…–Comandante Hayes, disculpe mi incredulidad, pero asociar el concepto desconocido de "Protocultura" que aparentemente tanto preocupaba al Lider del enemigo con la abrupta interrupción del interrogatorio es algo extraño. Es demasiado fantastico relacionar al beso que nos acaba de relatar el Cabo Dixon y el cual protagonizaron usted y el Teniente Hunter con el concepto de "arma". Es imposible que este consejo pueda considerar como valido que un simple beso sea tan letal para enfrentar al enemigo.
–Es cierto Coronel. Aunque no lo crea, se escandalizaron al punto del colapso.
–Lástima que no pudo traer la grabación. ¿Estaba tan entretenida con el Teniente que se olvidó de filmar?
Los otros oficiales se rieron del chiste.
–La Comandante Hayes ya le explicó que su cámara se cayó cuando uno de los gigantes la atrapó por segunda vez –la defendió Rick Hunter.
–Que lástima Teniente que pudo rescatar a su oficial pero no a la evidencia. ¿Qué sigue después del beso…una demostración de cómo vienen los bebés al mundo, o se creyeron ese cuento de las aves y las abejas?
–Ja, ja, ja.
Rick le sostuvo inmediatamente la mano a Lisa por debajo de la mesa. Era evidente que si ellos continuaban con su reporte completo, estos oficiales no entenderían lo que verdaderamente tuvieron que pasar para salvarse.
–Ya basta caballeros –los cortó en seco el Capitán Gloval–. Tenemos suerte de recuperar con vida a estos valientes soldados que lo dieron todo para traernos información de vital importancia.
–Capitán Gloval, ¿usted cree que es correcto para una comandante de la RDF besarse en pleno interrogatorio aun cuando el enemigo sea el que está instigando dicho comportamiento? Es mejor la tortura o la muerte antes que manchar el prestigio y decoro con un proceder inapropiado para el rango que porta la Comandanate Hayes. Su actuación debe ser auditada dentro de la ética de comportamiento, e incluso sugiero que debería rever su nombramiento como Segunda Oficial de esta nave –lo increpa el Coronel Masitroff–. Esto pasa cuando se pone al mando a una mujer. A pesar de ser una oficial que tiene por parte paterna un linaje militar intachable, es innegable el mal ejemplo que tiene por parte materna con un dudoso historial en el mundo de la farándula, resultando en un laxo comportamiento de la Comandante cuando corresponde a acatar las normas de conducta internas.
Lisa no podia creer lo que acaba de escuchar. Por un lado Maistroff no habia entendido absolutamente nada de la gravedad que habia sido para el enemigo el contacto fisico entre un hombre y una mujer. Y despues encima le hecho en cara una actitud libertina de parte de su madre cuando ella habia sido una mujer correcta toda su vida que se dedico al arte, a la música y a cuidar de su esposo y su hija.
–Mi mamá junto a su hermana gemela fueron en su juventud unas reconocidas modelos de fama internacional y ambas han tenido una carrera ejemplar dentro de la industria de la moda. Luego dejó su carrera de modelo y se destacó como una gran pianista.
–Los artistas son de dudoso comportamiento. Modelo, músico, todo forma parte de la farándula y su excesiva inmoralidad –siguió provocando Maistroff a Lisa Hayes.
–Como se atreve a manchar la reputación de mi madre con comentarios llenos de malicia –se explayó con firmeza Lisa Hayes defendiendo el honor de su progenitora.
–La Comandante fue la mejor oficial para esta misión –la defendió Rick Hunter–. Creo que habla por sí solo el hecho de que aún seguimos con vida y pudimos regresar al SDF-1 luego de haber recorrido casi la mitad de la galaxia ida y vuelta. Su condición de mujer no interfirió en nada. Es más, creo que ha sido muy valiente al desafiar con inteligencia al Comandante Supremo Dolza. Y gracias a que tuvo la astucia de seguirles el juego y realizar la demostración del beso, pudimos constatar cual es la gran debilidad del enemigo.
Lisa lo miró sorprendida. El propio teniente le había cuestionado a bordo de la nave zentraedi que estaba en desacuerdo con que una mujer se exponga a misiones peligrosas, pero ahora la estaba defendiendo de las burlas de los Coroneles y Mayores que intentaban ridiculizarla.
