería y la agarro antes de entregárselo a Edward.

Se sienta en el borde de la cama y comienza a leer. Bajé las escaleras y luego salgo silenciosamente de la habitación. Cuando estoy fuera de la vista de la puerta, me deslizo por la pared y escucho al padre de los niños leerles.

Se arremolinan tantas emociones dentro de mí que no puedo agarrar solo una.

Después de sentarme allí durante unos minutos, suena el timbre. Tan silenciosamente como sea posible, bajo las escaleras, esperando que nadie supiera que estaba escuchando a escondidas. Si Edward sabe eso lo usará en mi contra cuando menos lo espere.

Cuando abro la puerta, una sonrisa ilumina mi rostro. Alice y Jasper están parados allí y mi coche está en la entrada.

Alice extiende la mano para un abrazo. "Estás en casa, estoy tan feliz de que Jake esté mejor", dice.

"Está mucho mejor", respondo mientras acepto un beso de Jasper en la mejilla.

"Oye, Swany, me alegro de ver que los dos están en casa", dice.

Sonrío y me doy vuelta, haciéndoles señas para que entren. "Yo también. Entren y tomen asiento, pongámonos al día con lo que ha estado sucediendo en la oficina."

"Bella, acabas de llegar a casa, no hay necesidad de preocuparte por el trabajo hoy", refuta Alice.

"No estoy preocupada por eso. Me gustaría escuchar lo que ha estado pasando. Algo diferente en lo que centrar mi atención para variar", le digo.

"¿Por qué no nos centramos en de quién es el coche que está estacionado en tu entrada y dónde están?" Ella levanta una ceja.

Me aclaro la garganta. "Bueno, eh, ese es el coche de Edward y él..."

"¿Escuché mi nombre?" Edward está bajando las escaleras, ya metiéndose en nuestra conversación. Sonríe cuando ve a Alice. "Alice, qué bueno verte de nuevo." Él se acerca y besa su mejilla y ella se sonroja.

Encantador.

"Edward, no me di cuenta de que estabas aquí", le dice Alice, pero me mira a mí.

Me encojo de hombros. ¿Qué puedo decir? Esperaba que se quedara dormido junto a los niños y no tener que responder ninguna pregunta.

Agita la mano como si no fuera nada. "Sí, a Bella le gusta mantenerme ocupado arriba."

Le doy una mirada incrédula. "Con los chicos", agrego, esperando que ella no caiga en sus juegos.

"¿Los chicos?" Preguntas de Alice. "¿Seth ya está aquí?"

Asiento en confirmación. "Lo está, Alice, pero acaban de acostarse a dormir una siesta. Dejé a Edward leyéndoles."

"Oh. Me encantaría conocerlo, pero no quiero que los despiertes. ¿Podemos planearlo pronto?", pregunta.

"Por supuesto. No van a ir a ninguna parte", respondo.

"¿Ah?" Ella levanta una ceja.

Le doy un ligero movimiento de cabeza, esperando que abandone el interrogatorio.

Jasper, dándose cuenta de la situación, da un paso adelante y extiende su mano. "Soy Jasper Cullen. Encantado de conocerte, Edward."

Edward toma su mano. "¿Cullen? ¿Como el doctor Cullen?" Edward pregunta.

Jasper asiente. "Ese mismo. Es mi padre."

Edward le da una palmada en el hombro y retira la mano. "Bueno, cualquiera de la familia del doctor Cullen es amigo mío." Sacude la cabeza. "No tienes idea del regalo que tu padre me ha dado."

Jasper no está de acuerdo, "Oh, creo que tengo una idea. Bella es mi socia de negocios y Jake es el sobrino más genial, así que sí, me doy cuenta del regalo que son."

"Oh, ¿así que tú eres Jaspy?" Edward lo señala.

"Está bien, ¿por qué no nos sentamos? Jasper iba a ponerme al corriente sobre lo que ha estado sucediendo en la oficina." Miro feo a Edward. Se suponía que eso era confidencial, nadie puede llamarlo así excepto yo.

Edward se levanta y se frota la nuca. "Uh, creo que voy a ir a limpiar lo del almuerzo y dejar que te pongas al día con tu familia."

"No tienes que hacer eso, Edward", objeto.

"No, está bien. De hecho, no me importa hacer la limpieza después de cocinar." Él comienza a ir a la cocina y el resto de nosotros tomamos asiento.

Tan pronto como Alice se sienta a mi lado, se inclina. "Santo cielo, Bella, ¿cocina y limpia? Ese hombre es un cuidador."

Pongo los ojos en blanco mientras Jasper se ríe. Alice se acerca y le frota el brazo. "Oh, Jasper, tú haces otras cosas bien." Ella guiña un ojo y se sienta.

