Como ya saben nada de esto nos pertenece, la dueña de estos personajes es Stephenie Meyer, la autora de esta hermosa historia es la autora FyreByrd y la traducción es de AlePattz, Sullyfunes01 es nuestra prelectora.
Thank you Fyrebyrd for allowing us to share this beautiful story in Spanish.
Capítulo 20: Calle sin salida
.
Día 11
.
EPOV
Han pasado un par de días desde nuestra barbacoa, y aunque disfruté de nuestro tiempo con la familia, estoy feliz de decir que todos se han ido a la mierda de regreso a sus casas. Demasiadas personas con demasiadas opiniones y creo que podrían haber afectado a Bella.
Desde su declaración, las cosas han sido diferentes. No diferentes para mal, solo diferentes. Todavía nos llevamos bien, pero he decidido dar un paso atrás para darle el espacio necesario para que piense bien cosas. Tal vez la apresuré a tomar una decisión, no lo sé, pero hasta que no esté segura de que esto es algo de lo que no se arrepentirá, no estoy dispuesto a seguir adelante.
Tengo sentimientos que simplemente no puedo ignorar, mientras que parece que eso es todo lo que ella quiere hacer. Pretender que no hay nada allí, pero lo hay, está en cada toque de nuestra piel. Así que me he mantenido físicamente alejado. Sigo sonriendo, riendo y charlando con ella, pero he dejado las caricias e insinuaciones. Si no puedo mantenerme tan desconectado como ella, terminaré lastimado a la final.
Tal vez la donación de esperma era la mejor manera de hacerlo, después de todo. Tenerla solo me ha hecho anhelarla y algo más que sexo. Quiero abrazarla y aprender todo lo que hay que saber sobre ella. Ella me hace sentir cosas, y ni siquiera estoy seguro de qué son, solo que quiero seguir sintiéndolas.
Así que ahora, me encuentro dirigiéndome al hospital para almacenar mi sangre para la próxima transfusión de Jake, mientras que Bella ha llevado a los niños al consultorio de Carlisle. A Jake le tienen que extraer sangre semanalmente para controlar su condición. Estas pruebas nos permitirán saber cuándo necesitará su próxima transfusión y esta será nuestra rutina hasta que encontremos un donante compatible.
Estaciono mi coche alquilado y me dirijo a la unidad de consulta externa para registrarme y hacerles saber por qué estoy aquí. Pensando que debería tratar de hacer las paces, decido ver si la chica que me ayudó la última vez está en turno hoy.
"Disculpe", le digo a la mujer detrás del escritorio, mientras me estoy registrando. "¿Jane trabaja hoy?"
"¿Sabes su apellido?", pregunta la mujer.
"No, lo siento, pero sé que saca sangre", respondo.
"Oh, esa debe ser Jane Volturi." Asiente, revisando su computadora. "Ella está de turno en este momento."
"Está bien, genial. ¿Podrías asignarme a ella? Hizo un gran trabajo la última vez, me gustaría tenerla de nuevo." Le doy mi sonrisa más encantadora.
"Es posible que tengas que esperar un poco más si te asigno a una persona específica, pero si estás de acuerdo con eso, me aseguraré de que se cumpla tu deseo", explica.
Golpeo mis nudillos en el mostrador. "Eso funcionará. Gracias." Luego voy y tomo asiento, esperando que me llamen.
De hecho, paso menos tiempo esperando que antes, y la propia Jane sale a buscarme. "Hola, señor Masen, es un placer verlo de nuevo. ¿Me dijeron que me solicitó?", dice como pregunta.
Me pongo de pie y le sonrío. "Lo hice. Hiciste un excelente trabajo y te traté mal. Esperaba mostrarte que puedo ser un paciente mucho más agradable."
"Qué considerado, señor Masen, y no hay problema. Aquí hay de todo. Sígame", dice girándose y llevándome por un pasillo.
Esta vez me llevan a una habitación diferente, una que supongo que está preparada para donar sangre. "Adelante y póngase cómodo. Esto será diferente a la última vez." Ella hace un gesto hacia una silla reclinable situada en el centro de la habitación.
Me acerco y tomo asiento, reclinándome hacia atrás y tirando de mi manga hasta mi hombro. "Gracias por no rechazarme. Sé que fui un imbécil la última vez, y solo quería disculparme de nuevo. Ese fue un momento estresante para mí, pero desde entonces las cosas se han calmado un poco."
Ella deja de hacer lo que está haciendo y se vuelve hacia mí. "No es necesario, señor Masen, lo entiendo, y me alegra saber que su hijo ha podido irse a casa."
