Como ya saben nada de esto nos pertenece, la dueña de estos personajes es Stephenie Meyer, la autora de esta hermosa historia es la autora FyreByrd y la traducción es de AlePattz, Sullyfunes01 es nuestra prelectora.
Thank you Fyrebyrd for allowing us to share this beautiful story in Spanish.
Capítulo 21: Precaución
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Para la primera parte del capítulo estamos ubicados en el día 13.
Para la parte final, en el día 18.
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EPOV
Mientras guío a Bella desde la sede del Seattle Times, no puedo evitar sentirme ansioso. Claro que la entrevista ha ido bien y somos optimistas respecto a que los medios nos den privacidad ahora que tienen la historia, pero aun así nos abre la posibilidad de que no lo hagan.
"¿Estás bien?" le pregunto. Mi mano está en la parte baja de su espalda guiándola hacia el coche, casi puedo sentir cómo tiembla bajo mis dedos.
Me mira antes de girarse hacia delante. "Creo que sí." Se detiene y se vuelve hacia mí, poniéndome la mano en el brazo. "Tengo miedo, Edward. ¿Y si nos persiguen, nos acosan, si acampan frente a nuestra puerta? Los niños no lo entenderán y estarán aterrorizados. ¿Tomamos la decisión correcta? Tal vez deberíamos volver..."
"Eh, eh, cálmate", la tranquilizo, poniendo las palmas de las manos en sus mejillas. "Los chicos están bien. Son muy resistentes y pueden aguantar a unos cuantos periodistas. Diablos, probablemente se divertirían. En cuanto a que acampen fuera, tu padre se encargará. Pero si quieres cambiar de opinión, ahora es el momento. Cuando salgamos de aquí, no habrá vuelta atrás".
Se desploma un poco y mira al suelo. "¿Estamos preparados para esto, Edward? ¿Para que lo sepa todo el mundo?"
Suelto una risita y le levanto la barbilla para que vuelva a mirarme. "Dudo mucho que todo el mundo se entere", digo intentando aligerar la situación. "Pero sí, estamos preparados. Cuanto antes ocurra, antes podremos dejar de preocuparnos".
Ella respira hondo y suelta el aire. "De acuerdo, tienes razón. Podemos hacerlo".
Sonrío y le empujo un mechón de cabello detrás de la oreja. "Podemos".
La tomo de la mano y seguimos hacia el coche. Aunque no hayamos tenido relaciones sexuales desde la barbacoa, seguimos siendo dos personas con un vínculo. Eso no ha cambiado. Siempre tendremos en común los intereses de nuestros chicos y eso nos convierte en un equipo, se hayan definido o no las otras partes de nuestra relación.
Bueno, al menos en mi opinión.
Tal vez para ella lo estén.
Quizá tengamos que abordarlo.
Tal vez tengo miedo de escuchar su respuesta.
No es que ella no haya sido clara ese día, porque lo fue.
Simplemente no me lo creo.
"¿Adónde vamos?", pregunta interrumpiendo mis pensamientos.
Me encojo de hombros y la miro. "A casa de tus padres a recoger a los chicos. ¿Por qué?"
Su mano se dirige a mi muslo y mi polla se excita de inmediato. "Pensaba que antes pasaríamos por casa", dice seductoramente.
Aunque sé que no debo hacerlo sin hablar antes, la llevo a nuestra casa y la follo duro desde atrás. E incluso en esta posición de desconexión, todo el tiempo, mi corazón anhela que se arriesgue y me deje demostrarle lo buenos que podemos llegar a ser.
~SLT~
A la semana siguiente, mientras Bella va a su oficia, me encargo de los niños y vamos donde Carlisle a que le hagan los análisis de sangre a Jake. Es la primera vez que lo llevo, pero lo haré de buena gana. Es mi hijo y quiero asumir las responsabilidades que conlleva ser su padre.