Jasper me cuenta cómo ha estado las cosas en el trabajo y las nuevas cuentas que ha recibido. Me hace saber que Tanya está sosteniendo el fuerte tanto como ha sido posible haciendo mi parte, pero ella no soy yo. Mi corazón se rompe un poco ante la noticia. Este negocio es mi otro bebé, pero tiene que estar en segundo lugar a lo que realmente importa. Estoy en buena posición financiera... Por ahora.

"¿Crees que volverás pronto?" Jasper pregunta después de ponerme al corriente.

Sacudo la cabeza. "Simplemente no creo que sea posible para mí volver pronto. Si bien es cierto que Jake está bastante mejor en este momento, tiene medicamentos que tomar a diario, y no estoy segura de que deba estar en la guardería, sin importar cuán cerca lo mire Esme. Así que, honestamente, no tengo ni idea de qué decirte, Jasper."

Él asiente. "No hay prisa, solo preguntaba."

"Sabes, podrías traerme algunas cosas y podría hacer cosas desde aquí. Al menos algo de eso", sugiero, tratando de ofrecer cualquier ayuda que pueda.

Pone su mano sobre la mía y la aprieta. "Lo resolveremos, Bella."

Nos sentamos y charlamos un poco más antes de que se levanten para marcharse. "Adiós, Edward", Alice llama a la cocina con un pequeño saludo, y de nuevo, pongo los ojos en blanco.

Saluda con la mano, pero continúa limpiando los mostradores. Cuando los he visto irse, voy y me deslizo sobre un taburete frente a donde está limpiando.

Puse mi mano sobre la suya, deteniendo la limpieza constante de la encimera ya limpia. "No tenías que desaparecer aquí, Edward. No eres mi pequeño secreto sucio."

Mira hacia arriba y sonríe. "Pero quiero serlo."

Revuelvo mis pestañas y miro hacia abajo, estudiando el granito. Cuando dice cosas como esta, tan completamente inesperadas, me toma desprevenida y me encuentro perdida.

Mi mente vaga por territorio peligroso demasiado rápido.

Cuando vuelvo a mirarlo, todavía está sonriendo. Se acerca y guía mi barbilla hasta que mantengo la cabeza en alto. "¿Qué pasa con las miradas tímidas lejos de mí, Bella?"

Sacudo la cabeza. "Es que a veces me tomas tan desprevenida. Es como si ni siquiera supiera quién es esa mujer en esos momentos. Confía en mí, no soy ella."

Él guiña un ojo. "Sé que no lo eres, pero eres un rompecabezas. Uno que tengo la intención de desmontar y armar muchas veces."

Pongo los ojos en blanco. "Qué cursi, Masen."

Se encoge de hombros. "Bueno, soy chef, el queso (3) es lo mío."

Nos miramos el uno al otro por un segundo antes de estallar en carcajadas. Es una buena y dura risa de nuestras bromas casi constantes que llegan a un nivel cursi.

Después de que nos hemos calmado lo suficiente como para hablar, Edward se pone más serio. "Sabes, Bella, solo porque yo no estuviera allí no significa que no haya escuchado algo de lo que se dijo. Escuché a Jasper preguntar sobre tu regreso al trabajo."

"Sí, le dije que simplemente no era posible", le aseguro.

"Pero lo es, si lo piensas bien", comienza. "Tal vez no de inmediato, pero antes de lo que pensaste inicialmente."

"¿Cómo es eso?" Le pregunto que no entienda a dónde va con esta conversación.

Se frota la nuca. "Yo, eh" – se aclara la garganta – "Puedo cuidarlo por ti."

Casi inmediatamente lo rechazo, pero cuando mi cerebro registra lo que realmente está sugiriendo, me da una pausa. No es una mala idea. Tal vez no de inmediato, pero en una semana o dos, podría no solo ser una opción viable, sino también muy buena.

Me está estudiando de cerca, buscando alguna pista sobre lo que estoy pensando. Cuando finalmente hablo, se hunde visualmente en alivio. "Creo que también podría ser una buena idea, Edward ... Más adelante, sin embargo, no todavía."

La sonrisa que me da es radiante. "¿Hablas en serio?"

Actúo ofendida. "Por supuesto que sí."

"Gracias, Bella."

"No me agradezcas, es tu trabajo como su padre, después de todo", respondo.

"Lo es." Su sonrisa aún no se ha borrado de sus labios.

Justo entonces escucho a los chicos pisoteando las escaleras. Jake entra primero a la cocina. "Tengo hambre, mamá."

Levanto una ceja a Edward. "Edward nos va a cocinar la cena. ¿Por qué no vamos a mostrarle a Seth el patio trasero y dejamos que comience?"

"¡Sí, mostrémosle mi tolumpio!" Jake dice emocionado mientras se dirige a la puerta.

Se detiene cuando llega allí y baja la cabeza. "Mamá, ¿cuándo volverá Sam a tasa? Lo extraño."

Me acerco y le froto la cabeza. "Aw, cariño, llamaré a nanny mañana y le pediré que lo traiga, ¿de acuerdo?"