Mis cejas se levantan. "¿Sabes eso?"
"Por supuesto, la palabra viaja por este hospital, además mi hermano es uno de sus médicos", me dice.
Me pongo rígido automáticamente.
Jake tiene dos médicos y estoy seguro de que Jane no es la hermana de Carlisle. Eso solo deja a una persona. El mismísimo maldito doctor pendejo. Nunca se me pasó por la cabeza cuando la mujer detrás del escritorio me dio el apellido de Jane.
Maldito Volturi, por supuesto, lo es.
Recordándome a mí mismo que no es culpa de esta chica que su hermano sea un maldito idiota, permito que mis músculos se relajen tanto como sea posible. "Oh, eso es mmm, genial." Trato de actuar tan animado como antes.
"Bien, ¿está cómodo? Esto es muy parecido a la última vez en lo que respecta a pincharte, pero la aguja permanecerá en su lugar durante un período de tiempo más largo", explica mientras se sienta a mi lado.
"Estoy listo", respondo.
Ella inserta la aguja. "Necesito que apriete y afloje el puño varias veces para que la sangre bombee." Hago lo que ella me pide. "Perfecto, estás listo. Dejaremos que esta bolsa se llene y estará listo para irse." Con una sonrisa, se levanta y camina hacia la puerta. "Vuelvo en seguida", me dice por encima de su hombro antes de salir.
Ahora que el maldito imbécil ha entrado en mi mente, no puedo detener esa línea de pensamiento. Entregó información incorrecta con la esperanza de derribarme y funcionó. Me pregunto si está de turno hoy. Quizá convenga hacerle una visita.
Inclino la cabeza hacia atrás y cierro los ojos imaginando su rostro cuando le haga saber que estoy enterado. Siendo el marica que es, probablemente se orinará en los pantalones. Pero tenía que saber que Carlisle nos lo diría, ¿no? Si Jake llega a un punto en el que necesita desesperadamente hacer el trasplante y no se ha encontrado un donante compatible, obviamente sería la mía la que usaríamos en un intento de salvar su vida.
¿Por qué creyó que podía salirse con la suya mintiendo?
¿O fue solo en el calor de los celos?
No lo sé, pero tengo la intención de averiguarlo.
Unos minutos más tarde, Jane regresa y me revisa. "Bien, parece que terminará en un par de minutos."
Le sonrío. "Gracias, hiciste un gran trabajo, Jane."
Su respuesta es sonreír. "Gracias, señor Masen; Estaré a su servicio cuando quiera."
Después de un par de minutos, ella me declara listo y me quita la aguja del brazo. "Muy bien, esto irá con las otras donaciones que hemos recibido para su hijo y estará disponible la próxima vez que lo necesite." Se pone una bandita y luego me envuelve el brazo con un vendaje. "Déjelo así durante aproximadamente una hora y luego podrá quitárselo. Puede quitarse la bandita más tarde esta noche."
Le toco el brazo. "Realmente lamento mi comportamiento la última vez que estuve aquí."
"Está bien, señor Masen, y espero que pueda encontrar un donante compatible para su hijo", dice. "Vamos, lo acompaño afuera."
Me pongo de pie y me siento mareado por un segundo, así que me quedo quieto y dejo que pase. "Tengo otros asuntos en el hospital, así que estaré bien, pero gracias por el ofrecimiento."
"De nada y hasta la próxima", dice saliendo por la puerta.
Con ella fuera de la vista, empiezo a dirigirme al ascensor.
Es hora de averiguar si el doctor Pendejo está aquí hoy y luego una pequeña visita a Rosalie Hale está en la agenda. Ella anunció a la prensa el error que cometió el hospital, y hasta ahora no hemos sido descubiertos, pero me gustaría saber qué planea hacer, si, de hecho, nos encuentran.
Miro en el directorio y me dirijo al piso que contiene al consultorio del cabrón. Solo puedo esperar que esté allí, si no, tendré que hacer que busque a su mentiroso culo.
Cuando llego a su consultorio, escucho risitas dentro. Bueno, ¡a la mierda! Abro la puerta y entro directamente. El doctor Pendejo tiene sus manos en la parte superior de la bata de una enfermera y se congela cuando se da cuenta de que alguien acaba de irrumpir.
Su cabeza se sacude en mi dirección. "¿Qué?"
Cruzo los brazos y le doy una mirada dura. "Tú y yo necesitamos hablar."
Su pequeña golfa habla entonces. "Disculpe, pero ¿no puede ver que está ocupado?"
