Como ya saben nada de esto nos pertenece, la dueña de estos personajes es Stephenie Meyer, la autora de esta hermosa historia es la autora FyreByrd y la traducción es de AlePattz, Sullyfunes01 es nuestra prelectora.

Thank you Fyrebyrd for allowing us to share this beautiful story in Spanish.


Capítulo 25: Rotonda*

EPOV

"Muy bien, Jake. ¿Estás listo?" pregunta Carlisle.

Es martes, así que toca análisis de sangre.

Jake asiente y veo con una mueca cómo Carlisle le clava la aguja en el brazo. Jake es un guerrero; viene aquí todas las semanas y sigue la misma rutina actuando como si nada estuviera fuera de lo normal. Me duele hacerlo pasar por tanto, pero al mismo tiempo sé que es necesario.

Cuando termina y les pone una tirita a los dos niños -sí, a Seth también-, llama a Heidi para que lleve a los niños por sus paletas.

En cuanto salen por la puerta, me vuelvo hacia él. "Carlisle, estamos planeando ir a Chicago pronto y me preguntaba si Jake podrá hacer el viaje".

Se frota la barbilla y mueve la cabeza de un lado a otro. "Sus últimos resultados mostraron signos de que sus recuentos están bajando. No están en un nivel crítico y aún no muestra síntomas. Los medicamentos ayudan, pero si quieres llevártelo a Chicago, me gustaría mucho que recibiera antes su próxima transfusión".

Asiento con la cabeza, pensando en lo que dice. Es crucial que hagamos el viaje pronto, así que quizá sea lo mejor. "De acuerdo. ¿Podemos programarla para esta semana? ¿Y estaría bien para un viaje de fin de semana?"

"Oh, sí. La transfusión es un proceso sencillo, como donar sangre. Por supuesto, después tendremos que asegurarnos de que sus niveles aumentaron, pero usar tu sangre donada ayudará", responde. "¿Quieres que la programe para mañana?".

"¿Vamos al hospital?" pregunto.

Carlisle suspira. "En realidad, sí. Será Alec quien supervise este procedimiento".

Se me aprieta la mandíbula solo de oír el nombre de ese pendejo, pero es lo que mi hijo necesita y puedo vivir con ello. "De acuerdo. ¿Qué tenemos que hacer?"

"Llamaré al hospital para que lo preparen. Luego necesitaré que lo vuelvas a traer el jueves para sacarle sangre de nuevo. Si los resultados son normales, podrá viajar", me asegura Carlisle. "Llamaré por la mañana y les diré la hora. ¿Te parece bien?"

Me levanto y le tiendo la mano. "Me parece bien y gracias, Carlisle. Has sido el mejor y no sé cómo agradecértelo". Nos damos la mano y me dirijo a la puerta.

"Avísame de cómo te va en Chicago, Edward. Amo a Jake y a Bella tanto como tú", me dice con una sonrisa cómplice.

Mis cejas se elevan. "Sí, Carlisle, lo sé", respondo y salgo deprisa de la habitación, sin saber qué pensar.

Quiero decir, claro que amo a Jake, ¿pero a Bella?

¿La amo?

La admiro, la respeto, la adoro... ¿pero amarla?

Sacudo la cabeza para despejarla y decido apartarla de mi mente. Carlisle solo me agarró desprevenido, no hay razón para darle importancia.

~SLT~

Más tarde ese mismo día, después de dar de comer a los niños y hacer que tomaran una siesta, pensé que sería mejor llamar a Jay y asegurarme de que sabía que iríamos de visita este fin de semana.

"Espero que me llames para decirme que ha funcionado", contesta sin saludar.

Sonrío, recordando exactamente lo bien que funcionó, aunque no exactamente lo que tenía en mente. "Algo ha funcionado, lo reconozco, pero no he llamado para eso".

"No creas que te vas a salir con la tuya solamente con esa estupidez. ¿Qué ha pasado?", me pregunta.

Suspiro. ¿De verdad quiero meterme en esto con Jay?

No espera a que me decida. "Vamos, hermano", gimotea como un bebé. "Sé que ahora no te vas a aguantar".

