Como ya saben nada de esto nos pertenece, la dueña de estos personajes es Stephenie Meyer, la autora de esta hermosa historia es la autora FyreByrd y la traducción es de AlePattz, Sullyfunes01 es nuestra prelectora.

Thank you Fyrebyrd for allowing us to share this beautiful story in Spanish.


Capítulo 26: Paso sin barrera

EPOV

El vuelo a Chicago estuvo bien, a pesar de embarcar a las cinco de la mañana y de que Jake nunca había estado en un avión. Al principio estaba emocionado, pero al despegar se puso tenso. Una vez en el aire, se relajó y se divirtió mirando por la ventanilla. En general, todo estuvo bien y ahora ya sabe lo que le espera.

Su transfusión también estuvo tan bien como esperábamos. Fue una mierda estar cerca del Dr. Pendejo y portarse bien, pero uno hace lo que tiene que hacer por sus hijos. Quiero decir, incluso yo tengo que admitir que el cabrón es bueno en su trabajo y sabe de lo que habla.

Mientras pasamos por la recogida de equipajes, la emoción bulle a través de Seth. Es palpable. Está impaciente por enseñarle a Jake todo lo que se le ocurra sobre su antiguo hogar.

Sí, he dicho antiguo y me da un poco de nostalgia, pero es lo que hay. Bella y Jake están en Seattle y allí estaremos también Seth y yo. Y si en el futuro están dispuestos a mudarse a Chicago, también estaremos de acuerdo.

"Mira, papá. Ahí viene mi maleta", grita Seth, señalando la valija azul que se dirige hacia nosotros.

Me rio al verlo emocionado. "Ya la tengo, amigo". Me acerco y la alzo de la cinta y, al mismo tiempo, me fijo en que la mía y la de Bella se acercan un poco más atrás.

"También tiene mis cosas", señala Jake.

"Sí, cariño", lo tranquiliza Bella. "Tiene las cosas de los dos. Igual que en la de papá hay mías y las de él".

"¿También compartieron maleta?". pregunta Seth con los ojos muy abiertos. "¿Como Jake y yo?".

"Claro que sí, cariño", responde ella con una sonrisa.

"Genial", replica él.

Niego con la cabeza y termino de reunir nuestro equipaje. Los chicos agarran el asa del suyo y lo ruedan detrás de ellos, como los chicos grandes que intentan ser. Con Bella tomada de la mano con Seth y Jake de la mía, empezamos a salir del aeropuerto y nos dirigimos al estacionamiento, donde Jay y Vic están esperando con mi Volvo.

Cuando por fin llegamos, mi hermano me da un abrazo que me rompe los huesos. "Me alegro mucho de verte", me dice dándome una palmada en la espalda. Luego se retira y me apoya las manos en los hombros. "Déjame verte".

Me encojo de hombros y pongo los ojos en blanco. "Solo han pasado unas semanas, hermano, carajo".

Sonríe y ya sé que va a decir alguna estupidez, así que le advierto con la mirada. Parece que la capta la indirecta porque lo deja críptico. "Sí, pero han cambiado muchas cosas".

"Sí, sí", niego con la cabeza y me acerco a Vic, colocando mis manos sobre su barriga aún más grande. "¿Cómo te va ahí dentro, mi dulce niña? ¿Mamá y papá te cuidan bien?"

Vic suelta una risita y me rodea el cuello lo mejor que puede. "Sabes que sí. Me alegro mucho de verlos... a todos... aquí... juntos", me dice al oído.

La aprieto un poco más para agradecer sus palabras y me retiro, dejándole un beso en la mejilla. Pero no se queda conmigo, sino que se dirige directamente a Bella y la abraza con una enorme sonrisa en la cara. Yo también sonrío.

Jay me golpea el hombro con el suyo. "Mírate, hermano. Te pones contento porque tu chica abraza a mi mujer". Se acerca y susurra: "Amor". Luego se aparta e ignora mi mirada de ojos muy abiertos.

¡Mierda! ¿Qué le pasa a esta gente con lo del amor? Una vez creí estar enamorado y supongo que lo estuve... más o menos, pero me enseñó mucho y nunca volveré a lanzarme de cabeza a una situación así.

O... ¿sí…?

No lo sé, ¡carajo!

Un día, tal vez la ame y cuando suceda, lo gritaré a los cuatro vientos. Pero hasta entonces, donde estamos ahora es perfecto.

