Como ya saben nada de esto nos pertenece, la dueña de estos personajes es Stephenie Meyer, la autora de esta hermosa historia es la autora FyreByrd y la traducción es de AlePattz, Sullyfunes01 es nuestra prelectora.
Thank you Fyrebyrd for allowing us to share this beautiful story in Spanish.
Capítulo 22: Cruce de caminos
.
En la parte superior seguimos en el día 18.
En la parte inferior, día 24.
.
BPOV
Mientras escucho a Edward contar todo lo que Carlisle le ha dicho hoy, un sentimiento empieza a florecer en mi pecho.
Esperanza.
Parece como si nuestro sueño pudiera hacerse realidad. Y aunque me hace sentir extasiada, también me hace reflexionar.
No puedo permitirme contar con algo que es solamente una posibilidad. Necesito que lo sea al ciento por ciento antes de aceptarlo como un hecho. Hasta que se declare la compatibilidad y esté listo el trasplante, estoy dispuesta a hacer lo que haga falta para salvar a mi hijo.
A los dos se nos saltan las lágrimas de solo pensar que existe una posibilidad para nuestro Jake. Edward nunca ha sido más hermoso para mí que en este momento. Tiene los ojos vidriosos por la emoción y el entusiasmo por que nuestro hijo se cure está escrita en todas sus facciones.
No quiero desanimarlo, pero siento que debo expresarle mi preocupación. Me acerco a él y le cojo las manos. "¿Estás seguro de que Vic y Jay estarán de acuerdo con algo así?"
Sus ojos se abren de par en par. "¡Claro que sí! Es imposible que se nieguen. Por supuesto, me gustaría preguntarles en persona, así que tendremos que averiguarlo, pero no me cabe la menor duda de que estarán de acuerdo. Ninguna duda".
Dejo que eso cale hondo y luego paso a mis preocupaciones más profundas. "¿Y si no coincide por alguna razón? ¿O la sangre del cordón no es suficiente? ¿Y si nos hacemos ilusiones y de algún modo no sale adelante?"
Me aprieta las manos con más fuerza. "Bella, no puedes pensar así. Carlisle no nos lo habría dicho si no estuviera completamente seguro", intenta tranquilizarme, y eso me alivia un poco, pero no lo suficiente.
Suspiro. "Edward, confío en Carlisle ciegamente y esta perspectiva es más emocionante que cualquier otra noticia que hayamos recibido hasta ahora, pero no es suficiente para que lo considere una solución definitiva".
Su rostro decae, sus ojos se posan en nuestras manos entrelazadas. "Creía que te alegrarías más por la noticia".
Le levanto la barbilla y le obligo a mirarme. "Estoy emocionada, de verdad, pero eso no significa que la búsqueda de un compatible se detenga. Quiero que Jake se cure más que nadie, pero hasta que no se confirme la coincidencia, seguiremos buscando. Solo entonces detendremos la lucha por salvar a nuestro hijo".
Se levanta y me seca las lágrimas y yo hago lo mismo con él. Tan cerca, mirándole a los ojos, me parto en dos. Su necesidad de que nos dé una oportunidad está ahí, ardiendo en sus iris verdes. Me mata no poder hacerlo, así que le ofrezco la única parte de mí que puedo: mi cuerpo.
Me acerco y rozo sus labios con los míos. Lo primero que saboreo son las lágrimas saladas. Él gime y me rodea con los brazos, estrechando mi cuerpo contra el suyo. El beso está lleno de todas las palabras que no nos hemos dicho mientras librábamos una guerra contra esta enfermedad que se ha estado llevando a nuestro hijo. El dolor, el consuelo y la lujuria se entremezclan mientras nuestras lenguas se entrelazan. Cuando bajamos el ritmo y nos separamos, apoyo la frente en la suya.
"Vamos". Me levanto y tiro de su mano. "Vamos a la cama".
Se pone rígido al instante. "¿Qué?"
Tiro más fuerte de su mano. "He dicho que vamos a la cama".
Sigue sin ponerse de pie, pero aparta su mano de la mía. "No puedo hacerlo".
Ladeo la cabeza sin entender lo que quiere decir. "¿No puedes hacer qué?"
Se agarra el pelo y apoya el codo en las rodillas. "No puedo acostarme contigo".
Me arrodillo frente a él y le agarro los antebrazos. "¿Cómo que no puedes acostarte conmigo? Creía que teníamos un acuerdo. Esta noticia no lo cambia".