Y no lo hago, aunque tampoco voy a soltar todos los detalles. De alguna manera, las cosas se sienten más personales ahora. Es nuestra relación y, por alguna razón, no me siento bien hablándolo tan abiertamente, ni siquiera con mi confidente más íntimo.

Pensando en darle la versión resumida, empiezo a hablar. "Seguí tu consejo. Le preparé algo excelente y le di una sorpresa para almorzar", le digo, esperando que piense que eso ha funcionado.

"¿Y?", ahonda.

Me froto la frente y me paso la mano por el pelo. "¿Y qué?

"Y, si crees que soy tan estúpido como para tragarme esa pendejada, entonces has perdido la maldita cabeza", dice, exasperado.

Suspiro, sopesando exactamente cuánto estoy dispuesta a compartir. "Mierda, Jay. ¿No puedo decir que ahora estamos juntos y ya?"

"Por supuesto que no", dice. "Me llamas cursi y toda esa mierda porque ella no quiere darte una oportunidad y ahora que lo hizo, ¿ni siquiera vas a contarme lo que pasó? Eso es bajo, hermano, muy bajo".

Tiene razón, sé que la tiene. Siempre he hablado de trabajo con él, así que le cuento todo lo que pasó, excluyendo el sexo caliente en la oficina. Algunas cosas deben mantenerse en privado.

Se comió esa mierda con una cuchara. "Oh, claro que sí, hermano", dice excitado. "Siempre caen con esa carta de los celos".

Pongo los ojos en blanco. "No era mi puto plan ni nada; simplemente es como ha salido. Aunque tengo que decir que no podría estar más agradecido". Sonrío solo de recordar la reacción de Bella ante mi coqueteo con Tanya.

"Me alegro por ustedes, hermano, por los dos. No solamente tienen a sus hijos, sino que por fin han cedido y se tienen el uno al otro. No la cagues, hermano", me advierte, con voz seria.

"Oh, no pienso hacerlo", le aseguro. "Creo que nunca he querido a una mujer como quiero a Bella, y de ninguna manera pienso dejarla marchar".

"¿Dónde está mi hermano y quién eres tú?" pregunta Jay sarcásticamente.

Sacudo la cabeza porque tal vez él simplemente no lo entiende. "Hermano, es como... es como, no sé. Desde el momento en que me abofeteó, es como si se hubiera encendido un puto interruptor. Esa mujer que se enfrentó a mí ese día por su hijo, no, nuestro hijo, se ganó todo mi respeto. Y todas y cada una de las decisiones que toma son por el bien de nuestros hijos. Es muy diferente a la puta que parió a Jake", digo con sorna. "A veces me encuentro jodidamente asombrado. Es tan diferente a cualquier otra mujer que haya conocido".

"Quizá sea porque no le darías una oportunidad a ninguna otra", sugiere en voz baja.

Me encojo de hombros y pienso en lo que dice. "No, supongo que no". Luego suelto una risita. "Pero supongo que ya no tengo que preocuparme por eso. He encontrado a mi mujer y es solo eso... mía". Cada vez que recuerdo eso me recorre un escalofrío.

Ayer, después de que los chicos y yo saliéramos de su despacho, volvimos a casa y nos aseguramos de prepararle una cena especial para demostrarle lo mucho que la apreciamos. Más tarde, pude demostrarle en privado lo mucho que aprecio que nos diera una oportunidad... larga y lentamente, suave y cariñosamente.

Ella todavía me echó de la cama, pero es un trabajo en progreso. Los chicos necesitan sentirse cómodos con nuestro nuevo afecto antes de atraparnos en la misma cama.

"Vaya", dice Jay, sacándome de mis pensamientos. "Mi hermanito está enamorado".

"Uh... ¿E... enamorado?" balbuceo. "No creo que sea amor. La adoro, la admiro, quiero follármela, ¿pero amor? No, definitivamente no es amor. No, de ninguna manera", concluyo, negando enérgicamente con la cabeza, aunque él no pueda verme.

Se ríe por lo bajo. "Siempre el cabeza dura. Ya verás, hermano. Un día te darás cuenta de que siempre tuve razón. Asegúrate de llamarme cuando ocurra para que pueda reírme de tu estúpido culo".