Además, acabamos de convertirnos en una pareja de verdad.

"Vamos, papi. Estoy listo para enseñarle a Jake mi habitación", grita Seth un poco demasiado alto mientras me tira de la camisa.

Le revuelvo el pelo. "Muy bien, amigos. Vamos a cargar", les digo a los chicos.

Pulso el botón de desbloqueo y dejo que Bella acomode a los chicos mientras cargo nuestras dos maletas en el maletero. Una vez hecho esto, me dirijo a Vic, que está en el lado del copiloto. "¿Y cuál es el plan?", me pregunta mientras me acerco.

Tengo que pararme a pensarlo antes de responderle. Hay tantas cosas que quiero hacer mientras estemos aquí, tantas cosas que enseñarles a Bella y a Jake. Pero lo más importante es hablar con Jay y Vic, preferiblemente en privado.

Jay está de pie con la puerta del conductor abierta, los brazos apoyados en el techo del coche, esperando a que le responda a Vic. Suspiro y me paso la mano por el pelo. "Es bastante importante que Bella y yo hablemos con ustedes dos, a solas, si es posible, y cuánto más pronto sería mejor".

Jay asiente. "Dinos qué necesitas, hermano. Nuestros hijos están en casa con mamá ahora mismo. ¿Quieres que te sigamos hasta la tuya? Esos dos" -señala con la cabeza mi asiento trasero, donde están sentados Seth y Jake- "probablemente estarán tan metidos en la habitación de Seth que no nos molestarán durante un rato".

Lo pienso un momento y decido que no hay mejor momento que el presente. Para eso es que hemos hecho el viaje y, francamente, estoy dispuesto a sacarlo a la luz y que sepan lo que les pedimos.

"De acuerdo, déjame ir a algún sitio y comer por el camino", respondo finalmente.

Jay empieza inmediatamente a sacudir la cabeza. "De ninguna manera, hermano. Ve a acomodar a tu familia en tu casa y nosotros iremos a comer, dejaremos algo para nuestros chicos y nos veremos pronto en tu casa".

Mis hombros se hunden aliviados. Mierda, amo a mi hermano. "Sí, gracias. Entonces nos vemos pronto".

Sonríe y me levanta el pulgar antes de que Vic y él suban al coche y se marchen. Los miro todo el rato, dando gracias a Dios por haber sido bendecido con el mejor hermano del mundo.

~SLT~

Cuando estacionamos en mi garaje, apago el motor y respiro hondo. Ha llegado el momento de compartir mi hogar con las personas que de verdad me importan.

Seth me saca de mis pensamientos. "Papá, sácanos de aquí. Vamos, quiero enseñarle mis cosas a Jake", me apresura.

Me giro y miro a Bella solo para darme cuenta de que me lanza una mirada suave y cariñosa. Lo sabe, mierda. Sabe que esto es muy importante para mí y está dispuesta a darme los segundos que necesito para recomponerme.

Pero Seth no. "¡Date prisa, papá!", repite una y otra vez. Pronto Jake se le une y yo dejo que una sonrisa se dibuje en mi cara y salgo del coche.

Después de desabrocharles el cinturón, tomo a Bella de la mano y los conduzco a mi casa. Entramos por el vestíbulo que está justo al lado de la cocina, mi cocina gourmet de primera categoría, con todos los artilugios que un chef soñaría tener.

Seth agarra inmediatamente a Jake del brazo y empieza a tirar de él hacia las escaleras. "Ven, vamos a ver mi habitación".

"Espera, Seth", lo detengo. "Quizá también deberías enseñarle tu habitación a mamá". Señalo con la cabeza en su dirección. Ella sonríe en señal de agradecimiento y se dirige hacia los chicos.

Mientras están arriba, saco las maletas del coche y las subo. Me detengo primero en la habitación de Seth y dejo su maleta justo dentro de la puerta. "Dejaré esto aquí", le digo. "Mamá o yo desharemos las maletas dentro de un rato".

"De acuerdo, papá", contesta Seth. "¿Dónde se va a quedar mamá?", pregunta levantando las manitas.

Bella mueve la cabeza en mi dirección, con los ojos muy abiertos. "Seguro que tienen una habitación de invitados en la que puedo quedarme", le responde, sin apartar los ojos de mí.