Cuando me acerco a la ventanilla, una señora mayor me sonríe. "Hola, señor. ¿Puedo ayudarle?"
"Sí, tengo a Jacob Swan aquí para ver al Dr. Cullen".
Se asoma por encima del mostrador y se fija en los chicos. "Oh, sí, por supuesto. Soy la Sra. Cope y usted debe ser el padre de estos dos guapos jovencitos".
Me río entre dientes. "Sí, ese soy yo. Encantado, soy Edward Masen".
Se sonroja y teclea en su ordenador. "Encantada de conocerte. Siéntense, ya los he registrado y alguien les atenderá enseguida".
Voy a sentarme mientras los chicos se van corriendo a jugar con un juguete que tiene alambres entrelazados de distintos colores con cuentas que se deslizan por ellos. Miro a mi alrededor y veo que solamente hay mamás con sus hijos; yo soy el único papá. Pero no pasa nada, quiero a mis hijos y es tanto responsabilidad mía como de Bella.
Después de llamar a otros niños, la enfermera llama por fin a Jake y nos conduce a una sala de exploración. "Tomen asiento y el Dr. Cullen estará con ustedes en breve". Con una sonrisa, cierra la puerta tras de sí.
"Ayúdame a subir, papá Edward", dice Jake, levantando los brazos para que lo siente en la camilla.
"A mí también", sigue Seth, haciendo lo mismo.
Los levanto a los dos y les permito sentarse en la camilla mientras tomo la silla que hay a su lado.
"Seth, ¿tú también quieres que te saquen sangre?", le pregunto bromeando.
Mueve la cabeza de un lado a otro con gusto. "Ni hablar, papá. No quiero que Jake tenga que hacerlo tampoco".
"No pasa nada, Seth. Ya soy grande. Solo duele esto". Extiende los dedos para mostrarle a Seth.
"¿En serio? Creía que dolía mucho".
Jake sacude la cabeza y se señala a sí mismo. "No. Soy un niño grande, eso es todo".
"Yo también soy un niño grande. ¿No soy un niño grande, papá?". Seth se dirige a mí para que se lo confirme.
"Los dos son niños grandes. Los niños grandes e inteligentes de papá". Sonrío y les alboroto el pelo.
La puerta se abre, con la esperanza de que la conversación termine ahí mismo. "Hola, Jake, Seth. ¿Cómo están hoy?" les pregunta Carlisle.
"Bien. Somos niños grandes", le contesta Seth mientras Jake se limita a asentir con la cabeza.
Carlisle se ríe. "Ya lo creo". Se vuelve hacia mí. "Hola, Edward. Me alegro de volver a verte". Me tiende la mano y se la estrecho con entusiasmo.
"Yo también me alegro de verte, Carlisle. Espero que esté bien que haya traído yo a Jake hoy", digo, sabiendo que lo está, pero intentando ser educado. Carlisle se ha portado muy bien hasta ahora.
"Por supuesto. De hecho, me alegro de que lo hayas hecho. Hablaremos cuando termine", responde, y luego se vuelve hacia los chicos. "Entonces, Jake. ¿Listo para que te saque sangre?".
Jake asiente y extiende el brazo. Carlisle sigue los pasos, hablando con los dos todo el tiempo, explicándoles exactamente lo que está haciendo. Cuando termina, sale y llama a su enfermera.
"Heidi, ¿podrías llevar a Jake y a Seth por una paleta? Tengo que hablar un momento con el señor Masen", le dice, lo que me hace pensar que tiene algo importante que discutir.
En cuanto la puerta se cierra tras los chicos, no puedo contener mis preguntas. "¿Va todo bien? ¿Le pasa algo a Jake? ¿Están bien los resultados de sus pruebas?
"Espera, Edward", me detiene. "Todo va tan bien como cabía esperar hasta ahora. En realidad, mejor desde que su historia salió en los periódicos. Ha venido mucha gente a hacerse pruebas de compatibilidad, pero hay algo más que quería comentarte. Algo relacionado con una coincidencia".