Resoplo y decido pasar de su mierda. "Lo que tú digas, hermano. Mira, ¿no quieres saber la verdadera razón por la que te he llamado? Es algo importante".

"Maldición, hermano. ¿Qué es tan importante que prefieres hablar de ello antes que de lo mucho que amas a Bella?", me dice con condescendencia.

"En realidad, es jodidamente importante. Bella y yo tenemos que hablar contigo y con Vic, y tiene que ser en persona. Tenemos pensado ir de visita este fin de semana", le explico.

"Suena serio", observa.

Me paso los dedos por el pelo, nervioso, aunque sé que no hay motivo para ello. "Es serio. Sé que te vas a volver loco preguntándotelo, pero no se puede hablar de ello por teléfono. Que sepas que no es nada malo, de hecho, es bastante increíble".

"De acuerdo", dice aceptando mi explicación. "¿Has reservado ya tus vuelos?".

"No, quería hablar contigo y tenemos que conseguir el visto bueno para que Jake viaje, pero Carlisle cree que no será un problema. Te lo diré con seguridad el jueves, después de que eso esté hecho y nuestros vuelos estén reservados", le digo.

"Me parece bien, hermano. Todo el mundo estará encantado de verte", dice.

Asiento con la cabeza, pensando que esto tiene potencial. Quizá pueda conseguir que mamá pase un rato con los chicos mientras hablamos. "Sí, a nosotros también nos hará ilusión verlos, a todos. Los extrañamos".

"Mierda, hermano, no me hagas poner sentimental y tal. Los hemos extrañado como locos a Seth y ti", dice, tratando de mantener a raya la melancolía en su voz.

"Lo sé, hermano. Sentimos lo mismo. ¿Quién sabe? Quizá algún día te vengas con nosotros", sugiero a la ligera, pero deseando que sea verdad.

"Sí". Suspira. "Quizá algún día".

"Muy bien, dejemos esta mierda deprimente", digo, decidido.

"Cierto", acepta. "Entonces, ¿dónde te vas a quedar mientras estés en la ciudad?".

No lo había pensado, pero la respuesta es obvia. "En mi casa". Me encojo de hombros. "Es lo más lógico y me encantaría compartir un trocito de mi vida y la de Seth con Bella y Jake".

"Claro que sí". Casi puedo oír cómo pone los ojos en blanco. "Hermano, eres tan condenadamente transparente".

"¿Qué? Le replico. "¿Por qué no querría compartir mi casa con Bella y Jake?".

"Lo harías, hermanito, es natural querer compartir con los que amas", dice uniformemente.

Suspiro y me vuelvo a pasar la mano por el pelo. "Mierda, amigo. Para ya... por favor. Ya te lo he dicho, no amo a Bella".

"¿No amas a mamá?". Oigo una voz triste desde unos metros de distancia.

Mi cabeza se inclina hacia un lado, y me encuentro con los implorantes ojos verdes de Jake mirándome fijamente.

¡Hijo de puta!

Mi mano se cierra en un puño. "Jay, tengo que irme. Jake se ha despertado de su siesta. Tendrás noticias mías el jueves". Termino la llamada sin esperar respuesta y voy hacia mi hijo.

Caigo de rodillas frente a él. "Hola, colega. Papá no sabía que estabas despierto. Ven aquí". Lo cojo en brazos y lo llevo al sofá.

Sentado, lo pongo en mi regazo frente a mí. "Amigo, papi estaba hablando mier... eh, basura con el tío Jay. Sabes que te amo y que tu madre me gusta. Mucho, en realidad", intento explicar con mis palabras.

"¿Pero no la amas?". Se encoge de hombros y me mira con esos ojitos tristes y no sé qué decir para que todo vaya mejor.

Trago saliva y rezo por hacer lo correcto. "Jake, los amo mucho a ti y a tu madre".

Su sonrisa es enorme. "¿De verdad?", pregunta emocionado.

Asiento con la cabeza y le sonrío, sin saber cómo me siento con las palabras que acabo de pronunciar. No me sentí mal al soltarlas, pero mi mente no sabe si son ciertas o no.

¿Realmente amo a Bella?

¿O solo lo dije para calmar a Jake?

Sin darme tiempo a reflexionar más, Jake salta de mi regazo. "Ven, vamos a despertar a Seth". Me río mientras me toma de la mano y me lleva escaleras arriba.

