Aves y Abejas

…–Tu al menos tienes a alguien. A una persona en la Ciudad Macross por cuál deseas regresar. Lo único que me espera a mi es otra misión –digo con un dejo de tristeza y resignación. Debo aceptar que Hunter está enamorado de esa chica, la ganadora del concurso Miss Macross. Lo nuestro solo puede ser una linda y genuina amistad.

¡Diablos!, debería haber besado a Ben como él me lo sugirió. Ahora, después de esos dos intensos besos, todavía siento su sabor en mi boca.

–No puedo creer eso –dice algo enojado, interrumpiendo mis pensamientos.

–¡Eh!

–No puedo creer que una vez que regresemos no buscará a alguien a quien amar.

–No lo sé –digo con escepticismo.

–¡Pues yo sí lo sé! Con lo hermosa que es podría apostar la vida.

Esas últimas palabras me hicieron temblar. No solo por lo que dijo, sino cómo lo dijo. La forma en que miro todo mi cuerpo mientras decía que yo era hermosa. Pude sentir un dejo de deseo en su voz, o quizás solo estaba imaginando algo que no era.

–Sabes una cosa, no está bien apostar con una dama –digo intentando bromear para quitarle importancia al halago que acababa de hacerme. Pero inconscientemente quizás ese inocente comentario, terminó pareciendo como si estuviera coqueteando con él. Creo que ni yo me reconocía por la forma en que le conteste.

–Estoy hablando en serio.

–Lo sé –respondí con timidez–. Ya veremos si tiene razón cuando regresemos a la nave –le extiendo la mano para irnos juntos–. ¿De acuerdo?

–Será un placer.

Cuando se levanta y toma mi mano para incorporarse, vuelvo a sentir todo ese cosquilleo en mi estómago, igual que la primera vez que lo toque esa noche en el baile del festejo de Global. «Concéntrate Lisa. Deja de pensar en los pajaritos de colores. Tenemos que buscar algún medio de transporte para escapar», me dije internamente a mi misma.

Comenzamos a correr, buscando alguna esclusa abierta. Siento una leve brisa y le indico a Hunter la dirección que creo nos guiará hacia algún lugar donde podríamos conseguir un transporte. Una vez conseguido el medio en donde escapar, primero deberíamos hacer la transposición para regresar a nuestro sistema solar. Cuando caminábamos sigilosamente por un oscuro corredor, siento un violento temblor.

–¡Corra Comandante!… ¡Corre Lisa!... Busca a Max y a Ben.

No entendía lo que estaba pasando. Me di la vuelta y vi como un soldado zentraedi había atrapado a Hunter quien estaba pateando y moviendo sus brazos de forma desesperada intentando zafarse de su agarre. Quedé completamente en shock. La parte racional de mi mente sabía que debía escapar para salvar mi vida, pero la parte emocional de mi alma impedía que dejara a Rick solo a su suerte.

–¡No voy a dejarte!

Inconscientemente le repetí las mismas palabras que Hunter mismo me había dicho en Marte, cuando me sacó a la fuerza del dormitorio de Riber. Fue en ese momento de distracción cuando lo estaba mirando a los ojos, que otro gigante zentraedi me agarró en sus manos.

Luego de intentar en vano forcejear con fuerza, fuimos llevados nuevamente al laboratorio que parecía un gran cono de cristal. En un principio pensé que nos llevarían nuevamente a la celda donde Max nos había encontrado. Pero cuando los soldados que nos llevaban siguieron avanzando me di cuenta que seguramente querrían seguir investigando más sobre nosotros, los humanos.

Vimos entrar al hombre que había estado presente en nuestro interrogatorio con Dolza. Era uno de los cinco integrantes que habian estado presentes. Era el hombre mas menudo con cabello lacio y un prominente flequillo, el cual se había presentado como Exedor. Por la forma en que se dirigía a sus dos superiores, era evidente que su rol allí era importante. Quizas era un asesor de alto rango. Seguramente era de los oficiales que llevan a cabo el trabajo más complicado y engorroso, sin tanta necesidad de usar la fuerza bruta pero sí el intelecto.

Micronianos, por orden de Breetai se me ha encomendado obligarlos a continuar con la demostración que se interrumpió en el interrogatorio con el Comandante Supremo. Deben mostrar cómo ocurre la procreación de un microniano por el método de las aves y las abejas, el cual hizo referencia su compañero. Vamos a registrar en video este "proceso de la naturaleza" que termina engendrando a uno de los suyos dentro de sus hembras.

–¿Qué? –dijimos los dos con asombro en simultáneo.