Sus ojos saltan a los míos y lo que veo allí me estremece hasta la médula. "Un acuerdo. Sí, Bella, teníamos un acuerdo, pero estoy tan jodidamente por encima de ese acuerdo que ni siquiera puedo pensar en hacerlo contigo sin que mi corazón se rompa en pedazos". Me mueve a un lado para poder saltar y caminar. "Sé que prometí que haría lo que fuera necesario para ayudar a Jacob... y lo haré. Pero no puedo hacerlo así... ya no". Se detiene y me mira con los ojos húmedos. Sigo congelada en mi posición en el suelo. "Pensé que cuando te diera la noticia eso sería todo, que te detendrías".
Me dejo caer sentada, en mi sitio, estupefacta por lo que acaba de decir. Tardo un minuto en ordenar mis pensamientos y, cuando me doy cuenta de lo que está diciendo, se me saltan las lágrimas.
Después de todo su esfuerzo por convencerme, él se retira.
No me quiere si no puede retenerme.
Si nunca vuelvo a tener a Edward, ¿puedo estar bien con eso?
No me deja otra opción a menos que me arriesgue.
Un riesgo que podría destrozar a esta familia.
Con esa realidad en mi mente ardiendo como un infierno, me aguanto y me levanto para subir las escaleras.
Sola.
Sin decir una palabra más.
Los días siguientes son normales, pero no. Edward sigue siendo el padre más dulce que existe y colma a nuestros hijos de amor y cariño.
¿Pero entre nosotros?
Fingimos.
Fingimos que todo sigue igual cuando sabemos que no es así. Todavía tiene sonrisas y palabras amables para mí, pero las caricias se han ido y las echo de menos más de lo que puedo expresar. Sin embargo, esto es lo que elegí, todo depende de mí y prefiero esto a nada.
Asegurarme de que nuestros hijos están juntos, felices y viviendo lo mejor de ambos mundos es mi prioridad número uno. Tienen a su mamá, tienen a su papá y se tienen el uno al otro. Eso es lo que hace que mi elección merezca la pena. Eso es lo que me permite dormirme cada noche con el pecho dolorido, echando de menos y anhelando al hombre al final del pasillo.
~SLT~
Cuando me levanto el lunes por la mañana y bajo las escaleras, me sorprende ver a Edward cocinando.
Se gira al oírme y sonríe. "Buenos días. Pensé que necesitarías un buen desayuno para tu primer día de regreso al trabajo".
Se me hace un nudo en la garganta al ver que se preocupa. "No tenías por qué hacerlo. Podría haberme comido un tazón de cereales".
Se burla. "Tonterías. Eso es asqueroso".
Decidiendo no decir nada sobre lo maravilloso que está siendo, recojo su ligero humor y se lo devuelvo. "Oh, no sé. Deliciosos trocitos afrutados empapados en leche no suenan tan mal".
Levanta la sartén del fuego y la agita en mi dirección, dejando que el aroma más apetitoso llene mis fosas nasales. "¿Mejor que esto? Creo que no". Sonríe ante mi mandíbula floja y vuelve a poner la sartén con deliciosas tostadas francesas sobre el fuego.
Cierro la boca de golpe. "Definitivamente, no es mejor que eso. Gracias, Edward", le digo sinceramente.
Me mira y, al ver mi expresión, baja los hombros. "Bella, jamás se te ocurra pensar que te dejaría ir a trabajar con solo mierdas afrutadas. Somos un equipo, ¿recuerdas?"
Miro hacia la barra, evitando sus ojos. "Eres más amable de lo que merezco".
Lo oigo moverse, pero me niego a levantar la vista. Solo pasa un minuto antes de que un plato se deslice delante de mí y su cuerpo esté junto al mío. Me lleva los dedos a la barbilla y me gira para que lo mire. "Bella, lo entiendo, ¿de acuerdo? Duele, pero lo entiendo. No te castigues. Esta familia... nuestra familia es lo más importante y te adoro aún más por defenderla".
Se me cierran los ojos porque me está matando con su amabilidad y no me lo merezco. Nos estoy haciendo daño a los dos y no puedo detenerme por mucho que lo desee.
Le doy un beso en la mejilla. "Gracias por ser el hombre y el padre más increíble que podría haber deseado para mis hijos".
Traga saliva y sonríe, lo que aligera la situación. "Bueno, ¿qué esperabas? Después de todo, soy bastante asombroso".
Le doy una palmada en el estómago y me vuelvo a comer mi delicioso desayuno. Después de unos minutos comiendo tranquilamente, decido plantear cuál debe ser nuestro siguiente paso.
"Bueno, ya que no estamos...".