Dirijo mi mirada a ella. "Disculpe, pero ¿no puede ver que me importa una mierda? Ahora piérdete." Inclino la cabeza hacia la puerta.
"No, creo que sea usted quien..."
"Está bien, Jessica", interrumpe el maldito. "Podemos continuar esto en otro momento." El hijo de puta le guiña un ojo como si fuera un juego o algo así.
Me río. "Sí, pequeña golfa, puedes volver a tu intento de conseguir un médico en otro momento. En este momento, tiene una reunión mucho más importante."
Ella resopla y pone los ojos en blanco, antes de enderezar su blusa y salir por la puerta. Cuando se va, mis ojos se convierten en rendijas y mi mandíbula se aprieta.
El pendejo aclara su garganta. "Entonces, ¿qué puedo hacer por ti hoy?" Se sienta detrás de su escritorio y me hace un gesto para que me siente frente a él.
Sacudo la cabeza. "Creo que me quedaré aquí. Si me acerco demasiado, podría infligir daño."
Sus cejas se fruncen. "¿Daño?"
"Sí, a ti", le digo con dureza, la rabia ardiendo en mis huesos.
"A... ¿mí?", tartamudea, señalándose a sí mismo.
Inspiro una gran bocanada de aire y lo mantengo en mis pulmones, antes de finalmente liberarlo y la tensión en mis hombros al mismo tiempo.
"Mira, no voy a andarme con rodeos. Tú, Alan, eres un puto marica mentiroso, conspirador y si no estuviéramos en este hospital en este momento, te daría una paliza de mierda en tu culo enamoradizo." Me inclino hacia adelante para dejar mi punto alto y claro. Mis brazos todavía están cruzados sobre mi pecho, manteniéndolos bajo control. Si los soltara, no puedo prometer cuál sería el resultado final.
Se levanta un poco y se encuentra con mi mirada. "No tengo ni idea de lo qué estás hablando y si insistes en amenazarme, creo que voy a llamar a seguridad para que te saquen." Descuelga el auricular del teléfono en su escritorio.
Mi presión arterial se dispara.
"Adelante, llámalos. Estoy seguro de que a la directora del hospital estará interesada en saber que me mentiste sobre ser compatible con Jake." Solo decir las palabras me hace querer golpearlo aún más. Retrocedo contra la puerta, poniendo tanto espacio entre nosotros como sea posible.
Sus manos se congelan y toda su cara palidece, una gota de sudor se forma en su frente.
Sonrío. "Eso es lo que pensé, maldito maricón. Ahora, ¿por qué no me explicas exactamente qué estabas pensando cuando me soltaste esa mierda?"
"Yo... Yo―"
"¡No te molestes!" Grito. "Sé exactamente lo que estabas tratando de hacer. Estabas celoso. Celoso de que Bella me haya aceptado en su vida cuando tú esperabas conquistarla. ¿Y sabes qué? Puedo entender eso, un poco de competencia sana." Suelto una risita tenebrosa y me acerco para apoyar mis puños en su escritorio, inclinándome a pocos centímetros de su cara. "Pero lo que no puedo entender es el hecho de que hayas usado la condición de mi hijo para sacarme del camino. ¡De ninguna jodida manera, pedazo de mierda!"
Se desploma en su silla y mira hacia abajo. "Tienes razón. Estabas actuando tan posesivo con ellos y me enojó. Así que utilicé lo único que tenía a mi disposición para llevarte a un nivel inferior."
"Mírame, imbécil." Me mira a los ojos, pero eso no es suficiente. Me acerco y lo agarro por el cuello, asegurándome de que estemos cara a cara. "Estaba actuando posesivo porque son jodidamente míos. Mi hijo, mi familia" ―me inclino aún más ―"mi Bella. ¿Entiendes, maricón? Son míos y nunca los tendrás", le digo, haciendo todo lo posible para mantenerme bajo control.
Traga saliva y asiente.
Lo dejo caer en su asiento y me dirijo a la puerta, deteniéndome para decir una cosa más. "No voy a denunciar esto porque mi hijo te necesita en su equipo, pero si alguna vez vuelves a hacer algo así, te golpearé cada centímetro de tu patética y jodida existencia." Me doy vuelta y salgo por la puerta, el portazo resuena por el pasillo casi vacío.
A pocos metros de distancia, me detengo y me desplomo contra la pared. Ese encuentro me agotó mucho. Contenerme de golpearlo contra el suelo, requirió más esfuerzo del que pensé que era capaz. Sin embargo, mi punto ha sido expuesto, y con ese pensamiento, me recupero y me dirijo a la oficina de la señora Hale.