Lo que oyeron, o sino mis hombres los aplastarán como los seres insignificantes que son.

Se dio la vuelta alejándose del laboratorio. Los dos soldados que estaban a su lado se dirigieron a una puerta más pequeña e ingresaron en ese lugar. Seguramente allí estaban los sistemas de monitoreo.

PROCEDAN… –escuchamos de manera ensordecedora por el parlante.

Nos miramos en silencio. La última vez que estuvimos aquí, habíamos discutido. Rick tuvo el tupé de echarme en cara que por ser mujer no estaba a la altura de esta misión, y precisamente por ser mujer habíamos terminado atrapados por Breetai en la nave enemiga. Después vino el interrogatorio, nuestro primer beso, nuestra segunda pelea en la celda, nuestro segundo beso, el rescate de Max, nuestra huida, el descubrimiento de las cámaras de clonación y micronización, la segunda vez que fui atrapada por el enemigo, la valiente y aguerrida segunda intervención de Hunter disparando una gigantesca arma zentraedi para lograr ser liberada, nuestra segunda huida, la caída al tanque de agua, la forma en que rescate a un inconsciente Rick a punto de ahogarse usando todo mi entrenamiento de natación y primeros auxilios con maniobras de resucitación boca a boca, y por último esta nueva huida donde lamentablemente fuimos atrapados por tercera vez con la diferencia que en esta ocasión a quien agarraron primero fue a Hunter. Yo ni siquiera pude dar una pelea decente.

PROCEDAN…

–¿Va a volver ordenarme que la bese, Comandante? –se lo escuchaba molesto–. Si hubiera escapado como le dije, no tendría que volver a ordenarme nada más en esta vida. Le di la oportunidad de liberarse de mi, Comandante.

–¡Ya basta, Rick! No iba a dejarte, no pienso dejarte, no quiero dejarte. ¿Está claro? –dije muy enojada. El se quedó mudo, procesando lo que le dije. Había algo dentro mío que no permitiría dejarlo jamás. Era una sensación algo extraña e incipiente.

«¿Por qué se enojó?», pensé algo molesta. «¿Por qué yo no escapé como él me lo indicó?», me autocuestioné. «Él es mi responsabilidad. Yo estoy a cargo. ¿Acaso no se da cuenta de eso?»

Este laboratorio tenía una extraña vibra, un tanto surrealista. Nos hacía sentir como ratas de laboratorio. Quizás nuestros nervios se debían más al escalofriante lugar en donde nos encontrábamos y por eso terminamos peleando entre nosotros para descargar las tensiones.

PROCEDAN…

–Diablos Rick, comienza. Que esperas. Te ordeno que…, que…, uf, que copulemos.

«Ah. Sonó horrible». Parecía que estaba hablando mi Profesora de Biología de la Escuela Secundaria. Luego de esa extraña orden, Hunter me mira frunciendo el ceño.

–Pídemelo como se debe, Hayes.

«Estás loco, Hunter. ¿Quieres jugar? Vas a arrepentirte» pensé de forma desafiante. Con una sonrisa me acerqué al piloto atrevido. Usé mi mejor pose sexy para ver como reaccionaba. Apoyé todo mi cuerpo sobre él, y luego acerqué mi boca a su oreja para susurrarle al oído.

–Quiero que me hagas ver las estrellas, Hunter –le pase un dedo por una de sus mejillas y lentamente lo fui bajando por su mentón, para luego acariciar su nuez de Adan, descendiendo por su pecho, y deteniendome en su entrepierna a la altura de su miembro, donde hago una sutil presión con el dedo para provocarlo aún más con mi toque. Haciendo uso de mi mejor pose de mujer fatal, lo miré divertida–. Ya estoy completamente húmeda para ti.

Me alejo y veo como se quedó inmovil. «Ja, ja, ja. Ganaste, Hayes. Lograste acallar al bocafloja», pensé mientras le daba una sonrisa triunfal.

–¿Y…, lo pedí como se debía, piloto?

–Ahh…, uhm…, claro.

PROCEDAN…

–Vamos Rick –ya me estaba impacientando.

Al fin reaccionó y comenzó a quitarse el traje de vuelo. Yo tambien empece a bajar mi cierre para abrir el traje. Cerré los ojos y respire hondo. Tenía que mentalizarme. Me repetía una y mil veces que esto era una misión. Que lo piense con la cabeza fría. Pero iba a ser muy difícil.