Suelto el aliento que estaba conteniendo. "Bien, de acuerdo entonces, prosigue". Le hago un gesto con las manos para que continúe.
"No quería decir esto en la barbacoa porque creo que debería ser una decisión privada de la familia, además ese día ya hubo bastante agitación".
"De acuerdo", digo, sin saber exactamente de qué se trata, pero esperando que me lo diga.
Se levanta y se ajusta las gafas. "Quería hablarte del bebé de James y Victoria".
"Um, ¿qué pasa con eso?" Pregunto, sin ver qué tiene que ver.
"Bueno, hay una alta posibilidad de que podamos usar las células madre del cordón umbilical del bebé para curar a Jake". Dice esto con naturalidad, como si no acabara de lanzar una enorme bola de esperanza en lo que yo creía que era una conversación general.
"¿Qué?" Estoy atónito y necesito oír más explicaciones.
"Verás, Edward, las células madre del cordón umbilical son menos maduras que las de la médula ósea, por lo que es menos probable que ataquen al organismo del paciente. Con las células madre del cordón umbilical se tolera un mayor grado de desajuste entre las células del donante y las del receptor que con las de la médula ósea", dice haciendo realidad mis sueños.
"A ver si lo entiendo. ¿De verdad crees que Jake puede curarse utilizando células madre del cordón umbilical del bebé de Vic?". pregunto, solamente para oírlo confirmarlo una vez más.
Asiente con la cabeza. "Hice que el laboratorio hiciera más pruebas con las muestras de tu familia en cuanto me di cuenta de que Vic estaba embarazada. ¿Recuerdas que te dije que James también era parcialmente compatible?".
Lo recuerdo vagamente, pero fue al mismo tiempo que me enteré del engaño de Alec, así que ni siquiera lo había recordado. Asiento para hacerle saber que sí.
"Básicamente, lo que he descubierto es que James es perfectamente compatible contigo, lo que a su vez hace que sus hijos sean automáticamente parcialmente compatibles. Resulta que Joseph y Jared son incluso más compatibles que James y tú. Aunque no sugeriría que siguiéramos adelante con un trasplante de ninguno de ellos, la sangre del cordón umbilical nos brinda una oportunidad única", explica.
Me froto la frente con la mano, intentando asimilar todo lo que dice. "Así que, si el nuevo bebé es tan compatible como Joseph y Jared, podemos utilizar las células madre del cordón umbilical para el trasplante. Y como son menos maduras, ¿tendrán menos probabilidades de atacar su cuerpo?". Lo digo, necesitando confirmación de que estoy entendiendo lo que quiere decir.
Sonríe y me pone la mano en el hombro. "Sí, Edward, estoy casi seguro de que este será el mejor camino para Jake, salvo que encontremos una coincidencia al ciento por ciento con un extraño. Por supuesto, hay que hacer pruebas para estar seguros, pero no hay razón para pensar que no será una opción viable."
"¿Pero por qué no nos lo dijiste antes? Ya podríamos estar celebrando la noticia. Bella va a estar encantada", digo, y al hacerlo pienso en ella.
Pienso en ella suplicándome que la ayudara a salvar a nuestro hijo. Pienso en la primera noche que me dejó tenerla. Pienso en cuando me echó. Pienso en las muchas veces desde entonces. Pienso en sus palabras en la barbacoa.
Pienso en la última vez.
Solo pienso en ella.
Y entonces me doy cuenta de que realmente fue la última vez, porque ya no puedo hacerlo.
Sin embargo, mi pecho se infla y siento como si pudiera respirar de nuevo. Mi hijo se va a curar. El peso del momento me golpea y tengo que sentarme para soportarlo.
"¿Estás bien?" pregunta Carlisle.