Aún sosteniendo la mano de Lisa por debajo de la mesa, Rick comenzó a realizar pequeños círculos con su dedo, para darle unas caricias de aliento. Ahora frente al prejuicio del Coronel Maistroff con respecto a la madre de Lisa, comprendió porque el Almirante Hayes obligó a su hija a ocultar su paso por las pasarelas de la alta costura y también valoro aún más la valentía de Lisa de extorsionar a su padre arriesgándose a participar de los desfiles de moda con el solo hecho de lograr torcer su voluntad para obtener su permiso para ingresar a la Academia Robotech.
–Mi cuerpo fue retorcido en la muñeca del mismísimo Líder Supremo Dolza, mientras otros oficiales ven pasar la guerra frente a sus ojos sentados cómodamente detrás de un escritorio.
–¿Qué está insinuando, Comandante?
–Nada diferente a lo que usted insinúa de mi familia y de mi persona, Coronel.
–¡Suficiente! –intervino Henry Gloval–. Ambos se han excedido más allá de lo necesario. Conocí personalmente a la madre de la Comandante Hayes, y creo Coronel que le debe una disculpa por sus comentarios fuera de lugar. Aquí estos valientes oficiales estaban en una misión delicada intentando descubrir la mayor cantidad de información para lograr descubrir la debilidad del enemigo. Y si tienen la flexibilidad de enfrentar situaciones críticas para lograr comprender el concepto de "Protocultura" que tanto inquieta a estos alienígenas llamados zentraedi, entonces es algo para rescatar y valorar en vez de burlarse. ¿Está claro caballeros? –cuestionó el Capitán a todos los presentes.
–Si, Capitan –respondieron todos menos Maistroff.
–Coronel, ¿fui lo suficientemente claro?
–Si, Capitán –contestó a regañadientes Maistroff.
–Comandante Hayes, una batalla se puede librar desde muchas posiciones. No voy a tolerar desprestigiar el estudio de la estrategia en un cuarto de situación en desmedro de los valientes pilotos que están en la línea de fuego porque ambos son necesarios y valiosos. De hecho –dijo acomodándose su característico gorro blanco–, es el trabajo que hacemos diariamente en el puente usted y yo. Que sea la última vez que escuche de su boca palabras que desvaloricen esa tarea, sea ejecutada por una Comandante como usted, un Capitán como yo, o un Coronel como su compañero Maistroff –le recriminó con crudeza Gloval a su discípula preferida.
El Capitan quería darle una lección importante a su Segunda Oficial. Por más innecesario que parezca un cargo, o considere que estaba demasiado sobre valuado con un rango mayor al merecido, cada engranaje era necesario, y la tolerancia era algo invaluable para el buen funcionamiento de cualquier estructura.
–Es momento de llevar esta jornada de reportes a un receso.
Todos se pararon para dirigirse a descansar durante el descanso de una hora que había dispuesto Gloval. Ya habían declarado en primer lugar Max Sterling y luego Ben Dixon. Los próximos reportes que faltaban era el del Teniente Hunter y el de la Comandante Hayes.
Cuando todos se retiraron, la única que permaneció en su lugar tratando de calmarse para no explotar de furia fue Lisa Hayes. Como Rick Hunter aún le estaba sosteniendo la mano por debajo de la mesa para darle su apoyo incondicional, permaneció junto a ella.
–¿Te encuentras bien? –le preguntó el teniente a su oficial superior.
–Es un idiota, engreido, prepotente, obtuso, retrogrado, tergiversador de los hechos, y mal intencionado Coronel que jamas haya visto –explotó finalmente Lisa.
Sus ojos estaban rojos de furia contenida y apretaba tan fuerte la mano de Rick para descargar su rabia que le estaba lastimando los nudillos de la mano a Hunter.
–Aún estamos a tiempo de evitar reportar lo que sucedió luego de escapar del reservorio de agua. Solo tú y yo sabemos lo que ocurrió y no creo que estemos obligados a contarlo todo –intentó razonar en voz alta Hunter para darle alguna alternativa a Lisa de evitar mayores comentarios sarcásticos por parte de Maistroff. Hunter incluso quería evitar que le quiten el status de Segunda al Mando a su comandante por hacer algo completamente descabellado solamente para lograr escapar nuevamente de las manos del enemigo con el fin de ponerse a salvo.
–Estamos obligados –interrumpió Lisa al razonamiento de Hunter–. Está dentro del famoso reglamento de conducta que acaba de citar el muy sinvergüenza de Maistroff.
–Pero si nosotros omitimos lo ocurrido, nadie tiene por qué enterarse.