Si con el primer beso frente a Dolza, aun estando atenta a la filmación en mi cámara para captar la reacción del líder Zentraedi en mi video, por un momento me olvidé de todo y solo me concentré en esos tiernos y tibios labios. Cómo haría ahora que tenía que tocar todo mi cuerpo contra el suyo, no solamente nuestras bocas.

Durante el interrogatorio, en el momento del beso, cuando Hunter se aproximó hacia mí y colocó su brazo en mi espalda para acercar nuestros cuerpos, sentí un cosquilleo similar al que me dio en la fiesta de Global cada vez que accidentalmente esa noche él tocaba mi espalda descubierta gracias al modelo del vestido que había usado en ese evento. Pero entre el guante que llevaba puesto Rick, más la gruesa tela de mil traje de vuelo y la camiseta reglamentaria que yo llevaba puesta, sumaban tres capas de ropa, y aun así, toda mi piel se erizó con su toque. Además, el aliento a menta que invadió mi olfato justo antes de que nuestros labios se unieran fue una sensación embriagante.

Había deseado tanto que me besara esa noche de la fiesta, que una vez que ocurrió finalmente frente a Dolza, perdí completamente el foco. Estábamos en nuestro pequeño y privado intercambio, como si los gigantes a nuestro alrededor no existieran. Ahora no sería solamente un tierno pero intenso beso, sino que tendría que desnudarme por completo, y quizás incluso llegar a tener un orgasmo con él.

Cuando me saqué el traje y luego la musculosa, solamente tenía puesta mi ropa interior. Rick se quedó mirándome con la boca abierta.

–¿Cuál es el problema, Hunter?

–Tu…, tu ropa interior es de color verde.

–Si, ¿te gusta? –le digo con una sonrisa –. Con las chicas del puente decidimos teñir nuestra ropa interior reglamentaria. Es tan básico el diseño, que por lo menos variamos el color. Encontramos un lugar en Macross donde nos tiñeron al por mayor, porque les llevamos bastantes prendas. Pudimos elegiar varios colores, asi no es tan aburrido usar siempre ropa interior de color blanco. Además Sammy se encargó de verificar que no estuviera prohibido por reglamento interno de la RDF poder teñir de otro color una prenda que se usa debajo de otras.

–¿Y qué otros colores tienes? –me sonrió con picardía.

–Violeta, azul, rojo y el más polemico, el amarillo.

–Ahora se me va a hacer muy difícil no imaginarme a todas ustedes engamadas con distintos colores –sonrió.

–¡Hunter!…, de verdad que eres un pervertido.

–Ja, ja, ja. Lo siento, Comandante –y con esa sonrisa, de manera casual, como si fuera mi novio de toda la vida, se acercó a mí y me envolvió en sus brazos. El tambien solamente tenia puesto sus boxers reglamentarios color negro. Siento como acaricia el lóbulo de mi oreja con la punta de su nariz, y larga un suave suspiro, que impacta como una brisa primaveral en mi cuello. Cierro mis ojos para intentar mantener la calma ante todas estas nuevas sensaciones que sentía en mi cuerpo por la inminente intimidad que compartiría con él.

–¿Lista?

Me muerdo el labio inferior y solo le respondo asintiendo con mi cabeza. Tenía miedo que mi voz delatara lo nerviosa que me sentía. Quizas debería sincerarse con él ahora mismo, y confesarle que soy virgen. Me muero de la vergüenza. Va a pensar que soy una mojigata sin experiencia. Este piloto arrogante seguro tuvo muchas mujeres, sobre todo en esos campeonatos de aviación donde sacaba el primer premio. Apuesto a que las damas debían perseguirlo a rolete.

Uh, por qué no acepté la propuesta de Jack cuando intentó convencerme de entregarle mi virginidad. Si Archer no hubiera estado saliendo con otras dos oficiales a la vez, quizás ese día de San Valentin me hubiera decidido a estar con él. Justo ese día se cumplían 30 largos días de no recibir ningún mensaje por parte de Karl desde Marte. Nos habíamos distanciado por una absurda pelea, yo estaba completamente deprimida y vulnerable. Si hubiera sucumbido a las insistencias de Archer, no estaría pasando papelones ahora mismo con Hunter.