Con los dos levantados y viendo una película en la sala, empiezo a preparar la cena. Esta noche habrá estofado de costillas de ternera con puré de papas y espárragos asados. Sé que los espárragos pueden ser demasiado para los niños, así que voy a hacer un glaseado de reducción de limón y balsámico para que sea más atractivo para sus jóvenes paladares.

Después de sellar la ternera y meterla en el horno, me reúno con los niños para ver el resto de la película y ponemos otra cuando termina. Cuando finaliza la segunda película, es hora de empezar con el resto de la cena, así que me siguen a la cocina y les enseño a cortar los tallos de los espárragos.

Trabajan felices mientras yo empiezo a pelar las papas y las meto en el agua. Con los espárragos listos y las papas puestas, no tenemos nada más que hacer que esperar. Así que decido charlar con los chicos sobre Chicago.

"Hola, colegas, ¿qué les parece si vamos a Chicago este fin de semana?" pregunto, mirando entre los dos.

Seth salta de inmediato. "¡Sí, papá, sí! Quiero ir".

Jake mira a Seth con una expresión insegura en la cara. "¿Qué es Chi... Chi ... "

"Chicago es donde Seth y yo vivíamos", le explico, pronunciando Chicago despacio para que se entienda.

"Oh." Jake arruga la frente. "¿Cómo llegamos allá?"

"¡Vamos en avión!". exclama Seth, contentísimo.

Jake sacude la cabeza. "Nunca he volado antes".

"Yo volé con tío Jay y estábamos muy arriba". Seth señala al techo.

Jake abre mucho los ojos. "¿En serio? ¿No tienes miedo?"

Seth sacude la cabeza enérgicamente. "De ninguna manera." Luego se señala el pecho. "Soy un niño grande".

Jake asiente con la cabeza. "Sí, yo también". Entonces se vuelve hacia mí. "Está bien, vamos a Cago entonces, papi. ¿Mamá también?"

Sonrío y le alboroto el pelo. "Sí, mamá también". Me pongo en cuclillas delante de él. "Primero tendrás que ir al hospital a que te hagan unos análisis de sangre. ¿Te parece bien?"

Se desinfla un poco. "Supongo", resopla.

"Oye, no es para tanto, colega. Igual que cuando vas a la consulta del doctor Cullen, salvo que tendrás que estar sentado un rato más. ¿Recuerdas que lo hiciste cuando estabas en el hospital?", le pregunto.

En la carita de mi mini-yo aparece la comprensión. "Ah, sí. Lo recuerdo".

"Exacto, así de fácil. Así estarás listo para volar a Chicago", le explico.

Se encoge de hombros. "De acuerdo entonces".

"Así me gusta", le digo, dándole una palmadita en el hombro mientras me vuelvo a levantar.

"¿Cuándo nos vamos?" pregunta Seth.

"Este fin de semana", le digo.

Extiende las manos. "¿Cuándo?

Me río de lo tierno que es. "Faltan cuatro días". Levanto cuatro dedos.

Los dos chicos chocan los puños. "Impresionante", dice Jake.

"Caracoles que sí", añade Seth y pongo los ojos en blanco. Voy a tener que acabar con esa frase antes de que me meta en un lío.

"Amigo", digo, llamando su atención. "Hazle un favor a papá y, por favor, deja de decir eso". Mis ojos le ruegan que acepte.

"¿Qué?", pregunta inocente.

"Caracoles que sí. A mamá no le gustan esas palabras", intento explicarle.

"Oh. Está bien. Dejo de decirlo", responde con tanta sencillez que tengo que preguntarme si habría sido así de fácil todo el tiempo.

Me río entre dientes. "Gracias, amigo. Ahora vamos a preparar la cena para mamá".

.

.

Un rato más tarde, justo después de mandar a los chicos a lavarse, se abre la puerta principal y entra Bella. Incluso desde mi posición en la barra, puedo ver su expresión tensa. Dejo inmediatamente lo que estoy haciendo y voy hacia ella.

"Nena, ¿qué te pasa?", le digo mientras me acerco y le tiendo los brazos para que los coja.