–No estaría tan segura de eso, Hunter –dijo en tono enojado Lisa Hayes. Aun continuaba furiosa con Maistroff y ahora su bronca acumulada la estaba sufriendo el Teniente que en esta ocasion habia estado de su lado de manera incondicional.
–¿A qué te refieres? –pregunta un tanto dudoso el Teniente Hunter.
–¡No es asunto tuyo!
–Hey, no te enojes conmigo. Sé que puedo ser bastante molesto durante las batallas pero ahora estoy de tu lado en un ciento por ciento. Porque dices que no es asunto mío saber el porque no estás segura de que nadie va a enterarse de nuestro secreto.
–Todavía no me vino mi periodo –le confesó Lisa con un leve temblor en su voz.
Rick instintivamente le soltó la mano a Lisa y se quedó estático en la silla. Estaba procesando la bomba que Lisa le acababa de lanzar. Cabía la posibilidad de que Lisa estuviera embarazada y ese posible bebe que ahora mismo podría estar creciendo en su vientre era sin lugar a dudas su hijo. Un escalofrío le recorrió por todo el cuerpo a Rick. No estaba preparado para convertirse en padre tan joven y mucho menos en medio de una sangrienta guerra.
–¿Qué dijo la doctora que estuvo haciéndonos estudios durante el periodo de cuarentena?
–Los registros de mis análisis de sangre están al límite. No son concluyentes ni para un lado, ni para el otro. Me hizo ecografias y todo parece normal. No se explica cuál es la causa del desequilibrio hormonal. Quizás sea por el estrés de estar en cautiverio.
–Pero que va a pasar si tu periodo sigue sin…–Rick traga saliva para ocultar su incomodidad de estar hablando de estos temas con su controladora aérea. Hunter había perdido a su madre siendo aún muy joven y luego se crió entre hombres. Los temas de la menstruación eran algo exclusivamente para los libros escolares.
–...,¿venir? –termina la frase Lisa–. No te preocupes. Lo que me suceda no es asunto tuyo –dijo muy segura de si misma la Comandante.
–No vuelvas a decir eso, Hayes. Esto –dice señalando a ellos dos y al vientre de Lisa– es mi asunto. Si de verdad tienes un bebe, nuestro bebe, claro que es mi asunto.
–Tu cara dijo otra cosa cuando te lo dije hace apenas solo un momento –le reprochó Lisa–. Incluso soltaste mi mano, Hunter.
Lisa se sentía frustrada. Entre las humillantes insinuaciones de Maistroff, y su incertidumbre frente a este posible embarazo, no sabía cómo manejarse con Rick. No quería forzarlo a nada. Ella estaba dispuesta a asumir todas las responsabilidades. Después de todo, fue su decisión como oficial al mando de la misión satisfacer el pedido de sus captores ilustrando el "procedimiento" de cómo se crea un bebe humano. No podía arrastrar hacia una paternidad forzada a su subordinado por el mero hecho de obedecer una orden.
–No estás obligándome a nada Lisa –le dijo Hunter adivinando sus pensamientos–. Yo acepte libremente lo que ocurrió entre nosotros. No voy a abandonar el barco.
De golpe una chicharra los interrumpe. Lisa atiende el intercomunicador, y Claudia Grant le indicó que el Capitán Gloval adelantó el horario de los festejos en honor a los soldados que escaparon del enemigo, y que ya Max y Ben estaban en el auditorio esperándolos a ella y a Rick para comenzar con la ceremonia. La audiencia había sido suspendida para continuar con la misma al día siguiente.
Rick y Lisa se dirigieron al auditorio en silencio. Ambos pensando en las posibilidades de convertirse en padres y cómo ese hecho podría alterar sus vidas. Cuando se acercaron al escenario para sentarse en los asientos de honor, Hunter se da cuenta que su amiga Mimnay es la encargada de amenizar el show.
Mientras que la joven que había ganado el concurso de belleza de Miss Macross cantaba para el público y para los homenajeados, Minmay notó una extraña vibra entre la Comandante Hayes y su amigo Rick Hunter. Definitivamente no le gustó lo que vió. Rick tenía una excesiva actitud sobreprotectora hacia la mujer que estaba sentada a su lado. Hunter mantenía su brazo extendido detrás del respaldo de la silla de Lisa, en un claro gesto de contención y cada tanto se miraban a los ojos con ¿ternura?, ¿preocupación?, ¿deseo?