Esa noche Jack me arrinconó contra la pared y casi me roba un beso, pero luego se arrepintió, diciéndome que él no quería ser mi premio consuelo. Él quería ser el premio mayor, y estaría dispuesto a esperarme. A pesar de que esa noche no nos besamos, su cuerpo y el mío estaban rozándose mutuamente, y su aliento mientras me hablaba dulcemente me daba taquicardia. Cuando Jack me abrazó para despedirme, sentí como se endurecía su entrepierna al momento de presionar todo su cuerpo contra el mío. Por suerte, o por desgracia, apareció en el momento justo esa piloto enloquecida que estaba obsesionada con Archer, haciéndole una escandalosa escena de celos. Si permanecía unos minutos más a merced de las expertas manos de Jack, creo que habría decidido romper ahí mismo mi compromiso con Riber y entregarme al placer que Jack me prometía con cada una de sus caricias. Mi tentacion con Jack no pasó a mayores, porque una semana luego de ese incidente recibí el mensaje de Karl deshaciéndose en disculpas por no haberme mandado antes un mensaje, y pidiendo perdón por mantenerse tantos días empecinado en no darme la razón en esa estúpida pelea sin sentido que nos había distanciado.

–Lisa, ¿estás escuchándome?

–¿Qué? –la verdad es que no le estaba prestando atención. «Diablos, Lisa. No deberías estar pensando en otros hombres cuando tienes a Rick Hunter dándome pequeños besos uno tras otro sobre tu cuello», pensé.

–Te acabo de pedir que me indiques cuales son tus puntos sensibles, así podemos llegar al clímax más rápidamente.

–Perdón, estaba algo distraída.

–¿No te gustan estos besos? –me pregunta con una mirada de decepción.

La verdad que sus besitos me habían puesto la piel de gallina en toda mi espalda. Creo que estaba evadiendo el momento de la verdad, retrotrayéndome al pasado para evitar el presente.

PROCEDAN…

–Dime donde. Quiero seguir tus instrucciones al pie de la letra –dijo mientras intentaba suprimir la sonrisa por atreverse a burlarse de mí.

–¡Rick!

–Ja, ja, ja. Lo siento. Pero de alguna forma tengo que llamar tu atención.

–De acuerdo –suspiré tomando valor–. Aun soy virgen –dije frunciendo el ceño.

Rick se quedó totalmente rígido. Mi vergüenza estaba al rojo vivo. Entonces me regaló una enorme sonrisa, deposito un tierno beso en la punta de mi nariz, acarició mi mejilla con dulzura y me dijo –Yo también soy virgen.

–¿En serio? –no podía creerlo. Como podia semejante piloto arrogante no haber estado con nadie– ¿Nunca tuviste sexo con una mujer?

–No con penetración. Pero si tuve sexo oral con mi novia. Ella me lo hizo a mi, y yo también a ella.

«¿Novia?», pensé. –¿Con Minmay? ¿Cuándo estuviste atrapado dos semanas en las catacumbas del SDF-1? –le pregunté algo intrigada. Me estaba matando la curiosidad.

–No. Nada pasó con Minmay. Ella no es mi novia. Estoy hablando de Jessica.

«¿Jessica?¿Y esa de donde salió?», pensé sorprendida. Al final, Hunter es todo un casanova igual que Archer. Que ilusa. Luego del maravilloso momento que pasamos juntos en la fiesta de Global creí que yo podía llegar a ser alguien especial para él.

–Ex-novia, en realidad –dijo encogiéndose de hombros–. Es la costumbre.

«¡Ah!», pensé hacia mis adentros. Bueno, todavía tenía posibilidades de no estar tan equivocada con respecto a lo que sentí esa noche cuando bailé con él.

–¿Tuviste sexo oral, Hayes?

Me puse roja como un tomate. No me esperaba esa pregunta.

–¿Se lo hiciste a tu novio? O, ¿él te lo hizo a ti?

–No y no. Solo introdujo sus dedos dentro mío –confesé.

–A pesar de que somos los dos vírgenes, por lo menos te llevo algo de ventaja Hayes.

Lo miré asombrada. Cómo puede ser competitivo en algo como esto. Era inaudito.

PROCEDAN…

–Empecemos. Puedes besarme detrás de mi oreja, acariciar mis pezones, y besarme el ombligo. Esos son mis tres puntos sensibles –le recite con el tono más impersonal que pude. Quería mantenerlo estrictamente dentro de los límites de "una misión".

–Mmm, creo que voy a explorar un poco.

–¿Explorar? ¿Qué pretendes?

–¿Confías en mí?

Por un momento mi instinto combativo pensaba decirle que no. Pero en realidad, sí confiaba en él. Me había rescatado más de una vez. Le debía mi vida. Pero me daba pudor pensar que podía llegar a descubrir cosas nuevas con Rick. Decidí dejar de dudar. Me iba a entregar incondicionalmente, ciegamente a él.

–Sí, confío en ti.