"Sí... sí, estoy bien. Simplemente me golpeó. Realmente me golpeó, ¿sabes?", le contesto.
Sonríe. "Sí que lo sé. Y no lo mencioné aquel día, Edward, porque se trata de un tema muy delicado y de una gran decisión que deben tomar en privado las dos familias. Quería hablar contigo primero y que tú abordaras el tema con ellos. Me pareció lo más apropiado. Además, esperar me ha dado tiempo para hacer más pruebas con las muestras de tu familia. Si no hubieras venido hoy, estaba preparado para ponerme en contacto contigo personalmente".
Asiento. "Gracias, Carlisle. Ni siquiera sé qué decir".
"No hay nada qué decir. Amo a Jake y deseo que esté bien tanto como tú. Ahora, déjame reiterar que esto no está confirmado al ciento por ciento, pero en este momento, tengo confianza en que coincidirá. Necesito que hables con James y Victoria, y si están de acuerdo, tendrán que hacer una donación privada de sangre del cordón umbilical. Una vez recogida, las pruebas pertinentes confirmarán la compatibilidad", advierte.
"Pero tú eres médico y estás seguro, ¿verdad? No quiero dar esperanzas a Bella para que luego se estrelle". Me incluyo, pero lo dejaré así.
"Edward, mientras las células madre del cordón sean viables, estoy muy seguro de que esta es la solución de Jake", asegura.
"¿Existe la posibilidad de que no sean viables entonces?".
"Siempre es una posibilidad, pero no es frecuente. La mayoría de los embarazos sanos producen sangre viable del cordón". Se acerca y me agarra la rodilla. "Esta es la respuesta que estábamos esperando".
Sus palabras me infunden confianza y salgo de su consulta con mis dos hijos a mi lado y un brinco más en el paso. Excepto de vez en cuando, cuando flaqueo y recuerdo que no puedo permitirme tenerla más.
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Esa misma noche, cuando nos sentamos a cenar mis espaguetis caseros y mini albóndigas con pan de ajo, Bella deja el tenedor en el plato y se aclara la garganta.
"Tengo algo de lo que quería hablar con todos", dice haciendo contacto visual primero con los chicos y luego conmigo.
"¿Qué pasa, mamá?". Jake se encoge de hombros.
"Sí, habla", añade Seth.
"La palabra es toda tuya". Le hago un gesto para que siga.
"Bueno", empieza, con las manos jugueteando con la servilleta. "He decidido que el lunes volveré al trabajo. Al menos unos días a la semana, dependiendo de lo bien que estén sin mí".
Mis cejas se levantan. Claro, lo hablamos cuando Jake llegó a casa, pero no lo había vuelto a mencionar, así que supuse que no estaba preparada. Supongo que ir hoy a la oficina se lo ha confirmado.
"¿Entonces puedo volver a tasa de la profesora Esme?" Jake lo da por hecho. Entonces su cara se ensancha. "¿Y Seth? ¿Puede venir conmigo?"
"¿Quién es la profesora Esme?" pregunta Seth.
Jake lo mira. "Es donde están mis otros amigos".
"¿Tienes más amigos? ¿También serán mis amigos?". Seth se señala a sí mismo.
"Sí, a ellos también le gustas", responde Jake, asintiendo.
"Guay", dice Seth y se mete una albóndiga en la boca.
Permanezco en silencio y dejo que Bella dirija la conversación. Está claro que no van a ir a la guardería, pero aun así contengo un poco la respiración, esperando a oír las palabras salir de sus labios.
"Niños", dice, llamando su atención. "No irán a casa de la profesora Esme, se quedarán aquí con su papá". La sonrisa que ilumina mi cara seguro que alegra la habitación.
Cuando ella se da cuenta, frunce el ceño. Me limito a hacerle un pequeño gesto con la cabeza para que sepa que podemos discutirlo más tarde.
"Entonces, ¿vamos a estar en tasa mientras trabajas?". pregunta Jake. "¿Y mis amigos?". Hace un pequeño mohín.