La cantante estaba acostumbrada a recibir la pleitesía de todo el público masculino, y ser el centro de las miradas. Compartir con otra mujer la atención de Rick Hunter, y que encima su contrincante sea una bella oficial militar estaba fuera de lo que podía tolerar una mujer tan egoísta como Minmay. Seguramente Rick había desarrollado sentimientos de preocupación hacia esta mujer militar en su cautiverio, repitiendo lo que ella y Hunter habían vivido al encontrarse encerrados dentro del SDF-1. Pero Minamay quería recordarle a Rick que ella había sido la primera mujer a la que tuvo que rescatar, proteger, cuidar y contener en esas catacumbas tenebrosas del SDF-1 luego de quedar atrapados allí tras la transposición de la Tierra a Plutón. Ese lugar de mujer en apuros era únicamente ocupado por "ella" y no iba a concebir ser desplazada por "otra" que claramente tenía toda la apariencia de una mujer autosuficiente, gritona, irritable, intransigente, molesta y (…¿cómo es que la había llamado Rick?…) Comadreja.
A medida que la canción que Minmay estaba interpretando llegaba a su fin, los celos de la cantante hacia Lisa se habían incrementado exponencialmente. Para marcar su territorio frente a la oficial militar, al momento de entregar los ramos de flores a cada uno de los homenajeados, Minmay en su rol de Maestra de Ceremonia, primero entregó el ramo de flores a Lisa con una apretón de manos, y al momento de entregarle las rosas a Rick, ella se acercó hacia él de manera sugestiva, colocando su brazo detrás de la nuca del piloto, y dándole un sugerente beso muy cerca a la comisura de la boca del piloto. Si Lisa no hubiera estado al lado de Hunter, habría pensado que Minmay y él se estaban besando de manera pasional en los labios.
Con este gesto inesperado por parte de Lynn Minmay, Rick se quedó estático. Minmay se acercó a susurrarle algo al oído de manera confidencial, pero lo suficientemente fuerte como para que la Comandante Hayes la oyera.
–Sé que hemos estado cancelando nuestra cita varias veces a raíz de toda la preparación que me demandó el concurso. Luego con tu "desaparición" en manos del enemigo todos nuestros planes de pasar más tiempo juntos se esfumaron por los aires –ella acercó aún más todo su cuerpo contra el de Rick, y apoyó sus labios en el lóbulo de la oreja del piloto rozando la misma con sus boca mientras hablaba con voz sensual–. Creo que hoy es el mejor momento aprovechando tu regreso a casa para finalmente vernos dentro de tu camarote, y probar ese famoso Strudel que tanto me prometiste cocinar mientras estuvimos atrapados esos días solos tú y yo.
Rick fue atravesado por un enorme escalofrío que se originó en la oreja donde Minmay le estaba susurrando casi como una gatita en celo, y le recorrió todo el cuerpo de pies a cabeza. Luego exhaló un largo suspiro que no pasó desapercibido por Lisa Hayes.
–¿Dónde voy a conseguir frutos secos para la receta? –pensó Rick en voz alta mientras Minmay le entregaba el próximo ramo de flores a Max Sterling.
–En la intersección de la Calle 6ta. con la 8va. Avenida, al lado de la Zapatería –le contesto en voz baja una muy seria Lisa Hayes.
Hunter inmediatamente la miró para agradecerle, pero ella estaba deliberadamente evitando su mirada. Lisa estaba exhorta en sus pensamientos recordando como Rick repetía el nombre de Minmay mientras se encontraba inconsciente luego de haberlo rescatado del reservorio de agua. Ella no pudo evitar sentir celos de la Señorita Macross por ser el centro del afecto de Hunter. Lisa tenía en claro que no podía reclamarle nada a Rick. Los dos besos que se dieron frente al enemigo con Ben Dixon como testigo, y luego esa increíble e inolvidable experiencia de intimidad sexual entre ambos cuando estaban los dos solos en el laboratorio, eran todo parte de una misión militar. Estaba prohibido involucrar sentimientos. Ella era una Comandante y él un Teniente cumpliendo con una misión, un tanto bizarra y especial, pero una misión al fin.
Las emociones debían quedar completamente fuera del panorama. Si Lisa se permitía experimentar algún sentimiento romántico hacia Hunter a raíz de la experiencia compartida, estaría dandole la razón a Maistroff. Estaría descartando el profesionalismo como el que ella había encarado todo lo ocurrido. Un sabor amargo surgió en su boca, y una sensación de tristeza que venía directo de su corazón la invadió por completo.