Deja el tenedor y se vuelve hacia mí, prestándome toda su atención, con una ceja levantada en mi dirección. "¿Qué? ¿Hay algo que quieras decirme, Bella?"
Tomo aire y lo escupo. "Sexo, Edward. Como ya no tenemos sexo, me preguntaba si sigues dispuesto a hacer un bebé conmigo".
Me estudia detenidamente. "¿Puedo preguntarte algo antes de contestar?"
Trago saliva, asustada por lo que pueda pasar. "Por supuesto".
"¿Qué pasa si seguimos adelante con esto y el bebé de Jay y Vic es capaz de salvar a Jake? ¿Qué pasará entonces?", pregunta.
Me encojo de hombros. "Entonces tendremos otro bebé, eso es todo. Eso es todo lo que habría sido, incluso si ese bebé fuera capaz de salvar a Jake. Nunca te lo habría pedido si no estuviera preparada para tener y amar a otro hijo".
"¿Así que has pensado más allá de una compatibilidad para Jake entonces? Quiero decir, sé que a los dos nos encantaría, pero a veces creo que nos perdimos en la esperanza de salvar a Jake y nunca nos planteamos mucho más", me explica.
Cierro los ojos un segundo para ordenar mis pensamientos. Cuando los abro, me dispongo a decirle cosas que nunca le he dicho. "Edward, siempre he querido tener hijos. Hasta el punto de que me negué a casarme con el hombre con el que estaba comprometida cuando descubrí que eso no entraba en sus planes. Entonces no perdí tiempo en buscar una alternativa". Miro hacia la barra para decir mis siguientes palabras. "Estaba preparada para otro bebé de todos modos, y aunque tuve uno al instante con Seth, no tengo ningún problema en añadir otro a esta familia". Le miro a los ojos. "De hecho, no se me ocurre una persona mejor con la que tener uno".
Apoya los codos en la barra y hunde la cabeza entre las manos. "Yo... no sé qué decir".
Se me acelera el pulso. "¿He dicho algo malo? ¿No... no sientes lo mismo?"
Levanta la cabeza y parpadea rápidamente, mirándome con tanta ternura. "No, Bella, no. Me conmueve muchísimo que pienses así de mí. Que quieras que sea el padre de tu próximo hijo, tanto si puede salvar a Jake como si no".
"Claro que sí, Edward", le aseguro. "¿Quién mejor que el padre de mis otros hijos? Pero, ¿estás seguro de que esto es lo que quieres? Compartir otro bebé conmigo, volver a ser padre".
Respira hondo y asiente. "Cuando acepté la primera vez, lo dije en serio. Nada ha cambiado en ese aspecto. Antes de venir a Seattle, siempre pensé que solo tendría a Seth. Pero cuando me lo propusiste y acepté, cambió mi forma de pensar, y ahora me he hecho a la idea."
Sonrío. "¿Así que estás listo para añadir otro hijo a esta familia poco convencional que tenemos?"
Su sonrisa coincide con la mía. "Lo estoy".
"¿Entonces vas a donar?" pregunto, y entonces recuerdo su tacto. La forma en que mi cuerpo responde al suyo. Necesito todo lo que tengo para continuar esta conversación.
La que me quitará eso para siempre.
Su nariz se arruga. "No puedo creer que esté diciendo esto, pero sí, donaré".
Me vienen imágenes a la cabeza. Edward en una habitación anodina con la cabeza echada hacia atrás y la mano moviéndose rápidamente arriba y abajo por su polla. Ante él, una revista con una mujer desnuda.
Una mujer que no soy yo.
Sacudo la cabeza para despejar esas imágenes y suelto una risita, manteniendo la conversación ligera, aunque por dentro me está matando. "Vaya, vaya, cómo han cambiado las cosas".
Esboza una pequeña sonrisa que se borra casi de inmediato. "Sí, han cambiado", asiente.
Y aquí estoy de nuevo, de vuelta a sentirme como una mierda.
Pero yo ocasioné esto.
Puedo soportar las repercusiones.
Tengo que hacerlo.
"De acuerdo, contactaré a la clínica hoy mismo y pediré cita", digo finalmente.
"Me parece bien", acepta y, sin más, volvemos a estar en sintonía. Solo que esta vez, creo que hemos aclarado las cosas.
Después de limpiar mi plato, me levanto y me estiro. "Es hora de vestirse. ¿Quieres que despierte a los chicos y los baje a desayunar?"
"No, déjalos dormir". Sacude la cabeza. "Espera, ¿quieres pasar unos minutos con ellos esta mañana?"