Mira hacia arriba con ojos brillantes. "Está bien." Y continúa justo hacia la puerta. "¡Vamos, Seth!"

Miro hacia atrás antes de salir por la puerta y Edward ya está agarrando cosas del refrigerador. Continuando afuera, me uno a los chicos. Se dirigen directamente al columpio y después de que ambos se suben, me turno para empujarlos. Se balancean hasta que Edward nos llama para cenar.

Tenemos tiras de pollo al horno y patatas dulces con una salsa para mojar que funciona para ambos. Estoy impresionada con lo crujientes y deliciosas que son, casi exactamente como si estuvieran fritas. Edward hizo un punto para mencionar que quería hacer platos que los niños disfrutaran, pero que aún así fueran lo más saludables posible.

Estoy tan impresionada como llena.

Después de que terminamos, Edward se queda a limpiar la cocina mientras yo llevo a los niños arriba y los meto en la bañera. Seth no tiene ropa aquí, pero esa es la ventaja de que los dos niños tengan la misma edad y la misma talla. Chapotean, juegan y finalmente se asean y visten. Luego se van una vez más hacia la habitación de Jake para jugar.

Vuelvo a bajar y Edward está sentado en el sofá. Como no confío en su habilidad para jugar limpio y aflojar en la seducción, decido tomar la silla en lugar de sentarme a su lado. Simplemente no puedo seguir siendo tomada por sorpresa y con él tan cerca, me estoy metiendo en problemas.

Apoya la cabeza en el sofá. "¿Conseguiste que los chicos se asearan?"

Pongo mis piernas debajo de mí y asiento. "Sí, les di un baño y ahora están jugando."

Sus cejas se levantan. "¿Les diste un baño?"

"Sí, querían jugar con sus juguetes en la bañera, así que los dejé. Vestí a Seth con un par de pijamas de Jake para que estuviera listo para ir a la cama cuando te fueras. ¿Está bien?" Pregunto.

"Por supuesto que está bien, Bella. Él es tu hijo y" —levanta sus ojos serios hacia los míos— "Confío en ti."

Esas palabras que salen de sus labios me hacen respirar profundamente aliviada. Me he ganado su confianza y él tiene la mía. El vínculo se ha construido en tan poco tiempo, pero es fuerte y lo superaremos.

"Yo también confío en ti, Edward." La sonrisa que me da es reverente, agradecida.

Nos sentamos y charlamos un rato más sobre cosas menos serias y cuando llega el momento de que se vaya, subimos las escaleras para recoger a Seth.

Cuando llegamos a la puerta de Jake, Edward me agarra del brazo para evitar que entre. Con un dedo sobre sus labios y una inclinación de su cabeza, mi atención se dirige a los chicos. Ambos están acostados en la cama de Jake, debajo de las sábanas, profundamente dormidos. Nos paramos con miradas de adoración, acogiendo a nuestros niños pequeños que hacen la vista más adorable de todos los tiempos.

Agarro el brazo de Edward y lo saco de la puerta. Cuando estamos lo suficientemente lejos como para no despertarlos, me detengo. "Odio despertarlos."

Se pasa la mano por el pelo. "Lo sé. Odio despertarlo, pero necesito llevarlo de vuelta al hotel."

"Tal vez", miro hacia el suelo, luego me armo de acero y miro hacia atrás, directamente a sus ojos, "tal vez podrías dormir en la habitación de invitados."

Él se acerca y yo retrocedo hasta que golpeo algo firme detrás de mí; la pared. Sus brazos suben a ambos lados de mi cabeza y sus labios se acercan. Se está inclinando y no tengo el deseo de detenerlo.

Su mejilla roza la mía, mientras sus labios aterrizan a pocos centímetros de mi oreja. "Bella, si me quedo esta noche, será en tu habitación", dice en voz baja, con voz de puro sexo.

Trago saliva y todavía no tengo la capacidad de hablar, de objetar.

Sus labios se acercan a mi cuello y rozan la piel hipersensible allí; suben y bajan, una y otra vez se deslizan y acarician. Estoy congelada en mi lugar. Miedo de aceptar, pero aún más miedo de no hacerlo. Mis manos sujetan su camisa, ansiosas de sentir la carne que hay debajo.

Sus labios abandonan mi cuello y recorren mi mandíbula hasta la comisura de mis labios. Giro la cabeza para encontrarme con ellos y mi mundo se ilumina, todo se vuelve claro.

Quiero a este hombre.

Y esta noche, lo tendré.


(1) Donde viven los monstruos (título original en inglés: Where the Wild Things Are) es un libro infantil escrito e ilustrado por el autor estadounidense Maurice Sendak.

(2) Green Eggs and Ham, Huevos verdes con jamón, es un libro escrito por Dr. Seuss, y es uno de los libros infantiles en inglés más vendidos de la historia.

(3) Acá es un juego de palabras que se pierden con la traducción, cursi en inglés es cheesy, y queso es cheese.