Cuando estaba finalizando la ceremonia de premiación a los héroes, comenzó a sonar la sirena de alarma de ataque. Todos los civiles presentes, incluyendo Minmay salieron corriendo a los refugios asignados. El personal militar se dispuso a ocupar sus puestos de batalla, pero los tres pilotos y la comandante estaban de franco por la gran hazaña que los había tenido como protagonistas. De todos modos tanto Rick como Max y Ben intentaron dirigirse hacia el Prometheus para subirse a sus respectivos aviones, pero fueron interceptados por Roy Focker y todo el escuadrón Skull los obligaron a retroceder y quedarse dentro del SDF-1.
Lisa también corrió desesperada hacia el puente de mando para ocupar su lugar frente a la consola de controladora aérea. Desde que había regresado de su Gran Escape, había estado cumpliendo con la cuarentena obligatoria para revisar su salud por haber tenido contacto estrecho con una raza alienígena, y luego estuvo ocupada preparando el reporte que debía presentar a los altos mandos de la nave. Todavia no habia podido regresar al puente para saludar a sus entrañables compañeras y amigas.
Cuando el Capitán Gloval vio entrar a su Segunda al Mando, decidió no polemizar con ella por reportarse a trabajar cuando debería estar recuperándose y descansando. En realidad le vendría muy bien contar con las habilidades de estratega que caracterizaban a la Comandante Hayes para dirigir a todos los escuadrones durante la batalla espacial contra el enemigo. Además las otras cuatro oficiales que integraban el puente se habían puesto tan felices al verla que tampoco se animó a contradecirlas.
El Capitán Gloval estaba rodeado de mujeres, y sabía que una vez al mes era mejor no polemizar ni contradecir a ninguna de sus subalternas, y justo hoy era uno de esos días. Una leyenda urbana dice que al poner muchas mujeres trabajando juntas, se les sincroniza el ciclo menstrual, y a todas les viene el período en el mismo momento. Si era una simple leyenda o era real, poco importaba, porque el valiente y veterano soldado prefería no avivar a las fieras.
Algunas veces durante esos tan característicos días femeninos, Henry Gloval hubiera preferido encontrarse arriba de un VT enfrentando al enemigo, que permanecer sentado en su sillón de Capitán conviviendo con sus oficiales en el puente de mando. Gloval había aprendido a leer las señales. Comenzaba siempre con Sammy Porter que pasaba de estar contenta y alegre a tener el ceño fruncido. Sus característicos labios sonrientes se tensaban y comenzaba a rechinar por lo bajo todo tipo de palabrotas completamente fuera de lugar para la dulce señorita que las pronunciaba.
Luego era el turno de la muy vivaz Kim Young, quien se retrotraía en su asiento y se mantenía en silencio absoluto. No salía ni una sola palabra de su boca, excepto para informar protocolos de acción para enfrentar en la batalla. Cuando hablaba por intercomunicador parecía más un bulldog enojado que una oficial de comunicaciones.
Al rato el cambio de humor también afectaba a la muy tranquila Vanessa Leeds. Se la pasaba resoplando sin poder contener su alta irritabilidad. Al momento de comentar la posición del enemigo en el radar, era difícil por su tono de voz identificar si estaban en una ubicación ventajosa para la batalla o no, porque todo lo que ella decía estaba teñido con una alta negatividad.
Claudia Grant fluctuaba de su carácter amigable y contemporizador a quejarse de todo, incluso por cosas completamente insignificantes. El que pagaba los platos rotos con el malhumor de la Teniente Comandante Grant a través del TacNet era su novio, el Comandante Focker.
Pero a la que definitivamente Gloval no se animaba a enfrentar en esos días de hormonas explosivas era a la Comandante Lisa Hayes. Henry como buen observador, se daba cuenta que Lisa por momentos tenía la mirada perdida intentando contener un notable dolor agudo que le tensaba todo el cuerpo. Solamente el arrogante Teniente Hunter podía ser lo suficientemente suicida para provocar a la Comandante con algún comentario sarcástico en el momento menos indicado.
Pero a pesar de la exacerbada tristeza, irritabilidad, desazón, descontento y malestar que podían vivenciar las oficiales del puente del SDF-1, todas ellas eran mujeres valientes y profesionales que sabían anteponer su responsabilidad ante todo, y más aún durante un ataque enemigo.
Justamente eso era lo que estaba ocurriendo con las cuatro oficiales del puente cuando a minutos de comenzar la batalla le dieron la bienvenida a la hija pródiga del puente. Lisa Hayes había desaparecido del radar junto al escuadrón Bermellón hace casi 40 días atrás y luego volvió a aparecer milagrosamente piloteando un Pod enemigo. Al verla nuevamente en funciones en el puente del SDF-1, todas se pusieron alegres y abrazaron a Lisa olvidándose por un minuto sus malestares hormonales.