"Pero Jake compartió mi maleta y se quedó conmigo. ¿Por qué no te quedas con papá?", le pregunta.

Y tengo que sonreír porque el chico tiene razón. Pero más que eso, todos sus miedos han sido sobre lo que los chicos podrían pensar y parece que tienen una solución simple. Al menos Seth la tiene.

Bella me mira con una expresión que dice: "Respóndele", así que lo hago. "¿Entonces no te importa que mamá se quede con papá?". Sonrío ante la mirada de Bella con los ojos muy abiertos.

"No, tonto. Las mamás y los papás duermen juntos", responde Seth encogiéndose de hombros.

Levanto las cejas. "Ah, entendido. ¿Y tú, colega? ¿Te importa que mamá se quede en mi habitación?". le pregunto a Jake, que está escuchando atentamente la conversación mía y de Seth.

Mira a Bella y luego vuelve a mirarme. "No me importa que mamá duerma contigo". Se encoge de hombros y vuelve a mirar a Bella con ojos suplicantes. "¿Quieres, mamá?"

Los ojos de Bella se vuelven como rendijas durante un segundo antes de esbozar una sonrisa y volverse hacia Jake. "No lo sé, cariño", dice apretando los dientes. "En realidad no he pensado dónde voy a dormir".

"Ah", dice él. "Bueno, yo dormiré con Seth aquí, así que tú puedes quedarte con papá".

"Claro que puede, amigo. No me importa nada compartir mi habitación", le digo con mi voz más inocente mientras le lanzo la mirada más sexy que tengo en mi arsenal. La que hace que le recorran escalofríos por la piel y se le ericen los pelos.

"Vamos, Jake", dice Seth. "Vamos a construir una casa". Lo llama hacia su mesa de Lego, los dos hemos quedado olvidados.

"Vamos, Bella". Le tiendo la mano. "Deja que te enseñe nuestra habitación".

Ella resopla, pero luego pone los ojos en blanco y me toma la mano. "Nunca te rindes, ¿verdad?

"No cuando se trata de algo que merece la pena". Le guiño un ojo.

Me aprieta la mano y me acerca los labios a la oreja. "Tienes razón, valemos la pena".

Con un movimiento de cabeza en su dirección, sonrío y la conduzco a un lugar que nunca he compartido con otra mujer.

~SLT~

Con los chicos acomodados frente al televisor, su comida en la mesa de centro, y Bella, Jay, Vic y yo rodeando la mesa de la cocina, es hora de que abordemos de qué se trata realmente este viaje.

Estoy nervioso, pero no tanto. Sé que mi hermano y Vic harán todo lo que esté en su mano para ayudar a Jake, así que no tengo miedo de pedírselo. Es un momento emotivo para mí y decir las palabras en voz alta, plantear realmente la pregunta, cambiará toda nuestra realidad.

Mi hijo tiene una cura y está creciendo dentro de Vic en este mismo instante.

"Así que", dice Jay, limpiándose los dedos en su servilleta. "Escúpelo". Directo al grano, así es mi hermano.

Dejo la hamburguesa en el plato y cojo la mano de Bella, colocando ambas sobre la mesa, entre los dos. "Está bien, déjame empezar diciendo que queremos que consideren lo que les estamos pidiendo hasta después de escucharnos. Queremos contarles toda la historia antes de que reaccionen".

Jay asiente y mira a Vic, que me observa con las cejas fruncidas. "¿Pasa algo?", pregunta.

Le dirijo una sonrisa tranquilizadora. "No, Vic, no pasa nada, pero lo que te voy a preguntar es muy importante y no quiero que te sientas obligada a decirme que sí". Luego sacudo la cabeza. "No, a la mierda, sí quiero que digas que sí, pero también sé que lo harás". Me acerco a ella y le aprieto las manos que tiene entrelazadas. "Escúchanos y verás".

Asiente, con una expresión de preocupación en el ceño. "De acuerdo, adelante, Edward". Mira nuestras manos entrelazadas. "Me estás poniendo nerviosa".

Respiro hondo y empiezo a hablar.

Se los explico todo. Todo lo que Carlisle me dijo durante la visita de Jake la semana pasada. A Vic le quedan siete semanas para dar a luz, así que tenemos que preparar la donación de sangre del cordón umbilical, cuanto antes mejor. Me doy cuenta un par de veces de que uno de ellos tiene una pregunta, pero continúo, queriendo que tengan toda la información que pueda darles.