Lo pienso y decido que iré a darles unos besos. "No pasa nada. Entraré y les daré un beso de despedida".
"De acuerdo, pero solo si estás segura". Luego sonríe. "¿Quizá un día de estos podamos llevarte el almuerzo?"
"Eso sería genial, Edward. Gracias por estar aquí y apoyarme tanto. La verdad es que no sé qué haría sin ti", le digo con sinceridad.
"Harías lo que siempre haces. Harías que funcionara. Eres fuerte y decidida y no tengo dudas de que podrías hacerlo todo sin mí", responde.
"¿Pero por qué querría hacerlo, ahora que sé lo que es tenerte cerca?" le pregunto.
"No querrías". Sonríe y vuelve a comer mientras yo subo las escaleras con una sonrisa en la cara.
~SLT~
En cuanto salgo del ascensor, un cuerpo envuelve el mío. "Dios mío, Bella. Me alegro tanto de volver a verte. Este sitio ha sido una locura sin ti", exclama Tanya abrazándome con todas sus fuerzas.
Me río de su recibimiento y la abrazo a su vez. "Gracias, Tanya, y me alegro de haber vuelto".
Se aparta, pero mantiene las manos en mis brazos. "Tengo muchas preguntas. Claro, Jasper me dio lo básico, pero ninguno de los detalles reales". Entonces chilla y me abraza una vez más. "Estoy tan feliz de verte y esto solo puede significar una cosa, ¿verdad? ¿Jake está mejor?"
Sopeso la pregunta, sin saber qué responder. "Lo está... por ahora, al menos. Te diré una cosa, ¿por qué no traes café para las dos y nos vemos en mi oficina dentro de un rato y hablamos?"
"De acuerdo. Nunca he estado tan feliz de prepararle un café a mi jefe tanto como hoy". Con una sonrisa y un poco de entusiasmo, se dirige a la sala de descanso.
Me río de su arrebato y me dirijo a mi despacho.
Sentada detrás de mi mesa, me siento extraña, como si hubiera pasado otra vida desde que estuve aquí y, en cierto modo, puede que así fuera. Antes de que me dé tiempo a pensar demasiado, Tanya entra con dos tazas humeantes en la mano.
"Aquí tienes". Me pone una delante y toma asiento. "Vamos, tienes que contarme lo que ha pasado. Me enteré de lo del cambio por Jasper y no puedo ni imaginarte recibiendo esa noticia. También leí la entrevista conjunta en el Times, pero seguro que hay algo más que contar. Y Jake, Bella, por favor, dime que se va a poner bien".
Levanto las manos para que deje de hablar y empiezo a contarle todo lo que ha ocurrido desde que me fui aquel fatídico día en que Esme llamó por la hemorragia nasal de Jake. Se sienta atónita y escucha toda la historia. A veces frunce el ceño, a veces baja la barbilla y a veces casi me interrumpe, pero la detengo y le cuento todo de una vez. Cuando por fin he terminado, se sienta en silencio tratando de ordenar sus pensamientos.
"¿Así que ahora tienes dos hijos?"
Asiento.
"¿Tanto Seth como su padre viven en tu casa contigo y con Jake?"
Vuelvo a asentir.
Vuelve a quedarse pensativa. "¿Y hay una posible compatibilidad para Jake en su familia?"
"Posiblemente, tal vez, no lo sé. Carlisle parece creer que sí, pero no puedo contar con ello. Seguimos haciendo diligentemente todo lo posible para encontrar un donante hasta entonces", le explico.
"¿Has pensado en organizar una especie de colecta de donantes? Ya sabes, ¿un acto público para pedir a todo el mundo que se haga la prueba?", me pregunta, y la verdad es que es una buena idea.
Sacudo la cabeza. "En la entrevista pedimos al público que se hiciera la prueba, pero no se nos ha pasado por la cabeza organizar un acto. Nos hemos centrado en que la familia se haga la prueba y...".
"¿Qué, Bella?"
"Bueno, estamos considerando la posibilidad de crear una vida que sea compatible", le digo, sin intención de contarle detalles más profundos de lo que ha ocurrido.
Me mira estupefacta antes de recuperar por fin la compostura. "¿Y él está de acuerdo?"
Suspiro. "Así es. Edward es un padre tan devoto como yo lo soy como madre".
Da un sorbo a su café y vuelve a dejarlo sobre mi escritorio. "¿Por qué tengo la sensación de que hay algo más que no me has dicho?"
Cierro los ojos y sacudo la cabeza, antes de volver a centrarme en ella. "Es complicado, Tanya, y realmente no quiero hablar de ello".