Llego al lugar donde todo comenzó. La misma secretaria me mira cuando entro y me da la misma sonrisa. Pongo los ojos en blanco y tomo asiento.
"Señor Masen, encantada de verlo de nuevo, pero no veo una cita para usted", dice.
"No tengo, pero esperaré. Estoy seguro de que la señora Hale no me rechazará." Levanto una ceja, esperando que me entienda. De ninguna manera se negaría a ver a uno de los padres en una situación como la mía.
"Ella está con alguien ahora, pero si quiere esperar, estoy segura de que puede atenderlo", ofrece.
"Estoy seguro de que puede", respondo con sarcasmo y tomo una revista al azar, descartándola inmediatamente.
Después de varios minutos, la puerta de su oficina se abre y el mismo tipo de la última vez sale. Tengo una sensación Déjà vu, excepto que esta vez ambos son todo sonrisas, y cuando miro más de cerca, me doy cuenta de que sus manos están unidas. Me quedo quieto y callado, esperando que mi presencia no se note.
El hombre se inclina y le da un beso en la mejilla y ella mira hacia abajo, sonrojada. Eso es una sorpresa. Nunca pensé que vería el día en que la señora Hale se sonrojara por algo, pero por este hombre lo hace, aparentemente. Si bien esta pequeña escena puede ser entrañable para algunos, tengo mis propios asuntos que atender, así que me pongo de pie y me aclaro la garganta.
Sus ojos se mueven en mi dirección y su mandíbula cae. Hmm, eso es interesante. Parece como si la hubieran atrapado con la mano en el tarro de galletas. Veamos de qué se trata todo esto.
Me acerco a ellos con la mano extendida. "Hola, mi nombre es Edward Masen, ¿y tú eres?" Le pregunto al hombre.
Sus ojos también se abren, y no puedo esperar a escuchar esto. Algo definitivamente está pasando aquí.
Se aclara la garganta y agarra mi mano. "Hola, señor Masen, encantado de conocerlo. Soy el detective McCarty."
Ahora es mi turno de abrir mucho los ojos. "Qué carajo", digo retirando mi mano.
"Entiendo su preocupación, señor, pero le aseguro que le estoy prestando toda mi atención a su caso. No los defraudaré", confiesa.
"Puedo ver eso", respondo sarcásticamente, con una mirada a la señora Hale.
"Edward, por favor, entra y toma asiento. Emmett, ¿podrías unirte a nosotros?" La señora Hale ofrece.
"Esto va a estar interesante", digo mientras paso junto a ella.
Hale se sienta detrás de su escritorio, el detective McCarty se para a un lado con los brazos cruzados. Está listo para defender lo que sea que estén pasando, y aunque realmente no me importa un carajo a menos que afecte mi caso, todavía quiero una explicación.
Empiezo. "Señora Hale―"
"No, Edward, es Rose. Pensé que ya lo habíamos establecido", interrumpe.
"Está bien, Rose. Hoy he venido a preguntarte qué medidas de seguridad piensas tomar para proteger la identidad de mi familia. Pero ahora, parece que tengo otras preguntas que necesitan respuesta." Levanto una ceja y miro al detective McCarty.
Rose asiente. "Entiendo tu preocupación, en ambas cosas en realidad. Primero, en cuanto a la conferencia de prensa, mantuve los detalles lo más imprecisos posible, pero necesito advertirte que los medios acabarán por descubrirlos. Los cazarán como un perro buscando su hueso." Ella se reclina en su asiento buscando sus siguientes palabras, así que espero mientras las encuentra. "Me gustaría sugerir que Bella y tú acepten una entrevista con un periódico de buena reputación y pidan privacidad después de darles tanta información como estén dispuestos a proporcionar."
"Pero eso nos pondría directamente en la línea de fuego", la detengo.
"No necesariamente", responde y se inclina hacia adelante, apoyando los codos en su escritorio. "De cualquier manera, los encontrarán. No puedo evitar que eso suceda. Al tomar medidas preventivas y abogar por la privacidad, tienen una mejor oportunidad de mantenerlos a raya o, al menos, terminar con el alboroto. Tal vez al hablar primero, resolverás su curiosidad y las consecuencias no serán tan malas. Ese es mi consejo sobre esta situación."
Pienso en lo que está diciendo y me doy cuenta de que hay algo de mérito en su razonamiento. "Está bien, lo discutiré con Bella y decidiremos cómo manejarlo."
"¿Y cómo está Bella?" Ella sonríe.