Cuando llego al final de mi discurso, Bella me agarra la mano con fuerza y los nudillos de ambos se ponen blancos. Nunca lo había pensado antes, pero tal vez algunas de sus reservas sobre que esta no fuera la cura de Jake se debían a que no sabía lo que Jay y Vic dirían. Tal vez, tenía miedo de que se negaran. Tiene mucho más sentido si lo pienso así.

Retiro la mano de la suya y le rodeo el hombro con el brazo, acercándola a mí todo lo posible. Noto los nervios que le recorren el cuerpo y me dan ganas de meterla en mi regazo. No tenía ni puta idea de que estuviera tan nerviosa por esta conversación.

Lo ocultó muy bien.

Y no estoy seguro de cómo me siento al respecto.

Por un lado, es mi familia, no la suya, así que entiendo que se sienta insegura, pero para eso estoy yo. ¿Por qué no habló conmigo de esto? ¿No sabe que estoy aquí para ella?

Jay se aclara la garganta, sacándome de mis pensamientos y haciendo que centre mi atención en él. "¿Así que Carlisle está seguro de que Leah va a ser compatible?". Coloca la mano sobre la considerable protuberancia de Vic.

Asiento lentamente. "Sí, aunque no sea perfectamente compatible, el uso de sangre del cordón umbilical permite cierto grado de compatibilidad".

"¿Y esto se recoge del cordón umbilical después del parto?", pregunta, aunque ya se lo he explicado.

Vuelvo a asentir, tragando saliva.

"¿Y de alguna manera pensabas que diríamos que no?", pregunta, con cara de incredulidad.

Aprieto un poco más a Bella antes de responderle. "En absoluto. Pero es una pregunta enorme y algo de ansiedad por la respuesta estaba justificada".

"¿Algo?" Resopla. "Lo siento, hermano, pero parece que Bella se va a desmayar en cualquier momento".

Me echo hacia atrás y la miro de verdad. Está mortalmente pálida y le corre el sudor por la frente. Me llevo la mano a la mejilla. "Cariño, ¿por qué no me dijiste que te daba tanto miedo su respuesta?".

Frunce los labios y niega con la cabeza.

Inmediatamente empiezo a sacudir la mía con más firmeza. "No, basta". Le empujo un rizo detrás de la oreja. "Deberías haber hablado conmigo de esto. Además de que son mi familia, para eso estoy aquí. Soy tuyo", le susurro en voz baja, dolido por que ella haya estado aterrorizada por este momento y yo no tuviera ni idea.

Las lágrimas empiezan a brotar de sus ojos. "Lo siento", balbucea. "Yo... no quería contar con algo sin saber cómo se sentirían". Sus ojos miran hacia donde Jay y Vic están sentados, ambos con miradas de preocupación en sus rostros.

Vic se levanta y se acerca a la mesa, poniendo su mano en el hombro de Bella. "Cariño, nunca negaríamos nuestra ayuda. Jamás", recalca. "Haríamos todo lo que estuviera en nuestra mano para ayudar a Jake".

Bella empieza a asentir y a llorar más fuerte, enterrando la cara entre las manos. Vic me mira, tan triste que se me parte el corazón por los dos. Entonces se acerca al lavabo para mojar una toalla y vuelve, ofreciéndomela.

Aparto las manos de Bella de su cara y la inclino hacia arriba para poder frotarle suavemente el paño por las mejillas empapadas en lágrimas. "Tranquila, Bella. No pasa nada".

Le limpio la cara y tiro de ella hacia mí, donde entierra la cara en mi cuello y llora y llora y llora. Lo único que podemos hacer es dejar que se desahogue. Las emociones ocultas le han pasado factura y ahora que ha llegado el momento, no puede aguantar más.

Sus plegarias han sido escuchadas.

Sus miedos se han aliviado.

Con una conversación, su mundo se ha enderezado.

Cuando se le saltan las lágrimas y no puede más que moquear, Jay se levanta de su asiento y se acerca a su mujer, que lo mira con impotencia. Mis ojos le advierten que se lo tome con calma, ya que esto ha sido muy inesperado incluso para mí.

Me ignora. Alarga la mano y recorre la cabeza de Bella, acariciando su pelo caoba. Luego se inclina hacia ella. "Bella, cariño. Vamos, lo menos que puedes hacer es darnos las gracias", dice riéndose.