Cuando la batalla comenzó, Lisa Hayes estaba concentrada en su consola dando indicaciones a los líderes de escuadrón como si nunca se hubiera ausentado, cuando de repente sintió un agudo dolor en su vientre que la hizo retorcerse por completo casi perdiendo el equilibrio. Ella sabía perfectamente a qué se debía ese dolor. Siempre intentaba anticiparse tomando preventivamente un calmante ya que tenía registro exacto de cuándo podría llegar a necesitarlo. Pero los viajes de transposición que había realizado a bordo de la nave de Bretai cuando se dirigieron al cuartel general de Dolza habían alterado su calendario. Lisa había vivido realmente solo 20 días cuando sus compañeras le llevaban 2 meses de delantera. Por lo tanto, dado que Lisa estaba atravesando una dudosa situación hormonal, el dolor menstrual la había dejado completamente desorientada.
–¡Lisa! ¿Te encuentras bien? –se preocupó Claudia.
–No. Necesito calmante. ¡Ahora!
Lisa sabía que ningún remedio por más fuerte que sea podría hacerle efecto inmediatamente, pero en un rato por lo menos atenuaría un poco los retorcijones para permitirle estar más focalizada en los VT en lugar de los dolores de ovarios. Como si fueran un equipo coordinado, todas entendieron lo que le pasaba a su Comandante, y Sammy fue la que respondió.
–Yo tengo unos muy potentes. Aquí tienes –le arrojó Sammy un blister de pastillas cual jugadora de basket a Claudia Grant.
–...agua…–pide Lisa intentando contenerse.
–Ahí va –dijo Kim arrojando por los aires su termo de hidratación con agua fresca que siempre mantenía bajo su consola.
Mientras tanto Lisa intentaba bloquear su dolor focalizándose en los movimientos del enemigo. Todos los pilotos escuchaban a una Comandante Hayes mucho más seria y concisa de lo habitual, y ninguno se animó a contradecirla, obedeciendo sus instrucciones al pie de la letra.
Una vez que el enfrentamiento concluyó, Lisa salió disparada hacia el sanitario. En la tranquilidad del baño pudo constatar al quitarse la copa que tenia puesta preventivamente por si llegaba a tener algún sangrado inesperado, que finalmente su periodo se había producido con la intensidad de siempre. A pesar del dolor físico que aún sentía, una sensación de alivio la relajo por completo. El fantasma de un embarazo no planeado acababa de desaparecer frente a sus ojos. En lugar de regresar al puente, se alejó hacia el parque que se situaba en el corazón de la nave, donde estaban los edificios más importantes de Ciudad Macross reconstruida dentro del SDF-1.
Caminaba como una zombi sin rumbo procesando todas las emociones que la estaban atormentando desde que regresó. No se había percatado que estuvo mucho tiempo caminando en círculos por todos los senderos del parque cuando un cansancio la invadió y necesito sentarse a descansar un rato en un banco contemplando el estanque artificial que enmarca por detrás a la fuente principal del parque. Todavía estaba en un trance, cuando escuchó la voz de Rick Hunter que la estaba llamando.
–Lisa. ¡Lisa! –repitió Rick tratando de llamar su atención sin lograrlo–. ¿Te encuentras bien?
Como ella no se inmutaba, y permanecía con la cabeza agachada, Rick se puso en cuclillas enfrentando a la Comandante Hayes. Se posicionó lo más próximo a ella que pudo y de una manera amorosa, con un dedo le levantó el mentón para que ambos pudieran mirarse a los ojos. Cuando finalmente Rick vió el rostro de Lisa, ella tenía los ojos rojos y algunas lágrimas recorriendo sus mejillas. Con delicadeza Hunter le secó las lágrimas y le acomodó su cabello detrás de la oreja. La miró en silencio acompañándola, esperando el momento para que ella comparta con él porque estaba llorando sola en el parque.
–Recién me crucé con pilotos del escuadrón Skull. Me dijeron que en un momento dado te enojaste con Focker con el mismo ahínco que sueles hacerlo con el escuadrón Bermellón. Pensé que éramos los únicos privilegiados en hacer enfadar a la Comandante Hayes.
–Tonto…–le dijo Lisa dandole un suave golpe en el brazo a Rick, intentando contener una sonrisa inevitable.