Mueve su cuerpo hacia el mío y me deja envolverla en mi fuerte abrazo. Me rodea la espalda con sus brazos y me abraza con más fuerza durante un segundo antes de apartarse para mirarme.

Niega con la cabeza. "Había periodistas cuando he salido hoy de mi oficina", dice en voz baja, preocupada por si los chicos la oyen.

Mis cejas se alzan hasta la línea del cabello antes de fruncirse con rabia. "¿Qué? ¿Has llamado a Charlie? ¿Te los sacudiste? ¿Estás bien, cariño? ¿Te han tocado?".

Me pone las palmas de las manos en las mejillas y se inclina para darme un beso en los labios. Dura casi lo suficiente como para profundizar, pero luego se aparta, dejándome sin aliento. "Cálmate, Edward. Deja que te lo cuente antes de que te vuelvas loco". Se ríe ante mi pánico. "Era solamente un pequeño equipo de una emisora local de Seattle; fueron decentemente respetuosos y parecían más interesados en la evolución de Jake que en el error del hospital. Seguí de largo, pero cuando el reportero me preguntó si podía hacer que el público se hiciera la prueba, pensé que se lo debía a Jake. Así que me detuve y hablé con ellos un par de minutos. No fue para tanto, solo tan inesperado que después me sentí un poco desconcertada".

Está bien, no la acosaron y pudo transmitir un mensaje para Jake. Después de asimilarlo todo, respiro hondo y suelto el aire lentamente. "Muy bien, ¿y estás segura de que estás bien?".

Me dedica una pequeña sonrisa y otro beso en los labios. "Incluso mejor ahora que estoy en casa con mis chicos". Mira a su alrededor. "¿Dónde están?"

Me pongo la mano en el pecho como si me doliera. "Como un tiro directo a mi pecho. Claro que únicamente echa de menos a los pequeños".

"Detente", dice con una risita. "Sabes que yo también te he echado de menos".

"¿Sí?" Levanto una ceja.

"Sí", responde en voz baja, sus ojos me dicen que de verdad.

Me acerco y le pongo la mano en la nuca, tirando de ella. "Los chicos se están lavando".

"Ah."

"Ven aquí", digo, con voz ronca por la emoción.

Me inclino y aprieto los labios contra los suyos. Ella se abre de inmediato y mete la lengua para explorar. Nos besamos despacio, saboreando la sensación de estar cerca después de un largo día separados.

El martilleo de los pasos en la escalera nos devuelve al aquí y ahora y nos separamos lentamente. Ella vuelve su atención a los otros chicos de su vida.

En cuclillas, abre los brazos y ambos corren hacia ellos. "Hola, cariños. Los he extrañado mucho hoy".

"Yo también te he extrañado, mamá", le dice Seth.

"Yo también", añade Jake. "Y nos vamos a Cago dentro de cuatro días". Levanta tres dedos.

"¿Nos vamos?", pregunta y luego me mira a mí.

"Te daré los detalles más tarde". Le guiño un ojo para hacerle saber que todo va bien. Ya habíamos hablado del viaje, pero sabíamos que necesitaríamos la aprobación de Jake para volar.

Mientras nos dirigimos a la mesa, Bella habla con los chicos sobre volar en avión mientras yo empiezo a emplatar la comida. Nos sentamos, comemos y hablamos, y cuando los chicos mencionan que Jake tiene que volver primero al hospital, les explico lo que Carlisle quiere que hagamos.

Se limpia la cara con una servilleta. "¿Otra vez tiene los recuentos bajos?".

"No tan bajos como para justificar ningún síntoma, pero si tenemos intención de irnos de Seattle, primero quiere que esté al ciento por ciento", le explico.

Ella asiente. "De acuerdo, me tomaré el tiempo libre e iré contigo, entonces".

Sonrío y asiento con la cabeza porque no esperaba menos.

Estas son las pequeñas cosas que hacen de Bella Swan la persona perfecta para mí.

Es compasiva, feroz y la madre más dedicada de la historia.

Es inteligente, independiente, sexy y sensual.

Es mía.

Y creo que ella me cae más que bien.


* Rotonda, redoma, glorieta, round point, óvalo, redondel: Plaza circular en un cruce entre calles que a menudo tiene un monumento en el centro.