Es una broma y puedo sentir su risa en mi cuello. Pongo los ojos en blanco. Deja que Jay aclare las cosas con una estúpida frase.

Por fin levanta la cabeza y sus ojos rojos y llorosos se posan en mi hermano. "Gracias, Jay" -luego se dirige a mi cuñada- "Vic, no sé cómo podré pagárselo". Se le vuelven a humedecer los ojos.

Vic se acerca y frota la espalda de Bella. "Ya te lo he dicho, cariño. No hace falta. Jake también es nuestra familia". Bella se levanta y abraza primero a Jay, luego rodea con sus brazos a Vic y ambos se abrazan con lágrimas rodando por sus mejillas, hablando en voz baja entre ellos.

Jay pone los ojos en blanco. "Mujeres".

Me río entre dientes de su idiotez, sabiendo que intenta aligerar el ambiente. "Lo que tú digas, hermano".

"¿Qué?", pregunta, encogiéndose de hombros. "No se puede vivir con ellas, no se puede vivir sin ellas".

Cuando las mujeres terminan su festival de amor, le doy a Bella su toalla y cojo una para Vic, pasándosela. "Gracias, Edward". Ella sonríe con lágrimas en los ojos.

"Muy bien", dice Jay. "Basta de cursilerías. Hablemos de lo que hay que hacer".

Así lo hacemos.

Acordamos reunirnos en el centro el lunes e intentar hacer el papeleo antes de volver a casa. Con un plan en marcha, Jay y Vic nos dejan para que pueda enseñarles a Bella y Jake un poco del sitio donde hemos vivido Seth y yo.

.

.

Más tarde esa noche, Bella yace en mis brazos mientras duerme.

Fue un día de ansiedad que desembocó en un gran alivio y eso le pasó factura emocionalmente. Después de que los chicos se instalaran en la cama de Seth para pasar la noche, nos retiramos también juntos por primera vez.

Nos desnudamos rápidamente y nos metimos bajo las sábanas, donde le aseguré en silencio que sus sueños se habían hecho realidad hoy. Se quedó dormida en mis brazos, con los miembros enredados lo más cerca posible. Mientras paso los dedos por su sedoso pelo y su pecho sube y baja con un ritmo constante, no puedo evitar pensar en los acontecimientos de hoy.

Pienso en los ojos sorprendidos de Bella cuando Seth le preguntó dónde iba a dormir.

Pienso en la sonrisa de Bella cuando condujimos por la Magnificent Mile (1).

Pienso en la emoción de Bella cuando paseamos a los niños por el Millennium Park (2).

Pienso en el asombro de Bella cuando subimos a lo alto de la Torre Sears (3).

Y luego pienso en sus lágrimas.

Las lágrimas de Bella cuando se dio cuenta de que nuestro hijo tendría su cura.

Y es entonces cuando me di cuenta...

La amo.

~SLT~

(1) El Magnificent Mile es el principal distrito comercial de Chicago. La zona animada y bulliciosa alberga tiendas exclusivas, tiendas de moda de lujo con descuento, restaurantes modernos y hoteles refinados. Entre los lugares de interés se incluyen la histórica Torre de Agua de Chicago, la neogótica Tribune Tower, el rascacielos de terracota Wrigley Building y el John Hancock Center de 100 pisos, que tiene una plataforma de observación en la azotea con excelentes restaurantes y vistas panorámicas de la ciudad.

(2) El Millennium park, o Parque del milenio, es un desarrollo urbano recreativo y artístico en la ciudad de Chicago, Estados Unidos, construido en 1917.
(3) La Torre Willis (en inglés, Willis Tower), conocida anteriormente como Torre Sears, es un rascacielos de 442 metros en Chicago, Illinois. Ubicado en el piso 103 de la torre, a 413 metros de altura, está ubicado el mirador llamado el Skydeck y es una de las atracciones turísticas más famosas de Chicago. Los turistas pueden experimentar cómo el edificio se balancea en un día ventoso. Pueden ver hasta las planicies de Illinois y hasta el Lago Míchigan entre Indiana, Míchigan y Winsconsin en un día despejado. Los ascensores llevan a los turistas a la cima en solo 60 segundos.


Nota de la autora: ¡La realización ha aterrizado!