–Ja, ja. Por lo menos te hice sonreír, Hayes –los ojos de Hunter brillaban con picardía. Sabía que ese comentario la sacaría al menos por un momento de su tristeza–. Eres mucho más hermosa cuando estás sonriendo.
Enseguida se arrepintió de decir lo que pensaba en voz alta. Quería mantener la distancia entre Comandante y Teniente.
Lisa volvió a bajar la mirada para hablar con cautela.
–No estoy embarazada –dijo con voz temblorosa. No pudo evitar volver a derramar otra lágrima–. Hace un rato comenzó el sangrado de mi periodo.
–¿Estás aliviada?
–Algo.
–¿Hubieras preferido tener un bebé conmigo, Lisa?
–No lo sé –dijo mirándolo a los ojos. Rick aun permanecía de cuclillas con su rostro muy cercano al de Lisa. Estaban tan próximos el uno del otro que fácilmente podrían haberse besado. Rick le volvió a secar las lágrimas acompañando a Lisa en silencio.
–¿Estas mal porque en realidad querías tener un bebe con el mejor piloto del SDF-1 o porque por primera vez Lisa Hayes falló una misión?–preguntó Rick en tono burlón.
–¡Hunter! No seas tonto –lo miró seria pero sin evitar reirse de si misma por los comentarios del lider del escuadrón Bermellon.
–Quizás un poco de todo. Estoy algo decepcionada porque no voy a ser madre aún. Se que no es el mejor momento para traer un hijo al mundo, pero estaba dispuesta a amarlo con todo mi corazón.
–Algún día serás una gran madre, Lisa. Estoy seguro de ello. ¿Crees que hubiéramos sido buenos padres?
Lisa lo miró con cariño al piloto que le daba tantos dolores de cabeza en el TacNet como fuera de él. Con una sonrisa le acarició el revuelto cabello negro de Hunter.
–Estoy segura que si.
–Nos hubiéramos peleado hasta último momento por el nombre. Si usábamos uno de tu familia o de la mía o de ambos y en qué orden.
–Ja, ja, eso también.
Rick viendo que Lisa ya se encontraba de mejor humor, quiso hacerla cambiar de ámbito porque se hacía tarde y en el parque ya no quedaba casi nadie.
–Quieres probar mi exquisito Strudel.
–¿Lograste cocinarlo? ¿Te salió rico?
–Conseguí los frutos secos en el lugar que me recomendaste. Todavía no lo pude probar.
–Y a Minmay…, ¿le gusto? –preguntó con cautela Lisa Hayes.
–La vi solo cinco minutos en el hall de entrada a las barracas. Ni siquiera subió a mi camarote. Tanto esfuerzo para nada –dijo apenado.
–Aunque no esté embarazada aun puedo tener antojo de postre tibio de manzana junto a mi favorito helado de vainilla. Quiero constatar si es cierto que a demás de buen piloto eres buen cocinero, Teniente.
Rick Hunter se paró y le tendió la mano a Lisa para que también ella se levantara.
–Una vez que pruebe mi Strudel, Comandante, no va a querer probar ningún otro.
–Eso está por verse –dijo Lisa mientras se dirigían hacia las barracas de los pilotos.
–Ahora podemos evitar declarar frente a toda la comitiva lo que ocurrió en el laboratorio.
–No creo que sea ético el ocultar información en nuestro reporte.
–¿Y darle la oportunidad a Maistroff de desplazarte de tu cargo? ¿Sabes lo que no sería ético?, tener un motín a bordo porque todos los pilotos se negaran a despegar al no tener a Delta Uno para guiarlos por el TacNet.
–Rick eso es imposible.
–No. Roy me dijo que estos cuarenta días terrestres que estuvimos desaparecidos, tuvo muchos problemas para reclutar a los pilotos de los distintos escuadrones para hacer las patrullas reglamentarias. Por suerte al no tener a la nave principal de Bretai en nuestro sistema solar porque regreso al cuartel general con nosotros a bordo, parece que las naves zentraedi que quedaron en el sistema solar le dieron al SDF-1 una tregua de cese al fuego. Roy estaba realmente preocupado por lo que podría haber pasado si hubieran tenido que enfrentarse a una batalla.
–¡Oh, por Dios! –dijo Lisa tapándose la cara con sus manos. Estaba realmente compungida por esta revelación–. Debo comenzar a entrenar más seguido a Sammy para que tome mi lugar. Uf, de acuerdo –resoplo derrotada–, pero no quiero forzarte a nada por mi conveniencia, Rick. Si llegan a descubrir alguna vez la verdad, si ese video que se supone que los zentraedi estaban filmando llega a caer en manos de los altos mandos de la RDF, sería el final de nuestras carreras.