"Estoy más interesado en cómo le está yendo al detective McCarty con el caso. Me gustaría saber si tiene alguna pista sobre cómo mis hijos fueron intercambiados antes de que fueran entregados a sus padres", le respondo.
Ella mira tímidamente al detective McCarty y luego me devuelve. "Edward, te aseguro que se está haciendo todo lo posible para descubrir cómo ocurrió esta situación. Todas las enfermeras han sido entrevistadas, varias veces, y nada en sus historias varía. Emmett está trabajando atentamente para encontrar cualquier discrepancia que pueda, pero simplemente puede que no haya una." Ella suspira. "Sé que no quieres escuchar esto, pero esto muy bien puede haber sido solo un error."
Un error que te ha traído todo, grita mi conciencia.
Siendo ese mi primer pensamiento, me doy cuenta de que tal vez no importa si fue un error. Podría ser el mejor error jamás cometido.
"¿Cómo puedo confiar en que el detective McCarty no trabajará para el beneficio del hospital, viendo lo que presencié antes?" Le pregunto. Esa es la única pequeña cosa que me molesta con su explicación. ¿Realmente puedo confiar en que está haciendo todo lo posible para asegurarse de que nadie haya hecho esto a propósito?
Se aclara la garganta y habla. "Edward, es posible que haya encontrado a alguien que signifique algo para mí durante esta investigación, pero nunca cambiaría quién soy. Además, soy un oficial de la ley y nunca pondría en peligro eso por nadie. Es lo que soy, no lo que hago."
La sinceridad de su expresión, junto con su postura firme, me hacen creer lo que está diciendo. No sé si esa es la elección correcta, pero es todo lo que tengo. Mi instinto, y eso es por lo que vivo mi vida.
Le doy un gesto de asentimiento y me vuelvo hacia Rose. "¿Está el hospital preparado para comenzar a elaborar un acuerdo?"
Rose se aclara la garganta. "No estoy segura si esta es una conversación que deberíamos tener sin abogados presentes, o incluso Bella."
"Entiendo, y honestamente, Bella y yo no hemos hablado mucho sobre lo que queremos de ustedes. Pero creo que puedo hablar con seguridad por los dos cuando digo que definitivamente esperaríamos que todos los gastos médicos de Jake estuvieran cubiertos", señalo con una ceja levantada.
Ella lo piensa por un segundo antes de responder. "Creo que eso es lo mínimo que este hospital les debe. Por supuesto, tendrá que ser aprobado por la junta y redactado legalmente antes de que pueda entrar en vigor, pero comenzaré con eso de inmediato. También me aseguraré de que no se le siga cargando a la póliza de seguros de Bella."
"Bien", estoy de acuerdo. "Ahora, ¿podría decirme cuán importante es el doctor Volturi para el cuidado de Jake?"
Su ceño se frunce. "¿Hay alguna razón en particular por la que estás preguntando?"
Sacudo la cabeza. "Nada que no haya sido solucionado."
"Bien." Se sienta y mece su asiento. "Bueno, para ser honesto, el doctor Volturi es el mejor hematólogo en el estado de Washington. Nos consideramos muy afortunados de tenerlo y Jake está en manos excepcionales bajo su cuidado. ¿Eso aclara tu inquietud?"
Resoplo como un niño petulante. "Supongo."
Ella me estudia y luego sonríe. "¿Alguna otra cosa que quieras discutir, Edward?"
Me pongo de pie. "No, creo que eso lo cubre por hoy."
"Bien. Me pondré en contacto para informarles cuando el hospital se haga cargo de las facturas médicas de Jake." Ella se pone de pie y extiende su mano.
Lo sacudo a regañadientes y me acerco para pararme frente al detective McCarty. "Espero que me mantengan al día con cualquier novedad, y, si por un segundo sospecho que eres cualquier cosa menos sincero, involucraré al comisario Swan."
Él no retrocede y sostiene mi mirada. "El comisario Swan está al tanto de Rose y mi relación, por lo que ahora tengo un compañero en este caso. Pero, francamente, señor Masen, a menos que se presente alguna otra evidencia, parece que esto se dictaminará como un error."
"Solo quiero saber quién es el responsable; error o no. ¿Es esa información que puedes darme en algún momento, Emmett?" Pregunto.
"No puedo garantizar eso, señor Masen", responde. "Sin embargo, si se descubre por un hecho, definitivamente lo incluiré en mi informe." Sonríe, porque obviamente, si está en su informe, entonces Charlie Swan tendrá acceso.
Es en este momento que sé que puedo confiar en este hombre para hacer su trabajo.
¿Qué opinan?