Bella suspira. "Cariño, tus amigos no se van a ir a ninguna parte. Y algún día podrás volver, pero ahora te vas a quedar con tu papá". Sonríe. "¿No será divertido?".
Jake se lo piensa un segundo y luego me mira. "¿Nos llevarás al parque a hacer tosas divertidas?".
"Ah, sí, me gusta el parque", añade Seth, sorbiendo un fideo.
Me río entre dientes. "Sí, podemos hacer cosas divertidas".
"Mi papá siempre hace cosas divertidas", coincide Seth, asintiendo.
"De acuerdo, entonces", dice Jake. "Nos quedamos en tasa con papá Edward". Y asunto arreglado.
Después de cenar, Bella lleva a los niños y a Sam al patio trasero mientras yo limpio. Esta es nuestra rutina diaria y lo siguiente será el baño y la hora de acostarse. Normalmente lo hacemos juntos y últimamente me retiro a la habitación de invitados justo después, pero esta noche tenemos cosas que discutir.
Así que, después de leerles a los niños, me dirijo a la cocina. Me detengo y me apoyo contra la pared, dejándome un minuto para ordenar mis pensamientos para la conversación que está por venir. Respiro hondo, tomo una botella de vino y un par de copas, me dirijo al sofá y espero a que Bella baje de la ducha.
Al oír sus pasos en la escalera, la observo mientras baja. Suspiro con solo mirarla. Su piel fresca y limpia, sin maquillaje, y su pelo húmedo la hacen parecer mucho más joven e inocente de lo que es en realidad.
Se da cuenta de que la miro y aparta la mirada, pero se acerca a ocupar el otro extremo del sofá y se sienta con las piernas estiradas. Sirvo una copa de vino para los dos y le paso la suya.
Ella sonríe y lo coge. "Gracias. ¿Qué pasa? Últimamente te retiras a tu habitación a esta hora".
Tomo un sorbo de vino y estudio su cara. "Sí, supongo que sí".
"¿De verdad creías que no iba a dejar a Jake contigo?", pregunta en voz baja. "Vi la expresión de tu cara, estabas preocupado por mi respuesta".
Suspiro. "Bueno, esperaba que no, pero tampoco esperaba ese tipo de anuncio sin saberlo de antemano. Supuse que sería algo que hablaríamos antes de que te decidieras".
Deja la copa en la mesita que tiene detrás y me mira con los brazos cruzados. "También lo pensé, Edward, pero, francamente, no pareces querer hablar a menos que sea cuando los niños están cerca. Te escondes todas las noches cuando están en la cama".
Me burlo. "Me pregunto por qué".
"¿Qué se supone que significa eso?", exige como si no tuviera ni puta idea.
Termino mi copa y me sirvo otra. "No te hagas la tonta, Bella. No te queda bien".
Jadea. "¿A quién coño crees que le estás hablando así?".
"Oh, sé exactamente a quién le estoy hablando. A la madre de mis hijos que espera que me la folle, pero que no sienta nada más", le digo.
Esta no es la forma en que quería que fuera esta conversación, pero maldita sea, ella sabe cuál es mi puto problema y enterrar su cabeza en la arena solo lo empeora.
"¡No intentes echármelo en cara, Edward! No te atrevas", exclama, y luego baja la voz. "Sabes que se suponía que esto nunca iba a ser personal. Regla básica número dos. Recuerda siempre el motivo", me ruega que acepte, pero no puedo.
Esta vez no.
"Bueno, siento ser tan marica y haber empezado a preocuparme de verdad por la mujer que me estoy follando. La madre de mis hijos. Siento haberme impuesto así", digo sarcásticamente, y luego me arrepiento cuando se le cae la cara. "¡No importa, mierda! Olvida lo que he dicho".