–Estoy dispuesto a arriesgarme. Creo que dado las circunstancias, es el mal menor. Y si ese video llegara a existir, lo enfrentaremos juntos.
–¿Lo juras?
–Lo juro por la tumba de mi madre. No voy a dejar que Maistroff o ningun idiota como él se atreva a ponerte trabas.
–¿Ah sí? ¿Y qué hay de los oficiales que "tienen la impresión de que algunas misiones son demasiado difíciles para las mujeres" aun cuando aseguren que "no es nada personal" en contra mío?
–Bueno, también juro defenderte de idiotas como yo –dijo un tanto avergonzado–. Lo siento Lisa. Estaba molesto. Necesitaba descargar mi rabia, y la forma más simple fue provocando una discusión contigo. Estoy convencido de lo que dije hace un rato en la sala de conferencias. No hubiéramos podido regresar con vida si no hubiera sido por tu valentía y tu astucia. Fue un honor para mí estar al mando de una oficial tan valiosa como tú.
Lisa se emocionó por las sinceras palabras de Rick. El estaba arriesgándolo todo por salvar su reputación frente a oficiales prejuiciosos y llenos de malicia como el Coronel Maistroff. Había veces que la "mejor" decisión no necesariamente tenía que coincidir con la que aparentaba ser la "correcta".
–De acuerdo. Juro también por la tumba de mi madre no informar a nadie sobre lo que ocurrió cuando nos tomaron nuevamente cautivos en el laboratorio.
–Y si se llegaran a saber, lo enfrentaremos juntos. Como lo hicimos en la nave enemiga.
–Si, –sonrió Lisa Hayes–, juntos…
…Luego de hablar con Vanessa sobre el comportamiento del General T. , el Vicealmirante Hunter se quedó muy intranquilo. Rick portaba el rango de General al momento del despegue del SDF-2 y estaba asignado a ocupar el mismo puesto que ahora tiene su amigo el General Max Sterling dentro del SDF-3. Rick no hubiera podido concebir su viaje por el espacio sin la ayuda invaluable de Max. Y el pensar que Lisa no tuvo ese apoyo por parte del General Edwards, hizo que Rick se sintiera culpable y con vergüenza por haberle fallado a Lisa en su juramento de estar siempre apoyándola.
Cuando Rick Hunter renunció al viaje interespacial a bordo del SDF-2 tan solo unos días previos al viaje, el Almirante Gloval y los altos mandos tuvieron que buscar rápidamente un reemplazo. Como no había nadie con sus cualidades, decidieron reemplazarlo con dos oficiales que ocuparían puestos claves dentro de la nave.
Hunter se concentró tanto en conseguir un reemplazo adecuado para el puesto de Jefe del Mando Aéreo en pos de proteger a Lisa y a su tripulación con pilotos liderados por alguien experimentado y capaz, que menospreció lo importante que podía llegar a ser lidiar diariamente con un fluido intercambio operativo para lograr el correcto funcionamiento que indefectiblemente tiene una gran nave como lo son las Super Fortalezas. El desgaste que seguramente Lisa tuvo que soportar todo este tiempo lo llenó de frustración a Rick.
La propuesta de reemplazar a Hunter en la pata operativa de la nave con la candidatura del General Hunter por el General Edwards fue apoyada por la Comisión de Defensa del Gobierno de la Tierra Unida. Gloval no podía negarse. Por suerte dicha comisión aceptó la propuesta de reemplazar el puesto de Jefe del Mando Aereo con el entonces Capitan Jack Archer. En un principio la Comisión puso resistencia al nombramiento de Archer ya que también contaban con su propio candidato, que a ojos de Rick era un piloto mediocre e incapaz de dirigir cualquier escuadrón.
Al menos Hunter no se equivocó con Archer. Todos los expedientes que estuvo leyendo estos últimos días sobre el accionar del líder del escuadrón Wolf fueron ejemplares. Realmente Jack actuó tal cual como él o Max hubieran procedido. Defendió a Lisa y a su tripulación con valor y habilidad técnica. Archer era un gran líder, muy respetado entre los pilotos.
Ahora Rick se lamentaba el no haber hecho un esfuerzo adicional en ayudar a encontrar también a algún General que fuera más cordial y eficiente en su trato con el personal. Con amargura descubrió que no solo le había fallado a Lisa como pareja, sino también como soldado.