"Ok, puedo aceptarlo... por ahora". Ella asiente. "Entonces, ¿voy a conocer a Seth?"
Esto automáticamente me hace sonreír. "Sí, de hecho, Edward mencionó esta mañana que los traerá a almorzar un día de estos".
Me estudia con curiosidad, y debe decidir que no merece la pena porque sonríe y bebe otro sorbo. "Me muero de ganas".
"Bien", digo poniéndome en modo trabajo. "Ahora ponme al día de lo que ha pasado por aquí".
Así lo hace.
Me actualiza con las nuevas cuentas que hemos conseguido mientras yo estaba fuera y de cómo ha gestionado los problemas que han surgido. Luego pasa a todo lo que hay por hacer.
Casi me siento abrumada, pero es exactamente lo que necesito para olvidarme de ese hombre tan sexy que está en mi casa, ocupándose de mis posesiones más preciadas.
Cuando termina de revisarlo todo, se levanta para volver a su mesa. "Me alegro mucho de que hayas vuelto, Bella.
Sonrío y tomo el primer expediente de una pila de muchos. "Me alegro de haber vuelto, aunque solo sea por un rato".
Su cara decae. "Todavía queda un duro camino por delante, ¿eh?"
"Sí, falta mucho para acabar con esta pesadilla, pero por ahora todo va bien". Levanto mi taza de café y le doy un sorbo, haciendo una mueca por el sabor frío.
Ella se ríe. "¿Quieres que te traiga otra taza?"
Sonrío en señal de agradecimiento. "Claro, sería estupendo. Y gracias a ti, Tanya, por estar aquí cuando yo no podía", digo de todo corazón.
"¿Dónde iba a estar si no?" Sonríe, coge mi taza y se dirige a la puerta.
Me río entre dientes y tomo el móvil hasta que encuentro el número de la clínica. Me rompe el corazón hacer esta llamada, pero esto es lo que quería desde el principio. Quién me iba a decir que unas semanas más tarde me iba a deprimir muchísimo pensar que íbamos a seguir por este camino.
Así que, con tristeza en el corazón, hago la llamada que me ayudará a crear una vida, pero que me impedirá volver a tener a Edward dentro de mí.
Tanya se cuela y me deja el café mientras hablo por teléfono. Les explico lo que necesito y conciertan una primera cita con Edward a última hora de la tarde de la semana siguiente para que yo pueda vigilar a los niños mientras él va. Una vez hecho esto, me siento en mi escritorio y miro fijamente a la nada.
¿Por qué me ha dolido tanto esa llamada?
¿Por qué tengo ganas de hacerme una bolita y llorar como un bebé?
¿Por qué no puedo al menos intentarlo?
Finalmente me sacudo la cabeza y me pongo a trabajar, revisando los expedientes que tengo ante mí y viendo qué es lo primero que hay que hacer. Tras un par de llamadas y una visita a Jasper para ponerme al día, me encuentro de nuevo detrás de mi escritorio. Vuelvo a pensar en la llamada a la clínica.
¿De verdad puedo renunciar a él?
¿Puedo tener otro hijo con él y seguir siendo indiferente?
Me imagino a mí misma, con el estómago hinchado por un bebé. Veo tan claramente a Edward allí, sus manos apoyadas en mi vientre, su voz tranquilizadora dirigiendo palabras de amor a nuestro bebé. Se me humedecen los ojos al añorar ese momento y se me escapa una lágrima al darme cuenta de lo que he hecho.
La risita de Tanya me saca de mis pensamientos y me pregunto qué le habrá hecho tantas cosquillas que puedo oír sus carcajadas desde mi despacho.
Pero entonces oigo otro sonido, uno que conozco con cada fibra de mi ser.
Es una risita.
Una risita profunda, oscura y sexy.
Una que me enciende el cuerpo.
Una que está arraigada en mi alma.
Me levanto despacio, me limpio la cara y me dirijo al umbral de mi puerta. Lo que veo allí me hiela la sangre y me enciende un fuego en la boca del estómago.
Edward tiene los puños apoyados en el escritorio de Tanya, inclinado hacia delante. Tiene una sonrisa arrogante y sus ojos brillan con picardía mientras ella mueve las pestañas y ríe como si tuviera quince años.
¿Qué…
Mierda…
Pasa?
Cruzo los brazos sobre el pecho para no arrancarle los ojos y hago lo único que puedo.
Carraspeo para llamar su atención.
Decídete, Bella... *ojos en blanco*