Me agarro el pelo y me pongo en pie para caminar. "Mierda, mierda, mierda", repito para mis adentros, dándome cuenta de que esta conversación no va por ahí.
Tengo noticias que compartir.
Noticias emocionantes y solo estoy quitándoles importancia siendo egoísta.
Se levanta y se acerca a mí. "Edward, por favor, detente y mírame". Extiende sus manos y las coloca sobre mi pecho. "Escúchame, Edward. Solo escúchame un minuto. Escúchame un minuto, ¿por favor?"
La miro fijamente a los ojos y no puedo negarle nada, así que asiento.
"Yo... no puedo dejar que esto vaya a ninguna parte, ¿no lo ves? Si dejamos que vaya más allá de lo físico y jodemos esto, no solamente nos haremos daño el uno al otro, sino que haremos daño a esos dos niños que están arriba." Se le llenan los ojos de lágrimas. "Lo siento". Me toma la mano y se la pone en el corazón. "¿Lo sientes? Eso es lo que me haces cuando estás cerca. Haces que mi corazón se acelere, pero no puedo arriesgar la felicidad de nuestros hijos por esa sensación".
Me inclino más hacia ella y le acaricio la mejilla con la otra mano. "¿Por qué no, nena? ¿De qué tienes tanto miedo?"
Sus lágrimas resbalan por sus mejillas. "Tengo miedo de que no funcionemos y entonces todas esas promesas de confianza salgan volando por la ventana. Tengo miedo de lo que eso les haría a nuestros hijos".
Sacudo la cabeza. "No lo permitiremos. Solo aumentará nuestro vínculo familiar, te lo prometo. Te lo demostraré, podemos estar muy bien juntos, Bella. Solamente tienes que desearlo".
"No puedo, Edward. No puedo arriesgarme... aunque lo desee. No puedo arriesgar a nuestros hijos y el vínculo familiar que tenemos ahora por un tal vez", me ruega que comprenda y no tengo más remedio que cumplir sus deseos.
Le doy un beso en la frente y retrocedo, rompiendo todo contacto físico. "Ojalá pudiera mostrártelo, hacértelo ver, pero comprendo y respeto tu decisión".
Se seca las lágrimas y asiente. "Gracias, y lo siento".
"No lo sientas". Sacudo la cabeza. "Ven, siéntate, tengo noticias".
Parece escéptica. "¿Qué clase de noticias?"
"Noticias emocionantes, estimulantes, fantásticas", le digo, sonriendo ante la perspectiva.
Ella frunce el ceño. "No entiendo".
Respiro hondo y le digo las palabras que encenderán su alma. "Cuando vi a Carlisle hoy, me ha dado algo de esperanza, algo por qué alegrarme". Trago saliva y miro hacia otro lado. "Parece que el hijo nonato de Jay y Vic podría ser exactamente lo que necesitamos para curar a Jake".
Me agarra la cara y me gira para que la mire. "¿Qué quieres decir, Edward?"
Entonces le cuento toda la historia.
Y con cada palabra, mi corazón está deseando celebrar la noticia a un nivel íntimo.
Un nivel que no me puedo permitir.
Porque me rompería.
Nuestro acuerdo original ha quedado obsoleto.
Nota de la autora: La compatibilidad podría confirmarse mediante amniocentesis, pero elegí no seguir ese camino ya que se considera un procedimiento arriesgado. Elegí esta vía, y no estoy segura de que las pruebas que hizo Carlisle pudieran dar este nivel de indicación, pero sabemos que el bebé será compatible al 50% simplemente porque Jay es el padre y es compatible con Edward. Esta es una historia ficticia, y en lugar de un procedimiento invasivo, este es el camino que estamos tomando. El almacenamiento del cordón umbilical y las pruebas posteriores están en su punto, junto con el menor grado de compatibilidad que se requiere cuando se utilizan células madre de la sangre del cordón umbilical.
Ok, ya no necesitan hacer un bebé...
